jueves, 13 de octubre de 2022

Las muy especiales luchadoras mexicanas

Las muy especiales luchadoras mexicanas

Por Adán Salgado Andrade

 

México es el país en que la lucha libre, como la conocemos, se inició, con sus particulares técnicas, personajes, vistosos vestuarios, enigmáticas, elaboradas máscaras y toda la parafernalia que implica.

Probablemente el luchador más icónico de la llamada lucha libre mexicana, sea el Santo, el Enmascarado de Plata (1917-1984). Fue tan notorio en su forma de luchar y tan famoso, que hasta se volvió actor y filmó muchas películas. Incluso, se publicó un cómic, en donde lo entregaba a distintas aventuras, dado su papel de súper héroe mexicano. Nuca se supo quién era, hasta su muerte, de un ataque al corazón, el 5 de febrero de 1984, a los 66 años. Su nombre era Rodolfo Guzmán Herrera (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/El_Santo).

Quienes éramos adictos a sus cintas, todavía las seguimos apreciando, a pesar de que muchas eran hasta inverosímiles. De todos modos, El Santo, dejó huella, tanto en la cinematografía mexicana, así como luchador. Nunca perdió y, por lo mismo, nunca tuvo que quitarse su máscara.

Y tanta influencia ha tenido, no sólo en otros luchadores, que también han usado máscara – Blue Demon, Mil Máscaras, Canek, Tinieblas. Octagón, entre otros –, que hasta las mujeres ya también han incursionado en la lucha libre, muchas, luciendo vistosas máscaras, exóticos vestuarios y, sobre todo, elaborados maquillajes, “que van con su guerrera personalidad”.

La revista digital allure expone algo de la vida de esos, igualmente, fascinantes personajes. El artículo “Dentro del magnífico mundo de las Luchadoras”, firmado por Marilyn La Jeunesse, aborda la vida de algunas luchadoras (así, en español), diciendo que “más mujeres están dedicándose a la lucha libre mexicana y usan maquillaje, que lleva a la tradicional vestimenta de máscaras y capas, un paso adelante” (ver: https://www.allure.com/story/lucha-libre-mexican-wrestling-makeup-looks).

Es interesante que sean tan trascendentes las luchadoras mexicanas, que hasta hayan merecido la atención de una publicación extranjera.

Abre el artículo una foto de Ladi Shani (Ciudad de México, 1993), mostrando su elaborada máscara. Ésta, enseña completos los ojos, algo de la nariz y la frente. Ladi Shani tiene ojos muy expresivos, hasta tiernos, claros, como que contrastan con lo ruda que es en el ring (no ha perdido una sola pelea). Muy adornada la máscara de piel, con varios adornos, oscura en la parte que cubre la boca y el resto de la nariz y clara, la que cubre la frente, mejillas y garganta. Una “S”, de Shani, luce en la parte superior. Y símbolos, quizá cabalísticos, están colocados sobre la parte que cubre la boca. Corona la máscara el largo cabello, que luce algunos “rayos” blancos. Pero el maquillaje de sus ojos, bien delineados, de grandes pestañas, y una verdosa sombra sobre los párpados, en efecto, muestra el cuidado con que Ladi Shani se maquilla.

Todo eso contrasta con el resto de su vestuario, cubierto con una vistosa capa obscura, salpicada de brillante lentejuela, como si fuera un traje de novia, pero no para asistir a un casamiento, sino a su cita en el cuadrilátero.

Ladi Shani, pertenece a la Lucha Libre AAA y es una de sus “más prolíficas campeonas”.

La Lucha Libre AAA, a diferencia de otras organizaciones de luchas mexicanas, ha dado más oportunidad a las mujeres para luchar, incluso, enfrentándose a luchadores. Conocida antiguamente como  “Asistencia Asesoría y Administración”, “fue fundada el 15 de mayo de 1992, por Antonio Peña Herrada (1951-2006) y ha promovido espectáculos no sólo en México, sino también en Estados Unidos, Colombia y Japón” (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Lucha_Libre_AAA_Worldwide).

Además de Ladi Shani, incluye en su repertorio de luchadoras a Chik Tormenta, Christi Jaynes (brasileña), Dra. EstreQueen, Flammer, Goya Kong, La Hiedra, Kamille (estadounidense), Maravilla, Sexy Star II, Tay Melo (brasileña) y Taya Valkyrie (canadiense), todas ellas también usando vistosos vestuarios (ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Lucha_Libre_AAA_Worldwide#Luchadoras).

Dice La Jeunesse que “es todo un arte la lucha libre mexicana, llena de trucos, dignos de telenovelas, pero que tienen una firme base de seguidores. El santo, es el más icónico de los luchadores mexicanos”.

