sábado, 16 de marzo de 2013

“Reforma educativa”: privatización escolar y sueldos de hambre a profesores



“Reforma educativa”: privatización escolar y sueldos de hambre a profesores
Por Adán Salgado Andrade

Raúl aún no lo puede creer, sobre todo tomando en cuenta todo por lo que debió pasar para llegar a ese tan ansiado momento del cobro de su salario. “¡Me quedé, perdóname la palabra, pendejo… sí, de verdad, no lo podía creer, tantas friegas para que me salieran con miserables dos mil doscientos pesos. Y ni siquiera me pagaron el mes completo, que es lo que llevo trabajando, no, los pichicatos me dieron sólo lo de una quincena!”.
Así resume Raúl el resultado de más de un año de esfuerzos y de haber tomado como una alternativa ocupacional la tan cacareada “reforma educativa”, que, al analizarla mejor, resulta más un intento por, primero, deshacerse una mafia en el poder, la actual priísta, de otra, el charrismo sindical elbista (o sea, el sindicato liderado hace años por la mafiosa Elba Esther Gordillo. Al momento de escribir estas líneas, se consumó ya el gordillazo, con la captura en Toluca de Gordillo. Se repite el ritual priísta de siempre, simular amplia justicia, deshaciéndose cada inicio de sexenio de los elementos más incómodos y anacrónicos que posee). Segundo, esa “reforma”, de acuerdo al testimonio de Raúl, es más una manera de reducir drásticamente el presupuesto educativo, cargando parte de los gastos escolares a las familias de los alumnos y disminuyendo aún más los ya de por sí raquíticos salarios de los profesores, o sea, una simulada, parcial privatización de la enseñanza.
“Yo terminé mi carrera como guitarrista-concertista en la Escuela Nacional de Música de la UNAM – refiere Raúl –, con mucho esfuerzo, ya sabes, a veces, dejándola un rato, y luego, otra vez, allí… a veces, ya hasta ganas me daban de dejarla, porque, ya ves, con eso de que dicen que estudiando música te mueres de hambre, pues pensaba en seguirme dedicando a lo que hago”. Raúl se sostiene de las ocasionales presentaciones que realiza con un grupo de cuerdas al que pertenece, así como de un estudio de grabación, por el que han pasado varios grupos y bandas musicales, muchas de las cuales tienen ya cierta fama. “Pero, bueno, cuando me enteré de lo de la supuesta reforma educativa, pues decidí que bien valía la pena realizar los trámites para que me ganara una plaza”.
Así fue, porque de acuerdo con la tal reforma, a partir de su publicación, las plazas que se otorguen a los maestros, serán a través de un concurso de rigurosa selección, el examen llamado Alianza (el cual ya desaparece con la imposición, por estos días, de la tal “reforma educativa”), en el cual, los aspirantes, además de exigirles el nivel de licenciatura, como mínimo, y varios otros papeles, deben de someterse a un difícil y mal elaborado examen, algo así como un concurso de oposición. “Pero fíjate que el examen es muy engañoso y tiene, además, muchos errores. Varias preguntas no corresponden con las respuestas que te dan como opción para contestarlas”, continúa Raúl su testimonio.
Aún así, su preparación es tan buena – “Me he dedicado a la música toda la vida” –, que no tuvo mayor problema en aprobar el examen. Y también cumplió a la perfección con todo el papeleo que le fue requerido. “¡Sí, hasta cartilla liberada me pidieron!”, exclama, con tono de entre enojo y sorpresa. Realmente es anacrónico que se siga exigiendo ese papel, considero, que constituye una forma más de autoritaria sujeción, aunada a todas las exigencias que de por sí sufrimos a diario los habitantes de este controlado país.
El examen fue el pasado mes de junio. Luego, más de dos meses pasaron para que tuvieran los resultados, los que debían de salir por internet. De casi 200 mil aspirantes para obtener una plaza de maestro en el nivel secundaria en distintas disciplinas, se quedaron alrededor de 10,000, platica Raúl. De esos, unos 1200 concursaron por plazas de educación artística. Sólo se quedaron 11, Raúl entre ellos, y además con muy buen puntaje.
Eso fue por octubre del 2012. “Me sentía muy contento, de verdad, pues era un reto para mí, y el que me haya quedado de entre tantos, fue una gran satisfacción”, comenta.
Y tenía la esperanza de que lo más pronto posible, realizara los trámites y comenzara a trabajar. “Me habían dicho que, incluso, desde que te ganas la plaza, te comienzan a pagar, sí, que te dan retroactivos… pero todo fue mentira, no, nada de eso. Como te digo, apenas me pagaron… seguro que se acabaron el presupuesto en la campaña del copetes, ¿no?”, agrega, medio burlón, refiriéndose a que en este país de mafias, en tiempos electoreros, en efecto, se emplean muchos millones de pesos en financiar costosos fraudes (que no campañas), como el vergonzoso asunto de las tarjetas MONEX, que, al final, el cómplice IFE, dio como veredicto que no había existido ningún fraude con esas tarjetas, así que no había ningún delito que perseguir hacia el candidato de la mafia priísta.
Todo eso tiene, desde luego, como telón de fondo, el criterio neoliberal, o sea, el capitalismo salvaje, empeñado en salvar a un decadente sistema en constantes crisis económicas y deterioro social. Sí, porque las mafias “neoliberales” en el poder recortan presupuesto en todo lo que se pueda, sea o no necesario, con tal de ceder parte de esa, digamos, riqueza social, a las corporaciones, asociadas, justamente, a las mafias políticas, sin las cuales su reinado no sería posible, no sería legitimado.
