martes, 4 de agosto de 2026

Empleadas de Nepal despedidos al desaparecer la USAID, recurrieron a la prostitución

 

Empleadas de Nepal despedidos al desaparecer la USAID, recurrieron a la prostitución

Por Adán Salgado Andrade

 

La llegada del desequilibrado mental Donald Trump (1946) a su presidencia en Estados Unidos, está desequilibrando al planeta, como si quisiera imponer su propio desequilibrio cerebral.

Comenzó por aplicar o subir aranceles, como si eso fuera una mágica e inmediata fórmula para que la convulsionada economía estadounidense (al igual que la del resto del mundo), fuera a recuperarse en su totalidad. Nada más falso, pues el capitalismo salvaje requiere de una división internacional del trabajo que le permita bajar los precios, fabricando en zonas salariales más bajas para sobrevivir ante la agresiva  competencia capitalista. Pero eso no lo entiende el desequilibrado (ver: https://www.youtube.com/watch?v=W6e5qFMKQes).

No sólo eso, sino que la sumisión en que no sólo Estados Unidos, sino el resto de los así llamados países subdesarrollados, han mantenido a los países pobres, ha provocado profundas carencias que, a modo de “caritativa” ayuda, se han tratado de subsanar con agencias internacionales, muchas establecidas por la ONU, como la UNESCO (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, por sus siglas en inglés), encargada de ayudar en esos rubros o la ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados), encargada de ayudar a los refugiados o a la gente con fuertes necesidades, como sucede ahora con la destruida Gaza (que los genocidas no le han permitido su plena actuación porque falsamente afirman que les ayuda a Hamas).

En el caso de Estados Unidos, como un gesto de buena voluntad, creó la USAID (Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, por sus siglas en inglés). Fue fundada en 1961, precisamente para ofrecer ayuda internacional, sobre todo a naciones pobres, aunque también tuvo una polémica actividad pues alentaba el intervencionismo y los golpes de Estado. Sin embargo, sus fondos eran necesarios para países pobres, como los africanos o algunos asiáticos.

Pero a pesar de que implicaba sólo el uno por ciento del gasto estadounidense anual, el desequilibrado mental decidió cerrarla y distribuir sus funciones entre otras agencias. Y era tan importante su función que “un estudio publicado en junio del 2025, año en que cesó de existir, estimó que los recortes a los fondos y la abolición de la agencia, pudiera resultar en más de 14 millones de muertes prevenibles de aquí al 2030, incluyendo las de 4.5 millones de niños menores a cinco años. Otra estimación (hecha por el epidemiólogo y economista de salud Brooke Nichols) señala que en un periodo de un año, desde que los recortes comenzaron, llevarán a la muerte a 262,915 adultos y 518,428 niños” (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/United_States_Agency_for_International_Development).

Otro de los efectos ha sido toda la gene que ha quedado desempleada como consecuencia del cierre de la agencia, lo cual está creando muchos problemas, incluso de vida o muerte para muchas personas, como sucede en Nepal, situación que expone el artículo de Associated Press, titulado “Trabajo sexual o morir de hambre: los trabajadores que laboraban en agencias de ayuda que quedaron desempleados por los recortes y desaparición de la USAID, han tenido que dedicarse al trabajo sexual para sobrevivir”, firmado por la periodista Kristen Gelineau, en el que narra los problemas por los que están pasando personas que antes laboraban para agencias de ayuda que auxiliaban justamente a quienes se dedican al sexoservicio. “Ahora, esos despedidos empleados están dedicándose a lo que ellos antes buscaban auxiliar y hasta desalentar, el trabajo sexual, por los peligros implicados” (ver: https://apnews.com/article/usaid-nepal-sex-workers-trump-budget-cuts-d8ea21ca4d43f1598ea54499123d46e0).

