La involuntaria infanticida Lindsay Clancy
Varios casos de mujeres que asesinan a sus hijos, se han dado. En México, el más conocido fue el de Elvira Luz Cruz (1956), quien en 1982 fue acusada de haber asesinado a sus cuatro hijos, pero ella estaba inconsciente cuando la hallaron, junto a los cadáveres. En una película que hizo el director Felipe Cazals (1937-2021), de 1985, Los Motivos de Luz, apenas tres años después de los sucesos, se plantea la hipótesis de que los crímenes pudieron haber sido perpetrados por el hombre con el que Elvira andaba de novia, Sebastián Ramírez, y la madre de éste. Eso, porque Elvira quería que él se fuera a vivir con ella y que le ayudara a mantener a sus hijos, uno de los cuales, el menor, era de él. Pero como Sebastián sólo la quería para “de vez en cuando”, se sentía acosado. Y su madre se sumaba a sus quejas, diciéndole que Elvira sólo lo quería usar para que le mantuviera a los hijos. Y como era “bruja”, se plantea que pudo drogar a Elvira, mientras los dos cómplices asesinaban a los niños, asfixiándolos con cuerdas y simular que ella lo había hecho (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Los_motivos_de_Luz).
Son casos que, de verdad, sorprenden, pues no podría concebirse que una madre matara a sus hijos.
Otro caso es el de otra estadounidense, Susan Smith (1971), quien en 1994, cuando tenía 23 años, amarró a sus hijos, Michael, de 3 años, y Alexander, de sólo 14 meses, a los sillones de su auto y lo dejó rodar por una rampa que lo condujo al lago John D. Lake, en Carolina del Sur. Lo peor es que ella sostenía que dos “negros”, la habían abordado en un semáforo y le quitaron el auto, junto con los niños, hasta que se supo la verdad. En ese entonces, se divulgó que era debido a que tenía un amante que la amenazó con dejarla y que sólo seguiría con ella, si se deshacía de sus hijos. El que se “deshiciera”, seguramente no fue literal, sino que el tipo aquel se ha de haber referido a que los abandonara, no que los matara. Pero así actuó esa mujer, impulsada por un ciego amor a un hombre que, de todos modos, sólo le puso pretextos para no seguir con ella. Fue condenada a cadena perpetua, pero en el 2024, por las condiciones de la sentencia, solicitó que se le liberara, pero le fue negado (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Susan_Smith).
Otro caso fue el de Leticia Gonzales. Esta mujer de Michigan, no actuó con alevosía y ventaja, sino que iba conduciendo su SUV bajo efecto de metadona. Perdió el control y se fue a estrellar a un lago congelado. Ella sobrevivió, pero sus tres de sus pequeños hijos, Jerome III, de 4 años, Jeremiah, de 3, y Josiah, de uno, murieron ahogados. Ella, salvó la vida milagrosamente, pero se le hizo un juicio que la sentenció a cinco años. “Estoy condenada de por vida sin mis tres hijos”, dijo, cuando se le dio su sentencia. El severo juez le reprochó que “esa no fue la primera vez que usted tomó drogas, pero ahora, la diferencia es que sus hijos resultaron afectados” (ver: https://news.sky.com/story/michigan-mother-whose-sons-died-after-she-crashed-into-pond-jailed-for-five-years-12970190).
El 9 de abril de 2015, la australiana nativa Akon Goude, también víctima de algún problema mental o familiar, económico, sobre todo, se lanzó en su camioneta a “toda velocidad” hacia el Lago Gladman, resultando en la muerte de su hijo Bol, de un año, y dos mellizos, Hanger y Madit, de 4 años. Sobrevivieron la propia Goude y su hija Alual, de seis años. “¡No iré a ningún lado, pero suéltenme, haré lo que ustedes me digan!”, declaró en el juzgado la trastornada mujer.
