lunes, 14 de mayo de 2012

El gas natural de esquisto, el regreso a las energías baratas, pero muy contaminantes.


El gas natural de esquisto, el regreso a
las energías baratas, pero muy contaminantes
por Adán Salgado Andrade



Hace algún tiempo escribí un artículo titulado “¿Más energía o más desperdicio?”, en el cual analizaba que la necesidad de hallar nuevas energías, sobre todo las llamadas “verdes” o “limpias” obedecía, por ese entonces, al imperativo de contar con más fuentes, que permitiendo la continuación de nuestros crecientes requerimientos energéticos basados en aquéllas, fueran, por otro lado, ecoamigables, o sea, redujeran el impacto contaminante y destructivo en el medio ambiente (ver el citado artículo en este mismo blog). Sin embargo, ahí mismo mostré cómo prácticamente la totalidad de energías limpias tenían un problema y es el que su influencia es tan limitada que cubren un muy reducido porcentaje de los requisitos de la actual sociedad de alto consumo y desperdicio energético. Y no sólo no alcanzan a cubrir cuestiones tales como combustibles o generación eléctrica, sino que el costo, muy por encima de aquél de las energías basadas en combustibles fósiles, las ha hecho en muchos casos poco funcionales, sobre todo para este capitalismo salvaje, que privilegia los bajos costos y las altas ganancias, sin importar las consecuencias que sean.
Otra conclusión a la que llego en el trabajo mencionado, es que tampoco habrá fuentes energéticas que alcancen si se insiste, como se sigue haciendo, en aumentar el consumo de energía, en lugar de reducirlo. Cada año se incrementan considerablemente los consumos industriales, de transportación, de electrificación, agrícolas… en fin, de cuanta actividad emplea alguna fuente energética y no tanto porque sea en proporción directa al crecimiento de dichas actividades, sino que crece también el desperdicio. Por ejemplo, el que se haya impuesto como modelo económico el de la sociedad de hiperconsumo ha ocasionado, entre otras cosas, que los productos adquiridos sean cada vez menos duraderos, así que se deben de cambiar más rápido, algo ideal para el sistema, el que a propósito ha creado esos limitados tiempos de vida útil, con tal de vender más e incrementar las ganancias (ver en este mismo blog mi artículo “La obsolescencia programada, el deliberado acto de diseñar productos defectuosos, de desperdiciar más y de destruir el medio ambiente”, en el que analizo los dramáticos niveles de desperdicio y de basura a los que hemos llegado, sobre todo en la llamada basura electrónica – e-waste –, de la que cada año se producen millones de toneladas).
Por otro lado, la absurda tendencia de hacerlo todo desechable, empaques, botellas, cámaras, anteojos… también incrementa las necesidades energéticas asociadas al desperdicio que esa irracional tendencia implica (y es algo que nos remite a los tiempos de antaño, cuando se debía llevar el envase vacío de refresco, que era retornable, para comprar otro, o la canasta para meter el pan, la bolsa del mandado y otras cosas que no implicaban desechar y tirar a la basura una vez consumido el producto). Súmese a eso que el reciclaje no llega ni al 25% en los países que más lo hacen y el problema de contar cada vez con más y más fuentes energéticas tiende a crecer exponencialmente (además, también el reciclaje requiere de energía y bastante).
Encima, muchas de las energías “limpias”, ni lo fueron, limpias, además de que originaron otros problemas, como los biocombustibles, los que para producirlos emplean cereales, sí, comida, que en un mundo hambriento como este (más de tres millones de niños mueren cada año por desnutrición o falta de alimentos), resulta completamente aberrante. Eso, el emplear maíz o soya, por ejemplo, es la causa de que se hayan agudizado más los problemas de escases de alimentos y hambrunas, además de que al haber combustión, de todos modos son igual de contaminantes que los combustibles obtenidos del petróleo (ver en este mismo blog mi artículo “Biocombustibles, imposición transgénica, no alternativa ecológica”).
Así, las energías limpias más prometedoras resultaron ser la eólica y, sobre todo, la solar y lo serían aún más cuando la infraestructura empleada para fabricar los componentes para producirlas, tales como los generadores movidos por el viento o las celdas solares, fueran también fabricados con tales energías, lo que hasta ahora no ha sucedido así o ha sido mínimamente (el impacto actual del empleo de las energías solar y eólica en el mundo no llega ni al diez por ciento).
Justo en EU, en el año 2007, cuando en su búsqueda de nuevas energías que resolvieran el déficit provocado por sus, entonces, declinantes reservas de petróleo – que implicaban depender más de las importaciones, sobre todo de países árabes, muchos de ellos cuestionablemente estables en sus regímenes gubernamentales –, decidió apostar recursos tanto privados (venture capitals), así como públicos, para el desarrollo de energías verdes y renovables. Bush, por ejemplo, estableció como mandato que en el 2015 casi la totalidad de los combustibles empleados en EU serían producidos de cereales, pero en ese entonces ignoraba que para producir soya o maíz suficiente se requerirían varias veces la superficie cultivable de EU, algo totalmente imposible. Así, las energías más prometedoras resultaron ser la solar y la eólica, como ya dije.
En cuanto a la solar, en el año 2007, con los altos precios que alcanzó el barril de petróleo (de unos 70 dólares), y su reflejo en la producción de electricidad, fue en la que más empeño se puso para su desarrollo. Tuvo también mucho que ver que hubo una especie de generalizada conciencia ecologista, sobre todo en importantes personajes. Al Gore, por ejemplo, provocó una importante reflexión con su documental “Una verdad incómoda” (An inconvenient truth). Inversionistas como el millonario John Doerr, buen amigo de Gore, dio el 8 de marzo del 2007, un conmovedor discurso en el que expuso que su hija adolescente le había planteado que realmente dependía de la generación de Doerr el resolver los graves problemas ambientales que su irresponsabilidad había provocado. Aquél derramó incluso lágrimas y se comprometió a impulsar una empresa que desarrollara una tecnología lo más eficiente posible para aprovechar la luz solar.
Todos esos factores, además de un programa gubernamental que tenía como cometido el apoyo público para el desarrollo de energías limpias, dio como resultado el surgimiento de empresas como Solyndra, que en su momento representó un hito tecnológico de EU, que prometía un halagüeño futuro en cuanto al desarrollo y consolidación de celdas solares. El potencial de la energía solar es alto, dado que con una hora de luz solar, de poder capturarse y emplearse, se podría dotar de la energía necesaria a todo el planeta durante un año. El problema es que todavía no existían en ese entonces tecnologías realmente eficientes que pudieran aprovechar la totalidad de la energía solar… y tampoco existen actualmente.
Sin embargo, Solyndra parecía una prometedora empresa que fabricaría revolucionarios paneles solares, más eficientes y, se suponía, más baratos que los diseños existentes hasta entonces. Fundada por el doctor en procesamiento de semiconductores Chris Gronet, que se había desempeñado hasta entonces como gerente general de la empresa Applied Materials, empresa que provee de equipo y software a empresas fabricantes de semiconductores y tecnología solar, aquella compañía de inmediato recibió apoyos tanto de inversionistas privados, así como, lo mejor, del gobierno. Y tocó a la por entonces flamante administración de Barack Obama brindar financiamiento y cuanto estímulo fiscal y administrativo existiera a Solyndra, de la cual, Obama dijo, en una ocasión que visitó sus instalaciones, en mayo del 2010, que la empresa representaba “una máquina de crecimiento económico. El futuro está aquí”. Por desgracia, luego de esa visita, que poco tiempo después resultó ser un fiasco para la imagen de Obama, la empresa enfrentó diversas circunstancias adversas que la hicieron quebrar.
Para empezar, aunque el diseño propuesto por Gronet era más eficiente que las celdas convencionales (éstas, sólo logran transformar en electricidad apenas el 20% de la radiación solar que absorben) y aprovechaba más la energía solar desde cualquier ángulo, estaba hecha de cuatro materiales, sustitutos del sílice, el que por entonces se había encarecido demasiado debido a la inesperada demanda de paneles solares (como dije, era la moda tener conciencia ecológica). Su precio había pasado de $50 dólares por kilogramo en el 2004 a más de $300 en el 2008. Gronet basó su modelo en cobre, indium, galio y selenio o CIGS, como se denominó a la combinación de materiales. Y aunque eran un poco menos eficientes que el sílice, eran más baratos. No contó Solyndra con que al poco tiempo, en el 2010, el sílice volvió a bajar muchísimo de precio, a menos de $30 dólares por kilogramo, lo que hizo de su compuesto algo caro e impráctico.
En segundo lugar, el impulso de la energía solar y de otras energías limpias, se debió no sólo al generalizado espíritu ecologista imperante en EU en esos años, sino que el capitalismo salvaje, siempre ávido del siguiente gran hito tecnológico que le permita hacer buenos negocios y obtener jugosas ganancias, vio en las nuevas empresas “verdes” una muy buena oportunidad de inversión. El problema fue que, a diferencia de otro tipo de compañías, como las dedicadas a desarrollar aplicaciones para el Internet, por ejemplo, las empresas como Solyndra, dedicadas a la fabricación, en este caso de paneles solares, que además eran basados en un nuevo modelo, requerían de verdaderas fábricas, con equipo y maquinaria pesada, y no sólo de una habitación rentada con computadoras y conexión a Internet. Además, son inversiones que tardan, al decir de los analistas, por lo menos diez años en recuperar la inversión y dar ganancias. Pero, además, el problema de Solyndra fue que basó su modelo en supuestas ventajas que duraron muy poco tiempo, como el sílice caro y que el costo de la electricidad también era elevado, dada la escases de los combustibles fósiles que poseía EU. Así, si las ventajas iniciales se hubieran mantenido, de todos modos la inversión, sobre todo de los capitales privados, hubiera requerido tiempo para recuperarse y dar ganancias.
Pero al terminar esas ventajas competitivas, la empresa no pudo más y se declaró en bancarrota, perdiéndose las inversiones privadas y públicas, lo que desanimó a otros inversionistas privados a seguir metiendo dinero en empresas dedicadas a producir elementos para las energías limpias. Fue cuando, repentinamente, ese “espíritu ecologista” se esfumó. Como ven, así de convenenciero y voluble es el capitalismo salvaje.
En tercer lugar, dado que la tecnología para producir electricidad a partir de las celdas solares es conocida desde hace tiempo (ya en 1954, los Bell Laboratories inventaron una muy eficiente celda solar), con los años no sólo se fue perfeccionando, sino facilitando su fabricación, de tal forma que actualmente son tan relativamente fáciles de producir que incluso empresas que nada tienen que ver con la industria eléctrica las pueden fabricar. Por ejemplo, por ese entonces, Arno Harris, gerente de la empresa eléctrica Recurrent Energy fue contactado justamente por una empresa china fabricante de textiles, para ver si tenía interés en los paneles solares que tal empresa estaba por comenzar a fabricar. Así que si una textilera china podía fabricar paneles solares, el sofisticado y costoso equipo montado por Solyndra, que encareció aún más las celdas que producía, no podía competir más. En efecto, la fabricación de paneles solares en la actualidad se ha simplificado mucho, de tal forma que incluso se ofrecen tutoriales en Youtube que indican cómo hacerlos (en este link pueden verlo: http://www.youtube.com/watch?v=OrGIj8P9Ys8&feature=related).
Esa facilidad constructiva ha ocasionado que actualmente China produzca más de la mitad de los módulos solares que se usan en el mundo, además de que sus modelos son 20% más económicos que los estadounidenses, debido a su mano de obra barata, así como sus materias primas también baratas (claro que a un gran costo ecológico, pues China actualmente es uno de los países más contaminados del orbe. Ver en este mismo blog mi artículo: “El sobrevalorado y anárquico crecimiento económico chino”).
