viernes, 1 de mayo de 2026

La explotación laboral en China es durísima

 

La explotación laboral en China es durísima

Por Adán Salgado Andrade

 

China se jacta de ser la maquiladora mundial, además de presumir también de tener grandes avances tecnológicos que ya la colocan al nivel de países avanzados. Muchos de ellos, porque ha pirateado tecnologías extranjeras mediante ingeniería reversible (aunque no se le considera todavía un país desarrollado, pues su ingreso per cápita todavía no es alto, rondando los $13,121 dólares, similar al de México, además de que todavía tiene muchas deficiencias en sectores clave como la salud pública, el sistema de pensiones, dependencia tecnológica, campesinos pobres, además de un sistema autoritario similar al de países subdesarrollados, como Norcorea. Ver: https://www.globaltimes.cn/page/202510/1344865.shtml).

Como depende del consumo, sobre todo el de las exportaciones, fabrica en exceso, la sobreproducción, y siempre ha pensado que todo lo que hace, se le venderá. Sin embargo, no ha comprendido (o se niega a aceptarlo), que no puede ir en contra de las leyes capitalistas que Carlos Marx (1818-1883) enunció hace 159 años, cuando su obra Das Kapital se publicó, en 1867, y en la que dejó muy claro que conforme el tiempo pasa, la tasa de ganancia va disminuyendo, por la brutal competencia entre todo tipo de empresas, por lo que la “solución” ha sido siempre la mencionada sobreproducción, es decir, fabricar más (para compensar la baja ganancias por producto) de lo que el consumo social conjunto está en condiciones de adquirir. Al no cumplirse las metas de ventas, las empresas entran en crisis financieras, disminuyen la producción, despiden a trabajadores, provocan crisis económicas mundiales y varias, hasta quiebran (ver: https://www.monografias.com/trabajos7/crisis/crisis).

Ha querido abarcar mercados específicos, para asegurarse el consumo, como los autos eléctricos, que dentro del mismo país han emprendido una competencia tan salvaje, que de haber existido unas ¡500 marcas! de autos eléctricos, actualmente no suman más de diez (ver. https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/10/la-saturacion-de-autos-electricos.html).

Prueba de que ni en eso puede seguir vendiendo su sobreproducción, es que la empresa BYD, vio disminuir sus ganancias 55 por ciento con respecto al año pasado Además, BYD, tiene apenas una ganancia del 2.7 por ciento, por cada auto vendido, la mitad de la que ya, de por sí, está muy constreñida, del 5 por ciento casi generalizada. Y eso lo hacen esas empresas, con tal de competir en precio con otras y vender más. De hecho, fue la estrategia para que esa empresa BYD (Build Your Dreams) le ganara en ventas a Tesla el año pasado (ver: https://jornada.com.mx/2026/04/29/economia/019n3eco).

Además, como mencioné arriba, ese cuestionable crecimiento está depredando y contaminando aceleradamente al planeta y ya es China el primer contaminador mundial. Y piensa que puede crecer infinitamente en un planeta con recursos finitos. Ya, desde el lejano 1972, el Club de Roma, realizó un estudio sobre que si se seguía fomentando un crecimiento sostenido ilimitado, el planeta se colapsaría, trabajo que se convirtió en libro, Los límites del crecimiento (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/05/no-es-posible-el-crecimiento-economico.html).

Y eso es justo lo que está haciendo China, no sólo depredando y contaminando sus recursos aceleradamente, sino también los de otros países, como en África, en donde opera minas de oro y cobre, en zonas naturales protegidas, que están contaminando y dañando seriamente al planeta. El año pasado, por ejemplo, en Zambia, una de sus empresas, Sino Metals, envenenó irreversiblemente al Río Kafue, al colapsarse la presa de jales, como así se le llama al sitio en donde se van acumulando todos los lodosos desperdicios tóxicos, producidos por el minado de cobre. El daño ecológico es irreversible y ha afectado a todo el país, pues ese río lo cruza totalmente (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/03/las-mineras-chinas-siguen-depredando-y.html).