Un caso más, igualmente dramático, además de infame, ocurrió en el pueblo de Clinton, cerca de Chicago, Illinois. Allí, el 11 de diciembre, del 2003, Amanda Hamm, de 27 años, y su novio Maurice Lagrone Jr., de 28, hundieron en el Lago Clinton su auto, con los tres hijos de ella, ninguno del hombre, Christopher Hamm, de 6 años, Austin Brown, de 3, y Kyleigh Hamm, de sólo 23 meses. La policía, luego del rescate y de mantener en prisión a la pareja, hundieron varias veces el auto en el lago, para determinar, según consideraba el comisario local, Roger Massey, que no había sido un accidente, como Hamm y Lagrone sostenían, sino que había sido deliberado, a pesar de que cuando atendieron la llamada de la pareja de auxilio, la mujer estaba histérica, llorando y gritando que los salvaran. Haya sido o no premeditado, de todos modos fue terrible, pues pareciera que se querían deshacer de los niños, con tal de emprender una “nueva vida”, porque estaban jóvenes aún (ver: https://www.cbsnews.com/news/mom-charged-with-drowning-3-kids/).
Y eso llevaría a pensar, seriamente, en la capacidad que tienen una mujer y un hombre (pues también hay casos de hombres que asesinan a sus hijos, muchos más) de ser padres, si van a reaccionar violentamente, al grado de asesinar as sus hijos. Eso sí se hace en Estados Unidos, aunque de forma poco ortodoxa, sometiendo a cuestionarios producidos por un algoritmo, a padres para ver si en realidad están aptos de cuidar a sus actuales hijos (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/03/en-eeuu-se-usa-algoritmo-para.html).
Y es que en un reciente caso, la salud mental de una madre, fue la causa de que reaccionara criminalmente y matara, ahorcándolos, a sus tres pequeños hijos. Se trata de Lindsay Clancy, quien en enero del 2023, cuando tenía ella 32 años, victima de una supuesta psicosis postparto, estranguló a sus 3 pequeños hijos. Y todo parece indicar que la mujer, en efecto, estaba poseída por una grave psicosis, cuando asesinó a sus tres pequeños. Y a pesar de que pidió ayuda psicológica, dos doctoras le dijeron que se le pasaría. Incluso una de ellas le dijo que se curaría “con aceite de pescado”. Es lo que expone el artículo de The Guardian, titulado “’El juicio estadounidense más triste’: salud mental en el foco de atención en el caso de Lindsay Clancy”, firmado por Edward Helmore, quien nos introduce a su trabajo agregando que “el jurado ha escuchado a varios expertos médicos, mientras la defensa dice que la psicosis postparto provocó que la joven mujer matara a sus hijos” (ver: https://www.theguardian.com/us-news/2026/aug/09/lindsay-clancy-murder-trial).
Aparece una foto de Clancy al inicio del artículo: de pelo negro castaño, nariz respingada, ojos obscuros, boca regular, finas facciones… no puede creerse lo que cometió.
Sus hijos eran Callan, de ocho meses, Cora, de cinco años y Dawson, de 3 años y señalan los fiscales acusadores que pudo haber sido premeditado su asesinato, pues ella mandó a su entonces esposo Patrick a traer alimentos. Pero nuevos testimonios médicos indicarían que la mujer estuvo buscando ayuda psicológica, sin que se la dieran. Como dije, una de las doctoras, Jennifer Tufts, le dijo que “dejara de tomar Zoloft (sertralina), un medicamento empleado para tratar el desorden obsesivo-compulsivo, que probara remedios naturales como acetite de pescado y que tomara Lorazepam, cuando sufriera ‘ansiedad severa’”, dice Helmore.
De hecho, Clancy y el ex esposo están demandando, a su vez, a Tuffs y a otra doctora, Alia Goodheart, quien dijo que Clancy era una paciente de “bajo riesgo”, por “mala práctica médica”, pues señalan que por su incapacidad por no haberle detectado a tiempo síntomas severos de depresión e inestabilidad mental, que se le agravaron con la psicosis postparto, ella cometió los asesinatos.
De hecho, una mente enferma, alucinatoria, es terrible, actúa como si estuviera bajo el efecto de enervantes. Produce imágenes hasta espantosas (sólo recuerden, si la vieron, la cinta “Trainspotting”, de 1996, cuando el protagonista principal, Mark Renton, sometido a una forzada terapia de desintoxicación, alucina que el bebé muerto de su amiga, anda caminando por el techo y le cae encima).
