sábado, 24 de julio de 2021

Conversando con un repartidor de gas

 

Conversando con un repartidor de gas

por Adán Salgado Andrade

 

Sin los energéticos, no habría sido posible la evolución humana. Desde que el hombre notó ese extraño elemento, el fuego, que quedaba cuando un árbol era alcanzado por un relámpago y se dio cuenta que podía ser usado para cocinar sus alimentos, comenzó el uso de tales energéticos, los cuales, como señalé, han posibilitado no sólo cocinar alimentos, sino trasladarse, electrificarse, volar, surcar los mares, viajar al espacio, construir, transformar la materia prima en la infinidad de objetos que requerimos en nuestro diario existir… ¡toda nuestra vida gira en torno a la existencia de los energéticos, sean los contaminantes fósiles o los “limpios” renovables! (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2019/12/el-desarrollo-de-la-humanidad-traves-de.html).

Entrecomillé limpios porque, a la fecha, no hay una energía realmente limpia. Todo es producto de una combustión y, por lo mismo, hay un nivel de contaminación, por desgracia. Somos intrínsecamente contaminantes.

Bueno, aclarado lo anterior, en el hogar, el uso más directo de un energético, lo vemos al cocinar, pues sin una fuente de calor, no podríamos hacerlo. En mis juveniles tiempos, recuerdo que la gente usaba las estufas de petróleo, cuya combustión de una especie de diésel pesado, producía un peculiar olor. O también se empleaban, y emplean, las parrillas eléctricas. O los fogones, en los pueblos en donde disponen de madera.

Actualmente, el medio más generalizado es el gas LP, (LP referido a sus iniciales inglesas, liquid propane, propano líquido), el cual puede contenerse en cilindros de veinte o treinta kilogramos o en los tanques estacionarios, que se colocan, generalmente, en las azoteas de las casas. Ha incursionado algo el gas natural, conducido mediante tuberías, pero sólo en algunas zonas del país, sobre todo, el comercializado por FENOSA, filial de la corrupta empresa energética española Repsol, que aquí se ha estado enriqueciendo, gracias al monopolio que pasadas administraciones corruptas le brindaron para distribuir ese gas (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2014/06/la-neoconquista-espanola.html).

Como, por fortuna, muchos sectores sociales se opusieron a que FENOSA impusiera el uso del gas natural con sus peligrosas tuberías, la mayoría de la gente sigue empleando el gas LP mencionado. Y a pesar de ser un artículo de primerísima necesidad y a pesar de que somos un país petrolero, con varias refinerías que podrían procesarlo, la mayor parte, se importa, además de que sólo cinco empresas controlan casi el 50% de la distribución (ver: https://www.onexpo.com.mx/NOTICIAS/GAS-BIENESTAR-INICIARA-EN-CDMX-Y-ESTE-ESTADO_fMDLB/).

Por ello, resulta carísimo y cada que hay que adquirir un cilindro o recargar el tanque estacionario, es un buen “dolor de cartera”, por los altos precios que siempre ha tenido.

Eso lo experimento, personalmente, cada que hago el pedido de un cilindro de veinte kilogramos al hombre que me lo surte, quien, sea lunes, jueves o sábados, recorre las calles, gritando “¡GAS!”, para que todos los que lo necesitemos, se lo pidamos.

Le hago el encargo de dos tanques, que a ¡quinientos sesenta pesos cada uno, montarán mil ciento veinte pesos los dos! Una familia que percibe el salario mínimo, que aun con el incremento que López Obrador le ha otorgado, actualmente es de sólo $123.22 pesos diarios, deberá asignar poco más de cuatro días y medio de ese minisalario para hacerse del tanque de veinte kilogramos. Muy difícilmente le durará un mes. Probablemente, tres semanas, así que deberá de comprar otro. Es decir, más de ocho días de su salario se le irán en pagar esos caros, pero necesarios cilindros, que usará la familia para cocinar y para el calentador, digo, si es que gustan bañarse con agua caliente, aunque no diario, pues sí es así, el cilindro durará quince días, a lo mucho.

En fin, como siempre le pregunto al hombre, al que llamaré David, por adelantado, cuánto cuesta el cilindro, me preparo mentalmente para desembolsar ese necesario gasto.

