domingo, 26 de julio de 2026

Se culparon a inocentes en el inexistente “Caso Wallace”

 

Se culparon a inocentes en el inexistente “Caso Wallace”

Por Adán Salgad Andrade

 

El sexenio panista encabezado por el corrupto, inepto “presidente” Felipe Calderón Hinojosa (Morelia, 1962), de entre el 2006 y 2012, ha sido uno de los más fallidos en todos los sentidos. Calderón, en sus ansias de destacar como el mandatario que acabaría con la violencia del crimen organizado, narcotraficantes y secuestradores incluidos, desplegó una militarización del país que dejó más de 60,000 muertos, tanto de delincuentes, civiles inocentes, así como de miembros de las fuerzas armadas y policiales que iniciaron esa batalla total (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Felipe_Calder%C3%B3n).

Y tan fallida fue, que conocí de primera mano, casos de gente que se había ido a vivir a lugares en provincia, supuestamente más tranquilos que la ciudad de México, pero que fueron sorprendidos por los constantes secuestros que se daban contra gente acaudalada, así como las frecuentes balaceras entre miembros de la famosa, corrupta ya desaparecida AFI (Agencia Federal de Investigaciones) y las bandas criminales, fueran narcotraficantes, secuestradores o traficantes de personas. Muchas de esas personas, prefirieron regresarse a la ciudad, pues consideraron que estarían más seguros allí (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2009/07/la-fracasada-lucha-panista-contra-el.html).

En ese ambiente de violencia criminal e institucional, se trató de dar la apariencia de extrema legalidad, apresando a cuanto se considerara culpable, aun sin serlo (claro, la corrupción también fue galopante, pues quien tenía dinero para declararse inocente, podía hacerlo).

Y es algo que siempre ha prevalecido en el fallido e injusto sistema “penal” mexicano, que se tienen en arraigo a miles de personas que esperan juicio, sin ser culpables, pero hasta que se demuestre que no lo son. Y se la pueden pasar muchos años presos, sin el debido juicio.

Y varios casos se han dado de inocentes encarcelados por dudosas y hasta falsas pruebas en su contra, que los mantienen prisioneros “preventivamente” hasta que se lleven los juicios en su contra, que los sentencien definitivamente o los liberen. Muchos, se la pasan años esperando el veredicto. Y si se demuestra que son inocentes, quedan libres y “un disculpe usted”, por toda forma de “reparación del daño”. Pero si se tiene dinero, aunque sean culpables, pueden evadir a esa cuestionable “justicia” (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2011/07/otros-presuntos-culpables.html).

Uno de tales incidentes, del que se supo muy bien a detalle, pues una de las protagonistas era una persona acaudalada, fue el llamado “Caso Wallace”, que implicó un supuesto secuestro de un rico junior, Hugo Wallace, a manos de una “banda de secuestradores”.

El caso tuvo lugar el 12 de julio del 2005 y fue muy bien explotado por la madre del “secuestrado”, la polémica, rica publicista de espectaculares, señora Isabel Miranda de Wallace (1951-2025), aprovechando que, en efecto, el país era un caos de corrupción y violencia, tanto criminal, como del propio Estado, como señalé antes.

Ese día, Hugo, quien según había ido al cine en su SUV, no le contestó a su madre y “desde entonces, ella emprendió una sonada y enérgica campaña para hallarlo y a sus secuestradores”. Es lo que expone el artículo de The Guardian, titulado “’Ella era casi un Batman’: la vengadora Madre Coraje”, firmado por Sam Edwards, que nos introduce a su trabajo señalando que “luego de que su hijo desapareció, Isabel Miranda de Wallace juró que llevaría a los culpables a la justicia. Se convirtió en una heroína nacional. ¿Pero fue demasiado lejos en su intento?” (ver: https://www.theguardian.com/news/ng-interactive/2026/jul/21/she-was-almost-a-batman-figure-mexicos-avenging-mother-courage).