En efecto, vean al Santo luchando en alguna de sus cintas. Parecen coreografiados sus movimientos y muchos dicen que son “trucos”, pero las caídas y las llaves, son reales. Y varios se han lesionado, hasta gravemente, cuando algo no sale bien.

Todas esas luchadoras combinan su arte, con sus elaborados vestuarios y maquillaje, como Ladi Shani, “ya que el maquillaje, bajo la máscara, no se trata sólo de verse bien o establecer una marca, representa la estética, tradición e historia de la lucha mexicana, a través de la mirada de la mujer”.

“Yo empecé a luchar a los quince años. El gimnasio a donde iba, era de puros hombres, y querían desanimarme, pero nunca lo permití. Me dije que sería luchadora y lo logré. Y a los 17 años, debuté en mi primer pelea”, dice Ladi Shani. Y también, que su atuendo tiene influencias de los personajes de Mortal Kombat y de la cultura egipcia.

Nadie sabe quién es Ladi Shani “y hasta que sea derrotada, deberá de revelar su identidad”.

Debe de ser difícil, tener esa presión de que, si pierde, tendría que descubrir quién es. Pero quizá esa presión, sea la que la haya mantenido, hasta ahora, invicta.

“Yo quiero que la gente me vea bonita, pues pagan su boleto para verme luchar. Por eso, como los ojos son los únicos que se me ven, los maquillo muy bien, quiero que me los admiren”, sigue diciendo Ladi Shani.

Sí, se ve, por su vestuario, que invirtió mucho tiempo en idearlo, así como en la forma en que se maquilla, como toda una barrio queen (como se les llama a las pochas que lucen elaborados maquillajes).

También muestra La Jeunesse a la mencionada Taya (Canadá, 1983), “la que ha usado maquillaje por más de doce años”.

Una foto de Taya (Kira Magnin-Forster es su verdadero nombre), la muestra en el proceso de maquillarse, aplicando un rojo intenso a sus labios, pestañas postizas, una línea delineada sobre sus párpados y muy arregladas cejas, todo cubierto con una capa de claro maquillaje. Su nariz, se ve algo deformada, probablemente alguna lesión de tanto años luchando. “Como no uso máscara, debo de verme muy bien. Mi look es esencial y mi equipo, está inspirado en grandes villanos y héroes”.

Cuando llegó a México, hace doce años, a estudiar lucha libre, “nunca pensó en transformarse en Taya, pero por los años de entrenamiento y de trabajar como luchadora, el personaje se ha convertido en una extensión de ella”. En otra foto, muestra su elaborado traje, con elaborados símbolos blancos y negros, de piel, que le cubre pecho, abdomen y caderas, y deja descubiertos sus hombros, brazos y piernas, a la altura de las rodillas. De allí hacia abajo, una especie de botas, una blanca, y otra negra, ésta, lanuda, las cubren. Y usa muñequeras, una negra y otra blanca, para proteger, supongo, sus muñecas. Todo el conjunto combina muy bien con su maquillaje.

Otra luchadora que entrevistó La Jeunesse es Cristina Azpetia Ramírez (Guadalajara, 1984), alias Chik Tormenta, también ya mencionada y que igualmente pertenece a la AAA. Como ella fue derrotada, tuvo que dejar de usar máscara. “Ahora, su maquillaje luce relámpagos, que hacen honor a su nombre de Tormenta, pues “tengo que destruir todo a mi paso’”. La foto de ella, de perfil, luce su elaborado maquillaje, con unos relámpagos que caen desde la parte baja de sus ojos. Se ve muy enigmática.

Y también muestra la foto de Dulce Kanela (Monterrey, 1995), “un luchador exótico”. Su nombre real es Luis Fernando Blanco. Dulce Kanela está frente a un vehículo, vistiendo un atuendo amarillo, que le cubre los brazos. Las descubiertas piernas, lucen delgadas mallas y largas rodilleras. Muy “rudo” el atuendo y, de entrada, debe de imponer respeto en el contrincante. Tampoco usa máscara. Su cabello es corto. Sus labios, los pinta con labial morado obscuro, delineados con negro. Sus cejas, son gruesas, con pestañas postizas e igualmente delineados ojos. El maquillaje, es de tono apiñonado (probablemente sea transgénero).

Taya dice que “ser luchadora, me empodera todos los días. Me lleva físicamente a niveles que nunca creí posibles antes y vivir una vida, que sólo soñaba. En ese ring, siendo una luchadora, es lo que siempre quise ser”.

Qué bueno que haya mujeres luchadoras.

Deberían de enseñar sus técnicas a todas las mujeres, para que se defiendan de los machos que las tratan de violar o asesinar.

Sí, para que les aplicaran unas buenas llaves y los dejaran fuera de acción.

 

Contacto: studillac@hotmail.com