Cuando regresa, ya con los dos cilindros, cargándolos en un “diablito”, le comento que es mejor, pues así no se lastima su espalda. “Sí, y es que traía tres, mejor así”, me contesta. “¿No usa faja?”, le pregunto, refiriéndome a esos anchos cinturones, empleados por los cargadores, con tal de no lastimarse su cintura. “No, ¿qué cree?, que me la pongo y me lastima. Y tengo varias, pero no las uso”, me responde. Le digo que se me hace raro, pues, generalmente, es al contrario, la gente se lastima si no la emplea. Pero me comenta que muchos de sus compañeros, “más viejos que yo, me dicen que, ya, el que se lastima, se lastima, aunque use faja, como que ya están acostumbrados”. Puede ser, le digo. Y me pongo a pensar en que quizá sea como esa gente que toda su vida come alimentos engordantes y nunca se enferma. Probablemente, haya personas que, en efecto, estén acondicionadas, por su fisiología, a cargar mucho y no se dañen su columna durante toda su vida laboral.

“Fíjese que hace como diez años, que me lastimo mi cintura. Y no crea que estaba cargando pesado. Fue que cargué un cilindro vacío, pero yo creo que lo cargué mal, y por eso me lastimé. Y que le digo al del camión que me había lastimado y que me dice ‘Vete y te vas al seguro, para que te atiendan’. Y ya que me voy, pero me dolía mucho, no podía ni levantarme, de verda’, andaba como viejito. Y que me subo a la combi, como pude. Ya, cuando llegué, la combi me dejaba como a una calle. Entonces, pues ya que me bajo, como pude,  con mucha vergüenza, porque qué iba a decir la gente, que este cuate, tan joven y camina como viejito. Y ya que me bajo. Y había una banca y que me siento, porque, en serio, que no aguantaba el dolor. Y que digo, no, pues me voy a levantar así, de madrazo… ¡y fue peor, porque, como que se me nubló la vista del dolor, y hasta me caí! Y, no me lo va a creer, pero llegué gateando a su pobre casa. Y la gente, los vecinos, me decían ‘¡Qué te pasó, Jarocho!’ – David es de Veracruz, y tiene un marcado acento costeño – y no sé qué pendejadas les dije, pero así llegué. Y ya que toco y que me abre mi mujer y que me pregunta, asustada, que qué me había pasado y que le digo que me había lastimado. Y que nos fuimos en un taxi al seguro… y ya, que me sacan una placa y que me ponen varias inyecciones, que tenía un esguince, me dijeron… ¡llegué con bastón y ya salí, como si nada!”.

Le digo que quizá por esa lesión, sea que le lastime usar faja. “Pues a lo mejor”, dice, y que nunca se ha vuelto a lastimar desde entonces.

Le pregunto su edad, me responde que tiene 45 años. “Se ve más joven, como de 35”, le digo. “Pues, no se crea, luego ya me canso”. Comenta que está casado y tiene tres hijos, dos hijas, la mayor de 17 años, una de once y otro, de seis años. “Se llevan seis años cada uno. Yo les digo que se pongan a estudiar, para que no anden como yo, que es puro trabajo físico”. Pues buenos su consejos, aunque ya hay tanto desempleo, que actualmente, ya ni ese hecho, el contar con una carrera universitaria, es sinónimo de seguridad y estabilidad laboral, pues estadísticas recientes muestran que en México, sorprendentemente, están más desempleados los grupos poblacionales que cuentan con una licenciatura, maestría o doctorado (ver: http://archivo.eluniversal.com.mx/primera-plana/2014/impreso/preparados-sufren-mas-desempleo--43966.html).

Le pregunto sobre su salario. “Como ya somos comisionistas, ganamos según lo que vendamos. Seguimos con la empresa, pero es por comisión. Saco como quinientos diarios”. “¿¡Quinientos diarios!?, oiga, pues usted gana más que un maestro”, exclamo, tomando en cuenta que un profesor de secundaria, con 24 horas a la semana, gana menos de catorce mil pesos mensuales, nominalmente, y con los descuentos, son unos doce mil pesos, cuando mucho. Pone cara de incredulidad. “Bueno, pero los maestros, pues su trabajo, como se han quemado las pestañas, es más tranquilo, ¿no? Y aquí, pues son unas chingas”. Asiento, pero le digo que, de todos modos, no gana tan mal. “¡Ah, pero me gasto como ochenta pesos diarios de gasolina y que algo que de repente como!”, dice. De todos modos, le hago la cuenta, que le quedan casi 400 pesos al día. Como descansa miércoles y domingos, obtiene unos dos mil pesos a la semana, o sea, unos nueve mil pesos al mes, con las propinas. “Pero, fíjese que mucha gente, ni nos da propinas, porque como está tan caro el gas, nos dan lo exacto. Y eso que se lo tenemos que subir a la azotea, ni así nos dan”.