En el caso estuvieron implicados Juana Hilda González, bailarina profesional, de 30 años en ese entonces, su novio, Cesar Freyre, los hermanos Tony y Albert Castillo, Jacobo Tagle y, la más afectada, la novia de éste, Brenda Quevedo.

Se muestra una foto que se tomaron todos ellos, frente a la iglesia de Señor de Chalma, un día en que fueron a visitar ese popular sitio. Se les ve junto con otras personas, un niño incluido, “que las autoridades tomaron como evidencia de que era una banda de secuestradores”, dice Edwards, periodista que ha investigado a fondo el caso, como han hecho otros.

De hecho, desde el inicio del incidente, hubo inconsistencias, pues vecinos decían que vieron cómo lo habían sacado unos hombres de su camioneta y lo habían llevado a un edificio frente al cual estaba el vehículo.

Y otros dicen que lo vieron salir del sitio, herido. Todo muy contradictorio.

La cosa es que Hugo Wallace era una “joyita”, al que siempre consintió mucho su madre. Le encantaban las motos, las mujeres y, sobre todo, las drogas.

Ahora se sospecha, con bastantes evidencias, de que tuvo algún problema con narcotraficantes y era necesario fingir su desaparición, que su madre se encargó muy bien de orquestar.

Wallace aprovechó su negocio de espectaculares para colocar anuncios por todas partes, con las fotos de los supuestos culpables y las recompensas que se ofrecían por su captura.

Como señalé, la más afectada de todo esto fue Brenda Quevedo, quien cuando se dieron los acontecimientos del (fingido) secuestro, trabajaba en Londres, como ejecutiva de relaciones públicas en una empresa, así que era una atractiva chica con educación universitaria, que por sus méritos, buen dominio del idioma inglés y su carrera, pudo conseguir un empleo allá.

Su novio, Jacobo, era “un bien parecido” vendedor de autos, que conoció cuando regresó ella de Londres a visitar a su familia, que constaba de un hermano menor y su madre, la señora Enriqueta Cruz. “Un día que ella fue a visitar a familiares fuera de la ciudad con su novio, una tía le dijo que no fuera a la casa de su madre, pues varios agentes federales habían irrumpido violentamente, buscándola a ella”. Eso fue un año después de sucedido el supuesto secuestro. Pensó que Jacobo estaría vendiendo autos robados, pero éste le aseguró que no era así.

Brenda no lo pensó más, reunió unos 200 dólares y se fue a Kentucky, en donde tenía familiares. Se cortó su cabello, que le llegaba a la cintura, “llorando amargas lágrimas de cómo su vida había cambiado tan brutalmente”. Allá, usando el nombre de Nadia (y obviamente en ese año, 2006, no estaba tan dura la persecución de migrantes, como lo es ahora, con los terroristas del ICE), se puso a trabajar en un restaurante y hasta conoció a un pocho que era militar, quien “a bordo de un globo aerostático, le regaló su anillo de compromiso”. Vivió durante tres años, aparentemente segura de que nada más sucedería, tendría un marido, hijos y una buena vida, a pesar de que la habían culpado injustamente por algo que no había cometido y que, ahora se asegura, ni siquiera sucedió. Se estremeció cuando vio en los espectaculares colocados por Wallace, por todas partes, su cara y la de Jacobo, diciendo que eran peligrosos secuestradores y las recompensas que se ofrecían por su captura.

En tanto, en México, en juicio sumario, se condenó a los falsamente inculpados a penas que fueron de 78 años para Juana, la bailarina profesional, 131 años para su novio Cesar, y 93 años para los hermanos Castillo, “que fueron incrementadas por la insistencia de Wallace, quien tenía gran influencia en el gobierno de Calderón” (las originales eran de 28 a 47 años).

Luego, en el 2010 fue arrestado Jacobo Tagle, el ex novio de Brenda, quien había vivido de incógnito en las afueras de la Ciudad de México. “Wallace lo presentó como un gran logro, incluso, alzándole la playera, para que se viera que no lo habían torturado y que había ‘confesado’ cómo habían secuestrado a Hugo, lo habían asesinado de un tiro y descuartizado su cuerpo para desaparecerlo”.