Basta con analizar algunas cifras del presupuesto aprobado para el 2013, y sale a la vista que, en verdad, la educación pública es un ramo no prioritario (que debería serlo, pues el futuro del país depende de que haya una mejor educación, tanto en el sentido artístico, así como en el científico). Para este año se aprobaron como gasto en educación pública $260,277 millones de pesos (mdp), lo que significa que no hubo prácticamente variación con respecto al presupuesto del 2012. En tanto que para los cuerpos represivos, encargados de aplicar con sangre las políticas coercitivas de la mafia en el poder, en efecto, hubo aumentos con respecto al año pasado. Así, a la Defensa Nacional, se le asignaron $60,811 mdp, 5.7% más que el año pasado y para la Secretaría de Marina, $21,865 mdp, 7.4% más que el año pasado (más aún que al ejército, como puede verse, quizá porque se le ha incrementado su participación en el llamado “combate al narcotráfico). Claro que las sumas combinadas, de ejército y marina, $82.676 mdp, no rebasan al de la educación, pero analizadas con más detalle, veremos la desproporción existente. Esa suma es casi el 32% de la asignada a la educación, pero si tomamos en cuenta a los elementos a los que sirve cada presupuesto, podremos establecer, en promedio, cuánto dinero se dedica a cada estudiante y a cada soldado o marino.
Con cerca de 260,000 elementos (sumando ejército, marina y fuerza aérea), el presupuesto conjunto para la represión distribuido entre aquellos, equivale a casi $318 mil pesos por cada uno. En contraste, el sistema educativo mexicano, cuenta con un número aproximado de 26 millones de estudiantes en todos los niveles. Así, se dedican sólo $10,000 pesos en promedio por cada estudiante al año. Esto significa que se destina casi 32 veces más dinero para sostener los servicios represivos de un soldado o un marino que a educar a un niño o joven mexicano.
Es un comparativo que nos dará una idea, como dije, de la desproporción existente entre gasto en educación, muy importante, y gasto en represión, vital para el control de la insurrección social, ocasionada por la aplicación tajante de un salvaje sistema económico que empobrece más y más a casi toda la sociedad (y quizá, por ello, fue que el fraudulento EPN haya prometido incrementar las “gratificaciones” de los soldados para finales del presente año, en previsión de los estallidos sociales que se presenten).
Y el testimonio de Raúl es más que evidente. “Mira, me dieron una plaza de doce horas a la semana, ocho de salón y cuatro de servicio. Me tocó en una escuela que está atrás del aeropuerto, cercana a mi domicilio. Pero desde el primer día, te llevas una muy mala impresión. Los salones todos descuidados, despintados, en mal estado. Igual con las bancas, viejas, que se ve que en años no las han cambiado. Y vas a los baños, sucios, a veces sin agua… a, pero, eso sí, ves las camionetas de lujo de los jefes… la directora, la subdirectora… o de los maestros que ya tienen muchos años trabajando, que son los que sí ganan muy bien, digamos”.
Pero fue peor cuando Raúl logró que, por fin, le dieran las llaves del salón de música. “Estaba para llorar. Un piano viejo, muy maltratado, tres guitarras sin cuerdas, una televisión también muy vieja… sucio, muy descuidado… realmente hice milagros para habilitarlo”.
Y aún así, Raúl se ha entregado con ahínco a enseñar música a los alumnos, a los cuales, el anterior maestro, no pasó de enseñarles a medio cantar el himno nacional. “Es estúpido, pero la misma directora sólo concibe a la materia de música para enseñar el himno nacional y ya. ‘Usted nada más enséñeles a cantar bien el himno, maestro’, me dijo, así, tajante”.
Claro que eso es absurdo, pues una vez que Raúl tuvo acceso al programa de la materia, también luego de mucho pedirlo (sólo había una copia y la tenía el saliente maestro de música), se dio cuenta de que es digamos que muy completo si se aplicara como tal. “Y eso hice, pues en una parte señala que en la materia se enseñará a tocar algún instrumento a los estudiantes”, dice.
Así, Raúl, muy entusiasmado, gastando de su propio dinero y pidiendo prestado, se aplica a enseñar música y a que toquen algún instrumento los estudiantes. “Es muy importante, pues la educación artística es la que ayuda a sensibilizar al ser humano, y si comienzas a enseñarla desde pequeños, mejor”, agrega. En efecto, expertos como Earl Shorris, fundador del Clemente Course in Humanities, sostiene que ayuda más a un niño, pobre sobre todo, enseñarle una disciplina artística (humanista), que entrenarlo para arreglar un motor de carro o realizar una instalación eléctrica (este es el concepto puramente llano de impartir entrenamiento técnico, pensando en que la única necesidad de un niño pobre es la de que aprenda un oficio para que se sostenga, cuando que es mucho más valioso que se le retroalimente su sensibilidad. El hecho de que no exista sensibilidad social, debido a la carencia de educación artística, especialmente en los sectores pobres, explica en buena parte el creciente problema de la descomposición social). También el artista inglés Antony Gromley ha declarado, con respecto a que en Inglaterra las reformas en los planes escolares están dejando afuera a las materias artísticas, que, de hacerlo, se estará creando una sociedad de simples robots, sin criterio, ni inteligencia. Así de importantes son, en efecto, las disciplinas artísticas y humanistas.
Como ni marcadores le dieron a Raúl, tuvo que comprarlos. También gastó en cuerdas para las guitarras, un proyector para impartir mejor sus clases, una laptop, cientos de copias. “Cincuenta minutos que dura la clase, no te alcanzan, así que he tratado de emplear computadora, proyector y copias, con tal de que me rindan esos pocos minutos. Y ya con el salón de música, más o menos funcionando, pues me es más fácil dar la clase”. Pero tanto se desdeña a la materia de música, que a Raúl además de sus grupos, le endilgan aquellos que no tienen clase porque el maestro en turno falta ese día. “Y en lo que puedo, pues les enseño algo de música… no me voy a poner a darles matemáticas o español, ¿no?”, me dice. Eso es en sus horas de servicio, las cuales, muy claramente, la subdirectora de la escuela le comentó que eran para que Raúl preparara sus clases. Pero desde el principio, en esas horas de “servicio” le encargan cuidar a grupos que estén sin maestro, porque éste falte. “Así que no, no son, en realidad para que prepare mis clases, sino casi, casi, para que cuide a los alumnos sin maestro, ¿¡qué te parece!?”, me dice, irónico.
