domingo, 19 de febrero de 2012

De cómo EU pospone su quiebra y aumenta la pobreza, imprimiendo dólares indiscriminadamente.

De cómo EU pospone su quiebra y aumenta la

pobreza, imprimiendo dólares indiscriminadamente.

Por Adán Salgado Andrade

Una de las ventajas que se lograron cuando se creó al así llamado papel moneda, fue que no siempre el soberano o gobernante en turno, así como su administración, debían de comprobar que, en efecto, poseían los metales preciosos o semipreciosos que ampararan el valor total de las distintas emisiones de billetes que se hacían. Claro que, en principio, el papel moneda se creó cuando en las postrimerías del capitalismo, allá por el año 1200, era más fácil comerciar con letras de cambio emitidas por banqueros que amparaban el depósito de tal o cual persona, comerciantes sobre todo, con tal de que éstos no cargaran con todo el metálico efectivo. Sin embargo, con el tiempo, la emisión de dinero pasó de ser un atributo sólo de los banqueros, a una función exclusiva del estado, quien desde entonces fue el único autorizado para imprimir billetes y acuñar monedas. Pero, como dije, cuando los gobernantes se endeudaban en exceso, más allá de la capacidad de los cofres reales, entonces venía muy bien la impresión de billetes, sin nada realmente que los sustentara, excepto el gobierno y su permanencia en el poder. En México, por ejemplo, esa atribución, la emplearon bastante los distintos bandos revolucionarios, como el de Pancho Villa, quienes imprimían billetes en las zonas que controlaban, con tal de adquirir viandas o pertrechos, obligando a los vendedores aceptar ese “dinero”, amparado por el jefe en turno. Sin embargo, cuando dicho jefe caía y huía del lugar, los billetes emitidos quedaban sólo como enormes montones de papel, que no valían, justamente, ni el papel en que se habían impreso.

Eso explicaría, la emisión desproporcionada de billetes, en parte, que en la historia hayan existido fenómenos hiperinflacionarios tan absurdos que, por ejemplo, en la derrotada Alemania, posterior a la primera guerra mundial, en 1923, había billetes de 100,000,000,000,000 marcos (cien billones de marcos) que servían sólo para adquirir una hogaza de pan. Y eso se dio en muy corto tiempo, pues en 1922, los billetes de mayor denominación eran de 50000 marcos. Claro, era entendible, pues la vencida Alemania, no había logrado aún reorganizar su destrozada economía y la mayoría de sus necesidades debían de llenarse con importaciones. Si un país importa más de lo que exporta, entonces comienza un desbalance en sus finanzas y su economía, debido al creciente déficit que se va generando. Así, la “solución” es, simplemente, imprimir más y más dinero (toneladas de dinero, literalmente). En diciembre de 1923, el valor del devaluadísimo marco era de 4,200,000,000,000 por dólar. En ese mismo año, la inflación mensual era de 3,250,000%, es decir, que un producto que valiera, digamos, un marco al principio de enero, al final de ese mes valía 32500 marcos, ya que los precios se duplicaban cada dos días. Tuvo que emitirse una nueva moneda, el Rentenmark, que eliminara tantos ceros, para que volviera a ser digamos que práctica la unidad monetaria.

Obviamente que en la actualidad, inmersos en la salvaje competencia capitalista, lo que ampara el valor de los billetes emitidos por un país, no se basa ya en la cantidad de oro o plata que posea (aunque últimamente se está regresando a eso, a atesorar oro o plata, como veremos adelante), sino en su capacidad productiva, tanto primaria, así como secundaria, o sea, que tenga buena agricultura, así como industria. Entonces, lo que importa ese país, debe de compensarse al menos con lo que exporta y si esto, exportar, supera a las importaciones, pues se tendrá un superávit. Muchos de los países que actualmente han caído en profundas crisis, como en el caso de Grecia, y los que seguirán cayendo, se debe, sobre todo, a que producen mucho menos en relación a lo que requieren, y por eso sus déficits están llegando a niveles enormes, que tardarán varios años en liquidar o, de plano, nunca lo harán. Puede emplearse la analogía de aquella persona que ganando, digamos, 400 dólares mensuales, gaste 600, lo que requerirá que viva del crédito, pero súmenle a eso que si un día pierde su trabajo, o sea, dejara de producir, entonces estará mucho peor, dado que seguirá requiriendo gastar 600 dólares, pero ahora esos 600 dólares provendrán exclusivamente del crédito, hasta que quien le haya estado prestando, no lo haga más y decida de repente cobrarle el total de su abultada deuda. Con esta fácil analogía, podremos entender, grosso modo, lo que está sucediendo en todo el mundo. Por eso algo común en todas estas quiebras de corporaciones y países es la frase sobreendeudamiento.

