viernes, 13 de marzo de 2026

Hay una epidemia de drogadicción en Cuba

 

Hay una epidemia de drogadicción en Cuba

Por Adán Salgado Andrade

 

Cuba es un país que sólo ha sido utilizado a la conveniencia de otras naciones. Primero, fue España, que la colonizó casi cuatro siglos. Hasta que en 1905, Estados Unidos, EU, pretextando que España le había hundido un buque militar, emprendió la guerra con este país y “liberó” a los cubanos de su látigo y, muy a su modo, el de EU, la “independizó” de España.

Pero luego vinieron varias décadas en que, en efecto, la dependencia de España, cesó, pero estuvo Cuba supeditada a los intereses estadounidenses, que la usaban como un paraíso fiscal, en donde gánsteres de todo tipo iban allí y lavaban sus fortunas, construyendo hoteles o centros nocturnos. Uno de los más famosos fue Meyer Lansky (1902-1983), quien controló hoteles como el Hotel Nacional y el casino que estaba allí (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Meyer_Lansky).

Pero, más adelante, cuando al fin tuvo lugar la revolución castrista, emprendida por Fidel Castro (1916-2016) y Ernesto Che Guevara (1928-1967), tras un breve periodo de reconstrucción y furor por haberse liberado de EU, le tocó el turno a la entonces Unión Soviética, URSS, de controlar a la isla.

Quizá el momento que muestra cuán grande era dicho control, fue cuando fue usada la isla para desplegar armas nucleares, apuntando directamente a Washington y otras ciudades estadounidenses (es extraño que EU, teniendo la base de Guantánamo allí, un tumor canceroso en territorio cubano, no haya advertido todos los movimientos que se hicieron para armar esas instalaciones).

Fue una grave crisis, resuelta bastante bien por los entonces líderes de EU y de la URSS, John F. Kennedy (1917-1963) y Nikita Khrushchev (1894-1971), quienes se pusieron a negociar durante trece días (por eso se le conoce así, como la Crisis de los 13 días, que hay una cinta al respecto, con Kevin Costner).

Y se impuso un embargo desde entonces a Cuba, que ha contribuido todavía más al grave subdesarrollo que padece, que ya señalé que es histórico, estructural. La URSS tampoco se interesó en asistirla tecnológica y científicamente, para que desarrollara industrias básicas o infraestructura, como la eléctrica, que está tan mal, que padecen cortes diarios de hasta 17 horas los cubanos, incluso, en La Habana, por lo que muchas personas ya están usando plantas eléctricas o paneles solares (ver: https://www.youtube.com/watch?v=OLQkHwUQ2tA).

Y ahora, con la grave situación creada por el desequilibrado mental Donald Trump (1946), cuando, prepotentemente, intervino en Venezuela, capturó a Nicolás Maduro (1962) y a su esposa y comenzó a administrar al país (es una acción neocolonialista y neoimperialista), ya Cuba no recibirá el petróleo que le enviaba su aliada Venezuela, con lo que sus problemas se agravarán más y más (como explico en el siguiente video: https://www.youtube.com/watch?v=wOZvHlP4oto).

Los problemas de pobreza, de carencias de todo, de salud, de desempleo, de una baja en el turismo… empeoraran. No sólo eso, sino lo que yo llamo el desánimo social, la condición por la cual la gente se deprime ante la falta de alternativas, ante la falta de un futuro, en medio de la pobreza, la desocupación y otras preocupantes situaciones, se incrementa, sobre todo en los jóvenes, que buscan lo que tengan a su alcance para abstraerse de su triste realidad.

Justamente a lo que recurren mucho es a las adicciones, como el alcoholismo o la drogadicción. Y ésta última, está incrementándose en Cuba, representando un problema más para una sociedad en crisis.

Es lo que expone el artículo de Associated Press, titulado “Jóvenes cubanos buscan ayuda en iglesias y en centros estatales, para dejar de usar las drogas sintéticas baratas que inundan las ciudades”, firmado por Andrea Rodríguez (ver: https://apnews.com/article/cuba-drug-use-chemical-economy-crisis-d0f22f6452b8f167f6766c9d4d481be6).

Abre el artículo un video en donde jóvenes que se encuentran en un centro de rehabilitación corean frases que los impulsan a dejar las drogas, como “loas toxinas que nos esclavizan, debemos dejarlas”, tomados de los hombros, en círculo. Otro joven dice que en Cuba tienen la frase “el fondo, no tiene fondo” y dice que él, lo había tocado, pero siguió cavando y cavando, “hasta que pedí ayuda”. Un pastor, Abel Pérez, dice que el problema es muy grave “y he visto a jóvenes, consumiendo drogas delante de mi”. Alejandro Morales, padre de un joven en rehabilitación también dice que el problema es grave. “yo, en mi juventud, nunca vi algo así, como ahora está sucediendo”.

Y el coronel Juan Carlos Poey Guerra, jefe de la unidad antidrogas del Ministerio del Interior, afirma, vehementemente, que son “drogas que provienen de Estados Unidos, pues en Cuba no hacemos drogas de ningún tipo”.

De hecho, lo que dicen tanto el señor Morales, así como el coronel Poey, confirmaría que por las condiciones cada vez más malas de la economía cubana, son los jóvenes los más afectados y los que acuden a ellas con tal de escapar de su depresiva realidad.

“Los jóvenes piden librarse sólo por las siguientes 24 horas de ‘las toxinas que esclavizan’. Y es el primer paso para una desintoxicación que durará 90 días, en ese hospital psiquiátrico”, dice Rodríguez.

