sábado, 14 de febrero de 2026

Un viaje por el Tren Interurbano Insurgentes

 

Un viaje por el Tren Interurbano Insurgentes

Por adán Salgado Andrade

 

Por estos días se me presentó una buena oportunidad para conocer el funcionamiento del recién inaugurado Tren Interurbano Insurgentes: visitar a unos familiares en Metepec, que es una de las estaciones del citado tren.

Quería ver si había valido la pena que hubieran retrasado tanto la costosa, corrupta “remodelación” de la Línea Uno del Metro, proyecto que había sido emprendido cuando Claudia Sheinbaum (1962) todavía era jefa de gobierno de esta aglomerada Ciudad de México. Esa “remodelación”, que se inició a mediados del 2022, prometió que toda la “remodelada” línea estaría lista para noviembre del 2023 (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/05/errores-de-diseno-y-tragedias-en-la-muy.html  

Sin embargo, no fue así. De hecho, fue hasta a finales de enero del presente año, cuando se reinauguró la estación Observatorio, pues se puso de pretexto que se conectaría de una vez con el interurbano.

Fue una mentira, ya que, como señalé, la conclusión de la “remodelación” de la Línea Uno era independiente de la otra megaobra. Además, hay que decir que las promesas de que esa línea funcionaría mejor, habría menos interrupciones en el servicio y otros inconvenientes, siguen casi iguales, pues la usé, primero, entre las doce y la una de la tarde, que no es hora, pico, digamos, y se estuvo deteniendo varios minutos en distintas estaciones. Y al regreso, entre las nueve y las diez de la noche, sucedió lo mismo. Insisto fue una mentirosa “remodelación”, además de costosísima, que elevó bastante su presupuesto inicial (https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/08/la-corrupta-remodelacion-de-la-linea-1.html).

Pero así se las gastan las “autoridades” de este país, diciendo mentiras casi siempre.

En fin, quise ver qué tan eficiente era el mencionado tren, una de tantas megaobras que se han emprendido últimamente. Porque también provocó afectaciones ecológicas a lo largo de su ruta, como el haber talado más de mil árboles (bueno, no tantos como la otra megaobra, el elefante blanco llamado Tren Maya, incosteable, que ocasionó la tala de más de ¡siete millones de árboles!) y haber dañado fuentes de agua (ver: https://www.jornada.com.mx/2018/05/14/capital/033n1cap).

Hay que decir que es un proyecto que se inició desde la administración de Enrique Peña Nieto (1966) y que salía más barato continuar su construcción que suspenderla. Y eso fue lo que finalmente se adaptó y se hizo, habiendo tenido muchos contratiempos, accidentes y oposición vecinal y ejidal (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/El_Insurgente).

Además, se elevaron bastante sus costos, estimándose que el final fue de unos $141,000 millones de pesos (ver: https://www.eluniversal.com.mx/nacion/costo-del-tren-interurbano-supera-los-100-mil-mdp-tardo-mas-de-12-anos-en-construirse-sheinbaum/).

 Se justifica que se construyó para “reducir las emisiones de CO2, así como los accidentes viales, en unos 400 anuales, pues disminuiría el tráfico” (ver: https://www.infobae.com/mexico/2024/02/16/de-caidas-de-estructuras-a-ecocidio-cuales-han-sido-los-accidentes-que-ha-tenido-el-tren-interurbano-mexico-toluca/).

Pero eso solamente sucederá sí en realidad lo logra, pues por lo que pude observar, cuando lo utilicé, el tráfico sigue igual, no hay mucha diferencia.

En fin, siguiendo con la experiencia, se buscó que fuera práctico, una extensión de la mencionada Línea Uno del Metro. El transbordo, en efecto, es bastante ágil, subiéndose un par de escaleras y luego una tercera que llega justo al anden. Se ingresa con un boleto con un código QR, cuyo precio varía, dependiendo de a dónde se vaya (a Metepec, pagué ochenta pesos) o con la tarjeta multimodal. Eso también es práctico, que se pueda usar dicha tarjeta.

Llegue al andén, en donde trenes de procedencia española son los que ofrecen el servicio. Pero en la información que encontré al respecto, se puntualiza que tales trenes fueron construidos por la empresa española CAF, en el municipio mexiquense de Huehuetoca “con trabajadores mexicanos”. Bueno, al menos no fueron poco fiables trenes chinos (ver: https://www.facebook.com/SedecoEdomex/videos/caf-es-una-empresa-ubicada-en-el-municipio-de-huehuetoca-la-cual-ha-fabricado-tr/1163637911196711/).