Esa historia del “secuestro y descuartizamiento”, resultó muy conveniente, pues la tarea de hallar restos que, al parecer, nunca existieron, fue mucho más difícil. Además, en el supuesto departamento en donde lo tuvieron secuestrado, nunca se halló evidencia alguna de que una personas hubiera sido asesinada y descuartizada allí. Sólo imaginen, la sangre que tendrían que haber regado los ejecutores que, aunque hubieran limpiado bien el sitio, en las revisiones periciales, que son minuciosas, siempre salen a relucir las evidencias, sean restos de sangre, ADN, cabellos… no hubiera sido fácil ocultar un crimen así.

Pero, según, se halló “una gota de sangre en la bañera, cuyo ADN coincidía con el de Hugo, ya que se les hicieron pruebas a Wallace y a su segundo esposo, José Enrique, quien era el padre de Hugo”.

Pero allí fue el primer error cometido por Wallace, pues su primer esposo, León, quien seguía el caso de cerca, salió a desmentirla, asegurando que Hugo había sido su hijo, no el de José Enrique.

Para mayor evidencia de que todo había sido un montaje (del que en la época de Calderón hubo varios), resultó que el departamento en donde, insisto, supuestamente se había cometido el secuestro y asesinato, estuvo sin ser resguardado luego del incidente ¡siete meses! Y lo ocupó nada menos que un hombre que trabajaba para Wallace. Así que seguramente, ese hombre plantó la gota de sangre de Hugo, “la única ‘prueba’ que se usó para inculpar a todos los involucrados”.

A Brenda, en el 2009, la fueron a arrestar agentes del FBI al restaurante cubano en donde ella trabajaba. “Y se asegura que entre las mesas, estaba Wallace, feliz de ver cómo la arrestaban los agentes”. Contó todo a su novio estadounidense, quien no podía creer de quién se había hecho pareja. Pero le creyó, en vista de tantas inconsistencias que se habían dado en el sumario juicio. Y de todos modos se casaron, aunque cuando ella fue deportada e México, detenida, en el 2011, se divorciaron.

Tanto se encajaron con la chica, ya de 31 años en ese entonces que, junto con Tagle, el ex novio mexicano, fueron a dar a las Islas Marías que, por entonces, aún funcionaban.

Y tanta influencia tuvo Wallace con su fábula que todo mundo creyó, que hasta Calderón le dio el Premio Nacional de los Derechos Humanos. Y su palabra era ley. Inició, incluso, una campaña política, apoyada por el PAN para competir en el 2012 por el cargo de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, que perdió contra el nefasto Miguel Mancera  (1966), por entonces candidato del extinto PRD.

Allí, le sacaron sus “trapitos al sol”, cuando la revista Proceso, en ese año, sacó un artículo denunciando  su involucramiento en una acción vandálica, que tuvo lugar en 1998, de cortar las mangueras neumáticas de una grúa que estaba retirando unos espectaculares que un juez determinó que eran inseguros y le fue ordenado que los quitara, pero como Wallace se rehusó, procedieron a hacerlo las propias autoridades. Testigos aseguran que fue acompañada por Hugo en la acción, pero “gracias a sus influencias y dinero de por medio, sólo estuvo en la cárcel cinco días y salió libre, sólo sancionada por desacato y debiendo de pagar los daños ocasionados a la máquina” (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Miranda_de_Wallace).

Y en el 2014, las periodistas Anabel Hernández (1971) – a quien le encanta el amarillismo –, justo de la revista Proceso y Guadalupe Lizárraga (1965), fundadora de Los Ángeles Press, publicaron reportajes en donde no cabía duda de que todo lo hecho por Wallace había sido un vil montaje para esconder a su hijo de sus malas conexiones con narcos y delincuentes de baja calaña que lo tenían en la mira. “Demostraron que el hijo tenía tres identidades, Hugo Alberto Wallace Miranda y/o Hugo Alberto Miranda Torres y/o Hugo Alberto Miranda (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Miranda_de_Wallace).