Justamente por eso, siempre le entrego una propina a David, aunque el gas esté tan caro, pues es una cuestión de gratitud, ya que hace, al fin, el esfuerzo de cargar tan pesados cilindros, que cualquiera que lo haya hecho, concordará conmigo en que no es fácil realizarlo y hasta puede resultarse lastimado.

Le pregunto cuánto tiempo lleva trabajando repartiendo gas. “Diecinueve años”. “Pues yo creo que se va a jubilar allí, ¿no?”. “Pues sí… a ver si saco una pensioncita”, dice, su moreno, requemado rostro, reflexivo. Claro, pues, finalmente, es la esperanza de todo trabajador, tener una pensión digna, al final de su vida laboral. Por desgracia, poca es la gente que obtiene una pensión decorosa en este país – excepto los corruptos ex presidentes, a los que López Obrador, afortunadamente, les suprimió –, a pesar de las Afores, las que sólo han servido para rescatar a empresas y a pasadas administraciones prianistas corruptas.

Dice que usa una moto para trasladarse desde Ecatepec, en donde vive, “pegado al cerrito”, hasta la gasera, que está por Indios Verdes. “Tengo mi carrito, pero no me saldría llevarlo, por la gasolina”, dice.

Le pregunto si su esposa trabaja. “Sí, fíjese que tiene un puesto de comida, allí, en su casa – viven en la casa de los padres de ella –, y vende alitas y que crepas, postres, gelatinas… y otras cosas. Nada más se pone viernes, sábado y domingo. Y a veces los lunes, cuando le sobra. Pero casi nunca le sobra nada. Fíjese que es muy abusada y luchona. Y tiene mucha suerte, porque la gente, hasta hace cola para comprarle. Le han puesto otros negocios aquí y allí, y no le bajan las ventas”. “Pues ha de cocinar muy rico”, le digo. “Pues vaya uste’ a saber qué, pero no le va mal. Gana hasta más que yo. Ya, libres, le quedan siete mil pesos por semana. ¡Ah, pero es una chinga, porque para estar pelando tanta ala, es una friega, de tantas plumas que traen!. Yo, los miércoles, que descanso, me pongo a ayudarle, pero no aguanto. Lo bueno es que las niñas, ya le ayudan, sí… es cuando se da uno cuenta de la inversión de los hijos”, dice. Me causa gracia que se haya referido a los hijos como una “inversión”. He escuchado opiniones contrarias, que los hijos son una “mala inversión”, Quizá dependa de si ayudan, en cierto momento, a la familia, como las hijas de David.

Dice que la “grandecita” ya terminó la preparatoria “y también ya anda de novia. Pero yo le digo que se ponga abusada, porque, viera usted, cuánta chamaca hay por allí, chicas, ni de quince años, que nomás las embarazaron y las dejaron. Ya, ni quien se fije en ellas”, dice. Por desgracia, el embarazo en las adolescentes, es un grave problema en el país, pues cada año, casi nueve mil chicas de 14 años o menos, resultan embarazadas (ver: https://www.jornada.com.mx/2021/07/22/politica/014n1pol).

Y no les queda más que, a pesar de su inmadurez, cuidar a hijos que, muy probablemente, no fueron deseados.

Le pregunto si quiere estudiar su hija alguna carrera. “Pues me dice que eso de la computación, pero su novio, dice que mejor estudie cómo hacer uñas. Él es peluquero y le va muy bien. Y le dice que él puede cortar el cabello y que ella ponga uñas”. Le comento que, en efecto, conozco a gente que se dedica a eso y que no les va tan mal, pues cobran ciento cincuenta o doscientos pesos por colocar uñas artificiales, a las mujeres que las solicitan. “Sí, es lo que le dije, que yo le pagaba el curso y que mejor estudie eso”, concuerda conmigo.

