domingo, 22 de marzo de 2026

En Dinamarca protestan contra las granjas solares por invasivas

 

En Dinamarca protestan contra las granjas solares por invasivas

Por Adán Salgado Andrade

 

Dinamarca es un país europeo pequeño, de apenas 43,094 km2 de área y 6,001,008 habitantes. Su PIB en el 2025 fue de $429,500 millones de dólares y su ingreso per cápita, de $63,000 dólares, que es la clasificación empleada para denotar a un país desarrollado (pero hay que aclarar que Europa es desarrollada, gracias al saqueo colonialista que ha ejercido durante siglos, mediante el cual despojó de su riqueza a continentes como el africano, el americano, el asiático y el australiano. Ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/08/europa-la-saqueadora-y-depredadora.html).

Como casi todos los países europeos, también tiene su cuota de colonialismo, que incluye las Islas Faroe y a Groenlandia, gran isla cubierta por hielo, que últimamente el desequilibrado mental Donald Trump (1946), ha dicho que Estados Unidos debería de poseerla y ha amenazado que, o por las buenas o por las malas, Dinamarca le debe de ceder ese territorio que es semiautónomo (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Greenland_crisis).

Por otro lado, es el país que más energías verdes ocupa en la actualidad, generando el 91 por ciento con éstas. La eólica (generada por turbinas), la ocupa en 58 por ciento; la bioenergía (la que se genera con materiales como basura, plantas, residuos agrícolas, desperdicios de la arboricultura o algas), 20 por ciento y la solar (generada con paneles solares), 13 por ciento (ver: https://ember-energy.org/latest-insights/global-electricity-review-2025/).

Sin embargo, actualmente hay un movimiento contra las granjas solares, pues están invadiendo tierras agrícolas que afectarán la producción de alimentos, entre otras cosas.

Es lo que expone el artículo de The Guardian, titulado “´Sí a los campos de trigo, no a los de hierro’: cómo el país más verde del mundo está rechazando a la energía solar”, firmado por Ajit Niranjan, quien agrega como subtítulo que “en Dinamarca, la invasión de paneles solares se ha convertido en un problema que genera divisiones entre los votantes, sobre todo en áreas rurales” (ver: https://www.theguardian.com/world/2026/mar/20/solar-power-renewable-energy-denmark-backlash-national-elections).

Abre el artículo una dramática foto de un área rural en donde unas pocas casas sobresalen en medio de lo que son miles de paneles solares, colocados en los alrededores. Sí, en efecto, es una invasión. Y tomando en cuenta la reducida área de Dinamarca, son notoriamente invasivos.

Dice Niranjan que “los campos dorados de una orgullosa nación granjera, están bajo ataque. Amenazados por la invasión de paneles solares, están desapareciendo por favorecer a una élite urbana”.

Es cierto, pues son las ciudades las que más electricidad emplean. Más ahora con el invasivo, intensivo empleo de la Inteligencia Artificial o los autos eléctricos, se incrementará su consumo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/02/la-inteligencia-artificial-incrementara.html).

Esos miles de paneles solares, en efecto, van reduciendo las tierras agrícolas. No sólo los paneles solares, sino también las granjas eólicas, que dejan prácticamente a las tierras inservibles, además de que dañan fauna y flora de las regiones en donde se establecen (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/las-energias-verdes-tambien-depredan-y.html).

Por eso es que en algunos lugares, Dinamarca incluida, se están empleando granjas eólicas marinas (offshore eolic farms), pues al menos no se invaden tierras permanentemente e incluso son más efectivas que las terrestres (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/07/las-menos-invasivas-granjas-de-viento.html).

Dice Niranjan que en sitios como Hungría o Texas han abrazado con gran entusiasmo a las granjas solares, incluso dejando de lado ciertas normas para establecerlas, justo como la invasión de tierras y los daños ambientales que provocan. Pero en Dinamarca, ya hay una fuerte oposición. Cita a  Inger Støjberg, líder del partido populista de derecha Demócratas Daneses, quien justamente usa como bandera la frase de “Decimos sí a los campos de trigo, y decimos no, a los campos de hierro”.