Así que la Madre Coraje no fue otra cosa que Madre Solapadora de todas las porquerías y bajezas que su hijito Hugo cometió y que vio la oportunidad de culpar a gente inocente de un crimen que nunca existió. De hecho, una ex novia de Hugo, ha dicho que el tipo le llamó tiempo después para saber de la hija que habían tenido los dos. Y otras personas han dado testimonios de que también se comunicó con ellas años después del supuesto “secuestro y asesinato”.

A partir de esas publicaciones, la fama de Wallace se vino abajo y muchos de sus contactos y amigos en el gobierno, se comenzaron a alejar, comprobando los deleznables extremos a los que llegó esa mujer, sorprendida por la muerte, debido a una enfermedad no revelada, en el 2025..

Dos abogados que ayudaron mucho a los inculpados fueron Ámbar Treviño, “quien nunca creyó en esa creada historia”. El otro, Salvador Leyva “un joven defensor público, de 28 años que aportó pruebas contundentes de que todo había sido un montaje, pero que varias veces fue amenazado por órdenes de Wallace y que ahora vive en Irlanda. Ha dicho que ‘nunca debí de haberme metido en ese caso, pero no me arrepiento de haberlo hecho, pues mostré la cloaca que es el sistema penal mexicano’”.

Se ha demostrado que todos los “culpados” emitieron sus “confesiones” bajo tortura. A Brenda, la torturaron varias veces y las “autoridades” no querían hacerle caso, pero “ONG’s que han conocido su caso de cerca, presionaron y ahora ya existen varias carpetas que prueban que si la torturaron”, dice Edwards.   

Juana, la bailarina profesional, fue liberada el 11 de junio del 2025, por un juez que “señaló que su confesión fue obtenida por tortura, a pesar de que ella mostró que tenía una coartada cierta, de no haber estado en el lugar de los hechos”. La pobre se la pasó ¡20 años encarcelada! Le echaron a perder su vida.

Y el resto de los inculpados, todavía siguen encarcelados, a pesar de que hay ya bastantes pruebas de que son inocentes.

Es el caso de Brenda, quien actualmente está sentenciada a arresto domiciliario. Vive en una casa a las afueras de la Ciudad de México, con su madre Enriqueta, “quien ha luchado mucho por ella, para demostrar que es inocente y que ha pasado injustamente encerrada 20 años por un crimen inexistente”.

Brenda debe de cargar en uno de sus tobillos una pulsera de las que detectan sus movimientos. Y una patrulla policiaca siempre está enfrente del edificio en donde ellas viven. “Me echaron a perder mi vida, ya no tengo esperanzas de nada, vivo en un mundo tan distinto al que dejé cuando me encerraron… me siento humillada, despojada de una existencia que merecía tener”, dice Brenda, desconsolada.

Su caso, de culparla sin pruebas me recuerda a dos casos muy famosos. Uno, el de Gilberto Flores Alavez, quien fuera acusado de haber asesinado a sus abuelos, uno, el político de vieja guardia Gilberto Flores Muñoz (1906-1978) y la otra,  la escritora Asunción Izquierdo Albiñana (1910-1978). Pero el caso estuvo lleno de inconsistencias, sobre todo, que las heridas de las armas punzocortantes que fueron empleadas, que debieron de ser machetes, como demostraron los estudios forenses, no coincidían con las que supuestamente Flores Alavez empleó, que eran cuchillos. Incluso el escritor Vicente Leñero (1933-2014) escribió un libro sobre ese famoso caso, Asesinato, ocurrido el 6 de octubre de 1978, en donde muestra todas las irregularidades que hubo. Flores Alavez obtuvo su libertad en el 2011, cumpliendo la mayor parte de los 28 años a los que fue sentenciado. Y al salir de la prisión, insistió en su inocencia y declaró que “fui víctima de una ‘conjura’ en la que participaron jefes policiacos que querían hundirme a toda costa” (ver: https://www.infobae.com/america/mexico/2020/02/03/el-brutal-crimen-que-llevo-al-nieto-de-un-ex-gobernador-y-sobrino-de-un-ex-presidente-a-las-paginas-de-la-nota-de-roja/).

