domingo, 1 de marzo de 2026

La grave escasez del agua afecta a una cuarta parte de la población mundial

 

La grave escasez del agua afecta a una cuarta parte de la población mundial

Por Adán Salgado Andrade

 

La cantidad de agua disponible en el planeta, vital líquido gracias al cual existimos como especie y todas las otras formas de vida, ha sido siempre la misma, desde hace millones de años, aproximadamente 1,728 trillones de metros cúbicos (1,728,000,000,000,000,000 m³), la que pasa por las fases de evaporación, condensación en nubes y precipitación pluvial, desde hace millones de años. No existe más, y es la que contienen los océanos, salada, que es el 97 por ciento del total, y la llamada agua fresca, la bebible, contenida en ríos, lagos, lagunas y acuíferos, que constituye solamente el 3 por ciento.

Pero, además, por los cambios climáticos debidos a la brutal contaminación y depredación  generadas por el ser humano, las crecientes actividades industriales (fuentes mayoritarias de tal contaminación), una agricultura mundial en aumento, el incremento en la población y un irracional desperdicio, principalmente, están ocasionando un incontenible empleo del agua, y que no conformes con sobreexplotarla, estamos también ensuciando y degradando.

Además, la distribución del agua es tan desigual, que actualmente una cuarta parte de la población mundial, alrededor de 2,000 millones de personas, ni siquiera tienen acceso a fuentes seguras de agua para beber, la más elemental e importante de las necesidades humanas. (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2008/10/el-agua-dulce-cada-vez-ms-demandada-y.html).

Veinticinco países, que contienen la mencionada cuarta parte de la población con problemas hídricos, están en fases muy críticas, y usan más del 80 por ciento de sus recursos anuales de agua, para medio satisfacer sus necesidades elementales. Y al menos el 50 por ciento de la población mundial, unos 4,000 millones de personas, experimentan fuerte escasez del vital líquido, por lo menos un mes cada año (vean a la Ciudad de México, cómo sufren de agua muchas zonas en los meses de secas).

Las regiones más golpeadas por la escasez de agua  son África, en el medio oriente y norte, en países como Bahréin, Chipre, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Israel (sí, los genocidas padecen escasez de agua y por eso no sueltan a Gaza, pues debajo de ésta, se encuentra un gran acuífero, que es de donde se surten mayoritariamente los judíos), Jordania, Libia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Egipto, los que están enclavados en regiones semiáridas o desérticas. En Surasia, países como India, Pakistán y Turkmenistán. Y también en Botsuana, Namibia y Sudáfrica, otros países africanos, están teniendo una fuerte escasez.

Y en Latinoamérica, México, Perú, Chile y Argentina también sufren de grave escasez. En particular, México, aunque en el 2025 llovió bastante, fue un año excepcional, la constante en muchos estados, incluso en Chiapas, antes abundante en agua, es la escasez hídrica (ver: https://www.wri.org/insights/highest-water-stressed-countries).

Pero incluso en países que tradicionalmente gozaban de abundante agua, ahora ya padecen severas sequías. Es el caso de Inglaterra, país en donde cada vez llueve menos y ya se han adoptado medidas para reducir tanto el consumo doméstico, así como el industrial y el agrícola. Se han debido suspender labores en escuelas, hospitales, fiestas infantiles… y otras afectaciones más, por la falta de agua (ver. https://www.theguardian.com/commentisfree/2026/jan/22/what-happens-england-water-run-out-drought-tunbridge-wells).

