domingo, 14 de junio de 2026

Conversando con un conductor de Didi de un auto eléctrico

 

Conversando con un conductor de Didi de un auto eléctrico

Por Adán Salgado Andrade

 

 

Marco, de acuerdo con la aplicación de Didi, tiene 5 estrellas de calificación y más de veinte mil viajes.

Tiene 64 años, aunque parece mayor, pero es que me dice que toda su vida ha trabajado. “Me jubilé de 37 años. Trabajaba en el Hospital Infantil que está en la zona de Tlalpan, nada más sábados, domingos y días festivos. Era… como administrador, coordinaba los horarios de los doctores. Pero de lunes a viernes, trabajaba en un taxi. Y así anduve, hasta que en el 2016, que llegó Uber, me metí a la aplicación, con un Hyundai i10. Ese carro me lo vendió un señor, que conocía, que tenía una base de taxis en la colonia Federal, para llevar a pilotos y aeromozas al aeropuerto, pero como luego le bajó el pasaje, mejor empezó a vender sus carros, tenía diez, y se quedó nada más con uno. Y con ese carrito empecé”.

Al dueño de los carros, le sucedió como a muchas empresas y emprendedores, digamos, que ponen un negocio, exitoso, al inicio, pero luego, por circunstancias ajenas a ellos, hasta quiebran. Y eso, es una constante en el capitalismo salvaje, que a lo largo de su historia, miles de empresas han surgido, han desaparecido, se han fusionado con otras, han sido adquiridas por monopolios… sólo las más fuertes subsisten (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/04/el-capitalismo-salvaje-se-autodestruye.html).

Dice Marco que en diciembre del 2025, Didi ofreció una promoción, limitada a sólo cien conductores, los más sobresalientes (en cuestión de viajes y calificaciones), para que adquirieran autos eléctricos, chinos, por supuesto (pues Didi, finalmente, es una empresa china), sin mayor problema. “Eran tres opciones. Yo hablé a uno de los teléfonos. Ni sabía qué marca era, ni nada, pero el que me contestó me dijo ‘mira, está muy fácil, como te la voy a poner, me envías todos los papeles que te estamos pidiendo y te damos el crédito. Ya, si de plano no te interesa, es porque no quieres trabajar’. Bueno, junté los papeles (INE, comprobante de domicilio, contrato con Didi), los llevé el lunes, el martes me hablaron que ya estaba mi crédito y el miércoles, que me citan en el Monumento a la Revolución, en el estacionamiento. Allí tenían diez carros. Y había  uno con un letrero A-12, y me dice este chavo ‘ése es el suyo, a trabajar’. Pues eso fue todo, aunque yo no lo creía, pero ahí estaba. Me dio la llave y ya, que me voy a mi casa”.

El auto es un GAC, chino, como dije, el modelo Aion UT, auto eléctrico que, al contado, tiene un precio de $350,000 pesos. Probablemente está malinformado Marco, pues me dice que es más barato que un Nissan Versa, “que vale medio millón”. Pero al revisar el precio de este auto, muy demandado por los conductores de aplicaciones, veo que el modelo básico vale $309,990 pesos, cuarenta mil pesos más barato. Si estuviera, personalmente, en la situación de adquirir un auto nuevo, me decidiría, de todos modos, por el Versa, pues una gasolinería se halla en cualquier parte, no así una electrinera. Le pregunto la autonomía que tiene el GAC. “Según es de cuatrocientos kilómetros. Yo me aviento como trescientos cincuenta diarios, porque sí me gusta trabajar, así que lo cargo diario. Antes, con el Hyundai, cargaba seiscientos pesos diarios, ahora, son cuatrocientos, así que me estoy ahorrando doscientos diarios”.

La adquisición del GAC fue en enero de este 2026.

Le pregunto que cómo se recargan estos autos. “Mire, voy a (City) Energy y ahí lo conecto. Tarda una hora en cargarse. Mientras me espero, ya sea que me duerma, vaya a comer o hacer algo. Si me duermo, pongo mi despertador, calculando cuando esté cargado, y así. El kilowatt hora, cuesta $9.28 pesos, pero como ya soy cliente, luego me lo dejan en $7.35 pesos”.