Y eso no ha exentado a ningún país, pues desde el inicio de la actual debacle económica (una de tantas que sufre crónicamente el capitalismo salvaje, pero de las que sale cada vez más debilitado), no sólo naciones individualmente han ido cayendo, víctimas de las irracionales imposiciones del capitalismo salvaje, sino regiones completas. EU fue quien comenzó a generar la debacle, que consideró “resuelta” a finales del 2009, dado que por su ya declinante dominio económico, simplemente la trasladó a otras regiones, como a la eurozona, que desde hace ya varios meses ha experimentado muy graves problemas económicos, como lo sucedido a Grecia, que comento antes. España y Portugal están en igual situación. Y, por si fuera poco, Italia, considerada como uno de los “motores” económicos de la eurozona, junto con Francia y Alemania (este país, el más industrializado y productivo de los tres), también ya se declaró incapaz de hacer frente a sus deudas, sin la ayuda del Banco Central Europeo. Eso lo logró EU, trasladar la crisis, como señalé, debido a que como desde finales de los años 40’s, el dólar comenzó a imponerse como la divisa internacional de cambio, además de como fuente de ahorro, digamos, muchos países, justo por el poderío económico de EU (que además “ayudó” a la reconstrucción europea y japonesa, luego de la segunda guerra), procuraban tener suficientes reservas de dólares, así que esa moneda terminó por ser aceptada en todas partes como medio de pago y de ahorro. Y si en un principio, en efecto, dada la fuerte economía de EU, el dólar era una muy confiable divisa, con los años, ante la pérdida de ese poderío económico estadounidense, ahora ya está dejando de serlo, mucho más pronto de lo que podría esperarse, sobre todo porque EU se ha ido desindustrializando, gracias principalmente a sus corporaciones, las que han ido monopolizando la producción industrial en dicho país, destruyendo a otras industrias y “optimizando” a los trabajadores en activo, o sea, explotándolos más, con tal de producir más mercancías con menos trabajo. Sin embargo, lo más grave es que se han ido llevando a zonas salariales más bajas los empleos, no sólo los de cuello azul, sino también los de cuello blanco, o sea, los administrativos, los gerenciales. Escribí hace unos meses un artículo acerca de esa situación, titulado “De nueva cuenta la fiebre del oro o de cómo EU está quebrando”, en el que analizo justamente la cuestión de su desindustrialización, que actualmente sólo abarca menos del 11.7% de sus actividades económicas (verlo en este mismo blog. En 1982, Lee Iacocca, famoso empresario automotriz, que cuenta entre sus triunfos haber salvado a la Chrysler de una de sus tantas quiebras, refiriéndose a la desindustrialización estadounidense, vaticinó que “No sé cuándo despertaremos de letargo, pero conviene que sea pronto, pues de lo contrario, dentro de unos años nuestro bagaje económico se reducirá a los autobancos, los puestos de hamburguesas y las galerías de videojuegos”. En efecto, basta ir a cualquier ciudad de EU y casi todo se reduce a comercios, malls y parques de diversiones).

También analizo en dicho artículo que eso, la desindustrialización, le ha generado a EU un enorme déficit gubernamental, de casi dos billones de dólares ($2,000,000,000,000), así como una deuda pública y privada de casi 15 billones de dólares (15,000,000,000,000), que representa casi un 95% de su PIB del 2011 ($15.3 billones de dólares). Eso, como indiqué en ese trabajo, da claras señales de que EU pronto va a dejar de ser solvente y que el dólar sólo se está sosteniendo debido a la indiscriminada impresión de billetes. Incluso, comenté allí mismo que por esa situación, dada la inminente quiebra de EU, sus barones del dinero están buscando “seguras” inversiones, y una de ellas ha sido comprar oro y/o plata, ya que son fuentes de riqueza “legítimas”, o sea, no requieren de la estabilidad de un país para tener su valor. Lo mismo pasa con las mercancías, las tierras, los mares, los bosques… que representan riqueza verdadera (si simplemente se desconocieran las “leyes” del capitalismo salvaje, no habría ningún problema, dado que tenemos todos los recursos naturales y humanos para salir adelante). Justamente porque los metales preciosos como el oro están siendo tan demandados, las empresas mineras mundiales están en una fiebre explotadora en busca de nuevos sitios con tal de encontrar oro, cueste lo que cueste y destrúyase lo que se destruya. Aquí en México, por ejemplo, el entreguista, corrupto gobierno panista que nos mal administra, ha dado en “concesión” el 25% de nuestro territorio a las voraces, inescrupulosas compañías mineras, la mayoría canadienses, que destruyen todo a su paso, como el emblemático cerro de San Pedro, en San Luís Potosí, que quedó reducido a montañas de polvo y piedra molida, acabando con bosques, áreas verdes y envenenando tierras y acuíferos con miles de litros de cianuro, empleado para la separación del metal del material pétreo (es tan ineficiente la obtención de oro, que se requiere demoler una tonelada de material pétreo para obtener apenas 44 gramos de oro, una onza). Y eso es una constante en todo el mundo, en lo que podría asemejarse a la fiebre del oro de los años 1850’s en EU, cuando gambusinos incluso asesinaban o quemaban bosques completos, con tal de hacerse de mucho oro y volverse así muy ricos.

