jueves, 27 de junio de 2024

Las condiciones de salubridad en la destruida Gaza empeoran por basura y drenaje

 

Las condiciones de salubridad en  la destruida Gaza empeoran por basura y drenaje

Por Adán Salgado Andrade

 

Antes de la infame invasión y destrucción judía, Gaza era una ciudad como cualquier otra, en donde la gente tenía ilusiones, futuro, trabajo, casa, alimentos, agua, servicios, diversión…

Pero ahora, ocho meses después de cruentos bombardeos a diario, tanques y tropas judías invadiéndolo todo, los palestinos sólo tratan de sobrevivir, de no morir por alguna bomba que los destroce, junto con sus casas o la improvisada “tienda de campaña” en donde estén viviendo actualmente (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/04/los-gazaties-solo-tratan-de-no-morir.html).

No sólo un 70 por ciento de infraestructura vital, como hospitales, plantas de bombeo de aguas negras, plantas purificadoras, mercados, escuelas… han sido destruidas, sino que, para empeorar las cosas, la basura producida y los escombros, se acumulan en muchos lados, formando enormes pilas, junto a las cuales, tienen que habitar forzosamente los refugiados que buscan alguna zona libre de bombardeos o soldados judíos, para seguir medio mal viviendo. Justamente el artículo de Associated Press, titulado “En el asfixiante calor del verano gazatí, los palestinos están rodeados de aguas negras y basura”, firmado por las reporteras Wafaa Shurafa y Julia Frankel, expone esa dramática situación, que se suma a la serie de crímenes de guerra cometidos contra ellos por los carniceros judíos. Hay que reconocer, también, el valiente trabajo de las reporteras, que desafían el  potencial peligro, con tal de dar a conocer al mundo los horrores que están cometiendo los miserables judíos, encabezados por Benjamín Netanyahu. (ver: https://apnews.com/article/israel-hamas-war-gaza-dirt-sanitation-sewage-garbage-d96fbbbc37e7a73acfd0aa47978394c7).

Inicia el artículo con un desgarrador video en donde, al comienzo, hay pequeños caminando por entre pilas de basura y escombros amontonados. Irónicamente, al fondo, hay dos edificios que no han sido tocados por los bombardeos, que se ve que eran de una zona residencial, antes de toda la destrucción material y los casi 38,000 fallecidos hasta ahora (ver: https://www.aa.com.tr/en/middle-east/gaza-death-toll-passes-37-700-as-israeli-attacks-kill-60-more-palestinians/3258679).

También, al fondo, se ve un camión de los que entregan ayuda, como alimentos o agua. Un niño recoge cosas que puedan servir y las mete en un costal. En otra escena, hay “viviendas” hechas con sábanas, junto a un basurero. Un hombre, Abu Shadi Afana, un desplazado, dice que “desearía que el problema sólo fuera sólo el mal olor de la basura, pero hay alimañas ya, como hormigas, cucarachas y moscas que salen del suelo. ¿Cómo es que salen? No lo sabemos. Las ratas caminan entre nuestras piernas, ¿A dónde podemos ir? Mire, esta es la ‘tienda de campaña’ en donde vivimos (muestra una sábana sostenida con palos). Nadie nos proporcionó una. Nadie se interesa sobre nuestro campo de refugiados en términos de comida o agua y, para empeorarlo ¿tenemos que lidiar con la basura? No es justo”. Detrás del hombre de 62 años, sólo se ve desolación y, más lejos, se logra distinguir el mar, quizá lo único que le dé al sitio algo de dignidad.

Otra parte del video es en el barrio de Deir Balah, en el centro de Gaza. Igualmente, improvisadas “viviendas”, hechas de láminas y sábanas, bordean la “calle”, la que es cruzada por una zanja por la que circulan aguas negras. Una chica pasa por el lugar, caminando con resignación, seguida de otra chiquilla. Quizá, a estas alturas, ya hasta se “acostumbraron” a los horrores del genocidio, viendo la destrucción y morir a seres queridos. Esos niños quedarán con traumas que nunca podrán superar (ver: https://tribunemag.co.uk/2024/01/i-always-wake-up-so-scared-terror-and-trauma-in-gaza).