Pero además, en Inglaterra un problema adicional es que como todo el servicio de distribución de agua potable y drenaje está privatizado, las empresas encargadas, desde hace años que no hacen inversiones suficientes para remediar tanto la escasez, así como el igualmente grave problema de disponer convenientemente de las aguas negras, las que terminan, sin ningún tipo de tratamiento, en el mar. Por eso es que ya es rara la ente que llega a nadar en sus playas, pues muchos han enfermado gravemente o hasta muerto, debido a infecciones intestinales debidas a E-coli y otras bacterias que arrastra el fecalismo de las mencionadas aguas negras arrojadas al mar. Hace poco se produjo un documental titulado Dirty water, que recuenta todos los años en que ese grave problema de la contaminación del mar por aguas negras, no se ha resuelto y, al contrario, cada vez empeora. Expone el emblemático caso de una chica de 8 años, que en 1999, falleció de severas infecciones provocadas por E-coli, cuando cayó en un desagüe de aguas negras que irresponsablemente la empresa encargada había colocado en ese sitio de la playa, en donde ella había ido a nadar con sus padres (ver: https://www.theguardian.com/news/ng-interactive/2026/feb/28/dirty-water-death-and-decline-the-inside-story-of-a-privatisation-scandal).

Y eso ha provocado un verdadero escándalo, pues cuando Margaret Thatcher (1925-2013) privatizó la distribución de agua y drenaje en 1989, prometió que eso implicaría un mejor servicio y no ha sido así. Por eso, muchos claman, incluso diputados y ministros, que se haga público de nuevo el servicio de agua y drenaje. No cabe duda que eso demuestra cómo Inglaterra se ha convertido en un país subdesarrollado que, incluso, ya salió del “club” de los diez países más ricos del mundo (ver. https://www.youtube.com/watch?v=rnumY5hcRss).

Y la escasez del agua, produce problemas asociados igualmente graves. Por ejemplo, en Turquía, el 90 por ciento de su territorio está por convertirse en un desierto. Y en la provincia de Karapnar, Konya, que se conocía como “la canasta del pan”, pues era muy fértil y producía muchos cultivos, ahora, por la escasez de lluvias, los agricultores explotan más y más el agua subterránea, además de que cada vez deben de perforar pozos más y más profundos. El subsuelo de esa región se constituye de piedra caliza y otras rocas solubles, así que al extraer tanta agua, la que daba resistencia a esas grandes oquedades subterráneas que la contenían, se van debilitando, se vencen y ocasionan en la superficie enormes socavones, que llegan a medir 50 metros de ancho, por 40 metros de profundidad, “los que hasta han engullido casas enteras”. Los habitantes de esa región rezan todos los días al amanecer y al acostarse porque no sea su hogar el siguiente en ser tragado por esos enormes socavones (ver: https://www.theguardian.com/world/2026/feb/28/i-live-in-constant-fear-surge-in-giant-sinkholes-threatens-turkeys-farmers).

Como señalé, las graves depredación y contaminación planetarias, cortesía del capitalismo salvaje, están acelerando la falta de lluvias y las consecuentes sequías, que se unen al derretimiento de los glaciares, los que disminuyen o desaparecen y con ellos, también desaparecen fuentes de agua dulce que alimentan a los ríos, los que se están secando a un ritmo tan rápido, que no se había visto en los últimos 30 años. Muchos, han desaparecido y todo lo que queda son sus lechos, formados por tierra desquebrajada, de tan seca que está (ver: https://www.theguardian.com/environment/2024/oct/07/climate-warning-as-worlds-rivers-dry-up-at-fastest-rate-for-30-years).

Estamos llegando ya a picos de degradación planetaria irreversibles, justo como el deshielo de polos y glaciares o la elevación del nivel del mar, que incluso pondrán en peligro a la sociedad “y una gran posibilidad de ocasionar inestabilidad política y un colapso parcial de la sociedad” (ver: https://www.theguardian.com/environment/2024/oct/08/earths-vital-signs-show-humanitys-future-in-balance-say-climate-experts).

Claro, sólo imaginen un mundo sin agua, por ejemplo. Cuando la gente no tiene agua, se manifiesta, muchas veces de forma violenta, pues es un recurso vital, sin el cual no es posible vivir. Vean en México, que la gente hace bloqueos o hasta roba pipas de agua en la Ciudad de México por la escasez (ver: https://www.jornada.com.mx/2012/04/09/capital/035n2cap).

