lunes, 28 de septiembre de 2026

Perdieron a su bebé por negligencia médica en hospital del IMSS

 

Perdieron a su bebé por negligencia médica en hospital del IMSS

Por Adán Salgado Andrade

 

 Las historias que pueden saberse platicando con la gente, muchas veces son muy interesantes

Y siempre que puedo y la situación se presta, me gusta entablar pláticas con conductores de Didi, sobre todo, cuando los trayectos son largos. Y de esa forma, se pasa más rápido el tiempo. Así, no sólo se les ve como máquinas de conducir, sino que son personas detrás de las cuales hay historias, como las que me platicó Javier, en uno de mis más recientes viajes.

Javier vive en Chalco. Dice que prefiere trabajar por esa zona, de Chalco-Ixtapaluca, pues los viajes son breves y no hay mucho tráfico, “pero a veces sí me voy para la ciudad, sin problemas”. De hecho, me lleva desde Ixtapaluca a mi domicilio, ubicado cerca del Metro Gómez Farías, línea uno.

El auto que trae, un Nissan, 2025, Kicks, le costó $365,000 pesos, “pero lo estoy pagando a cinco años, con mensualidades de $10,150 pesos”. ¡Vaya que sí le va a salir caro ese auto!, $609,000 pesos cuando lo termine de pagar, $244,000 pesos más por los puros intereses.

Así que tiene que trabajar doce horas diarias para sacar la mensualidad y sus gastos. Aunque dice que sí le sale, la mensualidad, más los gastos que debe de hacer para mantener a su familia, consistente en su esposa y una hija que ahorita tiene 12 años. Trabaja de siete de la mañana a siete de la noche, aunque a veces comienza a las 5 de la mañana y a las cinco de la tarde, termina.

Estamos de acuerdo en que la vida está tan difícil, que hay que esforzarse bastante para salir adelante con los gastos que implica tratar de vivir, digamos, decentemente, ya no con lujos, sino una vida normal.

En la plataforma apenas tiene un año. Como el auto que tenía antes, un Aveo 2014, no le servía la aguja del indicador de gasolina, “cada rato tenía que cargar, decirle a los pasajeros que me dieran chance de cargar gasolina, así que mejor lo vendí y me compré éste”.

Y antes trabajó en Banamex. Ese banco fue adquirido en el 2001 por City Bank y puesto a la venta en el 2022, porque City Bank comenzó a tener problemas financieros. Allí, trabajó 23 años, hasta el 2017, que fue una de tantas reestructuraciones que se dieron, pues siempre sucede así con empresas o bancos, que los empleados no tienen seguridad de nada, están a merced de los intereses de tales negocios. Si los necesitan los conservan, si no, los despiden, lo que se llama justamente “reestructuración”. Su sueldo en ese entonces era de nueve mil pesos mensuales, trabajando como ejecutivo. Le pregunto que ahora cuánto gana un empleado de Banamex. “Los ejecutivos, unos doce mil pesos y los cajeros, nueve mil pesos, aunque con comisiones, de que vendan tarjetas, seguros o afores, pueden sacar unos cuatro, cinco mil pesos más, digo, si venden, y si no, sólo se quedan con ese salario”. “Ganan muy poco, por eso hasta le ponen caras a uno, pues les exigen mucho y les pagan poco”, le comento y ríe de buena gana.

Dice que se encargaba de los préstamos hipotecarios. “Una persona que era de una empresa que le vendía a Pemex las puntas para los tubos con los que perforan los pozos, pagaba ¡$251,000 pesos al mes! por la hipoteca de un penthouse en Zihuatanejo”. Le comento que ha de haber ganado un millón de pesos o más para que pagara eso. “Sí, pero yo digo que si tenía tanto dinero, no sé, yo creo que lo podría haber pagado al contado, ¿no? Y hasta eso, sí pagaba puntual, pero una vez se atoró tres meses, así que tuvo una penalización de ¡cuatrocientos mil pesos, aparte de las mensualidades que debía!”. Pero dice que cuando él le llamaba para ver porqué se estaba retrasando, no era la persona. “No, nunca supe si era con el que estaba hablando, pero, no sé, luego se me hacía que era algo chueco, yo creo que lavaba dinero o no sé”. Muy probablemente, pues realmente era demasiado dinero mensual pagado por un penthouse que, si el señor ganaba tanto, como señalé, pudo haber pagado al contado.