Eso es justo lo que está también demostrando que el otrora fuerte dólar, ahora está dando estertores, aproximándose rápidamente su fin como divisa y reserva universal.

Así, es tan grave el problema del endeudamiento de EU que la Asociación Nacional de la Inflación, de ese país, considera que aún si todos los ciudadanos estadounidenses (los más de 310 millones que hay ya), fueran gravados en sus ingresos al cien por ciento, o sea, que el gobierno les quitara todo por completo, ni aún así se pagaría la deuda, se tendría que pedir prestado con tal de no colapsarse. Y es que todas las quiebras, tanto de los bancos, así como de instituciones públicas, como las inmobiliarias Fannie Mae y Freddie Mac, que se colapsaron en el verano del 2008 (ver en este mismo blog mi artículo “La crisis de los créditos en los Estados Unidos: la consecuencia de gobernarse por índices”, en donde abundo sobre la quiebra de esos organismos gubernamentales), han sido absorbidas por el gobierno, claro, empleando el dinero de los contribuyentes, los que han pagado los platos rotos de la voracidad financiera de los barones del dinero, quienes junto con las grandes corporaciones, han sido los directos responsables de la debacle que hoy se está viviendo. Por ello se han dado las protestas recientes, aún en curso, de un creciente sector social estadounidense, no sólo de los estratos bajos, sino de los medios, tales como estudiantes o profesionistas, en contra del 1% de la población mundial, sí, la clase adinerada, los dueños del dinero, de la riqueza social y del futuro de toda la humanidad, que están afectando y literalmente matando de hambre al 99% de la población restante (y en todos lados es lo mismo. En México, por ejemplo, recientemente se reveló que sólo el 0.17% de la población, osea, menos de 200,000 personas poseen casi el 42.5% del PIB nacional en valores de la Bolsa, o sea, casi la mitad del valor de la economía generada anualmente).

Y, como ya señalé, EU ha ido aplazando su colapso gracias a que puede imprimir dólares, claro, mientras éstos aún sigan siendo aceptados, lo que ya está dejando de ocurrir. En muchos países, se están dejando de aceptar dólares como medio de pago. Cuba, por ejemplo, sólo acepta euros. Sin embargo, tiene aún suerte EU de que su divisa siga siendo aceptada, por ejemplo, para cotizar el petróleo, pues aunque en apariencia el barril sube en cuanto a su valor en dólares, como éstos cada vez valen menos, en realidad el petróleo lo compra EU artificialmente barato, en relación con otros países, pero además lo hace con dólares que no tienen un sustento real, como ya mencioné. Y por eso el valor de la gasolina allí se mantiene digamos que bajo, en relación con otros países, que estarían pagando el precio real por dicho petróleo. Por ejemplo, mientras en EU el precio promedio de un galón de gasolina es de $3.61, en Canadá, es de $5.56, en Francia, es de $8.21, en Japón, cuesta $6.62, en Australia, se paga $5.41 y en China, $4.54 (el encarecimiento es porque como deben de pagar en dólares, al comprarlos, les resulta más caro, no así EU, que sólo debe de imprimir billetes y ya). Así que si el petróleo se cotizara ya en otra moneda, no se haría en su equivalente en dólar, sino en su precio real (que es mucho mayor al que actualmente se vende), por lo que EU tendría que pagar ese petróleo con sus muy devaluados dólares y entonces, sí, será el principio de muy altos índices inflacionarios, como nunca antes se hayan visto allí, pues pagado el petróleo en precios reales, la gasolina también se vendería en su precio real, lo que iniciaría la espiral inflacionaria, además de que todas las demás importaciones subirían también. Y ya ha habido reuniones “secretas”, digamos, de varios países árabes, quienes junto con China, Rusia, Japón y Francia, están planeando dar fin al dólar como divisa internacional, dadas las debilidades estructurales ya mencionadas de EU, y están buscando otra divisa más segura. Incluso, entre los países del llamado Concejo de Cooperación del Golfo, el cual incluye Arabia Saudita, Abu Dhabi, Kuwait y Qatar, se ha pensado en crear una moneda regional única. Y varios de esos países, como China, están deshaciéndose lo más pronto posible de sus reservas en dólares, pues ha vendido más del 8% de los bonos del tesoro que poseía (comento más sobre los bonos del tesoro, que ya tampoco ofrecen seguridad a sus tenedores, en el ya mencionado artículo: “De nueva cuenta la fiebre del oro o de cómo EU está quebrando”, que está en este mismo blog. China, de hecho, con sus cuantiosas reservas de dólares, comparte la vulnerabilidad del dólar, así que si éste cae, le seguirá dicho país, cuan efecto dominó. Por eso es que actualmente China está en la fiebre de comprar empresas en donde se pueda, con sus reservas de devaluados dólares, con tal de irse deshaciendo de esa peligrosa “bomba de tiempo”).