Una sociedad que no tenga satisfechas sus necesidades vitales, por supuesto que no va a ser estable.

Irán, es otro país que padece de agua, además de los recientes bombardeos que sufrió por parte de los robocops mundiales, Estados Unidos y su sátrapa Israel (¿o es al revés?), que al momento de escribir estas líneas ha ocasionado cientos de muertos, entre ellos, 153 niñas a las que les bombardearon la escuela en donde asistían (ver: https://www.bbc.com/mundo/articles/cp85zdd1pz7o).

En dicho país, la escasez de lluvias y las altas temperaturas han provocado menor precipitación. Teherán, en el 2024, sólo tuvo 158 mm de lluvias, 42 por ciento menos que el promedio (que de todos modos, es poca la lluvia). Y también la sobrexplotación de agua subterránea, el desperdicio, falta de infraestructura adecuada, sobre todo, para almacenar agua de lluvia (que eso ya se debería de generalizar en todo el mundo) y que no se ha logrado reducir el consumo en la cuarta parte, están agudizando la crisis. Lagos como el Urmia, que todavía tenía agua en el 2020, en el 2023, ya se había secado completamente. Eso da idea del grave problema (ver: https://www.theguardian.com/environment/2025/sep/21/we-must-change-how-drought-and-overextraction-of-water-has-run-iran-dry).

La India, ese sobrepoblado país, posee el 18 por ciento de la población, pero sólo tiene el 4 por ciento de agua fresca. Y ese es otro problema, la mala distribución del agua, que países escasamente poblados, como Canadá, poseen vastos recursos hidráulicos. Unos 600 millones de hindúes enfrentan alto o extremo estrés hídrico. Por tal razón, se están rescatando antiguos pozos de escaleras (stepwells), que fueron construidos muchos de ellos desde hace siglos. Los han desazolvado, les han sacado basura, cascajo y ahora ya muchos desempeñan la función original para la que fueron construidos, que es recolectar agua de lluvia y mantenerla de calidad bebible. Son medidas urgentes que tratan de evitar un colapso nacional por falta de agua (ver: https://www.theguardian.com/global-development/2026/feb/26/ancient-stepwells-brought-back-india-run-out-water-day-zero).

Kabul, capital de Afganistán, también está sufriendo severa escasez de agua. Organizaciones no gubernamentales han señalado que 7 millones de personas podrían estar al borde del colapso hídrico (ver: https://www.theguardian.com/world/2025/jun/07/kabul-could-become-first-modern-city-to-run-out-of-water-report-warns).

A esa crisis afgana, hay que agregar la brutal represión que los talibanes, simples guerreros, que no saben nada de política, ejercen contra la población, especialmente contra las mujeres, las que ahora, aunque tengan una urgencia médica, como un parto, deben de salir acompañadas, so pena de ser castigadas o incluso, ejecutadas por esos bárbaros (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/04/afganas-punto-de-parir-mueren-porque-no.html).

Brasil, también un país que antes rebosaba de recursos hidráulicos, está sufriendo una larga sequía. Algunos pobladores de varios estados señalan que las escuelas deben de cerrar en algunos días “porque los niños no tienen agua para beber” (ver: https://www.theguardian.com/environment/ng-interactive/2024/nov/15/there-are-days-when-the-school-closes-because-children-dont-have-water-to-drink-this-is-climate-breakdown).

La selva amazónica, que antes era un paraíso, al decir de muchos de sus habitantes, dicen ahora que “la selva está ardiendo, los animales están ardiendo. Todo está ardiendo” (ver: https://www.theguardian.com/environment/ng-interactive/2024/nov/15/there-are-days-when-the-school-closes-because-children-dont-have-water-to-drink-this-is-climate-breakdown).