Va a una sucursal que está por Coyoacán (vive en los Héroes-Chalco, muy alejada). “Es que muy seguido ando por allá, voy a dejar a un cliente que trabaja por ese rumbo y me queda de paso”. Recarga por la tarde, después de la cinco. Aunque observo en la página de esa empresa, City Energy, que por las noches, entre las 22:00 y las 4:00 horas, es más barato cargar electricidad, pues bajan los precios por bajo consumo.

También tendría la opción de cargarlo en casa. Para eso, requeriría hacer un contrato con CFE, aparte del doméstico que tiene en su casa. “Tendría que colocar la base para un nuevo medidor y la instalación y me la conectarían a 220 voltios. El contacto quedaría afuera. Y lo conectaría con el cargador que me dieron con el carro (imaginen un cargador como de laptop, pero  más grande). Y así, me saldría el kilowatt en tres cincuenta”.

Si eso lo hiciera, diariamente se gastaría $140 pesos, o sea, $4,200 pesos mensuales. Seria más barata la opción, en efecto. Y eso, suponiendo que realmente la engañosa CFE le respetara ese precio (que luego no lo hace).

Dice que, muy oportunamente, también hay gente que ofrece paneles solares, con todo instalado, ya para cargar diario, en $44,400 pesos. “Dicen que duran 15 años, pero yo les dije que haciendo un cálculo de diez años, me saldrían a $4,404 pesos por año, o sea, $12 pesos diarios para cargarlo, o sea, me saldría el kilowatt a treinta centavos. No estaría mal, pero pues no tengo ahorita los cuarenta y cuatro mil pesos”, dice.  

Decido, mientras esto escribo, hacer un comparativo de, si realmente, hay un ahorro a largo plazo con un auto eléctrico. El GAC, lo pagará Marco a tres años, con mensualidades altas (él, lo reconoce), de cuatro mil pesos semanales, o sea, dieciséis mil pesos mensuales, en promedio (a veces, más, cuando un mes tiene más días). Gastando doscientos pesos diarios e electricidad, en esos tres años, habría pagado, del puro auto, $576,000 pesos, o sea, $226,000 pesos más (todo a crédito es más caro, en este caso, casi 65% más). La electricidad, como trabaja diario, sería de $438,000 pesos. O sea, habría de pagar en tres años, si es que el auto no le fallara (dudoso, pues los productos chinos, no se caracterizan, precisamente, por funcionar bien. De hecho, la marca MG, ahora china, se reporta que falla mucho), ¡$1,014,000 pesos!, lo que podría costar una casa en las zonas periféricas de la Ciudad de México.

Comparemos con un Nissan Versa, de $374,000 pesos al contado. En plazos, se obtiene con un enganche de $37,490 pesos y cinco años de mensualidades de $6,464 pesos, $425,330 pesos, o sea, $51,330 pesos más que el precio original (datos tomados de internet, así que confiaré en que sean confiables). Si gastara $600 pesos diarios en gasolina, el gasto total sería de $1,095,000 pesos. Para tres años, serían $657,000 pesos de combustible. Tres años de mensualidades, serían $232,704 pesos. Es decir, el Versa, a tres años, costaría $889,704 pesos, $124,296 pesos menos que el GAC en el mismo tiempo. Y en cinco años, $1,520,330, ya pagado.

Si el GAC continuara funcionando sin problemas, luego de tres años (difícil, pues los autos eléctricos  chinos, incluso los BYD,  que más adelante los mencionaré, están diseñados para trabajar bien sólo tres años, por la obsolescencia programada, la que obliga al consumo,  como me han comentado conductores de esos autos, sobre todo porque las baterías comienzan a bajar en su eficiencia. Y las reparaciones de los autos eléctricos, principalmente cuando se requiere la sustitución de baterías, son muy costosas. Ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/12/los-tan-vanagloriados-autos-electricos.html), de todos modos requería la diaria carga. Si siguen siendo los mismos $400 presos diarios, serán $292,000 pesos. Así que el GAC, en cinco años, habrá costado $1,306,000 pesos.

Es decir, la diferencia entre el GAC y el Versa, para cinco años, será de $214,330 pesos.