Clansy asegura que una voz le ordenó “mata a los niños, para que puedas matarte” (ver: https://www.nbcnews.com/news/us-news/lindsay-clancys-diary-chronicled-desperation-brain-fog-killed-3-kids-rcna590738).
Porque por su enfermedad mental – y que era lo que les platicaba a los doctores –, tenía ideas suicidas.
“Luego de haber matado a sus hijos, Clancy se cortó las venas de las muñecas y la garganta y después, se aventó por la ventana, desde un segundo piso, lo que le causó parálisis permanente de la cintura para abajo”, señala Helmore.
En efecto, hay “voces” producto de esquizofrenias o psicosis, que “ordenan” hacer cosas absurdas, como el que se asesine a alguien , por ejemplo (Ed Guein – 1906-1984 –, cometió los asesinatos de dos mujeres “ordenado” por su fallecida madre. Los juicios que se le trataron de hacer, se suspendieron pues se halló que, en efecto, el tipo estaba bastante perturbado mentalmente. Ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Ed_Gein).
Justo eso le sucedió a Clancy, quien debido a sus ideas suicidas, su enferma mente le “ordenó” matar a sus hijos, si quería suicidarse. Incluso, pudo haber sido una reacción inconsciente, de que si ella se suicidaba, los niños se quedarían sin su protección.
Su juicio está remitiendo a posible revisión de un juicio de otra mujer, Latarsha Sanders, de Massachusetts, acusada de asesinar, en el 2018, a cuchilladas a sus dos hijos, Marlon Brito, de 8 años, y La’son Brito, de 5. Sanders aseguró a la policía que “gente mala me mensajeó que tenía que llevar a cabo un ritual relacionado con Vudú y con los Iluminatis, y a éstos, yo les tenía mucho miedo”. Aseguró que estaba enferma mentalmente, lo cual fue confirmado por un neuropsicólogo de la defensa que determinó que Sanders padecía de esquizofrenia, entre otras condiciones, y atestiguó que la mujer sufría “fuerte psicosis”, cuando mató a sus hijos. Y de hecho, al revisar el caso, se vio que no se aceptaron durante el juicio pruebas médicas de su grave condición mental y ahora el abogado de Sanders, Robert F. Shaw Jr., está buscando que haya un nuevo juicio, “que el jurado pueda ver con ojos frescos” (ver: https://apnews.com/article/lindsay-clancy-murder-trial-autopsy-photos-757f3d658943cb7a993aeba42f0c7e5d).
La doctora Nicole Kumi, citada por Helmore, experta en salud mental posparto, dice que “el juicio de Clancy exhibe muchos problemas sobre los desórdenes mentales que vienen con el postparto y cómo el sistema de salud los reconoce y responde a ellos, que no lo hace convenientemente”.
Como dije, si se aplicaran no sólo los ya clásicos exámenes premaritales para determinar que los futuros esposos estén bien de salud física, sino que también se les hicieran pruebas para determinar si realmente están bien mentalmente para tener hijos, se evitarían estas lamentables, tristes y hasta espeluznantes situaciones (sólo imaginen a Elvira, a Clancy o a Sanders, estrangulando o acuchillando a sus pequeños. Muy terrible).
Bueno, y lo hayan hecho bajo perturbaciones mentales o no, de todos modos, el remordimiento de su terrible acción, lo llevarán por siempre con ellas. De hecho, durante el juicio a Clancy, ésta ha llorado copiosamente al ver las fotos de sus hijos, cuando les hicieron las autopsias.
Patrick, el ex esposo, ha declarado que ella era “una buena madre”. Lo mismo ha señalado su ex suegro, Christopher Clancy, que “mi hijo y ella, llevaban una vida normal y feliz, como la de cualquier familia estadounidense”.
De ser hallada culpable, si se prueba que actuó con normalidad, o sea, bajo sus enteras facultades mentales, podría ser condenada a cadena perpetua.
Y si se comprueba, como la defensa está pugnando, que actuó bajo los efectos de su psicosis, podría pasarse el resto de sus días en un hospital psiquiátrico.
Y, de todos modos, nunca se quitará el estigma de haber asesinado a sus hijos.
Probablemente piense que habría sido mejor que muriera en la caída.
Así que debió de lanzarse de cabeza, no de pies.
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