lunes, 14 de septiembre de 2026

Contrastes poblanos

 

Contrastes poblanos

Por Adán Salgado Andrade

 

Puebla, Puebla. Regresé a esta ciudad, luego de varios años de no venir. La visita previa sucedió cuando, en el 2007, fui invitado como sinodal a un examen profesional de una estudiante, a la que le dirigí su tesis sobre Tráfico Humano, que me contactó justamente por un artículo al respecto, que yo escribí en este mismo blog por aquellos años. Fue en la Universidad de las Américas (UDLA), campus Puebla.

Ya, en ese entonces, noté los fuertes contrastes que existían en esta ciudad, cuando abordé un autobús desde la CAPU (Central de Autobuses de Puebla), para dirigirme a la UDLA, en donde “las primeras calles y zonas por las que inició su recorrido el saltarín, contaminante camión, no son las mejores de la ciudad, pues se trata de populares colonias formadas por viejas casas, muy deterioradas, despintadas, con fachadas de grises ladrillos sin repellar, mal construidas desde un principio, asfalto en mal estado, baches… todo lo cual ofrece al paseante no acostumbrado a verlas, desalentador espectáculo, llevándonos a pensar que en dónde han quedado todos los “avances” de los que se jacta el actual gobierno de ese estado (en ese entonces el del llamado gober precioso, Mario Marín) si en esas colonias, al menos, eso no se ve por ningún sitio, más preocupado (el gober), al parecer, de proteger redes de traficantes sexuales de mujeres y niños”. Sí, fue un verdadero escándalo la protección que dio a un personaje como Kamel Nacif Borge (1946), quien a su vez protegía al depredador sexual y pedófilo Jean Succar Kuri (1944-2024), quien había desarrollado una red de pornografía infantil. Por esas razones, Mario Marín (1954) es que está en prisión (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Mario_Mar%C3%ADn_(politician)).

Y también noté el cambio de escenario en ese entonces,, cuando se va ingresando a las zonas fifís de la ciudad “pues entramos a un bulevar en donde las construcciones son mejores, algunas de ellas negocios, tales como franquicias de fast food, mini súpers, almacenes… otras son unidades habitacionales que, por sus características constructivas (buenos acabados, planeada arquitectura, amplios jardines, confinadas por altas bardas, y a las que se accede sólo con identificación por una única puerta de entrada cuidada por guardias privados), dan idea de que sus habitantes estarán entre los poblanos más privilegiados del estado, sí, justamente los que pueden acceder a universidades tan elitistas y costosas como la de las Américas”.

También allí me referí a todas las arbitrariedades académicas y laborales que el, en ese entonces, rector Pedro Ámgel Palou (1966), muy amigo del gober precioso estaba cometiendo contra maestros y estudiantes que querían democratizar a esa universidad. Despidió a decenas de maestros, por la mínimas “justificaciones” (a una jefa de carrera, la despidió por haber invitado a la periodista Lidia Cacho a dar una conferencia, que había escrito sobre el tráfico humano, mencionando al gober), y a alumnos los expulsó por su activismo. Además, esa universidad parecía más un negocio, que una institución académica, por las elevadas y arbitrarias cuotas que se cobraban a los estudiantes (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2007/11/universidad-de-las-amricas-de-puebla.html).

Y en este regreso, de nuevo viví los contrastes poblanos.

Fui allí, acompañando a mi compañera, Viri, la que fue invitada a una entrevista por un influencer llamado Mister Doctor, dada la fama que ella ha tenido en poco más de un año en la red TikTok, pero además como hace poco Viri expuso su problema de salud, Mister Doctor, también se interesó en que ella platicara sobre eso, justamente relacionado con lo que aquél, igualmente está relacionado, por haber sido doctor (pero cuando ser influencer le dejó más, abandonó la profesión de médico).

Y realmente ahora fueron más notorios los contrastes, tanto de zonas precarias, como las de muy altos ingresos.

Llegamos por un autobús de Estrela Roja, desde Ixtapaluca, que cobra doscientos pesos saliendo de este sitio.