Ya, acomodado en mi lugar (los asientos son cuádruples, lo que es algo incómodo, pues totalmente lleno, viajaría uno con desconocidos al lado y de frente), me dispuse a “disfrutar” del viaje, que tomó casi una hora a Metepec, municipio mexiquense prácticamente conurbado con Toluca.

Como se construyó sobre cerros, además de sobre puentes, es muy alto, así que resulta muy escénico.

Lo primero que se ven son las humildes casas que pueblan la salida de Observatorio, construidas sobre cerros, muy precarias varias de ellas, endeblemente construidas.

Eso contrasta con los altos, lujosos edificios de oficinas y habitacionales que continúan, en lo que es Santa Fe, la tercera estación desde Observatorio (la primera es Vasco de Quiroga). De regreso, allí subieron muchos oficinistas, de los peyorativamente llamados Godínez, algunos de ellos aspiracionistas quienes piensan que pronto llegaran a tener una empresa propia y serán muy ricos. Se nota por las pláticas tan insulsas que sostienen, imposibles de evitar, pues hablan bastante alto.

Luego viene el primer tramo más largo, el que va a la estación Lerma, distante unos 20 minutos de Santa Fe.

En este tramo, el paisaje es más variado. En algunas partes hay más árboles, sobre todo, las cercanas a La Marquesa, ese tradicional parque natural que, por años, la gente ha visitado los fines de semana para tener algo de contacto con la Naturaleza, aunque sea de forma muy comercial, pues por todo se paga, desde el estacionamiento, la comida, los caballos, las cuatrimotos, los tours…

Sorprende que todavía haya varios árboles en las zonas que no están deforestadas, que son las más comerciales. Es un sitio todavía muy rescatable. Y es de esperarse que dure todavía unos buenos años, que no vaya a ser absorbido por la creciente mancha urbana que todo lo asimila y destruye.

Ya luego, el escenario se vuelve más plano, urbano, desolado. Es porque vamos entrando a Lerma, en donde lo que abundan son naves industriales, de todo tipo, entre unidades habitacionales. Lo que menos hay ya son árboles, uno que otro. Y tampoco ya hay muchos sembradíos, absorbidas casi todas las tierras de cultivo por la arrasadora “civilización”. Es una pena. Además, ya se percibe que el sitio está muy contaminado. Y no sólo del aire, pues seguramente tierras y ríos (si es que todavía existen), también lo están.

Por fin llegamos ya a la estación Lerma. Como les comenté, es un tramo muy largo, que incluye el paso por un largo túnel (por debajo de la llamada Sierra de las Cruces) que lleva unos cinco minutos recorrer. Como señalé, el escenario es muy cambiante en dicho tramo.

Desde Lerma, el panorama no cambia mucho, pues ya también Metepec está prácticamente conurbado con dicho municipio. Y así como van las cosas, en algún no lejano futuro, la creciente Ciudad de México se va a conurbar con esos municipios, de tal forma que se podría formar la conurbación Ciudad de México-Lerma-Metepec-Toluca. De hecho, esta megaobra sería un primer paso para hacerlo, conformar una megaurbe.

Finalmente llegué a Metepec.

Bajé del tren, salí de la estación y esperé a que me recogieran mis familiares.

Metepec, también víctima del crecimiento anárquico, centralizado, sufre los problemas de las ciudades de tamaño medio, como tráfico, construcciones de todos tipos (plazas comerciales, unidades habitacionales, comercios…) y así. De hecho, la parte original del pueblo, sería ahora el equivalente a recorrer su, digamos, Centro, como el de la Ciudad de México. Allí es donde todavía pueden verse algunas construcciones típicas de lo que fue alguna vez una zona rural, hechas de gruesas paredes de adobe encalado, o el quiosco, en el Zócalo.

La Capilla de la Virgen de los Dolores, mejor conocida como El Calvario, que data del siglo 16 es una de las iglesias típicas. Para acceder, hay que ser muy devotos, pues se deben de subir varias escalinatas, ya que está ubicada a más de veinte metros de altura (ver: https://experiencia.edomex.gob.mx/recursos_turisticos/mostrarDetalleRecursos/807).  