“El uso de las drogas era un fenómeno casi desconocido en Cuba, hasta que comenzó la presente década. Sin embargo, la crisis económica que se va profundizando, la escasez de productos básicos y el surgimiento de drogas sintéticas baratas, se han combinado para transformar el panorama”, agrega Rodríguez.

Como ya señalé, una mala economía es la generadora de problemas sociales, desde leves hasta muy graves. Vean aquí, por ejemplo, cómo ha crecido tanto el llamado crimen organizado, con todas sus delictivas actividades, como secuestros, ejecuciones, contrabando de armas, tráfico de drogas… que dan poder económico a los que a eso se dedican y por eso, ya desde muy jóvenes, andan delinquiendo, sin importarles las consecuencias, de que un día sean asesinados por grupos criminales rivales.

Ya es común, señala Rodríguez, ver a jóvenes en La Habana “durmiendo en parques, caminando con dificultad o inconscientes, tirados en las calles”.

El principal estupefaciente que usan es el llamado químico, “un potente coctel de canabinoides sintéticos y peligrosos aditivos. Se absorbe en ´papelitos’, que cuestan unos 250 pesos cubanos, 50 centavos de dólar, lo que los hace más baratos que una pieza de pan o una lata de refresco”, señala Rodríguez.

Un paciente en recuperación, David Morales, citado por Rodríguez, dice que “está en todas partes y es muy barato”.

Seguramente ese costo tan bajo es lo que también los anima, pues si fuera cocaína o algo más costoso, es poco probable que los indujera a consumirlo. Porque cuando un cocainómano, por ejemplo, ya es crónico, hasta pierde su patrimonio, con tal de alimentar su, incluso, fatal vicio (si han visto la cinta Trainspotting, de 1997, recordarán que el personaje Tommy, que vivía muy bien, en su cómodo departamento, saludable, que hacía ejercicio y tenía a su chica, cuando ésta lo corta por un VHS en donde ellos se habían filmado teniendo sexo y que no estaba entre los videos de Tommy – se lo habían robado sus “amigos”, sin que él supiera –, se dio totalmente a la perdición y hasta contrajo sida, por usar jeringas infectadas para inyectarse heroína, y por comprarla, se quedó en la ruina económica, moral y física, que hasta murió).

Así que esa baratura en el precio de ese veneno es la que, obviamente, es un factor todavía más atractivo para que lo adquieran y busquen abstraerse de la dura realidad.

Y reconociendo el incremento en el consumo del “químico”, el Ministerio de Salud y otras agencias han establecido un Observatorio Nacional de las Drogas, para detectar el problema.

En el 2024, de acuerdo con la doctora Tania Adriana Peón, citada por Rodríguez, jefa de salud mental y adicciones del Directorio General de Salud, “hubo 467 personas que se acercaron a pedir ayuda. Y para el 2025, esa cifra casi se duplicó, a 886. Cuba tiene cero tolerancia contra las drogas y el tráfico de drogas se castiga hasta con prisión perpetua y aunque no produce drogas, las autoridades reconocen que no es inmune a que se usen”.

Dice Rodríguez que las drogas que se consumen, a veces provienen de las que llegan a las playas, “cuando los traficantes son perseguidos y las arrojan al mar. Otras, son introducidas en objetos importados y a veces se han detectado pequeños sembradíos de marihuana”.

Obviamente es provocado por la misma crisis económica, pues la gente trata de dedicarse a alguna actividad que le permita salir de sus problemas económicos. Y si eso se resuelve vendiendo drogas o sembrando marihuana, lo harán, así como lo que menciono arriba, de los jóvenes pobres que se meten al crimen organizado para salir de su miseria material.

El mencionado coronel Poey dice que la policía ha detectado 46 nuevas drogas sintéticas, mezclas de canabinoides con anticonvulsivos, como la carbamezapina o con formaldehido o hasta fentanilo. “Entre el 2024 y el 2025, evitamos 72 intentos de introducir drogas al país desde once distintos orígenes”, señala Poey.

Muy seguramente grupos de narcotraficantes mexicanos, también le entran al lucrativo negocio, sin importarles los daños que hacen a una juventud que, de por sí, ya tiene una vida muy difícil y hasta miserable.

Como la atención a la salud es gratuita, los jóvenes que buscan recuperarse, acuden a las clínicas exprofesamente dedicadas a eso. “Están divididas en cubículos en donde hay camas dobles, con área para comer y los internos, deben de  encargarse de la limpieza”, señala Rodríguez.

El citado pastor Abel Pérez también proporciona ayuda en su parroquia. “No puedo estar sin hacer nada, ante ese grave problema”.

Son los mayores, los padres de los adictos, los que destacan la gravedad del problema. Claro, pues muchos de ellos vivieron en los, digamos, tiempos de bonanza de Cuba, cuando era asistida por la URSS y tenían una vida menos limitada.

Desgraciadamente, deben de ser pocos los jóvenes que aceptan ayuda, sobre todo, los que cuenten con una familia que realmente se interese en ellos. Muchos, seguramente, seguirán enganchados con el “químico” hasta que los daños a su salud sean fatalmente severos.

Y con las condiciones cada vez más duras por las que Cuba está pasando – y seguirá pasando, cada vez peor, si antes no le ocurre un milagro que la saque de su sopor –, esa epidemia de drogadicción va a ir incrementándose.

Los jóvenes preferirán sentirse “volados” a seguir viviendo entre la desesperanza de una vida, para la mayoría, sin futuro.

 

Contacto: studillac@hotmail.com