Todos los gastos que ha hecho Raúl, han sido de muy buena gana, esperanzado en que el sueldo sería, al menos, decente, o sea, que le permitiera dedicarse a las clases, disminuyendo bastante su actividad en el estudio y con el cuarteto de cuerdas. Pero cuando hace unos días acudió a un cajero automático con la tarjeta bancaria que, desde que hizo los trámites, le exigieron que sacara, se dio cuenta de la miseria que iba a percibir, se sintió muy decepcionado, defraudado. Y está en la disyuntiva de renunciar o no, me dice, pues no considera, ya, dar clases, una opción de vida. “Ganas más dando clases particulares, en serio”, sentencia, decepcionado.
“Mira, es una burla, de verdad, pues te matas con los chavos, terminas ronco, cansado y hasta medio sordo de estar con cada uno enseñándole a tocar guitarra, piano, flauta… lo que sea, llegando temprano, checando tarjeta, gastando en las copias, en ropa nueva… en fin, todo lo que necesitas para dar las clases… ¿¡y que te salgan con miserables dos mil doscientos pesos a la quincena!?”, exclama, entre decepcionado y molesto.
Y lo entiendo, pues fue mucho el entusiasmo y la esperanza que tuvo de tener una entrada extra a sus ingresos, sobre todo realizando una labor a la que ha dedicado toda su vida. “Mira, a los chavos, de verdad que si les hablas bien, que vean que te dedicas a ellos, que les pones atención, te responden… y eso es muy satisfactorio que, incluso, muchos ya hasta están tocando la guitarra, por ejemplo”, dice, desilusionado.
Eso, porque es la opinión de todos los otros maestros, incluida la directora, que debía de ser duro con ellos, castigarlos, levantarles reportes. “¡Oye, si no es una prisión… hasta parece que quieren a un celador, más que a un maestro!”, reclama.
Y reitera las condiciones en que se encuentra la escuela y que cada vez se inscriben menos niños. “Fíjate, en una junta, hasta nos dijeron que hiciéramos labor para que se inscribieran más chavos”. Pareciera que la mafia en el poder requiere mostrar resultados con el número de alumnos inscritos y no por la calidad de la educación que reciban, eficientismo cuantitativo puro.
Y con profesores de la vieja guardia que siguen al pie de la letra el que la escuela reprima, más que educar, la ecuación se completa. “En una junta, dijeron que los alumnos fuman marihuana en los baños… ¿¡y cuál crees que fue la ‘solución’!?... ¡Pues cerrar los baños, hazme favor, y entonces, aunque los niños se estén orinando o defecando, pues no los dejas que vayan! Yo nunca he hecho caso a esas estupideces… a los niños debes de educarlos en libertad, no con exigencias, es la mejor manera de hacerlo”, dice Raúl, pensativo.
Y analizando su testimonio, concluyo que, como señalo arriba, en efecto, la “reforma educativa”, es una vulgar reforma laboral, destinada a reducir los salarios de los profesores al mínimo, deshacerse de los de la vieja guardia e introducir criterios de privatización de la enseñanza, con tal de no gastar tanto dinero en educación y mantener los presupuestos para ese rubro deprimidos, pero, eso sí, manteniendo altos los sueldos de la alta tecnocracia que forma la mafia en el poder, elemento clave de control social, junto a los cuerpos represivos, claro.
“A mí, ya me aplicaron la reforma, pues con doce horas, gano menos, incluso, que algunos amigos que tienen diez horas”, aclara. Sí, y es que se enteró de que ya no se pagará por horas, sino por minutos laborados. “Si, porque como las clases son de cincuenta minutos, estos miserables ya te pagan por minuto, no por hora y por eso ya gano menos”.
Y Raúl ha acudido a varias burocráticas instancias, en donde lo mandan de un lado a otro, sin que nadie le pueda decir a la fecha cuánto es lo que en realidad va a ganar. “¡Fíjate, el inepto contralor de la escuela hasta me dijo que ése, los dos mil doscientos, era mi sueldo mensual, salió peor! Y me mandan de aquí para allá y de allá para acá… y nada, nadie sabe cuánto voy a ganar realmente!”. Y para empeorar más las cosas, le han dicho que, incluso, hay un error en una de las claves de su salario y que para que se la corrijan ¡pasarán varios meses!
Otra vez se resalta que se está aplicando una absurda eficiencia presupuestal, que nada tiene que ver con que se logre una educación de calidad, pues un maestro no vivirá con cuatro mil pesos al mes, si es que ése es su sueldo real, pues tendrá que dedicarse a otra actividad forzosamente, con tal de percibir un salario que medio le alcance para vivir.
Esa es la realidad de la “reforma educativa”, lograr más con menos, sí, porque si el criterio es llenar al máximo a las escuelas, como dije, es cantidad y no calidad, la que se busca. Y los nuevos maestros que vayan ingresando, tendrán que conformarse con sueldos de hambre, pero serán los primeros de una nueva generación de mentores que habrán perdido muchos de los derechos laborales que sus antecesores tenían.
Sí, serán una especie de obreros mentales que controlarán a destajo a las masas de autómatas-consumidores tan necesarios al capitalismo salvaje.
“Mira, yo creo que renunciaré. No quiero seguir en esa porquería… y lo siento por los chavos, la verdad, con ellos me siento muy contento y por ellos, es que sigo aguantando tanta arbitrariedad”, me dice Raúl, ya por último. “Seguiré con mi estudio y tocando… prefiero eso, seguir siendo creativo, que acartonarme allí y morirme de hambre”.
Muy buena su decisión, considero.