Y en muchos países, ya no se aceptan dólares, sólo euros, yenes o yuanes chinos. Incluso, irónicamente ya dentro de los propios EU, hay regiones que están usando una especie de monedas locales, como la que reportó el diario USA Today hace poco, el Berkshare, que se está usando bastante en la región de Berkshire, al oeste de Massachussets, y que desde el 2006, se han cubierto transacciones por $2.3 millones de dólares en su equivalente. Se aceptan también euros. Además, en algunas partes de Texas, resulta curioso, ya también se reciben pesos mexicanos. Se estima que unas 150 monedas alternativas se están aceptando en distintas partes de EU, lo cual es un fuerte indicador de que las cosas andan mal, pues a veces el sentido común vale más que toda la ciencia económica o, peor, que las falsas declaraciones de políticos mentirosos asegurando que las cosas “están bien” y no hay de qué preocuparse (de hecho, en un reciente viaje que hice a EU, pude emplear mi tarjeta de débito mexicana, sin ningún problema). Por tanto, se acerca el fin del reinado del dólar y con ello, como ya he señalado, la estrepitosa caída de EU.

Aún así, antes del colapso total, EU está dejando de ser la superpotencia económica que presumía que era. Un grave indicador es el número de pobres que ya hay, y no me refiero a gente que gane poco, no, sino a aquéllos que ni siquiera tienen empleo y, lo peor, padecen hambre, como en cualquier país subdesarrollado. Como señalo arriba, ha habido ya varias protestas en distintos estados de EU, de gente de distintos niveles y condiciones en contra de los barones del dinero y las corporaciones, los que sí son rescatados por el gobierno, pero no ellos, los ciudadanos comunes. En alguna de esa protestas, que se denominó “Ocupa una casa”, se denunciaron las abusivas prácticas de los bancos, los que han embargado a gente que por quedarse sin trabajo o no haber podido pagar su hipoteca, fue echada de su hogar. Esa protesta fue para ocupar casas vacías, que nadie compra, porque no hay, sencillamente, compradores, y que allí están, sin ocuparse, pudiendo servir a los miles de ciudadanos que las perdieron. En una de las protestas, una sexagenaria mujer, de origen puertorriqueño, tomó la palabra y expuso su caso. Hace un tiempo compró su casa, dando un enganche de 85 mil dólares, los ahorros de su vida, y comenzó pagando menos de 900 dólares mensuales como pago por el crédito otorgado. Vivía con su hijo, hasta que éste se enroló en el ejército. Fue enviado a Irak, en donde murió a causa de una mina terrestre. La mujer, entre amargo llanto, denunció que mientras le llegaban cartas de Hillary Clinton y del secretario de la defensa, Leon Panetta, de “sentidas” condolencias, también le estaban llegando las del banco, diciéndole que le daba unas cuantas semanas para desalojar su casa, la que por haber subido la mensualidad a más de 3500 dólares, además de no tener trabajo o no seguir contando con el salario de su hijo, ya no había podido seguir pagando. Esa tendencia, que comenzó más acentuada desde el 2008, se ha mantenido, y el número de personas sin empleo y sobre todo de pobres, ha subido incesantemente. Ni siquiera esos pobres tienen ingresos suficientes para comer, dado que 13% de la población depende para su subsistencia de los vales de comida que provee el gobierno y ha ido en aumento el número de las personas que los solicitan (ante la imposibilidad real de la mayoría de la gente que aún tiene trabajo de comprar una casa, muchos han optado mejor por rentar pequeños departamentos, los que incluyen todos los servicios, además de cocina integral, por un promedio de $1000 a $1200 dólares mensuales, mediante contratos establecidos. Así, si se quedan sin trabajo o los cambian de lugar, simplemente dejan de rentar allí y ya no están agobiados por una hipoteca que durará toda su vida… claro, eso si pueden pagarla. Constaté personalmente todo eso, en un viaje que realicé recientemente a dicho país. Escribí mis experiencias en el artículo “En busca de los signos de la decadencia estadounidense”, que se encuentra en este mismo blog).

Y cada vez son más abundantes las “ciudades perdidas” (shanty towns), cerca de ciudades como Sacramento, Fresno, Nashville… “construidas” con basura, como cartones, llantas, piezas de autos... justamente como podrían verse en cualquier ciudad de país latinoamericano (como en México, por ejemplo, que tenemos gente viviendo entre la basura, como los así llamados pepenadores). Vaya, es ya grave eso. De hecho, luego de que el huracán Katrina pegó durísimo en las costas de Luisiana, destruyendo varias partes de Nueva Orleáns, costaba trabajo, al ver esas escenas de los damnificados y los daños provocados, que tuvieran lugar en EU, pues parecían mas de países como Haití, por ejemplo (de hecho, ahora se sabe que la inundación pudo haber sido evitada si se hubieran reforzado a tiempo los sistemas de diques que protegían a la ciudad de las inundaciones, cosa que no se hizo por falta de fondos públicos para hacerlo. El siguiente video muestra dramáticas fotografías del desastre: http://www.youtube.com/watch?v=IPFIUzGAJBA&feature=related).

