Los contaminantes y depredadores centros de datos
Por Adán Salgado Andrade
El frenesí por alcanzar la AGI (Artificial General Intelligence), Inteligencia General Artificial, sobre todo por empresas estadounidenses (Meta, OpenAI, Google, Apple, Anthropic…), así como chinas, está llevando a un furor por construir centros de datos, los cuales son sumamente contaminantes y depredadores. Eso, independientemente de que no saben ni siquiera esas empresas los efectos que ocasionará esa AGI en la sociedad (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/12/ni-los-que-estan-desarrollando.html).
De por sí, la Inteligencia Artificial, IA, normal, incrementará bastante el gasto en electricidad, no sólo por su funcionamiento (que requiere buscar entre millones de respuestas posibles, la mejor y contextualizarla), sino que para entrenarla (pues no pensando por sí misma, gente a la que pagan centavos de dólar por hora, la debe de alimentar con millones de datos de información cada día), millones de computadoras funcionan cada día para hacerlo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/02/la-inteligencia-artificial-incrementara.html).
Imaginen, una pregunta al ChatGPT, por ejemplo, requiere cien veces más electricidad que una consulta normal por Google y un chip de Nvidia, que hace funcionar a los servidores de los LLM (Large Language Models, que son la base de la mal llamada Inteligencia Artificial), usa 300 veces más energía que un chip convencional, pues debe de responder más rápido. Se estima que sólo en Estados Unidos, el consumo de energía por utilizar IA se eleve de 3 por ciento del total que representa actualmente a 8 por ciento en cinco años y a escala global, el uso de esta tecnología, genera un gasto energético de 0.5 por ciento, lo cual equivale al consumo total que hace Argentina en un año (ver: https://www.jornada.com.mx/2024/10/06/economia/013n1eco).
Y por estarla desarrollando, es que empresas como Google, que hace 8 años señaló que iba a reducir su consumo eléctrico a la mitad, ahora ya lo duplicó (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/02/la-inteligencia-artificial-incrementara.html).
El impacto ambiental de los centros de datos se equipara a los de grandes países, de acuerdo al reporte de la Universidad de las Naciones Unidas, la que también predice que “su consumo de agua y energía se duplicará en sólo cuatro años, al crecer el empleo de inteligencia artificial”. Se indica que en el 2025, los centros de datos globales usaron 448 billones de watts-hora de electricidad, más de todos los países del mundo, a excepción de diez. Ese consumo de electricidad produjo cerca de 189 millones de toneladas métricas de bióxido de carbono, justo como el de Argentina, que mencioné arriba. Y para producir tanta energía, se consumieron 4.5 billones (4,500,000,000,000) de litros de agua, según reportó la ONU. Y para el 2030, los centros de datos consumirán cerca del tres por ciento de electricidad, equivalentes a 935 billones (935,000,000,000,000) de watts-horas. Indican que si los centros de datos fueran un país, tal país sería el sexto en alto consumo. Eso produciría cerca de 399 millones de toneladas métricas de bióxido de carbono y ni qué decir del extremo uso de agua (ver: https://apnews.com/article/ai-data-centers-environment-climate-footprint-a792f184a9f2833b5388dbae8b41ca95).
Por ejemplo, un centro de datos que se está construyendo en Utah, Estados Unidos, generará electricidad, la que consumirá, que equivaldrá al doble de todo ese estado. Serán 9 Gigawatts de electricidad que ese centro, ávido de electricidad, requerirá (ver: https://www.tomshardware.com/tech-industry/kevin-o-learys-9-gw-utah-data-center-campus-approved).
También están generando problemas en los sitios en donde los están imponiendo. En Estados Unidos, que es el país en donde existen más centros de datos, los construyen, a pesar de que los habitantes de esos sitios se oponen, cerca de localidades rurales, en donde la regulación de los usos de las tierras son laxas. Y aunque los dueños de tales tierras dicen que ellos pueden hacer lo que deseen con ellas, los vecinos se oponen, por todos los problemas que acarrean los centros de datos, desde un encarecimiento de la electricidad, hasta la escasez de agua que ocasionarán, sobre todo en las zonas secas (ver: https://www.theguardian.com/us-news/2026/mar/02/amazon-data-centers-small-towns?CMP=GTUK_email).