Contacto: studillac@hotmail.com
    
      

jueves, 10 de enero de 2013

Los negativos efectos del emporio Walmart



Los negativos efectos del emporio Walmart
Por Adán Salgado Andrade

Cuando hace más de medio siglo, Samuel Walton propuso a los directivos de la tienda de la franquicia Ben Franklin que en ese entonces él operaba, que siguieran su modelo de hacer negocios, o sea, que compraran directamente a los productores, en lugar de a los intermediarios y que ofrecieran “fuertes descuentos a los consumidores, dichos directivos lo tildaron de absurdo, por más que Walton les dijo que así podrían tener mejores oportunidades de obtener ganancias y crecer.
Por tanto decidió renunciar a dicha franquicia y fundar él mismo sus tiendas de autoservicio, sin pensar, quizá, el poder al que ese naciente monopolio llegaría, como veremos.
Para comenzar, dicha empresa “compra” a crédito casi todo lo que vende. He platicado con proveedores de alimentos, leche, por ejemplo, y me han dicho que además de que la empresa tarda en pagar o lo hace cuando se vende el producto, es muy estricta en sus convenios. En el caso de la mencionada leche, un proveedor me comentó que el producto se debe de retirar uno o dos días antes de la fecha de caducidad, y lo que se llevan no lo paga la tienda. Así hace con todo lo que “adquiere” porque, más bien, podría decirse que son artículos consignados, es decir, se exhiben hasta que se vendan o antes, si no despiertan interés en el consumidor. Al citado proveedor le pregunté que cómo era que permitían que dicho monopolio impusiera sus reglas. “Es que un 60% de nuestras ventas se hace en sus tiendas”, me contestó, resignado. Y fue la misma respuesta que me dieron otras personas que surten de sus productos a ese abusivo emporio, por la “importancia del mercado que abarca”. En efecto, esa ha sido una de las estrategias de la empresa, abarcar cuanto pueda el mercado, no sólo el nacional, en cada país en que opera, sino en donde pueda ejercer su poderío. 
Por otro lado, el comprar a crédito le permite imponer un precio muchas veces más bajo que el del mismo proveedor. Eso es posible gracias a todas sus estrategias especulativas, mucho más ahora, que ya tiene hasta su propio banco, al menos aquí en México. Buena parte del dinero que obtiene de las ventas de productos adquiridos a crédito lo maneja en complejos esquemas especulativos a su antojo, invirtiendo en acciones de empresas o en bonos de gobiernos, por ejemplo, con lo cual genera más ganancias que por la venta directa. Supongamos, por ejemplo, que comprara a crédito 100 cámaras, a $900 pesos cada una, precio de mayoreo, obligando al proveedor a conceder un plazo de tres meses, durante el cual se vendieran todas. Supongamos también que el precio al público de cada cámara fuera de $1000 pesos, o sea, el precio de venta. Sin embargo, la mayoría de las veces, la estrategia seguida por la empresa no es tanto de una simple venta, sino, como dije, de un esquema especulativo. Con tal de que el producto se venda rápido, ofrecerá las cámaras a $900 o menos (alguna vez platiqué con un proveedor de un producto quien, amargamente, me confió que dicha empresa lo ofrecía mucho más barato que él mismo, así que muchos de sus compradores ¡fueron a comprarlo a Walmart!). Con la publicidad y la mercadotecnia adecuadas, pensemos que las cámaras se vendan en dos semanas. La empresa cuenta ya con los $90 mil pesos, que en lugar de pagarlos al proveedor, decide manejarlos con toda la liquidez de sus operaciones en conjunto. Consideremos que invierte en instrumentos especulativos que le rindan 10% mensual. Así, los $90 mil pesos, en tres meses, le representarán $27 mil pesos ($9000 pesos mensuales). Esa ganancia será mucho mayor que habiendo vendido las cámaras en $1000 pesos cada una, pues sólo habría ganado $10000 pesos al final del plazo.
Con dicho esquema opera en la mayoría de sus transacciones y sólo es posible gracias al enorme poder que posee para hacerlo. 
Por otra parte, al comprar al productor directamente y forzarlo a hacer descuentos al máximo, dicha compañía adquiere lotes completos, sin importarle la calidad. Eso lleva a que muchas veces los productos adquiridos están defectuosos, pues no han pasado por un efectivo control de calidad, como sucede frecuentemente. En mi experiencia personal, dejé de comprar artículos electrónicos o electrodomésticos, pues nunca funcionaron correctamente, así que al siguiente día de adquiridos, debía de ir al departamento de reclamaciones con tal de que me cambiaran, por ejemplo, el reproductor de DVD’s, la grabadora, el aire acondicionado, la cámara, la laptop, una televisión… o exigir una pieza faltante en un juguete, un estante para baño… y así. Basta permanecer un rato en el llamado departamento de “Servicios de atención al cliente” y podemos ver cuántas reclamaciones se dan a diario (eso sin contar el despótico trato que reciben muchos clientes, como recientemente me sucedió al reclamar un pago doble por un solo artículo que me hizo una cajera por error, y que, luego de mucho alegar con el gerente, se me fue reembolsado).
Como ya mencioné, todas esas arbitrariedades y malos servicios son posibles gracias al gran poder de dicho monopolio, el cual cuenta, obviamente, con el apoyo de las mafias políticas para hacerlo.
Sus crecientes ventas anuales son una clara muestra de tan aplastante poder. En su página del reporte anual de ventas (http://www.walmartstores.com/sites/annual-report/2012/CEOletter.aspx), su presidente y CEO, el señor Michael T. Duke, declara, muy orgulloso, a cuánto ascendieron aquéllas el año pasado, 2012: $443,900 millones de dólares (mdd), casi un 37% del PIB mexicano del mismo año ($1.23 billones de dólares). Y agrega que crecieron 5.9% con respecto al año anterior, que en dinero se traduce en $26,600 millones de dólares, un 64% más que las declinantes remesas de nuestros sufridos paisanos desde EU, del  mismo periodo ($17,200 mdd).
También el señor Duke informa, muy contento, a sus accionistas (siempre, son éstos lo más importante para una empresa, pues de ellos proviene parte de su capitalización), que Walmart cuenta ya con 10,000 tiendas en 27 países y que emplea a dos millones de “esforzados asociados”, quienes sirven a 200 millones de clientes y miembros cada semana.
Claro que Duke evita referirse a las arbitrariedades tanto comerciales, legales, así como laborales en que incurre, con tal de “lograr con creces” sus objetivos de expansión y de dominio de los mercados en que opera.
Ya mencioné arriba que la calidad de muchos de sus productos, dista mucho de ser ya no digamos “buena”, sino, al menos, aceptable.