Pero, como vimos, para tres años, aún cuando el Versa no esté totalmente pagado, éste resulta más barato.

La conclusión es que la amortización, digamos, y los ahorros en autos eléctricos son de mediano a largo plazo, no son tan inmediatas, como se quiere hacer que se crea.

Y, de todos modos, con una autonomía de sólo 400 kilómetros, este auto sólo permite, ya sea circular en la Ciudad de México o si se desea salir fuera, como me dijo Marco, únicamente a sitios cercanos, “puede ir a Texcoco, a Pachuca, a Puebla, con la carga completa”. Si desean salir a un bosque, en medio de alguna terracería, no podrán hacerlo, a menos que esté en el rango y eso, si realmente garantiza la autonomía los 400 kilómetros. Yo, no me confiaría si tuviera que recorrer, por ejemplo, 380 kilómetros. ¿Qué pasaría si me quedo sin electricidad? No podría tomar mi bidón e ir a la electrolinera más cercana (que no habría), para cargarlo de electricidad.

Y eso le menciono, que quizá para usarlo en la ciudad y, sobre todo, trabajar en una aplicación, sea un vehículo práctico, pero no para el uso cotidiano, no sólo de emplearlo para dirigirse a las actividades correspondientes, sino para salir a viajes largos, por ejemplo. Todavía hace falta mucha infraestructura de carga, que correspondiera a la de las gasolineras convencionales para electrificarse.

De todos modos, como ya he comentado en otros artículos, los autos eléctricos no son la solución ambiental. Por un lado, cuando se masifique su producción, como está haciendo China, las emisiones contaminantes por los procesos de fabricación (que implican combustión), también emitirán gases contaminantes a la atmósfera, CO2, principalmente, que irán a dar a la tropósfera, la capa de la atmósfera que está atrapando todos esos gases, con lo que contribuye a calentar al planeta. Por otro lado, los materiales requeridos para fabricar las baterías, como los metales de tierras raras, están fomentando el extractivismo desmedidamente (hasta al fondo marino ya se quiere minar), lo que está depredando y contaminando más muchas zonas del planeta, hasta sitios que son considerados vitales, como selvas (es el caso de Myanmar, regido por golpistas, que mina esos metales en zonas selváticas, y lo hace en tierras habitadas, amenazando a sus habitantes que o las dejan o los matarán, además de la gran contaminación que está dejando ese minado. China, no objeta esas infamias, pues es la que le compra a ese país dichos metales Ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/08/los-golpistas-de-myanmar-matan-gente-y.html).

Y otra cosa es tanta electricidad que se requerirá producir para recargar a tanto vehículo eléctrico (además de laptops, celulares, Inteligencia Artificial, uso doméstico, industrial…), que más del 60 por ciento todavía se obtienen con energías fósiles, muy contaminantes, como petróleo, carbón o fracking, ya que las llamadas renovables, como la solar, la eólica o el oleaje, son insuficientes, no alcanzarán. Por eso, se está regresando al empleo de la peligrosa energía nuclear (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/09/la-glotoneria-energetica-esta.html).

Mencioné a BYD, empresa automotris también china, especializada en autos eléctricos, solamente. De hecho, de 500 marcas de autos eléctricos que llegaron a existir en China, sólo unas cuantas, alrededor de diez, han subsistido, por la competencia tan atroz entre ellas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/10/la-saturacion-de-autos-electricos.html).

Un estudio reciente, demostró que estos autos son la esperanza china de inundar de autos eléctricos al mundo, ofreciéndolos a relativos bajos precios y con, digamos, cierta eficiente funcionalidad. Sin embargo, un reciente análisis, mostró que esos autos están fuertemente subsidiados por la mafia china en el poder, con entre $2,000 y $4,000 dólares cada uno. Es decir, que se están vendiendo así de relativamente baratos porque las autoridades están concediendo un fuerte subsidio. Señala un analista que su deuda actual es de $44,000 millones de dólares y podría llegar a quebrar eventualmente (ver: https://www.youtube.com/watch?v=N_wvIM6PcuQ)

Dice el analista que le puede pasar justo como sucedió con la empresa Evergrande, la inmobiliaria que se endeudó construyendo anárquicamente, grandes unidades habitacionales de altos edificios que actualmente quedaron como ciudades abandonadas y que hasta se debieron demoler. Es a lo que siempre ha apostado China, a obras gigantescas, “revolucionarias” que, al final, sólo quedan como inútiles elefantes blancos que incrementan deudas, llevan a quiebras y provocan el ridículo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/09/la-crisis-inmobiliaria-de-la-empresa.html).