Además, es un país autoritario, no siendo congruente el tal crecimiento económico, con el gobierno autocrático del dictador Xi Jinping (1953), quien impone su ley a base de represión, ejecución de opositores políticos, censura de la prensa y el internet y aplastamiento de todo movimiento liberador (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/11/el-dictador-chino-xi-jinping-incrementa.html).

Y en cuanto a sus trabajadores, abundan los testimonios de las largas jornadas, bajos salarios, tratos indignos y otras anomalías que deben de sufrir, con tal de que las empresas chinas presuman todos los productos que elaboran.

Como explica el autor Hu Anyan (1979), quien en su más reciente libro, titulado “Yo entrego paquetes en Beijing”, platica sobre sus duras experiencias “sobre el trabajo brutal y la tranquila gracia de la vida, al margen de la explosiva industria china del comercio electrónico”. Dice que de tanto que sudaba, ni ganas le daban de orinar. Trabajaba entregando paquetes hasta que renunció y mejor ya se gana la vida escribiendo novelas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/11/un-repartidor-chino-platica-que-sudaba.html).

Otro caso es el de el escritor y poeta Xiao Hai (1988) quien nació en la ciudad de Shangqiu, en la provincia de Henan.

También él, al igual  que Anyan, comenzó como obrero, desde los 15 años, y ya se convirtió en escritor y poeta, narrando las penalidades que sufrió desde adolescente, buscando un trabajo para darle una mejor vida a su familia. Eso lo narra en el trabajo “A la deriva en el sur”, publicado por el portal electrónico Granta (ver: https://granta.com/adrift-in-the-south/).

Comienza narrando cómo a los quince años, salió de su pueblo natal, junto con un grupo de amigos que estudiaban en su escuela, para ir a trabajar a Shenzhen. Sus padres arreglaron que su maestro lo llevara junto con los otros estudiantes a ese sitio, al que tuvieron que pagar mil yuanes, “lo que mi padre había sacado por la venta de su última cosecha de arroz”.

Como cada uno llevaba poco dinero, trataron de ahorrar lo más posible en transporte. Se subieron a un tren, sin pagar. Pero desde allí comenzaron sus sufrimientos, el tren iba atiborrado  “y nunca pude dormir bien en ese viaje de 36 horas, ya que cuando lograba conciliar el sueño, una sacudida del tren, me despertaba”.

Luego, cuando llegaron a Huizhou, que hasta allí llegaba el tren si no tenían boleto, buscaron un camión que los llevara a Shenzhen. Un autobús tenía el letrero de “Diez yuanes para Shenzhen”, que consideraron una ganga. Se subieron al vehículo, pero ya abordo, se dieron cuenta de que era un engaño, pues dos tipos mal encarados les exigían que pagaran 50 yuanes, que era el costo normal, en ese año, 2003, que se cobraba hasta allá. Por fortuna, a una señal del profesor, todos se levantaron y salieron en tropel, y buscaron a una patrulla que se encargara de los estafadores, pero ésos, huyeron.

Eso de las estafas, ya el escritor Yu Hua ((Hangzhou, Zhejiang, 1960), lo menciona en su libro “China en diez palabras”, en el que señala que el engaño es “hasta un arte y muchos chinos se sienten orgullosos de engañar y sacar provecho de su acción, sin que la gente se dé cuenta”. Celebran, por ejemplo, los falsificadores de algún producto de marcas mundiales conocidas, incluso medicamentos, que se vendan como auténticos, aunque en el caso de las medicinas no sirvan para nada. Hacen, por ejemplo, “medicamentos” contra el cáncer, que no contienen absolutamente ningún ingrediente activo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/04/medicinas-caras-y-medicinas-falsas.html).

Ya cuando lograron llegar a Shenzhen, siguieron sus penurias, pues, aunque tenía sólo quince años, el profesor ya había acordado con una empresa, la Lianda Electronics, que lo contratara para armar audífonos. Sólo estuvo tres días, trabajando de las siete treinta de la mañana hasta las once y media de la noche, con un pequeño receso para comer. “Terminaba cansadísimo, sin ganas de cenar. Llegaba al cuarto en donde todos dormíamos, sobre camastros de madera, que ni sábanas tenían, pero por el cansancio, ni los sentíamos”.