Aún así, sigue siendo caro electrificar una casa, por ejemplo, con paneles solares, debido, por un lado, a la baja eficiencia de dicha tecnología, ya que cada celda transforma sólo un 20% de la radiación solar que recibe, lo que se traduce en apenas 0.5 voltios de electricidad. Por eso es que se requieren arreglos de varios paneles solares colocados en los techos de la viviendas que se electrifican así y eso es costoso (aquí, por ejemplo, he consultado con personas que se dedican al negocio de la energía solar y costaría alrededor de entre 150 y 200 mil pesos electrificar a un hogar con necesidades digamos que normales de electricidad). Por ello, en EU la “solución” ha sido rentar paneles solares. Allí, electrificar una casa de unos 280 metros cuadrados de área cuesta actualmente alrededor de $20,000 dólares ($260,000 pesos), lo cual no es barato y en medio de la brutal crisis actual, tampoco resultaría atractivo. Sin embargo, algunas empresas, como SolarCity o Sungevity, apoyadas por estímulos fiscales, rentan por menos de $119 dólares mensuales paneles solares que, en aquel país, resultaría digamos que “económico” (son más de $1500 pesos, que en México, con millones de personas pagando 200 o 300 pesos por mes de luz, tampoco sería algo costeable). Y con ese esquema de renta, ha subido algo la demanda de electrificación solar, aunque, como dije, es gracias a los subsidios gubernamentales, lo que quiere decir que para ser “verde”, el gobierno debe de financiar, con el dinero de los impuestos, una buena parte de la ganancia de las empresas que se dedican a eso. Y se vuelve al esquema de que es la sociedad la que debe de ayudar al capitalismo salvaje a hacer sus negocios o a “rescatarlo” cuando le salen mal (Solyndra, por ejemplo, se declaró en bancarrota y el dinero que el gobierno le había “prestado” se perdió y pasó a ser “deuda pública”). O sea, a fin de cuentas, como señalo antes, el capitalismo no actúa en el negocio que haga por una cuestión filantrópica, sino por una situación de lucro. Si invertir en las energías limpias es negocio, allí estarán las empresas, de lo contrario, no lo harán o lo harán marginalmente.  
En cuarto lugar, y es lo que terminó de sepultar, prácticamente, la efervescencia “verde”, fue el descubrimiento de los enormes depósitos de esquisto con que cuenta EU, de los que comenzó a extraerse gas natural, con un contaminante método (fracking) que si en principio resultó costoso, con los años ya se ha abaratado bastante, para ser ahora la muy prometedora energía del futuro, no sólo para EU sino, por desgracia, para todo el mundo… sobre todo de los países que posean depósitos de esquisto.
Sin embargo, ese energético provocará muchos más problemas en el futuro, que las supuestas ventajas que actualmente se le adjudican, como veremos.
El esquisto es una piedra sedimentaria compuesta de barro arcilloso y pequeños fragmentos de otros minerales, como cuarzo o calcita. Y recientes exploraciones han localizado en EU y en muchos países, abundantes depósitos de esquisto en el subsuelo, que por las grandes presiones y otras circunstancias geoquímicas, contienen gas natural atrapado entre sus capas. Tales depósitos están a grandes profundidades, de más de dos mil metros y por lo mismo, el método para extraer el gas natural es complicado y, sobre todo, muy contaminante, como veremos.
Se requiere, primero, de perforar el suelo más de 2000 metros hasta llegar al depósito de esquisto, luego de lo cual se instala una tubería de acero que se refuerza con una capa de cemento, rodeándola. Luego, se inicia la perforación horizontal, de tal manera que se vayan abarcando extensiones del depósito de esquisto. Una vez terminada la perforación e instalada toda la tubería y recubierta con cemento, en la parte en que está horizontal, mediante cargas eléctricas y explosivas, se hacen decenas de pequeños agujeros a lo largo de su cuerpo, a través de los cuales se bombeará el líquido que fluirá por dichos agujeros, romperá las capas de esquisto y liberará la salida del gas natural, el que saldrá a presión por la tubería (en el siguiente link se muestra un video en donde se puede ver el proceso: http://www.youtube.com/watch?v=CM8Lh7SAm6A&feature=related).
A ese procedimiento se le llama fracturación hidráulica (hydraulic fracturing), mejor conocido en la jerga industrial como fracking.
Y todo parecería muy limpio, como si se tratara de una perforación para extraer petróleo. Sin embargo, el problema es el líquido que se inyecta para liberar al gas. Consiste en una mezcla, la mayor parte de la cual es agua, combinada con arena y, enfatizan las perforadoras, apenas un 1% de químicos que, también insisten en aclarar, se hallan en productos domésticos que usamos a diario, tales como detergentes, limpiadores y así, lo cual es falso, como más adelante señalo. Justo el problema son los químicos que se añaden al agua, los cuales distan bastante de ser “inofensivos”, como insisten en decir las empresas dedicadas a la explotación de esa energía “no convencional”. Precisamente porque no es convencional ese energético, los problemas que genera su extracción tampoco lo son. Y aunque se ha insistido mucho en que es una “fuente segura y limpia, no contaminante, de energía”, varios estudios están demostrando lo contrario, incluso, que con el tiempo, el aumento de los pozos extractivos agudizará los problemas que comienzan ya a presentarse.
En el siguiente video se ven, justo, los problemas ocasionados por el empleo del fracking: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=dEB_Wwe-uBM.
Producido por la organización no gubernamental linktv.org, muestra un reciente estudio coordinado por Earth Focus y la Ecologist Film Unit de Inglaterra, realizado en EU, en el depósito de esquisto conocido como Marcellus Shale, el cual abarca parte de los estados de Pensilvania, Virginia Occidental, Ohio, Nueva York e incluso algo del lago Erie.
Ese depósito ya tiene algunos años explotándose (Halliburton es la empresa pionera que comenzó a aplicar el fracking allí) y se calcula que podría proveer de gas natural a todas las necesidades energéticas que lo emplean en EU durante alrededor de catorce años… claro que a un costo ambiental y para la salud humana muy alto, como se explica en dicho documental.
Una de las escenas iniciales muestra a un hombre que está a un lado de un envase plástico. Dentro y fuera del envase circula agua. Del tope del envase sobresale un tubo. De dicho tubo sale una flama azulosa. Más adelante, el hombre, un granjero, explica que esa agua sale de un pozo y es supuestamente “potable”, pero que ya ha sufrido contaminación de metano, entre otras cosas, debido a que cerca hay un pozo extrayendo gas natural de un depósito de esquisto. O sea, que es agua inflamable. Por supuesto que ha dejado de ser potable. La investigación, realizada en el condado de Bradford, en el noreste de Pensilvania, también ofrece el testimonio de otras familias cuyos problemas con la contaminación del agua entubada, “potable”, que usan, comenzaron desde que se establecieron pozos que explotan gas natural. Una mujer comenta que el agua huele a gas, como el que se emplea para cocinar. Otra mujer dice que su calidad de vida está totalmente arruinada, pues el agua potable no es una mercancía, sino una necesidad. “¡Es mi vida, sin agua, no es posible vivir. Estoy muy, pero muy enfadada por el grave problema que esas personas han ocasionado, que atenta contra nuestras vidas. Cuando lavamos los trastes, en el fondo quedan aceitosos, así, como si fuera diesel. Me tengo que poner loción en las manos cada que uso el agua. No sirve para nada así!”. Una granjera orgánica también ofrece su testimonio, mientras se muestran imágenes de un par de caballos, en los que pueden verse los daños ocasionados en el pelaje de su cuello por el agua contaminada que beben. “¡No es posible que el gobierno les permita hacer eso, que mezclen el agua con químicos que no pueden estar en la tierra, que pueden dañar a mi familia y a la gente que me rodea, eso debería de prohibirse. Muchos granjeros mejor están vendiendo sus tierras, pues no pueden con los problemas que nos traen esas empresas y prefieren obtener dinero a cambio. Pero eso está ocasionando que muy pronto desaparezcan los pocos granjeros que aún quedan y eso va a ser muy grave!”.
También el documental inicia sosteniendo que el agua desechada que está contaminando los acuíferos, además de los químicos empleados, contiene sustancias radioactivas, como el radio 226 (radium 226).
Se ofrece el testimonio del profesor Tony Ingraffea, académico de ingeniería en la universidad de Cornell, pionero y experto en el estudio del método del fracking y sus consecuencias. “El problema es que la explotación de gas natural en Pensilvania apenas lleva tres años, de un plan que pretende durar treinta. Hay alrededor de dos mil pozos por ahora, pero cada día tres o cuatro se incorporan. Y la industria energética planea construir tres o cuatro mil pozos cada año durante los próximos treinta y si pueden hacerlo, también lo harán así en  Nueva York”, comenta el profesor, refiriéndose a que, por ahora, Nueva York ha prohibido la perforación de pozos en su territorio, aunque, por otro lado, irónicamente deja que el agua desechada se almacene en los sitos de desecho que tiene para ello.
Justo el hecho de que los pozos extractivos se deben establecer cerca de fuentes de agua, puesto que el fracking es un método de empleo intensivo de ese vital recurso, ha ocasionado que no sólo se sobreexplote el agua, sino, como ya he comentado, se contamine grave e irreversiblemente. Lou Allstadt, ex vicepresidente de la empresa Mobil, comenta que es realmente una locura haber permitido que tales pozos puedan estar a 45 metros de ríos o fuetes de agua potable. “¡Eso es verdaderamente irracional!”, comenta consternado.
Otro experto, el señor James Northrup, ex inversionista en empresas energéticas (quizá por ello haya dejado de serlo, ¿no?), también ofrece su testimonio. “Ninguno de los agentes químicos que se emplean son potables, metanol, glicol… alrededor del uno por ciento de la mezcla que se emplea para extraer el gas son varios químicos, pero haga las cuentas, eso significa ¡cinco mil galones (19,000 litros) por pozo! Así que si hubiera cerca ocho pozos, eso serían cuarenta mil galones (152,000 litros) de sustancias químicas tóxicas!”.
En efecto, el problema es que esa agua ya contaminada, realmente no puede tratarse, no al menos para otros usos que no sean en la extracción del gas, además de que es empleada intensivamente, pues cada pozo utiliza al año ¡tres millones ochocientos mil litros! Como la proporción de agua gastada es mayor que la que puede procesarse para que pueda usarse nuevamente, se están destinando masivos depósitos para almacenarla, pero como en Pensilvania, en donde se concentra la mayor producción, no se cuenta con suficientes pozos de desecho – los que también representan un muy grave problema en gestación, como menciono más adelante –, se deben de buscar nuevos sitios para almacenarla, como en Nueva York, estado que ya comenté que no ha permitido aún que se perforen pozos, pero sí deja, irresponsablemente, que se deseche en su territorio el agua contaminada.
Por otro lado, el transporte de los crecientes volúmenes de gas natural, así como del agua contaminada, ha incrementado muchísimo el tráfico de tráileres-pipa, los que han hecho de antaño tranquilos poblados, como Bradford, ruidosos lugares en donde esos transportes pesados circulan las 24 horas del día, sin parar, como se queja uno de los habitantes, que señala que antes podían ponerse a platicar en el pórtico de sus casas y ahora eso ya no es posible.
Además, señala James Northrup, el ex inversionista, un muy grave problema adicional que podría presentarse, en caso de que un camión que transportara agua contaminada se accidentara cerca de un río y su contenido se vaciara en las aguas de aquél, sería terrible, se produciría un serio problema ambiental. Ahora, imaginen que a diario circulan miles de tales vehículos, pues las probabilidades de ocurrencia se incrementan cada día. Y, como ejemplo, se ofrece el testimonio de un hombre cuyo sueño al retirarse era vivir tranquilo, en medio del bosque. Y nada más fue que llegó una empresa extractora a establecerse muy cerca de su hogar, que los problemas comenzaron. En una ocasión, por un accidente, hubo una fuga de agua contaminada, que resbaló hacia las tierras aledañas, las que contaminó, pero además llegó a un pequeño lago, ubicado a un lado de la casa del hombre, al que también contaminó. “Antes, lo único que usted escuchaba aquí en las noches era el latido de su corazón. Ahora, todo está completamente devastado. Las tierras están contaminadas y también el estanque… ya no hay peces, ni ranas, ni tortugas. Tenemos problemas de salud, el agua de la llave está contaminada con plomo y nos han recomendado no beberla. ¡Lo que antes era el cielo, ahora es el infierno!”.
Señala el profesor Ingraffea que la estimación del Departamento de Preservación Ambiental de Pensilvania es de un serio accidente que dañara severamente al ecosistema por cada cincuenta pozos. Al parecer, sería un riesgo mínimo. Pero como aclara el profesor, eso es acumulativo y se debe tener en cuenta que cada vez habrá miles y miles de pozos más, unos 400 mil, lo que creará un efecto acumulativo de potenciales daños al ambiente. “Por eso usted no puede ver los problemas ahorita – le dice al entrevistador –, pero regrese en diez años y verá lo que sucederá”.
Como muestra, se ofrece el testimonio de un ex empleado de un pozo extractivo que se ríe de que el gobierno diga que sí están “bien regulados”. “Sí, uno o dos, pero el resto, el 95%, no lo están. Yo he visto lo terrible que son esas fugas. ¡Allí, en la montaña, eran cientos de galones y galones de un líquido rojizo, corrosivo, que salían, se regaban en la cima, y luego resbalaban por las laderas! Mentira que estén reguladas”.