Bueno, es un decir, pues los paneles solares son hechos principalmente de silicón, colocados sobre estructuras de acero, que se colocan en la posición que mejor capte la luz solar, con tal de que sean más eficientes. Aunque recientemente, una empresa estadounidense inventó paneles redondos, que trabajan más eficientemente, pues captan la luz en todas direcciones, son más pequeños y menos invasivos que los tradicionales (ver: https://www.youtube.com/watch?v=_XzHfBXLdzA).

Y eso, campos llenos de paneles solares, es lo que ha usado Støjberg en sus campañas para ganar votos, ahora que están por darse nuevas votaciones. Dice que “debemos de emplear más el sentido común en esta transición a las energías verdes”.

Señala Niranjan que los paneles solares se habían salvado de los ataques que se han dado contra turbinas de viento (por lo que dije, de que son también invasivas), bombas de calor (que son costosas y requieren de todos modos de electricidad), autos eléctricos (que no son la solución ambiental) o carne vegana (que no convence a los carnívoros).

Pero en Dinamarca, como se ha extendido tanto el uso de invasivos paneles solares, “la expansión de energía solar ha alarmado a algunas regiones, en donde se ha concentrado y aumentado mucho la construcción. La energía solar se triplicó, de 4 por ciento en el 2021, a 13 por ciento en el 2025. Y varias localidades rurales ya están rodeadas de silicón”.

Los que se oponen señalan, en efecto, que las granjas solares son “feas, destruyen la Naturaleza y deprecian los precios de las tierras en donde las construyen. Como se usan drones para mostrar a esos pueblos, esas imágenes se han convertido en símbolos de campañas políticas”, señala Niranjan.

Todo eso ha llevado a que muchos municipios rechacen la construcción de nuevas granjas solares. Pero Lukas Slothuus, investigador climático de la Universidad de Sussex, citado por Niranjan, dice que mucho del rechazo es por los partidos, que han politizado el hecho, “sobre todo, la derecha, es la que más está sacando tajada de eso”.

Otro miembro de Demócratas Daneses, Mads Fuglede, señala que “los paneles solares se han convertido en símbolo de la élite política, que quiere una transición verde, pero que no le importa lo que pase en el campo. Claro, porque no viven allí o donde sus votantes viven”.

Y tiene razón. Es como lo que sucede con los centros de datos, muy depredadores, pues consumen mucha agua y electricidad. Ya están siendo rechazados en países incluso como Estados Unidos, pues provocan muchos problemas a las localidades que quedan cerca de donde se están construyendo, que lo hacen allí porque esas tierras son más baratas (ver: https://www.wired.com/story/new-york-is-the-latest-state-to-consider-a-data-center-pause/).

Demócratas Daneses “no se opone a las energías verdes, como en otros países europeos, pero señala que se deben de construir en donde se requieran realmente, como en las ciudades. Y en las zonas rurales, el 80 por ciento de los votantes se oponen a ellos”, dice Niranjan.

Además, los que están a favor, dicen que no es para tanto, pues sólo cubren los paneles solares actualmente el dos por ciento de la superficie danesa, unos 862 km2, que no parecería mucho, pero eso equivaldría a un área cuadrada de 29.4 kilómetros por lado. Claro, los que no están cerca de esas instalaciones, obviamente no van a sufrir la afectación, que sí la hay, por supuesto.

Otros dicen que todo es obra de Facebook. Henrik Stiesdal, inventor de las primeras turbinas de viento de Dinamarca y el que construyó la primera granja solar marina, dice que todo se debe “al Facebook, que multiplica las críticas. Aun cuando el grueso de la población sienta que las cosas están bien, usted puede tener las opiniones de gente local y no local y eso influencia la opinión pública”.

En efecto, ya las redes sociales se han convertido en influencers, que pueden hacer de un suceso local, por ejemplo, una pelea callejera, en un suceso que se vuelva viral.