Abre el artículo con un video en donde un ex trabajador, que es transgénero, se está arreglando lo mejor posible para atraer clientes. “Ella camina por la obscura carretera central de Nepal, su arreglado rostro, iluminado por los camiones que circulan por allí durante la noche. Los conductores de rickshaws y motociclistas, son potenciales clientes. Lama sabe que cualquier extraño que pague por su cuerpo, podría también matarla, pero también sabe que el dinero es la única cosa que le permite seguir viva. Por años dedicó su vida a dar información sobre el SIDA, con tal de prevenirlo. Iba a comunidades marginadas, platicaba con trabajadores sexuales LGTBTQ+, los que ahora esperan en esa misma carretera, junto con ella, cada noche. Pero luego de que Estados Unidos cortó su ayuda internacional en el 2025, Lama y más de 280,000 trabajadores de agencias de ayuda en todo el mundo, se quedaron si trabajo”.

El problema que enfrentan Lama y otras trabajadoras sexuales, es que pueden contagiarse de enfermedades de transmisión sexual, la más grave, el SIDA. Pero además, es que muchos de los potenciales clientes, son tipos violentos que las golpean y hasta las matan, pues los sitios en donde suelen ofrecer sus servicios son obscuros, peligrosos y se la juegan cada que un cliente los alquila, “pues podría ser su última noche vivos”, dice Gelineau.

También señala que como en Nepal no existen derechos definidos para las personas transgénero, “son víctimas de abusos y luego de que fueron despedidos, han tenido que recurrir al trabajo sexual para sobrevivir”.

En el caso de Lama, cobra 3 dólares a cada cliente, “pero debo de pagar 80 dólares sólo de renta, así que no me queda de otra, o trabajo o me muero de hambre”.

De los 281,000 trabajadores despedidos, sólo 23,000 eran estadounidenses y el resto, “la mayoría, en países pobres, como en Nepal, en donde 35,000 personas perdieron sus empleos por el cierre de la agencia, lo que ha creado un problema mayúsculo en ese país”.

Y varios le relataron a Gelineau sus experiencias, pues los convenció de que no era una investigación periodística superficial, sino que realmente “estaba interesada en mostrar la problemática que están viviendo”.

Y eso va a ocasionar que los índices de infecciones de SIDA, por ejemplo, volverán a incrementarse pues esas agencias de ayuda proporcionaban pruebas, tratamientos, preservativos (que en Nepal son caros y la mayoría de los trabajadores sexuales no los emplean por lo mismo). “Los recortes de Trump, harán que muera mucha gente”, dice el doctor Sarbesh Sharma, director del Centro Nacional de Nepal para el control del SIDA y de enfermedades de transmisión sexual, citado por Gelineau.

Y aunque los despedidos trataron de buscar otros empleos durante meses, el rechazo, sobre todo a los transgénero, los ha llevado a dedicarse a la única ocupación posible, la sexual.

Cuando Lama trabajaba en la agencia de ayuda, percibía 30,000 rupias nepaleses, unos $200 dólares, suficientes para su renta y las otras necesidades. “Yo entré a trabajar allí en el 2016 y estaba muy a gusto, sobre todo porque tuve que independizarme desde muy joven, pues mi padre, no soportó que yo fuera transgénero. Pero me dieron un  brutal golpe cuando me dijeron que mis compañeros y yo estábamos despedidos”.

Narra que lo han amenazado con cuchillos los clientes, con tal de poseerla violentamente. “Pero a ésos, les digo que tengo SIDA y que se pueden contagiar y sólo así la libro de esos locos”. O no le dan lo acordado “y ni modo de reclamarles, porque se ponen violentos”.

Una chica, Sujata Chaudhary, narra cómo una vez dos hombres la Amenazaron con aventarle a sus perros. “Y otra ocasión, dos policías me golpearon con sus bastones, pues estaba yo junto a un negocio. Soy el único sostén de mi familia, pues mi padre murió hace años y nunca les he querido decir cómo ahora debo de ganarme la vida”. Pero supongo que tarde o temprano se enterarán. Y es cuando o aceptan los familiares sin cuestionar esa labor o se quedan sin sustento si comienzan a juzgar a quien se dedique a eso.

