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lunes, 4 de agosto de 2025

Los genocidas calculan alimentos suficientes sólo para mantener vivos a gazatíes

 

Los genocidas calculan alimentos suficientes sólo para mantener vivos a gazatíes

Por Adán Salgado Andrade

 

Consideren que sólo nos alimentáramos con las calorías mínimas requeridas para sobrevivir, 1,200 para mujeres y 1,500 para hombres. Eso sería lo menos que tendríamos que ingerir para que no muriéramos y que nuestro organismo todavía pudiera seguir funcionando, digamos, al límite.

Justamente eso es lo que los genocidas judíos están aplicando en Gaza, no sólo en la actualidad, sino desde hace años.

El artículo de The Guardian titulado “Las matemáticas del hambre: cómo Israel provocó hambruna en Gaza”, firmado por Emma Graham-Harrison, expone tal lamentable, mezquina situación, agregando como subtítulo que “Israel controla el flujo de comida en Gaza. Ha calculado cuántas calorías los palestinos requieren solamente para mantenerse vivos. Sus datos muestran que sólo una fracción ha sido permitida” (ver: https://www.theguardian.com/world/2025/jul/31/the-mathematics-of-starvation-how-israel-caused-a-famine-in-gaza).

Abre el artículo con la foto de Lana Salih Juha, una niña de tan sólo cinco años, con desnutrición severa, con los huesos marcándose por todo su cuerpo, así como, en su momento, los cuerpos de judíos encerrados en campos de concentración nazis se veían, todos cadavéricos. Probablemente, los actuales judíos sigan usando esas épocas obscuras como pretexto para ocasionar el inhumano genocidio que estamos contemplando desde hace casi ¡dos años! No es una guerra, como se le ha tratado de llamar, sino un inhumano, terrible genocidio.

Se define como genocidio (del latín, genos, y cide, crimen), de acuerdo con la ONU, a “la deliberada, sistemática destrucción de un grupo nacional, étnico, racial o religioso y puede incluir actos como el asesinato de miembros del grupo, provocando serios daños corporales o mentales, imponiendo deliberadamente condiciones de vida calculadas para llevar destrucción física, imponiendo medidas para prevenir nacimientos o transfiriendo por la fuerza a niños de un grupo hacia otro, todo con la finalidad de destruir a ese grupo completa o parcialmente” (ver: https://www.un.org/en/genocide-prevention/definition).

En efecto, en el caso de Gaza, se están empleando tanto balas, bombas tanques… para asesinar a palestinos, pero también la destrucción de infraestructura de todo tipo (viviendas, oficinas, escuelas, hospitales, agua potable, alcantarillado…), pero ya también a la hambruna, por la cual, hasta el 30 de julio del presente año (2025), han fallecido más de 150 personas, sobre todo, niñas y niños. Ya dos grupos de activistas israelís, B’Tselem y Physicians for Human Rights-Israel, han denunciado que Israel está cometiendo un abierto genocidio en Gaza (ver: https://apnews.com/article/genocide-israel-gaza-human-rights-palestinians-reports-5dc7c99fb0a3e7416564c78986ce7f5f).

Dice Harrison que “las matemáticas de la hambruna son simples en Gaza. Los palestinos no pueden salir del territorio, la guerra ha acabado con la agricultura, además de que la pesca está prohibida. Así que prácticamente todas las calorías que su población ingiere, deben de ser llevadas desde el exterior. Israel sabe cuánta comida se requiere. Ha medido al hambre en Gaza por décadas, inicialmente calculando los cargamentos suficientes para ejercer presión, pero evitando las muertes por hambruna”.

Cita a Ehud Ólmert (1945), primer ministro judío en el 2006, quien señalaba que “la idea es poner a dieta a los palestinos, pero no matarlos de hambre”. ¡Nada más vean qué grado de perversidad!

Si se les proporcionaran 2,279 calorías, ha calculado Cogat, “la agencia israelí que todavía controla las entregas de ayuda a Gaza”, cada gazatí necesitaría 1.836 kilogramos de comida. “Pero actualmente, las organizaciones humanitarias, tan sólo piden 62,000 toneladas métricas de comida deshidratada y enlatada para cubrir las necesidades básicas de 2.1 millones de personas cada mes o alrededor de un kilogramo de comida, por persona, por día”.

