martes, 10 de febrero de 2026

Los modelos de desarrollo no toman en cuenta el daño ambiental que provocan

 

Los modelos de desarrollo no toman en cuenta el daño ambiental que provocan

Por Adán Salgado Andrade

 

Un país como China, se jacta de estar creciendo siempre, de estar buscando el siguiente gran hito para inducir al consumo, no sólo de su gente, sino global. Por ejemplo, ahorita está apostando por crear robots humanoides para todos los usos, como aquéllos que cocinen o hagan la limpieza. Una tontería, por supuesto, pues la mayoría de las personas en el mundo, que son pobres, no se darían el lujo de adquirir un caro robot para que les barriera su humilde vivienda o les guisara sus modestos platillos (ver: https://www.youtube.com/shorts/rvgnkA1hQBM).

O piensa que colocándose como país líder en las cuestionables “energías verdes”, como la producción masiva de autos eléctricos (de los cuales, ya está reduciéndose la demanda en muchos países, tanto porque presentan muchos problemas, como las estaciones para cargarlos o que son costosos de reparar, así como porque no son en realidad la panacea climática, pues siguen contaminando de otra forma, sobre todo, fomentando el depredador extractivismo) o de paneles solares, sus metas de desarrollo serán alcanzadas.

Pero ya desde los años 1970’s, se señalaba que el crecimiento sostenido ilimitado no es posible en un mundo de recursos limitados. Llegará el momento del colapso, pero parece que eso no lo prevé China (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/05/no-es-posible-el-crecimiento-economico.html).

No toma en cuenta China que la producción de todo, aunque sean autos eléctricos o paneles solares, implica un proceso industrial que requiere de combustión (al fundir metales, obtener plásticos, vidrios, placas de silicón…), sin importar que la energía requerida para fabricar, electricidad por ejemplo, sea obtenida de fuentes renovables, como la solar o la eólica. La combustión se hará y contaminará, por supuesto.

Pero no sólo eso, sino que China, como el resto de los países liderados desde hace siglos por el capitalismo salvaje, sigue empeñada en inducir al consumismo, que compremos y compremos, aunque no lo necesitemos. Y de esto, ya se ha señalado en foros internacionales, por fin, que es el problema fundamental que está acelerando la depredación y contaminación acelerada del planeta (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/11/por-fin-se-reconoce-que-el-hiper.html).

Que siga imperando el capitalismo salvaje como modelo económico, es la mayor tragedia que ha sufrido este planeta desde que existe. Y lo convierte en un indigente sin recursos que, muy pronto, no podrá sostener las condiciones para que podamos seguir habitándolo (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/02/al-acabar-con-sus-recursos-estamos.html).

Todo lo dicho, lo confirma un reciente estudio que señala que los modelos actuales de “desarrollo”, no están tomando en cuenta el daño ambiental que están ocasionando y que revertirá todos los cuestionables “avances” económicos, pues, a la larga, la depredación y contaminación del medio ambiente, empobrecen. Por ejemplo, justamente hablando de China, que esté explotando masivamente recursos mineros en países pobres, como República Democrática del Congo, Nigeria o Zambia (en donde una presa de almacenamiento de tóxicos desperdicios de la actividad minera se rompió, soltando su dañina, letal carga al principal río del país), lo único que está haciendo es empobrecerlos más, en lugar de beneficiarlos, al depredar sus recursos naturales y contaminarlos permanentemente (un río contaminado con desechos tóxicos es imposible de limpiar. Ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/03/las-mineras-chinas-siguen-depredando-y.html).

Regresando al referido estudio, un grupo de investigadores señala que “descontextualizados modelos económicos, implican que el acelerado impacto de la crisis climática podría conducir a una quiebra financiera global”. Como dije antes, la destrucción y contaminación ambiental empobrecen y de nada serviría tratar de crecer, si, al contrario, se revertiría tal crecimiento. Es lo que expone el artículo del mismo nombre, publicado por The Guardian, firmado por Damian Carrington (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/03/las-mineras-chinas-siguen-depredando-y.html).

Abre el artículo una terrible foto que muestra el seco, agrietado lecho de lo que fuera un río o presa de algún país y que ya no importa si es pobre o rico, pues la catástrofe ambiental está pegando por igual en todas partes.

Dice Carrington que “mientras el mundo va aceleradamente a alcanzar una temperatura de 2º C, los riesgos de desastres climáticos extremos y puntos de colapso cada vez se incrementan más rápido. Pero los modelos actuales usados por los gobiernos y las instituciones financieras, no los toman en cuenta, indican los investigadores, en lugar de tener en consideración que un crecimiento constante no será posible, pues va a disminuir por las ascendentes temperaturas. Esto es porque asumen, erróneamente, que el futuro se comportará como el pasado, a pesar de que el continuo empleo de los combustibles fósiles está empujando al sistema climático hacia terrenos desconocidos”.

Claro, véanlo con las cada vez más largas sequías, las torrenciales lluvias, los destructivos huracanes, el acelerado deshielo de polos y glaciares… además de la basura y contaminación de todo tipo, como los microplásticos, que ya hasta en el Everest se han hallado (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/06/los-contaminantes-microplasticos-ya.html).

Y en efecto, a pesar de tanta alharaca de que las cuestionables energías verdes (que de todos modos contaminan, como señalé) están creciendo, el mundo todavía basa su consumo energético en un 70 por ciento del petróleo (ver: https://www.visualcapitalist.com/global-energy-demand-by-fuel-type-2024-2050p/).