Y analizando la cuestión laboral, vaya si esa empresa es experta en violación de los derechos de los trabajadores que emplea. Hace poco hubo huelgas en algunas de las tiendas de Walmart en Estados Unidos (en donde, por cierto, es la empresa que más emplea gente, en ese país, 1.4 millones de personas, que cada año se desindustrializa más y más, y los empleos que se crean son mayoritariamente en el sector servicios. Ver en este mismo blog mi artículo “Desempleo en EU, agudizada tendencia del capitalismo salvaje del incremento en la desocupación”, en donde analizo dicha tendencia. El link es:
Trabajadores estadounidenses de Walmart denunciaron que los paros realizados se deben a los malos tratos, los bajos sueldos, las humillaciones y la discriminación de la que son objeto. Eso es posible también porque la empresa prohíbe expresamente que existan sindicatos, los que, se supone, defenderían en alguna medida los derechos laborales. Un trabajador, Mike Compton, por ejemplo, ofrece su testimonio. Él trabaja en una bodega, y cuenta que llegan contenedores, casi todos de China, los que están ennegrecidos por un polvo obscuro, producto del humo negro de las fábricas chinas que los hacen (hay que decir que por sí sola, esa empresa es la mayor importadora de productos chinos, con tal de ofrecer mercancía muy barata, aunque de mala calidad. Casi un veinte por ciento de las importaciones chinas las hace esa empresa. Recientemente estuve en Arizona y los suvenires vendidos en las tiendas Walmart del lugar, como llaveros, gorras y camisetas, supuestamente de dicho estado, son made in China). Compton declara que ese polvo es muy irritante y tóxico y al estarlo respirando, provoca infecciones y enfermedades respiratorias. Sin embargo, la empresa no ha sido capaz de dotar con máscaras protectoras a empleados como él. Sin embargo, lo que sí ha hecho la empresa es amenazarlos con despidos y acciones “legales” si se atreven a hacer huelga y, peor, a formar sindicatos.
Aquí, en México, varias personas que han trabajado en Walmart me han platicado el trato tan humillante que han recibido, sobre todo a la hora de ser despedidas, con tal de no darles la debida liquidación. Una chica que trabajaba como cajera, por ejemplo, me contó que un día, sin mayor preámbulo, le dijeron que estaba despedida “por robarse el dinero”, pretextaron, ofreciendo como “prueba” un video en donde se le veía sacando dinero de la caja. “Fíjate, que estupidez, si eso es lo que hago, meter y sacar dinero de la caja todo el tiempo”. La verdadera razón, le dijeron otras compañeras, es que estaban despidiendo personal por “bajas ventas”. Eso de “bajas ventas” en realidad suena ridículo, dado que éstas han ido aumentando año con año.
En el siguiente link, pueden ver un reportaje con declaraciones y varios videos que analizan por qué los paros en tiendas de Walmart de EU están siendo cada vez más frecuentes:
Y en cuanto a la explotación laboral ejercida por Walmart, también se da indirectamente, ya que con tal de vender sus propias marcas, como prendas de vestir, por ejemplo, y venderlas a muy reducidos precios, busca fabricantes que se las hagan muy baratas, justo como en China o Bangladesh, por mencionar algunos. Para que tales fabricantes puedan cumplir con los bajos precios exigidos, someten a sus trabajadores a condiciones extremas de explotación en tales maquiladoras (sweatshops), sin seguridad, ni prestaciones algunas. De eso fue acusada recientemente la empresa, cuando un incendio en una maquiladora de Tazreen, en Bangladesh, dejó más de cien trabajadores muertos. Fue revelado que 5 de 14 líneas de producción trabajaban directamente para la empresa. Aún así, en el 2011 Walmart se negó a implementar un programa de seguridad contra incendios, el cual pudo evitar la tragedia. El nefasto emporio alegó que los diez centavos de dólar de incremento en el precio de cada prenda que costaría implementar el programa “no era financieramente factible”. ¡Miren nada más, no valían diez miserables centavos de dólar la vida de tantas pobres, necesitados trabajadores! (Incluso, fue tan evidente la responsabilidad de la empresa en esa masacre, que muchas organizaciones, incluso estadounidenses, han emitido fuertes protestas, como podrán ver en el siguiente link:
Además, recientemente el ILSR (Institute for Local Self-Reliance) realizó un muy completo estudio sobre otros perniciosos efectos que, particularmente en Estados Unidos, esa cadenas de tiendas está creando.
El estudio se enfocó en los problemas que está causando Walmart en la industria de los alimentos, enfatizando que hace quince años, esa cadena sólo controlaba una pequeña porción del mercado, 4%, en tanto que actualmente se queda con uno de cuatro dólares que gastan los estadounidenses en alimentos y continúa creciendo, ya que en 37 centros urbanos incluso se queda con el 50% de las ventas.
A partir de esa creciente concentración de la comercialización de los alimentos, se comenzaron a dar una serie de fusiones entre otras empresas alimentarias y otras cadenas de supermercados, lo que ha dado lugar a una mayor concentración del sector, quedando como un oligopolio en que pocas empresas prácticamente están a cargo del lucrativo negocio de la alimentación. Así, señala el ILSR, aunque hay dos millones de granjeros, sus productos, tanto agrícolas, como pecuarios, son controlados por unas cuantas corporaciones. Por ejemplo, 4 empacadoras de carne poseen el 85% de la matanza de animales. Una sola empresa controla el 40% de la provisión de leche del país y sólo cinco cadenas de supermercados controlan el 50% de las ventas de alimentos.
Debido a ese oligopolio alimentico, es posible controlar los precios de los productos agropecuarios, pues las cadenas y corporaciones son las que fijan tales precios, en tanto que a los productores cada vez les queda menos dinero por lo que cultivan o engordan. El estudio señala que en productos como carne de res, en 1995, de cada dólar gastado por los consumidores en comprarla, 59 centavos eran para los granjeros, y ahora, sólo 42 centavos. En el caso del puerco, en 1995, los granjeros se quedaban con 45 centavos y actualmente, sólo con 25 centavos. Para la leche, en 1995, eran 44 centavos para las granjas lecheras y ahora, sólo 36 centavos. Y frutas, como las manzanas, en 1995 eran 29 centavos para los agricultores y ahora, sólo 19 centavos.
Eso, por supuesto, afecta mucho más a los trabajadores del campo, quienes han resentido una reducción en sus salarios. El estudio señala que desde 1999, su salario se ha reducido un 9% y el de los empleados de las tiendas, 4%, pues también se han visto afectados sus salarios, dado el control oligopólico de los precios.
