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domingo, 1 de marzo de 2026

La grave escasez del agua afecta a una cuarta parte de la población mundial

 

La grave escasez del agua afecta a una cuarta parte de la población mundial

Por Adán Salgado Andrade

 

La cantidad de agua disponible en el planeta, vital líquido gracias al cual existimos como especie y todas las otras formas de vida, ha sido siempre la misma, desde hace millones de años, aproximadamente 1,728 trillones de metros cúbicos (1,728,000,000,000,000,000 m³), la que pasa por las fases de evaporación, condensación en nubes y precipitación pluvial, desde hace millones de años. No existe más, y es la que contienen los océanos, salada, que es el 97 por ciento del total, y la llamada agua fresca, la bebible, contenida en ríos, lagos, lagunas y acuíferos, que constituye solamente el 3 por ciento.

Pero, además, por los cambios climáticos debidos a la brutal contaminación y depredación  generadas por el ser humano, las crecientes actividades industriales (fuentes mayoritarias de tal contaminación), una agricultura mundial en aumento, el incremento en la población y un irracional desperdicio, principalmente, están ocasionando un incontenible empleo del agua, y que no conformes con sobreexplotarla, estamos también ensuciando y degradando.

Además, la distribución del agua es tan desigual, que actualmente una cuarta parte de la población mundial, alrededor de 2,000 millones de personas, ni siquiera tienen acceso a fuentes seguras de agua para beber, la más elemental e importante de las necesidades humanas. (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2008/10/el-agua-dulce-cada-vez-ms-demandada-y.html).

Veinticinco países, que contienen la mencionada cuarta parte de la población con problemas hídricos, están en fases muy críticas, y usan más del 80 por ciento de sus recursos anuales de agua, para medio satisfacer sus necesidades elementales. Y al menos el 50 por ciento de la población mundial, unos 4,000 millones de personas, experimentan fuerte escasez del vital líquido, por lo menos un mes cada año (vean a la Ciudad de México, cómo sufren de agua muchas zonas en los meses de secas).

Las regiones más golpeadas por la escasez de agua  son África, en el medio oriente y norte, en países como Bahréin, Chipre, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Israel (sí, los genocidas padecen escasez de agua y por eso no sueltan a Gaza, pues debajo de ésta, se encuentra un gran acuífero, que es de donde se surten mayoritariamente los judíos), Jordania, Libia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Egipto, los que están enclavados en regiones semiáridas o desérticas. En Surasia, países como India, Pakistán y Turkmenistán. Y también en Botsuana, Namibia y Sudáfrica, otros países africanos, están teniendo una fuerte escasez.

Y en Latinoamérica, México, Perú, Chile y Argentina también sufren de grave escasez. En particular, México, aunque en el 2025 llovió bastante, fue un año excepcional, la constante en muchos estados, incluso en Chiapas, antes abundante en agua, es la escasez hídrica (ver: https://www.wri.org/insights/highest-water-stressed-countries).

Pero incluso en países que tradicionalmente gozaban de abundante agua, ahora ya padecen severas sequías. Es el caso de Inglaterra, país en donde cada vez llueve menos y ya se han adoptado medidas para reducir tanto el consumo doméstico, así como el industrial y el agrícola. Se han debido suspender labores en escuelas, hospitales, fiestas infantiles… y otras afectaciones más, por la falta de agua (ver. https://www.theguardian.com/commentisfree/2026/jan/22/what-happens-england-water-run-out-drought-tunbridge-wells).

Pero además, en Inglaterra un problema adicional es que como todo el servicio de distribución de agua potable y drenaje está privatizado, las empresas encargadas, desde hace años que no hacen inversiones suficientes para remediar tanto la escasez, así como el igualmente grave problema de disponer convenientemente de las aguas negras, las que terminan, sin ningún tipo de tratamiento, en el mar. Por eso es que ya es rara la ente que llega a nadar en sus playas, pues muchos han enfermado gravemente o hasta muerto, debido a infecciones intestinales debidas a E-coli y otras bacterias que arrastra el fecalismo de las mencionadas aguas negras arrojadas al mar. Hace poco se produjo un documental titulado Dirty water, que recuenta todos los años en que ese grave problema de la contaminación del mar por aguas negras, no se ha resuelto y, al contrario, cada vez empeora. Expone el emblemático caso de una chica de 8 años, que en 1999, falleció de severas infecciones provocadas por E-coli, cuando cayó en un desagüe de aguas negras que irresponsablemente la empresa encargada había colocado en ese sitio de la playa, en donde ella había ido a nadar con sus padres (ver: https://www.theguardian.com/news/ng-interactive/2026/feb/28/dirty-water-death-and-decline-the-inside-story-of-a-privatisation-scandal).

