miércoles, 17 de junio de 2026

Los contaminantes y depredadores centros de datos

 

Los contaminantes y depredadores centros de datos

Por Adán Salgado Andrade

 

El frenesí por alcanzar la AGI (Artificial General Intelligence), Inteligencia General Artificial, sobre todo por empresas estadounidenses (Meta, OpenAI, Google, Apple, Anthropic…), así como chinas, está llevando a un furor por construir centros de datos, los cuales son sumamente contaminantes y depredadores. Eso, independientemente de que no saben ni siquiera esas empresas los efectos que ocasionará esa AGI en la sociedad (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/12/ni-los-que-estan-desarrollando.html).

De por sí, la Inteligencia Artificial, IA, normal, incrementará bastante el gasto en electricidad, no sólo por su funcionamiento (que requiere buscar entre millones de respuestas posibles, la mejor y contextualizarla), sino que para entrenarla (pues no pensando por sí misma, gente a la que pagan centavos de dólar por hora, la debe de alimentar con millones de datos de información cada día), millones de computadoras funcionan cada día para hacerlo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/02/la-inteligencia-artificial-incrementara.html).

Imaginen, una pregunta al ChatGPT, por ejemplo, requiere cien veces más electricidad que una consulta normal por Google y un chip de Nvidia, que hace funcionar a los servidores de los LLM (Large Language Models, que son la base de la mal llamada Inteligencia Artificial), usa 300 veces más energía que un chip convencional, pues debe de responder más rápido. Se estima que sólo en Estados Unidos, el consumo de energía por utilizar IA se eleve de 3 por ciento del total que representa actualmente a 8 por ciento en cinco años y a escala global, el uso de esta tecnología, genera un gasto energético de 0.5 por ciento, lo cual equivale al consumo total que hace Argentina en un año (ver: https://www.jornada.com.mx/2024/10/06/economia/013n1eco).

Y por estarla desarrollando, es que empresas como Google, que hace 8 años señaló que iba a reducir su consumo eléctrico a la mitad, ahora ya lo duplicó (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/02/la-inteligencia-artificial-incrementara.html).

El impacto ambiental de los centros de datos se equipara a los de grandes países, de acuerdo al reporte de la Universidad de las Naciones Unidas, la que también predice que “su consumo de agua y energía se duplicará en sólo cuatro años, al crecer el empleo de inteligencia artificial”. Se indica que en el 2025, los centros de datos globales usaron 448 billones de watts-hora de electricidad, más de todos los países del mundo, a excepción de diez. Ese consumo de electricidad produjo cerca de 189 millones de toneladas métricas de bióxido de carbono, justo como el de Argentina, que mencioné arriba. Y para producir tanta energía, se consumieron 4.5 billones (4,500,000,000,000) de litros de agua, según reportó la ONU. Y para el 2030, los centros de datos consumirán cerca del tres por ciento de electricidad, equivalentes a 935 billones (935,000,000,000,000) de watts-horas. Indican que si los centros de datos fueran un país, tal país sería el sexto en alto consumo. Eso produciría cerca de 399 millones de toneladas métricas de bióxido de carbono y ni qué decir del extremo uso de agua (ver: https://apnews.com/article/ai-data-centers-environment-climate-footprint-a792f184a9f2833b5388dbae8b41ca95).

Por ejemplo, un centro de datos que se está construyendo en Utah, Estados Unidos, generará electricidad, la que consumirá, que equivaldrá al doble de todo ese estado. Serán 9 Gigawatts de electricidad que ese centro, ávido de electricidad, requerirá (ver: https://www.tomshardware.com/tech-industry/kevin-o-learys-9-gw-utah-data-center-campus-approved).

También están generando problemas en los sitios en donde los están imponiendo. En Estados Unidos, que es el país en donde existen más centros de datos, los construyen, a pesar de que los habitantes de esos sitios se oponen, cerca de localidades rurales, en donde la regulación de los usos de las tierras son laxas. Y aunque los dueños de tales tierras dicen que ellos pueden hacer lo que deseen con ellas, los vecinos se oponen, por todos los problemas que acarrean los centros de datos, desde un encarecimiento de la electricidad, hasta la escasez de agua que ocasionarán, sobre todo en las zonas secas (ver: https://www.theguardian.com/us-news/2026/mar/02/amazon-data-centers-small-towns?CMP=GTUK_email).