Y es que los intereses moratorios bancarios son altísimos, además de que los bancos cargan intereses sobre intereses. Le digo que de donde me había recogido, una vez lanzaron a una familia que ya llevaba varios meses, hasta más de un año, sin pagar. Llegaron una mañana, cuando no había nadie en la casa, forzaron las cerraduras, entraron, sacaron todas sus casas, cambiaron nuevas cerraduras y cuando la familia, uno por uno, fueron llegando, ya la casa era totalmente ajena a ellos.

“Lo bueno es que cuando me liquidaron, yo ya había pagado mi casa”, dice. Vive en la unidad Los Héroes, una de tantas que se han construido en el Estado de México, las que cumplen la función de meros dormitorios, pues la mayoría de la gente que las habita, trabaja en la Ciudad de México, debiendo salir muy temprano de ellas y llegando por la noche. Bueno, y esas, todavía las ocupan diariamente, pues en otros casos, los créditos gubernamentales que se dan para adquirirlas, sólo sirven para comprar casas en otros estados, en lo que yo llamo “casas de fin de semana” o “casas de vacaciones”, pues es para lo que esos créditos alcanzan (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2009/02/creditos-gubernamentales-para-vivienda.html).

“Sí, luego nos llegaban allí remates de casas que se habían hipotecado, que si no las queríamos”, dice. Claro, pero con los bajos sueldos que tienen, debe de ser difícil hacerse de una casa. Le comento la ventaja de que él ya había pagado su casa. Y es que, realmente, tener una casa propia es sinónimo de estabilidad, al no pagar renta o todavía estarla pagando, como les comento a mis estudiantes cuando hacemos la encuesta socio-económica, que la mayoría viven en casas propias (y quizá por eso estén estudiando, pues es una seguridad, no deben de preocuparse cada que venga la renta o la mensualidad. Aunque no es lo mismo la mensualidad que la renta, pues pagando renta, nunca se hacen de una casa, pero pagándola en mensualidades, a la larga, será suya, siempre y cuando se tenga dinero para pagarla. De lo contrario, los echarán).

Pero en el 2017, como señale, lo pusieron a disposición. “Nos pagaron un mes de sueldo, nos dieron vacaciones y nos dijeron que buscáramos en dónde colocarnos, pero yo no pude y por eso me liquidaron”, dice Javier.

De allí, tuvo varios trabajos. Incluso, estuvo en una agencia de autos, pero duraba poco, sobre todo, por los bajos salarios. “Es que no te acostumbras a tener sueldos bajos… bueno, no es que no te acostumbres, es que no puedes vivir así, no te alcanza y por eso, me salía de los trabajos”.

Otro trabajo que tuvo fue en una empresa prestamista, Promejora, que dice que, al parecer, ya desapareció. De hecho, al consultar su página (https://www.promejora.mx/), en efecto, dice que “por el momento, nuestro servicio de solicitudes en línea no está disponible” y piden que los contacten a un correo. Es filial, según se indica, de Security-finance, una empresa estadounidense que otorga préstamos en Estados Unidos (https://www.promejora.mx/). Probablemente la filial mexicana no les haya funcionado.

Javier dice que la sucursal, que estaba en Chalco, en Plaza Diamante, era muy chica, constando del gerente, dos empleadas y dos empleados, los que tenían que dedicarse a tres rubros: renovación de créditos, créditos nuevos y cobranza, la más difícil actividad. “Era una bronca para cobrarle a la gente, porque te daban una dirección y no vivían allí o que tenían un negocio e ibas allí y nada, que no lo conocían o que no trabajaba ya allí. El problema era que los compañeros, sobre todo, las compañeras, con tal de tener comisiones por otorgamiento de préstamos, no revisaban bien que la persona tuviera solvencia o un negocio o que viviera en donde decía. Y por eso, cuando se les cobraba, era muy difícil, porque no coincidía la información”. Le pregunto que qué hacían cuando no pagaban y dice que los iban a buscar a sus casas, pero les decían que no vivían allí. “Pero como en Chalco, la gente se conoce, yo les preguntaba que si no conocían a tal persona, y me decían ‘bueno, no le vaya a decir que yo le dije, pero ése, vive allí’, y ya lo iba yo a buscar y a exigirle que nos pagara”, dice, divertido.