Bueno, regresando a Marco, vive, como ya mencioné, en los Héroes-Chalco, una de tantas masivas unidades habitacionales que se han hecho en la periferia de la Ciudad de México, que casi, casi sirven sólo como dormitorios de miles de personas, quienes a diario salen a las cuatro de la mañana de sus domicilios, para recorrer a veces más de dos horas, con tal de llegar a sus centros de estudio o de trabajo. Así de anárquico es el crecimiento de esta enorme megalópolis, cada vez más insufrible e invivible.

Tiene dos hijas, una de 35 años, ya con tres hijos. La otra, de 21, que está estudiando gastronomía en la UNITEC, unidad Santa Martha. “Sí, es otro gasto. Son $4,500 pesos mensuales, pero es que como ella tiene beca, por buen aprovechamiento, por eso le cobran la mitad”.

Dice que le preguntó que si realmente eso quería estudiar, él la iba a ayudar, pero con la condición de que ejerciera su carrera. Le comento que cada vez, por el desempleo, es más difícil que los egresados universitarios trabajen de lo que estudiaron. Ya, por eso, cada vez son menos los jóvenes que optan por estudiar una licenciatura y prefieren un oficio, como mecánica automotriz, aeronáutica, técnico en construcción… y así, que, incluso, les permitirá hasta ganar mucho más dinero que una carrera universitaria (ver: https://www.youtube.com/watch?v=2v9sgkL87-s&t=24s).

Pero la ventaja, dice, es que la escuela le dio los uniformes (supuestamente, cuestan $3,500 pesos cada uno), además de que les proporcionan los insumos, o sea, los ingredientes para preparar los alimentos. Claro, algo deben de ofrecer las escuelas particulares con tal de atraer estudiantes, pues cada vez son menos los que acuden a esas caras instituciones, por la precaria economía en que viven. Por eso es que muchos, se la pasan presentando varias veces el examen de admisión para la UNAM o el IPN o alguna otra institución pública gratuita. Y, cuando no lo logran, se resignan y mejor se ponen a trabajar en alguna cadena comercial o de cines. Pero, repito, de todos modos, estudiar una licenciatura, ya no es sinónimo de seguridad laboral, ni siquiera estudiando una maestría o doctorado. Egresados terminan trabajando en call centers o en taxis de aplicación (ver. https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2016/05/conversando-con-un-empleado-de-atencion.html).

“Como deben de preparar platillos, todo lo que hagan, se lo pueden llevar a sus casas y seguido nos lleva comida y así, mi esposa, pues no tiene que preparar nada. Ya también aprendió a hacer tequila, porque ahorita está en el bloque de bebidas”. “¿Qué tal lo hizo?”, le pregunto. “Ah, muy bueno, ya hasta me lo acabé”, dice, sonriendo.

Comenta que tiene clientes fijos. “Un sábado o un domingo, llevo a una clienta que es policía, allí por Balbuena, que es donde trabaja. Me levanto a las cuatro de la mañana y la recojo a las cuatro y media. Ya la llevo y la dejo allí y se sube a su patrulla. Y me conviene, porque luego, voy al aeropuerto, a recoger a un doctor que viene de Nayarit y lo llevo a un hospital por allá por Polanco. Y al otro día, voy por el para llevarlo otra vez al aeropuerto. Mire, a mí me gusta trabajar, porque, como les digo a los compañeros, el trabajo nos da para vivir, para comer, para todo lo que hacemos y si no trabajamos, no tendríamos nada”.

Tiene mucha razón. Ojalá pensaran así todos esos conductores de aplicaciones, que ya las han ido desacreditando por sus prácticas de no tomar los viajes o de hacerle a uno esperar y a la mera hora, cancelar u otras anomalías. Verdaderamente, ya no son confiables las aplicaciones de taxis, sean Uber o Didi, por el factor humano (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/01/de-aplicacion-desprestigiada-pandemia.html).