“Pero por eso les digo que estudien, para que no estén como yo, que me pongo las chingas cargando, que sean alguien”, enfatiza.

“Porque, a ver cuánto dura esto. Ya ve que dicen que Obrador va a meter gas más barato”, me comenta, refiriéndose al Gas Bienestar, que López Obrador ya aseguró que se distribuirá, con el propósito de bajar sustancialmente los casi prohibitivos precios para las clases populares que ha alcanzado ese imprescindible combustible (ver: https://www.sdpnoticias.com/mexico/cuanto-costara-el-gas-bienestar/).

“Por eso les digo a mis hijos que estudien, para que no terminen cargando, como yo. Y es lo único que sé hacer. Si me corren, pues ya no me darían trabajo, por la edad”, dice, pensativo, mientras se despide.

Sólo espero que David se ponga “abusado”, para que trabaje distribuyendo el Gas Bienestar, prometido por López Obrador, con tal de que no se quede sin empleo.

Contacto: studillac@hotmail.com

miércoles, 21 de julio de 2021

La creciente inseguridad cibernética

 

La creciente inseguridad cibernética

Por Adán Salgado Andrade

 

Cuando Tim Berners-Lee (Inglaterra, 1955), inventó en 1990 la World Wide Web, es decir, la red mundial, gracias a la cual, desde entonces, podemos comunicarnos más fácilmente por el Internet, seguramente no pensó en todos los problemas que esa red mundial provocaría en la actualidad, comenzando por los virus cibernéticos, que fueron la primera amenaza que los internautas comenzaron a enfrentar y que las primeras versiones de tales virus, eran casi meras molestias, como el que metieran algún símbolo o cosas así, pero no habiendo llegado a los malwares tan destructivos que existen actualmente, como el llamado NotPetya, que infectó a miles de computadoras y servidores en todo el mundo en el 2017, paralizando no sólo a máquinas, sino a empresas completas (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2018/12/las-muy-destructivas-ciberguerras.html).

Es tan lucrativo hackear a máquinas o compañías, que ya hasta se ha convertido en un negocio, en donde “empresas” ofrecen a los hackers sus servicios para “negociar” los rescates. Por ejemplo, DarkSide es uno de esos “ofrecedores” de servicios. Ese sitio fue señalado por Estados Unidos, como el causante del secuestro a Colonial Pipeline, la mayor distribuidora de gasolina en el este de dicho país, lo que ocasionó escasez y alza en el precio de los combustibles (ver: https://oilprice.com/Latest-Energy-News/World-News/Gasoline-Shortages-Still-Lingering-Post-Colonial-Pipeline-Hack.html).

Se tuvo que pagar el “rescate”, pues no hubo forma de invalidar el malware que inutilizó a la empresa.

Se trató de hackers rusos, los cuales están ligados a instituciones públicas de espionaje y tolerados por éstas. Muy conveniente, pues así, la mafia rusa en el poder, comandada por Vladimir Putin, se desliga de esos hackers, cuando se le señala que son de su país. Putin, de hecho, niega firmemente, que tenga que ver algo con esos hackers, pero basta referirse a uno, en particular, el señor Eugeniy Mikhailovich Bogachev, para comprobar que existe estrecha relación. Es experto en hackear bancos y usar a corruptos bancos rusos, para depositar allí los fondos robados. Pero también sus servicios le sirven a Rusia para espiar a otros países, justo como a su eterno némesis, Estados Unidos. Además, se sospecha que tuvo que ver con el hackeo de la elección presidencial que le dio el triunfo, en su momento, a Donald Trump (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2017/04/cibercriminales-rusos-y-corrupcion.html).