Como decía, el número de pobres y de indigentes ha ido en alarmante aumento y cada vez más es muy evidente la descomposición social que ya sufre ese país, como cualquier otra nación, en donde los estragos de desigual capitalismo salvaje son más que evidentes (en el siguiente video se muestran escenas y cifras de los niveles de indigencia que ha alcanzado EU: http://www.youtube.com/watch?v=XyGrrUg0gIs).

Y entre las familias que aún tienen trabajo, están excesivamente endeudadas (quebradas), pues se calcula que un 47% están en esa situación, debiendo en promedio $8,000 dólares sólo en sus tarjetas de crédito, pero al dividir el endeudamiento total de EU entre sus habitantes tenemos que cada estadounidense debe actualmente casi ¡50 mil dólares!, impagables, claro.

Y como señalé también, el desempleo sigue creciendo, y actualmente casi 30 millones de estadounidenses no lo tienen y más de 10 millones de ellos ya perdieron las esperanzas de conseguir uno (además, de todos modos, la tendencia del capitalismo salvaje es de ir desempleando, hacer más, con menos trabajadores. Ver mi artículo en este mismo blog: “Desempleo en EU, agudizada tendencia del capitalismo salvaje del incremento en la desocupación”, en donde ejemplifico justamente con el caso de EU).

En su desesperación por tener empleo, los desocupados tratan de conseguir lo que sea. Por ejemplo, en la ciudad de Long Island, 2000 personas hicieron fila por más de cuatro días para llenar la solicitud para trabajar ¡como aprendices de mecánicos de elevadores!, de los que sólo se ofrecían cien puestos.

Otra solicitud, en Massillion, Ohio, era para un solo empleo como conserje de un edificio. El salario era de sólo 16 dólares la hora (3840 dólares al mes), más prestaciones. Aún así, ¡700 personas hicieron cola para ver si se quedaban con el puesto!

En Arizona vi, por ejemplo, pegado sobre una caja de conexiones telefónicas, el anuncio de una chica ofreciendo sus servicios de escort, que decía “Siempre que tengas necesidad de placer, llámame”, y luego enunciaba la lista de los placeres ofertados, tales como “masaje, uniforme, lesbianismo, anal, oral, fetiche y humillación” (Ver foto 1. Ni en México, país de mayores necesidades ocupacionales, se pegan letreros así. En todo caso, hay medios, digamos que “especializados”, como folletines eróticos o sitios de Internet, en los que se ofrecen).

También me encontré letreros pegados en postes en donde se ofrecían muchos artículos en “venta de patio” (ver foto 2).

Y no sólo se están perdiendo empleos, sino que el gobierno está reduciendo los gastos de cuestiones tan vitales como la salud, la seguridad social, la educación. Edificios públicos se están vendiendo y, ya vendidos, mejor se rentan, pues sale más barato (lo que menciono antes). Además, servicios como la pavimentación de las calles, el mantenimiento de la infraestructura o tan necesarios como la limpia, están muy limitados (ver foto 3).

Por ejemplo, en mi reciente viaje a Arizona, presencié algo inaudito: alguna tubería de agua potable debió romperse en una calle, lo que ocasionó una enorme fuga que formó un riachuelo de un medio metro de ancho por unos veinte de fondo, que corría por más de tres kilómetros, aguas abajo. El agua, vital líquido en ese estado mayoritariamente desértico, es un inapreciable bien, ya que se debe de llevar desde muy lejos. Incluso, México contribuye con una cuota de agua cada cinco años, debiendo de ceder algo así como 431 millones de metros cúbicos para que ese sediento estado, con temperaturas en promedio de 40 grados Celsius en verano, disponga de ella. Como dije, transcurrieron dos días sin que la fuga se reparara (no supe cuándo se hizo, pues debía de regresar ya a México). Sólo se apareció momentáneamente un vehículo de servicios de la ciudad, con un par de empleados que sólo cabeceaban ante el problema, seguramente incapaces de hacer algo por remediarlo (ver foto 4).