No aguantó la primera jornada y le pidió al profesor que lo llevara a otra empresa, pero como sólo tenía 15 años, aquél le dijo que se darían cuenta los de Lianda Electronics, que era menor de edad y no lo dejarían irse (pero, al parecer, era una artimaña del profesor, ya que si abandonaba su trabajo Hai, el profesor no recibiría la cuota que la empresa le había prometido por llevarle a trabajadores jóvenes).

Se sintió muy sólo en los días siguientes. Pero una ocasión, al tercer día, que concluyó su día laboral, allí estaban el profesor y sus amigos. Logró que la empresa le diera su renuncia, sin paga, por supuesto, y se fueron todos a trabajar a Sino-Nokia. Nokia, empresa finlandesa, por aquél entonces, era la estrella de los teléfonos celulares, hasta que, por tanta competencia, dejó ese giro y ahora se dedica a infraestructura de redes (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Nokia).

Esa empresa fabricaba radios y Hai aprendió, en minutos, a colocar el compartimiento de las pilas en los radios. “Era un movimiento muy repetitivo y cansado, sudaba y sudaba todo el día”, platica.

Pero fue allí en donde le dieron su primer sueldo, raquítico, de 200 yuanes mensuales. “Trabajábamos todos los días, de lunes a domingo y sólo teníamos un día libre cada mes”.

Vean nada más el nivel de explotación. Y por lo que señala, era una paga muy baja y por eso, todos buscaban hacer horas extras, incluso, trabajar de noche, como él hizo varias veces.

Tenían pocas diversiones, además de que tampoco tenían mucho tiempo libre. “Íbamos a algunos sitos en donde podía uno tocar el karaoke por un yuan, y nos poníamos a cantar”.

Dice que tomaba agua de la llave de los baños de la empresa, “pues, en ese entonces, en mi ignorancia, no sabía que estaba contaminada y me podía enfermar. Por eso, veía cómo los otros llevaban sus botellas de agua, pero yo ni lo sabía”.

Y también sufría accidentes, como cortaduras en los dedos. “Una vez, me corté un dedo, quitando la rebaba de una pieza de plástico y el supervisor, sólo me puso un trapo sucio que encontró para pararme la sangre. El dedo ya estaba infectado en la noche y me dolía mucho. Pero otro supervisor, más humano, que pasó junto a mi cama, me lo curó y ya fue que pude conciliar el sueño”.

Como ven, mientras sean útiles, los siguen empleando, pero ya cuando se accidentan o envejecen, prescinden de ellos.

Tampoco tuvo novia, “sólo una buena amiga a la que llamaba Gran Hermana”.

Incluso, compuso un poema, que reflejó sus penurias, dedicada al Piso de Producción # 2:

“Las líneas de ensamblaje son sus brazos

Las pantallas de sus computadoras son sus ojos

Mi cerebro es su máquina, funcionando noche y día

Los focos son el Sol, debajo de los cuales soñamos exhaustos

Oh, mi piso de producción

Este sitio no es mi hogar

Mi hogar está a miles de kilómetros”.

Muy buen reflejo de lo que esas líneas de ensamblaje representan, las que trabajan imperturbables, sin descanso y los obreros les tienen que aguantar el paso. Y eso se debe a Henry Ford (1863-1947), quien aplicó el ensamblado en serie para la fabricación de su Ford Modelo T, con el que incrementó bastante la producción, de cientos a millones de autos por año, pero también, la explotación de sus obreros (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2018/11/henry-ford-impulsor-de-la.html).

Y en esa empresa, estuvo hasta los 17 años.

Desde entonces, dice Hai que anduvo de fábrica en fábrica, “de explotación en explotación”. “Si pude aguantar, fue porque era joven, pero me di cuenta, para mi desgracia, que muy pronto, la juventud se me terminó”.

Actualmente, vive en un departamento, en Beijín.

Así es, digamos que llegó a su vida útil, siguiendo la máxima capitalista de que las mercancías, el trabajo humano incluido, responden a la obsolescencia programada, que es el tiempo que se fija para que duren cada vez más poco.