Aquí, por ejemplo, Claudia Shianbaum (1962) ya concertó con Amazon la construcción de un centro de datos en una zona árida de Querétaro, de cinco mil mdd. Seguramente eso estresará aún más la falta de agua (ver: https://www.jornada.com.mx/noticia/2025/01/15/economia/pacta-amazon-web-invertir-5-mil-mdd-6260).

En Chile, por los seis centros de datos existentes en la región de Quilicura, de por sí, seca (y que una sequía de 15 años ha exacerbado), la gente local se está quejando mucho de que planicies que antes estaban todas verdes y aptas para las siembras, ahora ya están amarillentas, pues las agua subterráneas se están agotando, por el alto consumo de tales centros. En el 2015, Google abrió su primer, gran centro de datos en Quilicura, y desde entonces, cinco más se han establecido, operados por la brasileña Ascenty, la chilena Sonda, la estadounidense Cirio y Microsoft, que ésta, no podía faltar. Y cada uno de tales centros, se estima que consuman alrededor de 1,500 millones de litros de agua anualmente. Tan sólo las instalaciones de Google, consumen 50 litros de agua por segundo, equivalentes al consumo anual de 8,500 hogares chilenos. Por ello, activistas señalan que “no necesitamos más centros de datos aquí, llevándose nuestra agua para que el Norte Global pueda crear fotos cómicas con IA” (ver: https://www.theguardian.com/global-development/2026/may/26/chile-datacentres-water-tech-companies-mega-drought?CMP=GTUK_email).

Por tal razón, estados como Illinois están aprobando leyes que obliguen a los centros de datos a revelar cómo funcionan, los daños ambientales que puedan ocasionar a las comunidades cercanas a ellos, el consumo energético, el del agua y la contaminación que producirán. Esos requerimientos no son obligatorios, hasta ahora, sobre todo porque Trump ha echado atrás leyes que Joe Biden (1942) promulgó, con tal de controlar a los centros de datos, que no se les dejara actuar tan libremente (ver: https://www.wired.com/story/illinois-pass-major-ai-safety-law-pritzker/).

Incluso, empleados de Amazon, en Seattle, Washington, se manifestaron porque los centros de datos sean más restringidos, que no se les den tantas facilidades para que sean construidos, que respondan por la energía que consuman, el agua que gasten, las emisiones contaminantes y tóxicas y así. Y es que es tal el frenesí, que empleados de Meta, que está forzándolos a dar todo por el desarrollo de la IA y que incluso ha despedido a varios, también protestaron de que hace poco había introducido un programa que espiaba su tecleo, con tal de alimentar a su IA. Y en Inglaterra, empleados de Google de ese país, han protestado porque la empresa se ha prestado para emplear su IA en aplicaciones militares. Muy bien que sean los propios empleados de tales corporaciones, los que demanden más claridad de sus empresas (ver: https://www.wired.com/story/amazon-employees-publicly-demand-regulations-on-data-centers/).

Por tantos problemas de oposición que han tenido, justamente corporaciones como Google o Microsoft están diciendo que, en efecto, la disponibilidad de agua puede ser un grave problema que impida que un centro de datos sea construido. Sobre todo porque usan el método de enfriamiento por evaporación de agua, que consiste en que el aire caliente producido por los servidores, circule por una especie de panel de enfriamiento, en donde agua evaporada lo enfría, combinado con un ventilador. El aire ya se enfría y se suelta al medio ambiente. Pero es un método que requiere de millones de litros de agua anuales para que funcione. Por eso es que las mismas empresas, en una especie de mea culpa, reconocen la cuestión del agua y se están tratando de mostrar como “más responsables”. Sin embargo, es sólo en apariencia, con tal de calmar los ánimos de muchas comunidades que están en contra de los centros de datos (ver: https://www.wired.com/story/data-center-operators-fix-water-use-problems/).