Como al llegar a Puebla, el tráfico es a vuelta de rueda, tal y como en la Ciudad de México, la ida tomó tres horas en llegar, en viernes por la tarde. Por esa entrada, el nivel socioeconómico es regular, abundando los comercios de todo tipo, desde talleres mecánicos, lotes de autos, fondas, bodegas…

Y llegamos, como yo en el 2007, a la CAPU. Allí, abundan los taxistas que tratan de abordar a los pasajeros ofreciendo su servicio de taxis. Pero sus precios son muy elevados. Y sólo por saber, preguntamos en una de las ventanillas que dicen “Taxi seguro”. Y hacia donde nos dirigíamos, que era al hotel Karma Suites, el cobro era de ¡270 pesos!

Por eso, ya cada vez son menos empleados esos “taxis seguros” o los de los que los ofrecen, porque siempre se tiene la opción de contratar un Didi o un Uber, más baratos.

Y así fue, el viaje de $125 pesos, se nos hizo razonable.

El conductor fue un hombre muy platicador que nos contó que antes, trabajaba en una gasolinería y que apenas tenía dos meses en la aplicación.

Tomó por el Boulevard Norte, que luego se convierte en el Boulevard Atlixco. Ya, desde éste, el panorama de casas y comercios de medios a precarios, comienza a cambiar, empezando por la vialidad, que recuerda a la de la Ciudad de México, como vías rápidas, túneles, pasos a desnivel. Claro, pues el tráfico tan intenso  que provocan los más de 1.3 millones de unidades de todo tipo que circulan a diario, requiere ya de vialidades complejas, no sólo las convencionales de calles y semáforos. Incluso, por tantas quejas de que el transporte era malo, ya cuentan los poblanos de a pie con su Metrobús, muy similar al de la Ciudad de México  (la avenida por donde circula, incluso es muy parecida a Balderas).

Y las construcciones, también ya son más complejas, altas, que demuestran que quienes las construyeron son grupos de bastante dinero. Pero no sólo eso, sino que varios edificios, muestran formas muy caprichosas, como uno que no es vertical completamente, sino que a dos tercios de su altura, sufre una inclinación de unos veinte grados, desafiando la gravedad. Otros, como el de BBVA (banco español que obtiene un tercio de sus ingresos de México), parece como si fueran cubos colocados uno sobre otro, desordenadamente. Uno más, tiene forma de espiral, bastante notable. A otro, le sobresalen dimensiones de sus pisos superiores… muy altos todos. Pareciera que se pusieron a competir por cuál de todos logra la forma más caprichosa, que incluso desafía la gravedad, pero que allí está, muy estable.

Y por supuesto que eso también tiene que ver con la pretenciosa ostentación, como diciendo sus dueños, “vean, qué edificio tan extraño me mandé construir, porque quiero que sobresalga de los demás”…

“Oiga, hay muchos edificios muy altos y raros, ¿no?”, le pregunto al conductor. “Sí, hay uno muy bonito, más adelante… es que esta es la zona más ricachona de por aquí”, dice. Aparece el que mencioné antes, que tiene forma de espiral, bastante extraño, pero no creo que sea muy funcional.

Es la zona de Angelópolis, la más acaudalada de la ciudad, en donde viven los más ricos poblanos, los que van a la UDLA; al Tec de Monterrey o al menos a la Universidad del Vale de México…  

Y es notorio que está dirigida esa zona a las clases más pudientes, pues por el camino vimos una agencia de Tesla. Una Cybertruck, esa camioneta de cien mil dólares que presenta tantas fallas, como el que se oxide su carrocería, que se desprendan sus molduras, que se descomponga si pasa un charco de agua… está exhibida en una esquina. Aquí, su costo debe de ser de un par de millones de pesos. ¿Quién la va a comprar? Obviamente un poblano con dinero de sobra para gastarse dos millones de pesos en un vehículo poco práctico. “No me gustan esos carros eléctricos”, dice Roberto, el conductor, quien está al volante de un Renault Kwid (que hemos pasado por una agencia Renault, anunciado que tiene un costo de $199,990 pesos, bastante accesible, que seguro se vende así para tratar de competir con los autos chinos, que han ido desplazando a muchas marcas, por ser más baratos, aunque más malos, claro).

Esos autos eléctricos, tan vanagloriados, de todos modos no son la solución a la catástrofe climática, la que para aminorar, se demandaría que se usaran menos los vehículos de cualquier tipo y que se incremente el transporte, las caminatas o las bicicletas. Pero, claro, eso no se dice, para no dañar los intereses de la electromovilidad (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/cada-vez-es-mas-evidente-que-los-autos.html).

