Contrastes poblanos
Por Adán Salgado Andrade
Puebla, Puebla. Regresé a esta ciudad, luego de varios años de no venir. La visita previa sucedió cuando, en el 2007, fui invitado como sinodal a un examen profesional de una estudiante, a la que le dirigí su tesis sobre Tráfico Humano, que me contactó justamente por un artículo al respecto, que yo escribí en este mismo blog por aquellos años. Fue en la Universidad de las Américas (UDLA), campus Puebla.
Ya, en ese entonces, noté los fuertes contrastes que existían en esta ciudad, cuando abordé un autobús desde la CAPU (Central de Autobuses de Puebla), para dirigirme a la UDLA, en donde “las primeras calles y zonas por las que inició su recorrido el saltarín, contaminante camión, no son las mejores de la ciudad, pues se trata de populares colonias formadas por viejas casas, muy deterioradas, despintadas, con fachadas de grises ladrillos sin repellar, mal construidas desde un principio, asfalto en mal estado, baches… todo lo cual ofrece al paseante no acostumbrado a verlas, desalentador espectáculo, llevándonos a pensar que en dónde han quedado todos los “avances” de los que se jacta el actual gobierno de ese estado (en ese entonces el del llamado gober precioso, Mario Marín) si en esas colonias, al menos, eso no se ve por ningún sitio, más preocupado (el gober), al parecer, de proteger redes de traficantes sexuales de mujeres y niños”. Sí, fue un verdadero escándalo la protección que dio a un personaje como Kamel Nacif Borge (1946), quien a su vez protegía al depredador sexual y pedófilo Jean Succar Kuri (1944-2024), quien había desarrollado una red de pornografía infantil. Por esas razones, Mario Marín (1954) es que está en prisión (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Mario_Mar%C3%ADn_(politician)).
Y también noté el cambio de escenario en ese entonces,, cuando se va ingresando a las zonas fifís de la ciudad “pues entramos a un bulevar en donde las construcciones son mejores, algunas de ellas negocios, tales como franquicias de fast food, mini súpers, almacenes… otras son unidades habitacionales que, por sus características constructivas (buenos acabados, planeada arquitectura, amplios jardines, confinadas por altas bardas, y a las que se accede sólo con identificación por una única puerta de entrada cuidada por guardias privados), dan idea de que sus habitantes estarán entre los poblanos más privilegiados del estado, sí, justamente los que pueden acceder a universidades tan elitistas y costosas como la de las Américas”.
También allí me referí a todas las arbitrariedades académicas y laborales que el, en ese entonces, rector Pedro Ámgel Palou (1966), muy amigo del gober precioso estaba cometiendo contra maestros y estudiantes que querían democratizar a esa universidad. Despidió a decenas de maestros, por la mínimas “justificaciones” (a una jefa de carrera, la despidió por haber invitado a la periodista Lidia Cacho a dar una conferencia, que había escrito sobre el tráfico humano, mencionando al gober), y a alumnos los expulsó por su activismo. Además, esa universidad parecía más un negocio, que una institución académica, por las elevadas y arbitrarias cuotas que se cobraban a los estudiantes (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2007/11/universidad-de-las-amricas-de-puebla.html).
Y en este regreso, de nuevo viví los contrastes poblanos.
Fui allí, acompañando a mi compañera, Viri, la que fue invitada a una entrevista por un influencer llamado Mister Doctor, dada la fama que ella ha tenido en poco más de un año en la red TikTok, pero además como hace poco Viri expuso su problema de salud, Mister Doctor, también se interesó en que ella platicara sobre eso, justamente relacionado con lo que aquél, igualmente está relacionado, por haber sido doctor (pero cuando ser influencer le dejó más, abandonó la profesión de médico).
Y realmente ahora fueron más notorios los contrastes, tanto de zonas precarias, como las de muy altos ingresos.
Llegamos por un autobús de Estrela Roja, desde Ixtapaluca, que cobra doscientos pesos saliendo de este sitio.