El otro caso tampoco debidamente aclarado es el de Elvira Luz Cruz (1956), quien en 1982 fue acusada de haber asesinado a sus cuatro hijos, pero ella estaba inconsciente cuando la hallaron, junto a los cadáveres. En una película que hizo el director Felipe Cazals (1937-2021), de 1985, Los Motivos de Luz, apenas tres años después de los sucesos, se plantea la hipótesis de que los crímenes pudieron haber sido perpetrados por el hombre con el que Elvira andaba de novia, Sebastián Ramírez, y la madre de éste. Eso, porque Elvira quería que él se fuera a vivir con ella y que le ayudara a mantener a sus hijos, uno de los cuales, el menor, era de él. Pero como Sebastián sólo la quería para “de vez en cuando”, se sentía acosado. Y su madre se sumaba a sus quejas, diciéndole que Elvira sólo lo quería usar para que le mantuviera a los hijos. Y como era “bruja”, se plantea que pudo drogar a Elvira, mientras los dos monstruos asesinaban a los niños, asfixiándolos con cuerdas y simular que ella lo había hecho (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Los_motivos_de_Luz).

Elvira ya salió de la cárcel, pero mantiene la idea de que la drogaron y que por eso, nada recuerda de lo sucedido. También su caso es uno de “justicia” mal administrada.

Brenda es lo que sufre y varias ONG’s que han seguido de cerca su caso, exigen que sea liberada ya, pues nunca existió el “secuestro” ni el “asesinato” del que se le culpó (ver: https://www.iberopuebla.mx/circulo-de-escritores/shernandez/desviacion-poder).

Ya, como dije, la perversa autora intelectual de ese diabólico plan, falleció.

Y lo único que queda decir es que cómo se pudo haber admirado, por tantos años, a una señora que pudo concebir tan maléfico complot, con tal de ocultar a un malcriado, mimado hijo, metido en cosas sucias.

No vayan a hacer eso con sus hijos, si los tienen y son malcriados, por favor.

 

Contacto: studillac@hotmail.com  

viernes, 24 de julio de 2026

La chica que limpia gratuitamente las asquerosas casas de la gente con fuerte depresión

 

La chica que limpia gratuitamente las asquerosas casas de la gente con fuerte depresión

Por Adán Salgado Andrade

 

Muchas enfermedades mentales son tan profundas, que incapacitan a la gente que las padece.

Por ejemplo, la esquizofrenia es una grave enfermedad mental que lleva a los que la padecen a sufrir de miedos imaginarios que sólo tales personas pueden “ver”.

Por ejemplo, hace años, un amigo de mi hermano, se quedó encerrado en su cuarto, cuando tendría unos veinte años, porque decía que era inminente el holocausto nuclear y quería estar a salvo. Imaginen, de haber sido así, de todos modos, no habría estado seguro en su cuarto, tanto durante el estallido de una ojiva nuclear, así como por la radiación subsecuente. Uno u otra, lo habrían matado. Pero de allí, se le detectó esquizofrenia y, desde entonces, hace más de cuarenta años, toma varios medicamentos, además de ser fumador empedernido, que ya hasta tiene los dedos teñidos de café, con tal de “controlar” adicionalmente ese mal.

En otro ejemplo, una amiga que vivía hace muchos años atrás, por los 1990’s, en New Hampshire, Estados Unidos, en una noche navideña, con temperaturas bajo cero y nieve circundando la casa en donde ella ayudaba a una familia estadounidense en las labores domésticas y el cuidado de sus hijos pequeños, salió corriendo, desnuda, entre la nieve del camino, gritando que había un monstruo en esa casa, que la quería engullir. Edith, que así se llamaba, también no ha dejado de tomar medicamentos para esa incurable enfermedad (años después, supe que se había embarazado y tenido una hija y que, al parecer, eso le había menguado en algo la enfermedad).