Y eso ha provocado un verdadero escándalo, pues cuando Margaret Thatcher (1925-2013) privatizó la distribución de agua y drenaje en 1989, prometió que eso implicaría un mejor servicio y no ha sido así. Por eso, muchos claman, incluso diputados y ministros, que se haga público de nuevo el servicio de agua y drenaje. No cabe duda que eso demuestra cómo Inglaterra se ha convertido en un país subdesarrollado que, incluso, ya salió del “club” de los diez países más ricos del mundo (ver. https://www.youtube.com/watch?v=rnumY5hcRss).

Y la escasez del agua, produce problemas asociados igualmente graves. Por ejemplo, en Turquía, el 90 por ciento de su territorio está por convertirse en un desierto. Y en la provincia de Karapnar, Konya, que se conocía como “la canasta del pan”, pues era muy fértil y producía muchos cultivos, ahora, por la escasez de lluvias, los agricultores explotan más y más el agua subterránea, además de que cada vez deben de perforar pozos más y más profundos. El subsuelo de esa región se constituye de piedra caliza y otras rocas solubles, así que al extraer tanta agua, la que daba resistencia a esas grandes oquedades subterráneas que la contenían, se van debilitando, se vencen y ocasionan en la superficie enormes socavones, que llegan a medir 50 metros de ancho, por 40 metros de profundidad, “los que hasta han engullido casas enteras”. Los habitantes de esa región rezan todos los días al amanecer y al acostarse porque no sea su hogar el siguiente en ser tragado por esos enormes socavones (ver: https://www.theguardian.com/world/2026/feb/28/i-live-in-constant-fear-surge-in-giant-sinkholes-threatens-turkeys-farmers).

Como señalé, las graves depredación y contaminación planetarias, cortesía del capitalismo salvaje, están acelerando la falta de lluvias y las consecuentes sequías, que se unen al derretimiento de los glaciares, los que disminuyen o desaparecen y con ellos, también desaparecen fuentes de agua dulce que alimentan a los ríos, los que se están secando a un ritmo tan rápido, que no se había visto en los últimos 30 años. Muchos, han desaparecido y todo lo que queda son sus lechos, formados por tierra desquebrajada, de tan seca que está (ver: https://www.theguardian.com/environment/2024/oct/07/climate-warning-as-worlds-rivers-dry-up-at-fastest-rate-for-30-years).

Estamos llegando ya a picos de degradación planetaria irreversibles, justo como el deshielo de polos y glaciares o la elevación del nivel del mar, que incluso pondrán en peligro a la sociedad “y una gran posibilidad de ocasionar inestabilidad política y un colapso parcial de la sociedad” (ver: https://www.theguardian.com/environment/2024/oct/08/earths-vital-signs-show-humanitys-future-in-balance-say-climate-experts).

Claro, sólo imaginen un mundo sin agua, por ejemplo. Cuando la gente no tiene agua, se manifiesta, muchas veces de forma violenta, pues es un recurso vital, sin el cual no es posible vivir. Vean en México, que la gente hace bloqueos o hasta roba pipas de agua en la Ciudad de México por la escasez (ver: https://www.jornada.com.mx/2012/04/09/capital/035n2cap).

Una sociedad que no tenga satisfechas sus necesidades vitales, por supuesto que no va a ser estable.

Irán, es otro país que padece de agua, además de los recientes bombardeos que sufrió por parte de los robocops mundiales, Estados Unidos y su sátrapa Israel (¿o es al revés?), que al momento de escribir estas líneas ha ocasionado cientos de muertos, entre ellos, 153 niñas a las que les bombardearon la escuela en donde asistían (ver: https://www.bbc.com/mundo/articles/cp85zdd1pz7o).