Otra agencia frente a la que pasamos es de Porsche, submarca de VW, automotriz que está en serios problemas por la competencia china, tanto, que despedirá a cincuenta mil empleados en todo el mundo. Incluso, ya despidió a casi 800, justamente en su planta de Puebla (ver: https://edition.cnn.com/2026/09/03/business/volkswagen-jobs-cuts).

Pero allí está, sobre el Boulevard Atlixco, probando suerte entre los pudientes poblanos, que se animen a quemar llantas en un Porsche. ¡Suerte con eso, VW!

Llegamos a las Kharma Suites, que había ya reservado en Booking.com, pues aunque tienen teléfono de atención, me informó el empleado que la reservación debe de ser por ese medio (¡vaya con las imposiciones digitales!). De ganga, conseguí las dos noches en casi dos mil pesos, con desayuno incluido. El lugar está decente, aunque hay algunos inconvenientes, como el hecho de que para subir al comedor en donde se sirve el desayuno, las escaleras no tienen pasamanos y para mi compañera, con problemas de movilidad por su enfermedad, eso ofrece una adicional y hasta peligrosa circunstancia.

La entrevista con Mister Doctor, fue al otro día. Y allí, Viri platicó de su exitoso contenido que, en poco más de un año, ya la ha convertido en una famosa tiktokera y como ya esa plataforma paga, se ha hecho de un moderado salario mensual. Eso sería una de las cosas rescatables que ha dado la modernidad, que el así llamado home office, permite a personas para quienes es imposible la movilidad física, trabajar desde casa y sostenerse. Sí, en eso, sí, hay que agradecer al tecnofeudalismo (el dominio monopólico de las empresas tecnológicas como Google, Apple, Meta, TikTok, Open AI…) que haya posibilitado esa actividad casera.

Todo discurrió muy bien, platicando Viri primero de su contenido, como el doblaje de cintas de animación de Disney, series de Televisa de los 1970’s (El chavo del ocho),de los 1980’s, de los 1990’s (La familia Peluche), telenovelas, música…en fin, temas que gustan mucho a la gente. Y luego, comenzó a platicar de su enfermedad.

La entrevista fue en la casa de Mister Doctor, muy cercana al Kharma Suites, en un exclusivo fraccionamiento, con casas modernistas, amplas, muy iluminadas. Es evidente que Mister Doctor gana bastante dinero con todas sus redes (TikTok, YouTube, Instagram, Podcasts…), como para darse esos lujos. Su estudio de grabación está localizado al final de la amplia sala (la que no cuenta con muebles ostentosos, fuera de un muy cómodo y acojinado sofá). Y está perfectamente equipado, con dos cámaras profesionales, micrófonos, una mezcladora… todo operado por sus empleados, dos chicas y un joven, los que llegaron poco después de la hora acordada, las diez de la mañana. “Yo no sé nada de edición, ni de cámaras, ni de publicar, nada más me siento a grabar con mis invitados y ellos hacen todo”, dice, casual, el hombre de 37 años, quien vive con su novio.

La despedida fue muy cordial, prometiendo Mister Doctor que publicaría el podcast a mediados de octubre. Esperemos que sí lo haga.

Pero para conocer la Puebla tradicional, no la de los edificios suntuosos, de universidades caras, de agencias de Tesla o Porsche, decidimos ir al Museo Amparo, ubicado en pleno Centro Histórico de la ciudad.

Por suerte, la entrada ese día, sábado, fue libre.

Es un museo enfocado a la historia de México, mediante piezas arqueológicas, de barro, sobre todo, y algunas de piedra. También hay algunas pinturas y exposiciones temporales. Muy parecido su contenido al de Antropología de la Ciudad de México. Muy buena opción, si quieren conocer historia antigua y el trabajo de artesanías que se hacían en  Veracruz, entre los años 300 AC y 1000 DC.

Una sección que resulta curiosa es la que muestra retablos, que son pequeños cuadros pintados, de gente que narra brevemente que fue victima de alguna enfermedad o accidente y que, como sobrevivió, le da las gracias a algún santo en particular. Uno en especial, llamó mi atención. Editado y corregido su contenido (muchas falta de ortografía), dice algo así como que “en el día 13 de febrero de 1895, regresaba de una peregrinación y el conductor, cuando me pidió mi boleto, como no lo tenía, me aventó y quedé entre dos vagones y me lastimé muy feo. Fui a ver al Señor del Hospital, que me salvó de tan gran peligro, y por eso, hoy cumplo haciendo público este retablo”. Está pintado un tren, en donde debió de haber ocurrido la agresión del imbécil empleado que lo aventó, así como la efigie del Señor del Hospital y la del autor del retablo, de rodillas, rezándole. Muy interesantes manifestaciones de la cultura popular religiosa de este tan contrastante país.