Pero en el caso de las granjas solares, no me parece que las quejas sean infundadas. Sólo imaginen que tuvieran que salir de sus casas, esquivando tantos paneles solares, además del calor que deben de producir captando la luz solar. En efecto, son hasta dañinos.

Pero, además, Niranjan señala que otro problema es la cuestión de que sean proyectos que dejen ganancias, pues como los días de pleno Sol son reducidos en Dinamarca, las empresas energéticas compiten por captar la mayor luz solar y están creando una sobrecapacidad que a muchas las está llevando a la quiebra.

Y si no hay ganancias, no hay incentivos.

Y es que es así en el capitalismo salvaje, que sólo se interesará por lo verde, si hay ganancias (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/02/las-energias-verdes-solo-interesan.html).

Eso será un real impedimento a un mayor desarrollo, como señala Torsten Hasforth, economista, director de Concito, un centro de pensamiento danés, citado por Niranjan. “En los próximos 10 años, las expectativas oficiales esperan que se incremente bastante la electricidad producida con luz solar. Pero si no hay ganancias, eso no será posible”.

Y el otro error que señala es que los desarrolladores no se relacionan con las comunidades, no les ofrecen alternativas. “Y de eso, se aprovechan los políticos”.

Claro, es como aquí, que las megaminas son verdaderamente destructivas y no les importan los daños que causan a las comunidades en donde se les impone, ni tampoco ofrecen algún tipo de acciones que ayuden a remediar los daños provocados. Que, de todos modos, esos proyectos invasivos sólo destruyen, por muy “buena voluntad” que muestren las mineras, cada que presentan un proyecto que pretendan imponer, sobre todo, con ayuda de las mafias locales y federales en el poder (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2013/05/los-destructivos-irreversibles-efectos.html).

Pero el problema fundamental es que cada vez empleamos más energía de todo tipo. No sólo la empleamos, sino que la derrochamos, es una glotonería energética. Y es por el empleo de invasivos “adelantos tecnológicos”, como la mencionada Inteligencia Artificial, IA, o los autos eléctricos, que están incrementando exponencialmente el empleo de energía. Se estima que para el 2030, la electricidad requerida para que funcione la IA, equivaldrá a la usada por Japón. De seguir así, muchos analistas ya están recomendando que se restrinja su empleo o se elimine totalmente (ver: https://www.theguardian.com/australia-news/2026/mar/13/ai-datacentres-environmental-impacts).

Así que el uso de energías verdes, debe de acompañarse también con una reducción del uso de la electricidad y de los combustibles, pues de seguir así, no habrá energía, sea “verde” o fósil, que alcance.

Ya hasta se está considerando de nuevo el uso masivo de la peligrosa energía nuclear, pues no serán suficientes las energías verdes (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/09/la-glotoneria-energetica-esta.html).

Y llegará el momento en que hasta ciudades desaparezcan porque deban de hacerse proyectos solares o eólicos, con tal de que otras, más importantes, sigan teniendo electricidad.

En un escenario distópico, sería como si se desapareciera la popular Ciudad Netzahualcóyotl para instalar paneles solares, para que la gentrificada Ciudad de México pudiera seguir teniendo electricidad.

Podría suceder, ¿no creen?

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

 

 

 

sábado, 21 de marzo de 2026

Las empresas tecnológicas se esfuerzan por seguir vendiendo

 

Las empresas tecnológicas se esfuerzan por seguir vendiendo

Por Adán Salgado Andrade

 

La constante en el capitalismo es que siga habiendo consumo. Sin el consumo, no hay capitalismo.

Vivimos una época de feroz competencia, en donde las empresas se esfuerzan por vender lo que sea a lo que se dediquen, buscan diversificarse e innovar, pues de lo contrario, son arrastradas hacia su extinción.

Ha sucedido, por ejemplo, con los autos. En Estados Unidos, desde que se comenzaron a producir los vehículos de combustión interna, en los 1890’s, surgieron más de 2,000 marcas, las que por la mencionada feroz competencia, fueron desapareciendo, fusionándose, comprándose, hasta que quedaron solamente tres, las llamadas Big Three, Ford, General Motors y Chrysler Corporation (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/04/el-capitalismo-salvaje-se-autodestruye.html).