En dicho país, la escasez de lluvias y las altas temperaturas han provocado menor precipitación. Teherán, en el 2024, sólo tuvo 158 mm de lluvias, 42 por ciento menos que el promedio (que de todos modos, es poca la lluvia). Y también la sobrexplotación de agua subterránea, el desperdicio, falta de infraestructura adecuada, sobre todo, para almacenar agua de lluvia (que eso ya se debería de generalizar en todo el mundo) y que no se ha logrado reducir el consumo en la cuarta parte, están agudizando la crisis. Lagos como el Urmia, que todavía tenía agua en el 2020, en el 2023, ya se había secado completamente. Eso da idea del grave problema (ver: https://www.theguardian.com/environment/2025/sep/21/we-must-change-how-drought-and-overextraction-of-water-has-run-iran-dry).

La India, ese sobrepoblado país, posee el 18 por ciento de la población, pero sólo tiene el 4 por ciento de agua fresca. Y ese es otro problema, la mala distribución del agua, que países escasamente poblados, como Canadá, poseen vastos recursos hidráulicos. Unos 600 millones de hindúes enfrentan alto o extremo estrés hídrico. Por tal razón, se están rescatando antiguos pozos de escaleras (stepwells), que fueron construidos muchos de ellos desde hace siglos. Los han desazolvado, les han sacado basura, cascajo y ahora ya muchos desempeñan la función original para la que fueron construidos, que es recolectar agua de lluvia y mantenerla de calidad bebible. Son medidas urgentes que tratan de evitar un colapso nacional por falta de agua (ver: https://www.theguardian.com/global-development/2026/feb/26/ancient-stepwells-brought-back-india-run-out-water-day-zero).

Kabul, capital de Afganistán, también está sufriendo severa escasez de agua. Organizaciones no gubernamentales han señalado que 7 millones de personas podrían estar al borde del colapso hídrico (ver: https://www.theguardian.com/world/2025/jun/07/kabul-could-become-first-modern-city-to-run-out-of-water-report-warns).

A esa crisis afgana, hay que agregar la brutal represión que los talibanes, simples guerreros, que no saben nada de política, ejercen contra la población, especialmente contra las mujeres, las que ahora, aunque tengan una urgencia médica, como un parto, deben de salir acompañadas, so pena de ser castigadas o incluso, ejecutadas por esos bárbaros (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/04/afganas-punto-de-parir-mueren-porque-no.html).

Brasil, también un país que antes rebosaba de recursos hidráulicos, está sufriendo una larga sequía. Algunos pobladores de varios estados señalan que las escuelas deben de cerrar en algunos días “porque los niños no tienen agua para beber” (ver: https://www.theguardian.com/environment/ng-interactive/2024/nov/15/there-are-days-when-the-school-closes-because-children-dont-have-water-to-drink-this-is-climate-breakdown).

La selva amazónica, que antes era un paraíso, al decir de muchos de sus habitantes, dicen ahora que “la selva está ardiendo, los animales están ardiendo. Todo está ardiendo” (ver: https://www.theguardian.com/environment/ng-interactive/2024/nov/15/there-are-days-when-the-school-closes-because-children-dont-have-water-to-drink-this-is-climate-breakdown).

Tantos incendios está sufriendo esa selva (muchos provocados por los mezquinos ganaderos), que hasta está perdiendo su capacidad de regeneración y se convertirá en sabana. Es evidente que la deforestación provoca tantas sequias, pues la capa forestal es la que sirve para atraer nubes y lluvias. Si falta, éstas escasearán o desaparecerán (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/03/la-amazonia-brasilena-ya-no-se-esta.html).

Y las sequías duran años en muchos países. Por ejemplo, Isabella Visagie, quien vive en Karoo, una localidad de Sudáfrica, refiere la historia de la larga sequía que se ha estado dando por más de cinco años. Narra cómo antes a su esposo y a ella, les iba muy bien en la granja que poseen, pero ya, por la sequía, los animales van muriendo, pues no hay agua, ni alimentos para darles. Dice que es la peor sequía del mundo, las temperaturas van subiendo y no se ve para cuándo vaya a llover (ver: https://www.theguardian.com/environment/ng-interactive/2024/nov/23/disaster-is-about-caring-im-not-selfish-any-more-this-is-climate-breakdown).