Otro hombre, Jabr Rayhan, desplazado de Jabaliya, dice que han pasado “8 o 9 meses y estamos muriendo por miles cada día”. Mientras habla, se muestra una imagen de una lata de verduras vacía, en medio de un charco de agua infecta y escombros regados. “Nuestros niños están muertos, nuestras familias, están muertas, nuestras casas, ya no existen. A pesar de eso, lo que estamos viviendo aquí, es más difícil, lo que estamos viviendo aquí, en Deir al-Balah y el desplazamiento, es más difícil”. Mientras narra sus penurias, aparece una escena de gazatíes haciendo fila, con bidones plásticos para recibir agua potable. La falta de drenaje ha llenado la calle de aguas negras infectas, que están ocasionando enfermedades. Y deben de caminar sobre ellas, con todo lo que implica, como infecciones bacterianas y por hongos en sus pies que se esparcen hacia el resto del cuerpo, pues el agua recibida, sólo servirá para beber, nada de lavar sus manos o, mucho menos, bañarse. Carretones jalados por burros, a falta de autos, sirven para cargar los bidones. De verdad que los problemas por los que pasamos muchos, no se comparan a los de ellos. Aún así, se les ve platicando o hasta sonriendo. “Hay que sonreír a las penurias”, han de decir. El hombre, de unos 45 años, agrega que “Esperamos que nos regresen al norte y que podamos morir en nuestras casas o en nuestras tierras. Eso, sería mejor que seguir aquí, hacinados y en estas condiciones tan insalubres”. El video concluye con una chiquilla, caminando sobre el agua lodosa e infecta. (les recomiendo que lo vean completo. Muy desgarrador).

“Niños en sandalias caminan sobre agua contaminada con aguas negras y pilas de basura que crecen en los hacinados campos de casas de refugiados para familias desplazadas. La gente vive en improvisadas “tiendas de campaña”, cubiertas con burdas mantas de lona, sin sitios cercanos en donde lavarse las manos, ni baños. En este ardiente verano, los gazatíes dicen que el olor y la suciedad que los rodean, es otra inevitable realidad de la guerra, así como los retortijones por hambre o los sonidos de los bombardeos, los más terribles”, dicen las reporteras.   

La guerra ha acabado con las condiciones de la ciudad para disponer de la basura o deshacerse de las aguas negras. Hay otra foto de tres niños caminando sobre una pila de basura, para ver qué encuentran de utilidad.

La ONU ya advirtió que se están incrementando los casos de hepatitis A, caracterizados por una inicial ictericia, que irá avanzando en sus efectos en la persona infectada, hasta afectar el hígado. “Por eso, se incrementan los esfuerzos para construir letrinas y reparar las tuberías de agua potable, para que la de las desalinizadoras que aún quedan, pueda circular por allí”, señalan.

Irónicamente hay un organismo militar judío, COGAT, encargado de coordinar “los esfuerzos humanitarios para mejorar las condiciones sanitarias. Pero no avanzan lo suficiente”. Como señalé, es una ironía que luego de bombardearlos y destruir su ciudad y matar a tantos miles, los militares judíos los “ayuden”. ¡Que, mejor, ya paren esa matanza!

Adel Dalloul, un palestino de 21 años, cuya familia se estableció en una “tienda de campaña”, cerca de la playa de la ciudad de Nuseirat, dice que “las moscas invaden nuestros alimentos. Si tratas de dormir, moscas, cucarachas e insectos andan por todo tu cuerpo. ¡No es vida esto!”.

La temperatura de 32º C no ayuda. Sólo recuerden que esa temperatura la tuvimos aquí, en la Ciudad de México, hace unas semanas y en situación “normal”, era insoportable. Ahora, pónganse en el lugar de esos pobres y lo comprenderán.

Y es una situación que están viviendo más de un millón de palestinos desplazados, que deben de vivir en esos infectos “campos de refugiados”, conviviendo con basura, aguas negras, alimañas y enfermedades. Y si antes ya estaban enfermos, allí se han agravado, sobre todo, por la falta de hospitales, que han sido destruidos o carecen de combustible para funcionar o medicamentos. ¡Y nos quejamos del mal servicio del IMSS o ISSSTE!

Sam Rose, director de la Agencia para Refugiados Palestinos, citado por las reporteras, señala que “La fetidez es suficiente para provocar náuseas de inmediato”. Anwar al-Hurkali, quien vive con su familia también en improvisada “vivienda” en Deir al-Balah, dice que “no puedo dormir por el miedo a los escorpiones y a las ratas. No dejo salir a mis hijos porque me preocupa que se vayan a enfermar por la suciedad o los mosquitos. No soportamos el hedor de las aguas negras. Nos está matando”. Y a sus preocupaciones, debe de sumar el que pudieran los judíos bombardear la zona en donde vive, pues nada respetan esos criminales de guerra. Recientemente bombardearon una oficina de la Cruz Roja y mataron a 22 personas, incluyendo empleados, por ejemplo (ver: https://www.bbc.com/news/articles/cmjj6ej3ne1o).