Sus compañeros le dicen que el auto es chino y que no es confiable, “pero yo les digo que se van a tener que acostumbrar, porque ya dijeron Nissan, Ford, Chevrolet y Chrysler (ahora Stellantis), que se van, porque ya no pueden con la competencia china”. Bueno, no sé de dónde haya sacado la información de que estén pensando en irse del país, pero lo cierto es que, en efecto, automotrices estadounidenses y europeas, de prestigio y de años de estar en el mercado, están, en efecto, sufriendo por la invasión de marcas chinas, sobre todo, en el sector eléctrico, aunque la mayoría sean vehículos poco confiables, más que nada atractivos por sus relativos bajos precios. La emblemática automotriz Volkswagen ha despedido a miles de empleados y ha cerrado varias de sus plantas en el mundo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/10/sobreproduccion-no-vendida-y.html).

“¿Conoce la Tahoe? – me pregunta –, pues esa vale dos millones ochocientos mil pesos (se ha de referir a una versión muy equipada de esa ostentosa SUV de Chevrolet, pues consulto su precio en Internet y varía entre $1,912,000 pesos y $2,032,000 pesos, realmente sólo para pudientes). GAC tiene una, la GSB, de un millón de pesos que, la verdad, no le pide nada a la Tahoe”.

Me muestra en su celular la foto de ese modelo y hasta un video que le tomó de los interiores. Eso, me pone algo nervioso, pues descuida un poco el manejo, distrayéndose en mirar su celular y buscar las imágenes, pero salimos avante, por fortuna. Sí, el modelo se ve muy lujoso, equiparable, en efecto, a la mencionada Tahoe. “Y ésa, tiene setecientos cincuenta kilómetros de autonomía, con ésa, sí puede salir fueras”, me dice.

Bueno, aunque, de todos modos, nunca ha sido mi prioridad adquirir un vehículo nuevo, pues además de que es una mala inversión, por su rápida devaluación, en el caso de los eléctricos, su valor disminuye más rápidamente, tan sólo en el primer año de uso, como sucede, por ejemplo, con los Tesla, que se devalúan entre un 25% y un 35%. Si se adquirió en $50,000 dólares un Tesla (y pensando que fue al contado, pues en abonos se encarece aún más), el precio die reventa disminuirá entre $12,500 y $17,500 dólares, o sea, se revenderá, en un año, entre $37,500 y $32,500 dólares. Mala inversión (ver: https://www.youtube.com/watch?v=HVbczGrVS20&t=12s).

Le pregunto si lo debe de verificar. “Sí, lo llevé a verificar, mire, ahí está la calcomanía – la señala, en una esquina del parabrisas –. Y, luego, hasta los siete años lo deben de volver a verificar”, dice. “¿Pero qué le verifican, si estos no sacan humo?”, le pregunto. “Ay, nomás es para sacar dinero”, me dice, indicándome con su mano derecha el signo de dinero, el índice y el pulgar, formando un círculo.

Me menciona un detalle curioso, casi al final de la plática, que su esposa y él, cumplieron el primero de junio, 38 años de casados. “Mi hija la mayor, es del dos de junio, y mi hija la menor, es del 3. Por eso, cuando le hicimos los quince años a mi hija la mayor, también le festejamos a la chica su primer año”, dice, divertido.

Pues vaya que es un dato curioso, fechas sucesivas.

Le agradezco su servicio y le deseo buena suerte.

Ojalá que ese GAC chino, le proporcione buen servicio.

Tal vez por eso, la empresa ofrezca seis años de garantía, con tal de que la gente se anime a comprar sus vehículos.

Bueno, sobre todo los que se vayan a dedicar a las ya saturadas y desprestigiadas aplicaciones digitales de taxis.