Tantos incendios está sufriendo esa selva (muchos provocados por los mezquinos ganaderos), que hasta está perdiendo su capacidad de regeneración y se convertirá en sabana. Es evidente que la deforestación provoca tantas sequias, pues la capa forestal es la que sirve para atraer nubes y lluvias. Si falta, éstas escasearán o desaparecerán (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/03/la-amazonia-brasilena-ya-no-se-esta.html).

Y las sequías duran años en muchos países. Por ejemplo, Isabella Visagie, quien vive en Karoo, una localidad de Sudáfrica, refiere la historia de la larga sequía que se ha estado dando por más de cinco años. Narra cómo antes a su esposo y a ella, les iba muy bien en la granja que poseen, pero ya, por la sequía, los animales van muriendo, pues no hay agua, ni alimentos para darles. Dice que es la peor sequía del mundo, las temperaturas van subiendo y no se ve para cuándo vaya a llover (ver: https://www.theguardian.com/environment/ng-interactive/2024/nov/23/disaster-is-about-caring-im-not-selfish-any-more-this-is-climate-breakdown).

Y ya no se diga la propia ciudad de México (y muchos estados del país), que cada año que transcurre, se acerca más y más al escenario de día cero del agua. Antes de las afortunadas intensas lluvias del año pasado, se pronosticaba que tan pronto como el 2028, podríamos quedarnos sin agua (ver: https://www.youtube.com/watch?v=PHQUMQA1Rqc&t=115s).

Pero tales lluvias fueron providenciales y aseguran reservas para los años 2026 y 2027. Sin embargo, si no se toman medidas adecuadas (como recolección del agua de lluvia, por ejemplo), podríamos sufrir severa escasez hacia el año 2030 (ver: https://lasillarota.com/metropoli/2025/6/29/desabasto-de-agua-que-pasara-en-2030-en-la-cdmx-542117.html).

Por eso ya se aprobó una nueva Ley de aguas, para garantizar que no siga siendo acaparada por grandes empresas, lo que incrementa la escasez (ver: https://www.jornada.com.mx/2025/12/04/politica/007n1pol).

Y ojalá sea realmente respetada.

En fin, muchos de los problemas expuestos, sobre la escasez, sobre países que están al borde de quedarse sin agua, se agravarán.

Se quieren usar alternativas, como la desalinización del agua marina, pero se hace mediante costosos procesos, que requieren demasiada energía que produce demasiado CO2, lo que agravará la catástrofe ambiental y la escasez del vital líquido. Un redundante problema (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/08/las-contaminantes-muy-demandantes-de.html).

Pero, vean, en lugar de estar buscando reales soluciones, vivimos en un mundo enfrascado en destructivas, contaminantes, costosísimas guerras para “dominar” y “pacificar” un mundo cada vez más destruido y violento. Los señores de la guerra (Trump, Putin, Netanyahu, Zelenski… y muchos más), se disputan las migajas que han dejado los siglos de la constante dupla que ha prevalecido: poder y guerra, guerra y poder. La guerra es para adquirir poder: político, económico, material, riqueza… y el poder utiliza a la guerra para asegurarlo, cuando está en peligro: apoderarse de países, fortunas, territorios, recursos…

Un peligroso círculo vicioso que, en pleno siglo veintiuno, se sigue fortaleciendo, en lugar de irse dejando de lado. Todos los países están buscando modernizar y mejorar sus arsenales, incluidos los nucleares (ver: https://www.europarl.europa.eu/topics/en/article/20190612STO54310/defence-how-the-eu-is-boosting-its-security).

Por todo eso, el Reloj que marca el Fin del Mundo, ya se recorrió y ahora está a sólo 85 segundos de la destrucción total. Sus coordinadores señalan que por tres factores: tecnologías invasivas (como la Inteligencia Artificial, que no mencionan, con sus malas aplicaciones), la catástrofe ambiental (que está acabando aceleradamente con las condiciones que nos permiten seguir viviendo en el destruido planeta) y la amenaza nuclear, que cada vez se cierne más y más sobre todo el mundo (ver: https://apnews.com/article/doomsday-clock-midnight-nuclear-climate-humanity-da3566c5d3b972952b6cf03b13fb7e7f).