Ya por eso, ante tanta explotación, muchos jóvenes chinos están siguiendo la tendencia actual denominada FIRE (Financial Independence, retire early), buscando empleos bien pagados, en donde puedan trabajar unos cuantos años y retirarse jóvenes, viviendo de sus ahorros (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2026/03/los-jovenes-chinos-ya-se-cansan-de-la.html).

Eso hizo justamente Hai quien, como señalé, es actualmente escritor y poeta.  

Bueno, al menos sus duras experiencias le sirvieron para cambiar de giro.

Así que hasta de la adversidad se puede sacar provecho, ¿no creen?

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

 

 

 

miércoles, 29 de abril de 2026

El minado de metales de tierras raras por Myanmar, está contaminando al río Mekong

 

El minado de metales de tierras raras por Myanmar, está contaminando al río Mekong

Por Adán Salgado Andrade

 

 

Los golpistas de Myanmar derrocaron a la legítima presidenta Aung Suu Kyi (Rangoon, 1945) el primero de febrero del 2020. Esos cobardes militares, que no soportaron que en las elecciones del 2020, ella hubiera ganado nuevamente, temerosos de quedar a un lado, como el simple ejército que debería de defender a su pueblo, no asesinarlo, pretextaron “fraude electoral”, que ni siquiera se demostró, para allanar el poder con un golpe militar, en el cual, arrestaron a Suu Kyi y a todo el cuerpo parlamentario, ostentándose, como ya habían hecho durante décadas, de nuevo en el poder (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/02/en-myanmar-los-golpistas-estan.html).

Desde entonces, la represión ha sido brutal, secuestran gente, queman casas, escuelas y matan a todos los que se opongan, incluso a manifestantes pacíficos (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/09/los-golpistas-de-myanmar-atacaron-una.html).

Y no sólo eso, sino que como ese país tiene vastos depósitos de metales de tierras raras, usados en toda la industria eléctrica (autos eléctricos, baterías, paneles solares…) y la electrónica (celulares, pantallas, laptops, computadoras, sensores…), obliga incluso a gente que tiene la desgracia de vivir en donde haya ese tipo de metales, de que o se van o los asesina, si se rehúsan. Y otra víctima de ese terrorismo golpista es el brutal daño ambiental, pues se mina a esos metales, en medio de espesas selvas, que es en donde abundan, talando y destruyendo enormes áreas para que sean minados sin problemas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/08/los-golpistas-de-myanmar-matan-gente-y.html).

Y su principal cliente es China, país que es el que tiene la mayor infraestructura para industrializar esos metales y que se apliquen a equipos eléctricos y electrónicos. Por eso, China está del lado de los golpistas y nunca los ha censurado. Claro, porque China también es una dictadura, a cargo de Xi Jinping (1953), quien impone su autoritaria voluntad en todo. Incluso, ya advirtió que por las buenas o por las malas, Taiwán volverá a formar parte de “una sola China” (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/11/el-dictador-chino-xi-jinping-incrementa.html).

Pero tanta saña hacia la gente y hacia el medio ambiente por los golpistas no se queda sólo en Myanmar, sino que contamina tierras y ríos. Particularmente el Mekong y sus tributarios están sufriendo una fuerte contaminación. Ese río, comienza en China y se extiende por 5,000 kilómetros, pasando por Myanmar, Laos, Tailandia, Vietnam y Camboya, para luego ir a descargar sus aguas al mar. Pero justo cuando pasa por Myanmar, recibe toda la contaminación producida por el minado, en condiciones bastante precarias y contaminantes, de los citados metales de tierras raras.

Justo es lo que aborda el artículo de Associated Press, titulado “El minado de los metales de tierras raras está envenenando los tributarios del Río Mekong, amenazando a la así llamada ‘cocina del mundo’”, firmado por los reporteros Anton L. Delgado y Aniruddha Ghosal, en donde refieren cómo, no sólo el río se está envenenando y quedando sin vida, sino todas las afectaciones que la gente que se sirve de sus aguas, como campesinos, por ejemplo, está ocasionando el envenenamiento del río con diversos tóxicos, tales como metales pesados, arsénico y otros peligrosos químicos usados en el minado de los citados metales (ver: https://apnews.com/article/rare-toxin-asia-food-energy-rivers-997fe49779594e002211352a019c1381).