China, es otro país que está siguiendo los mismos pasos de los rusos, como señala Andy Greenberg, en su artículo “Cómo el hackeo chino entró a una agresiva fase”, en el que detalla la complicidad de la mafia china en el poder con hackers. Estos hackers, se constituyen en “empresas”, las que tienen como principal cometido, robar dinero. Pero, por su asociación con la mafia gubernamental, también espían a otros gobiernos y, sobre todo, a empresas, para apoderarse de secretos industriales y otros sensibles datos. Así, cuando son descubiertos por empresas que detectan hackeos, la mafia china en el poder, niega toda asociación con ellos. “Incluso, varios son funcionarios del Ministerio de Seguridad Estatal chino”, señala Greenberg. El problema es que esos hackers “contratados”, muchas veces, actúan por su cuenta, o sea, se desatan, digamos, son incontrolables. “Y cuando eso sucede, ni el mismo gobierno puede controlarlos” (ver: https://www.wired.com/story/china-hacking-reckless-new-phase/).

Otro país que también está asociado con hackers es Norcorea, nación de las calificadas como “paria”, pues tiene relaciones con pocos países. Por cierto que hace unos días, nuestro canciller Marcelo Ebrard dijo que buscará reestablecer las relaciones con ese país, rotas desde la mafiosa administración de Enrique Peña Nieto, poniendo de pretexto que ese país “desarrollaba armas nucleares” (ver: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/07/16/politica/mexico-busca-restablecer-relaciones-diplomaticas-con-corea-del-norte-sre/).

Si esa fuera una razón de peso, entonces, no tendríamos que sostener relaciones, para comenzar, con Estados Unidos, el mayor poseedor de esos infames artefactos de exterminio masivo, que pueden destruir el mundo en cuestión de unas cuantas horas (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/10/el-sovietico-que-salvo-al-mundo-de-uno.html).

Pues Norcorea, llevó a cabo un ataque, coordinado por el llamado Lazarus Group, comandado por Park Jin-hyok, alias Pak Jin-hek, alias Park Kwang-jin. Este grupo de hackers lanzó, en el 2016, un infame ataque contra el banco central de Bangladesh, una pobre nación que, por lo mismo, tiene pocas protecciones contra esos infames ciberataques. El plan era apoderarse de mil millones de dólares, todas las arcas de ese banco, pero gracias a que un nombre no estaba bien deletreado, se pudo evitar el multimillonario robo. De todos modos, Lazarus logró robar 81 millones de dólares, aunque, gracias a los rastreos del dinero, se lograron recuperar otros 50 millones. Pero 31 millones, simplemente, se “esfumaron”.

Lazarus también fue responsable del ataque, en el 2014, contra los estudios Sony, por haberse atrevido a filmar la cinta The Interview, que criticaba y se burlaba de Kim Jong-un. Sony debió de cancelar las proyecciones en varias salas, pues tal ataque fue muy dañino (ver: https://www.bbc.com/news/stories-57520169). 

Algunas veces, hay hackers “buenos”, que ayudan a descubrir a los malos, como Marcus Hutchins, quien detuvo al mencionado NotPetya, también bautizado como WannaCry – pues la gente tenía ganas de llorar de rabia al hallar su máquina o empresa inutilizada –, lo que evitó que sus daños se extendieran todavía más (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/05/de-como-el-fbi-arresto-al-heroe-que.html).

Sin embargo, los ataques siguen. Por ejemplo, se acaba de destapar el escándalo del espionaje realizado con un malware, el llamado Pegasus, que infecta a celulares, los cuales son, simplemente, pequeñas computadoras que también se conectan a la red mundial. Ese malware fue concebido por la empresa israelí NSO Group, dedicada al espionaje, aunque lo niegue. Indica un artículo de la agencia AP, firmado por Frank Bajak, que “una investigación por un consorcio global de varios medios informativos, basada en filtraciones de datos, provee evidencia de que malware de nivel militar, del grupo israelí NSO Group, que es el más infame sistema para espiar, está siendo utilizado para espiar a periodistas, activistas de derechos humanos y disidentes políticos” (ver: https://apnews.com/article/technology-middle-east-business-journalists-jamal-khashoggi-00a3fb4349b04504d3d7c481eae233d3).

México está entre las decenas de países en los cuales fueron hackeados cientos de celulares, 15,000, sobre todo en la pasada, mafiosa administración del mencionado Enrique Peña Nieto (2012-2018). Incluso, se halló que el celular de un periodista asesinado, Cecilio Pineda Birto  (1979-2017), estaba hackeado por Pegasus (ver: https://www.theguardian.com/news/2021/jul/18/revealed-murdered-journalist-number-selected-mexico-nso-client-cecilio-pineda-birto).