Otro mal también invalidante, es la depresión, la real. Mucha gente que dice estar “deprimida”, en realidad, está triste, es normal, lloran, sienten desgano, se la pasan viendo las pantallas…y así. Pero no es una depresión, la real, la que puede llevar a las personas que la padecen a pasársela dormidas todos los días, todas las noches, tomando somníferos pues sólo así, en ese estado de hibernación mental, digamos, pueden estar y evitar, incluso, un suicidio.

Ese tipo de personas se abandonan y si nadie hay cerca de ellas para auxiliarlas, si viven solas, pueden llegar a un grado tal de degradación, que sus casas se vuelven acumulaciones de basura, heces y orines en donde, es de sorprender, cómo puedan vivir en esas lamentables, lastimosas condiciones.

Un caso que conocí de cerca fue el de un hombre que un día llegó a rentar un departamento porque había conseguido un trabajo. Pero aparentemente, luego de algunas semanas, fue despedido. El hombre, de 30 años, mostró la tristeza, que luego lo llevó a la depresión, primero, comprando Coca-colas y pizas en una pizzería cercana. Y a eso salía todos los días, a comprar su refresco y sus pizas.

La hermana de él, fue avisada de que acudiera a verlo, pues la dueña del edificio en donde había rentado el departamento, un día, cuando el hombre ya no salió más, luego de varios días, lo abrió, pues comenzó a emitir un nauseabundo hedor, mezcla de putrefacción y excremento.

En efecto, el hombre, al parecer, se había suicidado con barbitúricos. Pero no sólo eso, sino que la habitación en donde dormía, fue hallada con su cadáver sobre la cama, pero rodeada de las cajas de las pizas llenas de sus excrementos de meses, que también estaban por todo el piso, y las botellas de Coca-Cola colmadas con sus orines. La hermana tuvo que pagar, además de todos los gastos de la ambulancia que trasladó el cadáver al forense y la cremación, la limpieza a fondo de heces y orina podridas, para hacer de nuevo habitable el sitio.

Así que, en efecto, las enfermedades mentales, de no atenderse, pueden llevar a la invalidez y hasta a la muerte por suicidio.

Y de hecho, en México, no se les atiende como es debido, por falta de especialistas y porque mucha gente no les da la importancia debida (ver: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/06/24/sociedad/aumentan-trastornos-mentales-en-mexico-y-escasean-especialistas-senala-la-ssa).

Como decía, la gente deprimida se abandona, no se preocupa más de su vida, de su trabajo, como si fueran un barco a la deriva.

Uno de los síntomas de la gente deprimida es la acumulación de todo, cosas que ya son basura, no se tiran y se van “guardando”, o sea, acumulando. Después viene la falta de aseo, no sólo personal, sino del domicilio. Esas personas son halladas, si no mueren antes, viviendo entre completos basureros, en donde milagrosamente sobreviven ante tanta miseria (en inglés, se les designa con la palabra hoarders).

Y como señalé en el ejemplo del hombre que se suicidó, hallado entre sus orines y excrementos, además de verdaderos basureros, sus “hogares” parecen más cloacas infectas.

Pero, de repente, surgen héroes, digamos, que tratan de ayudar a personas en esa lamentable situación.

Una de ellas es la inglesa Bea Elton, quien se dedica desde hace poco más de año y medio a limpiar gratuitamente las casas de los deprimidos, a fondo. Es lo que expone el artículo de The Guardian, titulado “’No importa lo mal que esté, siempre se puede arreglar’: cómo Bea Elton limpia las casas – y las vidas – de la gente desesperada”, firmado por Emily Retter, quien agrega como introducción que “ella se ha especializado en limpiar moho, gusanos y excremento para los que más lo necesitan. Puede llevarle meses para logar la confianza de un extraño, antes de que ella y su novio entren a una casa y transformen todo” (ver: https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2026/jul/13/bea-elton-cleans-houses-cleaning).