Pero, como señalé antes, no sólo la preocupación de los ambientalistas y los científicos que estudian el problema son los químicos, sino que además el agua desechada está contaminada también con sustancias radioactivas, como el radio 226, el cual se ha comprobado que existe en grandes cantidades en los depósitos de esquisto. Al respecto, Northrup señala que “el radio es una sustancia radioactiva, mortal, cancerígena, y el nivel que existe en Marcellus es 267 veces mayor al que el ser humano puede tolerar, o sea, que lo puede matar. También existe evidencia de que esos depósitos son ricos en uranio y otros compuestos radioactivos. Como dije, el radio es carcinógeno, así que todos esos materiales se están llevando a la superficie cuando hay derrames y eso va a ocasionar terribles consecuencias, pues se está contaminando el medio ambiente con sustancias que antes no existían allí”.
Sin embargo, a pesar de todas la evidencias en contra de la explotación del gas natural de esquisto, los políticos, así como las empresas dedicadas a eso, han realizado una intensa campaña a favor de esa energía, señalando que es “una panacea para Estados Unidos, la cual ofrece un combustible que es tanto más limpio, así como más seguro que depender de fuentes externas de energía”. Y, en efecto, Obama está enfatizando mucho que el gas natural de esquisto es el futuro de EU y que las reservas con que el país cuenta durarán más de un siglo. Además, en sus discursos agrega que así EU ya no dependerá de inestables países, como los árabes, para proveerse de energéticos. Este factor, sobre todo, la baja o nula dependencia del petróleo importado, es el que ha alimentado más el factor nacionalista que está impulsando que casi todos los estadounidenses estén de acuerdo en la explotación de dicho gas, ignorando o minimizando los graves daños y riesgos que se están gestando o ya existen. Incluso, muchos sectores industriales han llegado más lejos, al afirmar que EU va a convertirse de importador a exportador de energéticos. Y en medio de la actual crisis económica, la posibilidad de recibir ingresos extras que la mitiguen, de generar empleos, pues es otra sobrevalorada y exagerada razón para darle con todo a la explotación del gas de esquisto.
Sin embargo, a pesar de tanta alharaca, el profesor Ingraffea no está de acuerdo. “Hablando de los usos, el petróleo y el gas natural no son intercambiables. El petróleo se usa mayoritariamente para el transporte, en tanto que el gas natural se emplea para la industria, la calefacción y las estufas. Mientras no se demuestre que existe un plan energético nacional, que ya tenga contemplado cómo se va a convertir todo nuestro sistema de transportación para que emplee gas natural, ese argumento es vacío” (en México, se emplea al gas LP, en efecto, como combustible para los autos, pero no el gas natural, pues aquél tiene más contenido energético y calórico que el natural. Eso se hizo porque antes era más barato el gas LP que la gasolina, pero el fuerte incremento que ha sufrido su costo desde entonces, ya no lo hace tan atractivo).
Y también apunta el profesor que aunque la combustión del gas natural es más limpia que otros combustibles, no es más limpio considerando su ciclo de vida. “Se están realizando estudios que demostrarán que ese gas, en términos de producción de bióxido de carbono y metanol, es tan o más contaminante que el mismo carbón”. Eso lo señala el profesor porque EU sigue dependiendo bastante del contaminante carbón para producir electricidad, pues más de la mitad de aquélla la obtiene de viejas plantas carboeléctricas. Y eso seguramente se obtiene al incluir en la ecuación todo lo que se requiere para extraer el gas natural de esquisto, desde la energía necesaria para perforar un pozo, para inyectarle agua contaminada, para extraerla, los cientos de miles de tráileres que lo transportarán o los gasoductos que se vayan a construir. Sumado todo eso, afirma el profesor Ingraffea, el gas natural de esquisto es más contaminante que el carbón.
Y también le preocupa que ya se esté generalizando la explotación de los mantos de esquisto por todo el mundo, pues, como señalé, estudios muestran que hay grandes yacimientos en muchos lados. “Me preocupa que ya se esté empleando esta tecnología demasiado rápido, sin tomar en cuenta todos los problemas que ocasionará al medio ambiente y a la salud humana”, declara, consternado.
Pero, claro, como ya señalé, la propaganda política destinada a convalidar la explotación de dicho gas es enorme y es de esperarse que logre justificar que se haga en Europa, en Asia, en India… en todos lados (en México, por ejemplo, se tienen evidencias de grandes yacimientos en el norte del país, pero las limitaciones en ese caso serían por la poca agua con que se cuenta, además que las frecuentes sequías la vuelven mucho más escasa, así que sería, pienso, impráctico explotarlo, claro, a menos que EU quisiera “colaborar” para hacerlo, y entonces, sí, quizá hasta desalinizar agua de mar se les ocurriría, con tal de hacerlo).
Además, las compañías energéticas han sido muy obstinadas en proporcionar la información sobre cómo se desecharán todos los compuestos químicos que se emplean tan sólo en un solo pozo, más de 285,000 litros, así como 19 millones de litros de agua que se contamina irreversiblemente. Tales empresas se escudan en el Acta de Política Energética, aprobada durante la administración de George Bush, muy buen amigo de las corporaciones, que no las obligaba a hacerlo. Sin embargo, en septiembre del 2010, ocho empresas tuvieron que revelar qué químicos se emplean para el fracking, a petición expresa de la EPA (Environmental Protection Agency). Fueron las compañías BJ Services, Complete Production Services, Key Energy Services, Patterson-UTI, RPC, Inc., Schlumberger, Superior Well Services, Weatherford y la nefasta Halliburton (sí, la que tiene fuertes intereses petroleros por todo el mundo, sobre todo en el invadido Irak). Halliburton, la empresa que comenzó con ese contaminante sistema, señaló que se emplean los siguientes muy tóxicos químicos: 2-butoxietanol, etilhexanol, formaldehido, glutaraldehido, ácido bórico, glicol de etileno, metanol, monoetanolamina, dazomet, anhídrido acético, isopropanol, alcohol propargílico, 5-cloro-2-metil-4-isotiazotina-3-uno, diesel y bicarbonato de sodio, a lo que hay que agregar las aún más tóxicas y fatales sustancias radioactivas, mencionadas antes, tales como el radio 226 y el uranio, que salen junto con los químicos descritos en el agua desechada.
Esos químicos y sustancias radioactivas ocasionan enfermedades tales como cáncer de huesos, hígado y mama, males circulatorios, respiratorios y gastrointestinales, así como desórdenes en el desarrollo del sistema nervioso y cerebral, entre otros.
Y dígase lo que se diga, a pesar del “bonito panorama” que se ha tratado de presentar en relación a la explotación de ese energético, esas sustancias terminan contaminando las fuentes de agua limpia, así como el aire. Como se señaló, puesto que se emplea más agua que la que puede procesarse, la desechada se almacena en depósitos hechos en terrenos, antes agrícolas, que están por todas partes, desde Pensilvania, Nueva York, Virginia Occidental y Ohio, como se muestra en el documental. Se insiste en lo irónico que resulta que Nueva York, estado que se opone al fracking, respondiendo quizá a obscuros intereses de las empresas energéticas, permita que en su territorio se deseche el agua contaminada, mucha con altos niveles de radiación y que ni siquiera ordene que se analice antes de ser vaciada a los depósitos que tiene para tal fin o que de allí se lleve a los sitios en donde se le da “tratamiento” (pero esa agua, aunque sea tratada, no sirve ya para el consumo humano, como dije antes, sólo se vuelve a emplear en el fracking). Además, considérese que el empleo intensivo de agua en un mundo cada vez más sediento y necesitado de ella es verdaderamente aberrante, pues además es agua que ya no servirá para el consumo humano (ver en este mismo blog mi artículo “El agua dulce: cada vez más demanda y cada vez más escasa”, en donde analizo ese grave problema de un mundo cada vez más sediento).
Un problema adicional, que no se menciona en el documental, es que mucha del agua desechada, al ser imposible tratarla o almacenarla en depósitos superficiales, a alguien se le ocurrió, desde hace algún tiempo, reinyectarla en profundos depósitos subterráneos. Esa absurda, irresponsable forma de deshacerse de ella, ocasiona dos graves problemas. Por un lado, dicha agua contaminada va lentamente trasminándose entre las capas rocosas y sedimentarias que la contienen, hasta llegar al mar, al que contamina, más de lo que ya está de contaminado, pero con químicos mucho más peligrosos o con las mencionadas sustancias radioactivas. Es un método, la reinyección, usado en muchos lados, en efecto, pero que está ocasionando cada vez más problemas de contaminación marina, dañando irreversiblemente muchos importantes ecosistemas, como los arrecifes de coral, vitales para la cadena alimenticia. Hay que señalar que más de la mitad de nuestros alimentos, provienen del mar (en el siguiente video se puede ver el problema que la reinyección de aguas negras, menos dañinas, ocasiona en Hawái: http://www.youtube.com/watch?v=iDAse0NjMno).
Por otro lado, el U. S. Geological Survey (USGS), ha realizado estudios recientes que correlacionan tanto al fracking, así como a la reinyección de agua contaminada ¡a la ocurrencia de temblores de magnitud media, de alrededor de 4! Por ejemplo, se registraron varios temblores, debidos a la acción del hombre, en el condado de Youngstown, en el estado de Ohio, lugar que se encuentra cercano a los cientos de pozos que actualmente están explotando el depósito Marcellus. La respuesta que dio el USGS ante la inquietud de habitantes del lugar es que “Existe una creíble conexión entre las actividades requeridas para la reinyección del agua de desecho y los recientes temblores, incluyendo el de magnitud 4, que ocurrieron en la noche del año nuevo del 2011. La conexión se basa en la cercanía de los temblores al pozo de reinyección y que además aquéllos tuvieron lugar justo después de los procedimientos de reinyección”. Y es que el mismo USGS ha declarado que el método de fracking tiende a debilitar las capas geológicas al justamente fracturar piedras y sedimentos, lo que lleva a un debilitamiento de las capas superiores y a movimientos de las mismas. Como “consuelo”, señala que la misma tendencia se observa en el mundo con respecto a la explotación de los mantos petroleros, pues la extracción hasta la última gota, digamos, de crudo, deja oquedades en el subsuelo que ceden a las tensiones de las capas geológicas que lo contenían, dando lugar a movimientos y subsecuentes temblores (quizá eso explique por qué últimamente en todo el mundo ha habido temblores de distinta magnitud. Probablemente algunos de ellos, como declara el USGS, se deban a la nefasta acción del hombre).     
Así pues, esos son los inconvenientes ocasionados por esa peligrosa y contaminante explotación del gas natural de los depósitos de esquisto… y los que aún irán surgiendo con el tiempo.
A pesar de ello, EU seguirá con sus planes de autosuficiencia energética, sobre todo porque el precio del gas natural de esquisto ha bajado bastante y que el precio del petróleo está subiendo demasiado, debido a que se están agotando muchos yacimientos (como el de Cantarell, en México). Por ejemplo, en el 2008, mil pies cúbicos de gas natural costaban $13 dólares. Hace una década, que comenzó a explotarse el gas de esquisto, éste contribuía con menos del 2% de los requerimientos estadounidenses de gas natural. En la actualidad, constituye casi un tercio. Como la cuarta parte de las plantas generadoras de electricidad en EU lo hacen con gas natural, su abundancia y baratura, por ahora, han logrado que la electricidad también sea barata (en costo, claro, pero no en impacto ambiental). Así, en la actualidad, cuesta sólo diez centavos de dólar producir un kilowatt-hora (considerando que un hogar estadounidense emplea, en promedio, 10000 kilowatt-hora al año, eso reduce su cuenta eléctrica a 1000 dólares, unos 83 dólares mensuales, por lo que sería una razón más para que la gente en EU esté feliz y no proteste por los problemas ambientales y de contaminación provocados por ese energético. Recuérdense las airadas protestas que en el año 2000 tuvieron lugar cuando la ya extinta empresa productora y distribuidora de electricidad, Enron, provocó fuertes escándalos por los altísimos cobros de energía eléctrica que de repente comenzó a facturar tanto a empresas, así como a los hogares y que si no pagaban, les suspendía el servicio).
Por tanto, a pesar de tantas desventajas, las que rebasan a las ventajas, EU y el resto del mundo están decididos a disfrutar nuevamente de energía muy barata, pero muy contaminante y a seguir destruyendo lo que nos queda del deteriorado medio ambiente de este muy seriamente devastado planeta.