Como al llegar a Puebla, el tráfico es a vuelta de rueda, tal y como en la Ciudad de México, la ida tomó tres horas en llegar, en viernes por la tarde. Por esa entrada, el nivel socioeconómico es regular, abundando los comercios de todo tipo, desde talleres mecánicos, lotes de autos, fondas, bodegas…
Y llegamos, como yo en el 2007, a la CAPU. Allí, abundan los taxistas que tratan de abordar a los pasajeros ofreciendo su servicio de taxis. Pero sus precios son muy elevados. Y sólo por saber, preguntamos en una de las ventanillas que dicen “Taxi seguro”. Y hacia donde nos dirigíamos, que era al hotel Karma Suites, el cobro era de ¡270 pesos!
Por eso, ya cada vez son menos empleados esos “taxis seguros” o los de los que los ofrecen, porque siempre se tiene la opción de contratar un Didi o un Uber, más baratos.
Y así fue, el viaje de $125 pesos, se nos hizo razonable.
El conductor fue un hombre muy platicador que nos contó que antes, trabajaba en una gasolinería y que apenas tenía dos meses en la aplicación.
Tomó por el Boulevard Norte, que luego se convierte en el Boulevard Atlixco. Ya, desde éste, el panorama de casas y comercios de medios a precarios, comienza a cambiar, empezando por la vialidad, que recuerda a la de la Ciudad de México, como vías rápidas, túneles, pasos a desnivel. Claro, pues el tráfico tan intenso que provocan los más de 1.3 millones de unidades de todo tipo que circulan a diario, requiere ya de vialidades complejas, no sólo las convencionales de calles y semáforos. Incluso, por tantas quejas de que el transporte era malo, ya cuentan los poblanos de a pie con su Metrobús, muy similar al de la Ciudad de México (la avenida por donde circula, incluso es muy parecida a Balderas).
Y las construcciones, también ya son más complejas, altas, que demuestran que quienes las construyeron son grupos de bastante dinero. Pero no sólo eso, sino que varios edificios, muestran formas muy caprichosas, como uno que no es vertical completamente, sino que a dos tercios de su altura, sufre una inclinación de unos veinte grados, desafiando la gravedad. Otros, como el de BBVA (banco español que obtiene un tercio de sus ingresos de México), parece como si fueran cubos colocados uno sobre otro, desordenadamente. Uno más, tiene forma de espiral, bastante notable. A otro, le sobresalen dimensiones de sus pisos superiores… muy altos todos. Pareciera que se pusieron a competir por cuál de todos logra la forma más caprichosa, que incluso desafía la gravedad, pero que allí está, muy estable.
Y por supuesto que eso también tiene que ver con la pretenciosa ostentación, como diciendo sus dueños, “vean, qué edificio tan extraño me mandé construir, porque quiero que sobresalga de los demás”…
“Oiga, hay muchos edificios muy altos y raros, ¿no?”, le pregunto al conductor. “Sí, hay uno muy bonito, más adelante… es que esta es la zona más ricachona de por aquí”, dice. Aparece el que mencioné antes, que tiene forma de espiral, bastante extraño, pero no creo que sea muy funcional.
Es la zona de Angelópolis, la más acaudalada de la ciudad, en donde viven los más ricos poblanos, los que van a la UDLA; al Tec de Monterrey o al menos a la Universidad del Vale de México…
Y es notorio que está dirigida esa zona a las clases más pudientes, pues por el camino vimos una agencia de Tesla. Una Cybertruck, esa camioneta de cien mil dólares que presenta tantas fallas, como el que se oxide su carrocería, que se desprendan sus molduras, que se descomponga si pasa un charco de agua… está exhibida en una esquina. Aquí, su costo debe de ser de un par de millones de pesos. ¿Quién la va a comprar? Obviamente un poblano con dinero de sobra para gastarse dos millones de pesos en un vehículo poco práctico. “No me gustan esos carros eléctricos”, dice Roberto, el conductor, quien está al volante de un Renault Kwid (que hemos pasado por una agencia Renault, anunciado que tiene un costo de $199,990 pesos, bastante accesible, que seguro se vende así para tratar de competir con los autos chinos, que han ido desplazando a muchas marcas, por ser más baratos, aunque más malos, claro).