Abre el artículo un documental explicativo en donde Delgado comenta que el río pasa por seis países, los mencionados, y que de él dependen 70 millones de personas. De hecho, las aguas se ven de color café, como lodosas. China no protesta, pues está corriente arriba de donde los golpistas de Myanmar arrojan todos sus venenos que usan para el minado, pero el resto de los países, ya presentan ciertas afectaciones.

En otra parte del documental, un pescador muestra los pocos peces que ahora obtiene, además de que “no está seguro que se los quieran comprar”. Y una mujer, Sangrawee Suwweerakarn, vicepresidenta de la fundación ambiental Rompothi Foundation die que si la contaminación continúa “la gente tendrá que emigrar a las ciudades, pues aquí ya no podrá ejercer sus labores agrícolas”.

Y es que de ese río dependen campesinos que riegan sus sembradíos de arroz, de chile, de cebollas y otros, con sus aguas, además de que emplean su agua para beber.

Como dije, China ni se inmuta,. De por sí, ese país, que piensa que puede crecer ilimitadamente en un planeta con recursos finitos, no se toca el corazón para llevar su depredación y contaminación a otros países, como en África, en donde en República del Congo, en una zona natural protegida, explota minas de oro que han ido contaminando ríos y tierras aledañas a esas depredadoras minas, ocasionando severos, irreversibles daños a flora y fauna del sitio, además de alterar la vida de los habitantes del lugar (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/12/china-mina-oro-en-zona-natural.html).

El artículo comienza haciendo mención del citado pescador, Sukhai Yana, de 75 años, quien apenas si saca unos cuantos peces y, como señalé, temeroso de que pueda o no venderlos, “pues la gente está preocupada de la contaminación del río Mekong y sus tributarios”.

Y ese hombre, que toda su vida se ha dedicado a la pesca, será difícil que halle otra ocupación, o hasta imposible.

Como ven, los mezquinos intereses del capitalismo salvaje, impuestos en todo el mundo, hasta en China, por supuesto (a pesar de que se diga socialista), ponen en primer lugar al dinero, a las ganancias, por sobre medio ambiente, fauna, flora y humanos, por supuesto.

La destrucción de los recursos naturales empobrece aún más a las sociedades que de por sí son pobres. Vean, como a este pobre pescador, ya le destruyeron los chinos, indirectamente, su medio de vida, el envenenamiento del río de donde él sacaba sus peces. ¡Ah, pero presumen los chinos de que tienen autos eléctricos para “proteger al medio ambiente”. ¡Miserables mentirosos! Si realmente quisieran conservar al medio ambiente, pararían de hacer tanta porquería que fabrican en demasía, así, como todos los países y empresas que nada más depredan y destruyen en nombre de la “civilización” (tanto sobreproducen que empresas estrellas como BYD, la de los autos eléctricos, bajó un 55 por ciento sus ganancias, con respeto al mismo periodo del año pasado. Ver: https://jornada.com.mx/2026/04/29/economia/019n3eco).  .

Imaginen cómo debieron de estar esos sitios hace unos dos mil años. Seguramente eran el paraíso total, pura vida, fauna y flora saludables. Pero no, en nombre de la tal “civilización”, ¡hay que destruirlo todo!

Dicen los reporteros que “el Mekong ha sufrido presiones desde hace mucho, desde contaminación con plásticos, presas que producen electricidad aguas arriba, hasta minado de arena que devora sus orillas. Pero los expertos coinciden en que la contaminación producida por las minas podría amenazar su existencia misma”.

Claro, pues si un río se contamina, ya no sirve para nada, por desgracia. Justamente una mina de cobre china, que opera en Zambia, contaminó irreversiblemente al río Kafue cuando el 18 de febrero del 2025, el rompimiento de una mal construida presa de jales (en donde se arrojan todos los desechos que se producen del minado y que contienen metales pesados, arsénico, cianuro, entre otros), provocó un derrame de incalculables consecuencias ambientales a dicho río. Los peces murieron masivamente y gente que usaba sus aguas para riego o acuacultura, ya no lo puede hacer. Lo peor es que el río cruza por toda Zambia y afectó a todo el país, sobre todo, a los que se servían de él para distintas actividades (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/03/las-mineras-chinas-siguen-depredando-y.html).