Ese es un gran problema, en efecto, que si la gente pide un préstamo, es porque no tiene dinero suficiente para una vida normal, como comprar una casa. Y esa es la parte fácil, pedirlo. Pero para pagar, es lo complicado y por eso todos los bancos o los prestamistas, como Promejora, tienen problemas para que les paguen. Quizá esa empresa quedó insolvente por tantos que no le pagaron y por eso mejor cerró.

Allí, ganaba trece mil pesos, menos impuestos. “Pero con las comisiones por los préstamos o la cobranza o la renovación de créditos /que les volvieran a prestar), podías sacar otros cinco mil y ya eran dieciocho mil”. Comenta que había mucha movilidad de gerentes, porque no aguantaban el ritmo de trabajo y que ganaban casi lo mismo, diecisiete mil pesos. “Yo nada más estuve un año, pero fue una friega, pues nos insistían en que teníamos que buscar préstamos y pues si la gente no quería o no podía, no era culpa de uno”.

En efecto, las empresas no contemplan que cuando las ventas están bajas, no es, muchas veces, por culpa de los empleados, pues no pueden luchar contra la crisis. Si la economía está mal, no hay consumo. Y eso me recuerda la cinta estadounidense “Glengarry Glen Ross”, de 1992, estelarizada por Al Pacino, Alec Baldwin y Kevin Spacey, entre otros. Dirigida por James Foley (1953-2025), versa sobre vendedores de casas. Toma lugar en una de tantas crisis estadounidenses, ésta, la de finales de los 1980’s. El jefe de todos ellos, los presiona. Les dice que va a hacer un concurso, que quien venda más casas, recibirá un Cadillac, el segundo lugar, un juego de cubiertos y el tercero, “será despedido, así que sólo me quedaré con los dos mejores”. Tanta es la presión que uno de ellos llega al siguiente día con una venta de una casa. “Qué les parece, ya la vendí a los Williamson”, pero todos ríen, sabiendo que esa pareja “compra todo”, pero nunca pagan, “porque están locos” El vendedor se deprime. Pero el trasfondo de la cinta es que en tiempos críticos, muchas veces, ni la gente acaudalada compra cosas

Dice que cuando estaba en Banamex, la ventaja era que tenían un gasto de gastos médicos mayores. “Y ése, compensaba el salario, porque cuando se necesita por alguna enfermedad, sí ayuda”.

En su caso, fue muy necesario cuando nació su segunda hija. “Mi esposa sufría de preclamsia, que le subía la presión mucho, se hinchaba. Y esa fue nuestra segunda hija. La atendieron muy bien, en el Hospital México, le dieron muy buenos cuidados y mi hija nació bien, a pesar de que era sietemesina. Y luego nos dieron la factura, bueno, ya estaba pagado todo, pero eran en ese tiempo, 2014, ¡quinientos mil pesos! O sea, que eso nos hubiera costado”.

En efecto, los gastos médicos en este país, en hospitales privados, son elevados. Si se tiene dinero, se tiene salud, si no, hasta una gripe nos puede matar. Y las deleznables prácticas de los hospitales privados los llevan a, incluso, practicar operaciones o procedimientos innecesarios, como costosas cesáreas que pudieron haber sido partos normales u operaciones que no eran necesarias y que el mal que iban a “aliviar”, se pudo haber controlado con medicamentos. A veces, incluso, mantienen con vida artificial a personas que ya tuvieron muerte cerebral por varios días, con tal de abultar las cuentas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/06/la-mezquina-mercantilizacion-de-la-salud.html).

Pero en los hospitales públicos, también hay prácticas negligentes, no en el sentido monetario (aunque algunas veces, si no se es derechohabiente, sí cobran precios elevados), sino en la forma en que prestan sus servicios.