Otra chica es Barsha Magar, quien sirvió durante 16 años a Friends Hetauda, la agencia de ayuda que les daba trabajo a todas las mencionadas (Gelineau entrevistó a 15 trabajadores sexuales). Platica Magar que en su primera noche en ese trabajo, “dos turistas hindúes me contrataron y con engaños, me llevaron a una casa de huéspedes, en donde esperaban otros ocho hombres. Entre todos esos desgraciados, me violaron, me golpearon y milagrosamente, no me mataron. Pero debo de seguir en eso, porque si no, no tengo cómo sostenerme”.

También dice que un día, dos soldados también abusaron de ella y ni le pagaron.

“Pero es lo único que les queda por hacer, sin alternativas laborales. Y está la amenaza de que mueran de hambre o por la violencia de machos que las agredan y hasta las maten”.

Lama dice que “no, no tengo otra alternativa”. Y va al encuentro de un cliente, en ese obscuro sitio, encomendándose a Dios. “Sí, que Dios me proteja”, dice.

Así que gracias al desequilibrado mental y sus estupideces, miles de personas se las están viendo negras y arriesgando su vida cada día.

Pero para ese loco, es más importante su absurda guerra contra Irán, que ya lleva más de $40 mil millones de dólares gastados. Eso sí es importante.

Lo demás, es intrascendente, como la vida de pobres transgéneros… ¡que se los lleve el carajo!

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

 

domingo, 26 de julio de 2026

Se culparon a inocentes en el inexistente “Caso Wallace”

 

Se culparon a inocentes en el inexistente “Caso Wallace”

Por Adán Salgad Andrade

 

El sexenio panista encabezado por el corrupto, inepto “presidente” Felipe Calderón Hinojosa (Morelia, 1962), de entre el 2006 y 2012, ha sido uno de los más fallidos en todos los sentidos. Calderón, en sus ansias de destacar como el mandatario que acabaría con la violencia del crimen organizado, narcotraficantes y secuestradores incluidos, desplegó una militarización del país que dejó más de 60,000 muertos, tanto de delincuentes, civiles inocentes, así como de miembros de las fuerzas armadas y policiales que iniciaron esa batalla total (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Felipe_Calder%C3%B3n).

Y tan fallida fue, que conocí de primera mano, casos de gente que se había ido a vivir a lugares en provincia, supuestamente más tranquilos que la ciudad de México, pero que fueron sorprendidos por los constantes secuestros que se daban contra gente acaudalada, así como las frecuentes balaceras entre miembros de la famosa, corrupta ya desaparecida AFI (Agencia Federal de Investigaciones) y las bandas criminales, fueran narcotraficantes, secuestradores o traficantes de personas. Muchas de esas personas, prefirieron regresarse a la ciudad, pues consideraron que estarían más seguros allí (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2009/07/la-fracasada-lucha-panista-contra-el.html).

En ese ambiente de violencia criminal e institucional, se trató de dar la apariencia de extrema legalidad, apresando a cuanto se considerara culpable, aun sin serlo (claro, la corrupción también fue galopante, pues quien tenía dinero para declararse inocente, podía hacerlo).

Y es algo que siempre ha prevalecido en el fallido e injusto sistema “penal” mexicano, que se tienen en arraigo a miles de personas que esperan juicio, sin ser culpables, pero hasta que se demuestre que no lo son. Y se la pueden pasar muchos años presos, sin el debido juicio.

Y varios casos se han dado de inocentes encarcelados por dudosas y hasta falsas pruebas en su contra, que los mantienen prisioneros “preventivamente” hasta que se lleven los juicios en su contra, que los sentencien definitivamente o los liberen. Muchos, se la pasan años esperando el veredicto. Y si se demuestra que son inocentes, quedan libres y “un disculpe usted”, por toda forma de “reparación del daño”. Pero si se tiene dinero, aunque sean culpables, pueden evadir a esa cuestionable “justicia” (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2011/07/otros-presuntos-culpables.html).