Aún ante la evidencia de las pavorosas cifras, los genocidas dicen que la hambruna no existe y que son simples invenciones “propagandísticas”, además de que culpan de que Hamas se roba los cargamentos, “sin evidencia” o de que las fallas de la ONU son las causas de que bultos de comida estén esperando en la frontera para ser entregados (obvio, es una mentira, pues los militares judíos impiden regularmente el paso de camiones hacia Gaza).

Y con tal de que se simule que están buscando llevar alimentos, se creó, bajo los auspicios de Estados Unidos, a la Gaza Humanitarian Foundation, GHF, un tramposo mecanismo de “ayuda alimentaria” que lo único que ha logrado (además de una insuficiente entrega de alimentos), es que muchos de los famélicos gazatíes que tratan de conseguir alimentos en los centros del GHF, hayan sido asesinados.

La ONU calcula que, hasta el momento, casi 1,400 gazatíes han perecido por balazos de los militares, los que buscan cualquier motivo para matarlos (ver: https://news.un.org/en/story/2025/08/1165552).

Por ello es que muchos gazatíes no quieren arriesgarse a buscar alimentos, pues pueden morir. Ya hay varios testimonios de gazatíes asesinados frente a sus familias, como el de una madre que, por buscar comida para sus famélicos hijos, fue asesinada (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/06/una-nina-y-un-nino-palestinos-vieron-su.html).

Están los mezquinos judíos empleando a la hambruna como arma, tanto para matar de hambre, como para matar a muchos que intentan buscar alimentos (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/05/la-hambruna-otra-arma-que-emplean-los.html).

Señala Harrison que incluso si todos los sistemas de ayuda, incluyendo al GHF, funcionaran correctamente, “sólo se permite la entrada de alimentos mínimos para que no mueran”. Asi que es deliberado que no dejen entrar mayor ayuda que la que evite que mueran masivamente de hambre.

Señala cifras de los propios genocidas de cuánta ayuda de la necesaria es requerida. En marzo, ni en abril, se permitió la entrada de alimentos, para, según, presionar a Hamas, con tal que se rindiera y soltara a los secuestrados que todavía, se cree, están vivos (aquí, debo señalar, como ya lo he hecho en otros artículos, que pareció un montaje el “ataque”, por parte de Hamas, del 7 de octubre del 2023, que asesinó a más de mil judíos que asistían a un concierto y aprehendió a varios rehenes, pues, curiosamente, los sistemas militares judíos de alerta, no estaban funcionando. Yasser Arafat (1929-2004), justamente se refería a Hamas como ‘la criatura de Israel’”. Ver: https://www.tbsnews.net/hamas-israel-war/how-israel-went-helping-create-hamas-bombing-it-718378).

Y en mayo, sólo permitió 32 por ciento de ayuda alimentaria, en junio, 60 por ciento, casi lo mismo en julio.

Es claro que el intento es que sobrevivan como puedan, con algo de lentejas, un poco de harina para que hagan pan o algunas latas. Insisto, imaginen ustedes tan sólo que no comieran en un día. Y ahora, extrapólenlo. Seguramente, muchos tendríamos condiciones que nos provocarían la muerte en pocos días de ayuno. Así están en Gaza, sobreviviendo como cadáveres vivientes la mayoría. Serán los niños, sobre todo, una generación de personas que sufrirán toda su vida del daño psicológico del genocidio y del daño físico por la hambruna. No serán, digamos, normales. Quedarán como una generación perdida, sin futuro (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/01/escombros-y-casas-ruinosas-esperan-el.html).

Por la presión internacional, han accedido los judíos a una mínima ayuda extra, que no es suficiente, de todos modos. Varios países han tomado la iniciativa de llevar ayuda con paquetes arrojados en paracaídas desde aviones, “pero no basta, además de que resulta más caro ese método, que el de permitir la entrada de camiones. Y es hasta peligroso, pues muchos paquetes han matado a gazatíes por golpearles la cabeza”, señala Harrison.

Por eso es que familias enteras están sufriendo hambruna, viendo cómo mueren lentamente cada día. Es el caso de la familia Khalidi. Son cuatro chicas, Sabah, de 12 años, Saba, 11, Zeina, 10, Ammera, dos, y dos niños, Mohammed, de 7 años, y Yousef, de 13. Todos están muy delgados. Su madre, Umm Youssef, se arriesga de vez en cuando a ir a los centros de GHF para conseguir comida. “Lo hago por mis hijos, que, mire cómo están de flaco, casi se la pasan acostados, para no debilitarse más de lo que ya están. Antes de esto, ellos eran buenos estudiantes, sacaban buenas calificaciones, pero mírelos ahora. Tratan de vender pulseritas de plástico, pero pocos las compran. Por ellos, me arriesgo, a pesar de que me pueden matar. Y como mi esposo está paralizado por un bombazo, debo de ir sola. Pero, de verdad, esto no está bien, deben de saber esto las autoridades de todo el mundo, para que nos ayuden, pues nunca habíamos sufrido hambre como ahora” (ver: https://www.theguardian.com/world/2025/jul/23/we-faced-hunger-before-but-never-like-this-skeletal-children-fill-hospital-wards-as-starvation-grips-gaza).