Salimos del sitio, buscando un restaurante en dónde comer. Lo hicimos en Los Globos, en donde una empleada casi nos jala para que entráramos. Ofrecían el “paquete completo” del tradicional chile en nogada, que se prepara por estas fechas. Es un platillo muy difícil de hacer y caro (por la nuez de castilla que lleva). Pero, aunque es caro, allí nos pareció mucho más, pues el sitio no es precisamente un restaurante de lujo, sino parece más una gran fonda. El paquete salió en $490 pesos, incluyendo consomé, arroz y el chile. Aunque debimos reconocer que estaba muy sabroso. Así que casi fueron mil pesos, más la propina, lo cual indica que Puebla también es un sitio caro, al menos el Centro, para comer (quizá se quiera generalizar la ostentación que se da en Angelópolis, la zona nice, también allí).

Por fortuna, el servicio de aplicación de Didi igualmente funciona allí, así que no tuvimos problemas de movilidad.

Llegamos de nuevo al Kharma Suites, algo cansados de tanto ajetreo y tanta ostentación.

Ya, el domingo, con el vencimiento de la habitación a las once, nos dimos prisa para desayunar y salir a tiempo (recuerdo que en los viejos tiempos, la salida era a las dos de la tarde. Pero todo se va comercializando y encareciendo en este sistema capitalista salvaje, que trata de exprimir ganancias de donde sea y a como sea). Y fuimos los únicos comensales que le dimos propina, cincuenta pesos, a la acomedida empleada que nos sirvió fruta con yogurt y granola, pan tostado y huevos con jamón.

Y otra vez a la CAPU, comenzando con la ostentosidad de altos y caprichos edificios, agencias de costosos autos, restaurantes de lujo, bulevares, túneles…

Y llegar de nuevo a lo regular, al barrio, a los puestos metálicos que cubren todo el frente de la CAPU, vendiendo ropa, antojitos, zapatos, baratijas chinas, camotes, dulces de leche…

Sí, lo que realmente es representativo, no sólo de Puebla, sino del país.

Pero he ahí, la lucha de clases al que el buen Carlos Marx (1815-1883)  se refería, los camotes, contra los Teslas, las semitas, contra los Porches, las primarias publicas, contra las UDLAS…

Pero, de todos modos, vayan a Puebla, conózcanla.

Y a sus profundos contrastes.

 

Contacto: studillac@hotmail.com

   

sábado, 5 de septiembre de 2026

De libros, discos y Juan Gabriel

 

De libros, discos y Juan Gabriel

Por Adán Salgado Andrade

 

La gigantesca macrourbe que es la Ciudad de México, enfrenta cada vez más y más problemas, como estresantes embotellamientos (la velocidad promedio es de 4.5 km/h en horas pico), demasiados habitantes (con 17.7 millones de personas, ocupa el sitio número 15 en el mundo. Ver: https://www.visualcapitalist.com/ranked-the-worlds-largest-cities-1950-2100/), falta de infraestructura de drenaje adecuada (son ya una constante las inundaciones en épocas de lluvia, como la actual), falta de agua (se estima que se quedará sin agua gran parte de la ciudad en el 2028. Ver: https://es.wired.com/articulos/ciudad-de-mexico-se-quedara-sin-agua-en-2028-advierten-academicos-de-la-uam), delincuencia, contrastes urbanos (las zonas muy pobres y las en extremo acaudaladas, que hasta se cercan, como se puede ver en la cinta “La Zona”, con tal de aislarse del mundo exterior. Ver: https://es.wikipedia.org/wiki/La_zona_(pel%C3%ADcula))... y tantos otros problemas.

Pero también, por lo mismo de su gigantismo, ofrece sorpresas. Y una de ellas fue a la que, gracias a una invitación que le hicieron a mi compañera, acudimos al restaurante “Tetetlán”, ubicado en Avenida de las Fuentes 180-B, en la colonia Jardines del Pedregal.