En otro comentario de los reporteros, señalan que “la exposición a metales pesados tales como arsénico, mercurio, plomo y cadmio, eleva los riesgos de cáncer, falla de órganos, y daño al desarrollo de niños y mujeres embarazadas”.

Así es. Por tal motivo, en todo el mundo los casos de cánceres de todo tipo, por tanta contaminación de aire, agua y tierras, así como la analizada en este artículo, se están incrementando. De acuerdo con el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund), en el 2022, fueron diagnosticados casi 20 millones de nuevos casos. Imaginen, si eso es cada año, por eso tanta gente muere, a cualquier edad. Si antes eran sólo personas mayores, ahora hasta recién nacidos mueren de cáncer (ver: https://www.wcrf.org/preventing-cancer/cancer-statistics/global-cancer-data-by-country/).

Está afectando la agricultura de Tailandia, que produce arroz, ajo, soya, plátanos, mangos, maíz y otros cultivos. Y ahora, si se comprueba que están contaminados, ya nadie va a comprar lo que produce, lo que empobrecerá más al país.

Tailandia “es uno de los mayores exportadores de arroz, junto con India y Vietnam. Exportó más de $10,000 millones de dólares de arroz y frutas en el 2024, de acuerdo con cifras de comercio que señalan a los Estados Unidos como el mayor importador de su arroz”.

Así que si el desequilibrado mental de Donald Trump (1946) se entera de que ese arroz está contaminado con metales pesados, probablemente ordene que ya nunca se vuelva comprar ese grano de Tailandia.

Como siempre, las autoridades tailandesas nada hacen, “pues no tenemos control de la contaminación”. Y han debido de ser las universidades, las comunidades y gobiernos locales los que han comenzado ya a medir los niveles de contaminación de los tributarios del río, de sus aguas, de sus peces, para medir el grado de envenenamiento que está dejando el minado por Myanmar, que en algunos casos, ya es severo.

La investigadora Warakorn Maneechuket, de la Universidad Naresuan de Tailandia disecta peces y muestra las señales del envenenamiento, “crecimiento anormal de partes del cuerpo, como tumores, escamas descoloridas y coloración inusual de los ojos”.

Lo peor es que esas aguas contaminadas llegan también al mar e incrementan la contaminación que, de por sí, tienen ya los océanos.

¡Nos estamos acabando al planeta y con ello, con las condiciones ambientales que todavía nos permiten seguir viviendo en él! Se está convirtiendo en un mendigo que ya nada puede ofrecernos (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/02/al-acabar-con-sus-recursos-estamos.html).

De hecho, otro investigador de esa universidad, Tanapon Phenrat, desarrolló una app para celulares que ayude a identificar peces sospechosos de estar envenenados para que la gente no los consuma. Porque así de grave está la situación.

Lamentablemente, señalan los reporteros, la situación empeorará, pues los “metales de tierras raras también se emplean en la producción de armamento, como misiles, bombarderos, submarinos y muchos más y como todos los países están armándose, Estados Unidos entre ellos, la demanda crecerá y con ella, la contaminación”.

En Myanmar, además, por la guerra entre las guerrillas y los golpistas, las minas se han extendido por muchos sitios, lo que incrementará más aún el envenenamiento de tierras y el agua.

Pero como es un gran negocio, que le ha reportado ganancias a los golpistas por las exportaciones a China de $4,200 millones entre el 2017 y el 2024, seguirán devastando, sin importarles un bledo, selvas y ríos y gente.

Citan los reporteros a Bryan Eyler, del Stimson Center, quien dice que “aunque las guerra en Vietnam y el genocidio del Khmer Rouge, en Camboya, fueron muy destructivos, lo que sucede ahora es peor, es una bomba atómica”.

En efecto, tanta depredación y contaminación hemos hecho al planeta que es como si hubiéramos lanzado varias bombas atómicas.

El nivel de depredación en muchos sitios es ya irreversible.

Como dije, nosotros mismos nos estamos condenando a nuestra extinción.

Y ni los metales de tierras raras que tanto negocian los chinos, nos podrán salvar.

 

Contacto: studillac@hotmail.com