Contacto: studillac@hotmail.com
    
   

jueves, 3 de mayo de 2012

Estados Unidos asesina civiles inocentes con aviones no tripulados en nombre del “combate al terrorismo”


Estados Unidos asesina civiles inocentes con aviones
no tripulados en nombre del “combate al terrorismo”
Por Adán Salgado Andrade

En los últimos días de abril del presente año (2012), grupos progresistas y asociaciones civiles de Estados Unidos, realizaron un foro para analizar los frecuentes atentados que su país realiza con aviones no tripulados, los “drones”, so pretexto de “combatir al terrorismo”.
Sin embargo, el empleo de drones no sólo es para “combatir” al terrorismo, sino también ya es cotidiano que tales aparatos sobrevuelen las fronteras canadiense y mexicana, en especial ésta última, para vigilar y evitar que peligrosísimos ilegales osen cruzar a territorio estadounidense. Y como esos aparatos están también equipados con armamento, pudiera ser incluso que la policía fronteriza lo accionara, con tal de deshacerse de tales inmigrantes (si esto ocurre, seguramente ha de estar celosamente resguardado, para que no salga a la luz pública).
Pero no sólo sirven para cazar ilegales, sino que también dentro de EU se están utilizando para labores policiacas. Como reveló una nota periodística de diciembre del año pasado, ya también en algunos estados, como en Dakota del Norte, la policía emplea esos aparatos para “investigar” a criminales, aunque al hacerlo, de acuerdo con algunos congresistas y defensores de los las libertades civiles y los derechos humanos, se viola la privacidad de los ciudadanos, pues con esos aparatos se les espía. Además, no han sido, precisamente, peligrosos criminales los que han caído mediante este nuevo método de “investigación” policiaca. Por ejemplo, en ese estado, recientemente se arrestaron a los miembros de una familia de granjeros que discutieron con otra, con la que tuvieron problemas ¡por ganado!, nada de drogas o cosas así, pero además, como estaban armados – algo que no sorprende en ese país, en donde la posesión de armas es un derecho inalienable –, tuvieron un enfrentamiento con comisarios locales, suficiente para que la policía fuera tras ellos. Eso lo logró, justamente espiándolos.
Al respecto, una ex congresista de California, la señora Jane Harman, que ahora trabaja para el centro internacional Woodrow Wilson, afirma que tales acciones son anticonstitucionales, pues se viola la integridad y la privacidad de los ciudadanos estadounidenses, quienes a la menor sospecha de estar haciendo algo malo, podrían se encarcelados preventivamente. Harman apunta a la necesidad de que el congreso discuta el espionaje con drones, pues nunca se ha hecho, así que es una acción ilegal. Y es tan extendida la práctica, que el año pasado, 2011, de acuerdo con la Oficina de Inmigración, esos aparatos volaron un total de 4100 horas en territorio estadounidense. De ésas, solamente 274 horas fueron en relación a revisar daños provocados por desastres naturales, en tanto que del resto de horas, dicha oficina no pudo establecer para qué fueron empleadas exactamente, pues, justificaron a los periodistas que condujeron la investigación, en sus sistemas no es una prioridad rastrear en qué se emplean tales drones cuando no están revisando desastres, lo que apuntaría a que si lo saben, tienen prohibido revelarlo (en el siguiente link, puede verse el video que hace referencia a la nota que comento: http://www.youtube.com/watch?v=LZIBINJrqgQ).
Justamente esa es una razones, el infringir las libertades de los ciudadanos estadounidenses dentro de su propio país, que llevó a la realización de la conferencia a la que aludo antes.
En ella, asistieron varios periodistas y activistas sociales que expusieron las barbaridades y arbitrariedades que EU comete por todo el mundo en nombre del “combate al terrorismo”, y que lo hace cada vez más empleando aviones no tripulados (drones), aunque también a veces se auxilia con misiles y bombas de racimo.
La exposición más clara e informada fue la del periodista Jeremy Scahill, quien comentó cómo bajo la supuestamente liberal y progresista presidencia de Barack Obama, no sólo no han cesado los ilegales asesinatos que EU realiza con drones por todo el mundo, sino que han incluso aumentado. Pero, además, ni siquiera se ataca a “sospechosos reales”, sino que es en base a lo que la CIA, la agencia encargada de tales ataques, denomina “signature strikes”, en los cuales a los “sospechosos” que se ataca es porque se “presume” que andan metidos en “actividades terroristas”, o sea, no es una “sospecha real”, sino, ¡háganme favor!, de que “quizá sí sea culpable y por eso mejor lo matamos con un disparo del avión-robot”. Y esa práctica se ha venido realizando ya desde hace varios años, desde George Bush, y, como afirma Scahill, con Obama han seguido y se han incrementado tales ataques. Y también denunció Scahill en la conferencia, la deleznable práctica que tiene EU de que a todas aquellas personas que le ayudan a hacer su trabajo sucio, las protege y las ayuda en todo lo que puede. Sucede lo mismo con los periodistas vendidos que ni por error difunden temas tan delicados como los ataques deliberados con drones. Sin embargo, cuando alguna de las personas que hacen esos trabajos sucios deciden revelar los ilegales secretos en los que estuvieron trabajando, entonces el gobierno emprende una brutal cacería, tratando de acabar con la reputación y haciéndole la vida prácticamente imposible (eso puede verse en la cinta reciente, basada en hechos reales, Fair Game, con Naomi Watts y Sean Penn, basada en el libro escrito por la ex agente de la CIA Valerie Plame, Fair Game: my betrayal by the White House, en el que narra cómo el gobierno reveló su verdadera identidad cuando su esposo, el diplomático Joseph C. Wilson, se opuso a avalar que Irak tuviera armas nucleares, pues esas mentiras, de que sí tenía “armas de destrucción masiva” Irak, dieron lugar a la infame, ilegal invasión, que ha hecho de ese país un desastre social y económico).
Y, señaló Scahill, eso también sucede con periodistas honestos, como él, quien ha recibido constantemente amenazas, calificativos, calumnias… todo por negarse a hacerle el juego al gobierno y revelar situaciones como los ataques de drones.
De la conferencia se produjeron algunos importantes informes, como el del The Bureau of Investigative Journalism, que da cuenta de los ataques con drones, misiles y bombas de racimo, así como los muertos, la mayoría civiles inocentes, que han dejado tales infames, ilegales acciones.
Por ejemplo, en Yemen, desde el 2002, se han realizado varios ataques. Aquí, Scahill señala que eso se ha debido a que EU sostiene al actual presidente, Abd al-Rabuh Mansur, quien es un títere, así que tales ataques se dan principalmente contra opositores a Mansur, a los que se acusa de ser, simplemente, “terroristas” (el control de Yemen le interesa a EU, porque aparte de que aún tiene algo de petróleo y reservas de gas natural, su estratégica ubicación geográfica y marítima, cerca de Somalia, en el golfo de Adén, le permite tanto el despliegue de su fuerza naval militar, la de EU, como sus portaaviones y submarinos, así como el que tenga injerencia en el tráfico comercial de esa muy importante zona, por la que cruza, desde el canal de Suez, casi el 8% del comercio marítimo mundial. Por eso han surgido en los últimos años los piratas somalíes, modernos bucaneros que de vez en cuando logran secuestrar a un barco mercante, por el que piden jugoso rescate. Quizá por ello sea que también EU no deja Yemen, para tratar de combatir esa “moderna piratería”).
De acuerdo al documento, en Yemen, entre el 2002 y el 2012, se han realizado entre 20 y 88 ataques, que han dejado unos 355 muertos, de los cuales alrededor de 40 han sido civiles inocentes. Pero además en ese país se han realizado 102 bombardeos con aviones tripulados; 87, con drones; 44, con misiles; 29, con bombardeos y ataques con barcos, así como 13 ataques con drones, apoyados por el ejército yemenita (¡háganme favor!).
En Pakistán, el informe señala que entre el 2004 y el 2012, ha habido 320 ataques con drones, de los cuales, ¡fíjense!, Obama ha ordenado que se realicen 268, o sea, casi el 84%, al presidente que, irónico, le dieron en el 2009 un inmerecido “Premio Nobel de la Paz” (ver en este mismo blog mi artículo “Premio Nobel al armamentista Barack Obama). Los muertos que han dejado esos ilegales ataques se calculan entre 2429 y 3097, de los cuales, entre 479 y 811 han sido civiles inocentes (los “daños colaterales” que no pueden evitarse, como afirma el Pentágono). Y, lo más infame, de tales civiles asesinados, ¡174 han sido niños! Esa es la política “antiterrorista” de EU, asesinando a niños inocentes (en el siguiente link está el informe completo, se dan más detalles, incluidos los nombres de las víctimas: . http://privacysos.org/sites/all/files/TBIJWashingtonfinal.pdf).
Scahill reveló también que en varios países nada menos que la CIA tiene cárceles, en donde paga a los locales alrededor de 200 dólares mensuales por retener allí a “sospechosos de actividades terroristas”, sin que realmente haya una base sólida. Por ejemplo refirió el caso de una cárcel que está justo a un lado del aeropuerto de Mogadishu, en Somalia, al que irónicamente la gente de allí se refiere como “Guantánamo”, pues, afirma Scahill, dicha palabra se usa ya coloquialmente para referirse a esas ilegales cárceles que EU financia dentro de varios países, a través de la CIA, para retener a “sospechosos” de estar ligados al terrorismo y torturarlos para que “confiesen”. Así que, miren nada más cómo EU nunca ha dejado sus sucias prácticas que desde hace años ha realizado, a través de la CIA, organizando invasiones, golpes de estado, sabotajes, pagando espías y, ésos, sí, terroristas. Lo peor es que, como señaló Scahill, se cuenta con la anuencia del gobierno, sea demócrata o republicano. Destacó que hace poco se votó para ver si esos asesinatos ilegales continúan haciéndose con tal de seguir “combatiendo al terrorismo” o se prohibían. Y lamentablemente sólo seis congresistas se opusieron, y del Senado, nadie cuestionó tan bárbara práctica. Así que el gobierno “democrático” de Barack Obama ha aprobado que EU siga asesinando a gente “sospechosa”, más los civiles inocentes que se dan como “daño colateral”, en nombre del “combate al terrorismo”. Y por esa razón es que la cárcel de Guantánamo, la que está en Cuba (no sus clones), no ha sido cerrada por Obama, a pesar de que prometió que lo haría, pues allí se sigue encerrando a decenas de “sospechosos” de ser terroristas, a pesar de que muchos, señala Scahill, son ciudadanos estadounidenses.
Sin ir más lejos, vean cómo aquí se aprobó el año pasado la nefasta operación “Rápido y furioso”, que permitió la entrada de armas ilegales con tal de, fue la estúpida justificación, dar con los narcotraficantes que las importaban     
También destacó Scahill el caso de un periodista yemenita, Abdul-Elah Haidar Shaye, cuyo único “delito” fue haber denunciado que en un ataque de misiles ordenado nada menos que por Obama a supuestos “terroristas” de Yemen en diciembre del 2009 (poco después de que Obama recibiera su inmerecido Premio Nobel de la Paz), no murieron terroristas, sino más bien civiles inocentes, un total de 55, de los que 21 eran niños. Shaye afirmó en su “juicio” que ese día, justamente, fue arrestado “por atreverme a decir la verdad”. Shaye sigue arrestado, pero lo peor fue que hace poco que su abogado apeló la sentencia, mostrando que los cargos no ameritaban que su cliente siguiera en prisión, y que el juez encargado estuvo a punto de darle la libertad, éste fue telefoneado nada menos que por el mismísimo Barack Obama, pidiéndole que no dejara libre a Shaye, pues no era “conveniente para los intereses estadounidenses” (la conferencia completa de Scahill está en el siguiente link, y aunque está en inglés, me parece que con lo que les comenté puede ser entendible, para que la vean y la difundan: http://privacysos.org/node/609).
Así que, piensen, si así se está conduciendo la “política exterior” estadounidense, legalizando los asesinatos, las torturas, las cárceles clandestinas, financiadas por la CIA, los ataques con drones, misiles y bombas de racimo… pues nada de lo que haga en el cercano futuro, podrá ya sorprendernos (esta práctica, la de asesinar a supuestos “terroristas”, también es empleada por Israel, cada que con misiles asesina a algún “sospechoso”, sin importar las muertes de civiles inocente que tan deleznable acción provoque).
Ah, pero todo sea en nombre de la defensa de las “libertades de Estados Unidos”.