 

Contacto: studillac@hotmail.com

viernes, 12 de junio de 2026

En Inglaterra también hay muchos ninis

 

En Inglaterra también hay muchos ninis

Por Adán Salgado Andrade

 

El desempleo juvenil es un grave problema social en todo el mundo. No importa si los jóvenes deseosos de hallar un empleo, tengan o no educación universitaria. Por ejemplo, en China, país que se jacta de tener el crecimiento económico más grande del mundo (anárquico, por supuesto, en detrimento de sus recursos naturales y la salud de su población que ya se achica), el desempleo juvenil ronda el 20 por ciento, para edades entre 16 a 24 años. Y no es porque no tengan estudios universitarios, que sí los tienen la mayoría, pero no hay trabajo, tanto porque son muchos los solicitantes, como porque en el capitalismo salvaje, que China ha abrazado desde hace décadas, la tendencia es fabricar más, con menos gente (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/08/en-china-como-en-el-resto-del-mundo-hay.html).

Y ahora, con la introducción de la Inteligencia Artificial, IA, se calcula que se han suprimido alrededor de un tercio de los empleos que los nuevos egresados, sin experiencia, pudieran haber conseguido. El ex primer ministro de Inglaterra, Rishi Sunak, quien ahora trabaja como consejero para las firma Anthropic, líder en IA, y Microsoft, ha dicho que aunque es “un entusiasta del impacto transformativo que ha tenido la IA, está de acuerdo con los temores que los recién egresados tienen con respecto a esa nueva tecnología” (ver: https://www.bbc.com/news/articles/cvg07x4rejdo).

Así que eso también está agudizando el desempleo juvenil a niveles nunca antes vistos.

Y, repito, aunque se tenga una carrera, ya no es posible conseguir trabajo o no de lo que se estudió. Y, cuando se consigue, muchas veces, nada tiene que ver con lo estudiado y los sueldos son bajísimos.

Por eso, muchos jóvenes optan mejor por estudiar una carrera técnica, como mecánico automotriz, aeronáutico, soldador, técnico en construcción, incluso en países como Estados Unidos, en donde estudiar una carrera universitaria endeuda de por vida a los que lo hacen (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/03/crece-el-desinteres-por-estudiar-una.html).

Además, ya se acabó el mito de que estudiar una licenciatura enriquece. Eso ya no es más. A lo mucho, permite vivir regularmente y eso, si no se tiene una familia, como muchos jóvenes ya optan por hacer, pues con hijos es peor todavía el nivel económico que tendrían (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/10/estudiar-una-carrera-universitaria-no.html).

Como señalé, es una tendencia, el desempleo juvenil que se está dando en todas partes. A nivel global, es de alrededor de 20 por ciento y tiende a crecer (ver: https://www.ilo.org/resource/other/world-employment-and-social-outlook-trends-2025-figures).

De allí que muchos jóvenes ya busquen otras formas de ganarse la vida en su adultez o se convierten en delincuentes, en su desesperación (ver: https://www.youtube.com/watch?v=2v9sgkL87-s).

Bien, ese desánimo sucede justamente en Inglaterra, como expone el artículo de The Guardian, titulado “Jóvenes, ambiciosos y sin trabajo: ‘He ido de Oxford a cero trabajo. Es muy decepcionante’”, firmado por Sammy Gecsoyler, quien agrega como subtítulo que “cerca de un millón de jóvenes de entre 16 a 24 años, están desempleados, ni reciben educación o entrenamiento para trabajar. Y los obstáculos que enfrentan son actualmente mayores que antes. Aquéllos que han estado desempleados por un año o más, explican cómo se la están pasando” (ver: https://www.theguardian.com/society/2026/jun/11/young-ambitious-out-of-work-unemployment?CMP=GTUK_email).

Una fotocomposición inicial muestra un letrero con las palabras “No estamos contratando”, una tendencia que se está agudizando demasiado. Y eso afecta las esperanzas de los jóvenes desempleados, a los que se llama allá Neets (por sus iniciales inglesas: not in employment, education or training, sin empleo, ni educación, ni entrenamiento), el equivalente, como titulé al artículo, de los peyorativamente llamados ninis aquí.

Un empresario de una empresa especializada en publicidad digital, Paul Clapp, admite que “gerentes como yo, tenemos la culpa, pues desde que surgió la IA, en mi caso que uso Claude (que es la plataforma para realizar tareas administrativas, ofrecida por Anthropic, y que está siendo ampliamente usada), ya no contrato a jóvenes. Pero, además, no voy a pagar £25,000 libras anuales por personas que sólo vengan a sentarse, que no se sientan motivadas, que sean inútiles”.