Sin embargo, a pesar de que tanto trabajadores, como productores están ganando menos dinero, los precios de los alimentos están subiendo muchísimo, pero, claro, eso se debe al control que ejercen Walmart y las corporaciones agroalimentarias (como Cargill, Tyson o Smithfiled foods. Ver en este mismo blog mi artículo: “La muy lucrativa, adictiva, engordante y poco nutritiva comida procesada”, en donde analizo que además de la concentración en la producción de alimentos en todo el mundo, el procesamiento de la comida, con tantos químicos y conservadores, está provocando serios problemas de salud, además de la insalubridad a la que lleva sacrificar y procesar a millones de animales diariamente. El link es: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2010/08/la-muy-lucrativa-adictiva-engordante-y_01.html).
El precio de la leche se ha incrementado 51%, el de la carne de res, 64%, el de las manzanas, 42% y el del puerco, 33%.
Y como resulta cada día más caro comer alimentos, digamos, saludables, debido a la carestía y a que los ingresos de la mayoría de la población en EU están decayendo, cada día más y más familias optan por ingerir comida chatarra, como fast food o antojitos (sucede lo mismo en México, que muchas familias optan por comer, por ejemplo, sopas instantáneas o alguna golosina barata). El estudio confirmó que la apertura de una tienda de Walmart frecuentemente agrava el problema, al eliminar negocios locales y hacer que bajen los ingresos, dejando mucho más empobrecida a la comunidad del lugar. Cita a otros estudios que han mostrado una fuerte relación entre pobreza y enfermedades ocasionadas por una mala alimentación, como diabetes y obesidad.
Así, se pierden 150 empleos en el sector de ventas cuando se abre una tienda Walmart, 25% de los negocios cercanos, dentro de 6 kilómetros a la redonda, cierran sus puertas. Y vaya si hasta en el deterioro de la salud tiene incidencia la apertura de una tienda Walmart en EU (y seguramente en todas partes), ya que la obesidad se incrementa en 2.3%, pues hay que ver qué cantidad de golosinas y alimentos chatarra se venden allí (cuando estuve en Arizona, un paquete de muy azucaradas donas, de más de dos kilos de peso, se vende en cinco dólares, contra un kilogramo de jitomates, que cuestan lo mismo. Con las donas, se “llena” la gente, no así con los jitomates, aunque sean más saludables. En general, pude apreciar precios excesivos de los alimentos, sobre todo de los naturales. En tiendas como Albertsons, por ejemplo, medio kilo de naranjas cuesta $1.80 dólares, medio kilo de plátanos, $2 dólares, medio kilo de jitomate, $1.20 dólares, medio kilo de queso, $4.29 dólares, un litro de leche, casi un dólar, una lata de leche “La lechera”, mexicana, por cierto, $2.60 dólares… y así, por el estilo).
Obviamente, con los planes de expansión de la empresa, esos problemas tenderán a agravarse, señala el estudio, aunque también dice que, por lo mismo, en muchos lugares hay una fuerte oposición a que se sigan abriendo tiendas de Walmart (en muchos países está expresamente prohibido que exista una sola tienda de esa empresa).
Muchos de los problemas que se padecen en EU, es claro que aquí los tenemos también, como es el caso de que cada nueva tienda que abre afecta muchísimo a la economía local obligando a muchos negocios a cerrar (eso lo he confirmado con testimonios de dueños de tiendas, que debieron cerrar, cuando un Walmart abrió cerca de donde tenían sus negocios. Los más afectados han sido los tradicionales mercados).
Agréguese a lo ya descrito la facilidad que tiene esa corporación para abrir tiendas en donde le plazca, como aquí, que incluso abrió una en Teotihuacán, en una zona considerada arqueológica. Recibió los “permisos” sin mayor problema. Y de hecho fue noticia, hace unos meses, que dicha empresa ha logrado abrir tiendas muy fácilmente mediante cohechos y dádivas  otorgadas a las “autoridades” locales, hecho que no fue denunciado por legisladores mexicanos, como pudiera haberse esperado, sino ¡desde Estados Unidos! En particular, un artículo publicado por The New York Times, aseguró que al menos 19 tiendas abiertas aquí por dicha empresa se debió a pagos ilegales (“mordidas”, como les llamamos aquí). Una de ellas fue la tienda de Teotihuacán, por la cual, declara el artículo, la empresa pagó más de $200 mil dólares, con tal de que se le otorgaran los “permisos” para edificar en una zona arqueológica protegida sin problema alguno (La nota pueden verla en el siguiente link:
Sin embargo, aquí no tuvo mayor trascendencia, ni afectación dicha noticia, y la empresa ha seguido actuando a sus anchas (eso muestra, pues, el contubernio que existe en nuestro país entre los grupos económicos dominantes y la mafia política, que ven a México sólo como un gran negocio con el cual enriquecerse cuanto puedan).
Pero, además, como señalé, el hecho de que se le haya permitido abrir una tienda en una zona arqueológica, muestra la falta de respeto de dicha empresa por ese tipo de sitios. Y eso mismo ha hecho en EU, en donde ha construido tiendas en zonas consideradas de importancia arqueológica e, incluso, sagrada.
No le ha importado destruir lugares considerados sagrados por los indígenas nativos, como hizo en Fenton, Misuri, en donde el sitio denominado Fenton Mounds, que es un cementerio indígena de más de mil años de antigüedad, fue destruido en el año 2001 para construir una tienda allí.
En 1998, otro centro sepulcral indígena fue demolido en Nashville, Tennesse, y los restos de las 154 personas enterradas allí fueron trasladadas a un sitio no especificado, sin tomar permiso ni autorización de nadie, mucho menos de los descendientes de tales ancestros.
Lo mismo ha hecho en Georgia, California, Hawái (aquí, llegó al cinismo de desenterrar a 64 personas de un antiguo sepulcro y tuvo los restos “guardados” en un tráiler “esperando” a ser reenterrados. En el siguiente link, pueden ver en qué otros sitios arqueológicos y sagrados, dicha empresa ha construido tiendas o intentado hacerlo:
Y así, las incontables arbitrariedades, ilegales acciones, malos tratos a sus empleados, productos de dudosa calidad… no han impedido que ese temible emporio siga adelante con su planes de expansión y que el señor Duke diga, muy contento que “Apreciamos mucho todo lo que nuestros socios hacen por nosotros para cumplir nuestra misión y para que nuestro negocio siga creciendo”.
Sí, y yo agregaría que el contubernio existente entre las mafias políticas corruptas con dicha empresa, también seguirá contribuyendo con esa destructiva “noble misión”.