Una figura como la activista Erin Brockovich (1960), quien se hiciera famosa por su lucha, en 1993, contra la empresa Gas & Electric Company, la cual había contaminado aguas subterráneas, lo que había dañado la salud de la gente de la comunidad local (incluso, se hizo una cinta del mismo nombre en el 2000), ya también está enfocándose en el activismo en contra de los centros de datos, a los que ella, personalmente no se opone, pero exigiéndoles que no sólo controlen lo del ruido que producen, el agua que gastan o la electricidad que emplean, sino “que sean transparentes”. Y está creando un sitio, el brockovichdatacenter.com, en donde la gente afectada puede compartir sus quejas, con tal de que exista un mejor conocimiento de todos los daños que esos centros están provocando en Estados Unidos (ver. https://www.yahoo.com/news/us/articles/erin-brockovich-activist-defeated-utility-175600894.html).

Por ello ya hay un movimiento que está tratando de que la ente disminuya su empleo de la IA o lo corte totalmente. El QuitGPT justamente está tratando de que la gente comprenda el enorme gasto en electricidad  y en agua que hacer una pregunta a un ChatGPT o pedir que un texto se convierta en imagen o el que se cree una melodía, requiere, muchas veces más que hacer una pregunta normal en un buscador. Incluso, como ya hace Google, cuando le preguntamos algo, que nos responde con IA, se puede agregar al final de dicha pregunta -AI, para que no dé la respuesta con IA (ver: https://www.theguardian.com/australia-news/2026/mar/13/ai-datacentres-environmental-impacts).  

Es que nos quieren acostumbrar a eso, a que ya dependamos totalmente e la IA, que ya no pensemos por nosotros mismos, sino que la IA, piense por nosotros. No está atrofiando el cerebro (ver: https://www.youtube.com/watch?v=NXeTKWsYrzQ).

De todos modos, las críticas no parecen afectar a las empresas que están desarrollando la IA y varias han sido las que han ofrecido acciones de sus empresas a través de la Bolsa de Valores, lo que se conoce como IPO’s (Initial Public Ofrerings). Entre ellas están SpaceX, del sudafricano Elon Musk (1971), quien está lanzando Grok, su IA, a la que respalda su empresa Space X, valuada en $1.25 billones de dólares ($1,250,000,000,000). Vendió recientemente 555.6 millones de acciones de la empresa, valuadas cada una en $135 dólares, con lo que recabó más de $75,000 millones de dólares, lo que incrementó ya su fortuna personal en $1.3 billones de dólares ($1,300,000,000,000), lo que lo hace el hombre más obscenamente acaudalado del planeta (en varias generaciones, no se acabaría todo ese dinero. Es la enfermedad de los capitalistas, que quieren seguir teniendo más y más).

Otra empresa es Anthropic, valuada en $965,000 millones de dólares, la que con su plataforma Claude (que por estos días el gobierno le hizo que quitara de la red el modelo más poderoso), está generalizando el uso de la IA para todo tipo de usos y empresas. Otra empresa es OpenAI, valuada en $852,000 millones de dólares, la que compite con su ChatGPT. También Google, con su Gemini AI assistant y Meta, con su Llama, la menos desarrollada (sus empleados le han dicho que es un “mierda”, pues ha despedido a miles y los está sometiendo a gran explotación, con tal de desarrollar una súper IA), pero que sigue allí, tratando de ser el mejor. Y les sigue Microsoft, que tampoco se quiere quedar atrás en el desarrollo de la contaminante y depredadora IA (ver: https://apnews.com/article/ai-artificial-intelligence-ipo-openai-spacex-anthropic-2694431c5cf8850cad940731a38eb188).

Por lo mismo, por esa carrera de desarrollar la mejor, la súper IA, es que se está formando una burbuja que podría estallar. Ya han caído las acciones de muchas empresas. Y muchos inversionistas las están vendiendo y están colocando su dinero en sectores tradicionales, como alimentos, medicamentos y otros que sí son indispensables. No podríamos dejar de comer, pero sí dejar de usar la IA (ver: https://www.bbc.com/news/articles/cwy2yq0dj58o).

Ese es, por tanto, el legado que dejará la IA, un mundo más depredado y contaminado, con tal de crear a la madre de todas las Inteligencias Artificiales.