Claro, es la forma de pensar de los dueños de las empresas, si no les sirve la gente, no reclutarán. Y si con la IA, gastando mucho menos, pueden realizar sus tareas, así lo harán. Es la mentalidad egoísta, mezquina de, además, sólo contratar a quien tenga mucha experiencia, no dando oportunidad a nuevas personas.

Menciona Gecsoyler, en primer lugar, el caso de Thomas (a quien cambió el nombre, pues el joven no desea que conceder la entrevista de su caso, le reste oportunidades para hallar un trabajo), quien desde los 17 años (ya tiene 24) ha tenido problemas para conseguir un empleo. “Sí, apenas si sobrevivo con el crédito que me da el gobierno, £311 libras mensuales. Con eso, nada más me alcanza para ir a Iceland (una cadena que vende abarrotes, comida congelada, entre ellos), y comprar siete paquetes de comida congelada de a una libra cada uno, para tener qué comer durante la semana. La cajera es la misma y siempre me ve, así, como diciendo ‘éste, siempre llevando lo mismo, para cada día de la semana’. Es muy humillante, pero no me queda de otra. Y no me gusta molestar a mi familia, pues no tienen tampoco muchos recursos”.

Justo también es otra realidad de Inglaterra, que abunda la pobreza, a pesar de que es un supuesto país rico y “de primer mundo”. Pero ya está en severa decadencia y parece más un país subdesarrollado, con una clase política también decadente  (ver: https://www.youtube.com/watch?v=rnumY5hcRss).

Thomas ha hecho ¡2,000 solicitudes! desde octubre del 2024, que tuvo su último trabajo, y no ha contado con suerte. “Cuando fue la pandemia, la verdad, preferí ahorrarme nueve mil libras mensuales para ‘ir a una universidad’, estando en mi casa. Desde allí, comenzaron mis problemas. Y he tenido trabajos malos, con bajos salarios, en bares, bodegas, farmacias o haciendo aburridos trabajos administrativos. Y diario subo mis solicitudes, ¡pero nada, nada!”.

Su caso es peor, pues si de por sí con estudios universitarios los jóvenes ingleses no tienen trabajo, sin estudios, menos.

Y su asesor del crédito que le otorga el gobierno, sólo le dice que “échale ganas, ya saldrá algo. Y eso me enoja mucho, pues de mí, no queda”.

Su hermana, graduada en letras inglesas, con honores, tampoco ha encontrado trabajo desde hace unos tres años que terminó su carrera. “Sólo he conseguido uno para entrenar al ChatGPT en voces que lean textos, que den énfasis en unas palabras y oraciones. Y a veces, mi horario comienza a las tres de la mañana, pues estoy sujeta a cuando me llamen”, dice ella.

Y es cierto, la explotación de gente que trabaja para empresas de IA es terrible, como constata una guionista de Hollywood, que a falta de contratos por las empresas fílmicas, ha tenido que trabajar para compañías que hacen filmes totalmente con IA. “Me pagan una miseria y me hacen que me adapte a sus horarios, aunque sean nocturnos (ver: https://www.wired.com/story/i-work-in-hollywood-everyone-who-used-to-make-tv-now-training-ai/?_sp=d005d5e1-1958-4a03-a34e-6d36c561b8bf.1778966565924).

La gente mayor está de acuerdo en que antes, las cosas eran más fáciles. La madre de Thomas, que es maestra, dice que, en efecto, “antes, uno terminaba la carrera y ahí estaban los reclutadores, ofreciéndonos trabajo, pero ya no es así”.

Claro, antes, una carrera universitaria implicaba un ascenso en la llamada escalera social. Pero ya no lo es más. Incluso, estudiando maestría o doctorado, menos se hallan empleos, pues todavía son más limitados. Muchos maestros o doctores terminan trabajando en alguna cadena comercial, call centers o manejando aplicaciones de taxis digitales, como Didi o Uber, como he podido constatar (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2016/05/conversando-con-un-empleado-de-atencion.html).