Otro testimonio es el de Jamil Mughari, de 38 años, cuya esposa fue asesinada por las bombas y tiene cinco hijos, todos menores de doce años. “Todos mis hijos han perdido casi la mitad de su peso. Mi hija de cinco años, ahora pesa sólo once kilos. Mi hijo Mohammad es puro hueso. Todos mis hijos están así. Yo solía pesar 85 kilos y ahora nada más peso 55. Me hicieron hace poco una cirugía abierta de corazón y eso me hace más difícil salir por comida, pero debo de arriesgarme. Lo hago por mis hijos, ellos son los únicos que me hacen aferrarme a la vida. Y no sé si por reconocernos como Estado, nos ayude, no veo la diferencia, la verdad. Yo lo que deseo es que ya termine esto y que nos ayuden, por favor, porque ¡estamos muriendo!” (ver: https://www.theguardian.com/world/2025/aug/02/gaza-famine-starvation-crisis-israel).

Tanto sufrimiento, de todos modos, no ha evitado que se estén formando pandillas de gazatíes que, en efecto, son ellos y no Hamas, los que están robando los cargamentos de comida (incluso, el genocida Benjamín Netanyahu – 1949 –, ha reconocido recientemente que se han valido de esas pandillas para ayudar al genocidio). Y esas pandillas lucran con los alimentos, los venden, no los regalan, como deberían de hacer si tuvieran un poco de ética, pero no la tienen (ver: https://www.theguardian.com/world/2025/jun/29/medical-staff-struggle-gangs-fight-aid-supplies-gaza).

Otros camiones son asaltados por desesperados, hambrientos gazatíes y eso también impide que la ayuda llegue a los centros de distribución (ver: https://www.theguardian.com/news/2025/aug/01/the-crunch-how-desperate-palestinians-are-struggling-to-find-food-and-aid-in-gaza-ntwnfb).

Y sumen a todo eso que los hospitales casi no pueden ayudar a la gente, pues no cuentan con alimentos suficientes, ni siquiera para el personal, como médicos y enfermeras (ver: https://www.youtube.com/watch?v=my7UIX9Z0bs).

Esa es la terrible situación de la hambruna en Gaza, que agrava más la terrible situación de un genocidio que lleva ya casi dos años, ante la indiferencia de países que podrían realmente forzar a Israel a detenerlo, tales como Estados Unidos o Inglaterra. A, pero, eso sí, le han proporcionado todas las bombas, balas, tanques y bombardeos con que los genocidas han asesinando a más de 60,000 gazatíes.

Hay hambruna en otros países, como en Sudán, por ejemplo, o en Somalia, pero en el caso de Gaza, es una situación creada por genocidas, con toda la intención de seguir asesinando a gazatíes.

¡Malditos sean los judíos!, como decía el gran Hugo Chávez (1954-2013).

 

Contacto: studillac@hotmail.com    

domingo, 22 de junio de 2025

Nuevo video sobre que EU e Israel desestabilizan al mundo

 Estimades lectores, les comparto mi nuevo video en el que analizo cómo las locuras de dos gerontócratas, Trump y Netanyahu, pueden llevar al mundo a niveles de peligrosidad como en su momento se dieron con Adolfo Hitler. Gracias por su atención: https://www.youtube.com/watch?v=st0utM4KE1w&t=50s


 

domingo, 8 de junio de 2025

El genocidio en Gaza está dejando mucha contaminación, además de miles de muertos

 

El genocidio en Gaza está dejando mucha contaminación, además de miles de muertos

Por Adán Salgado Andrade

 

La fabricación de armas, así como las guerras, producen mucha contaminación, de CO2, metano, partículas suspendidas y metales pesados, entre otros.  Un estudio hecho tan sólo para la industria militar inglesa, estimó que, para el 2018, emitió unos 11 millones de toneladas de CO2 (ver: https://www.sgr.org.uk/sites/default/files/2020-05/SGR-DUK_UK_Military_Env_Impacts.pdf).