Dejaremos de pensar y las máquinas lo harán por nosotros, aunque se equivoquen y nos destruyan.

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

domingo, 14 de junio de 2026

Conversando con un conductor de Didi de un auto eléctrico

 

Conversando con un conductor de Didi de un auto eléctrico

Por Adán Salgado Andrade

 

 

Marco, de acuerdo con la aplicación de Didi, tiene 5 estrellas de calificación y más de veinte mil viajes.

Tiene 64 años, aunque parece mayor, pero es que me dice que toda su vida ha trabajado. “Me jubilé de 37 años. Trabajaba en el Hospital Infantil que está en la zona de Tlalpan, nada más sábados, domingos y días festivos. Era… como administrador, coordinaba los horarios de los doctores. Pero de lunes a viernes, trabajaba en un taxi. Y así anduve, hasta que en el 2016, que llegó Uber, me metí a la aplicación, con un Hyundai i10. Ese carro me lo vendió un señor, que conocía, que tenía una base de taxis en la colonia Federal, para llevar a pilotos y aeromozas al aeropuerto, pero como luego le bajó el pasaje, mejor empezó a vender sus carros, tenía diez, y se quedó nada más con uno. Y con ese carrito empecé”.

Al dueño de los carros, le sucedió como a muchas empresas y emprendedores, digamos, que ponen un negocio, exitoso, al inicio, pero luego, por circunstancias ajenas a ellos, hasta quiebran. Y eso, es una constante en el capitalismo salvaje, que a lo largo de su historia, miles de empresas han surgido, han desaparecido, se han fusionado con otras, han sido adquiridas por monopolios… sólo las más fuertes subsisten (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/04/el-capitalismo-salvaje-se-autodestruye.html).

Dice Marco que en diciembre del 2025, Didi ofreció una promoción, limitada a sólo cien conductores, los más sobresalientes (en cuestión de viajes y calificaciones), para que adquirieran autos eléctricos, chinos, por supuesto (pues Didi, finalmente, es una empresa china), sin mayor problema. “Eran tres opciones. Yo hablé a uno de los teléfonos. Ni sabía qué marca era, ni nada, pero el que me contestó me dijo ‘mira, está muy fácil, como te la voy a poner, me envías todos los papeles que te estamos pidiendo y te damos el crédito. Ya, si de plano no te interesa, es porque no quieres trabajar’. Bueno, junté los papeles (INE, comprobante de domicilio, contrato con Didi), los llevé el lunes, el martes me hablaron que ya estaba mi crédito y el miércoles, que me citan en el Monumento a la Revolución, en el estacionamiento. Allí tenían diez carros. Y había  uno con un letrero A-12, y me dice este chavo ‘ése es el suyo, a trabajar’. Pues eso fue todo, aunque yo no lo creía, pero ahí estaba. Me dio la llave y ya, que me voy a mi casa”.

El auto es un GAC, chino, como dije, el modelo Aion UT, auto eléctrico que, al contado, tiene un precio de $350,000 pesos. Probablemente está malinformado Marco, pues me dice que es más barato que un Nissan Versa, “que vale medio millón”. Pero al revisar el precio de este auto, muy demandado por los conductores de aplicaciones, veo que el modelo básico vale $309,990 pesos, cuarenta mil pesos más barato. Si estuviera, personalmente, en la situación de adquirir un auto nuevo, me decidiría, de todos modos, por el Versa, pues una gasolinería se halla en cualquier parte, no así una electrinera. Le pregunto la autonomía que tiene el GAC. “Según es de cuatrocientos kilómetros. Yo me aviento como trescientos cincuenta diarios, porque sí me gusta trabajar, así que lo cargo diario. Antes, con el Hyundai, cargaba seiscientos pesos diarios, ahora, son cuatrocientos, así que me estoy ahorrando doscientos diarios”.

La adquisición del GAC fue en enero de este 2026.

Le pregunto que cómo se recargan estos autos. “Mire, voy a (City) Energy y ahí lo conecto. Tarda una hora en cargarse. Mientras me espero, ya sea que me duerma, vaya a comer o hacer algo. Si me duermo, pongo mi despertador, calculando cuando esté cargado, y así. El kilowatt hora, cuesta $9.28 pesos, pero como ya soy cliente, luego me lo dejan en $7.35 pesos”.