También hay un mercado de artesanías, sobre todo de objetos de alfarería, que es una habilidad tradicional desde la época mexica. Hay jarros, cazuelas y los famosos Árboles de la Vida, muy característicos. Sorprende que todavía se mantengan esos artesanos, a pesar de la incursión de tantas baratijas chinas que ya también se venden en otros sitios (ver: https://tradicionescultura.com.mx/2025/01/18/mercado-de-artesanias-de-metepec-entre-la-cultura-y-el-turismo/).

Pero el pueblo original es aún más antiguo. De raíces matlatzincas y otomíes, ubicado originalmente en una zona lacustre, su nombre significa, en náhuatl, “Cerro en donde hay magueyes” (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Metepec_(Estado_de_M%C3%A9xico)).

Luego, fue conquistado por los mexicas en 1477, para finalmente ser sometido por los nefastos españoles en el siglo 16, justo cuando todas nuestras desgracias comenzaron, pues se nos impuso lo que yo llamo la herencia colonial maldita, que nos legó la mayoría de los problemas que tenemos en la actualidad, como el subdesarrollo, el racismo, el servilismo, la indolencia, el guadalupanismo, el malinchismo… y muchos más.

Pero todo eso ha quedado rodeado de una creciente mancha urbana que la ha envuelto, como una enorme telaraña, que muy pronto quizá acabe con ella. Incluso allí abundan negocios nuevos, inicios de una embrionaria gentrificación, como bares y otros que nada tienen que ver con sus orígenes. Aunque subsiste un viejo establecimiento, una cantina que sirve licores hechos con hierbas que, declara en una de sus cortinas, que existe desde 1932.

Será cuestión de tiempo que surja allí una plaza comercial o algún giro que termine con lo poco que subsiste del pueblo original.

También, en el recorrido que me dieron muy amablemente mis familiares (mis sobrinos Juanito y Mirnita), pasamos por enfrente de una construcción que me dijeron que lleva años de estar allí, inconclusa. Es el llamado Edificio Miled, ubicado en la esquina de las avenidas Leona Vicario y José María Morelos. Se trata de una icónica e inconclusa estructura conocida localmente como "obra maldita". El sitio está cerrado, sin actividad alguna, “que contó con planeación de alto nivel, incluyendo un boliche de lujo en su interior”. Además, también se comenta que a los trabajadores que lo estuvieron construyendo, no se les pagaban sus salarios, “tenían que poner de su bolsillo para comprar materiales, con la promesa de que les pagarían más adelante, pero no lo hacían los dueños, pues los despedían” (ver: https://www.facebook.com/tolucalabellacd/videos/es-otra-obra-maldita-conoce-m%C3%A1s-sobre-el-interminable-edificio-miled-de-metepec-/822693669871540/).

Durante el sismo del 2020 presentó fisuras, aunque no se consideran de peligro (o sea, no está tan mal hecho) y como no tiene ninguna función, muchos claman porque se demuela, pero nada se hace. Quizá, en efecto, esté “maldito” y por eso nadie se atreva a tocarlo. “Dicen que es de lavado de dinero”, me dice mi sobrino. Y con cosas tan surrealistas que suceden en este país, es muy posible que así sea. Y por eso es “intocable”.

Comimos en un restaurante decente, con buena comida corrida, en ochenta pesos, con todo y agua y postre incluido. Un precio así ya es difícil verlo.

Y mientras comíamos, me contaron de que en el pueblo cercano de San Pedro Tlanixco, hay una mujer invidente llamada Rogelia, experta en todo tipo de hongos alucinógenos que, digamos, vende a los que se le acercan a su “consultorio”. Los tipos de hongos que proporciona son de acuerdo a la personalidad de quien los pide, luego de que ella hace varias preguntas. Una vez establecidos los hongos que la gente comerá, Rogelia se los da. Hay que acudir en ayunas, libres de estrés y prejuicios, además de estar dispuestos a “viajar”, lo que significa que nuestros sentidos se potenciarán y las sensaciones se intensificarán. Me imagino, les comento, que es como cuando hace muchos años experimenté con una pequeña porción de LSD… ¡nunca lo volví a hacer, pues fue terrible escuchar a los autos como si fueran máquinas que me iban a devorar o ver a mi pareja de entonces con una monstruosa, gigantesca cara que me iba a deshacer!…

Pero me aseguran que no es así, que es más leve, “hasta bonito, disfrutable”. Pero tiene que ser en época de lluvias. Y el mes ideal es agosto, por lo que le denominan, para la experiencia con Rogelia, que hay que acudir en “hongosto”…

Prometo que en otra ocasión, con más tiempo, disposición y en ayunas, probaré los hongos de esa sabia invidente, una María Sabina (1894-1985) de Metepec.

