jueves, 9 de julio de 2026

A inglesa, casi la mata un tipo en bicicleta eléctrica y no la quieren indemnizar

 

A inglesa, casi la mata un tipo en bicicleta eléctrica y no la quieren indemnizar

Por Adán Salgado Andrade

 

El auge de bicicletas eléctricas por todo el mundo y de conductores que las manejan sin cuidado, está llevando a implantar leyes más estrictas, tanto en la forma de conducción, así como para tener una forma para identificar a tantos millones de aparatos de ese tipo que circulan por todo el mundo.

Particularmente, por la forma de manejo, es que son frecuentes los accidentes, sobre todo, cuando embisten a alguna persona, pues irresponsables ciclistas las manejan sobre banquetas o sitios en donde deberían de conducir con más precaución, pues conviven justo con peatones.

Eso le sucedió justamente a la londinense Jane Ouartsi, cuando caminaba por una plaza peatonal en el centro de Londres. La mujer en sus 60’s, caminaba con su pareja, despreocupadamente, hablando de a dónde irían a comer, cuando un chico de 10 años, manejando irresponsablemente e ilegalmente por allí, la embistió, probablemente a una velocidad de unos 25 kilómetros por hora, haciéndola a un lado y tirándola al piso. Dice la mujer que sintió morir.

Es lo que expone el artículo de The Guardian, titulado “’Sentí que mi columna y mi cuerpo se abrían’: la mujer que fue embestida por un niño en una bicicleta eléctrica de (la empresa alquiladora) Lime y le han negado indemnización”, firmado por Amelia Gentleman, quien agrega como introducción a su trabajo que “la colisión fue catastrófica. Jane Ouartsi sufrió fractura del cuello, dos fracturas de la columna, un fémur fracturado, el cual requirió tres operaciones para que soldara y además tuvo que aprender de nuevo a caminar, como un niño. ¿Por qué nadie ha asumido responsabilidad por sus daños físicos que le cambiaron la vida?” (ver: https://www.theguardian.com/world/2026/jul/07/i-felt-my-spine-and-body-split-the-woman-who-was-hit-by-a-child-on-a-lime-bike-and-denied-compensation).

La foto de Ouartsi, una mujer ya en sus últimos 60’s, abre el artículo. El semblante, hasta eso, se ve optimista. “No sé cómo estoy viva, fue un milagro. Sentí que me partían el cuerpo en dos”, dice.

Más adelante, está el video que la cámara de vigilancia captó. En él, se ve a Ouartsi con su compañero, Dave Mathias, quien es instalador de puertas y ventanas, caminando tranquilamente por una plaza. A la izquierda, va circulando la bicicleta eléctrica que una empresa, Lyme, alquila. Tienen mucha demanda sus aparatos y se justifican porque pretenden ser un medio alternativo a los autos, pues no son contaminantes (no tienen escape, claro, pero la huella de contaminación de los vehículos eléctricos se da en que fomentan el extractivismo, muy depredador y contaminante. Ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/cada-vez-es-mas-evidente-que-los-autos.html).

En una fracción de segundo, debido a la velocidad con que el chico de diez años la conduce, la bicicleta embiste brutalmente a Ouartsi, quien cayó de golpe hacia un lado. “Todavía no puedo ver ese video, sin sentir cómo el cuerpo se me estremece al recordarlo”, dice.

Mathias, de inmediato trató de retener al irresponsable adolescente. “Incluso, le quise tomar una foto, pero una mujer me dijo que no, que para que no tuviera yo problemas. Pero en realidad, era para que él no los tuviera. Sospeché que era su madre, pues al poco rato, desaparecieron”.

Ouartsi sufrió múltiples fracturas del cuello, dos fracturas de la columna, un fémur muy dañado que requirió tres operaciones para estabilizarse. “Los médicos que me atendieron, me dijeron que nunca habían visto heridas así, pero que ya se estaban acostumbrando, pues ya eran frecuentes los pacientes que llegaban por haber sido embestidos por bicicletas eléctricas. Y que eso lo ven cada semana, que les toma tiempo tener que curar piernas o brazos de personas, cuando podrían hacer trabajos más importantes”.

Bueno, finalmente es su trabajo, pero, en efecto, que cada semana tengan que enfrentarse con un peatón o un ciclista herido, debe de ser hasta traumático. Por eso es que deben de regularse muy estrictamente esos aparatos.