Otro caso es el de Hannah, de 24 años, quien estudió en Oxford y se graduó con honores en una carrera administrativa. Tampoco ha conseguido trabajo. “Me fui a Europa, en donde tuve un empleo como maestra de inglés, pero hasta allí. Me regresé a mi país y nada he hallado. No es posible que habiendo egresado de la supuesta mejor universidad del mundo, me encuentre sin trabajo. Y mi asesor de crédito me dice que a estas alturas, acepte cualquier empleo. Pero aunque se trate de cualquier empleo, lo están solicitando otras mil personas. Es muy frustrante. Mejor no hubiera estudiado nada”.

Se comprende su decepción, pues ¿para qué quemarse tanto las pestañas, sacando menciones honoríficas y becas si, al final, le dice su “asesor” que casi se busque un empleo como mesera en un restaurante. Para eso, sin ser peyorativo, no se estudia.

Otro joven, Leo Borowsky, quien padece autismo y un desorden de hiperactividad y déficit de atención, dice que “a mí, se me dificulta más conseguir empleo,, por lo que padezco. Trabajé una vez en un restaurante, pero desde que me salí, no he hallado trabajo. También quise ser baterista de una banda, pero tuve problemas. Ahora quiero dedicarme a entrenar y cuidar a perros, me gustan mucho”, dice, algo resignado a su penosa situación.

Un caso más es el de David Kinkaid, de 20 años, quien vive en Peterborough. “Terminé un curso en BTEc (asesores en negocios y educación tecnológicas por sus siglas en inglés) y allí aprendí cómo llevar negocios, tecnología de internet y comunicación. Pero nada más trabajé en un supermercado dos semanas, sin que me pagaran, como entrenamiento. Quiero trabajar en empresas de internet y cada mes meto de 40 a 50 solicitudes, pero no he conseguido nada, no sé qué hacer”. Su madre, Elle, comprende la situación. “La verdad, no lo culpo. En mi generación, era más fácil conseguir trabajo. Llevabas tu currículo a cualquier lugar y te daban el trabajo. David tiene  amigos graduados que han solicitado trabajo en 100 o 200 sitios y no han conseguido nada. Es un grave problema que el gobierno tiene que resolver o esto va a explotar”.

Tiene razón Elle, pues los ninis son los grupos más vulnerables de la población y, en su desesperación, muchos se meten a realizar actividades ilícitas, como hackers o en la delincuencia organizada.

Menciona Gecsoyler el caso de Sohaila, un restaurante en donde la gente ordena platillos comunes y todos se reparten. Ese restaurante entrena gratuitamente a solicitantes, como chefs. Ryan McKiernan, director gerente de Fat Macy, la organización caritativa que financia a Sohaila, mencionado por Gecsoyler, afirma que si “no ayudamos a los jóvenes a conseguir un trabajo, se van acercando cada vez más y más a ser gente de la calle, pues muchos son presionados por sus familias, que trabajen o se vayan de la casa, pues no los quieren seguir teniendo como una carga. Aquí, los entrenamos como chefs, y cuando consiguen trabajo, les damos mil quinientas libras para que tengan para pagar su primera renta y puedan costearse su manutención, en lo que reciben su primer pago. Y los que más nos llegan son los jóvenes, pues han crecido mucho los neets.

Termina Gecsoyler, mencionando de nuevo a Thomas, quien dice que “hay un océano entre mis sueños y la realidad. La verdad, es la experiencia que más afecta mi mente. Cuando eras joven, te dijeron que tendrías tu carrera, tu propia casa, pero no, todo es una mentira. Sólo te la pasas haciendo esfuerzos para conseguir comida de una libra. Es muy fácil caer en los más bajos fondos”.

Cuánta razón tiene el chico. El enfrentarse con una brutal realidad, que cada vez irá empeorando, claro que baja los espíritus.

Pero esa es y será la realidad para la mayoría de los jóvenes de la actual generación y las que vengan.

Pero eso, al capitalismo salvaje, lo tiene sin cuidado, aunque finalmente, signifique su colapso, pues al haber menos trabajadores, habrá menos consumo.

Y el consumo es el leitmotiv de ese sistema.

Y por eso, debería de preocuparse por el creciente desempleo juvenil.

Como dicen, se está gestando una bomba de tiempo, que pronto estallará ¿no creen?

 

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