Debo de decir que, al principio, imaginé un sitio suntuoso, como los restaurantes de lujo que suele haber en zonas caras de la ciudad, en donde, al menos en su servidor, provoca cierto cohibimiento al ir ingresando (por lo del roce con gente de niveles económicos elevados). Sin embargo, para nuestra sorpresa, no fue así. Para comenzar, el sitio se ubica en lo que debió de haber sido una casona del sitio, hecha de piedra basáltica, que se ha acondicionado actualmente para servir como restaurante. De hecho, no muestra letreros ostentosos para anunciarse. Y la entrada es un discreto arco que, al avanzar, de un lado, comunica a una escalera que baja al restaurante, propiamente (da a un piso por debajo del nivel exterior de banqueta, como si fuera un sótano).

Sin embargo, nosotros habíamos sido invitados a una Noche de Vinil, a un evento dedicado a la memoria del cantante y compositor Alberto Aguilera Valadéz (1950-2016), mejor conocido en el mundo de la farándula como Juan Gabriel, el Divo de Juárez (aunque él nació en Parácuaro, Michoacán), así que al preguntarnos si éramos invitados de ese acto músico-cultural, nos indicaron que subiéramos unas escaleras que daban un nivel superior, no precisamente un primer piso, sino una especie de largo tapanco, de unos diez metros de largo por tres de ancho, estructura que, es evidente, fue parte del reacondicionamiento que se hizo en el lugar.

Y allí, para mayor sorpresa, nos recibió un sitio bordeado por cientos de discos y libros (que al final, nos dijeron que no estaban a la venta, sino que eran de la colección privada del lugar). Antes, una amable chica nos tomó una foto, con una como tableta grande, en la que nos vimos en tiempo real, para acomodarnos con la mejor pose posible. Luego nos entregó una impresión, totalmente gratis.

En ese nivel, libreros llenos de libros cubren todo un lado, en tanto que anaqueles con cientos de discos, se muestran en el lado opuesto. Así que nos rodearon música y literatura. Pude ver distintos artistas, de todo el mundo, de rock clásico (Led Zeppelin, Deep Purple, Black Sabbat…), folclor latinoamericano, cantautores como Óscar Chávez, música clásica, Beatles… en fin, de todo. Y de libros, también bastantes títulos, muchos en inglés, de esoterismo, o eróticos, como el “Kama Sutra”, o el “Siddhartha”, de historia, novelas y otros más (aunque aquí, sin ser pretencioso, debo decirles que mi colección de libros es mucho mayor, pues sumados a los que me legó mi padre, el profesor Froilán Salgado Álvarez – 1910-1982 –, están los míos, que he ido sumando a lo largo de mi vida).

Y sobre un mueble, del lado de los libros, había un tornamesa de los de aquellos tiempos (probablemente un modelo 1980) en perfecto estado, en donde se tocan los discos de los eventos que, nos dijeron, cada quince días se organizan allí. Pero éste, en especial, fue muy relevante, pues se recordó el décimo aniversario luctuoso de Juan Gabriel, un cantante odiado por muchos, pero también muy querido por otros, quien demostró que tenía verdadero talento y que “las más de mil composiciones que dejó, lo comprueban”, como señaló el diyéi que estuvo amenizando el evento.

El sitio se siente muy íntimo, con discretas veladoras alumbrando cada mesa, pocas, colocadas allí para los invitados-comensales.

Justamente estuvimos en el lugar el jueves 27 de agosto, un día antes de que se cumplieran, en efecto, diez años del súbito deceso del cantautor que, en su momento, fue homenajeado a lo grande, pues no había sido un artista menor el que había partido al Mictlan, sino uno que dejó toda una trayectoria, no sólo en el país, sino a nivel mundial, pues sus canciones se hicieron famosas en todo el mundo. “Su obra abarca más de 1800 composiciones que han sido traducidas a idiomas tan diversos como turco, alemán, francés, italiano, tagalo, japonés, griego, papiamento, portugués e inglés e interpretadas por más de 1500 artistas y grupos de todo el mundo, por lo que es el compositor hispano más cantado y versionado a nivel mundial. Fue incluido en el año 2016 de manera póstuma en El Pabellón de la Fama de los Compositores Latinos” (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Gabriel).

Y para hacerle honor en el homenaje que el Tetetlán le organizó, se tocaron tres de sus discos más memorables, mientras se nos agasajó con cocteles temáticos y antojitos del sitio, como sopecitos de marlín, cecina, pato, tlayudas, tostaditas de chapulín y esquites, todo delicioso y muy recomendable.