Así que pronto presenciaremos, dentro de la dupla poder y guerra, batallas mundiales por controlar el agua, que en cierto momento quizá será más valiosa que metales preciosos como el oro.

Muy negro y seco se ve el futuro.

 

Contacto: studillac@hotmail.com     

 

 

viernes, 27 de febrero de 2026

Cómo dueños de autos eléctricos de una quebrada firma exigieron su derecho a reparar

 

Cómo dueños de autos eléctricos de una quebrada firma exigieron su derecho a reparar

Por Adán Salgado Andrade

 

El derecho a reparar es una tendencia que está creciendo cada vez más y más. Es la exigencia de los consumidores a arreglar los productos que adquieren, los que, la mayoría de las veces, están hechos para que duren poco, aunque muchas veces puedan repararse, pero las empresas que los fabrican no lo dicen. Es el caso, por ejemplo, de las impresoras (cada vez menos usadas, por cierto) que, de repente, dejaban de funcionar y salía un amarillista letrero en la pantalla de la computadora que advertía que “importantes partes están por llegar a su vida útil” y la impresora dejará de funcionar. En ese momento, nos abordaba la desesperación, ya que no podríamos seguir imprimiendo. Y si la llevábamos a reparar a un taller autorizado, generalmente nos decían los empleados que era difícil y caro repararlas y que era mejor que adquiriéramos una nueva. La que, por la desesperación, adquiríamos.

Sin embargo, por fortuna, comenzaron a salir programas desarrollados por hábiles tecnólogos que nos permitían rehabilitar las impresoras, gracias a que se conectaban a su software lo actualizaban y esas impresoras volvían a funcionar. Es, como dije, porque las empresas les aplican lo que se llama “obsolescencia programada”, para que las cosas dejen de funcionar, duren menos o ya no soporten las “actualizaciones”, justo como también sucede con los celulares, que dejan de hacer funciones, como el WhatsApp, y se advierte que sólo si se adquiere un modelo nuevo o reciente, podrá el usuario seguir utilizándolo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2011/10/la-obsolescencia-programada-el.html).

Y la lucha por ejercer el derecho a reparar crece y crece, como expone el artículo sobre la batalla que tuvieron que sostener los dueños de los autos eléctricos, AEs, de la marca Fisker Ocean, que quebró en el 2024, y su derecho a arreglarlos. Formaron la FOA (Fiskers Owners Association) y han tratado de que la quebrada empresa les venda toda su propiedad intelectual, así como buscar a las empresas que le hacían las partes, para repararlos ellos mismos. Es lo que expone el artículo “Los avezados propietarios de AEs, que no habrían dejado que sus autos descompuestos murieran”, firmado por Aarian Marshall (ver: https://www.wired.com/story/the-righteous-ev-owners-who-wont-let-their-broken-cars-die/).

La empresa Fisker Inc. fue una automotriz estadounidense fundada en el 2016 por el diseñador danés Henrik Fisker (Dinamarca, 1963), quien antes fue diseñador en empresas como BMW, Ford y Aston Martin. Hizo un primer intento, en el 2007, para fundar una empresa de AEs, pero falló. Y fue hasta el 2016, que fundó Fisker Inc., junto con su esposa. Pero la empresa quebró en el 2024 (https://en.wikipedia.org/wiki/Henrik_Fisker).

Se fue a lo grande, diseñando y fabricando el Fisker Ocean, un SUV para todo terreno, de tamaño medio y de imponente, lujoso diseño que iba desde los $37,499 dólares, hasta los $68,999 dólares. Pero cuando quebró, los precios bajaron sustancialmente, hasta los $24,999, pero ni así se vendieron (ver: https://www.caranddriver.com/fisker/ocean).