Finalmente el recorrido llegó a su fin.

Y a las ocho de la noche, estaba de regreso en la estación Metepec del Tren Interurbano, habiéndome dejado muy amablemente allí mis sobrinos.

Como ya estaba enterado de que no era necesario comprar boleto si contaba con mi tarjea multimodal, la recargué.

El sistema es similar al español. Se muestra tarjeta o boleto al entrar, y se abren las puertas para permitir el ingreso. Terminado el recorrido, de nuevo se muestra tarjeta o boleto. Si alguien trató de pagar menos por un recorrido mayor, las puertas no se abrirán y habrá que pagar el saldo restante. Si es con tarjeta, habrá que recargar. Y hay una máquina a un lado para hacerlo. Pero el problema es que si no hay una taquilla, en caso de haber sido boleto, no sé cómo podría hacer el “infractor” para salir. ¿Será que se quedará a dormir como castigo por haber tratado de “pasarse de listo” de pagar menos? ¿O irá a ir a la Grande?

Mi regreso ya no es escénico, pues afuera está muy obscuro y sólo se ven las luces de decenas, cientos de autos que, a pesar del tren, siguen circulando. Como dije antes, entonces, no ha reducido mucho el empleo del automóvil, que fue uno de los objetivos para construirlo.

De hecho, ni de ida, ni de regreso el tren se llena, digamos que va semilleno o semivacío, como se quiera tomar. ¿Será que tampoco vaya a dejar ganancias, como sucede con el ecocida Tren Maya, que recibe $108 pesos de subsidio por cada peso de ingresos propios? (ver: https://diario.mx/nacional/2025/jun/09/subsidian-tren-maya-en-10-mil-700-1069894.html).

Ya se verá con el transcurso de los meses, si, primero, cumple con los objetivos de reducir tráfico y accidentes y, dos, si genera recursos propios y no requiera de subsidios.

O que al final se diga que también cumple una “función social” y que funcionará subsidiado y se pagará una parte con nuestros impuestos.

Bueno, pase lo que pase, ese día sí cumplió con mi función social de visitar a mis sobrinos, sin tantas complicaciones.

Por esa circunstancia, le otorgo tres y media estrellas de cinco.

Salvo su mejor opinión, claro.

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

 

 

          

jueves, 12 de febrero de 2026

Radio educación tiene cada vez menos presupuesto y podría desaparecer

 

Radio educación tiene cada vez menos presupuesto y podría desaparecer

Por Adán Salgado Andrade

 

La emblemática Radio Educación fue creada el 30 de noviembre de 1924, por quien era entonces Secretario de Educación, José Vasconcelos (1882-1959), como un órgano gubernamental para contribuir a las tareas educativas y culturales del país, bajo las siglas CYE, Cultura y Educación, y su primer transmisión fue la toma de posesión del presidente Plutarco Elías Calles (1877-1945).

En 1968, tras una serie de cambios que la pusieron en peligro de desaparecer (el movimiento social de 1968, entre otros), fue adscrita a la Secretaría de Educación Pública, dentro de la cual permaneció hasta que la actual administración pasó a hacerla parte de la Secretaría de Cultura como “órgano desconcentrado” (ver: https://radioeducacion.edu.mx/acerca-de-radio-educacion)

Y un órgano desconcentrado es “una entidad de la administración pública centralizada (dependiente de una Secretaría de Estado) que, sin personalidad jurídica, ni patrimonio propio, posee autonomía técnica, funcional y presupuestaria para atender asuntos especializados o territoriales. Están subordinados jerárquicamente, pero permiten agilizar la administración pública al descentralizar funciones sin perder el control central” (ver: https://diccionariojuridico.org/definicion/organismos-desconcentrados).

Y es precisamente esta categorización la que ha alterado las funciones de Radio Educación y que según un empleado que me comentó al respecto, (quien pidió el anonimato, por temor a represalias), “podría llevarla a desaparecer en unos dos años”. El problema es que se le está castigando presupuestariamente. “Fíjate, la otra vez llegaron dos trabajadores de CFE a cortar la luz. Yo creo que fue por cuestiones de que se critico en un programa a la actual directora de CFE (Emilia Esther Calleja Alor) y ha de haber sido un desquite. Estuvimos sin luz un día y se tuvo que echar a andar la planta, que funciona con diésel, pero como se comenzó a llenar todo de humo, le dijimos a la directora actual, Fernanda Tapia, que mandara a todo el personal a sus casas, pues nos podríamos afectar y así lo hizo, fue lo mejor. Y se arregló el problema hasta que Fernanda le habló a Sheinbaum para que nos perdonaran ese recibo. Así de mal están las cosas”.