Y ya no se diga la propia ciudad de México (y muchos estados del país), que cada año que transcurre, se acerca más y más al escenario de día cero del agua. Antes de las afortunadas intensas lluvias del año pasado, se pronosticaba que tan pronto como el 2028, podríamos quedarnos sin agua (ver: https://www.youtube.com/watch?v=PHQUMQA1Rqc&t=115s).

Pero tales lluvias fueron providenciales y aseguran reservas para los años 2026 y 2027. Sin embargo, si no se toman medidas adecuadas (como recolección del agua de lluvia, por ejemplo), podríamos sufrir severa escasez hacia el año 2030 (ver: https://lasillarota.com/metropoli/2025/6/29/desabasto-de-agua-que-pasara-en-2030-en-la-cdmx-542117.html).

Por eso ya se aprobó una nueva Ley de aguas, para garantizar que no siga siendo acaparada por grandes empresas, lo que incrementa la escasez (ver: https://www.jornada.com.mx/2025/12/04/politica/007n1pol).

Y ojalá sea realmente respetada.

En fin, muchos de los problemas expuestos, sobre la escasez, sobre países que están al borde de quedarse sin agua, se agravarán.

Se quieren usar alternativas, como la desalinización del agua marina, pero se hace mediante costosos procesos, que requieren demasiada energía que produce demasiado CO2, lo que agravará la catástrofe ambiental y la escasez del vital líquido. Un redundante problema (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/08/las-contaminantes-muy-demandantes-de.html).

Pero, vean, en lugar de estar buscando reales soluciones, vivimos en un mundo enfrascado en destructivas, contaminantes, costosísimas guerras para “dominar” y “pacificar” un mundo cada vez más destruido y violento. Los señores de la guerra (Trump, Putin, Netanyahu, Zelenski… y muchos más), se disputan las migajas que han dejado los siglos de la constante dupla que ha prevalecido: poder y guerra, guerra y poder. La guerra es para adquirir poder: político, económico, material, riqueza… y el poder utiliza a la guerra para asegurarlo, cuando está en peligro: apoderarse de países, fortunas, territorios, recursos…

Un peligroso círculo vicioso que, en pleno siglo veintiuno, se sigue fortaleciendo, en lugar de irse dejando de lado. Todos los países están buscando modernizar y mejorar sus arsenales, incluidos los nucleares (ver: https://www.europarl.europa.eu/topics/en/article/20190612STO54310/defence-how-the-eu-is-boosting-its-security).

Por todo eso, el Reloj que marca el Fin del Mundo, ya se recorrió y ahora está a sólo 85 segundos de la destrucción total. Sus coordinadores señalan que por tres factores: tecnologías invasivas (como la Inteligencia Artificial, que no mencionan, con sus malas aplicaciones), la catástrofe ambiental (que está acabando aceleradamente con las condiciones que nos permiten seguir viviendo en el destruido planeta) y la amenaza nuclear, que cada vez se cierne más y más sobre todo el mundo (ver: https://apnews.com/article/doomsday-clock-midnight-nuclear-climate-humanity-da3566c5d3b972952b6cf03b13fb7e7f).

Así que pronto presenciaremos, dentro de la dupla poder y guerra, batallas mundiales por controlar el agua, que en cierto momento quizá será más valiosa que metales preciosos como el oro.

Muy negro y seco se ve el futuro.

 

Contacto: studillac@hotmail.com     

 

 

viernes, 14 de julio de 2023

La dura vida en el campo

 

La dura vida en el campo

Por Adán Salgado Andrade

 

Nopala, Hidalgo. De nuevo, mi amigo don Jesús y yo, nos encontramos en la casa de nuestros buenos anfitriones don Delfino y su esposa, doña Guadalupe, que ya van a cumplir casi 19 años de haberse “juntado”. Ya he escrito sobre la dura vida que llevan en estas tierras a las afueras de Nopala, en medio del campo (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/01/de-viboras-huachicoleros-y-juventud.html).