El error de Fisker, como ahora están percibiendo marcas de autos lujosos, fue que tienen casi cero o cero demanda sus AEs eléctricos, prefiriendo la gente modelos más económicos y hasta prácticos. De hecho, empresas como Lamborghini, ya decidieron encajonar la producción de unidades eléctricas, por falta de demanda (ver: https://www.wired.com/story/lamborghini-is-latest-to-pull-the-plug-on-luxury-evs/).

El vehículo fue muy demandado porque tenía buen diseño, pero como ha sucedido con muchas marcas, Tesla, entre ellas, comenzó a exhibir muchos defectos, entre los que estaban manijas de puertas que se atoraban, engranes de la caja defectuosos que mostraban que el auto estaba estacionado y que luego hacían que se moviera (¡vaya defecto!), controles remotos que dejaban de funcionar, software defectuoso que constantemente lanzaba falsas alarmas, actualizaciones del software que congelaban totalmente el funcionamiento y “que dejaban a los propietarios con carísimas, atractivas estatuas”, y baterías de doce voltios que eran las encargadas de que los autos funcionaran, o su clima, que dejaban de operar y “hasta dejaban encerrados a sus propietarios”.

Y surgieron más defectos, experimentados, incluso, a los pocas semanas o meses de adquiridos.

Como señalé arriba, es también lo que ha sucedido con los AEs de Tesla, que han mostrado distintos problemas, especialmente la Cybertruck, que se oxida, se le desprenden paneles de la carrocería o falla cuando pasa por baches llenos de agua (ver: https://www.theguardian.com/technology/2024/apr/20/cybertruck-failures-tesla-elon-musk).

Los problemas se agudizaron cuando a un propietario de uno de esos costosos, muy defectuosos autos, que circulaba en una lluviosa noche, repentinamente le comenzó a fallar todo, disminuyó la velocidad el auto, todas las luces de emergencia se prendieron y trabajosamente logró llegar a una parada de autobús y quedarse allí, parado. Como estaba lloviendo, se metió al auto, pues la grúa a la que llamó, le dijo que tardaría una hora en llegar al sitio. Pero los problemas se complicaron al extremo de que tampoco pudo abrir las puertas, pues ya nada funcionaba, ni los seguros que las trababan. Entró en pánico, porque pensó que se quedaría sin oxígeno. Con lo que le quedaba de batería de su celular, logró contactar, a través de FB, a Jens Guthe, un noruego que, como podía, trataba de aconsejar a dueños de Oceans para que salieran de aprietos en casos de emergencia. Y gracias a sus consejos, el atemorizado propietario pudo salir de su auto y esperar a la grúa.

Pronto, se establecieron grupos en FB de dueños que sufrían de los mismos defectos en sus costosos autos. Y tanto se organizaron, “que formaron una organización, la FOA, de la que Christian Fleming fue el director. En vista de que Fisker Inc. había quebrado, entre todos, se hacían juntas mensuales, coordinadas por Fleming, para ver rutas de acción a seguir”.

Y lo que hicieron fue llegar a acuerdos con Henry Fisker para que les vendiera su propiedad intelectual, sobre todo, del software que hacía funcionar a esos defectuosos autos.

Y es que ahora otro gran negocio de las automotrices es “actualizar” los softwares que hacen funcionar a los nuevos autos, sobre todo, a los eléctricos. Los han convertido en una especie de dispositivos, así como los celulares o las laptops, que se deben de actualizar. Pero si en celulares o laptops son gratuitas tales actualizaciones, en muchos de esos autos se deben de pagar mensualmente. Es decir, ahora ustedes no terminan de pagar un auto nuevo, aunque lo compren al contado, pues como un negocio adicional de las automotrices (en vista de que cada vez hay más competencia y cada año venden menos autos, incluso eléctricos), venden, forzosamente, las actualizaciones, hasta que el auto cambie de dueño. De no “actualizarse” esos autos, no seguirán funcionando. Eso lo hace Tesla, por ejemplo. Así que es un ingreso extra muy seguro.