Incluso, el muy lucrativo negocio de las cárceles, que en ese país son privadas, se está viendo afectado. Un estado como California, gasta nada menos que 11% de su presupuesto anual en el mantenimiento de prisiones, alrededor de $8,000 millones de dólares (más de lo que gasta en el pago de educación superior, ¡absurdo! Sí, es más lucrativo en EU pagar a carceleros que a maestros). Así que planea “liberar” a 6500 prisioneros en el 2012, con tal de “reducir” sus gastos en prisiones (este es un serio problema, el de las prisiones, ya que como son un muy lucrativo negocio privado, cualquier intento por despenalizar ciertos delitos, como el de la posesión de droga, son boicoteados por los carceleros, con tal de seguir teniendo pretextos para atrapar y encerrar gente. El intento que hizo ese estado, en el 2011, por legalizar la posesión de marihuana, fue detenido por aquéllos).

Y abundando sobre los altísimos niveles de desempleo y pobreza a los que me refiero arriba, George Hemminger, establecido en California, bloguero independiente, fundador del sitio alternativo de Internet Survive and Thrive TV, en recientes declaraciones señala que “No hay empleos, la tasa de desempleo es altísima, es mucho esfuerzo lo que se requiere para alimentar a las familias, comprarles ropa, calzado. Lo que era la clase media estadounidense, está dejando de existir y por primera vez, una gran proporción, está viviendo de vales de comida del gobierno y del seguro de desempleo. Hay gente que no tiene dónde vivir, han perdido sus casas y lo hacen en albergues, en tiendas de campaña, en patios traseros de familiares. Muchos sobreviven juntando latas, botellas… cosas de la basura para vender” (hay que señalar que no hace mucho, el estado de California, por sí solo, representaba la quinta economía mundial, y vean a lo que se está reduciendo). Sí, de verdad que ahora hay muchísimas escenas de la pobreza a la que han llegado muchos sectores en EU, que hasta parecieran que son de un país tercermundista, como comento antes. Por lo mismo, Hemminger también señala que la gente está muy desilusionada con Obama, en quien habían puesto muchas esperanzas, pero que ahora se dan cuenta que ha sido ese señor un simple títere de las corporaciones y los banqueros, y no ha hecho otra cosa que servir a sus intereses, pero en cambio a la población, a los ciudadanos comunes, los está dejando a su suerte. Y esa suerte, como vemos, los ha llevado a una pobreza tan brutal, como nunca antes se había visto. Las cifras más recientes indican que uno de cada dos estadounidenses es pobre, así como que una de cada siete familias ya padece hambre. Muchos perdieron su “capital” de toda la vida al no poder ya seguir pagando sus casas y que el banco se las hubiera embargado. Incluso, increíble, ya hay algunos millonarios que ven en esas lamentables cifras un latente estallido social. Personas como Warren Buffet, George Soros o Richard Branson, están de acuerdo en que algo se debe de hacer y a la mayor brevedad, so pena de graves conflictos en el muy corto plazo. Por lo pronto, Hemminger señala que es tal la desilusión de los empobrecidos estadounidenses, que a muchos ya ni siquiera les llama la atención la política, más que para criticarla. Hace algunas semanas que Barack Obama acudió a los empresarios de Hollywood para reunir “fondos” para su campaña, aquéllos le “donaron” 72 millones de dólares, lo cual es una total insolencia, señala Hemminger, cuando, insiste, la mayoría de lo que solía ser la muy consumista clase media, está dejando de serlo y está ya en los límites de la sobrevivencia pura.

Como he dicho arriba, la tendencia de las grandes corporaciones en el capitalismo salvaje es a ir desocupando gente. Esto lo hacen explotando más a los obreros activos (producir más con menos), lo que eufemísticamente se llama “aumento de la productividad”, así como exportando empleos a zonas salariales más bajas (China). Súmese a lo anterior la actual debacle económica y los millones de empleos adicionalmente perdidos debido a ella no se recuperarán ni ahora, ni en el futuro. Aún así, el gobierno del inepto Obama está buscando absurdas alternativas para crear unos cuantos empleos (una, por ejemplo, hacer más difícil la estancia de ilegales allí, con tal de que los empleos que ellos les pudieran “robar” a los estadounidenses, los obtengan éstos, lo que es estúpido, pues muchos de esos puestos, los estadounidenses no se consideran a ese nivel, como para trabajar de, por ejemplo, pizcadores en el campo o trabajadores en un rastro). Otro proyecto que se le ocurrió a Obama es la construcción de un oleoducto desde Alberta, Canadá, que transportará petróleo obtenido del procesamiento de las tierras aceitosas que abundan en ese país, proyecto que además de ser muy costoso, antiecológico y peligroso, por los potenciales accidentes que pueden presentarse, sólo creará 6000 empleos durante dos años (Ver en este mismo blog mi artículo “Desechos radioactivos flotantes y nuevos oleoductos, inminentes desastres ecológicos”, en donde hablo sobre la peligrosidad y los daños ecológicos que ese oleoducto, bautizado como Keystone XL, puede provocar).