Una foto de Elton, al inicio del artículo, la muestra, vestida con traje blanco, de esos a prueba de contaminantes químicos y bacterianos o virales que pudieran enfermarla (se hicieron muy famosos durante la pandemia). Está en medio de la “sala” de un departamento, que más bien parece un basurero, en donde dos sucios sillones, con los cojines revueltos, están rodeados de basura de todo tipo: empaques de unicel, botellas de plástico, envolturas, cajas, papeles y hasta excremento (que ella llama caca, palabra castellana que supongo habrá aprendido por allí, que es la que designa justo a las heces) seco “y un pájaro, momificado, que debió de haber muerto hace meses Mi filtro de aire es muy especial, resistente a todo, pues soy alérgica al polvo y al pelo de gato”, dice Elton, quien, como señalé, ayudada de su novio, también enfundado en un traje blanco, a prueba de epidemias, limpia a fondo los departamentos de la gente que le ha pedido ayuda.

Incluso sus proezas, pues la consideran una heroína, gracias a su noble labor, las filma y las sube a su canal, CleanWithBea (https://www.youtube.com/@cleanwithbea), el que tiene 1.36 millones de suscriptores y, por supuesto, millones de vistas, las que le generan ingresos suficientes, tanto para vivir de su canal, así como para continuar con su noble labor de transformar verdaderos muladares en casas aceptablemente habitables. También los sube a TikTok e Instagram “teniendo más de seis millones de seguidores en total”.

Elton, junto con su novio Harry, también de 28 años, se conocieron en la universidad. “Comenzamos a meternos en esto cuando el departamento en donde vivíamos, como estaba sucio y lleno de moho, comenzamos a limpiarlo a fondo, y yo probaba con distintos limpiadores, y decíamos ‘éste, sí sirve, éste, no’, y comenzamos a hacer videos sobre nuestro avance. No podíamos cambiarnos a otro departamento por nuestro perro Panda. Pero gracias a nuestros videos, comenzamos a tener fama y comenzaron a preguntarnos si podríamos hacerlo con otros sitios. Fue cuando pudimos cambiarnos de departamento. Y hasta el depósito nos perdonó el dueño anterior y sí nos lo regresó, pues le dejamos el departamento limpísimo”, dice Elton.

Vi completo uno de sus videos, de poco más de una hora (ver: https://www.youtube.com/watch?v=dq1A6e2kFAs).

Fue la casi imposible limpieza de un departamento ocupado por una mujer de la tercera edad, Debra (que no es su nombre verdadero, pues Elton explica que no le gusta exponer a la gente a la que ayuda, para no ocasionarles problemas), que estaba hecho un verdadero basurero, “y eso que sus familiares ya habían limpiado unas dos terceras partes de la basura y desperdicios que había”, dice Elton.

También explica el proceso por el cual Debra se dejó caer tan bajo, “pues antes de la pandemia, ella vivía muy bien, incluso tenía tres perros. Pero cuando vino la pandemia, vinieron los problemas, agravados porque ella sufre de una enfermedad pulmonar que la fue inhabilitando para hacer la limpieza del lugar y para mantener a buen cuidado a los tres perros. Uno de sus hijos fue quien me pidió ayuda. Normalmente sólo limpio las casas en donde la gente que tiene  el problema me lo pide, pues no me gusta ser intrusiva, deben de estar de acuerdo para que yo haga la limpieza. Pero en su caso, como se trataba de una mujer mayor, que tuvo miedo por años de rebelarles a sus parientes su situación, decidí hacerlo”.

Dice que su novio odia hacer limpieza, “pero me ama, y como sabe que yo amo hacer esto, me ayuda con mucho gusto”.

El proceso, en este caso, fue bastante laborioso porque, además, como se acercaba la navidad y Elton quería que Debra la celebrara allí, tuvo que hacerlo en sólo siete días.

Tiraron kilos y kilos de basura, desechando casi todo, “excepto una lista que Debra nos hizo de objetos que nos pidió conservar”. Pero tiraron casi todo, incluso, la estufa, la lavadora, el refrigerador, los que de todos modos limpian, para que las empresas que los reciclan, lo hagan, sin objetar nada.