Va a una sucursal que está por Coyoacán (vive en los Héroes-Chalco, muy alejada). “Es que muy seguido ando por allá, voy a dejar a un cliente que trabaja por ese rumbo y me queda de paso”. Recarga por la tarde, después de la cinco. Aunque observo en la página de esa empresa, City Energy, que por las noches, entre las 22:00 y las 4:00 horas, es más barato cargar electricidad, pues bajan los precios por bajo consumo.

También tendría la opción de cargarlo en casa. Para eso, requeriría hacer un contrato con CFE, aparte del doméstico que tiene en su casa. “Tendría que colocar la base para un nuevo medidor y la instalación y me la conectarían a 220 voltios. El contacto quedaría afuera. Y lo conectaría con el cargador que me dieron con el carro (imaginen un cargador como de laptop, pero  más grande). Y así, me saldría el kilowatt en tres cincuenta”.

Si eso lo hiciera, diariamente se gastaría $140 pesos, o sea, $4,200 pesos mensuales. Seria más barata la opción, en efecto. Y eso, suponiendo que realmente la engañosa CFE le respetara ese precio (que luego no lo hace).

Dice que, muy oportunamente, también hay gente que ofrece paneles solares, con todo instalado, ya para cargar diario, en $44,400 pesos. “Dicen que duran 15 años, pero yo les dije que haciendo un cálculo de diez años, me saldrían a $4,404 pesos por año, o sea, $12 pesos diarios para cargarlo, o sea, me saldría el kilowatt a treinta centavos. No estaría mal, pero pues no tengo ahorita los cuarenta y cuatro mil pesos”, dice.  

Decido, mientras esto escribo, hacer un comparativo de, si realmente, hay un ahorro a largo plazo con un auto eléctrico. El GAC, lo pagará Marco a tres años, con mensualidades altas (él, lo reconoce), de cuatro mil pesos semanales, o sea, dieciséis mil pesos mensuales, en promedio (a veces, más, cuando un mes tiene más días). Gastando doscientos pesos diarios e electricidad, en esos tres años, habría pagado, del puro auto, $576,000 pesos, o sea, $226,000 pesos más (todo a crédito es más caro, en este caso, casi 65% más). La electricidad, como trabaja diario, sería de $438,000 pesos. O sea, habría de pagar en tres años, si es que el auto no le fallara (dudoso, pues los productos chinos, no se caracterizan, precisamente, por funcionar bien. De hecho, la marca MG, ahora china, se reporta que falla mucho), ¡$1,014,000 pesos!, lo que podría costar una casa en las zonas periféricas de la Ciudad de México.

Comparemos con un Nissan Versa, de $374,000 pesos al contado. En plazos, se obtiene con un enganche de $37,490 pesos y cinco años de mensualidades de $6,464 pesos, $425,330 pesos, o sea, $51,330 pesos más que el precio original (datos tomados de internet, así que confiaré en que sean confiables). Si gastara $600 pesos diarios en gasolina, el gasto total sería de $1,095,000 pesos. Para tres años, serían $657,000 pesos de combustible. Tres años de mensualidades, serían $232,704 pesos. Es decir, el Versa, a tres años, costaría $889,704 pesos, $124,296 pesos menos que el GAC en el mismo tiempo. Y en cinco años, $1,520,330, ya pagado.

Si el GAC continuara funcionando sin problemas, luego de tres años (difícil, pues los autos eléctricos  chinos, incluso los BYD,  que más adelante los mencionaré, están diseñados para trabajar bien sólo tres años, por la obsolescencia programada, la que obliga al consumo,  como me han comentado conductores de esos autos, sobre todo porque las baterías comienzan a bajar en su eficiencia. Y las reparaciones de los autos eléctricos, principalmente cuando se requiere la sustitución de baterías, son muy costosas. Ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/12/los-tan-vanagloriados-autos-electricos.html), de todos modos requería la diaria carga. Si siguen siendo los mismos $400 presos diarios, serán $292,000 pesos. Así que el GAC, en cinco años, habrá costado $1,306,000 pesos.