Como siempre, los visitamos para platicar y tomar el rico pulque que don Delfino prepara. Todos los días raspa los magueyes activos, que no son muchos, pues les lleva ocho años para que comiencen a producir el aguamiel, base para preparar el mencionado pulque. Lo hace con una botella, a la que se conecta un pedazo de manguera. Por ésta, succiona el aguamiel, hasta llenarla a la mitad y lo vacía en un recipiente plástico (¡qué no es hecho de contaminante plástico estos días!).

“Ahorita, como no ha llovido, no dan mucho aguamiel los magueyes”, dice don Delfino, mirando hacia sus tierras, las tres hectáreas que tiene. “No, pus los magueyes, lo más que duran sin agua son ocho meses, pero si no llueve luego de tantos meses, se ponen amarillos y se muren”. Las recientes lluvias, muy ligeras han aliviado la resequedad de aquéllos.

Recién barbechó un tractor sus tierras. Le cobra 1,300 pesos por hectárea, más el obligado pulque para el operador, cortesía de la casa, para calmar en algo la sed que el trabajo ocasiona al andar moviendo, a pleno sol, esa máquina. “Ya casi no se usa la yunta”, dice doña Lupe, cuando les pregunto sobre ella. “Mucho trabajo”, comenta.

Claro, y tan mal pagado que está el campo. Ellos, casi siempre siembran solamente para tener maíz para sus necesidades y para los animales. En el 2021, llovió tanto, que “hicimos unas elotizas bien buenas, se llenó el jagüey y todo se puso rebonito”, agrega la mujer de 50 años, bastante quemada por el diario sol al que todas sus actividades la hacen exponerse. No se ve que use bloqueadores solares o bronceadores. Al igual que don Delfino, que va a cumplir 79 años en diciembre, y que, para su edad, todavía se ve bastante fuerte, aquí la gente se acostumbra a esa dura existencia, nada de cremas, menjurjes u otras sustancias que, además, su magro ingreso, no haría tan asequibles o, si pudieran, en medio del campo, tendrían que viajar varios kilómetros a un comercio cercano para adquirirlos, si los hubiera. Casi siempre tienen que viajar a Huichapan, más cosmopolita, para comprar en alguna farmacia o “súper” (el Walmart es el que monopoliza a ese municipio y el resto, son pequeñas tiendas o farmacias), medicamentos o algunas otras cosas que les hagan realmente falta, no cremas para manos, claro.

La sequía actual que afecta a todo el país y casi a todo el mundo, se repite, pues esto, ya lo había visto yo en el 2020, cuando también fue afectada esta región, semidesértica, de por sí, por otra sequía. Tampoco obtuvieron nada, como en el año pasado. En el 2022, llovió tan poco, que la milpa no dio elotes y sólo les sirvió como forraje para los caballos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/01/el-duro-trabajo-en-el-campo-revisitado.html).

Y este año es peor, pues es severa la resequedad de los suelos. Don Delfino ya barbechó, como dije, y también sembró, con la esperanza de que llueva pronto. Pero no parece posible. El día anterior, acompañé a don Jesús a Actopan, para que verificara su auto, un viejo Tsuru 1997, para que pueda ir a México, pues sólo verificados, pueden entrar a la ciudad los autos foráneos (por cierto que no aprobó, por algo de exceso de nitratos. Pero como me dice don Jesús, con justa razón, no “avienta humo. ¡A los que deberían de detener y multar son a los que parecen chimeneas!”). Por el camino, vimos varios terrenos sembrados con milpas ya bastante desarrolladas, casi para dar elotes. Pero es que son tierras de riego, “de aguas negras”, según señala don Jesús. Todos esos sitios se ven rebosantes, muy verdes. No así las tres yermas hectáreas de don Delfino, quien las contempla, expectante, deseando que los casi cinco mil pesos que gastó en alquilar el tractor, por barbechar y sembrar, hayan valido la pena, como dije, no para hacer negocio, pues no es negocio para los campesinos que tienen pocas tierras, como él, sembrar, sino para que al menos tengan maíz y frijoles (que es la otra leguminosa que cultivan).

En estos días que escribo las presentes líneas, han sido sumamente escasas las lluvias, que más parecen rociadas – que casi se evaporan antes de tocar tierra –, que lluvias. Muy triste situación. Y seguramente es la de miles de campesinos de este país, en donde dos terceras partes de las tierras de cultivo son de temporal, o sea, sólo producen si llueve.