Esos autos eléctricos, tan vanagloriados, de todos modos no son la solución a la catástrofe climática, la que para aminorar, se demandaría que se usaran menos los vehículos de cualquier tipo y que se incremente el transporte, las caminatas o las bicicletas. Pero, claro, eso no se dice, para no dañar los intereses de la electromovilidad (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/cada-vez-es-mas-evidente-que-los-autos.html).
Otra agencia frente a la que pasamos es de Porsche, submarca de VW, automotriz que está en serios problemas por la competencia china, tanto, que despedirá a cincuenta mil empleados en todo el mundo. Incluso, ya despidió a casi 800, justamente en su planta de Puebla (ver: https://edition.cnn.com/2026/09/03/business/volkswagen-jobs-cuts).
Pero allí está, sobre el Boulevard Atlixco, probando suerte entre los pudientes poblanos, que se animen a quemar llantas en un Porsche. ¡Suerte con eso, VW!
Llegamos a las Kharma Suites, que había ya reservado en Booking.com, pues aunque tienen teléfono de atención, me informó el empleado que la reservación debe de ser por ese medio (¡vaya con las imposiciones digitales!). De ganga, conseguí las dos noches en casi dos mil pesos, con desayuno incluido. El lugar está decente, aunque hay algunos inconvenientes, como el hecho de que para subir al comedor en donde se sirve el desayuno, las escaleras no tienen pasamanos y para mi compañera, con problemas de movilidad por su enfermedad, eso ofrece una adicional y hasta peligrosa circunstancia.
La entrevista con Mister Doctor, fue al otro día. Y allí, Viri platicó de su exitoso contenido que, en poco más de un año, ya la ha convertido en una famosa tiktokera y como ya esa plataforma paga, se ha hecho de un moderado salario mensual. Eso sería una de las cosas rescatables que ha dado la modernidad, que el así llamado home office, permite a personas para quienes es imposible la movilidad física, trabajar desde casa y sostenerse. Sí, en eso, sí, hay que agradecer al tecnofeudalismo (el dominio monopólico de las empresas tecnológicas como Google, Apple, Meta, TikTok, Open AI…) que haya posibilitado esa actividad casera.
Todo discurrió muy bien, platicando Viri primero de su contenido, como el doblaje de cintas de animación de Disney, series de Televisa de los 1970’s (El chavo del ocho),de los 1980’s, de los 1990’s (La familia Peluche), telenovelas, música…en fin, temas que gustan mucho a la gente. Y luego, comenzó a platicar de su enfermedad.
La entrevista fue en la casa de Mister Doctor, muy cercana al Kharma Suites, en un exclusivo fraccionamiento, con casas modernistas, amplas, muy iluminadas. Es evidente que Mister Doctor gana bastante dinero con todas sus redes (TikTok, YouTube, Instagram, Podcasts…), como para darse esos lujos. Su estudio de grabación está localizado al final de la amplia sala (la que no cuenta con muebles ostentosos, fuera de un muy cómodo y acojinado sofá). Y está perfectamente equipado, con dos cámaras profesionales, micrófonos, una mezcladora… todo operado por sus empleados, dos chicas y un joven, los que llegaron poco después de la hora acordada, las diez de la mañana. “Yo no sé nada de edición, ni de cámaras, ni de publicar, nada más me siento a grabar con mis invitados y ellos hacen todo”, dice, casual, el hombre de 37 años, quien vive con su novio.
La despedida fue muy cordial, prometiendo Mister Doctor que publicaría el podcast a mediados de octubre. Esperemos que sí lo haga.
