Empleadas de Nepal despedidos al desaparecer la USAID, recurrieron a la prostitución
Por Adán Salgado Andrade
La llegada del desequilibrado mental Donald Trump (1946) a su presidencia en Estados Unidos, está desequilibrando al planeta, como si quisiera imponer su propio desequilibrio cerebral.
Comenzó por aplicar o subir aranceles, como si eso fuera una mágica e inmediata fórmula para que la convulsionada economía estadounidense (al igual que la del resto del mundo), fuera a recuperarse en su totalidad. Nada más falso, pues el capitalismo salvaje requiere de una división internacional del trabajo que le permita bajar los precios, fabricando en zonas salariales más bajas para sobrevivir ante la agresiva competencia capitalista. Pero eso no lo entiende el desequilibrado (ver: https://www.youtube.com/watch?v=W6e5qFMKQes).
No sólo eso, sino que la sumisión en que no sólo Estados Unidos, sino el resto de los así llamados países subdesarrollados, han mantenido a los países pobres, ha provocado profundas carencias que, a modo de “caritativa” ayuda, se han tratado de subsanar con agencias internacionales, muchas establecidas por la ONU, como la UNESCO (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas en inglés), encargada de ayudar en esos rubros o la ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), encargada de ayudar a los refugiados o a la gente con fuertes necesidades, como sucede ahora con la destruida Gaza (que los genocidas no le han permitido su plena actuación porque falsamente afirman que les ayuda a Hamas).
En el caso de Estados Unidos, como un gesto de buena voluntad, creó la USAID (Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, por sus siglas en inglés). Fue fundada en 1961, precisamente para ofrecer ayuda internacional, sobre todo a naciones pobres, aunque también tuvo una polémica actividad pues alentaba el intervencionismo y los golpes de Estado. Sin embargo, sus fondos eran necesarios para países pobres, como los africanos o algunos asiáticos.
Pero a pesar de que implicaba sólo el uno por ciento del gasto estadounidense anual, el desequilibrado mental decidió cerrarla y distribuir sus funciones entre otras agencias. Y era tan importante su función que “un estudio publicado en junio del 2025, año en que cesó de existir, estimó que los recortes a los fondos y la abolición de la agencia, pudiera resultar en más de 14 millones de muertes prevenibles de aquí al 2030, incluyendo las de 4.5 millones de niños menores a cinco años. Otra estimación (hecha por el epidemiólogo y economista de salud Brooke Nichols) señala que en un periodo de un año, desde que los recortes comenzaron, llevarán a la muerte a 262,915 adultos y 518,428 niños” (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/United_States_Agency_for_International_Development).
Otro de los efectos ha sido toda la gene que ha quedado desempleada como consecuencia del cierre de la agencia, lo cual está creando muchos problemas, incluso de vida o muerte para muchas personas, como sucede en Nepal, situación que expone el artículo de Associated Press, titulado “Trabajo sexual o morir de hambre: los trabajadores que laboraban en agencias de ayuda que quedaron desempleados por los recortes y desaparición de la USAID, han tenido que dedicarse al trabajo sexual para sobrevivir”, firmado por la periodista Kristen Gelineau, en el que narra los problemas por los que están pasando personas que antes laboraban para agencias de ayuda que auxiliaban justamente a quienes se dedican al sexoservicio. “Ahora, esos despedidos empleados están dedicándose a lo que ellos antes buscaban auxiliar y hasta desalentar, el trabajo sexual, por los peligros implicados” (ver: https://apnews.com/article/usaid-nepal-sex-workers-trump-budget-cuts-d8ea21ca4d43f1598ea54499123d46e0).
Abre el artículo con un video en donde un ex trabajador, que es transgénero, se está arreglando lo mejor posible para atraer clientes. “Ella camina por la obscura carretera central de Nepal, su arreglado rostro, iluminado por los camiones que circulan por allí durante la noche. Los conductores de rickshaws y motociclistas, son potenciales clientes. Lama sabe que cualquier extraño que pague por su cuerpo, podría también matarla, pero también sabe que el dinero es la única cosa que le permite seguir viva. Por años dedicó su vida a dar información sobre el SIDA, con tal de prevenirlo. Iba a comunidades marginadas, platicaba con trabajadores sexuales LGTBTQ+, los que ahora esperan en esa misma carretera, junto con ella, cada noche. Pero luego de que Estados Unidos cortó su ayuda internacional en el 2025, Lama y más de 280,000 trabajadores de agencias de ayuda en todo el mundo, se quedaron si trabajo”.