Le llevó varias semanas aprender de nuevo a subir una escalera y muchos meses previos para caminar. “Tuve que aprender a caminar de nuevo, como niña. Y de todos modos, tengo que usar bastón en adelante, pues aunque más o menos me curaron, ya no quedé como antes, sobre todo, por mi edad”, dice Ouartsi.

Por eso, como señalé, ya se están tratando de implementar controles más estrictos contra bicicletas y motocicletas eléctricas, cuya velocidad exceda los 25 kilómetros por hora y pesen más de 35 kilogramos. Aquí, en la Ciudad de México ya se les obligará a que sean emplacadas, usen tarjetas de circulación, que no circulen por banquetas, zonas peatonales o ciclovías y que sus conductores usen cascos (ver: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/05/06/capital/cdmx-monopatines-y-motos-electricas-nuevos-deben-salir-con-placas-de-tiendas).

Aun así, siempre habrá los que violen los reglamentos, que les importe absolutamente un bledo usar placas o casco. Éste, es obligatorio para los motociclistas, pero abundan los que no lo usan. Incluso hasta circulan por banquetas.

De todos modos, es un avance, pues que seamos embestidos por un aparato de esos, que no tenga identificación, sería más difícil hallar al culpable.

De hecho, a pesar del video y de que claramente muestra que el conductor fue el culpable, por circular en una zona peatonal a gran velocidad, la empresa rentadora, Lime, no ha asumido su responsabilidad.

Por un lado, que porque no se ha identificado al conductor, el que discretamente huyó del sitio con su consentidora madre (imaginen, si así le está enseñando, a que no se responsabilice de sus irresponsables actos, cómo será ese adolescente cuando sea adulto. Seguro, un delincuente que no tendrá temor de cometer crímenes, pues siempre estará su mami para que lo saque de apuros… ¡o de la cárcel!).

Eso, dice un empleado de la empresa, es una objeción para que se le pueda dar una indemnización.

La otra razón por la que no le quieren dar la indemnización es que alegan que no hay un registro de quién haya sido el que alquiló esa bicicleta. Incluso, ya en el colmo del cinismo, alegan que esa bicicleta era robada y que por eso, no tendrían responsabilidad.

Absurdo, pues sea o no robada, es un vehículo que es de la empresa y debe de asumir su culpa.

Lamentablemente, dice Gentlelman, que como no hay una legislación seria, los ciclistas hacen lo que quieren. “No estamos en contra de las bicicletas eléctricas, pero deberían de regularlas más. Lime debería de ser más estricta en alquilarlas a menores de edad, que son los que más han cometido esos accidentes”, dice Mathias.

Ouartsi y su marido están tratando de hacer una campaña de concientización hacia esos conductores y hacia las autoridades, para que conduzcan con más responsabilidad, “pues pueden matar a alguien”.

Otro video, muestra también cómo a otra mujer, Helen Goodsell, la embistió también un chico en una bicicleta eléctrica, igualmente de Lime, aunque le ocasionó daños menos graves que los de Ouartsi. Y en su caso, la empresa asumió la responsabilidad y ya le otorgaron una indemnización, aunque no lo que pensaba esa mujer.

Lo que ahora esperan Ouartsi y su pareja, es que la empresa les otorgue una “compensación solidaria”, es decir, que no reconociendo del todo su culpa, le entregarán algo de dinero. “Pero ni eso nos han dado. No es posible que nadie nos haga justicia”.

Pero pareciera que no existen leyes en ese país, que los peatones no valen, que son las empresas lo importante. Inaudito, pues pareciera que el salir a la calle allá, es como salir a la jungla de asfalto, en donde puede una persona resultar herida o hasta muerta por la irresponsabilidad, en este caso, de un chico manejando una bicicleta eléctrica, por puro placer, no por necesidad.

Mientras tanto, la pareja ha sufrido severo daño emocional.

Lo resume Mathias, diciendo que “el impacto psicológico de lo que nos pasó, tiene consecuencias futuras. Jane y yo teníamos esperanzas y sueños para nuestro retiro y nuestro futuro juntos, pero nos los han cercenado”.

En efecto, así, como ese estúpido chico casi le cercenó la columna a Jane.

 

Contacto: studillac@hotmail.com