Los cocteles que se sirvieron, como señalé, fueron temáticos. El primero servido fue el “Querida”, del álbum “Los Dúo”, el que fue descrito como “suave, tropical y profundamente emotivo, como la intimidad de Los Dúo, donde Juan Gabriel volvió a encontrarse con algunas de las voces más importantes de la música latinoamericana. Gin Armónico, maracuyá, yogurt de coco y agua tónica forman un milk punch sedoso. Un cóctel que transforma la nostalgia en algo fresco, elegante y lleno de cariño”. Estuvo delicioso y muy ligero ese primer cóctel.

Y de ese disco, estuvimos escuchando canciones como “Querida” (de las que llegan al corazón, y llenan de nostálgicos, pasados tiempos a muchos), “Se me olvidó otra vez”, “Hasta que te conocí”, “La diferencia”, “Siempre en mi mente” (otra que casi saca las lágrimas), “Abrázame muy fuerte”… y las otras del laureado álbum.

Bueno, hay que decir también, en favor de Juanga, que siempre, por lo general, se mostró sencillo. No sólo eso, sino que “era conocido también por realizar obras destinadas a ofrecer las oportunidades de desarrollo a la niñez desafortunada, no solamente en México, también en Venezuela y otros países. Fue benefactor directo de más de un centenar de menores albergados en una escuela llamada «Semjase», en Ciudad Juárez, Chihuahua” (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Gabriel).

Así que digamos que, a pesar de su origen humilde, no se le subió o no tanto.

El segundo temático cóctel, fue el “Me Nace del Corazón”, del álbum “Eterno”, descrito como “este cóctel sabe a una canción que nace directamente del corazón. Tequila de la casa, shrub (jarabe agridulce) de bugambilia (sic) y tuna roja y agua mineral crean un cóctel mexicano delicado y lleno de color que evoca los paisajes de México que siempre estuvieron presentes en la obra de Juan Gabriel, mientras las burbujas aportan una sensación de celebración”. También sabroso, aunque con más alcohol, para mi gusto, más fuerte.

Sí, quizá más subido de alcohol, porque escuchamos canciones como “Cuando te Conocí”, “Dímelo”, “No tengo Dinero”, “Me nace del Corazón”, “Te lo pido por favor”, “Ya no vuelvo a molestarte”, más así como de decepciones amorosas, que requerirían un trago más fuerte.

Ya, a esas alturas, no sólo los cocteles, sino que las bebidas que también gratuitamente se servían, si se solicitaban (tequila, ginebra, whisky, todos en las rocas, cervezas, otros cocteles), ya estaban dejando sentir sus etílicos efectos, así que la animosidad entre los asistentes, se estaba tornando febril, de cantar al unísono las melodías, las amenas pláticas en elevada voz, el llevar el ritmo, primero, sentaditos, y ya, después, más animados, a bailar a ritmo del Noa Noa, y de otros rítmicos, muy bailables éxitos. Sí, el espíritu de Juanga estaba allí, entre nosotros, seguramente alegre de que luego de diez años de su partida, todavía la gente lo venera y lo tiene en el pedestal de los más buenos y talentosos artistas que México haya dado.

Y en el tercer y último cóctel, “El Noa Noa”, inspirado en el álbum “Mis 40 En Bellas Artes”, justamente, la descripción que se da es de “intenso, aromático y sofisticado, inspirado en una de las noches más memorables de la carrera de Juan Gabriel. Mezcal de la casa, reducción de café de olla y cordial de guayaba construyen un trago profundamente mexicano, donde el humo, las especias y la fruta se encuentran. Un cóctel para cerrar este recorrido donde comenzó todo: con Juan Gabriel frente a Bellas Artes, convertido ya en leyenda”. Sí, en efecto, intenso, más fuertecito (debo señalar que quien redactó esa descripción del evento, lo hizo muy bien, perfectamente ligadas las notas de los ingredientes de los cocteles, con las musicales)

En este álbum, Juanga le canta a Parácuaro, su pueblo natal, con “Obertura Parácuaro”, y retoma éxitos como “Querida”, “Me nace del Corazón”, “Tú a mí no me hundes, “Abrázame muy fuerte”, “Por qué me haces llorar” y remata con el “Noa Noa”, para cuyo momento, ya todo mundo estaba bailando muy alegremente, formando una fila en donde uno se preguntaba cuál sería el primero en caer, dado el nivel de intoxicación etílica que ya, a esas horas, casi todos tenían en su cuerpo.