El complejo militar estadounidense es el que más contamina, pues es el que más armas fabrica y el que más guerras ha impulsado. No sólo con armas convencionales, sino con armas químicas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/11/el-muy-contaminante-complejo-militar.html).

Como lo que hizo en Vietnam, hace más de 50 años, que para combatir al “enemigo”, rociaba desde el aire el muy tóxico “agente naranja”, para destruir las selvas en donde aquél se escondía. Y a pesar de todo ese tiempo, la contaminación de suelos y los daños a la salud siguen vigentes (ver: https://apnews.com/article/vietnam-war-anniversary-agent-orange-0829caefe48cc11fb88ab27982da922b).

Lo peor es que cada que se hacen las reuniones anuales de las llamadas COP (Conferencia de las Partes) o en el IPCC (Panel Internacional del Cambio Climático, por sus siglas en inglés), casi no se consideran a las guerras o a la producción de armas como contaminantes.

Son escasos los datos de la contaminación producida por las armas. Sin embargo, hay científicos que trabajan en ello. Por ejemplo, el doctor Stuart Parkinson, de Scientists for Global Responsibility, ha determinado las cantidades sólo de CO2 emitidas por algunos vehículos militares. Por ejemplo, el Humvee, un transporte blindado, usado por el Pentágono, tiene un pésimo rendimiento de 6 millas por galón de diésel, es decir, apenas 2.56 km/l, y produce por cada misión, unos 260 kg de CO2 equivalentes. Un avión caza F-35, rinde 0.6 millas por galón, o sea, apenas un cuarto de kilómetro por litro usado. Por cada misión, produce 27,800 kg de CO2 equivalentes. En tanto que un B-2, un bombardero que arroja misiles nucleares, rinde 0.3 millas por galón de combustible, o sea, 0.12 km/l –  bajísimo su rendimiento y altísima su contaminación –, y produce alrededor de 251,400 kg de CO2 equivalentes.

Y así, el resto de las armas.

Claro que tales emisiones todavía no llegarían a la letal contaminación que se daría si se emplearan las mortíferas armas nucleares, como las que se usaron en Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945 (que ya no se requerían, pero había que probar los engendros creados por el Proyecto Manhattan). Ese tipo de contaminación, sería radioactiva y sus letales efectos perdurarían por años, aniquilando a millones de seres humanos (ver: https://www.msn.com/es-mx/noticias/tecnologia/as%C3%AD-ser%C3%A1-el-fin-del-mundo-seg%C3%BAn-la-inteligencia-artificial/vi-AA1EkQgo?ocid=nl_article_link).

Justamente el genocidio cometido por los genocidas judíos en Gaza, está ocasionando una brutal contaminación, que equivale a la que generarían individualmente más de cien países. Es lo que expone el artículo “La huella de carbono del genocidio de Israel contra Gaza, excede la producida por países enteros individualmente”, firmado por Nina Lakhani, quien agrega el subtítulo “un estudio halló que el costo climático de la guerra excede las emisiones del 2023 de Costa Rica y Estonia juntas” (ver: https://www.theguardian.com/world/2025/may/30/carbon-footprint-of-israels-war-on-gaza-exceeds-that-of-many-entire-countries).

Dice Lakhani que “la huella de carbono durante los primeros 15 meses del genocidio en Gaza, será mayor que la producida individualmente por cien países, lo que exacerbará la emergencia climática global, además de los miles de asesinados que ha dejado la matanza. Un estudio determinó que el costo a largo plazo de haber destruido, de que se limpien los escombros y de que se reconstruya Gaza, podrían producir 31 millones de toneladas equivalentes de CO2. Esta cantidad es mayor que las emisiones combinadas de Costa Rica y Estonia. Y de todos modos, las naciones no tienen obligación de reportar las emisiones producidas por sus ejércitos a las Naciones Unidas”.

Justamente lo que indico arriba, que siempre dicen que hay que reducir emisiones contaminantes de combustibles fósiles, que hay que usar autos eléctricos (que no son la solución ambiental, pues contaminarán de otra forma, al incrementar el extractivismo), que ciudades más compactas, que más áreas verdes… ¡pero no se toca toda la mencionada contaminación que deja el complejo militar!