También piensa doña Lupe que puede deberse a que cada tercer día pasa una avioneta rociando "vaya uste' a saber qué". Don Jesús dice que cerca hay una planta fotovoltáica. "¡Está grandísima!", dice él. Y que junto han sembrado fresas, que no requieren tanta agua. Teorizo que quizá la avioneta riegue químicos para evitar las lluvias y que los paneles solares trabajen a su máxima eficiencia, como han hecho en sitios como Tlaxcala o la planta de la empresa Volkswagen, en Puebla, que hace lo mismo para que sus autos nuevos no se maltraten (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/las-energias-verdes-tambien-depredan-y.html).

Podría ser y, de ser cierto, además de una acción criminal contra la zona y sus habitantes, mostraría que importan más los intereses económicos que los ambientales y sociales. "¡Qué poca madre!", exclama don Jesús y lo mismo hace doña Lupe. Les digo que deben de organizarse y exigir que les digan las autoridades qué hace esa avioneta y qué riega. Dice que lo va a comentar con la gente.

Eso prueba que muchas cosas las hacen a nuestras espaldas. Imperan los intereses de los poderosos.

El pulque es excelente. Y como doña Lupe espera a unos invitados, un par de empleados de CFE (Comisión Federal de Electricidad), que le “echaron la mano” con unos postes de luz (los iban a tirar, pues los removieron de su lugar y ella y don Delfino les pidieron que los colocaran dentro de su terreno, “para lo que se ofrezca”), también preparó un “curado” de tunas moradas. Nos lo sirve en jarros de barro, y esta riquísimo, como le digo. “Pero como que le falta pulque”, insiste, incrédula. Le reiteramos don Jesús y yo que está muy sabroso. Y parece que se convence. “Es que yo lo hago con las tunas que corto. Hay gente que le da flojera y las hace con las que se encuentra tiradas, pero así, no sabe bueno, porque ya están echadas a perder, fermentadas y le dan otro sabor (en días previos, nos había ofrecido un “curado” hecho así, con tunas recogidas, por una vecina. En efecto, sabía más a piloncillo – que es el ingrediente previo al azúcar, obtenido del jugo de caña, sin procesar, sólo hervido –, que a tuna).

Don Delfino se retira a vender sus paletas (lo hace frente a una escuela, desde hace años. Las compra con un paletero de Nopala) y nos quedamos, para seguir bebiendo “pulquito y curado” y platicando.

Como siempre, don Jesús, hombre de 71 años, habla de muchas cosas (varias, ya las conozco, de tanto que se las he escuchado). Critica a AMLO, como siempre y yo le recuerdo que no soy correligionario incondicional, que el señor ha tenido errores (como el Tren Maya, proyecto antiecológico al que siempre me opuse, desde antes que él asumiera la presidencia), pero que ha tenido buenas cosas, como el rescate de Pemex, de CFE, la disminución de la importación de gasolinas, la disminución de gastos ostentosos (como los que hacían las pasadas mafias priístas), disminución de la represión (antes, por ejemplo, eran comunes los ataques de granaderos a manifestaciones de cualquier índole)… ¡o la eliminación del absurdo, inútil horario de verano!

Pero no lo convenzo, ni él me convence. Le pregunto a doña Lupe que qué piensa. “Pus ya no sé ni qué pensar”, dice, con toda razón, pues el dicho de AMLO de “primero los pobres”, como que ella y miles más, en condiciones precarias, no lo han visto del todo.

Sale el tema de la delincuencia, de la gente que vende drogas. “Huy, son los que andan vendiendo drogas en las escuelas” dice doña Lupe, quien siempre ha advertido a sus dos hijos – uno, de 24, Esteban, de su primer matrimonio, y el otro, Cristian, de 19, que tuvo con don Delfino – que no se metan en eso. “Yo digo que no se han drogado”, me responde cuando le pregunto si ellos han usado drogas, afectando duda, sobre todo de Cristian, supongo, porque del mayor, sí está plenamente segura. “Esteban sí se echa sus pulques, se pone hasta atrás”. Él, terminó de psicólogo en una universidad privada y, para su fortuna, una empresa de Monterrey solicitaba psicólogos y allá es en donde trabaja actualmente.

