El destruido futuro de los gazatíes
Por Adán Salgado Andrade
Gaza, o lo que queda de Gaza, es un pequeño país de sólo 365 km2, apenas una cuarta parte del área de la Ciudad de México, y alrededor de 2.2 millones de habitantes, claro, descontando los más de 100 mil que probablemente fueron asesinados.
Es difícil imaginar por lo que están pasando, pues las noticias sobre lo que está sucediendo allí no son fáciles de conseguir, sobre todo porque los judíos no permiten comunicación directa con los gazatíes, impiden la entrada a periodistas por cuestiones de “seguridad”.
Debido al sospechoso ataque de Hamas el 7 de octubre del 2023, la vida de todos los gazatíes ha cambiado duramente, han quedado sin futuro y sin esperanzas (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/07/las-destrozadas-vidas-de-los-gazaties.html).
Hace poco supe de una aplicación para celulares, UpScrolled, creada por el experto en tecnología de internet, el palestino-australiano Issam Hijazi, quien, en el 2025, la lanzó, “como una red social alternativa, inmune a la censura de las redes convencionales, que está enfocada en proveer algoritmos justos por los que se puedan difundir las justas demandas de pueblos como los palestinos” (ver: https://upscrolled.com/en/about/).
La descargué y comencé a emplearla. En efecto, se pueden postear mensajes, que no son censurados, contra los genocidas judíos, contra el desequilibrado mental Donald Trump, criticando sus acciones en Gaza y así, mensajes que serían censurados en sitios como TikTok.
Aunque muchas personas la han desvirtuado, pues entran con otros fines, no para apoyar a Gaza o a Irán o a Líbano (scammers que la usan para cometer fraudes, por ejemplo), si se tiene cuidado, se pueden conocer a personas reales, como a Marimashawal, una mujer palestina en sus veintes, que me contó su historia.
MaramashawalMarima, su diminutivo, me platicó que antes tenían una vida normal, “estable, quizá no con muchas comodidades, pero estábamos bien. Yo trabajaba en una tienda y también hacía otras cosas que salieran de repente”.
Claro, una vida quizá con limitaciones, pero normal, como la que se tiene cuando en un país existe, digamos, paz, nada de guerras, con bombardeos, balazos, soldados enemigos acechando, dispuestos a matar a la primera oportunidad, tanques patrullando por todos lados. .
El problema con Gaza es que su área es muy pequeña, así que les fue difícil guarecerse de tanta genocida violencia. Y por eso fue tan fácilmente destruida por los genocidas
Y he visto videos de antes de que Gaza fuera atacada. Era un país normal, bullicioso, gente trabajando, estudiando, divirtiéndose, haciendo compras… algunos, cuando comenzó la guerra, estaban por comprar, muy orgullosos, un nuevo departamento, otros, estaban por graduarse de sus carreras y así, una ciudad normal con una población normal (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/06/una-universitaria-gazati-dice-que-se.html).
Continúa Marama con su relato, comentando que “mi esposo solía trabajar en distintas cosas, en la construcción, en otras labores, en lo que fuera, era muy trabajador. Tenemos dos hijos, uno, de tres años y el bebé, de ocho meses. Teníamos nuestra casa, no podíamos quejarnos, nos iba bien”.
Caminando por las destruidas calles de GazaClaro, como dije, las condiciones, aunque difíciles, quizá, pero estables.
“Ahora, no hay trabajo, no podemos hacer nada, vivimos en una precaria tienda de campaña, muriendo cada día, de miedo, de hambre, de pobreza, de enfermedades. Mi madre está enferma de un mal sanguíneo y de tumores, y no tenemos los medios para curarla, morimos día a día. Es terrible nuestra situación. Nos han hecho viejos en esta destruida ciudad. Lo peor es que casi no nos ayudan, nos dan muy poco, además de que los judíos no permiten que pase ayuda, más ahora con la guerra de Irán y de Líbano” (que, por cierto, los judíos ahora, pretextando “seguridad”, ocuparán un área al sur de Líbano, destruyendo las casas de 600 mil personas para hacerlo. Lo peor es que actúan con absoluta inmunidad esos miserables genocidas y nadie les pone un alto. Ver: https://ddnews.gov.in/en/israel-to-destroy-all-houses-near-lebanon-border-defence-minister-says/).
A pesar de la adversidad, su esposo y su hijo todavía tienen ánimos para jugar pelotaDice Marama que perdieron a muchos familiares y amigos que “todas las familias tienen historias de pérdidas similares”.
Claro, pues tan sólo por la ley de las probabilidades, si hubo unos cien mil asesinados, las probabilidades de haber perdido a alguien cercano son de esos cien mil entre los 2.2 millones multiplicados por cien, lo que nos da 4.54 por ciento de posibilidades de haber perdido a un ser querido. Y es una cifra nada despreciable.
Lo peor, como señalé, es que no pueden hacer nada, no hay trabajo (¿quién daría trabajo viviendo entre escombros, sin alimentos seguros, rodeados de muerte y destrucción?), ni nada que hacer, pues todo los ven los judíos “sospechoso”, hasta acercarse a los puestos de comida para pedirla.
Así que sólo están atenidos a la poca ayuda internacional que se les proporcione y que los judíos permitan.
Lo mejor, para evitar hackeos, es donar cuando los sitios encargados de recibir donaciones cuenten con aplicaciones como PayPal, por ejemplo, pues, lamentablemente, en este mundo lleno de hackers y scammers, es riesgoso donar, pues podrían ser sitios disfrazados de ese tipo de organizaciones.
Pero entre los que se proporcionan, está uno que se llama https://chuffed.org/, y uno de sus servicios es donar a Gaza.
Dice Marama que “nunca imaginaríamos que algo así nos sucedería, es terrible, nuestras vidas han cambiado tanto. Yo era una chica con muchas esperanzas, ambiciones, quería hacer tantas cosas, terminar mis estudios. Ahora, nos han reducido a nada, a vivir en una precaria tienda de campaña, sin nada para vivir, sin posibilidades de seguir adelante. Por favor, si nos pudieran donar algo, lo que sea, por muy pequeña que sea la cantidad, estaríamos muy agradecidos mi familia, mi madre, yo, sólo queremos seguir adelante, no morir de hambre, de miseria, de enfermedades, por favor”.
Sí, ella y los suyos, merecen toda nuestra atención, no olvidarlos.
Su situación actual, finalmente, es producto de nuestra “gran civilización”.
Irónicamente hablando.
Contacto: studillac@hotmail.com