Incluso China, que tanto se jacta de estar liderando la “revolución verde”, sigue construyendo carboeléctricas pues justifica que la inestabilidad en las energías solar y eólica (la solar, disminuye en invierno y los vientos, en verano), requiere de la energía emergente que proporcionará el empleo del carbón (ver: https://apnews.com/article/china-coal-solar-climate-carbon-emissions-242abe76eb69f5a362e977de74ff3254).

Y es que el otro problema es que tantos cuestionables avances, como la así llamada Inteligencia Artificial, IA; (que no es inteligencia, sino simples programas de entrenamiento redundante, capacitados para responder a lo que esté en sus bases de datos), requieren cada vez de más y más electricidad, debido a los depredadores centros de datos que alimentan a tal IA. Por eso es que en muchos países, se está prohibiendo o aplazando su construcción. Eso sucede, por ejemplo, con el estado de Nueva York, que aplazó la construcción de nuevos, hasta haber estudiado sus verdaderos impactos (ver: https://www.wired.com/story/new-york-is-the-latest-state-to-consider-a-data-center-pause/).

La empresa Google, hace cinco años prometió que reduciría su consumo eléctrico a la mitad. Pero ahora, ya lo incrementó en cincuenta por ciento. Y todo, como dije, por el irracional afán de impulsar no sólo a la IA sino a la AGI (Inteligencia Artificial General), que sería la madre de todas las IAs que, además, ni los que la están desarrollando, saben si provocará malas o buenas consecuencias su uso (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/12/ni-los-que-estan-desarrollando.html).

Señala Carrington que ya se están “alcanzando o muy cerca de alcanzar puntos extremos, en los cuales, los daños ambientales serán irreversibles, como la anulación o la disminución de corrientes oceánicas, como la AMOC, que ayuda a conservar a Europa del Norte caliente”.

En efecto, la AMOC, Circulación de vuelco meridional del Atlántico, es una corriente reguladora de temperaturas, y gracias a ella, lugares que están en la misma latitud de Alaska, en donde las temperaturas invernales son gélidas en invierno, no las sufren tan bajas. Es el caso de España o Inglaterra, por ejemplo. Estudios recientes indican que se ha debilitado la AMOC entre el 15 y el 20 por ciento y que podría desaparecer entre el 2025 y el 2095, “pero lo más probable es que lo haga hacia el 2050”. También su colapso provocaría sequías, subiría el nivel del mar, escasearían los alimentos al haber menos lluvias, se afectaría severamente la fauna marina y, de desaparecer totalmente, las aguas de los océanos, se estancarían, quedarían convertidos en un pantano global (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2024/01/el-deshielo-de-polos-de-groenlandia-y.html).

Pero en nada de eso piensan los planificadores. Simplemente buscan crecer y crecer, como hacen los chinos, irracionalmente. Sin embargo, de no tomar en cuenta la afectación climática, insisten los investigadores climáticos que elaboraron el citado estudio, “las consecuencias económicas podrían reducir hasta en 50 por ciento el PIB entre el 2070 y el 2090”.

Bueno, y eso, si llegamos, que cada vez es más incierto el futuro. Ya los administradores del llamado “Reloj del Fin del Mundo”, el Doomsday Watch, recorrieron la manecilla que marca la hora final a 85 segundos, “por la amenaza nuclear, la catástrofe ambiental y tecnologías invasivas” (ver: https://apnews.com/video/doomsday-clock-advances-to-85-seconds-till-midnight-f7e4150ab9494d44ba635f5e50d5fdaa).

No dijeron los administradores de ese emblemático reloj cuáles son las tecnologías invasivas, pero seguramente se refirieron a la mencionada IA que, además de que nos está atrofiando la capacidad intelectual, muchas de sus aplicaciones son negativas, como en el uso de las armas o de programas que pueden desnudar a personas (ver: https://www.youtube.com/watch?v=NXeTKWsYrzQ).

Y la amenaza nuclear, cada vez está más cerca, por la beligerancia de países como Rusia, China o Estados Unidos, que han amenazado con emplearlas si “se ven en peligro” (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2012/07/el-mortifero-legado-nuclear.html).

La conclusión del estudio es de temerse, pues dicen los investigadores que “los modelos económicos actuales pueden proporcionar estimados de pérdidas que parecen precisos, pero que los científicos afirman que son demasiado optimistas. Algunos dicen que tendremos una pérdida del 10 por ciento en el PIB si la temperatura sube 3 o 4º C , pero los científicos climáticos subrayan que la sociedad y la economía dejarán de funcionar en la manera en que ahora lo hacen. Así que a los planificadores les falta visión”.

No se menciona en el estudio a países en concreto, pero todo parecería indicar que uno de ellos es la mencionada China que, como señalé, piensa erróneamente que puede crecer ilimitadamente.

Así que si no enmendamos el camino, si no dejamos de pensar en que el crecimiento y la riqueza económica se logran teniendo millones y millones de autos eléctricos rodando, millones y millones de robots caminando, millones y millones de… lo que sea, y repensamos que la riqueza humana consiste en conservar nuestros recursos naturales, como los bosques, los mares, los ríos, las selvas, la fauna animal y vegetal, lo más saludables posible, estamos condenados a que muy pronto la manecilla que marca el fin del mundo se coloque a cero segundos de la media noche.

Y entonces, sí, ¡sálvese quien pueda, si aún es posible!

 

Contacto: studillac@hotmail.com