Don Jesús comenta de una mujer que metieron injustamente a la cárcel por quince años, imputada de un delito que no cometió. Como él sabe algo de leyes, sin ser licenciado (fue líder sindical, cuando trabajaba en la entonces Tesorería del Distrito Federal, entre los 1980’s y 2000’s), logró apelar su sentencia y la sacaron a los doce años. La chica, de nombre Yolanda, platica don Jesús, al salir, trató de “echarle ganas” y se metió a trabajar a varios sitios. Cuando entro a la cárcel, tenía 25 años y salió de 36. “Trabajó en tiendas, en restaurantes… hasta hacia gorditas (típico producto culinario mexicano, hechas de masa de maíz con algún relleno, como frijoles, y cocidas en un comal), muy buenas. Pero luego se juntó con uno que vendía drogas y yo creo que lo defendió o no sé, porque no pagaba ese güey, y los mataron a los dos”. Doña Lupe le aclara que ella también vendía drogas. “Sí. Una hija de una vecina andaba con ese cuate y yo le decía que ya no la dejara andar con él. Pero que viene Yolanda y que se lo baja… ¡y qué bueno, porque no pasó mucho tiempo que se puso ella también a vender drogas y los mataron a los dos!”, exclama. “¡Huy, ha habido muchos muertitos, como unos diez, por eso de las drogas, por aquí!”, agrega.

Sí, el país hierve en violencia y en gente joven que por necesidad, combinada con ignorancia  y falta de verdaderos valores humanos (compasión, humildad, sentido común, amor, sensibilidad…), entran a vender drogas u otras actividades ilícitas (sicarios, secuestradores, clonadores de tarjetas, ladrones de transportes, “policías” corruptos, hackers, ladrones de negocios, joyerías, bancos…).

Pero si en algo fallan, como en  no entregar claras cuentas, los grupos criminales que los reclutaron, no dudan en “despacharlos”. Y lo hacen de manera sádica. Dice don Jesús que a Yolanda la hallaron con el cráneo destrozado y a su “socio”, sin genitales (dice que eso, según le cuentan los sabedores, es porque se metió con alguna mujer de alguno de esos criminales, como advertencia para otros, de que nadie les debe de tocar a “sus mujeres”).

Llegan en esa parte de la conversación los empleados de CFE, quienes habían comprado unas enchiladas para acompañar su pulque. Pero cuando doña Guadalupe las puso a calentar, dijo que comenzaron a oler mal. “No les vayan a hacer mal”, les dice. “Es que allí, donde las compraron, las venden ya viejas, por eso salen mal, mejor no se las coman”, recomienda.

Estamos a la sombra de un frondoso árbol de moras, parecidas a tejocotes. A pesar del calor, el lugar es bastante fresco y agradable. Lo que comprueba que la falta de vegetación es la que está contribuyendo más al calentamiento global. Al depredar e incendiar bosques y selvas, acabamos con el enfriamiento que esos ecosistemas proporcionan.

Les pregunto sobre su faena del día. Uno me contesta que, de momento, pasaron a “echarse el pulquito”, pero que si les llaman, tienen que seguir, pero que trabajan ocho horas diarias.

Dicen que son linieros, de los que revisan fallas y arreglan conexiones, aunque algunas ya tienen sistemas remotos que pueden repararlas a distancia.

Sobre si sus condiciones de trabajo se mantienen o han empeorado, me dicen que algunas cosas se han conservado, como préstamos, cajas de ahorro, vacaciones, seguro de vida. “Pero lo de las pensiones, los que no tienen mucho de haber entrado, cuando se pensionen, sólo les darán lo de sus Afores”. Se refiere a esa ley que arregló a modo, lo del otorgamiento de las pensiones, porque las personas que tienen pocos años trabajando, sólo tendrán derecho a la pensión que su “sistema de ahorro”, les dará, no mucho, pues es de acuerdo a lo que ganen. Así que algunos podrían ganar dos, tres o cuatro mil pesos o más, pero dependiendo de lo que perciban actualmente. No será como el antiguo sistema de pensiones, que, según los años trabajados, la gente podía ganar hasta el cien por ciento del salario base. Más un dinero extra.