Sería una lástima que un organismo así, como dice nuestro informante, desapareciera, pues no es una radio cualquiera, sino de las pocas que quedan en el país que cumplen una función social, además de cultural o informativa.

Hemos vivido muchas cosas mi familia y su servidor, junto a esa radio de la cual, muchas personas se dicen que son “radio aficionadas” y que a lo largo de los años han participado en muchos de los programas, como el mencionado “Del campo y la ciudad”, exponiendo sus problemas, los avances que han tenido, su actividad política y otras manifestaciones de lucha social.

Para comenzar, mi madre, la maestra María Andrade Barragán Macuilxochitl (1928-1998), participó por muchos años en sus programas, en especial el que se llamaba “Del campo y la ciudad”, dirigido por el ya fallecido Sergio Canales, que se transmitía inicialmente de lunes a viernes, pero luego (como ha sucedido con otros programas), se redujo a martes y miércoles y que ahora ya está por desaparecer. En esos programas, mi madre participaba con su canto en náhuatl, con el cual interpretaba canciones populares mexicanas como “México lindo y querido” y otras de su autoría como “Macehuale cuezoli” (Sentimiento indígena), éstas, con un profundo mensaje social.

En el caso de mi hermano, Ricardo Salgado Andrade, guitarrista concertista, egresado de la Facultad de Música de la UNAM, roquero de corazón y actualmente profesor de música en dos secundarias oficiales, también ha participado en varias ocasiones con los diversos proyectos musicales que ha tenido (Factótum, que era un gran grupo de rock que, incluso, fue de los primeros en incursionar en Europa; Chicuace Mecatl, cuarteto de cuerdas que interpretó música clásica, también con algunas composiciones propias y en la actualidad con su presente proyecto de “Tenochca Rock”, rock en náhuatl, una de nuestras grandes lenguas originarias).

Y en mi caso, también he presentado proyectos culturales, como el libro de lectoescritura “El Caleidoscopio” y mis audiolibros.

Y hemos presenciado su evolución. Ya, desde hace algunos años, nos comentaban sus empleados que le habían estado haciendo recortes. “Pero ahora, se están pasando”, nos comenta de nuevo nuestro informante.

Y es que señala que, por ejemplo, las plazas de los empleados que han muerto, las congelan y con el tiempo, pasan a ser, ahora, de la Secretaría de Cultura. “Nos están adelgazando, es claro, quieren desaparecernos”. Hace uno meses falleció Cruz Mejía, quien fuera emblemático locutor de la vieja guardia. Él, creó y condujo el programa “¿Quién canta?” (al que fuimos invitados varias veces). “Su plaza se congeló, como han hecho con los 40 empleados que han fallecido en todos estos años”. Nuestro informante dice que el tiene veinte años trabajando allí, que está en Producción, “pero gano muy poco, ni cuatro mil pesos a la quincena. Yo vivo solo, no tengo familia, pero veo cómo otros compañeros se las están viendo dura, como ahora ya no se les pagan los extras que hacían, que una colaboración, que una participación, que era lo que les daba un salario extra, casi la mitad de lo que ganaban, ahora no, ahora sólo su salario base ganan y ya”.

En cambio, dice que la mencionada Fernanda Tapia, “gana como ciento treinta mil pesos al mes y aparte, tiene otras entradas. Y allí está, nada más para estarnos diciendo que no hay recursos, que debemos de tratar de hacer más, con menos”. Claro, es el clásico mensaje que están haciendo muchos organismos públicos, que han sido castigados con un menor presupuesto, antes, incluso, de que los desaparezcan. Sus directivos parece que sólo se están encargando de que languidezcan para, llegado el momento, darles el tiro de gracia. Que es lo que ve nuestro informante. Por eso piensa que en dos años máximo, la emisora dejará de existir. “Ojalá me equivoque, pero a como veo las cosas, es lo que quieren hacer”.

Dice que otro factor adverso es que la gente cada vez menos escucha la radio, a pesar de que la emisora ha buscado alternativas para incrementar su audiencia, como la transmisión por internet o los podcasts.