Pero en el caso de las Ocean, muchas veces las actualizaciones las dejaban petrificadas. Por eso, la FOA casi exigió a Fisker Inc. que les vendiera la nube en donde estaba el software que hacía funcionar y actualizar a las costosas camionetas.

También se coordinaron para adquirir piezas de repuesto, coordinando con los proveedores, que estaban en Canadá, Austria, Noruega, China o Francia, en donde Fisker Inc. tenía subsidiarias. “Un cargamento de bombas de agua, casi se envía de regreso a Cina, pero se coordinaron para adquirirlo y enviarlo a bodegas en Estados Unidos”.

También comenzaron a hacer ingeniería reversible para determinar cómo se podía modificar el software de los autos y hacerlo menos susceptible a fallas. “Además, exigieron también que talleres independientes, pudieran apropiarse del software y de los planos para que pudieran saber bien cómo reparar a esos defectuosos autos”.

Una empresa de renta de autos por aplicaciones, American Lease, interfirió algo en sus planes, pues adquirió 3,300 Oceans por $46.25 millones de dólares “en alrededor de $14,000 dólares por vehículo, un gran descuento. Con eso, lo que quedó de Fisker Inc. podría cubrir los costos de los llamados masivos por partes defectuosas y el software. Y a esa empresa también le interesó hacerse de la propiedad intelectual para que no tuviera problemas, cada que sus autos fallaran”.

“American Lease se constituyó en una especie de nueva empresa a la que tenían que pagar por la propiedad intelectual de Fisker Inc. y no permitiría que la usaran, a menos que le pagaran una cuota única. Muchos, se quejaron, pero al final, aceptaron el trato, pues era ventajoso pagar una única cuota y usar la plataforma para siempre”.

De hecho, los propietarios que quieren pertenecer a la FOA deben de pagar $600 dólares anuales para recibir el respaldo de la asociación. Ya hasta el mismo Henry Fisker es miembro de la FOA “y está dispuesto a ayudarles en todo lo que esté en sus manos”.

Lo curioso es que muchos de tales propietarios “han adquirido Oceans usadas, con tal de pertenecer a la asociación, asistir a juntas y repararlas, pues dicen que es para distraerse, sobre todo los jubilados”, dice Marshall.

En fin, lo que, de todos modos están tratando de hacer los miembros de FOA, es tener el control total de la propiedad intelectual de Fisker Inc., que “American Lease no intervenga más con su lucha por el derecho a reparar”.

Y es una batalla que ya muchos otros consumidores, como fans de videojuegos, por ejemplo, o de otras marcas de vehículos, están comenzando a hacer, “tomar el control total de su software, antes  de que esas empresas los dejen sin apoyo”.

Que bueno que lo hayan hecho. Aquí, hace poco se retiraron marcas de autos chinos eléctricos, pues quebraron sus plantas matrices y ya se quedaron sin apoyo y sin asistencia técnica. Tendrían que hacer algo similar a los de FOA (ver: https://expansion.mx/empresas/2026/01/23/salida-marcas-chinas-mexico-deja-consumidores-deriva).

Y esas quiebras se deben a la brutal competencia entre fabricantes de autos eléctricos chinos, que llegó a haber hasta 500 marcas diferentes y sólo han quedado las más fuertes, unas diez, BYD entre ellas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/10/la-saturacion-de-autos-electricos.html).

Ojalá y triunfen los de la FOA, pues sentaría precedente, que las empresas no impongan sus condiciones y que se tenga el pleno derecho a reparar individual e independientemente sus efímeros, hasta defectuosos productos.

Pero, claro, al capitalismo salvaje no le convendría, pues lo que lo sostiene, le da larga vida, es el consumismo compulsivo.

Aunque con esa imposición siga depredando y contaminando a este pobre, destruido planeta.

Y tanta destrucción, por desgracia, esa, sí, no puede repararse.

 

Contacto: studillac@hotmail.com