Incluso encontró una enorme rata muerta “que debió de haber tenido algunas semanas de fallecida, pues todavía tenía a varios gusanos alimentándose de ella” (tiene la cortesía de decir que salte uno a tal minuto, para evitar ver esa “espantosidad”).

Al final, incluso la familia de Debra se unió a la limpieza y la compra de lavadora, estufa, refrigerador. Y el padre de un amigo rentó un auto (pues ellos no tienen auto, ni saben conducir) y lo manejó, para que ellos dos pudieran transportar su equipo de limpieza, sobre todo, la lava alfombras, “que, por mientras, las limpiamos y desinfectamos lo mejor que pudimos, pero su familia ya nos prometió que las renovarán totalmente”.

Y la transformación es casi milagrosa. Celebrando Elton que sí lograría Debra celebrar allí la navidad. Todo se cambió, la cama, los burós y sólo se conservaron algunos muebles que la señora pidió que no le tiraran. Hasta un árbol en la sala, que quedó impecable, colocó Elton, celebrando que gracias “a ustedes, mis seguidores, fue posible esta limpieza”.

Y si antes ella consideró que ese había sido el peor caso, Retter señala que “el más terrible fue el de una chica que llegó a un departamento y al poco tiempo fue despedida de su trabajo, comenzó a tener problemas de personalidad, de miedos. Como no servía bien la cañería del baño, y ya comenzaba el lugar a mostrar los signos de descuido, no se atrevió a llamar a un plomero”. Y, nada más miren en lo que eso desencadenó, como el WC se tapó, la chica, cuando se llenó, comenzó a ¡usar la bañera! No sólo eso, sino que cuando la bañera se llenó, ¡peor, comenzó a defecar en el fregadero!

“La cantidad de caca que encontramos Harry y yo era espeluznante, pero a eso sí estoy acostumbrada, pero no a los escupitajos de gente enferma, ni a sus vómitos, pues pueden contener bacterias que me pueden enfermar seriamente”.

De hecho, durante la limpieza de la casa de Debra, llegó un momento en que dejó que Harry se encargara él solo de la recámara de ella, “por la cuestión de sus escupitajos y del vómito, debido a su enfermedad pulmonar, que podrían contagiarme”.

Pero tanto la ayudó a esa chica, “que ya hasta tiene  trabajo de nuevo y acuda al psicólogo, pues de eso  se trata, que la ayuda sea permanente”, señala Elton.

Si se requiere tener estómago para ver sus grotescos videos, realmente es de considerarse todo el valor que Elton y su novio tienen, tanto para entrar inicialmente a una nueva casa que limpiarán y, luego, limpiar todo el sitio, lleno de basura, orines y heces, tanto de humanos, así como de perros.

Como es un trabajo pesado, “de 18 meses a la fecha, sólo he podido limpiar 45 casas. Y no limpio cuando hubo descomposición de cadáveres. Y que me avisen si hay agujas, para no herirnos”.

Tampoco hace limpieza de casas abandonadas. En el video de la limpieza de la casa de Debra, dice que una mujer le pidió si podía limpiar una casa deshabitada en donde vivía el papá de ella, que acababa de morir (quien también tuvo problemas de acumulación), pues pensaba venderla. “Le dije que no, porque la casa, para comenzar, estaba en una zona residencial. Muchas de las cosas que tendrían que hacerse, serían reparaciones especializadas que no hacemos mi novio ni yo. Tendría que gastar, calculé, unas treinta mil libras, pero cuando venda esa casa, fácilmente le darán un millón, aún en las condiciones en que está. Así que podría recuperar ese gasto cuando venda la casa”.

Como dije, se centra en gente verdaderamente necesitada y que, además, sean ellas o ellos mismos los que le hagan la petición.

Sí, una verdadera heroína, junto con el héroe de su novio.

Gente así, que ayude desinteresadamente, es la que necesita nuestra sociedad, si queremos sobrevivir a tanto egoísmo, individualismo y materialismo que el capitalismo salvaje nos ha impuesto.

Limpiemos y deshagámonos de la basura mental y física que nos ha impuesto.

 

Contacto: studillac@hotmail.com