Uno de tales incidentes, del que se supo muy bien a detalle, pues una de las protagonistas era una persona acaudalada, fue el llamado “Caso Wallace”, que implicó un supuesto secuestro de un rico junior, Hugo Wallace, a manos de una “banda de secuestradores”.

El caso tuvo lugar el 12 de julio del 2005 y fue muy bien explotado por la madre del “secuestrado”, la polémica, rica publicista de espectaculares, señora Isabel Miranda de Wallace (1951-2025), aprovechando que, en efecto, el país era un caos de corrupción y violencia, tanto criminal, como del propio Estado, como señalé antes.

Ese día, Hugo, quien según había ido al cine en su SUV, no le contestó a su madre y “desde entonces, ella emprendió una sonada y enérgica campaña para hallarlo y a sus secuestradores”. Es lo que expone el artículo de The Guardian, titulado “’Ella era casi un Batman’: la vengadora Madre Coraje”, firmado por Sam Edwards, que nos introduce a su trabajo señalando que “luego de que su hijo desapareció, Isabel Miranda de Wallace juró que llevaría a los culpables a la justicia. Se convirtió en una heroína nacional. ¿Pero fue demasiado lejos en su intento?” (ver: https://www.theguardian.com/news/ng-interactive/2026/jul/21/she-was-almost-a-batman-figure-mexicos-avenging-mother-courage).

En el caso estuvieron implicados Juana Hilda González, bailarina profesional, de 30 años en ese entonces, su novio, Cesar Freyre, los hermanos Tony y Albert Castillo, Jacobo Tagle y, la más afectada, la novia de éste, Brenda Quevedo.

Se muestra una foto que se tomaron todos ellos, frente a la iglesia de Señor de Chalma, un día en que fueron a visitar ese popular sitio. Se les ve junto con otras personas, un niño incluido, “que las autoridades tomaron como evidencia de que era una banda de secuestradores”, dice Edwards, periodista que ha investigado a fondo el caso, como han hecho otros.

De hecho, desde el inicio del incidente, hubo inconsistencias, pues vecinos decían que vieron cómo lo habían sacado unos hombres de su camioneta y lo habían llevado a un edificio frente al cual estaba el vehículo.

Y otros dicen que lo vieron salir del sitio, herido. Todo muy contradictorio.

La cosa es que Hugo Wallace era una “joyita”, al que siempre consintió mucho su madre. Le encantaban las motos, las mujeres y, sobre todo, las drogas.

Ahora se sospecha, con bastantes evidencias, de que tuvo algún problema con narcotraficantes y era necesario fingir su desaparición, que su madre se encargó muy bien de orquestar.

Wallace aprovechó su negocio de espectaculares para colocar anuncios por todas partes, con las fotos de los supuestos culpables y las recompensas que se ofrecían por su captura.

Como señalé, la más afectada de todo esto fue Brenda Quevedo, quien cuando se dieron los acontecimientos del (fingido) secuestro, trabajaba en Londres, como ejecutiva de relaciones públicas en una empresa, así que era una atractiva chica con educación universitaria, que por sus méritos, buen dominio del idioma inglés y su carrera, pudo conseguir un empleo allá.

Su novio, Jacobo, era “un bien parecido” vendedor de autos, que conoció cuando regresó ella de Londres a visitar a su familia, que constaba de un hermano menor y su madre, la señora Enriqueta Cruz. “Un día que ella fue a visitar a familiares fuera de la ciudad con su novio, una tía le dijo que no fuera a la casa de su madre, pues varios agentes federales habían irrumpido violentamente, buscándola a ella”. Eso fue un año después de sucedido el supuesto secuestro. Pensó que Jacobo estaría vendiendo autos robados, pero éste le aseguró que no era así.