Pero para conocer la Puebla tradicional, no la de los edificios suntuosos, de universidades caras, de agencias de Tesla o Porsche, decidimos ir al Museo Amparo, ubicado en pleno Centro Histórico de la ciudad.
Por suerte, la entrada ese día, sábado, fue libre.
Es un museo enfocado a la historia de México, mediante piezas arqueológicas, de barro, sobre todo, y algunas de piedra. También hay algunas pinturas y exposiciones temporales. Muy parecido su contenido al de Antropología de la Ciudad de México. Muy buena opción, si quieren conocer historia antigua y el trabajo de artesanías que se hacían en Veracruz, entre los años 300 AC y 1000 DC.
Una sección que resulta curiosa es la que muestra retablos, que son pequeños cuadros pintados, de gente que narra brevemente que fue victima de alguna enfermedad o accidente y que, como sobrevivió, le da las gracias a algún santo en particular. Uno en especial, llamó mi atención. Editado y corregido su contenido (muchas falta de ortografía), dice algo así como que “en el día 13 de febrero de 1895, regresaba de una peregrinación y el conductor, cuando me pidió mi boleto, como no lo tenía, me aventó y quedé entre dos vagones y me lastimé muy feo. Fui a ver al Señor del Hospital, que me salvó de tan gran peligro, y por eso, hoy cumplo haciendo público este retablo”. Está pintado un tren, en donde debió de haber ocurrido la agresión del imbécil empleado que lo aventó, así como la efigie del Señor del Hospital y la del autor del retablo, de rodillas, rezándole. Muy interesantes manifestaciones de la cultura popular religiosa de este tan contrastante país.
Salimos del sitio, buscando un restaurante en dónde comer. Lo hicimos en Los Globos, en donde una empleada casi nos jala para que entráramos. Ofrecían el “paquete completo” del tradicional chile en nogada, que se prepara por estas fechas. Es un platillo muy difícil de hacer y caro (por la nuez de castilla que lleva). Pero, aunque es caro, allí nos pareció mucho más, pues el sitio no es precisamente un restaurante de lujo, sino parece más una gran fonda. El paquete salió en $490 pesos, incluyendo consomé, arroz y el chile. Aunque debimos reconocer que estaba muy sabroso. Así que casi fueron mil pesos, más la propina, lo cual indica que Puebla también es un sitio caro, al menos el Centro, para comer (quizá se quiera generalizar la ostentación que se da en Angelópolis, la zona nice, también allí).
Por fortuna, el servicio de aplicación de Didi igualmente funciona allí, así que no tuvimos problemas de movilidad.
Llegamos de nuevo al Kharma Suites, algo cansados de tanto ajetreo y tanta ostentación.
Ya, el domingo, con el vencimiento de la habitación a las once, nos dimos prisa para desayunar y salir a tiempo (recuerdo que en los viejos tiempos, la salida era a las dos de la tarde. Pero todo se va comercializando y encareciendo en este sistema capitalista salvaje, que trata de exprimir ganancias de donde sea y a como sea). Y fuimos los únicos comensales que le dimos propina, cincuenta pesos, a la acomedida empleada que nos sirvió fruta con yogurt y granola, pan tostado y huevos con jamón.
Y otra vez a la CAPU, comenzando con la ostentosidad de altos y caprichos edificios, agencias de costosos autos, restaurantes de lujo, bulevares, túneles…
Y llegar de nuevo a lo regular, al barrio, a los puestos metálicos que cubren todo el frente de la CAPU, vendiendo ropa, antojitos, zapatos, baratijas chinas, camotes, dulces de leche…
Sí, lo que realmente es representativo, no sólo de Puebla, sino del país.
Pero he ahí, la lucha de clases al que el buen Carlos Marx (1815-1883) se refería, los camotes, contra los Teslas, las semitas, contra los Porches, las primarias publicas, contra las UDLAS…
Pero, de todos modos, vayan a Puebla, conózcanla.
Y a sus profundos contrastes.
Contacto: studillac@hotmail.com