Pero incluso esas marcas ahora sufren fuerte competencia de marcas extranjeras. Chrysler (que dos veces antes había quebrado y sido rescatada por el gobierno), primero, se había fusionado con la italiana Fiat. Luego, fue absorbida por el grupo francés PSA Group (que fabricaba Peugeot, Citroën, Opel, DS y Vauxhall) para formar al consorcio Stellantis (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Stellantis).

Así que marcas estadounidenses, digamos, sólo quedan dos, Ford y General Motors, y no están exentas de quebrar en un no lejano futuro debido a la mencionada atroz competencia.

Y es el camino que están siguiendo también los autos chinos, eléctricos, sobre todo, que de 500 marcas que llegaron a existir, se redujeron a once, BYD entre ellas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/10/la-saturacion-de-autos-electricos.html).

Por eso es que si las empresas no se diversifican, es decir, no producen cosas distintas (por ejemplo, si sólo hacen autos, que hagan también bicicletas o hasta medicamentos) y no innovan, por ejemplo, autos que se movieran con basura, para deshacernos de tanta que producimos, están condenadas, como mencioné arriba, a perecer (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2007/11/el-outsourcing-en-r.html).

Todo lo anterior como preámbulo para narrar mi experiencia de una exposición de equipo de audio de la marca Shure, a la que asistimos mi chica y yo.

Esta empresa estadounidense, fue fundada en 1925, en Chicago, Illinois, por Sidney N. Shure (1902-1995), quien se dedicó por entero, junto con su hermano, a fabricar inicialmente partes para radios (ver: https://www.madeinchicagomuseum.com/single-post/shure-bros/).

Luego, se diversificó, produciendo micrófonos, micrófonos inalámbricos, cartuchos para fonógrafos, mezcladoras, procesadores digitales de señales, audífonos, monitores y otras cosas relacionadas con el audio (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Shure).

Como ya señalé, si las empresas no se diversifican o innovan, están destinadas a la extinción.

Es el caso de Shure, que se ha diversificado tanto, siendo líder en el sector de audio, teniendo ventas aproximadas en el 2025, de entre $500 a $1,000 millones de dólares. Como es una empresa privada (no cotiza en la Bolsa de Valores), no se sabe con exactitud el monto de sus ventas, ni tampoco el de sus ganancias. Pero si estimamos un 30 por ciento, podríamos decir que deben de estar entre $150 a $300 millones de dólares anuales.

Como comento arriba, es porque, en efecto, ofrece muchos productos para creadores de contenido, músicos, la industria teatral, la cinematográfica… todo lo que use aparatos para transmitir, grabar, registrar o manipular sonidos de todo tipo.

La exhibición se hizo en un espacio dedicado a ese tipo de eventos, dentro de la controvertida Plaza Artz, que más adelante hablaré de dicho sitio.

Hubo cuatro salas: de streaming, de podcast, de gamer y de cine, en donde empleados conocedores de los sistemas, mostraron todos los tipos de micrófonos que hay para grabar: inalámbricos, con conexión C a celular, a computadora, a mezcladora, pequeños, no tan pequeños, con alta fidelidad, con supresión de sonido, de largo alcance, de materiales muy resistentes (uno, en particular, pequeño, con delgado, muy flexible cable, para colocárselo en la camisa o blusa, narró un joven que Shure construyó una máquina especial “para flexionarlo cinco mil veces y las resistió”) y otras características que para personas muy especializadas, deben de ser importantes.

Los diseños están novedosos, pues incluso están algunos acompañados de luces de colores, como se puede ver en la página de la empresa (ver: https://www.shure.com/es-MX).

Allí, se muestran audífonos, micrófonos, monitores de auriculares, software, mezcladoras, combos de productos, altavoces, equipos para videoconferencias y accesorios extras.

Y de cada producto hay varios tipos. Así que les recomiendo que si les interesa, entren a la página arriba mencionada.