Es decir, la diferencia entre el GAC y el Versa, para cinco años, será de $214,330 pesos.

Pero, como vimos, para tres años, aún cuando el Versa no esté totalmente pagado, éste resulta más barato.

La conclusión es que la amortización, digamos, y los ahorros en autos eléctricos son de mediano a largo plazo, no son tan inmediatas, como se quiere hacer que se crea.

Y, de todos modos, con una autonomía de sólo 400 kilómetros, este auto sólo permite, ya sea circular en la Ciudad de México o si se desea salir fuera, como me dijo Marco, únicamente a sitios cercanos, “puede ir a Texcoco, a Pachuca, a Puebla, con la carga completa”. Si desean salir a un bosque, en medio de alguna terracería, no podrán hacerlo, a menos que esté en el rango y eso, si realmente garantiza la autonomía los 400 kilómetros. Yo, no me confiaría si tuviera que recorrer, por ejemplo, 380 kilómetros. ¿Qué pasaría si me quedo sin electricidad? No podría tomar mi bidón e ir a la electrolinera más cercana (que no habría), para cargarlo de electricidad.

Y eso le menciono, que quizá para usarlo en la ciudad y, sobre todo, trabajar en una aplicación, sea un vehículo práctico, pero no para el uso cotidiano, no sólo de emplearlo para dirigirse a las actividades correspondientes, sino para salir a viajes largos, por ejemplo. Todavía hace falta mucha infraestructura de carga, que correspondiera a la de las gasolineras convencionales para electrificarse.

De todos modos, como ya he comentado en otros artículos, los autos eléctricos no son la solución ambiental. Por un lado, cuando se masifique su producción, como está haciendo China, las emisiones contaminantes por los procesos de fabricación (que implican combustión), también emitirán gases contaminantes a la atmósfera, CO2, principalmente, que irán a dar a la tropósfera, la capa de la atmósfera que está atrapando todos esos gases, con lo que contribuye a calentar al planeta. Por otro lado, los materiales requeridos para fabricar las baterías, como los metales de tierras raras, están fomentando el extractivismo desmedidamente (hasta al fondo marino ya se quiere minar), lo que está depredando y contaminando más muchas zonas del planeta, hasta sitios que son considerados vitales, como selvas (es el caso de Myanmar, regido por golpistas, que mina esos metales en zonas selváticas, y lo hace en tierras habitadas, amenazando a sus habitantes que o las dejan o los matarán, además de la gran contaminación que está dejando ese minado. China, no objeta esas infamias, pues es la que le compra a ese país dichos metales Ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/08/los-golpistas-de-myanmar-matan-gente-y.html).

Y otra cosa es tanta electricidad que se requerirá producir para recargar a tanto vehículo eléctrico (además de laptops, celulares, Inteligencia Artificial, uso doméstico, industrial…), que más del 60 por ciento todavía se obtienen con energías fósiles, muy contaminantes, como petróleo, carbón o fracking, ya que las llamadas renovables, como la solar, la eólica o el oleaje, son insuficientes, no alcanzarán. Por eso, se está regresando al empleo de la peligrosa energía nuclear (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/09/la-glotoneria-energetica-esta.html).

Mencioné a BYD, empresa automotris también china, especializada en autos eléctricos, solamente. De hecho, de 500 marcas de autos eléctricos que llegaron a existir en China, sólo unas cuantas, alrededor de diez, han subsistido, por la competencia tan atroz entre ellas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/10/la-saturacion-de-autos-electricos.html).