Brenda no lo pensó más, reunió unos 200 dólares y se fue a Kentucky, en donde tenía familiares. Se cortó su cabello, que le llegaba a la cintura, “llorando amargas lágrimas de cómo su vida había cambiado tan brutalmente”. Allá, usando el nombre de Nadia (y obviamente en ese año, 2006, no estaba tan dura la persecución de migrantes, como lo es ahora, con los terroristas del ICE), se puso a trabajar en un restaurante y hasta conoció a un pocho que era militar, quien “a bordo de un globo aerostático, le regaló su anillo de compromiso”. Vivió durante tres años, aparentemente segura de que nada más sucedería, tendría un marido, hijos y una buena vida, a pesar de que la habían culpado injustamente por algo que no había cometido y que, ahora se asegura, ni siquiera sucedió. Se estremeció cuando vio en los espectaculares colocados por Wallace, por todas partes, su cara y la de Jacobo, diciendo que eran peligrosos secuestradores y las recompensas que se ofrecían por su captura.

En tanto, en México, en juicio sumario, se condenó a los falsamente inculpados a penas que fueron de 78 años para Juana, la bailarina profesional, 131 años para su novio Cesar, y 93 años para los hermanos Castillo, “que fueron incrementadas por la insistencia de Wallace, quien tenía gran influencia en el gobierno de Calderón” (las originales eran de 28 a 47 años).

Luego, en el 2010 fue arrestado Jacobo Tagle, el ex novio de Brenda, quien había vivido de incógnito en las afueras de la Ciudad de México. “Wallace lo presentó como un gran logro, incluso, alzándole la playera, para que se viera que no lo habían torturado y que había ‘confesado’ cómo habían secuestrado a Hugo, lo habían asesinado de un tiro y descuartizado su cuerpo para desaparecerlo”.

Esa historia del “secuestro y descuartizamiento”, resultó muy conveniente, pues la tarea de hallar restos que, al parecer, nunca existieron, fue mucho más difícil. Además, en el supuesto departamento en donde lo tuvieron secuestrado, nunca se halló evidencia alguna de que una personas hubiera sido asesinada y descuartizada allí. Sólo imaginen, la sangre que tendrían que haber regado los ejecutores que, aunque hubieran limpiado bien el sitio, en las revisiones periciales, que son minuciosas, siempre salen a relucir las evidencias, sean restos de sangre, ADN, cabellos… no hubiera sido fácil ocultar un crimen así.

Pero, según, se halló “una gota de sangre en la bañera, cuyo ADN coincidía con el de Hugo, ya que se les hicieron pruebas a Wallace y a su segundo esposo, José Enrique, quien era el padre de Hugo”.

Pero allí fue el primer error cometido por Wallace, pues su primer esposo, León, quien seguía el caso de cerca, salió a desmentirla, asegurando que Hugo había sido su hijo, no el de José Enrique.

Para mayor evidencia de que todo había sido un montaje (del que en la época de Calderón hubo varios), resultó que el departamento en donde, insisto, supuestamente se había cometido el secuestro y asesinato, estuvo sin ser resguardado luego del incidente ¡siete meses! Y lo ocupó nada menos que un hombre que trabajaba para Wallace. Así que seguramente, ese hombre plantó la gota de sangre de Hugo, “la única ‘prueba’ que se usó para inculpar a todos los involucrados”.

A Brenda, en el 2009, la fueron a arrestar agentes del FBI al restaurante cubano en donde ella trabajaba. “Y se asegura que entre las mesas, estaba Wallace, feliz de ver cómo la arrestaban los agentes”. Contó todo a su novio estadounidense, quien no podía creer de quién se había hecho pareja. Pero le creyó, en vista de tantas inconsistencias que se habían dado en el sumario juicio. Y de todos modos se casaron, aunque cuando ella fue deportada e México, detenida, en el 2011, se divorciaron.

Tanto se encajaron con la chica, ya de 31 años en ese entonces que, junto con Tagle, el ex novio mexicano, fueron a dar a las Islas Marías que, por entonces, aún funcionaban.