Aquí, por ejemplo, Claudia Shianbaum (1962) ya concertó con Amazon la construcción de un centro de datos en una zona árida de Querétaro, de cinco mil mdd. Seguramente eso estresará aún más la falta de agua (ver: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/01/15/economia/pacta-amazon-web-invertir-5-mil-mdd-6260).
En Chile, por los seis centros de datos existentes en la región de Quilicura, de por sí, seca (y que una sequía de 15 años ha exacerbado), la gente local se está quejando mucho de que planicies que antes estaban todas verdes y aptas para las siembras, ahora ya están amarillentas, pues las agua subterráneas se están agotando, por el alto consumo de tales centros. En el 2015, Google abrió su primer, gran centro de datos en Quilicura, y desde entonces, cinco más se han establecido, operados por la brasileña Ascenty, la chilena Sonda, la estadounidense Cirio y Microsoft, que ésta, no podía faltar. Y cada uno de tales centros, se estima que consuman alrededor de 1,500 millones de litros de agua anualmente. Tan sólo las instalaciones de Google, consumen 50 litros de agua por segundo, equivalentes al consumo anual de 8,500 hogares chilenos. Por ello, activistas señalan que “no necesitamos más centros de datos aquí, llevándose nuestra agua para que el Norte Global pueda crear fotos cómicas con IA” (ver: https://www.theguardian.com/global-development/2026/may/26/chile-datacentres-water-tech-companies-mega-drought?CMP=GTUK_email).
Por tal razón, estados como Illinois están aprobando leyes que obliguen a los centros de datos a revelar cómo funcionan, los daños ambientales que puedan ocasionar a las comunidades cercanas a ellos, el consumo energético, el del agua y la contaminación que producirán. Esos requerimientos no son obligatorios, hasta ahora, sobre todo porque Trump ha echado atrás leyes que Joe Biden (1942) promulgó, con tal de controlar a los centros de datos, que no se les dejara actuar tan libremente (ver: https://www.wired.com/story/illinois-pass-major-ai-safety-law-pritzker/).
Incluso, empleados de Amazon, en Seattle, Washington, se manifestaron porque los centros de datos sean más restringidos, que no se les den tantas facilidades para que sean construidos, que respondan por la energía que consuman, el agua que gasten, las emisiones contaminantes y tóxicas y así. Y es que es tal el frenesí, que empleados de Meta, que está forzándolos a dar todo por el desarrollo de la IA y que incluso ha despedido a varios, también protestaron de que hace poco había introducido un programa que espiaba su tecleo, con tal de alimentar a su IA. Y en Inglaterra, empleados de Google de ese país, han protestado porque la empresa se ha prestado para emplear su IA en aplicaciones militares. Muy bien que sean los propios empleados de tales corporaciones, los que demanden más claridad de sus empresas (ver: https://www.wired.com/story/amazon-employees-publicly-demand-regulations-on-data-centers/).
Por tantos problemas de oposición que han tenido, justamente corporaciones como Google o Microsoft están diciendo que, en efecto, la disponibilidad de agua puede ser un grave problema que impida que un centro de datos sea construido. Sobre todo porque usan el método de enfriamiento por evaporación de agua, que consiste en que el aire caliente producido por los servidores, circule por una especie de panel de enfriamiento, en donde agua evaporada lo enfría, combinado con un ventilador. El aire ya se enfría y se suelta al medio ambiente. Pero es un método que requiere de millones de litros de agua anuales para que funcione. Por eso es que las mismas empresas, en una especie de mea culpa, reconocen la cuestión del agua y se están tratando de mostrar como “más responsables”. Sin embargo, es sólo en apariencia, con tal de calmar los ánimos de muchas comunidades que están en contra de los centros de datos (ver: https://www.wired.com/story/data-center-operators-fix-water-use-problems/).