Un estudio reciente, demostró que estos autos son la esperanza china de inundar de autos eléctricos al mundo, ofreciéndolos a relativos bajos precios y con, digamos, cierta eficiente funcionalidad. Sin embargo, un reciente análisis, mostró que esos autos están fuertemente subsidiados por la mafia china en el poder, con entre $2,000 y $4,000 dólares cada uno. Es decir, que se están vendiendo así de relativamente baratos porque las autoridades están concediendo un fuerte subsidio. Señala un analista que su deuda actual es de $44,000 millones de dólares y podría llegar a quebrar eventualmente (ver: https://www.youtube.com/watch?v=N_wvIM6PcuQ)

Dice el analista que le puede pasar justo como sucedió con la empresa Evergrande, la inmobiliaria que se endeudó construyendo anárquicamente, grandes unidades habitacionales de altos edificios que actualmente quedaron como ciudades abandonadas y que hasta se debieron demoler. Es a lo que siempre ha apostado China, a obras gigantescas, “revolucionarias” que, al final, sólo quedan como inútiles elefantes blancos que incrementan deudas, llevan a quiebras y provocan el ridículo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/09/la-crisis-inmobiliaria-de-la-empresa.html).

Bueno, regresando a Marco, vive, como ya mencioné, en los Héroes-Chalco, una de tantas masivas unidades habitacionales que se han hecho en la periferia de la Ciudad de México, que casi, casi sirven sólo como dormitorios de miles de personas, quienes a diario salen a las cuatro de la mañana de sus domicilios, para recorrer a veces más de dos horas, con tal de llegar a sus centros de estudio o de trabajo. Así de anárquico es el crecimiento de esta enorme megalópolis, cada vez más insufrible e invivible.

Tiene dos hijas, una de 35 años, ya con tres hijos. La otra, de 21, que está estudiando gastronomía en la UNITEC, unidad Santa Martha. “Sí, es otro gasto. Son $4,500 pesos mensuales, pero es que como ella tiene beca, por buen aprovechamiento, por eso le cobran la mitad”.

Dice que le preguntó que si realmente eso quería estudiar, él la iba a ayudar, pero con la condición de que ejerciera su carrera. Le comento que cada vez, por el desempleo, es más difícil que los egresados universitarios trabajen de lo que estudiaron. Ya, por eso, cada vez son menos los jóvenes que optan por estudiar una licenciatura y prefieren un oficio, como mecánica automotriz, aeronáutica, técnico en construcción… y así, que, incluso, les permitirá hasta ganar mucho más dinero que una carrera universitaria (ver: https://www.youtube.com/watch?v=2v9sgkL87-s&t=24s).

Pero la ventaja, dice, es que la escuela le dio los uniformes (supuestamente, cuestan $3,500 pesos cada uno), además de que les proporcionan los insumos, o sea, los ingredientes para preparar los alimentos. Claro, algo deben de ofrecer las escuelas particulares con tal de atraer estudiantes, pues cada vez son menos los que acuden a esas caras instituciones, por la precaria economía en que viven. Por eso es que muchos, se la pasan presentando varias veces el examen de admisión para la UNAM o el IPN o alguna otra institución pública gratuita. Y, cuando no lo logran, se resignan y mejor se ponen a trabajar en alguna cadena comercial o de cines. Pero, repito, de todos modos, estudiar una licenciatura, ya no es sinónimo de seguridad laboral, ni siquiera estudiando una maestría o doctorado. Egresados terminan trabajando en call centers o en taxis de aplicación (ver. https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2016/05/conversando-con-un-empleado-de-atencion.html).

“Como deben de preparar platillos, todo lo que hagan, se lo pueden llevar a sus casas y seguido nos lleva comida y así, mi esposa, pues no tiene que preparar nada. Ya también aprendió a hacer tequila, porque ahorita está en el bloque de bebidas”. “¿Qué tal lo hizo?”, le pregunto. “Ah, muy bueno, ya hasta me lo acabé”, dice, sonriendo.

Comenta que tiene clientes fijos. “Un sábado o un domingo, llevo a una clienta que es policía, allí por Balbuena, que es donde trabaja. Me levanto a las cuatro de la mañana y la recojo a las cuatro y media. Ya la llevo y la dejo allí y se sube a su patrulla. Y me conviene, porque luego, voy al aeropuerto, a recoger a un doctor que viene de Nayarit y lo llevo a un hospital por allá por Polanco. Y al otro día, voy por el para llevarlo otra vez al aeropuerto. Mire, a mí me gusta trabajar, porque, como les digo a los compañeros, el trabajo nos da para vivir, para comer, para todo lo que hacemos y si no trabajamos, no tendríamos nada”.

