domingo, 13 de marzo de 2022

La medicina funcional de precisión

 

La medicina funcional de precisión

Por Adán Salgado Andrade

 

El cáncer es una enfermedad que, a pesar de haber sido descubierta desde hace varios siglos, sigue teniendo una alta tasa de mortandad. Tan sólo en el 2020, cerca de diez millones de defunciones, se debieron a algún tipo de cáncer (ver: https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/cancer).

Aunque hay tratamientos con radioterapias o extracción de ganglios, cuando el cáncer se detecta a tiempo, éstos, dejan secuelas, que también ponen en riesgo la vida del paciente (ver: https://www.jornada.com.mx/2022/03/13/politica/012n1pol).

Por lo mismo, investigadores de la enfermedad, tratan de hallar mecanismos para probar medicamentos aprobados o no, que puedan atacar y destruir eficazmente a las células cancerígenas.

Uno de ellos, es el que desarrolla la investigadora Alana Welm, del laboratorio de investigación del cáncer, de la Universidad de Utah, quien, junto con su esposo, Bryan Welm, han creado en el laboratorio, versiones de los tumores reales, que han logrado, poniendo a cultivar, las células enfermas de pacientes, como expone el artículo del portal Wired, titulado “Para experimentar con medicamentos contra el cáncer, estos científicos han creado ‘avatares’ de tumores”, firmado por Max G. Levy, quien agrega que “poniendo a crecer organoides en platos de experimentación y xenoinjertos en ratones, permite a los científicos, recrear el tumor de un paciente, con el cual puedan probar varias drogas al mismo tiempo” (ver: https://www.wired.com/story/to-test-cancer-drugs-these-scientists-grew-avatars-of-tumors/).

Explica Levy que un organoide se obtiene poniendo a crecer tejido canceroso en un disco plástico, en tanto que el xenoinjerto, se logra implantando las células cancerígenas en ratones genéticamente modificados para ese tipo de pruebas. “En cada tipo, se aplican 45 drogas, algunas en experimentación y otras, ya aprobadas por la Food and Drug Administration, para ver sus efectos curativos, si es que los tienen”.

Cuando los experimentos iniciaron, los Welm, todavía no tenían permitido que sus resultados se aplicaran a los enfermos. Habían hallado que un tipo de droga, atacó el cáncer de una paciente donadora de un tejido enfermo. “Cuando finalmente el Departamento de Ética de la universidad, aprobó que le dijeran al doctor de la paciente, que probara el medicamento, fue demasiado tarde, pues ella ya había fallecido”, señala Levy.

Ya, con tal seguridad, los Welm, junto con su equipo, han usado los implantes en ratones y los cultivos para hallar la droga o combinaciones de drogas, que pueden atacar a cada tipo específico de cáncer.

Como ya tienen un banco de varios tipos de cáncer que han obtenido, “el equipo está en posibilidades de recomendar qué medicamento en específico puede controlar o hasta desaparecer cierto tipo”.

Es una ventaja que no podrían hacer experimentando con el paciente, pues hasta podría morir por tantos experimentos.

Es vital, pues, como dice Alana, “no es que un cáncer de mama, mate a una mujer, sino que se metastatiza hacia el cerebro, los pulmones y el hígado, pero hay drogas que pueden controlarlo, porque, por ejemplo, pueden detener la replicación celular del tejido enfermo. Mas no sería práctico emplear todas esas drogas directamente en los enfermos, pues podrían ser tóxicas o hasta se podría generar resistencia”.

Otra forma de hallar alguna droga útil es secuenciar el tipo de cáncer padecido por el paciente, “pero en menos de un 10 por ciento de 769 pacientes, se pudo recomendar un tratamiento. Y en un estudio hecho en el 2018, un 46 por ciento de pacientes, tenían tumores con mutaciones que habrían podido ser atacadas con algún medicamento, pero ninguno vio el beneficio de que les hubieran hallado ese equivalente, pues no fue posible experimentar”.

Con los avatares creados por los Welm, es posible ensayar y errar con distintas drogas, hasta que se halle la más adecuada.

Hay otros grupos que ensayan con esa idea, como la naciente empresa londinense Vivan Therapeutics, que está ensayando con moscos de la fruta, genéticamente modificados. También, compañías como SEngine, Certis y Champions Oncology, ofrecen sus propios organoides y xenoinjertos para experimentar con el cáncer. Es lo que se llama medicina funcional de precisión.

Además, dicen los Welm, probando con los dos tipos, pueden predecir, incluso, si el cáncer se está metastaceando. “Los organoides, permiten hallar rápidamente qué medicamento es eficaz para combatir un tipo de cáncer, en tanto que los xenoinjertos implantados en los ratones, permiten revisar si puede haber metástasis y si un medicamento, puede disminuirla. De todos modos, los organoides se apegan más al paciente, pues son más humanos”.

Como desde el 2007, han estudiado esas dos formas de cultivar células cancerígenas, ya cuentan con un banco de muestras, tomadas de 40 pacientes, que tienen almacenado en el congelador del laboratorio a una temperatura de -195º C.

Aplicaron esa técnica con una paciente que tenía cáncer y determinaron que el medicamento eribulin destruyó las células cancerígenas cultivadas. “La mujer, inició el tratamiento con ese medicamento, el cual, no sólo destruyó el tumor, sino que hasta detuvo el proceso de metástasis. Por cinco meses, la paciente vivió curada, libre de cáncer. Por desgracia, le regresó y ya no se le pudo combatir. La mujer, de 43 años, falleció”.

De todos modos, fue para los Welm un triunfo que, al menos, por unos meses, la paciente se hubiera curado de un cáncer terminal. El problema es que se trató de un cáncer muy agresivo. Y esos, son los recurrentes. He conocido personas que padecen ese tipo de cánceres que, de repente, los curan con radiaciones, pero regresan, más fuertes y los matan. Muy probablemente se trate, también, de una condición congénita, que esas personas ya esté en sus destinos, que deban de morir de cáncer.

Los organoides, además, pueden experimentar con medicamentos más rápidamente que con los xenoinjertos. “Podemos obtener el resultado en unas doce semanas, que es muy bueno, pues un paciente no puede darse el lujo de esperar un año, como sucede cuando se experimenta con ratones”, dice Alana.

Lo único malo es que los organoides no toman en cuenta el sistema inmune del paciente, “que muchas veces, coadyuva con un medicamento para atacar el cáncer”.

Pero ese obstáculo, se está salvando, “pues se experimenta con organoides en los que se incluye la sangre de los pacientes o hasta con sus anticuerpos”.

En fin, Alana considera que es un gran avance y que con el paso del tiempo, se irá afinando, “porque todavía tenemos muchas dudas, que se irán respondiendo con la marcha”.

Pues qué bueno que haya ese tipo de experimentos, que curen enfermedades que han ido incrementando con el “avance de la civilización”, pues una buena parte de los cánceres que se padecen, son debidos a tanta sustancia tóxica que respiramos, ingerimos o con las que tenemos contacto, por el estilo de vida o actividad laboral.

Y también hay que considerar, que entre más se alargue la esperanza de vida, el cuerpo humano irá desarrollando enfermedades que se darán por la degradación fisiológica del cuerpo.

Y contra ese proceso de natural envejecimiento, no se puede luchar. Mucho menos, contra la muerte, el resultado final de tal proceso.

Es, simplemente, la ley de la vida, pues todo lo que nace, muere.

Contra esa ley, no hay cura alguna.

 

Contacto: studillac@hotmail.com