Contacto: studillac@hotmail.com     
                   

miércoles, 25 de abril de 2012

El holocausto palestino a manos de Israel


El holocausto palestino a manos de Israel

Por Adán Salgado Andrade

Actualmente vivimos una época en donde el control mediático, combinado con hipocresía pura, muestran hechos totalmente falseados o con un mínimo de veracidad. Por ejemplo, recientes invasiones, como la realizada a Libia, so pretexto de un “rescate humanitario”, fueron logradas en buena medida gracias a los factores mencionados, los cuales distorsionaron por completo la realidad libia, exagerando muy convenientemente el autoritarismo de Muammar Kadafi, con tal de tener el pretexto excelente, como dije, de armar a mercenarios y autorizar bombardeos de la OTAN, lo que culminó en la estrepitosa caída de Kadafi, además de su innecesario asesinato, como para que no quedara duda de que se acababa con el “temible dictador”, pero que se justificaba por todo lo que había estado haciendo durante años (en realidad, Libia tenía un aceptable desarrollo económico, que su población disfrutaba, por lo que las protestas no se explican porque hubiera existido pobreza extrema). Finalmente, todo pareció una especie de plan “perfecto” para imponer en Libia a un gobierno títere que permitirá muy dócilmente a las corporaciones extranjeras, seguir explotando las cuantiosas reservas petroleras de dicho país, las que, justamente, Kadafi había pensado controlar y regular mejor desde el Estado (ver en este mismo blog mi artículo: “Detrás del ‘rescate humanitario’ en Libia: mucho petróleo y escándalos sexuales”, en donde analizo precisamente el dolo con el que actuó la colusión de intereses petroleros de prepotentes países como Francia, Inglaterra y EU). A menos de un año de “rescatada” Libia, el país enfrenta muy serios problemas entre grupos de mercenarios rivales que se están peleando el poder económico y político, además de que hostigan, torturan y encarcelan a la población que se opuso a su control. Por otro lado, se dañó mucha infraestructura, hubo miles de muertos y en muchos aspectos el país habrá retrocedido por muchos años respecto a cómo estaba antes de la guerra (en mi opinión, algo similar está sucediendo con Siria, país que también cuenta con importantes reservas de petróleo y gas natural, entre otros importantes, estratégicos recursos. El profesor James Petras se ha referido a dicho problema, afirmando que no es una “protesta pacífica” la que está dándose en ese país, sino un movimiento armado, pero que los medios occidentales han manipulado a su favor y han tratado de mostrar que el gobierno sirio está atacando a civiles desarmados. Como comento antes, es lo que el control mediático puede hacer, tergiversar la realidad. Además, en una reciente entrevista hecha por el fundador de Wikileaks, Julian Assange, al líder del movimiento chiita libanés Hezbolá, el señor Hasán Nasralá, éste declaró que “en Siria todos saben que el gobierno de Bashar Assad ha apoyado la resistencia en Líbano y Palestina. No se ha acobardado ante las presiones de Israel y Estados Unidos, por tanto, es un régimen que ha servido a la causa palestina”, otra razón que también explicaría por qué se trata de acabar con el régimen de Assad).
Lo anterior ilustra el punto que analizo, como dije, control mediático e hipocresía, a favor, sobre todo, de quien detenta el poder en determinado instante y en alguna región. De esa forma, se justifica el que a la población de un país la reprima su gobierno o el sometimiento total de una nación por una o varias. Eso mismo sucede en este momento con los pretextos que se están buscando para un eventual ataque militar a Irán. Aquí, la “justificación” es que ese país está desarrollando un programa para fabricar ojivas nucleares, a pesar de que las autoridades iraníes han demostrado muy convincentemente que dicho programa es para fines pacíficos. Y quien más ha arreciado esos mentirosos, mediáticos ataques es Israel, país que se vale de su holocáustico pasado para satanizar a todo aquel individuo o nación que se atreva a discordar con sus tácticas militares y sus métodos violentos para garantizar su existencia como país. Así, según Benjamin Netanyahu, actual primer ministro israelí, Irán es una “total amenaza” a la existencia de su país, sin que realmente medie un factor que, en efecto, diera como un hecho la tal amenaza. Incluso, por estos días, se satanizó al escritor alemán Günter Grass, en un acto de medievalismo herético mental, dado que escribió un poema en donde Grass, más bien afirmaba que la amenaza era el gobierno de Israel, al tratar de llevar al mundo a un nuevo aventurerismo militar – como sucedió en Afganistán y luego en Irak –, que acarrearía consecuencias mucho muy graves para todo el planeta, no sólo a las naciones involucradas. El resultado del atrevimiento de Grass, por oponerse a las manipulaciones y mentiras de Israel, es que ya es considerado persona non grata y tiene prohibido para siempre viajar a Israel (lo peor es que ese obscurantismo macartista hizo eco en muchos supuestos “intelectuales y escritores” que se unieron al boicot judío en contra del afamado premio Nobel alemán).
Ésas, sólo son actitudes que combinan un exagerado bombardeo mediático, con posiciones hipócritas, porque basta consultar los pocos medios informativos, objetivos, que existen, por fortuna, para darse cuenta de que, en el caso de Israel, los niveles a que ha llegado con tal de ocultar y minimizar los problemas concretos que está infligiendo al sufrido, humillado pueblo palestino (ya me he referido en otros trabajos a la constante represión y masacres que Israel ejerce contra el pueblo palestino. Ver en este mismo blog mis artículos: “El silencio de Obama” y “Armas, egoísmo, corrupción y el big money”, en donde analizo, además, cómo esas brutales tácticas se dan bajo la total venia de EU, aliado incondicional de Israel).
Para este análisis, me referiré a los hechos que presenta un excelente documental, el que a pesar de haberse producido en el 2003, no deja de ser un dramático testimonio de lo que realmente está haciendo Israel con Palestina, lo que yo llamo, justo, el holocausto palestino. El documental al que aludo se llama “Peace, Propaganda & the Promised Land”. El link es: https://www.youtube.com/watch?v=MiiQI7QMJ8w  (copien y peguen, pues no abre directo)
Está producido por la Media Education Foundation y abre con la siguiente explicación: “En 1967, tras la guerra entre Israel y los países de Siria, Jordán y Egipto, Israel ocupó militarmente la Franja Occidental (Cisjordania), la franja de Gaza y Jerusalén oriental. Ese mismo año, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución 242, instando a Israel a que desalojara los territorios ocupados por la fuerza. Sin embargo, Israel aún no ha cumplido con la resolución. Hoy día, tres millones de palestinos viven bajo una ilegal ocupación militar. Hoy día, las vidas tanto de israelíes, así como palestinos, están plagadas de diaria violencia e inseguridad”. Como menciono arriba, puesto que el trabajo fue producido en el 2003, en efecto, los ciudadanos de ambos países estaban en peligro constante de perder la vida, especialmente los palestinos. Sin embargo, los peligros que enfrentaban en ese entonces los israelíes, tenían que ver con los atentados suicidas perpetrados por los palestinos que de vez en cuando sucedían y que a la fecha prácticamente ya han sido eliminados. Pero al ver el documental, queda muy claro el por qué de dichos ataques, y que no se trataba de simple terrorismo, como el aparato mediático internacional, sobre todo el estadounidense, en combinación, claro, con el judío, promovían. Esos ataques eran una respuesta (quizá no la más conveniente, ni justificada, como los mismos analistas refieren) al constante sometimiento, represión y frecuentes masacres a las que los palestinos han sido sometidos desde 1967.
En este objetivo, honesto trabajo visual, de casi ochenta minutos de duración, se muestran una serie de factores, gracias a los cuales, Israel ha logrado no sólo justificar el permanente control palestino, sino ejercer una represión militar constante que llega a niveles de verdadera barbarie, cometiendo asesinatos y masacres, no sólo de supuestos militares, sino de población civil inocente, pero que quedan perfectamente justificados al investirse Israel en su permanentemente papel de “víctima” y de que los ataques a los palestinos siempre son en “legítima defensa”. Y de entrada se advierte que el trabajo contiene escenas de violencia gráfica. Y en efecto, nada más hay que ver, por ejemplo, las escenas en los minutos 6:23 y en los 6:40, y se darán cuenta la forma tan bárbara en que militares judíos golpean y reprimen a todo aquel palestino que se atreva a cuestionar sus retenes o las absurdas órdenes que se deben acatar por parte de la vejada, humillada, encarcelada… nación palestina.
Se combinan escenas de la diaria violencia contra los palestinos, con entrevistas realizadas a expertos, como al profesor Noam Chomsky, destacado lingüista del Instituto Tecnológico de Massachusetts, quien abre afirmando que la franja de Gaza y Cisjordania han estado ocupadas militarmente desde 1967, de una forma brutal y dura y que la vida de los palestinos desde entonces se ha vuelto invivible. Sigue el comentario de la señora Gila Svirsky, de la Coalición de Mujeres para una Paz Justa, asociación israelí (o sea, son los sectores progresistas que se oponen a las tácticas de sus paisanos), quien abunda sobre lo que dice Chomsky, agregando que Israel usurpa el territorio de los palestinos, demuele sus casas, los reprime (en el minuto 2:55 se observan escenas de brutalidad militar, por ejemplo), en tanto que los palestinos lo que siempre han hecho es protestar contra tanta insufrible, violenta opresión.