Tiene mucha razón. Ojalá pensaran así todos esos conductores de aplicaciones, que ya las han ido desacreditando por sus prácticas de no tomar los viajes o de hacerle a uno esperar y a la mera hora, cancelar u otras anomalías. Verdaderamente, ya no son confiables las aplicaciones de taxis, sean Uber o Didi, por el factor humano (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/01/de-aplicacion-desprestigiada-pandemia.html).

Sus compañeros le dicen que el auto es chino y que no es confiable, “pero yo les digo que se van a tener que acostumbrar, porque ya dijeron Nissan, Ford, Chevrolet y Chrysler (ahora Stellantis), que se van, porque ya no pueden con la competencia china”. Bueno, no sé de dónde haya sacado la información de que estén pensando en irse del país, pero lo cierto es que, en efecto, automotrices estadounidenses y europeas, de prestigio y de años de estar en el mercado, están, en efecto, sufriendo por la invasión de marcas chinas, sobre todo, en el sector eléctrico, aunque la mayoría sean vehículos poco confiables, más que nada atractivos por sus relativos bajos precios. La emblemática automotriz Volkswagen ha despedido a miles de empleados y ha cerrado varias de sus plantas en el mundo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/10/sobreproduccion-no-vendida-y.html).

“¿Conoce la Tahoe? – me pregunta –, pues esa vale dos millones ochocientos mil pesos (se ha de referir a una versión muy equipada de esa ostentosa SUV de Chevrolet, pues consulto su precio en Internet y varía entre $1,912,000 pesos y $2,032,000 pesos, realmente sólo para pudientes). GAC tiene una, la GSB, de un millón de pesos que, la verdad, no le pide nada a la Tahoe”.

Me muestra en su celular la foto de ese modelo y hasta un video que le tomó de los interiores. Eso, me pone algo nervioso, pues descuida un poco el manejo, distrayéndose en mirar su celular y buscar las imágenes, pero salimos avante, por fortuna. Sí, el modelo se ve muy lujoso, equiparable, en efecto, a la mencionada Tahoe. “Y ésa, tiene setecientos cincuenta kilómetros de autonomía, con ésa, sí puede salir fueras”, me dice.

Bueno, aunque, de todos modos, nunca ha sido mi prioridad adquirir un vehículo nuevo, pues además de que es una mala inversión, por su rápida devaluación, en el caso de los eléctricos, su valor disminuye más rápidamente, tan sólo en el primer año de uso, como sucede, por ejemplo, con los Tesla, que se devalúan entre un 25% y un 35%. Si se adquirió en $50,000 dólares un Tesla (y pensando que fue al contado, pues en abonos se encarece aún más), el precio die reventa disminuirá entre $12,500 y $17,500 dólares, o sea, se revenderá, en un año, entre $37,500 y $32,500 dólares. Mala inversión (ver: https://www.youtube.com/watch?v=HVbczGrVS20&t=12s).

Le pregunto si lo debe de verificar. “Sí, lo llevé a verificar, mire, ahí está la calcomanía – la señala, en una esquina del parabrisas –. Y, luego, hasta los siete años lo deben de volver a verificar”, dice. “¿Pero qué le verifican, si estos no sacan humo?”, le pregunto. “Ay, nomás es para sacar dinero”, me dice, indicándome con su mano derecha el signo de dinero, el índice y el pulgar, formando un círculo.

Me menciona un detalle curioso, casi al final de la plática, que su esposa y él, cumplieron el primero de junio, 38 años de casados. “Mi hija la mayor, es del dos de junio, y mi hija la menor, es del 3. Por eso, cuando le hicimos los quince años a mi hija la mayor, también le festejamos a la chica su primer año”, dice, divertido.

Pues vaya que es un dato curioso, fechas sucesivas.

Le agradezco su servicio y le deseo buena suerte.

Ojalá que ese GAC chino, le proporcione buen servicio.

Tal vez por eso, la empresa ofrezca seis años de garantía, con tal de que la gente se anime a comprar sus vehículos.

Bueno, sobre todo los que se vayan a dedicar a las ya saturadas y desprestigiadas aplicaciones digitales de taxis.

 

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