Y tanta influencia tuvo Wallace con su fábula que todo mundo creyó, que hasta Calderón le dio el Premio Nacional de los Derechos Humanos. Y su palabra era ley. Inició, incluso, una campaña política, apoyada por el PAN para competir en el 2012 por el cargo de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, que perdió contra el nefasto Miguel Mancera  (1966), por entonces candidato del extinto PRD.

Allí, le sacaron sus “trapitos al sol”, cuando la revista Proceso, en ese año, sacó un artículo denunciando  su involucramiento en una acción vandálica, que tuvo lugar en 1998, de cortar las mangueras neumáticas de una grúa que estaba retirando unos espectaculares que un juez determinó que eran inseguros y le fue ordenado que los quitara, pero como Wallace se rehusó, procedieron a hacerlo las propias autoridades. Testigos aseguran que fue acompañada por Hugo en la acción, pero “gracias a sus influencias y dinero de por medio, sólo estuvo en la cárcel cinco días y salió libre, sólo sancionada por desacato y debiendo de pagar los daños ocasionados a la máquina” (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Miranda_de_Wallace).

Y en el 2014, las periodistas Anabel Hernández (1971) – a quien le encanta el amarillismo –, justo de la revista Proceso y Guadalupe Lizárraga (1965), fundadora de Los Ángeles Press, publicaron reportajes en donde no cabía duda de que todo lo hecho por Wallace había sido un vil montaje para esconder a su hijo de sus malas conexiones con narcos y delincuentes de baja calaña que lo tenían en la mira. “Demostraron que el hijo tenía tres identidades, Hugo Alberto Wallace Miranda y/o Hugo Alberto Miranda Torres y/o Hugo Alberto Miranda (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Isabel_Miranda_de_Wallace).

Así que la Madre Coraje no fue otra cosa que Madre Solapadora de todas las porquerías y bajezas que su hijito Hugo cometió y que vio la oportunidad de culpar a gente inocente de un crimen que nunca existió. De hecho, una ex novia de Hugo, ha dicho que el tipo le llamó tiempo después para saber de la hija que habían tenido los dos. Y otras personas han dado testimonios de que también se comunicó con ellas años después del supuesto “secuestro y asesinato”.

A partir de esas publicaciones, la fama de Wallace se vino abajo y muchos de sus contactos y amigos en el gobierno, se comenzaron a alejar, comprobando los deleznables extremos a los que llegó esa mujer, sorprendida por la muerte, debido a una enfermedad no revelada, en el 2025..

Dos abogados que ayudaron mucho a los inculpados fueron Ámbar Treviño, “quien nunca creyó en esa creada historia”. El otro, Salvador Leyva “un joven defensor público, de 28 años que aportó pruebas contundentes de que todo había sido un montaje, pero que varias veces fue amenazado por órdenes de Wallace y que ahora vive en Irlanda. Ha dicho que ‘nunca debí de haberme metido en ese caso, pero no me arrepiento de haberlo hecho, pues mostré la cloaca que es el sistema penal mexicano’”.

Se ha demostrado que todos los “culpados” emitieron sus “confesiones” bajo tortura. A Brenda, la torturaron varias veces y las “autoridades” no querían hacerle caso, pero “ONG’s que han conocido su caso de cerca, presionaron y ahora ya existen varias carpetas que prueban que si la torturaron”, dice Edwards.   

Juana, la bailarina profesional, fue liberada el 11 de junio del 2025, por un juez que “señaló que su confesión fue obtenida por tortura, a pesar de que ella mostró que tenía una coartada cierta, de no haber estado en el lugar de los hechos”. La pobre se la pasó ¡20 años encarcelada! Le echaron a perder su vida.

Y el resto de los inculpados, todavía siguen encarcelados, a pesar de que hay ya bastantes pruebas de que son inocentes.

Es el caso de Brenda, quien actualmente está sentenciada a arresto domiciliario. Vive en una casa a las afueras de la Ciudad de México, con su madre Enriqueta, “quien ha luchado mucho por ella, para demostrar que es inocente y que ha pasado injustamente encerrada 20 años por un crimen inexistente”.