Como señalé, la ONU estima que 70 por ciento de plantas desalinizadoras y de bombeo, han sido destruidas por los bombardeos judíos. “Aún así, se ha tratado de que las que quedan, funcionen, pero la falta de combustible, lo impide”.

El consumo de agua en Deir al-Balah, “apenas llega a dos litros por día, muy por debajo de los quince recomendados”.

La mencionada COGAT dice que está coordinando esfuerzos para reparar las líneas de agua potable junto con la ONU “y que ya está bombeando un millón de litros por día”. Pero, insisto, es una contradicción que proporcionen ayuda humanitaria y, por otro lado, sigan los bombardeos y las incursiones terrestres. ¡Una aberración!

Pero la mayoría de los palestinos deben de esperar horas para tener algo de agua o la compran, como indica el mencionado Dalloul. “Una ocasión, la compramos a un vendedor, pero descubrimos que estaba salada, contaminada y llena de gusanos. A todos nos dio diarrea, y nos duele el estómago por los problemas gastrointestinales que nos atacan”. Aquí, si nos da una infección, de inmediato acudimos al doctor y nos receta antibióticos que, por lo general, podemos adquirir. Pero allá, sin hospitales, sin medicamentos, sin buena agua o alimentos… ¡es la muerte segura para miles!

Toda el agua contaminada que no es tratada, dice Rose, “va al mar e, inevitablemente, se dirige hacia Israel. Quizá por eso, el COGAT esté coordinando esfuerzos de sanitización, pues les afecta también tanta insalubridad”. Bueno, al menos, no se están yendo limpios. Ya me imagino las protestas de los “felices judíos”, que van a las playas y éstas, estén llenas de aguas negras, que les ocasionarán enfermedades en piel e intestinos.

Dicen que insectos nunca antes vistos, también les atacan la piel y desarrollan sarna. Claro, con tanta insalubridad, todo pueden esperar.

Y, como señalé, el cólera amenaza.

No sólo seguirán muriendo por las bombas o las balas, sino que enfermedades infecciosas prevenibles, si no hubiera tanta insalubridad, también los están matando.

Esa es la terrible realidad, que se agrega a la ya dramática que viven y seguirán viviendo los palestinos.

Dalloul ha perdido la fe de que la guerra cese algún día. “Tengo 21 años. Se supone que mi vida estaría empezando. Pero ahora, sólo vivo enfrente de un montón de basura”.

Sí, en unos meses, su promisorio futuro, se esfumó.

Si hay dioses, todas estas infamias bélicas, climáticas, de depredación ambiental, de pobreza… ¡deben de castigarse!

No vendría mal una extinción masiva.

La humanidad no puede continuar con tantas mezquindades.

 

Contacto: studillac@hotmail.com    

  

martes, 18 de junio de 2024

Catástrofe ambiental

Catástrofe ambiental

Por Adán Salgado Andrade

 

Huautla, Hidalgo, por allí de agosto de 1972. Estamos de vacaciones de la secundaria y, como cada año, vamos a Huautla, la tierra natal de mi madre, la maestra Maria Andrade Barragán (años después, se convertiría en Macuilxochitl, por su canto en náhuatl).

Paseo obligado es ir al río (que hoy sé que se llama Calabozo), en la camioneta pickup Datsun, de mi tío Dimas, hermano de mi mama, del mismo año.