En fin, pues por todo lo comentado, estamos, en efecto, en la antesala de que EU y su dólar dejen de ser factores dominantes dentro del actual periodo histórico. Y es de esperarse que también el capitalismo salvaje, deje ya de ser considerado como el único sistema económico que la humanidad puede tener. Hemminger señala al respecto que el futuro en ese país será de gente que trate de buscar la autosuficiencia por sus propios medios, como smbrar sus propias legumbres, criar sus propias vacas, fundar comunidades de autoayuda. Incluso, sostiene que, como señalo arriba, se dejará de emplear al dólar como medio de pago y la gente buscará otras monedas. “Veremos ciudadanos intercambiando trabajo por comida”. Parece muy drástico todo eso, pero ya se está haciendo en muchos países, gente trabajando por comida.

En fin, es tiempo de que el 99% nos impongamos ya sobre los mezquinos intereses del minoritario 1%, el único sector que aún defiende a ultranza a este patético, decadente sistema.

Contacto: studillac@hotmail.com

lunes, 6 de febrero de 2012

Descontento policiaco

Descontento policiaco

Por Adán Salgado Andrade

Huichapan, Hidalgo, México. Ya en otras ocasiones he escrito acerca de la fracasada estrategia panista para el “combate” al “crimen organizado”, que hasta en pequeños poblados, como aquí en Huichapan, es muy evidente, pues ha habido secuestros, asaltos, robos… que dejan muy en entredicho la tal “estrategia” (ver en este mismo blog mi artículo “La fracasada lucha panista en contra del crimen organizado”). Evidentemente ello ha contribuido a, por un lado, una población más desconfiada, con un fuerte sentimiento de inseguridad, pero por otro lado, el hecho de que incluso los propios empleados gubernamentales protesten o se quejen del gobierno es muy mala señal, pues es muestra fehaciente del estado tan lamentable al que hemos llegado.

Esto lo señalo porque, entre otras cosas, es de sorprender que se haya dado hace unos días una protesta del personal policiaco y ministerial del estado de Guerrero, en la que policías, personal administrativo y agentes se quejaron de que la aprehensión de dos policías ministeriales, quienes supuestamente están relacionados con el asesinato de dos jóvenes estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, fue “injusta”. Se les acusa de haber disparado sus armas en contra de aquéllos. Quizá sean, en efecto, los asesinos, y si así fuera, entonces la protesta pareciera un acontecimiento absurdo, pues se entendería que la policía “protesta” de que por hacer “bien”, digamos, su trabajo, se les está juzgando. Y eso daría para pensar que seguían órdenes y que, ahora, resulta que por cumplirlas, se les castigará. Y eso es grave, si, en efecto, obedecieron órdenes, pues eso indicaría que se trató de un deliberado acto de represión y por eso se entendería que protesten. Sin embargo, puede ser que hayan actuado por su propia cuenta, que simplemente hayan razonado que con tal de cumplir “eficientemente” con su deber, disparar contra los estudiantes, con tal de romper la marcha y despejar la autopista, era la mejor manera de conducirse. Ese comportamiento recordaría a los militares nazis que estaban encargados de los campos de concentración y que parte de sus deberes era aniquilar eficientemente a los prisioneros en las cámaras de gas colectivas y no había en ello ningún comportamiento perverso o atroz, pues simplemente “cumplían con su deber” (curiosamente, sí eran amonestados y hasta castigados si, por ejemplo, abusaban sexualmente de una prisionera). De hecho cuando varios altos mandos nazis fueron juzgados al término de la guerra, justificaban sus atroces acciones diciendo que, simplemente, seguían órdenes.

Como decía antes, en el caso de los policías guerrerenses que son acusados de haber disparado a los estudiantes, pueden estar en la misma posición y por eso tanto sus compañeros, así como sus familiares hicieron la protesta que, incluso, también copió, irónicamente, las acciones de los estudiantes, al haber bloqueado la autopista del sol… y siendo ellos los policías, ¿¡quién los habría podido reprimir!?

Como quiera que sea, el hecho es que se trata de una protesta hecha por los cuerpos policiacos los que, se supone, son los menos inclinados a realizar tales acciones en contra del gobierno, a quien, por su condición especial de cuerpos represivos, son los que más debieran mostrar disciplina a su patrón.

Sin embargo, la protesta misma indica que tanto las equivocadas acciones del gobierno para “combatir al crimen organizado”, así como el que dichas acciones estén provocando un proceso de deslegitimación legal y descomposición social, llevan a sectores sociales, incluso como los cuerpos represivos, a sumarse a las protestas sociales – aunque en este caso sea cuestionable, pues se está “defendiendo” la brutalidad policiaca –, en vista de que el gobierno panista de Felipe Calderón sigue mostrando su incapacidad e ineptitud para “gobernar” y que, en todo caso, eso evidencia también que este país se ha convertido en un polvorín social, pero al mismo tiempo, en una mina de oro en donde los únicos grupos privilegiados son las élites gubernamentales, alineadas con las élites empresariales, quienes ven a México sólo como un medio para enriquecerse en poco tiempo o incrementar aún más sus ya abultados caudales.