Luego, se presenta la opinión de la periodista Alisa Solomon, del periódico The Village Voice, de EU, quien refiere que al hablar con un defensor de los derechos humanos en Palestina, éste le indicó que la táctica israelí es de “completa sofocación, hay puestos de revisión por todos lados, los palestinos no pueden trasladarse libremente de un lado a otro, ni siquiera dentro de su mismo territorio, y recorridos que antes se hacían en diez minutos, ahora se llevan hasta cuatro horas, condiciones sociales terribles, con un 65% de palestinos desempleados, 75% viviendo por debajo de la línea de la pobreza (vean desde el minuto 3:16, las escenas de destrucción y caos urbano), no hay economía, las cosechas se destruyen para dar paso a colonias judías (les recomiendo ver el filme “El limonero”, del 2008 – Etz Limon –, de producción alemana, francesa e israelí, dirigido por Erab Riklis, que muestra perfectamente el drama que significa cuando se despoja a un palestino de sus cosechas o de sus tierras. En este caso, la historia versa sobre una mujer, Salma Sidane (Hiam Abbas), la que tiene la desgracia de que junto a su huerta de limones, se va a vivir un militar de alto rango israelí y para evitar que entre los limoneros de Salma pudieran esconderse “terroristas” que pudieran atentar contra el militar, el gobierno, prepotentemente, le dice a la humillada mujer que le talarán todos sus árboles, sin que les importe que de ellos vivía Salma, y sólo le dicen que la “indemnizarán”, con una irrisoria cantidad. Sin embargo, Salma emprende una tenaz lucha y al final logra que los árboles, en vez de cortarse, sólo se poden. Claro que la realidad es peor, pues a los campesinos palestinos se les despoja sin darles nada a cambio).
Luego, se presenta el testimonio de Toufic Haddad, coeditor de la publicación palestina Between The Lines, establecida en Cisjordania, quien afirma que los palestinos no tienen ninguna libertad para ejercer su cotidianeidad, pues desde ir de compras, al trabajo, a la escuela, al doctor… todo es revisado y controlado por los judíos. Por ejemplo, en el minuto 4:03, hay una escena de dicho control, en la que una mujer palestina pide a un guardia judío que le permita pasar para ir a Ramallah, pues allí vive y a pesar de que muestra su documento de identidad, un soldado le indica que no puede pasar por allí, que rodee por Wadi Nar, pero la señora insiste y le dice al prepotente soldado que no tiene dinero para irse por allí. La fría respuesta del molesto militar es “¡Pues póngase a trabajar y consiga el dinero!”.
Incluso se muestran los comentarios del mayor Stav Adivi, de las reservas del ejército israelí (que más adelante se informa que él representa a un grupo de militares que están en contra de las bárbaras represiones y masacres que su país comete contra los palestinos, a los que el gobierno acusa de “traidores”), quien también refiere cómo esa permanente opresión de que los palestinos deben de pasar por varios retenes durante el día, vuelve su vida terriblemente dura, en la que bajo cualquier pretexto se niega la entrada, ya sea que porque el permiso no esté vigente o porque no hay paso por allí en ese momento o que, de plano, ya deben de buscar otro lado por dónde pasar. Y no sólo eso, sino que los palestinos son frecuentemente obligados a permanecer en sus hogares debido a que hay toque de queda y ¡cuidado con violar esa imposición militar, pues el riesgo es perder incluso la vida! Por ejemplo, en la ciudad de Jenin, entre el 2002 y el 2003, hubo 122 días de 300 bajo toque de queda. En Belén, en ese mismo periodo, 107 días de 300 estuvieron también bajo toque de queda. En Hebrón, 167 de 300. En Nablus, 177 de 300 días también estuvieron bajo toque de queda. Así, los palestinos quedan digamos que presos en sus casas, incapaces de hacer nada, ni de salir a trabajar, a comprar alimentos a mandar a sus hijos a la escuela (¡vaya si los niños palestinos tienen bastante difícil el ir a la escuela!, ¿no les parece?).
También se incluyen comentarios del rabí Michael Lerner, fundador y editor de la revista Tikkun, de EU, quien afirma que desde la segunda intifada, muchos de los territorios ocupados están constantemente rodeados por tanques y soldados israelíes, a lo que se refiere como una “¡horrenda situación, es como si se viviera en una gran cárcel!”. El profesor Neve Gordon, experto en gobierno y política, de la universidad Ben Gurion, de Israel, sostiene lo mismo, y que sometido un pueblo a esas constantes humillaciones y represiones, la única respuesta posible es a través de la violencia (cursan sus comentarios con las escenas de brutalidad militar que les comento arriba, en el minuto 6:23, en la que un palestino con la boca sangrante es nuevamente golpeado contra un muro metálico, y en el 6:40, en la que dos indefensos palestinos están siendo pateados y golpeados con piedras, ensañadamente, por soldados judíos).
Tras esos testimonios, se indica que Amnistía Internacional ha documentado regularmente todas las violaciones en las que han incurrido los militares judíos, en las que se citan asesinatos ilegales, tortura y maltrato de prisioneros, destrucción de casas con inquilinos adentro, bloqueo de ambulancias, impedimento de ayuda humanitaria, así como el uso de civiles palestinos como escudos humanos. Todo eso constituyen crímenes de guerra. Y de nuevo la señora Gila Svirsky comenta que no se puede comprender todo lo que significa la ocupación palestina por parte de Israel, si no se coloca uno en su lugar, de los palestinos, de que no puedan caminar libremente, de que mujeres trasladadas por ambulancias que están por dar a luz, deban de arriesgar sus vidas, pues tienen que esperar durante horas en los retenes hasta que se les “autorice” el paso. Y, sí, en efecto, esa parte inicial del documental basta para comprender que los territorios palestinos se han convertido en nuestros días en simples campos de concentración en los que muchas veces ni siquiera se permite el paso de ayuda humanitaria, como alimentos, o que constantemente son bombardeados por cualquier pretexto, dejando a cientos de muertos, destruyendo la poca infraestructura que aún queda de las ciudades y poblaciones palestinas, dejándolas así, ruinosas, como parte del plan que Israel tiene de ir desocupando dichos territorios palestinos para reocuparlos y desaparecer totalmente del mapa lo que aún queda de esa humillada, vejada nación.
Pero, como se enfatiza en el documental, el hecho de que no se conozca la realidad de la ocupación palestina se debe principalmente a que el control mediático de la “información” está hecho a la medida de los intereses comunes de Israel y su incondicional aliado EU. No sólo es el ocultamiento de la verdad, sino su frecuente deformación lo que ha provocado que una gran parte del mundo ni siquiera esté al tanto de la ocupación israelí de Palestina desde hace años.
En el documental se muestra perfectamente cómo, en efecto, los hechos se han manipulado por años por medios estadounidenses y judíos, tan a favor de Israel, que hace ver como los culpables de su dramática, penosa situación a los palestinos, y que por ello éstos son merecedores del constante “castigo” infligido por el ejército israelí, el cual sólo recibe “órdenes”, las que en todo momento son simplemente “defensivas”. Y trata de ser un trabajo testimonial, al acompañarse justamente de crudas escenas, en donde se ve la cotidiana represión de la que son sujetos los palestinos, así como de objetivos comentarios hechos incluso por los intelectuales judíos que ya he mencionado arriba, quienes se oponen a la política de permanente represión, hostigamiento y gradual expulsión de los palestinos de sus legítimos territorios, en los cuales han vivido por siglos, hasta que poco después de concluida la segunda guerra mundial, parte de lo que era Palestina, fue arbitraria y prepotentemente despojada por las potencias imperialistas, Inglaterra, la principal, así como EU y la extinta URSS, para dotar de territorio a los judíos de aquellos tiempos, los cuales, una vez dejada atrás su hasta entonces humillada existencia, han hecho con Palestina, lo que en su momento ellos sufrieron y criticaron duramente.
Y ha sido tan importante para Israel dejar en claro que es víctima y no victimario, que el control mediático a que me refiero antes, es vital. Por ejemplo, en el documental se recuerdan las masacres provocadas en 1982, tras la invasión de Líbano, una más de las frecuentes ocupaciones que Israel ha hecho en sus países limítrofes. En los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, los falangistas libaneses (pro judíos), asesinaron a cientos de aquéllos. En ese caso, a Israel no le importaron tantos muertos, sino su imagen pública mundial, que en ese momento no pudo controlar del todo. Por ello, el gobierno israelí, desde entonces, ha tenido muy buen cuidado de ejercer un pleno control mediático para que ninguna nota o información que pudiera estar en su contra o dañar la imagen de “víctima” que se ha adjudicado, sea filtrada.
Así, la “información”, sobre todo la destinada al público estadounidense (pues es vital que los estadounidenses entiendan por qué su país es aliado incondicional de Israel), es filtrada, primero, por los dueños de las corporaciones mediáticas, luego, por los políticos y, por último, por el propio gobierno israelí, quien contrata a “agencias de imagen” (relaciones públicas o pr, como se define este término en inglés), tales como Rubenstein (http://www.rubenstein.com/), con tal de que se maquille y se vuelva totalmente inocua la información procedente de la ocupación palestina (de hecho, la empresa Rubenstein se define como “comunicaciones estratégicas y relaciones mediáticas”, y abunda “Somos creadores de oportunidades publicitarias innovadoras, así como soluciones comunicacionales que apoyan la totalidad de los objetivos de nuestros clientes. Adicionalmente, somos expertos en el manejo de crisis gerenciales y de relaciones financieras, además de que aconsejamos un adecuado manejo de imagen y de ciudadanía corporativa”. Así que, como ven, el trato que reciben las desafortunadas informaciones de la ocupación palestina reciben un hermoseador trato publicitario).
Por otro lado, también contribuyen a la deformación y maquilleo noticiosos muchas asociaciones privadas, como las religiosas, tanto cristianas, así como judeo-cristianas, además de civiles, como la AIPAC (American Israeli Public Affaires Commitee), que constituye uno de los más poderosos entes que buscan la defensa de los intereses israelíes en EU, sobre todo el mencionado control mediático y que su “gran amigo” EU siga siendo un incondicional aliado en las acciones de Israel, sobre todo la gradual ocupación de Palestina. Desafortunadamente, asociaciones progresistas que se oponen a las acciones genocidas de Israel, tales como Judíos en Contra de la Ocupación o Americanos por la Paz Ahora, muy rara vez logran pasar a través de los filtros que menciono arriba. Y si es que alguna nota negativa para la imagen de Israel llegara a filtrarse, aún están asociaciones como CAMARA (Committee for Accuracy in Middle East Reporting in America) que “monitorearía” y censuraría a dicha nota, antes de que se pudiera hacer pública.
Así pues, la mayor parte de las noticias que se difunden sobre esa infame ocupación, llegan rasuradas, blanqueadas y hermoseadas.
Toda esta situación, en el documental, se explica que es parte de las “relaciones públicas” de Israel con el mundo, para ocultar la realidad de la ocupación palestina.        