El camino de Huautla al río es de terracería y a ambos lados está lleno de mariposas y libélulas… ¡pero lleno, de verdad! Magnífico espectáculo…

Como todo eso es Huasteca, la Hidalguense, también abundan árboles exuberantes y muy altos a ambos lados del camino, como robles, pinos, encinos, copales, suchiates, zapotillos y otros, que rodean helechos y plantas trepadoras como la zarzaparrilla y hierbas como la orquídea. Se dan platanares, naranjos, limoneros, papayos y más, por la tierra rojiza, muy buena. Hay una parte llamada “Piedra Cueteada”, que pasa por la falda del cerro, el que se tuvo que recortar, lamentablemente, para hacer esa parte del camino (las consecuencias del progreso, dirán muchos, pero tiene sus peligros, pues como está casi vertical, se desprenden muchas piedras, constantemente). Pasa por una parte muy alta, desde donde puede verse la semiselvática vegetación, todavía muy densa (por aquellos años). Maravilloso espectáculo, quizá no tan apreciado, pues se acostumbra uno a él, y se piensa que siempre estará allí, así como las mariposas, las libélulas, las lluvias constantes, que muchas veces hacen un lodazal de la terracería, así que hay que esperar a que descampe. Ese día, el sol mañanero, ya la secó algo, así que fuera de algunos baches y unos tramos de resbaloso barro, podemos pasar en la Datsun. Como vamos varios en la caja de la pickup, eso permite que las llantas traseras, en donde tiene la tracción, tengan más agarre y pase mejor, a que si fuera vacía.

Tardamos alrededor de una hora en llegar al río, que no está muy crecido, así que podremos nadar en los sitios que ya se conocen para hacerlo, más seguros, muy cerca de donde varias mujeres lavan su ropa.

Llegamos al lugar indicado. Nos quitamos la ropa y nos dejamos los shorts que traemos abajo. El agua es muy limpia y la corriente, suave.

Hay una rama de un árbol que da a una poza (un sitio más hondo que el resto del fondo), desde la cual, los amigos que nadan mejor, se avientan clavados.

Los demás, preferimos nadar en los sitios más bajos, de no más de un metro y medio de altura, en esa parte. Tan limpia es el agua, que hasta se antoja beberla, con el calor que hace, pero que aquélla, muy fresca, ayuda a mitigar. Y tan transparente, que se pueden ver pececillos que “mordisquean” suavemente los pies, las piernas y las partes del cuerpo que están sumergidas…

Nos la pasamos muy bien todas las horas que estamos allí, desde las once de la mañana, más o menos, hasta las cuatro, cinco, que nos regresamos, luego de habernos secado, vestido y comido las viandas con las que salimos desde la casa de mi tía y tío, los hermanos de mi mamá…

Y otra vez el camino llenísimo de mariposas, libélulas, pájaros… y altos, frondosos árboles, nos recibe, en el recorrido de regreso…

 

Huautla, Hidalgo, junio del 2024. Las mariposas y las libélulas ya no se ven, se extinguen…

Ya hay muchas zonas muy deforestadas…

El calor es excesivo, bochornoso, no como el de antes, que era soportable (un lugar cercano, Huejutla, tiene temperaturas de 40º C)

¿Y el río Calabozo?

Prácticamente ha desaparecido. El puente que lo cruza sólo servirá para librar el lecho vacío, en donde, actualmente, apenas se ven algunos charcos regados por aquí y por allá, sobresaliendo las clásicas piedras de río, llamados cantos (son calizas, redondeadas), de distintos tamaños. De las pequeñas, se tenía uno que cuidar cuando se caminaba por la orilla, porque lastimaban las plantas de los pies, a los no acostumbrados, para ir entrando a la ya inexistente corriente. Las orillas estaban repletas de árboles. Ahora, lo que más abunda son las hierbas y arbustos…

¡Da lástima ver tanta degradación, siendo el río casi seco, la peor!

Y recuerda uno los chapuzones que se daban allí, los pececillos “mordisqueando” el cuerpo sumergido, a las mujeres lavando su ropa…

Y es obra, nada menos, que del sistema capitalista salvaje, que todo lo destruye y lo depreda, con su imposición de la sobreproducción y el consumo compulsivo, que todo lo degradan y lo convierten en basura, en tiraderos. No hay en el mundo, selva virgen o río caudaloso o bosque saludable o laguna paradisiaca, que no esté en proceso de desaparecer o que ya lo haya hecho.

Los millones de toneladas de CO2  lanzadas cada año, por industrias, agricultura, autos, seres humanos… han creado una densa formación de ese gas en la tropósfera, la capa atmosférica que se ubica entre 8 y 14.5 kilómetros por encima de la superficie terrestre. Es la más densa, pues contiene 80 por ciento de la masa atmosférica, pero sólo una pequeña parte de su volumen. Y por esa situación, se está calentando rápidamente el planeta. Ya vivimos una catástrofe climática que nos empobrece y nos enferma (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/las-capas-superiores-de-la-atmosfera-se.html).