“Las armas y el combustible empleados por Hamas, ascienden a 3,000 toneladas de emisiones de CO2,el equivalente a sólo 0.2 por ciento del total de emisiones emitidas, en tanto que el 50 por ciento fueron generadas por la entrega y uso de armas, tanques y otros pertrechos empleados por el ejército judío, de acuerdo con el estudio”, señala Lakhani.

Refiere que la quema de combustibles fósiles es la causa que está llevando a la catástrofe ambiental, lo que provoca los extremos climáticos que padecemos, como largas sequías, lluvias torrenciales, poderosos, destructivos huracanes y sobre todo, temperaturas cada vez más altas, incluso que han rebasado los 50º C. “La región del golfo está entre las más vulnerables al clima extremo y a sus desastrosos eventos, como sequías, desertificación, calor extremo y lluvias erráticas, así como degradación ambiental, inseguridad alimentaria y escasez de agua”, señala Lakhani.

En efecto, pues mucho de su territorio es desértico, así que están más propensos a los eventos climáticos extremos, tales como las largas sequías y las ondas de calor. Es en donde hay más decesos por el calor extremo, sobre todo, de niños y adultos mayores (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/03/africa-la-que-mas-sufre-los-embates-del.html).

Señala Lakhani que esa investigación es parte de la Red de Investigación de Ciencia Social, que forma parte de un “creciente movimiento para que los países y negocios se hagan responsables de los costos ambientales de las guerras y la invasiones, incluyendo el impacto en el largo plazo a la tierra, la comida y las fuentes de agua, así como la limpieza luego de los conflictos y la reconstrucción”.

El estudio, hecho por investigadores de Inglaterra y Estados Unidos “es el más comprensible hecho hasta ahora y estima que la destrucción hecha por Israel en Gaza y con Yemen, Irán y Líbano, es equivalente a cargar 2,600 millones de celulares inteligentes o dejando funcionar 84 gasoeléctricas durante un año”.

Cita Lakhani a Astrid Puentes, relatora de la ONU, quien señaló que “estas evidencias puestas al día, muestran la urgencia de terminar con las atrocidades que van en aumento y asegurarnos que Israel y todos los países cumplan con la ley internacional, incluyendo decisiones que tomen la ICC (Cámara de comercio Internacional) y la ICJ (Corte Internacional de Justicia). Si los países acuerdan o no en llamar a eso genocidio, lo que estamos presenciando es un severo impacto de toda la vida en Gaza, y también que se están amenazando los derechos humanos en la región e incluso globalmente, debido al agravamiento del cambio climático”.

Claro, porque la contaminación no sólo queda en Gaza y alrededores, sino en todo el planeta. Es como si alguien hiciera una fogata, el humo se esparce por todas partes.

Señala Lakhani que el 99 por ciento de las emisiones contaminantes del genocidio, 1.89 millones de toneladas de CO2 equivalentes, son atribuibles a los bombardeos y la invasión terrestre de Gaza. Además, casi 30 por ciento de los gases efecto invernadero generados en ese periodo, “provinieron de los envíos de 50,000 toneladas de armas hechos por Estados Unidos mediante aviones y barcos”.  Y otro 20 por ciento se atribuye al combustible gastado por los aviones de reconocimiento judíos y los bombarderos, además del CO2 generado por la manufactura de las bombas y la artillería, así como su empleo”.

¡Nada más vean cuántas toneladas de armas envió Estados Unidos! Y eso ha sido desde la administración de Joe Biden (1942), no sólo de la de Donald Trump (1946). En efecto, tanto la construcción de tales armas (bombas, balas, cañones, tanques, rifles, ametralladoras, granadas…), así como su empleo, que es para destruir, producen mucha contaminación. Pero además, es un excelente negocio la venta de armas, calculado en más de $2,000,000,000,000 de dólares anuales. Por eso, para las armeras, que siga el genocidio (o la guerra de Rusia contra Ucrania).

Como Gaza había desarrollado mucho su infraestructura eléctrica mediante paneles solares, de los que obtenía una cuarta parte de su electricidad, y todo ha sido destruido, ahora sólo le queda el empleo de generadores de diésel, muy contaminantes, que han emitido más de 130,000 toneladas de gases efecto invernadero a la atmósfera, que montan un 7 por ciento de las emisiones totales del genocidio.

Y también, los 70,000 camiones que han llevado ayuda alimentaria, generaron más del 40 por ciento de las emisiones contaminantes. “Y aun así, la ONU ha determinado que esa ayuda ha sido insuficiente”.