Así, un primer objetivo es, justamente ocultar la ocupación. Como señala el comentario del profesor Robert Jensen, de la universidad de Austin, Texas, “el problema al mostrar la cobertura que se hace en el conflicto israelí-palestino no es lo que se dice, sino lo que no se dice y en ese sentido, el problema es que todo se saca de contexto, y el contexto es que las airadas protestas palestinas se deben a una ocupación que ya lleva casi 45 años”.
En efecto, se muestran escenas de cómo las cadenas noticiosas estadounidenses, como CNN o NBC, difunden los enfrentamientos entre jóvenes palestinos, lanzando piedras a soldados judíos y a éstos respondiendo con disparo o incluso cañonazos. Pero no se aclara que esas batallas son dentro de los mismos territorios palestinos ocupados, que si los jóvenes están apedreando a esos soldados es porque Israel acaba de cometer algún nuevo acto de arbitrariedad o de fuerza, como el tomar tierras, demoler casas, asesinar a civiles inocentes. Así, al descontextualizar la raíz del problema, quien mire eso, por ejemplo, un estadounidense, ignorante de los antecedentes de invasión, de hostigamiento y de represión judía hacia los palestinos, simplemente verá a jóvenes “violentos” a los que, con justificada razón, el ejército judío reprime “en legítima defensa propia”. Son, pues, notas editadas. Y es tanto el control, que sólo cuatro por ciento de las cadenas que difunden ese tipo de notas, dejan claro que la violencia se lleva a cabo en territorios ocupados y que se trata de represión militar judía contra palestinos en la defensa de sus intereses. Y de hecho, siendo más enfáticos, Israel, contraviniendo convenios de la ONU, es el único país que en la actualidad mantiene a sus tropas, fuertemente armadas con tanques y equipo pesado, fuera de sus fronteras, estacionadas en forma permanente en otro país, Palestina, a cuya población está hostigando y obligando a abandonar, por la fuerza, las pocas tierras que aún le quedan.
El segundo objetivo de la deformación mediática es la de hacer invisible la colonización de las tierras palestinas por parte de los colonos judíos, la que nunca ha parado. Generalmente las colonias judías se construyen sobre partes elevadas, tales como colinas o cerros, con tal de que sean difícil de ser atacadas por los palestinos, pero también para que los militares que se destacan para “defenderlas”, tengan una mejor vista del panorama. Y prácticamente están diseminadas por todo lo que son los territorios de la franja de Gaza y Cisjordania, pues la idea es ocupar gradualmente dichos territorios hasta que llegue el día de la anexión plena de lo que aún es Palestina y la expulsión total de sus ciudadanos. Por otro lado, las reservas acuíferas de las que prácticamente se surte Israel están en esos territorios, y esa es una muy vital razón más para no desocuparlos jamás. Además de las colonias, Israel también expropia las tierras aledañas a aquéllas, así que ya más del 40% del territorio de Gaza y Cisjordania está en su control y son más de 300 mil los judíos que habitan ya esos ilegales asentamientos. Por lo mismo, hay retenes por todos lados, pues las colonias y “sus” tierras de influencia están tan interconectadas entre sí y con Israel, que los humillados palestinos, las más de las veces, tan sólo para ir al mercado, supongamos, deben de cruzar varios retenes, claro, eso si se les permite hacerlo.
Además, para que las colonias judías no se vean como una presencia invasora en Palestina, ahora se les llama simplemente “barrios”, con lo que se presentan como algo inocuo. El periodista del diario inglés The Independent, Robert Fisk, quien también da sus puntos de vista en el documental, refiere que en cierto momento la cadena estadounidense CNN ordenó a todos sus periodistas que en adelante ya no usaran la palabra “colonia” al referirse a los asentamientos judíos, sino simplemente “barrios”. Así, si jóvenes palestinos aparecen atacando un “barrio”, parecerá como si esa violencia es irracionalmente dirigida a un tranquilo conjunto habitacional judío… ¡y por eso los militares tienen que defenderlo y matar, incluso, a los agresores, quienes las más de las veces sólo poseen piedras para defenderse! Pero esa situación tiene la ventaja adicional, para los israelíes, de que les da un sentido de posesión sobre los terrenos en donde se asientan, como si ellos fueran los habitantes originales, de tal modo que los vuelve agresivos y violentos contra cualquier protesta o intento palestino por tratar de recuperar sus tierras. Así, forman una especie de comandos armados, especialmente jóvenes judíos, que atacan a los palestinos o sus posesiones (ver en el minuto 27:50 a un judío que porta una ametralladora y en las subsiguientes escenas, cómo varios jóvenes israelíes atacan a palestinos. En el minuto 28:42, pueden ver a judíos destruyendo un área cultivada palestina, sus plantas, su sistema de riego, de forma totalmente irracional. Más adelante, un buldócer destruye una cosecha para dar paso a una nueva, ilegal colonia judía). Por otro lado, bajo cualquier pretexto, los judíos pueden despojar de sus tierras o expropiar las casas de los palestinos y demolerlas (ver el minuto 29:11). Entre septiembre del 2000 y febrero del 2003, 1123 hogares palestinos fueron arbitraria, ilegal y prepotentemente demolidos, con el absurdo pretexto de no haber presentado los habitantes de dichas casas “documentación” que avalara que se habían construido “legalmente”. Pero como señalan los comentaristas al respecto, son acciones ilegales, pues los palestinos no requieren de tales “permisos”, dado que ellos son los habitantes originales, quienes por siglos han vivido en tales tierras (las escenas que toman lugar a partir del mencionado minuto 29:11 al 31:56, son en verdad dramáticas, al ver cómo, sin ninguna verdadera razón, los habitantes de casas palestinas con orden de demolición son sometidos por policías y echados, para que luego maquinaria pesada destruya en pocos minutos hogares que se llevaron años para ser edificados. Y se comparte el dolor de los palestinos y el coraje con el que reaccionan hacia sus permanentes opresores, quienes seguramente serían felices si un día amanecieran muertos todos los palestinos, para ya no lidiar con ellos).
Un objetivo más de la deformación mediática es presentar las entendibles protestas de los palestinos, en especial los atentados suicidas, como injustificados, siendo que, como comentan los entrevistados, no es otra cosa que una natural reacción de aquéllos a tantos años de sometimiento, de humillaciones, de maltratos, torturas, de estar asediados permanentemente por un ejército enemigo muy bien armado armado, que los asesina o masacra constantemente. Pero, claro, presentados esas protestas o los atentados suicidas sin el contexto correspondiente, son tomados por la opinión pública mundial como simple injustificada, irracional violencia.
Sin embargo, como aclaré al principio del artículo, los atentados suicidas cada vez son más raros, y pienso que ya han sido prácticamente controlados por los servicios policiacos y de inteligencia israelíes. Eso explica por qué hay más de cuatro mil 700 prisioneros palestinos en cárceles de Israel, muchos de ellos detenidos simplemente por “detención administrativa”, heredada medida colonialista inglesa, bajo la cual, se puede arrestar a cualquier palestino sólo por parecer “sospechoso” y sin informarle de los cargos, ni presentar ninguna prueba en su contra (como una ley que acaba de aprobar el “progresista” de Obama, que permite que alguien se encarcele de antemano si se piensa que puede ser sospechoso en el futuro, ¡así de surrealistas se están volviendo las prepotentes leyes de esos dos países, todo con tal de “combatir” al terrorismo, la mayoría del cual dichos países han promovido!).
Por otro lado, en la manipulación mediática que hemos venido refiriendo, otra forma de acentuar la victimización de los israelíes es magnificando las muertes que provocan las “acciones de violencia” de los palestinos contra ellos. Así, si un soldado judío muere, por ejemplo, se muestran a sus padres y hermanos, diciendo todo lo “maravilloso” que el soldado era, el hogar donde vivía, fotos de cuando era niño (allí, supongo que es acción directa de las empresas diseñadoras de imagen estadounidenses, las que justamente así presentan, muy hollywoodescamente a los soldados o policías de EU caídos en el deber)… en fin, se da una “conmovedora” semblanza biográfica, así, de pasada, pero enfatizando en esos momentos el dolor provocado por su muerte. También se hace así con algunas de las víctimas de los atentados suicidas (o se hacía), entrevistando a sus familiares o amigos para que describan el dolor tan terrible que experimentan en ese tormentoso instante.
Sin embargo, la contraparte es que a los palestinos caídos, incluso los que son asesinados por error, nada más se refieren a ellos los medios noticiosos como “tantos muertos dejó un enfrentamiento entre manifestantes y tropas del ejército israelí, las que fueron agredidas por aquéllos con piedras”. Y se dice sólo el número de víctimas, y ya, nada más, los palestinos asesinados, no vale la pena hablar más de ellos en los medios. Ni tampoco los que son asesinados “por error”. Por ejemplo, en una escena del documental, se muestran a cinco niños que por esas fechas murieron cuando caminaban a sus casas y accidentalmente uno de ellos pisó una mina, la que detonó, matándolos a todos en el acto. Un reportera de la BBC (de los contados medios extranjeros que presentan objetivamente las notas, sin manipularlas), entrevista a un jefe policiaco acerca del incidente, de por qué estalla una mina y mata a varios niños, el obeso hombre le dice que porque es una zona “sospechosa” de actividades subversivas palestinas. Ella le replica que no es así, que estuvo en la zona y es completamente civil, aferrándose a lo que ella misma pudo comprobar, a pesar de que el hombre le dice que no es así. Acorralado, éste le dice que entonces es lo que se va a investigar, el por qué había un artefacto explosivo en un área civil, paso de niños palestinos a la escuela. Pero supongo que habrá quedado en eso, pues no hacen nada las autoridades judías por investigar las muertes por “error”, que en todo caso se presentan como “daños colaterales”. En la recientes matanzas que han perpetrado los soldados judíos, como la de finales del año 2008, es totalmente desproporcionado el número de muertos de ambos lados. Entre los israelíes, del total de bajas, 14, once fueron de militares, de los que seis murieron “por error”, alcanzados por las balas de sus compañeros, y sólo tres muertos fueron civiles israelíes. Entre los palestinos, hubo más de mil víctimas, todas de civiles inocentes, alcanzados por los encarnizados bombardeos judíos, lo que da una proporción de 71 muertos palestinos por cada muerto israelí.