Una figura como la activista Erin Brockovich (1960), quien se hiciera famosa por su lucha, en 1993, contra la empresa Gas & Electric Company, la cual había contaminado aguas subterráneas, lo que había dañado la salud de la gente de la comunidad local (incluso, se hizo una cinta del mismo nombre en el 2000), ya también está enfocándose en el activismo en contra de los centros de datos, a los que ella, personalmente no se opone, pero exigiéndoles que no sólo controlen lo del ruido que producen, el agua que gastan o la electricidad que emplean, sino “que sean transparentes”. Y está creando un sitio, el brockovichdatacenter.com, en donde la gente afectada puede compartir sus quejas, con tal de que exista un mejor conocimiento de todos los daños que esos centros están provocando en Estados Unidos (ver. https://www.yahoo.com/news/us/articles/erin-brockovich-activist-defeated-utility-175600894.html).
Por ello ya hay un movimiento que está tratando de que la ente disminuya su empleo de la IA o lo corte totalmente. El QuitGPT justamente está tratando de que la gente comprenda el enorme gasto en electricidad y en agua que hacer una pregunta a un ChatGPT o pedir que un texto se convierta en imagen o el que se cree una melodía, requiere, muchas veces más que hacer una pregunta normal en un buscador. Incluso, como ya hace Google, cuando le preguntamos algo, que nos responde con IA, se puede agregar al final de dicha pregunta -AI, para que no dé la respuesta con IA (ver: https://www.theguardian.com/australia-news/2026/mar/13/ai-datacentres-environmental-impacts).
Es que nos quieren acostumbrar a eso, a que ya dependamos totalmente e la IA, que ya no pensemos por nosotros mismos, sino que la IA, piense por nosotros. No está atrofiando el cerebro (ver: https://www.youtube.com/watch?v=NXeTKWsYrzQ).
De todos modos, las críticas no parecen afectar a las empresas que están desarrollando la IA y varias han sido las que han ofrecido acciones de sus empresas a través de la Bolsa de Valores, lo que se conoce como IPO’s (Initial Public Ofrerings). Entre ellas están SpaceX, del sudafricano Elon Musk (1971), quien está lanzando Grok, su IA, a la que respalda su empresa Space X, valuada en $1.25 billones de dólares ($1,250,000,000,000). Vendió recientemente 555.6 millones de acciones de la empresa, valuadas cada una en $135 dólares, con lo que recabó más de $75,000 millones de dólares, lo que incrementó ya su fortuna personal en $1.3 billones de dólares ($1,300,000,000,000), lo que lo hace el hombre más obscenamente acaudalado del planeta (en varias generaciones, no se acabaría todo ese dinero. Es la enfermedad de los capitalistas, que quieren seguir teniendo más y más).
Otra empresa es Anthropic, valuada en $965,000 millones de dólares, la que con su plataforma Claude (que por estos días el gobierno le hizo que quitara de la red el modelo más poderoso), está generalizando el uso de la IA para todo tipo de usos y empresas. Otra empresa es OpenAI, valuada en $852,000 millones de dólares, la que compite con su ChatGPT. También Google, con su Gemini AI assistant y Meta, con su Llama, la menos desarrollada (sus empleados le han dicho que es un “mierda”, pues ha despedido a miles y los está sometiendo a gran explotación, con tal de desarrollar una súper IA), pero que sigue allí, tratando de ser el mejor. Y les sigue Microsoft, que tampoco se quiere quedar atrás en el desarrollo de la contaminante y depredadora IA (ver: https://apnews.com/article/ai-artificial-intelligence-ipo-openai-spacex-anthropic-2694431c5cf8850cad940731a38eb188).
Por lo mismo, por esa carrera de desarrollar la mejor, la súper IA, es que se está formando una burbuja que podría estallar. Ya han caído las acciones de muchas empresas. Y muchos inversionistas las están vendiendo y están colocando su dinero en sectores tradicionales, como alimentos, medicamentos y otros que sí son indispensables. No podríamos dejar de comer, pero sí dejar de usar la IA (ver: https://www.bbc.com/news/articles/cwy2yq0dj58o).
Ese es, por tanto, el legado que dejará la IA, un mundo más depredado y contaminado, con tal de crear a la madre de todas las Inteligencias Artificiales.
Dejaremos de pensar y las máquinas lo harán por nosotros, aunque se equivoquen y nos destruyan.
Contacto: studillac@hotmail.com