Brenda debe de cargar en uno de sus tobillos una pulsera de las que detectan sus movimientos. Y una patrulla policiaca siempre está enfrente del edificio en donde ellas viven. “Me echaron a perder mi vida, ya no tengo esperanzas de nada, vivo en un mundo tan distinto al que dejé cuando me encerraron… me siento humillada, despojada de una existencia que merecía tener”, dice Brenda, desconsolada.

Su caso, de culparla sin pruebas me recuerda a dos casos muy famosos. Uno, el de Gilberto Flores Alavez, quien fuera acusado de haber asesinado a sus abuelos, uno, el político de vieja guardia Gilberto Flores Muñoz (1906-1978) y la otra,  la escritora Asunción Izquierdo Albiñana (1910-1978). Pero el caso estuvo lleno de inconsistencias, sobre todo, que las heridas de las armas punzocortantes que fueron empleadas, que debieron de ser machetes, como demostraron los estudios forenses, no coincidían con las que supuestamente Flores Alavez empleó, que eran cuchillos. Incluso el escritor Vicente Leñero (1933-2014) escribió un libro sobre ese famoso caso, Asesinato, ocurrido el 6 de octubre de 1978, en donde muestra todas las irregularidades que hubo. Flores Alavez obtuvo su libertad en el 2011, cumpliendo la mayor parte de los 28 años a los que fue sentenciado. Y al salir de la prisión, insistió en su inocencia y declaró que “fui víctima de una ‘conjura’ en la que participaron jefes policiacos que querían hundirme a toda costa” (ver: https://www.infobae.com/america/mexico/2020/02/03/el-brutal-crimen-que-llevo-al-nieto-de-un-ex-gobernador-y-sobrino-de-un-ex-presidente-a-las-paginas-de-la-nota-de-roja/).

El otro caso tampoco debidamente aclarado es el de Elvira Luz Cruz (1956), quien en 1982 fue acusada de haber asesinado a sus cuatro hijos, pero ella estaba inconsciente cuando la hallaron, junto a los cadáveres. En una película que hizo el director Felipe Cazals (1937-2021), de 1985, Los Motivos de Luz, apenas tres años después de los sucesos, se plantea la hipótesis de que los crímenes pudieron haber sido perpetrados por el hombre con el que Elvira andaba de novia, Sebastián Ramírez, y la madre de éste. Eso, porque Elvira quería que él se fuera a vivir con ella y que le ayudara a mantener a sus hijos, uno de los cuales, el menor, era de él. Pero como Sebastián sólo la quería para “de vez en cuando”, se sentía acosado. Y su madre se sumaba a sus quejas, diciéndole que Elvira sólo lo quería usar para que le mantuviera a los hijos. Y como era “bruja”, se plantea que pudo drogar a Elvira, mientras los dos monstruos asesinaban a los niños, asfixiándolos con cuerdas y simular que ella lo había hecho (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Los_motivos_de_Luz).

Elvira ya salió de la cárcel, pero mantiene la idea de que la drogaron y que por eso, nada recuerda de lo sucedido. También su caso es uno de “justicia” mal administrada.

Brenda es lo que sufre y varias ONG’s que han seguido de cerca su caso, exigen que sea liberada ya, pues nunca existió el “secuestro” ni el “asesinato” del que se le culpó (ver: https://www.iberopuebla.mx/circulo-de-escritores/shernandez/desviacion-poder).

Ya, como dije, la perversa autora intelectual de ese diabólico plan, falleció.

Y lo único que queda decir es que cómo se pudo haber admirado, por tantos años, a una señora que pudo concebir tan maléfico complot, con tal de ocultar a un malcriado, mimado hijo, metido en cosas sucias.

No vayan a hacer eso con sus hijos, si los tienen y son malcriados, por favor.

 

Contacto: studillac@hotmail.com