martes, 3 de marzo de 2026

Los jóvenes chinos ya se cansan de la rutina de trabajar a diario y se “jubilan” pronto

 

Los jóvenes chinos ya se cansan de la rutina de trabajar a diario y se “jubilan” pronto

Por Adán Salgado Andrade

 

Vivimos en un mundo en donde el capitalismo salvaje ha impuesto la ecuación social trabajar-obedecer-consumir-pagar.

Y eso nos convierte en autómatas-consumidores, caracterizados por ser materialistas, egoístas, inconscientes, indolentes, insensibles, individualistas, entre otras no gratas características, sólo buscando hacernos de mucho dinero, a como se pueda.

Y eso se convierte en una rutina que debemos de seguir toda la vida, hasta que nos pensionamos (claro, si eso es posible, obteniendo al final un miserable emolumento) o nos morimos, como sucede a tantas personas que mueren, por ejemplo, cuando cumplían con su deber (de enfermedades, de “accidentes”, de asesinatos, de tristeza, de suicidios provocados por la desesperanza de enfrentar una vida cada vez más cruda e incierta…).

Bueno, pues muchas personas, sobre todo jóvenes, tratan de romper con ese cerco existencial que sólo enriquece a unas cuantas empresas o billonarios del mundo, los únicos beneficiados de toda esta brutal, aburrida y hasta fatal imposición.

Justamente los jóvenes chinos, mujeres y hombres, ya están haciendo eso, “retirarse” a temprana edad. Y debe de ser no sólo por ir en contra de la mencionada ecuación social, sino también como una forma de protesta ante un régimen represor que persigue y trata a los opositores  como “refugiados de la ley”, nada de usar la expresión “presos políticos” (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2013/09/china-autoritarismo-capitalismo-salvaje.html).

En el extremo, durante la pandemia, hizo todo lo posible por contenerla, llegando a draconianas medidas de prohibir a la gente que saliera de sus casas, incluso, estando enfermos. No podían ir a hospitales y fueron muchos los que murieron por el Covid en sus hogares, sin ninguna clase de ayuda (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/03/cientificos-chinos-previeron-hace-un.html).

De por sí, tanta competencia enfrentan, aunque terminen sus estudios universitarios, incluso con buenas calificaciones, que el desempleo entre los jóvenes es de casi veinte por ciento (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/08/en-china-como-en-el-resto-del-mundo-hay.html).

Y de todos modos, la economía china se está estancando, está llegando a porcentajes de crecimiento muy por debajo de los dos dígitos que solía presumir. Es que no ha caído en la cuenta China, de que el crecimiento ilimitado, no es posible en un planeta con recursos limitados. Además, el consumo social también es limitado, no se pueden adquirir más cosas de las que la sociedad está en capacidad de comprar, contrario a la sobreproducción, que eso busca, un consumo compulsivo permanente (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/11/china-podria-estar-llegando-un-pico-de.html).

Como decía, mujeres y hombres jóvenes chinos, se están, digamos, que rebelando, ante una sociedad que cada vez les exige más y más, aunque las recompensas salariales sean pocas. Un trabajador de una empresa de mensajería, dijo que trabajaba tanto, que su sudoración era constate y por eso, ni ganas le daban de orinar y lo hacía por un salario miserable (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/11/un-repartidor-chino-platica-que-sudaba.html).

Por eso, cansadas y cansados de tantas presiones, rutinas, autoritarismo, bajas o nulas recompensas, se están “pensionando” tempranamente. Es lo que expone el artículo de Associated Press, titulado “Al ir la economía china disminuyendo su crecimiento, algunos jóvenes están rentando departamentos baratos para ‘pensionarse’ pronto”, firmado por la periodista Albee Zhang (ver: https://apnews.com/article/china-cheap-housing-prices-4a2825765c974497ce5a8748302de285).

Abren el artículo una serie de fotografías de un complejo multifamiliar compuesto de varios edificios ubicados en Qidong, en la costa oriental de China. A un lado de la costa, el complejo, bautizado como “Vida en Venecia”, pretendió emular a una Venecia, pero China, en la cual, la gente disfrutara de la vida junto al mar, tranquila, con amenidades. Pero le sucedió como a muchas otras “grandiosas”, “revolucionarias” obras construidas sin planeación, pues esas decenas de altos edificios que albergan a cientos de departamentos están casi vacíos, poca gente vive en ellos, pues por la falta de empleo, los bajos salarios, son pocos los que pudieron aspirar, en su momento, en el 2010, a adquirirlos. Empresas como Evergrande cayeron en esos costosos excesos, que la llevaron a la quiebra (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/09/la-crisis-inmobiliaria-de-la-empresa.html).