Lo cual, en efecto, es muy cierto, pues los medios tradicionales, justamente como la Radio, han ido disminuyendo su cobertura o desaparecido. Y no sólo la radio, sino la Televisión, como antes era (aunque, de ésta, se está retomando el antiguo modelo, de meter comerciales incluso en streaming pagado, pues vieron que no es negocio), los periódicos impresos o incluso el cine, cada vez más amenazado por el mencionado streaming. La así llamada “civilización” se canibaliza. Lo peor es con los cuestionables “avances tecnológicos”, cada vez estamos depredando y contaminando más al planeta (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2026/02/los-modelos-de-desarrollo-no-toman-en.html).

Tuvimos mi hermano y su servidor, la oportunidad de conocer más de cerca la problemática de la emisora porque nos invitaron a tocar (los dos formamos actualmente al mencionado Tenochca Rock) a un mitin que realizaron las trabajadores y los trabajadores, frente al espacio en donde actualmente se encuentra la Secretaría de Cultura, de la que es titular Claudia Curiel de Icaza. Allí, una comisión de trabajadores estuvo negociando, mientras afuera se llevaba el acto cultural de nuestro grupo y de otros, que nos solidarizamos con su justa lucha.

Y es que se hacen denuncias graves, como que “no es fortuita la situación que enfrenta la emisora. Las y los trabajadores hemos enfrentado la intentona de gobiernos del PAN y del PRI que, por serles incómoda la estación, recortaban año con año el presupuesto. Creímos que esto terminaría con la Cuarta Transformación, pero entonces llegó el austericidio al que nos han ido ajustando, pero estamos llegando al limite. Las autoridades de la Secretaría de Cultura, con pleno desconocimiento de la trayectoria e importancia de esta emisora, nos tratan de ahorcar, no sólo al no respetar los derechos de las y los trabajadores, queriendo homologar la operación de una emisora de radio pública, al de una oficina administrativa, sino también al no pagar honorarios a comentaristas. A esto se suma que (la) Secretaría de Hacienda y Crédito Público, bloquea el ejercicio del presupuesto asignado, a tal grado que en días pasados  la CFE nos cortó la luz. También se debe el pago de servicios de limpieza y vigilancia, y se adeuda el pago de servicios adicionales, compensados directamente, relacionados con la producción de contenidos. La situación no es fácil, pero las y los trabajadores mantenemos nuestro compromiso exigiendo mejoras para nuestra institución. Aunque la respuesta a nuestra lucha sea mandarnos un correo al cuarto para la hora, diciendo que nos van a dar media hora para explicarnos la situación de la emisora, perdón, no nos están haciendo ningún favor, por favor. ¡Media hora es el tiempo con el que cuentan nuestras autoridades para atender una justa demanda de las y los trabajadores y colaboradores!”

Lo anterior es parte de la información que se ha divulgado para dar a conocer la grave problemática.

Nuestra participación transcurrió con normalidad. La calle estaba cerrada a la circulación, aunque uno que otro automovilista y motociclista gandaya, irrespetuoso, cruzaron casi a la fuerza.

Y eso, como señalé, lo hicimos solidariamente, asumiendo los gastos que siempre se hacen, como el transporte, de taxis de aplicación, además de tener que pedir “permiso” en nuestros respectivos centros de trabajo.

Pero queda la satisfacción de haber contribuido al activismo de las trabajadoras y los trabajadores, tratando de defender a la emisora y a la importante labor social que ha realizado desde hace décadas.

Terminamos nuestra participación y aún seguían negociando la comisión de trabajadores y las “autoridades”.

Y debo decir que en esos ambientes, se siente mucha solidaridad, mucha empatía con los presentes, pues todos estamos allí compartiendo ideas afines y, digamos, combativas.

Eso debería de existir en toda la sociedad, una solidaridad, una empatía, para enfrentar tantos problemas que tenemos y que se agravan por nuestra desunión. Sólo para el disfrute nos unimos (como en los espectáculos masivos en el Zócalo), no para defender y exigir nuestros derechos.

En fin, esperemos que logren las trabajadoras y los trabajadores, con su activismo, salvar a la emisora.

No sólo la estarían salvando a ella, sino a un medio que cumple una importante, como dije, labor social.

Me pidieron, al final de nuestra participación, que dijera unas palabras: “En el súper presupuesto que hace unos días Claudia Sheinbaum anunció que se canalizaría de aquí al 2030, lo que menos se tomó en cuenta fue la cultura. Un pueblo sin cultura, es un pueblo sin espíritu”, dije.

Así es, y si carecemos de espíritu, estamos muertos en vida.

 

Contacto: studillac@hotmail.com