Justo esa situación también la experimentó Javier, en el 2010, cuatro años antes del nacimiento de su hija. Dice que su esposa fue a revisión de seis meses al Hospital del IMSS de los Reyes. Por la cuestión de la preclamsia, la citada presión alta, necesitaba revisión de urgencia. Así que llegaron un jueves, le comentaron a la enfermera y al doctor de turno sobre la urgencia. “Nos dijeron que como allí no tenían todo lo que se necesitaba para atenderla, la iban a transferir a La Raza esa misma noche. Yo me tenía que ir, porque al otro día tenía que trabajar, y que le encargo a mi suegro y a mi cuñada que estuvieran al pendiente, pues ya habían pasado más de tres horas y nada que la transferían. Y así. Ya, al otro día, que salgo de trabajar y que me voy volado para el hospital. Y que le pregunto a mi suegro, que ya estaba grande, tenía sesenta y un años, ya hasta se murió, que qué había pasado y que me dice que ‘nada, no nos han dicho nada’. Entonces, ya que subo a ver a mi esposa. Y ya que la fue a ver una enfermera, la de turno, y que la revisa, para ver cómo estaba el bebé, pero ya no se movía. Y que nos dice ‘creo que su bebé ya se murió’. Y pues que nos ponemos muy mal, que cómo, ¿no? Y que nos dice que le iba a avisar al doctor del turno para consultarlo. Y ya fue, la examinó y le dijo que sí, que el bebé ya estaba muerto. ¡No, pues el drama, mi esposa se puso a llorar y yo me puse muy mal, y que de todos modos, se lo tenían que sacar urgentemente, pues podía ocasionar una infección! Y que se lo extraen, le expandieron el útero y se lo sacaron. Pero luego vino el drama y todo eso, pero el doctor nos dijo que demandáramos al IMSS, que por negligencia el bebé se había muerto y que si la hubieran enviado a La Raza a tiempo, la habrían atendido y le hubieran bajado la presión, la preclamsia, ¿no?, que hubiera sobrevivido el bebé”.

Y demandaron. En ese entonces, recibieron $175,000 pesos. “Pero el médico nos dijo que si queríamos una demanda penal, porque esa fue administrativa, que podíamos hacerlo, que él nos ayudaría, que les sacaríamos como setecientos mil pesos y que meterían a la cárcel a las enfermeras y a los doctores responsables. Pero yo hablé con mi esposa, le dije, ‘mira, a esas personas, ya les retiraron la licencia, ya no pueden trabajar y si consiguen trabajo por fuera, pues se arriesgan, así que van a dedicarse a otra cosa. Y va a ser un juicio largo, de cuatro, cinco años, que hay que ir a audiencias y citas y cosas así. Mejor ya nos quedamos con ese dinero’, y que me dice que sí, que ya lo dejáramos así”.

Pues su caso fue como el de cientos de casos de negligencia que ha ocasionado el IMSS. El más reciente, la muerte de cinco bebés, en un hospital de Durango por una infección bacteriana (ver: https://www.jornada.com.mx/2026/09/22/estados/027n1est).

O el caso de que entregaron dos bebés “por grave error” a las familias que no correspondían (ver: https://www.jornada.com.mx/2026/09/27/estados/021n3est).

Se debe de revisar a fondo esa institución, que, además, no tiene medicinas ni doctores suficientes (ver: https://www.youtube.com/watch?v=nqQb4Eb0-bU).

En el caso de Javier, por fortuna, les hicieron justicia. Aunque ningún dinero repone una vida. “Por eso, nos esperamos cuatro años para que ella se volviera a embarazar. Pero la doctora, la que la atendió en el Hospital México, con el seguro de gastos médicos mayores, le dijo que ya no era conveniente que tuviera más bebés y nos quedamos nada más con mi hija”.

Dice que a pesar de haber sido sietemesina, goza de buena salud. “Sí, la queremos mucho, porque fue muy difícil que mi esposa la tuviera”.

Esa fue la historia de Javier, con final, digamos, feliz.

Tiene cincuenta y cinco años, “ya tengo treinta años trabajando y ya voy a ver si ya me puedo jubilar, con mis cotizaciones”.

Sí, aunque sea algo que le den, le digo.

Antes, pensionarse era sinónimo de seguridad. Pero ahora, con la poca recaudación fiscal que hacen a los ricos, el Estado cada vez tiene menos dinero para pensiones. El IMSS ha declarado que sólo tiene dinero para pensiones hasta el 2031, y que después se sostendrá con sus reservas. Y para el 2036, tendrá déficits (ver: https://www.jornada.com.mx/2026/07/10/politica/009n1pol).

Así que después del 2036, ¿qué será de los derechohabientes y pensionados del IMSS?

Se sumarán a los millones de mexicanos que sufren precariedad y pobreza.

O se pondrán a rentar autos para convertirse en conductores de aplicación.

Y eso, si antes no Uber robotiza a todos sus autos para “dar mejor servicio”, como pretende hacer en varios países.

Como señalé, las empresas sólo buscan primero sus beneficios.

Y si sobra, entonces darán empleos mal pagados.

 

Contacto: studillac@hotmail.com