Como buen adicional detalle, obsequiaron al inicio del evento, unas miniaturas perfectas de cada uno de los tres álbumes presentados. Dentro, también un disco miniatura (muy bien hecho, debo decir), tenía un número. El mío, era el 78 y el de mi compañera, el 54. La intención fue que luego del término de cada álbum escuchado, se hizo un intermedio en donde se rifaron tres álbumes como el escuchado, si salía sorteado el número del disco miniatura que todos teníamos. Por desgracia, no tuvimos suerte y ningún álbum nos sacamos.

Como el evento fue financiado por Virgin Music Group, (https://www.virginmusic.com/), filial de Universal Music Group y por Ginebra Armónico (de allí lo de los cocteles), por tal razón hubo recursos para habernos dado todo lo que mencioné, incluidos cocteles, antojitos y las rifas.

“Y para los que llegaron hasta aquí, tan noche, les tenemos otra sorpresa, un cóctel adicional, cortesía de la Casa, que esperamos que sea de su agrado”, dijo el diyéi, ya casi para finalizar. Esa bebida fue la más fuertecita de la noche. El tiro etílico de gracia, digamos.

Y con el “Noa Noa”, se coronó el evento que, como dije, ya casi todos, muy etílicamente alegres, se dispusieron a bailar gustosos, sacando el pasito cruzado con la vuelta desacompasada, pero tratando, en todo momento, de llevar el ritmo.

Como siempre, se dan las amistades espontáneas. Una chica, bastante subida de tono etílico, se nos acercó. Sofi, nos dijo que se llamaba, nos preguntó nuestros nombres y a qué nos dedicábamos. Mi compañera le dijo que ella estudiaba letras y era creadora de contenido (influencer, como se les llama), además de que estudia Letras Hispanas. Yo le dije que daba clases en la UNAM. Y eso bastó para que nos contara, a grandes rasgos, la elocuente historia de su vida. ”Mis padres me mandaron nueve años a estudiar a Austria y me perdí de tener amistades y de conocer más a la sociedad mexicana. Por eso quiero entrar a estudiar a la UNAM, para hacer amigos de aquí, de México, de mi país, de recuperar todo lo que perdí en esos nueve años. Me impusieron eso, estar allí, en ese país que vale madres, de verdad, yo no quería eso, pero me lo impusieron”. Me pareció muy interesante su testimonio, pues eso demuestra lo que ya he comentado en otras parte, que Europa está dejando de ser el lugar de ensueño, lo máximo a lo que se puede aspirar, lo supremo… ya, Europa, está en plena decadencia, económica, social, cultural, incluso climática (es el continente que se está calentando más rápidamente que el resto y su clima, que tradicionalmente era templado, románticamente invernal, ahora se está convirtiendo en uno tropical, un infierno. Ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/08/europa-la-saqueadora-y-depredadora.html).

La animamos a que se inscribiera a la UNAM, que hiciera el examen y que recuperara el tiempo perdido, lo que siempre habría querido vivir. Y para despedirnos, como ya se va haciendo costumbre en estos tiempos de las redes sociales, Sofi y mi compañera Viri, intercambiaron sus respectivos TikToks e Instagrams. Viri Pichardo (@vipichardo5), en TikTok, es el de mi compañera, en donde revisa temas de doblaje, música, cine… véanlo, les va a encantar.

En fin, muy satisfechos, salimos del lugar, a eso de las dos de la mañana del ya viernes 28 de agosto, el mero día del décimo aniversario luctuoso de Juanga.

Y de las pocas cosas que hay que agradecer de esta estresante, acelerada modernidad, son los taxis de aplicación, sean Uber o Didi, disponibles a cualquier hora y en cualquier sitio y que van para cualquier sitio, siempre y cuando no sea de los considerados zonas rojas, o sea, chacalonas, en donde los conductores pueden ser asaltados, según indican sus plataformas (antes, en mis juveniles tiempos, había que rogar a Dios que pasara un taxi, libre, además)

Ya, en el Didi, platicamos de la buena experiencia que tuvimos y también del buen sabor de boca que cocteles, antojitos y la música de Juanga nos dejaron.

Sí, muy placentero todo.

 

Contacto: studillac@hotmail.com