Se comprende, entonces, porque Shure es líder en su campo.

Claro que los precios son altos, en comparación con los de otras marcas. Por ejemplo, en cuanto a los micrófonos, van de los $3,500 hasta los $11,500, al menos lo que allí nos mostraron. Quizá tengan muchos más caros y sofisticados, que probablemente sean para otro tipo de mercado. Sin embargo, para los conocedores, los profesionales, sí debe de ser importante tener un producto que garantice un buen sonido para lo que sea a lo que se dediquen.

En efecto, hay micrófonos incluso de 300 pesos, pero su calidad dista mucho de ser buena. En todo caso, es menos que aceptable. Claro, pero esos equipos caros, ya los emplean, como dije, profesionales que ya vivan de lo que produzcan. Para quien sólo se dedique a, por ejemplo, hacer videos ocasionales para YouTube, TikTok u otras plataformas de streaming, bastará con algo modesto que le ofrezca cierta calidad.

De todos modos, a pesar de la diversidad que ofrece Shure, no es la única empresa que fabrica equipos de audio y sonido. Hay muchas más que, en cierto momento, podrían afectarla, por la competencia, sobre todo, si la gente comenzara a buscar micrófonos más baratos (como así hacen), que les ofrecieran mediana calidad para lo que hacen, más, si es ocasionalmente. A veces, para la gente que hace TikTok’s, incuso es suficiente el micrófono del celular.

Bueno y, finalmente, es decisión de cada quien.

Mencioné antes que el evento fue en la Plaza Artz, que hasta, amarillistamente, se han publicado notas que la designan como la “plaza maldita” (ver: https://lasillarota.com/metropoli/2024/2/23/plaza-comercial-artz-pedregal-la-plaza-maldita-de-cdmx-ysusincidentes-471035.html).

Esa plaza fue construida por el Grupo Sordo Madaleno en el 2018 y abarca 165,000 metros cuadrados de área. En efecto, es enorme, como su estacionamiento, y cuenta con cinco niveles, incluido el sótano, que es el que corresponde al mencionado estacionamiento.

Para comenzar, se criticó mucho que su construcción se hubiera realizado en una zona verde, de las pocas que quedan en esta contaminada ciudad (ver: https://www.ejecentral.com.mx/el-ecocidio-de-plaza-artz).

Pero ya ven que como todo aquí se arregla con dinero y corrupción, se dieron los permisos. En el sitio, había especies de árboles endémicas, como los cedros blancos, y otras, que la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, encabezada en ese entonces por Tanya Müller García (Ciudad de México, 1973), no consideró y autorizó la ecocida construcción.

Müller fue muy polémica, por haber autorizado la edificación de esa plaza y otras anomalías. Se rumora que estaba muy protegida por alguien con mucho poder (ver: https://ruizhealytimes.com/sin-categoria/quien-protege-a-tanya-muller-el-mismo-que-protegio-a-jenny-saltiel/#google_vignette).

Así que desde su construcción, ha sido atacada esa plaza. De hecho, muy cerca del sitio hay otra zona verde que, seguramente, no tardará en ser urbanizada. De hacerse, se verá que no hay absolutamente ningún interés en preservar las necesarias áreas verdes, que ayudan en algo a absorber la brutal contaminación que generan los 6.4 millones de vehículos que circulan a diario, sumados a las emisiones de fábricas, comercios y casas-habitación.

Pero además, ya en pleno funcionamiento, esa plaza ha sufrido tres acontecimientos que le abonan a su antiecológica construcción.

El primer suceso fue que por fallas de diseño estructural, malos materiales y corrupción, el 12 de julio del 2018, se produjo un derrumbe, a pocas semanas de su inauguración. Por fortuna, no hubo fallecidos o lesionados pues, al parecer, la falla se produjo poco a poco, al comenzarse a agrietar una trabe, mal diseñada, que no soportó el peso, los momentos flexionantes y las fuerzas cortantes, a las que estaba sometida (ver: https://www.youtube.com/watch?v=mtJNncdUXDo).