Y eso, está generando sequías cada vez más prolongadas en muchos países, no sólo en México. Acompañado eso de una creciente deforestación, que propicia la falta de humedad, tenemos la fórmula ideal para que no llueva y ríos tan emblemáticos, como el Calabozo, se sequen.

Muchos otros, ríos y lagunas, del país se están secando o ya no existen y sus lechos, los ocupa tierra seca, agrietada. Entre ellos, la Laguna de Bustillos, en Chihuahua, la laguna de Zumpango, en el Estado de México, el lago Cuitzeo, en Michoacán, la baja del nivel de presas como El Palote, en Guanajuato, el río Pixquiac, en Veracruz, las lagunas del río Tamesí, en el sur de Tamaulipas o la falta severa de agua en zonas de Durango, en donde el ganado y la vegetación están muriendo (ver: https://www.jornada.com.mx/2024/06/14/estados/028n1est).

Las presas que abastecen al Sistema Cutzamala, por la larga sequía, están a 27.5 por ciento de su almacenamiento. “Hay 160 presas con menos de 50 por ciento de almacenamiento, 36 tienen entre 50 y 75 por ciento de llenado, 15 entre 75 y 100, y dos están a 100 por ciento. En 2023, había 126 presas con menos de 50 por ciento de llenado” (ver fuente citada antes).

Y lo mismo pasa con muchos ríos o lagunas en el mundo. Por ejemplo, el Mar Aral, que se distribuye entre Kazakstán y Uzbekistán, que abarcaba 68,000 km2 de superficie y actualmente, unos 14,280, casi cinco veces menos. O el Lago Chad, que abarcaba Camerún, Chad, Níger y Nigeria, que originalmente tenía una superficie de 22,000 km2 y ahora, dramáticamente, sólo conserva ¡300 km2!, es decir, apenas el 1.3 por ciento de la superficie que tenía en 1966 (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_drying_lakes).

Seguramente, en esos países también recordarán, como lo hice yo arriba, los maravillosos tiempos en que en ese lago se pescaba, se nadaba, se paseaba en lanchas… ¡mejores, por mucho, tiempos!

Y en varios lugares, ya se han secado totalmente, como el lago Poopó, en Bolivia, el lago Hamun, en la frontera de Irán con Afganistán, el lago Lop Nur, en China, el lago Faguibine, en Mali, el lago Amik, en Turquía, el lago Owens, en California, el lago Alan Nur, también en China, el lago Hindmarsh, en Australia o el Hula, en Israel, ese genocida enclave neocolonial (ver fuente citada arriba).

Y no sólo son ríos o lagunas secos. Son selvas enteras, como la del Amazonas, en avanzado estado de degradación o que ya no existen, son sólo yermas tierras, que, cuando mucho, tienen pastizales para que se alimente el ganado de ellos, como hacen en Brasil, que en la época del fascista Jair Bolsonaro (1955), fueron criminalmente alentados: los ganaderos quemaban secciones enteras de selva para convertirla en pastos para su ganado y que Brasil pudiera incrementar su producción de tóxica carne bovina (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/09/los-criminales-provocados-incendios-de.html).

Y a pesar de tantos maravillosos planes de que vamos a adoptar energías verdes (que de todos modos también contaminan, pues al hacer una celda solar, por ejemplo, hay combustión, y esa combustión, contamina o que los autos eléctricos fomentarán más el extractivismo), el planeta se sigue depredando y contaminando. El plan, que ya casi se autoriza, de minar el fondo del mar para obtener supuestamente los metales y minerales necesarios para la “revolución verde” es totalmente absurdo, pues se propiciará un nuevo tipo de contaminación y depredación de zonas marinas que por siglos se han conservado vírgenes. Hasta especies nuevas se han descubierto (ver: https://www.wired.com/story/instead-of-mining-the-deep-sea-maybe-people-should-just-fix-stuff/).

Y no se regeneraría ese fondo marino, los daños serían permanentes, quedaría degradado y las especies que allí vivían, desaparecerían, como ya han demostrado estudios de una zona en donde se minó hace 50 años, como “experimento” (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/03/la-mineria-marina-provocara-danos.html).

Así que, en nombre del “progreso”, sigamos depredando y contaminando al planeta y convirtámoslo en un basurero y tierras yermas.

Y vivamos de los maravillosos recuerdos de antes… los que tengamos edad suficiente para hacerlo.

 

Contacto: studillac@hotmail.com