Muchas de esas fallidas obras inmobiliarias han tenido que demolerse, pues era muy caro darles mantenimiento, aun estando vacías. “Vida en Venecia”, se mantiene, pero sus departamentos se venden o rentan muy baratos ya. Y es uno de los sitios en donde jóvenes como Sasa Chen, “una chica agotada y fastidiada de su muy bien pagado trabajo en finanzas en Shanghái, ha buscado para vivir permanentemente. Por sólo 1,200 renminbis (yuanes), $168 dólares (unos tres mil pesos), mensuales que paga por su departamento, se puede dar el lujo de retirarse a la tierna edad de 28 años. Expertos indican que el caso de Chen es parte de una amplia tendencia que ha visto a un creciente número de jóvenes que, por toda China, están emigrando a pueblos y ciudades pequeños, los que toman las ventajas de muy baratas propiedades, las que han estado disminuyendo sus precios desde la pandemia del Covid”.

Dice Zhang que eso es exactamente lo opuesto a lo que sucedía hace unos años, que los jóvenes emigraban de los pueblos a las grandes ciudades, en busca de una mejor vida y hasta de riquezas, animados por el gran crecimiento económico de esos años. “Pero cuando la creciente economía comenzó a enfriarse, las expectativas se desplomaron, las oportunidades disminuyeron y la competencia es más y más feroz”.

De hecho, las familias hasta se endeudan, con tal de proporcionar educación extra a sus hijos, para que puedan enfrentar la mencionada feroz competencia, pero ni así pueden confrontarla miles de jóvenes, condenados al desempleo o a trabajos mal pagados, que ni tienen que ver con las carreras que estudiaron.

Sin embargo, esa tendencia ya es común en todo el mundo, que cada vez menos, estudiar una licenciatura es sinónimo de obtener un buen empleo y un buen salario, una vez que se concluya. Por eso, muchos jóvenes prefieren estudiar carreras técnicas que les proporcionarán un empleo, a veces hasta mejor pagado que uno que se consiga con una carrera universitaria (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/10/estudiar-una-carrera-universitaria-no.html).

Pero cuando logran obtener un buen empleo, “las empresas que pagan muy bien, que son las tecnológicas, requieren un horario de nueve de la mañana a nueve de la noche, de lunes a sábado, lo que se conoce como 996, muy pesado. Por esa intensa presión, algunos profesionistas han renunciado y formado un movimiento de resistencia llamado “permaneciendo a bajo nivel” (lying flat),  dejando a un lado sus profesiones, por una ‘vida sin grandes ambiciones’” (ver: https://apnews.com/article/business-d2b9f71d73219b32d78709b0afb443ca).

Están haciendo como otros jóvenes de países occidentales, que están impulsando un movimiento llamado “independencia financiera, retiro temprano”, FIRE (por sus siglas en inglés).

¡Claro, es el sueño quizá de millones de jóvenes, no sólo de jóvenes, sino de gente de todas las edades, que se pudiera tener libertad financiera para dedicarse a hacer lo que se plazca!

Pero es algo muy difícil de lograr. Y con tanta competencia social impuesta (por el capitalismo salvaje, que nos pone a competir como a gladiadores por un puñado de mal pagados empleos), las dificultades crecen. Por eso, muchos optan por dedicarse a actividades ilícitas, como secuestrar, clonar tarjetas, hackear, vender drogas. Y algunos, lo logran, se hacen reyes de las drogas o de los hackeos (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/06/no-deja-de-haber-gente-sin-escrupulos.html).

Dice Zhang que esa tendencia es más fácil lograrla en China, “en donde los departamentos están a la mitad de precio en Vida en Venecia o en donde se puede comer un plato de tallarines o de arroz por menos de tres dólares”.

Y por eso ha atraído a personas como Chen, “en donde la vida es perfecta, vista al mar, aire limpio, renta barata. Tengo todo el tiempo del mundo, la libertad de hacer lo que me plazca. Estoy viviendo la vida que quería. Me levanto todos los días a las diez de la mañana, y me la paso cocinando, relajándome y caminando bastante por la playa”.

Como ganaba muy bien, 700,000 yuanes al año, unos $98,480 dólares, “pude ahorrar dos millones de yuanes ($290,000 dólares) y con eso podré vivir allí el resto de mi vida, sin tener que trabajar de nuevo”.

En efecto, pagando los 168 dólares de renta (que seguramente irá bajando con el tiempo), le alcanzarían sus ahorros para vivir unos 143 años. Claro, no los va a vivir todos, se los repartirá con las comidas, pero habiendo trabajado en finanzas, es claro que lo tiene bien calculado. Muy bien por ella.

“Por supuesto que me faltan algunas comodidades, como que me trajeran comida a la casa o que ya no tengo cerca a mi restaurante favorito, pero te aseguro que me las arreglaré. Mi vida anterior ¡era un fastidio! Y, en verdad, nunca pensé que trabajar es el único objetivo en la vida. Mi vida ideal es no trabajar y estar en sitios que me gusten”, dice Chen.