El problema que enfrentan Lama y otras trabajadoras sexuales, es que pueden contagiarse de enfermedades de transmisión sexual, la más grave, el SIDA. Pero además, es que muchos de los potenciales clientes, son tipos violentos que las golpean y hasta las matan, pues los sitios en donde suelen ofrecer sus servicios son obscuros, peligrosos y se la juegan cada que un cliente los alquila, “pues podría ser su última noche vivos”, dice Gelineau.
También señala que como en Nepal no existen derechos definidos para las personas transgénero, “son víctimas de abusos y luego de que fueron despedidos, han tenido que recurrir al trabajo sexual para sobrevivir”.
En el caso de Lama, cobra 3 dólares a cada cliente, “pero debo de pagar 80 dólares sólo de renta, así que no me queda de otra, o trabajo o me muero de hambre”.
De los 281,000 trabajadores despedidos, sólo 23,000 eran estadounidenses y el resto, “la mayoría, en países pobres, como en Nepal, en donde 35,000 personas perdieron sus empleos por el cierre de la agencia, lo que ha creado un problema mayúsculo en ese país”.
Y varios le relataron a Gelineau sus experiencias, pues los convenció de que no era una investigación periodística superficial, sino que realmente “estaba interesada en mostrar la problemática que están viviendo”.
Y eso va a ocasionar que los índices de infecciones de SIDA, por ejemplo, volverán a incrementarse pues esas agencias de ayuda proporcionaban pruebas, tratamientos, preservativos (que en Nepal son caros y la mayoría de los trabajadores sexuales no los emplean por lo mismo). “Los recortes de Trump, harán que muera mucha gente”, dice el doctor Sarbesh Sharma, director del Centro Nacional de Nepal para el control del SIDA y de enfermedades de transmisión sexual, citado por Gelineau.
Y aunque los despedidos trataron de buscar otros empleos durante meses, el rechazo, sobre todo a los transgénero, los ha llevado a dedicarse a la única ocupación posible, la sexual.
Cuando Lama trabajaba en la agencia de ayuda, percibía 30,000 rupias nepaleses, unos $200 dólares, suficientes para su renta y las otras necesidades. “Yo entré a trabajar allí en el 2016 y estaba muy a gusto, sobre todo porque tuve que independizarme desde muy joven, pues mi padre, no soportó que yo fuera transgénero. Pero me dieron un brutal golpe cuando me dijeron que mis compañeros y yo estábamos despedidos”.
Narra que lo han amenazado con cuchillos los clientes, con tal de poseerla violentamente. “Pero a ésos, les digo que tengo SIDA y que se pueden contagiar y sólo así la libro de esos locos”. O no le dan lo acordado “y ni modo de reclamarles, porque se ponen violentos”.
Una chica, Sujata Chaudhary, narra cómo una vez dos hombres la Amenazaron con aventarle a sus perros. “Y otra ocasión, dos policías me golpearon con sus bastones, pues estaba yo junto a un negocio. Soy el único sostén de mi familia, pues mi padre murió hace años y nunca les he querido decir cómo ahora debo de ganarme la vida”. Pero supongo que tarde o temprano se enterarán. Y es cuando o aceptan los familiares sin cuestionar esa labor o se quedan sin sustento si comienzan a juzgar a quien se dedique a eso.
Otra chica es Barsha Magar, quien sirvió durante 16 años a Friends Hetauda, la agencia de ayuda que les daba trabajo a todas las mencionadas (Gelineau entrevistó a 15 trabajadores sexuales). Platica Magar que en su primera noche en ese trabajo, “dos turistas hindúes me contrataron y con engaños, me llevaron a una casa de huéspedes, en donde esperaban otros ocho hombres. Entre todos esos desgraciados, me violaron, me golpearon y milagrosamente, no me mataron. Pero debo de seguir en eso, porque si no, no tengo cómo sostenerme”.
También dice que un día, dos soldados también abusaron de ella y ni le pagaron.
“Pero es lo único que les queda por hacer, sin alternativas laborales. Y está la amenaza de que mueran de hambre o por la violencia de machos que las agredan y hasta las maten”.
Lama dice que “no, no tengo otra alternativa”. Y va al encuentro de un cliente, en ese obscuro sitio, encomendándose a Dios. “Sí, que Dios me proteja”, dice.
Así que gracias al desequilibrado mental y sus estupideces, miles de personas se las están viendo negras y arriesgando su vida cada día.
Pero para ese loco, es más importante su absurda guerra contra Irán, que ya lleva más de $40 mil millones de dólares gastados. Eso sí es importante.
Lo demás, es intrascendente, como la vida de pobres transgéneros… ¡que se los lleve el carajo!
Contacto: studillac@hotmail.com