               
   
 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Economía informal, la verdadera alternativa de empleo en la crisis



Economía informal, la verdadera alternativa de empleo en la crisis

Por Adán salgado Andrade

Dentro del capitalismo salvaje, la tendencia a crear empleos es contraria a la necesidad de aumentar la producción, así como las ganancias. Es por ello que, por más que se diga que se trate de impulsar la creación de empleos, sobre todo en los llamados países “desarrollados”, es en realidad falso, puesto que lo que se busca es ir incorporando el llamado know how, o sea, las habilidades de los obreros empleadas dentro de la producción, en los instrumentos de trabajo, los cuales se han ido mejorando para dejar al trabajador sólo como una extensión de las máquinas, muchas de las cuales están totalmente automatizadas. En Estados Unidos, por ejemplo, esa es una marcada estrategia, en donde en los últimos años, el nivel de explotación por obrero empleado, o sea, su rendimiento con respecto al salario pagado, se ha incrementado considerablemente, por lo que ahora cada uno produce mucho más, en promedio, que hace años, además de que su salario ha disminuido relativamente con relación a lo que se percibía hace años (ver en este mismo blog mi artículo: Desempleo en EU, agudizada tendencia del capitalismo salvaje del incremento en la desocupación
A ello hay que sumar que también existe el problema en dicho país de la desindustrialización, es decir, que muchos de los llamados blue collar jobs se ha preferido exportarlos a países con salarios mucho más bajos, como China o México, con la consecuente baja en la creación de empleos en el sector industrial. Basta revisar los sitios estadounidenses que ofrecen trabajos y la mayoría son en el sector servicios, tales como tiendas departamentales, restaurantes de comida rápida, cines… en fin, la clase de empleos que muestran la decadente tendencia de Estados Unidos en todos los aspectos (ver en este mismo blog mi artículo “En busca de los signos de la decadencia estadounidense”:
Por tal razón, tanto la creación de nuevos empleos es decreciente, o sea, no va en proporción a la población económicamente activa, e igualmente los salarios han ido disminuyendo relativamente con los años en todo el mundo, de tal modo que no es suficiente ya contar con un sueldo para vivir, sobre todo, el llamado salario mínimo, que es el que la mayoría de los trabajadores en el mundo perciben, y es el que se mantiene, por simples razones de ganancia, ya que entre menos le cueste al capital pagar salarios, su plusvalía, o sea, su ganancia, subirá considerablemente.
Así, muchas personas en todo el planeta han elegido trabajar por su cuenta, dado que en la mayoría de los casos, sus ingresos serán mayores a lo que ganarían en una empresa percibiendo el salario mínimo. Aquí en México, por ejemplo, el salario mínimo vigente es de alrededor de 65 pesos por día, menos de 2000 pesos mensuales (considerando que se le pague al trabajador el mes completo). Ese miserable salario ahora será mucho más pírrico, gracias a la llamada “reforma laboral”, la cual castigará todavía más a esas percepciones de muerte, al hacer posible el pago por hora (que sería de $7.50 en las condiciones actuales), así como también someterá a niveles de explotación mucho más bárbaros a toda esa gente.
Y la mayoría de la que elige trabajar por su cuenta, lo hace dentro de la llamada economía informal, la cual día a día tiende a ser más importante, sobre todo en estos tiempos tan difíciles, en los que las contradicciones del capitalismo salvaje y sus constantes, cada vez peores, cíclicas crisis, han llevado a una aguda semi-parálisis de la actividad económica y a una dramática elevación del desempleo a nivel mundial.
Percibiendo la importancia que la economía informal tiene y tendrá en el futuro cercano, el periodista Robert Neuwirth recientemente publicó un libro titulado “El ascenso global de la Economía Informal”, en el cual refiere, justamente, la trascendencia que como posibilidad de creación de empleos implica dicho sector.
Neuwirth considera a la economía informal, tal y como se le toma generalmente, o sea, como una actividad remunerativa que no está controlada por el estado, o sea, no paga impuestos, ni se vale de permisos para ejercerla. Y excluye, también de acuerdo a las normas internacionales, a todas aquellas actividades ilícitas, tales como vendedores de droga, de objetos robados… en fin, las que son criminales, ilegales. Es decir, no entra en la economía informal la venta, por ejemplo, de un arma, pero, sí, la venta de un paquete de pilas o de unos pantalones.
Es muy importante hacer esa aclaración, pues no debe de confundirse la actividad de un vendedor informal, que no está haciendo nada ilegal, pero sí informal, es decir, tolerado, no pagando impuestos, con la de un vendedor de droga o un traficante de personas, pues en estos dos últimos casos, hablamos de actividades meramente criminales. Y éstas, no son defendibles en ningún país   
De acuerdo con las estimaciones de Neuwirth, actualmente la economía informal a nivel global es tan importante que su monto anual, estimado como si fuera el PIB de un país, es de $10 billones de dólares (10,000,000,000,000), lo que significa que el valor de la actividad en su conjunto, sería segundo, después de Estados Unidos. Dicha alternativa económica emplea a la mitad de los trabajadores del mundo y para muchos es una actividad permanente, gracias a la cual, perciben un salario más alto y decente que trabajando en una empresa formal, como señalé antes. En el siguiente mapa, se muestra el nivel actual que representa la economía informal en todo el mundo. Como puede apreciarse, es en África y en muchas partes de Latinoamérica, Europa, Rusia y Asia en donde más ha crecido la informalidad, dado que es en esas regiones en donde la proporción de desempleo y pobreza se han incrementado a tales niveles que o las personas buscan cómo sobrevivir o el capitalismo salvaje, dejará, sin mayor preocupación, que literalmente mueran. Para el caso de China, por ejemplo, aunque se señala que en ese país, el líder en producción de venta de productos piratas, la informalidad asciende a tan sólo entre 0 y 10%, es muy probable que sea mucho mayor, ya que un importante sector de su población realiza actividades económicas, no sólo vendedores, digamos, sino pequeñas empresas que operan sin los registros y permisos debidos. En suma, puede decirse que en todos los países la informalidad es una alternativa de vida.  