Esas frecuentes matanzas que se tratan de minimizar lo más posible, cuentan con la complicidad tácita de EU, permanente aliado incondicional de Israel. Justo en la matanza de diciembre del 2008 referida, a pesar de los cientos de muertos civiles inocentes, el hipócrita presidente estadounidense, Barack Obama, no condenó los ataques, diciendo solamente que esas muertes “eran lamentables”, pero que los palestinos se “lo habían ganado”, por su actitud beligerante (se refería a las acciones de Hamas, el grupo que controla políticamente en la actualidad a la franja de Gaza, considerado por Israel como “terrorista”, y que había realizado algunos lanzamientos de misiles, en respuesta a acciones militares previas judías sin sustento. Ver en este mismo blog mi artículo “El silencio de Obama”).
Y no sólo EU es cómplice incondicional de las permanentes agresiones de Israel a Palestina, sino que incluso le brinda ayuda militar. Cada año, Israel recibe $6000 millones de dólares, de los cuales tres mil son en ayuda directa. De esta cantidad, dos tercios se dedican a la compra de armamento de las empresas estadounidenses (como pueden ver, la industria armamentista es la eterna beneficiada, sobre todo la estadounidense. Ver en este mismo blog mi artículo “Ferias de armas, exhibición de fuerza de la muy lucrativa industria armamentista mundial”). Y de los otros tres mil millones, que son de “ayuda” indirecta, la mitad es para financiar a las industrias militares israelíes. Así que quizá también por dicha “ayuda”, que beneficia sobre todo a los armeros estadounidenses, es que EU continúa apoyando a Israel para que haga de lo que queda de Palestina un enorme campo de concentración (desde 1949, que Israel ha recibido “ayuda” estadounidense, se le han entregado más de cien mil millones de dólares, gracias a los cuales aquel país está apertrechado hasta los dientes, incluso poseyendo varias ojivas nucleares, más de 200, según los cálculos más conservadores, que convierten a su ejército en el cuarto mejor armado del mundo. Ese es el ejército que se emplea contra palestinos armados las más ve las veces de piedras y palos).
Igualmente, EU nunca condena los excesos judíos. Sólo cuando son exhibidos a nivel mundial dichos excesos y prepotencia con la que actúan los soldados judíos, como en nuestros días, gracias al Internet, por ejemplo, son “castigados” aquéllos. Por estas fechas (abril del 2012), un grupo de activistas extranjeros pro palestinos, trataron de viajar, como siempre lo hacen cada año (coincide, generalmente, con el 17 de abril, día mundial del prisionero) a Cisjordania y a Gaza, para manifestarse pacíficamente en contra de la ilegal ocupación judía. Sin embargo, casi todos fueron retenidos en el aeropuerto Ben Gurion, pues el gobierno sabía sus nombres (tenía una lista de ellos) e incluso a muchos, ni siquiera en sus países de origen se les dejó abordar los aviones que los llevarían a Israel (véase la complicidad de tales países y de sus líneas aéreas para hacerle el juego a esas dictatoriales medidas). Los pocos que pudieron pasar, algunos realizaron un tour en bicicletas para protestar pacíficamente, como dije. Sin embargo, hay en Youtube un video que muestra a un salvaje, troglodita “soldado judío” el cual, sin motivo alguno, golpea con su metralleta fuertemente el rostro de un joven activista danés, que no estaba haciendo absolutamente nada que pusiera en peligro al obeso, bruto uniformado. Inmutable, sigue amenazando al resto de perplejos activistas (http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=uL-GmYBNDqY).
Como hasta en la televisión israelí se difundió bastante la nota (debe de haber algunos medios honestos y objetivos), el castigo que se le aplicó al agresivo militar fue la “suspensión”, pero, claro, por presión internacional por tanta difusión y además porque lo hizo contra un extranjero. En ese sentido, ¿cuántas escenas muestra el documental, motivo de este trabajo, de militares judíos agrediendo brutalmente a jóvenes civiles palestinos, sin que se haya hecho algo al respecto? Y así seguirá siendo, por desgracia, esta infame situación.
Sin embargo, tanta prepotencia y autoritario control no puede mantenerse eternamente. Tocando ese punto, resultan interesantes las declaraciones de la señora Talia Sasson, ciudadana israelí que trabajó durante 25 años en la oficina del procurador estatal hasta que renunció en el año 2004. Declara que llegó a ser experta en toda clase de problemas relacionados con Cisjordania. Hace poco fue entrevistada por el periodista David Horovitz, del diario The Times of Israel. “Yo representaba al ejército en la Suprema Corte. Me encargaba de los problemas relativos al muro divisorio, los caminos laterales, la seguridad de las colonias. Yo era la jefa del equipo que debía de aplicar la ley en los israelíes que vivían en los territorios”. Es decir, Sasson es una mujer muy experimentada en los problemas que he estado mencionando, además de que se considera muy patriota y que no está “traicionando” a su país con sus honestas declaraciones, afirma. Pues bien, en ese año, poco antes de que se retirara, le fue encomendado, debido a su experiencia, por el entonces primer ministro Ariel Sharon, que realizara un estudio para ver cuál era la manera más eficaz de resolver el problema de los asentamientos ilegales israelíes en territorio palestino. Eso, porque Sharon estaba siendo muy presionado por EU para que cumpliera una serie de acuerdos para lograr la paz con Palestina, que, en los puntos principales, demandaba la remoción de varias colonias de tierras privadas palestinas, que gobiernos israelíes sucesivos habían mentido que pertenecían a Israel y habían consentido una ilegal colonización.
Sasson entregó un reporte titulado “Sumario de la opinión concerniente a los asentamientos ilegales”, a principios del año 2005. En él, Sasson dejó muy claro cómo sucesivos departamentos gubernamentales, sin autorización expresa, habían dispuesto financiamiento y recursos para la expansión de la presencia judía en Cisjordania, notablemente en decenas de asentamientos que aquellos mismos gobiernos reconocían como ilegales, incluso bajo la propia ley judía. O sea, que no les importó hacerlo. El documento, señala Sasson, fue devastador, y Sharon prometió tomarlo muy en cuenta para tratar de resolver el grave problema que se ha ido gestando con los años, pues de acuerdo con Sasson, implica la existencia misma de Israel, porque está llegando a niveles cada vez menos manejables, por mucha represión militar que se emplee. “Considere usted – le dice Sasson al entrevistador – que en los territorios tomados en 1967 vivían un millón de palestinos. Actualmente viven dos punto cuatro millones, así que los problemas cada vez se agravarán más, pues no es posible seguir con tantas arbitrariedades, so pena de que se buscara su aniquilación total”. Ella recomendó “medidas urgentes” con tal de revertir la situación y eran que el gobierno aplicara la ley en cuanto a los asentamientos ilegales. “Estoy segura que usted tiene el poder para hacerlo”, le escribió a Sharon.
Sasson hubiera pensado, en ese entonces, que su informe, en efecto, se tomaría en cuenta para llegar a un acuerdo de paz, pero no ha sido así y los gobiernos que sucedieron a Sharon han seguido con la misma táctica ilegal de continuar permitiendo asentamientos judíos ilegales, con lo que el problema es cada vez más grave.    
“Yo pienso que los sucesivos primeros ministros que le siguieron a Yitzhak Rabin, han tenido miedo de oponerse a los colonizadores, pues quizá teman que los asesinen, como a él”, agrega Sasson, recordando que Rabin realmente fue el único primer ministro contemporáneo que al firmar los acuerdos de Oslo, quiso poner una solución radical al problema. “Y, ya ve, quién iba a pensar que justo un judío lo iba a asesinar”, le dice con cierto pesar a Horovitz.
Para ella, la única solución posible es mover a los más de cien mil judíos que viven dentro del territorio palestino, trasladarlos a la llamada “barrera de seguridad” y que Israel se concrete a un proceso de paz en el cual israelíes y palestinos vivan cada quien en su territorio, digamos que “amistosamente”. “Si eso no se hace, Israel está condenado a la perdición”, sentencia Sasson, firmemente convencida.                        
Y es que en la situación de arbitraria ocupación militar israelí, incluso la propia autoridad palestina está perdiendo el control de sus representados, al no ver éstos señales claras de arreglo. De hecho, el 17 de abril pasado, Día Mundial del Prisionero, la Autoridad Nacional Palestina, presidida por Mahmoud Abbas, le envío una carta al actual primer ministro israelí, el muy conservador señor Benjamin Netanyahu, en la que afirmó que “como consecuencia de las acciones emprendidas por los sucesivos gobiernos israelíes, la ANP ya no tiene competencia a nivel político, económico, territorial y de seguridad y por tanto la ANP ha perdido ya su razón de ser y de seguir así, será incapaz de cumplir sus compromisos”. Y por ello, insta Abbas a Netanyahu a reanudar las negociaciones de paz con base en las fronteras de 1967.
Pero la prepotente respuesta de Israel a esa desesperada petición es que el 24 de abril otorgó estatus legal a tres colonias judías ilegales, Bruchin, Sansana y Rechelim, existentes en la ocupada Cisjordania, medida de fuerza contraria a los acuerdos del llamado Mapa de Ruta, un frágil plan que busca que Israel desmantele colonias ilegales, sobre todo las que más contribuyen a agravar el añejo conflicto. Y aunque la arbitraria acción mereció la condena enérgica de la ONU y de Europa, así se va a quedar. Pero como advirtió Abbas, llegará el momento en que nada pueda hacer cuando los palestinos, ya sin nada que perder, se revelen masiva y violentamente contra sus opresores.   
El documental que refiero está dedicado a Edward Said (1935-2003), intelectual palestino y estadounidense, que nunca dejó de ser crítico hacia la política de ocupación israelí contra los palestinos y siempre pugnó porque se creara un estado palestino independiente.
Así que a menos que Israel extermine a los más de dos y medio millones de palestinos que viven en los ocupados territorios, de lo que fuera hace tiempo Palestina, las protestas y la resistencia de aquéllos seguirán, a pesar de todas las balas y bombas que Israel use para reprimirlas.