En realidad, lo de las Afores fue una invención hecha por la pasada mafia priísta para capitalizar a los quebrados bancos o a rescatar empresas. Pero para los trabajadores, no ha sido de ninguna manera ventajoso.

Dicen que su base es en Huichapan y que abarcan los alrededores, unos cuarenta kilómetros a la redonda. “Sí, por acá, nos vamos hasta El Carmen (un poblado cercano a Nopala) y del otro lado, hasta La Sabina (también otro poblado, pero hacia el poniente de Huichapan)”.

Y les pregunto de si hay seguido accidentes. “Pues no muchos, porque ya hay más cuidado, nos dicen que nos cuidemos más, pero, sí, ha habido accidentes”.

Uno de ellos, reciente, le sucedió a uno de sus compañeros que estaba cambiando una línea. “Ya había desconectado un cable, pero no se dio cuenta que todavía estaba conectado del otro extremo. Y nada más fue el regreso de la luz, lo que le dio el corto circuito. Y aparentemente, no le pasó nada, pero nunca dejó de oler como a quemado desde esa vez”. Otra vez, ese mismo trabajador se lastimó la cintura y fue cuando decidió pensionarse, por esa lesión laboral.

Otro compañero, hace unos diez años, estaba revisando una línea de alta tensión. Tenía su computadora y cuando elevó la antena para conectarla al Internet, ésta, chocó contra uno de los cables y lo electrocutó. Dicen que sólo le pagaron a sus familiares el seguro de vida. “Estaba chavo… como unos 22 años tenía”, dice uno de los trabajadores.

Esas desgracias, para las familias, son tragedias, pero para las empresas, son sólo una estadística más a la que hay que reemplazar. Así actúa el capitalismo salvaje.

Sobre los salarios, dicen que varían. Un mozo, que es como un “mandadero”, gana siete mil pesos mensuales. Pero van subiendo. Dependiendo a diez, doce o quince mil pesos, cuando mucho. No me lo quisieron decir, pero cuando les dije si ganaban quince mil, dijeron “no, no, menos”. Así que han de percibir unos doce o trece mil pesos al mes. Y ellos, se ve que sí trabajan, yendo a donde haya alguna falla o en donde las empresa los solicite.

Les pregunto si es cierto de que CFE va a ofrecer chips de internet, como ya han venido anunciando y dicen que en estos lugares, todavía no. Es la promesa hecha por AMLO, de proporcionar Internet a todo el país, empleando la red eléctrica. Ojalá se cumpla y que no sigamos atenidos al monopolio de Telcel, caro y malo.

Reciben una llamada por su celular, de que deben de atender una falla, allí mismo, en Nopala. No les pagan el servicio de sus celulares, que ellos deben de costear. “Sólo a los jefes”, dice uno. Absurdo que los altos funcionarios, de salarios de cien mil pesos o más, les paguen esos “extras”, que bien podrían cubrir son sus altos emolumentos. Pero ese es el surrealismo existente en este país.

Se despiden muy educados, para cumplir con su diaria tarea de electrificar y mantener electrificado a este país.

AMLO se está encargando de revertir las mezquinas “reformas” constitucionales que hiciera Enrique Peña Nieto, al semiprivatizar a CFE y a Pemex. Recientemente adquirió plantas de generación de Iberdrola para incrementar la generación pública de electricidad, de 39.6% a 55.5%, la que debe de considerarse un derecho humano de la humanidad, contar con buen servicio de ese vital fluido (ver: https://www.gob.mx/presidencia/prensa/compra-de-plantas-a-iberdrola-es-una-nueva-nacionalizacion-de-la-industria-electrica-presidente).

Nosotros, terminamos con nuestros jarros de barro de ese buen pulque y ese sabroso curado, agradeciendo la hospitalidad de doña Guadalupe, a la que siempre dejo doscientos pesos (sólo nos quiere cobrar veinte pesos, cada que vamos) y le deseamos que muy pronto llueva, para ver si, ahora sí, a fin de año, “nos echamos una elotiza”.

No sólo por la elotiza, porque, de no llover, la precariedad en la que viven, empeorará.

Esperemos que el buen Tláloc, el dios mexica de la lluvia, se apiade de todo el mundo, no sólo de México y mande al infierno al calentamiento global, con buenas lluvias.

 

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