Como antes señalé, es la filosofía que muchos quisiéramos tener, pero es fundamental tener la libertad financiera para hacerlo, como Chen ya la logró.

Y lo están haciendo muchas otras chinas y chinos. Se están yendo no sólo a la provincia china, sino a otros países, como Xiong Yidan, quien a la mitad de sus 30’s, decidió comprarse una granja en Tailandia y dejar su bien pagado trabajo como operadora de criptomonedas. Ahora vive allí, cultivando sus tierras y viviendo con sus mascotas (ver: https://www.theguardian.com/world/2024/apr/13/the-chinese-emigres-leaving-the-pressures-of-home-for-laid-back-chiang-mai).

Y señala Zhang que, en efecto, ha disminuido la población de ciudades como Beijing, “con estadísticas que muestran que han salido de allí 1.6 millones de personas en sus veintes e inicios de sus treintas, más o menos la población de Filadelfia”.

Es una cifra importante que muestra que, en efecto, es una tendencia que está creciendo. De una forma u otra, chicas y chicos están viendo la forma de tener la mencionada libertad financiera para vivir en donde se sientan a gusto y hacer lo que más les guste. Y, por supuesto, sin hijos, que es también otra tendencia, en vista de la carestía de la vida. La población china envejece y se avejenta (ver: https://www.theguardian.com/world/2023/sep/25/beijings-demographic-crisis-means-china-could-get-old-before-it-gets-rich).

“La gente ya no quiere competir entre sí”, señala Xiang Biao, mencionado por Zhang, del Instituto Max Planck de Antropología Social de Alemania. “Es una tendencia que crece”.

Menciona Zhang la ya citada disminución en el crecimiento económico chino, que “sólo fue del 5 por ciento en el 2025, lejos de los dobles dígitos que solía presumir”.

Por eso, en lugar de pelearse por empleos, la mayoría, de todos modos, mal pagados, muchos jóvenes prefieren buscar condiciones más dignas y hasta baratas para vivir, señala.

Otro ejemplo es el de otra chica, Ban Zhao, quien a sus 29 años, mejor se fue a vivir con su novio a la provincia de Yunnan, en el suroeste de China. “Allí, por sólo 800 yuanes al mes ($110 dólares), renta un departamento de tres recámaras, una de las cuales ha convertido en un estudio de yoga. Su novio y ella trabajan menos de 20 horas a la semana impartiendo clases de yoga por línea, para tener dinero suficiente para sus necesidades elementales. El resto del tiempo, camina por los bosques y campos llenos de flores y disfruta de los amaneceres de la región”.

En otros sitios, ya se pueden hallar departamentos más baratos que autos. Es el caso de Hegang, una ciudad minera (se explotaba carbón). “Al cerrar las minas, la gente dejó la ciudad y ahora hay más casas que personas”.

Allí, el corredor de bienes raíces Yang Xuewei “ha vendido más de 100 propiedades a precios de ganga a chinos de todo el país. Incluso a extranjeros que han visto su sitio por internet. Un departamento de una recámara, puede conseguirse por tres mil dólares ($54,000 pesos) y con $13,000 dólares ($234,000 pesos), se adquiere una casa con cuatro recámaras”.

Pues sí que están baratas, más que las de palomares que se pueden adquirir en las periferias de la Ciudad de México, como en Ixtapaluca o en Tecámac, que cuestan al menos unos $700,000 pesos. ¡Vámonos a China!   

Dice Yang, el vendedor de casas, que “no sé de grandes ciudades, nunca he vivido en una , pero te puedo decir que vivir en Hegang es fácil”.

Cheng Zhiwu, profesor de finanzas de la Universidad de Hong Kong, mencionado por Zhang, dice que “costos de vida cada vez mayores y menores oportunidades de empleo en las ciudades grandes, están impulsando a la gente a mudarse a lugares más baratos”.

Chen, la chica que vive en Vida en Venecia, lo reafirma: “es natural, la gente joven está enfrentando la realidad y pensando en su futuro”.

En efecto, como señalé, ante futuros más difíciles e inciertos, si vivir con lo mínimo, nos da paz espiritual (que es lo que se debería de hacer), es lo mejor.

Casos como el del famoso Ted Kaczinsky (1942-2023) , el Unabomber, aunque extremo, muestran que se podría vivir minimalistamente (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/ted-kaczynski-anticipo-la-catastrofe.html).

Un consumo mínimo, sería un golpe brutal al capitalismo salvaje, que nos impone que toda la vida debemos de consumir y consumir, aunque no lo necesitemos.

Así que ganemos sólo lo necesario, tratando, en lo posible, de hacer lo que nos guste, no compitamos entre nosotros, no busquemos hacernos inmensamente ricos y vivamos una vida modesta.

 

Contacto: studillac@hotmail.com