En una tabla comparativa, se muestra que los vuelos para transportar armas, han producido 817,000 toneladas de CO2, los vuelos de reconocimiento y los de los bombarderos, 252,000 toneladas, las bombas (al estallar), 78,000 toneladas y los tanques y vehículos usados por los judíos, 48,000 toneladas de CO2.     

También se señala la contaminación que dejaron los bombardeos judíos a Irán, 5,000 toneladas de CO2, a Líbano, 4,000 toneladas y a Yemen, 3,000 toneladas de CO2.

Pero también, señala Lakhani, el costo para el clima de la reconstrucción de Gaza (si es que se hace), será alto, pues ha sido reducida a unos 60 millones de toneladas de escombros tóxicos.

Basta ver fotos de las ciudades y, en efecto, todas son prácticamente ruinas.

Se calcula que tan sólo en limpiar los escombros, se emplearían 10 años, en tanto que la reconstrucción total llevaría hasta ¡80 años! Cuatro generaciones. ¿Y mientras tanto, dónde viviría la gente?

“Las emisiones de carbono resultantes de limpiar los escombros y luego de reconstruir 436,000 departamentos, 700 escuelas, mezquitas, clínicas, oficinas de gobierno y otros edificios, además de 5 kilómetros de caminos de Gaza, generará alrededor de 29.4 millones de toneladas de CO2, más o menos lo que genero Afganistán en el 2023”, señala Lakhani.

¡Imaginen el grado de destrucción que se ha hecho, si tan solo las escuelas suman 700!

No creo que se le reconstruya o haya el dinero suficiente para hacerlo. Los judíos han acabado con el futuro de ese país. Que es justo lo que buscan, limpiar a Israel de palestinos, pues dicen que todas esas tierras, incluyendo Cisjordania, les pertenecen y que allí harán el Tercer Templo que representa a su reino. Justo lo levantarían en la mezquita llamada la Cúpula de la Roca, como muchos supremacistas judíos afirman que señalan “las escrituras” (ver: https://www.theguardian.com/world/series/along-the-green-line).

Cita Lakhani a Zena Agha, analista política para la red palestina de política Al-Shabaka, quien afirma que “este reporte es un profundo recordatorio del costo social y ambiental de la campaña genocida de Israel contra el planeta y los que están sufriendo. Pero también es una guerra de los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea, los que han proveído de recursos ilimitados para que Israel pudiera devastar la zona más densamente poblada del planeta. Y esto crea la inestabilidad provocada por el estado colonizador de Israel y su alianza con el complejo industrial de occidente”.

¡Por supuesto, gracias a las armas proporcionadas por varios países de Europa (Inglaterra, Francia, Alemania…), no sólo de Estados Unidos, es que los judíos lograron casi borrar del mapa a Gaza. Y todavía, hipócritamente, esos países, Inglaterra entre ellos, exigen que ya pare el genocidio, si ellos mismos lo estuvieron alimentando e impulsando!

Y, como señalo arriba, las emisiones que ha dejado el conflicto, hasta rebasan a las producidas por muchos países. Y entre más suba el presupuesto para armas, más sube la contaminación. “El presupuesto militar judío se elevó a $46,500 millones de dólares, el mayor del mundo. Y el efecto de tantas compras de armas y su fabricación, equivalen a 6.5 millones de toneladas de CO2, esto es más que la huella de carbono de Eritrea, un país de 3.5 millones de habitantes”.

Pero ningún país, insiste Lakhani, tiene la obligación de reportar su contaminación militar.

Cita, por último, a Hadeel Ikhmais, directora de la oficina para el cambio climático, de la Autoridad Palestina de la Calidad del Aire, quien dice que “las guerras, no sólo matan a gente, sino que también emiten químicos tóxicos, destruyen infraestructura, contaminan el suelo, el aire y el agua, además de que aceleran los desastres climáticos y ambientales. No considerar esas emisiones, constituye un agujero negro en la contabilidad, lo que permite a los gobiernos desentenderse de sus crímenes medioambientales”.

No pudo decirlo mejor.

Repito, en las reuniones anuales se toca que la producción petrolera debe de disminuir, que la de gas natural, también, pero nunca se toca directamente el punto de las guerras, en especial, el genocidio en Gaza (o la guerra Rusia contra Ucrania).

Se protegen los intereses de los fabricantes de armas, los que, además, necesitan siempre que haya guerras.

De lo contrario, no venderán sus engendros de destrucción.

No importa cuánta gente sea asesinada.

No serán más que daños colaterales.

 

Contacto: studillac@hotmail.com