Ese tipo de problemas no es raro, ni sorprendente, dados los altos índices de corrupción que se dan en la Industria de la Construcción, con malos diseños estructurales, malos materiales, ahorros, con tal de ganar más y otras anomalías. Y eso es lo que les digo a mis estudiantes de ingeniería civil, que un ingeniero civil consciente, no debe de prestarse a esos malos manejos que sólo ponen en peligro las vidas de las personas que usarán tales instalaciones. El ejemplo que les comento es el de edificios que tenían seis meses de construidos y que se colapsaron cuando se dio el temblor del 19 de septiembre del 2017 o los socavones que se dan en carreteras nuevas.

Pero, como dije, es una práctica que prevalece en todo el mundo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/09/cuando-el-mezquino-egoista-interes.html).

El segundo suceso obscuro fue una balacera que ocurrió el 24 de julio del 2019, cuando una mujer y su cómplice asesinaron a tiros a dos israelíes que, a su vez, tenían antecedentes penales (escoria deshaciéndose de escoria). Fue también muy espectacular el caso, pues se dio en un sitio al que asisten mayoritariamente personas de elevados ingresos (la bahía de autos está llena de costosas SUV’s, como Suburban, Toyotas, Teslas, Porches, Mercedes…).

Así que una balacera allí, que podría pensarse más propia, sin ser peyorativo, de Tepito o la Morelos, fue todo un acontecimiento (de hecho, se dice que en el sitio se concretan negocios ilícitos, justo como lo que sucedió con los israelíes).

El 19 de julio del 2021, un hombre que salió de un restaurante, de mediana edad, cayó de unas escaleras, hasta llegar a la planta baja, en donde quedó muerto (ver: https://www.infobae.com/mexico/2025/02/06/otro-incidente-en-plaza-artz-el-sitio-de-las-desgracias-en-redes-sugieren-su-demolicion/).

El más reciente fue de una hollywoodesca persecución de un auto BMW por motociclistas que lo balacearon, hiriendo al conductor, quien iba acompañado de una mujer. Eso fue el 22 de febrero del 2024. El hombre perdió el control y el auto fue a dar a una construcción cercana, en donde cayó en una zanja de cimentación. Mujer y hombre quedaron muertos allí (ver: https://lasillarota.com/metropoli/2024/2/23/plaza-comercial-artz-pedregal-la-plaza-maldita-de-cdmx-ysusincidentes-471035.html).

Y también el 5 de febrero, hubo un incendio dentro de un restaurante de lujo, el Noster, en la cocina, “por la acumulación de grasa” (ver: https://www.record.com.mx/historia/artz-pedregal-sufre-incendio-en-uno-de-sus-restaurantes-de-lujo-que-lo-ocasiono-2025101523303317399).

Por eso es que ya muchas asociaciones vecinales sugieren que sea demolida esa construcción “maldita”.

Probablemente sea la Naturaleza, la que fue ultrajada de forma tan corrupta y bárbara, la que se esté vengando, por haber talado tanto cedro blanco. No era una zona propicia para construir una mole de esas dimensiones.

Y allí fue la exposición de Shure.

Agregando que por esa zona el tráfico es terrible, brutal, con una velocidad promedio de 4.5 mm/h, si bien nos va, o cero, en algunos tramos. Esta ciudad, con 6.4 millones de autos, cada vez es más inhabitable (ver: https://www.eleconomista.com.mx/politica/Cada-vez-hay-mas-autos-circulando-en-la-CDMX-un-vehiculo-de-motor-por-cada-1.4-capitalinos-20240216-0037.html).

Así que con tantos negros eventos que han sucedido allí, no queda más que decir que tuvimos suerte. Qué bueno que no haya habido un corto circuito, que hubiera provocado un incendio o una falla estructural, que pudiera haber provocado un derrumbe.

Y quizá sea prudente decirles a los promotores de Shure que, para la otra, elijan un sitio libre de maldiciones.

 

Contacto: studillac@hotmail.com