Neuwirth se refiere a la economía informal como el Sistema D, puesto que la letra D es la inicial del vocablo francés débrouilllard, que significa ingenioso, sí, referido justo a una persona que usa su ingenio para sobrevivir dentro de este sistema salvaje, en el que los que menos importan son los millones de millones de pobres, en aumento año con año, que buscan una alternativa de vida ante sus enormes carencias.
Y enfatiza que tal alternativa seguirá creciendo puesto que la gente, del nivel económico que sea, necesita seguir consumiendo, alimentándose, vistiéndose… a pesar de las crisis o épocas de bonanza que el sistema presente. Según sus perspectivas, para el año 2020, dos tercios de los trabajadores del planeta estarán dentro de la economía informal.
Claro que para que eso sea posible, para que existan baratijas que sigan alentando tal actividad existe una fuente y dicha fuente es, justamente, China, que se ha convertido en la maquiladora del mundo, con todo y las consecuencias ambientales y la acentuación del autoritarismo, con tal de mantenerla en ese estatus (ver en este mismo blog mi artículo: “El sobrevalorado y anárquico crecimiento económico chino”:
A estas alturas, es claro que los productos chinos, la gran mayoría de dudosa calidad, juegan un papel muy importante en el impulso de la economía informal, pues cuando vemos a alguien ofrecer un producto que quizá necesitemos, como una lámpara, digamos, y si ésta es más barata que una pieza de pan, es suficiente para animarnos a adquirirla, aunque realmente no sea necesaria. Y, claro, con más razón compraremos algo que necesitemos, una herramienta, por ejemplo, si su precio es ridículamente bajo, como aquí, en México, que muchos de esos productos cuestan veinte pesos o menos.
Sin embargo, como señala Neuwirth, no sólo son las baratijas chinas las que alientan la economía informal, sino muchas grandes corporaciones que ven en la venta informal, otro canal de distribución por el que no deben de pagar impuestos. En efecto, es común ver aquí en México, que los vendedores ambulantes, parte sustancial de la informalidad, distribuyan productos de conocidas marcas, como pastas dentales, detergentes, alimentos… los cuales son vendidos “por debajo del agua”, o sea, sin reportarlos, ya que de esa forma, no causan impuestos y son ingresos extras. Incluso, de esa manera se “deshacen” de productos defectuosos, pretextando que, como tienen alguna falla, los deben de vender a menos del costo, y por eso, justifican, no deben de pagar impuestos. Y es en esos casos, también, que la economía informal, los vendedores ambulantes, en este caso, les caen de maravilla.
Neuwirth ejemplifica con el caso de África, en donde se ha desarrollado muchísimo la economía informal, dado que al ser el continente en donde se encuentran los países con los ingresos más bajos del mundo, por necesidad florece la informalidad, pues de otra forma, las necesidades de una población mayoritariamente pobre, no serían satisfechas, ni siquiera las más fundamentales. Menciona el caso de la empresa nigeriana UAC Foods, que se ha extendido por varios países de África occidental. Aunque dicha empresa posee hoteles y restaurantes, también distribuye un producto, un alimento, llamado Gala, que es una empanada de salchicha, muy demandada por su bajo precio, y que sirve muy bien para quitar el hambre. Como ese producto no se vendería en establecimientos formales, la empresa lo distribuye por medio de vendedores ambulantes que lo venden en las calles de muchos países.
Algo similar, en el caso de México, es la venta de los tradicionales tamales, que, en general, es hecha por vendedores informales, los que los preparan y los venden en alguna esquina de alguna calle de tantas que forman miles de ciudades y pueblos del país.
También menciona el caso de la telefonía celular, en donde, dado lo costoso del servicio, en África, la mayoría de la gente adquiere tiempo-aire comprando fichas. Una empresa que percibió tal tendencia y que vende de esa forma el servicio es MIN, la que acapara 40% de la telefonía celular. A sus distribuidores les regala sombrillas en donde se anuncia que en tal sitio se vende tiempo aire (aquí, en México, poco a poco tiende a generalizarse la venta de tiempo-aire por montos pequeños, en lugar de por planes, dada la precarización que sufrimos año con año).
Otro ejemplo que cita es el de los teléfonos celulares dobles, desarrollados especialmente para el mercado africano, los cuales pueden funcionar con dos chips, o sea, pueden operar para dos compañías, pues en caso de que una persona desee hablar al número de una empresa, es más barato que pertenezca a la misma y no llamando desde otra.
Y también se refiere Neuwirth al hecho de la piratería, por ejemplo, que se “copian” productos caros, que se venden a un mucho menor precio. Sin embargo, bastantes empresas, sobre todo chinas, están prefiriendo sacar marcas, digamos, propias, comparables, al menos en presentación, a los productos líderes (aquí, habría que mencionar el hecho de que muchos de los maquiladores chinos, al conocer de principio a fin el proceso para fabricar, por ejemplo, un celular, deciden sacar su propia marca, la que al final es muy parecida al producto que maquilan, como celulares parecidos a un i-phone, supongamos).
Y lo que Neuwirth menciona para el caso africano, muy bien se podría aplicar en México, pues, para comenzar, cada vez son más abundantes los trabajadores que laboran por cuenta propia, sobre todo en la informalidad, que los que lo hacen en empresas registradas o para el gobierno, siendo una muy importante válvula de alivio para nuestras crecientes necesidades de empleo (tan importante es la informalidad, que el desempleo se mantiene digamos que bajo en comparación a países como España, por ejemplo, ya que se toma en cuenta en los censos económicos a las personas que tengan empleo, sea éste informal o no). Y no sólo la informalidad se da aquí en las calles, sino también en pequeñas empresas no registradas, las que se encargan de surtir los productos suministrados por la informalidad (en Ciudad Netzahualcóyotl, por ejemplo, abundan los establecimientos informales de este tipo, que lo mismo fabrican juguetes piratas baratos, que ropa o muchos otros artículos).   
Así, en México, hay alrededor de 14 millones de personas en la informalidad, desempeñando una labor que, como ya referí, les permite obtener mejores ingresos que al estar laborando como obrero o empleado.
Y realmente es una situación hasta cómoda para la mafia que gobierna este país, pues de esa manera los planes oficiales para “crear” empleos “formales” se aplazan, dado que la gente ve cómo irla pasando por sus propios medios (ver en este mismo blog mi artículo: “Sorteando la crisis”:
Y abundan los ejemplos de cómo personas de distintos niveles, ocupaciones, nivel educativo… ven en la informalidad una alternativa de vida.
Es el caso de Leticia, quien estudió la carrera de biología en la UNAM, y que obtiene un ingreso aceptable, aplicando uñas de silicón.
“La verdad es que no me va mal… diario aplico dos o tres arreglos, y cobro entre doscientos cincuenta y trescientos pesos”, me comenta. Agrega que le alcanza muy bien para sus gastos y cosas extras. Está estudiando una especialidad y haciendo uñas, se costea todo. “He buscado trabajo, pero no hay… o me pagan muy poco, dando clases, por ejemplo. Por eso mejor voy a seguir con las uñas hasta que encuentre algo mejor”, declara, sin dudarlo. Acude a las casas y se va haciendo de clientas conforme las van recomendando. “Vale mucho que hagas bien tu trabajo, sí”. En efecto, Leticia hace muy bien las uñas, que son de silicón, como dije, a las que aplica colores y finas figuras al gusto de la clienta en turno.
Es claro que la originalidad cuenta en un mercado tan competido, como el arreglo de las uñas, razono (y, en general, diría que es una regla que se aplicaría en cualquier oficio, la originalidad o tratar de hacerlo lo mejor posible, cuenta mucho).
Doña Sara es una señora de 67 años, que toda su vida se ha dedicado a hacer la limpieza en casas, de entrada por salida. “¡Uy… si yo le contara mi vida… pero de esto me he mantenido siempre, de limpiar casas. Antes, estaba de planta, pero eran muchas jodas, pues nunca una descansa, porque siempre los patrones le están pide y pide cosas… y se acuesta muy tarde y se levanta muy temprano”, me platica, muy alegre. “Ya, luego, mejor comencé a trabajar de entrada por salida… y así me la llevo. Sí, también tiene sus dificultades, pues a veces me toca ir muy lejos, pero, pues voy a donde me llamen, no puedo darme el lujo de dejar oportunidades… ya ve cómo está la cosa de difícil… todo tan caro, tanta gente sin trabajo… y aquí me voy a estar, limpiando casas, hasta que el cuerpo aguante”, me dice, en resignado tono. Gana doscientos cincuenta pesos por día y, para su fortuna, en todas las casas le dan de desayunar y de comer y a veces, le ayudan con los pasajes. “Como le digo, pues a ver hasta cuándo puedo darle… pero ahorita lo que me preocupa es que dicen que tengo piedras en la vesícula… y, pues, ahí, sí, a ver qué Dios dice”, agrega, con una reflexiva mirada hacia… hacia un incierto futuro, supongo.
Luis se gana la vida vendiendo cajas para DVD’s, CD’s, DVD’s y similares. “Pues aquí me ves, en chinga todos los días… de las diez a las siete…ocho… a veces me va bien y vendo que quinientos, setecientos pesos… otras veces, nomás vendo doscientos, trescientos… yo me gano cien o trescientos pesos, dependiendo de lo que venda. Pero a la semana me quedan mil quinientos, dos mil pesos. Ésos, no me los gano en una fábrica y por eso sigo en esto”, me cuenta. Aunque, muchas veces, pasa la “camioneta” (los policías encargados de despejar de ambulantes las calles del centro de la ciudad), y tienen que esconder su mercancía, so riesgo de que se las quiten. Cuando eso sucede, ya no puede vender en todo el día. Gajes del oficio, pues.
Sí, son sólo algunos de los problemas enfrentados a diario por millones de trabajadores que en todo el mundo se dedican a la informalidad, siendo sus propios patrones.
Y, en efecto, hasta que el “cuerpo aguante”, será su límite laboral, dado que viven en un sistema que día a día los excluye más y más y los va dejando sin futuro.
Qué bueno que la informalidad les dé esperanzas.