Y también se halló que el celular de la novia del periodista árabe Jamal Khashoggi, asesinado por sicarios saudiárabes, bajo órdenes de Mohammed bin Salman, se hallaba intervenido por tal malware (ver: https://www.france24.com/en/video/20210719-nso-group-s-pegasus-spyware-was-found-on-jamal-khashoggi-s-fianc%C3%A9e-s-phone).

Ambos periodistas eran “incómodos” para varios funcionarios de sus respectivos países, porque les habían investigado sus actos de corrupción y nexos con criminales.

Incluso los celulares del presidente Andrés Manuel López Obrador y de su familia, fueron hackeados durante el sexenio peñanietista (ver: https://www.jornada.com.mx/2021/07/20/politica/003n2pol).

Ese infame troyano de celulares, puede infectarlos, incluso, sin apretar ninguna tecla. Y es capaz de extraer toda la información de aplicaciones como mensajes, WhatsApp, localización del usuario y hasta activar cámaras y micrófonos. Y lo peor es que no es rastreable. O sea, es toda una maravilla para el ciberespionaje.

Claro que NSO se defiende, diciendo que sólo vende su malware para atrapar a terroristas y criminales. Pero sucede que nunca ha sido atrapado terrorista o criminal alguno con ese malware. En su página digital señala que “NSO crea tecnología que ayuda a agencias gubernamentales a prevenir e investigar terrorismo y crimen, para salvar a miles de vidas alrededor del planeta” (ver: https://www.nsogroup.com/).

En otra parte de su página señala que “los terroristas, traficantes de drogas, pedófilos y otros criminales, tienen acceso a tecnología avanzada y son difíciles de monitorear, seguir y capturar, como nunca antes. Los más peligrosos ofendedores se comunican usando tecnología diseñada para esconder sus comunicaciones, mientras que la inteligencia gubernamental y las agencias judiciales, batallan para reunir evidencia e inteligencia de las actividades de aquéllos”.

Evidentemente, tales argumentos no son creíbles, dado que, como señalo antes, todos los teléfonos hackeados de varios países se usaron para espiar a gente “incómoda” para el sistema, no a criminales, terroristas o pedófilos, como afirma, hipócritamente, NSO.

Así que el espionaje por celulares, es una nueva amenaza, usando la Web.

Encima de todo lo dicho, están los ataques sexuales o personales, suplantación de personalidad y otras cosas, a través de las así llamadas “redes sociales”, los que tienden a incrementarse más y más (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2010/11/las-banales-adictivas-y-riesgosas-redes.html).

Como he señalado, las amenazas son crecientes. Incluso, los hackers, ya están empleando la mal llamada Inteligencia Artificial, para reforzar sus ataques (ver: https://www.wsj.com/articles/ai-could-make-cyberattacks-more-dangerous-harder-to-detect-1542128667).

Digo mal llamada, porque la Inteligencia Artificial no es inteligencia, sino que se trata de simples programas que son “entrenados” para recordar millones de instrucciones. Aún así, aplicados al hackeo, pueden incrementar los daños (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/04/investigadora-afirma-que-la.html).

Lo peor es que, ante tanta inseguridad, se nos sigue obligando a usar a la red, no sólo en operaciones bancarias, sino en trámites gubernamentales, pago de impuestos… y hasta clases en línea, que también han sido hackeadas (ver: https://www.timesnownews.com/mirror-now/in-focus/article/mumbai-unidentified-men-hack-online-classes-post-obscene-videos-sextortion-and-cyber-bullying-on-rise/612696).

Nuestros datos personales, cuentas bancarias, números de tarjetas… ¡todo es muy vulnerable y está expuesto! Cada vez se incrementa el robo de dinero por cuentas bancarias o tarjetas hackeadas. Los bancos, por supuesto, se desentienden la mayoría de las veces y aluden en su defensa que son “causas ajenas a nuestro control”.

Por ello, expertos recomiendan que si queremos tener segura una computadora, “no la conectemos a la red”.

Tienen razón. Por eso, en Rusia, ya es obligatorio para generales de alto rango que todo tipo de comunicación entre ellos, sea mediante notas hechas en máquinas de escribir.

Así que quizá sea muy conveniente que las desempolvemos, ¿no creen?

 

Contacto: studillac@hotmail.com