Todo lo anterior lo comento porque da entrada a una muy peculiar conversación que sostuve con una mujer policía, destacada en un crucero de Huichapan y que sólo cuando se es presa de real resentimiento y enojo, puede salir así, tan espontáneamente el enfado que ella mostró. La llamaré Laura. Tiene 26 años y casi dos de trabajar como policía municipal. Como dije, se encarga de dirigir la circulación entre dos de las calles más importantes de este municipio. Sin embargo, una de las calles está cerrada a la circulación en el más importante de sus tramos, el que cruza con la avenida Miguel Hidalgo, la que recorre longitudinalmente al poblado. Debido al intenso sol que hasta en los invernales días está presente durante varias horas en esta zona semidesértica, Laura, de por sí morena, luce muy quemada de su cara, a pesar de que emplea la gorra reglamentaria, además de lentes obscuros. “Uso los lentes porque el sol está fuertísimo… antes, hasta me ardían los ojos por no usarlos, por eso mejor me los pongo”, dice, molesta. Su tarea consiste en detener por unos minutos la circulación de una de las avenidas para dar paso a los vehículos sobre ella y, luego, hacer lo mismo con la otra, sólo que, como señalé, una está cerrada. “¿Ya no la van a abrir o qué?”, le pregunto, en vista de que hace semanas que se cerró para “arreglarla” (en realidad, la calle estaba en buenas condiciones, así que me parece oneroso que se haya gastado, adivinar cuánto dinero, en los cuestionables “arreglos”). Encoge los hombros, “¡Pues quién sabe!... ya también otro señor me preguntó que cuándo la van a abrir y pues yo le dije que no sabía y que me dice ‘¡Ya ni la chingan, tanto tráfico que se hace!’… y yo que le digo que sí, pero que pues yo no sabía nada, que no era mi culpa”. En efecto, la calle es muy importante como salida del pueblo, es de las principales y tanto piedras, así como cintas plásticas amarradas en varillas ubicadas en las cuatro esquinas la mantienen cerrada desde hace ya varias semanas. “¿Y entonces, qué esperan para abrirla, si se ve que ya la terminaron?”, vuelvo a cuestionarle. Es cuando Laura, en tono de molestia, no contra mí, sino contra las autoridades, exclama “¡Pues han de estar esperando a que el chingado presidente municipal venga a inaugurarla, para que se pare el cuello el cabrón… como es un pinche panista, ha de decir que tiene que enseñar que está haciendo cosas!...” (Laura se refiere a Fernando Jiménez Uribe, quien en realidad es del Partido Verde, agrupación política de cuestionable trayectoria, y que “ganó” la presidencia municipal para el periodo 2012-2016, mediante igualmente cuestionables elecciones, que terminaron, por así decirlo, con el imperio priísta, que hasta entonces había gobernado. Pero eso es risible, pues es de todos sabida la íntima relación que Partido Verde y PRI mantienen. Me llama la atención que ni ella, siendo empleada del gobierno, sepa la afiliación política de su flamante presidente).

Realmente Laura está muy enojada, se nota en su tono y la forma tan sarcástica en que se refiere al “¡chingado presidente municipal!”. “Pero si la calle estaba bien, ¿no?”, prosigo, también cuestionando esas absurdas obras, para, como dice Laura, mostrarle a la gente que el gobierno “está trabajando”. “¡Sí, pero, ya ve, se quieren parar el cuello esos cabrones y de seguro están esperando que ese chingado presidente venga y diga ‘¡Ay, vean, esta es la chingada calle que arreglé, para que no digan que no hago nada, que nada más me hago güey!’… nada más se gastan el dinero a lo pendejo, vea… ¿para qué?”.

Me pongo a pensar cuántas obras en el país no son realmente necesarias, pero que se hacen para justificar que se están haciendo cosas, por parte de los gobiernos locales, estatales y, sobre todo, el federal. Y los recursos, tan escasos, se malgastan, se desperdician, en obras innecesarias, como la ostentosa, inútil escultura llamada “Estela de luz”, cuyo presupuesto original se infló a los $1300 millones de pesos, que bien habrían servido, según los expertos, para construir un moderno hospital de especialidades, entre otras cosas, además de que se requerirán casi ochocientos mil pesos anuales como pago por la energía eléctrica que se necesitará para que el dispendioso mamotreto pueda operar. Sí, absurda obra, como la “reparación” de la calle a la que aludo arriba. Sí, como las también portentosas, costosas obras que el ex gobernador de Coahuila, el señor Humberto Moreira, mandó hacer durante su administración, como haber construido innecesarias obras viales, comparables a las de la ciudad de México en magnitud, para un tráfico vehicular muchísimo menor. Sin embargo, escuelas y hospitales nuevos no se construyeron y sólo se remozaron algunos. Y así, podríamos seguir dando ejemplos, pero no se trata de eso el presente artículo.

Laura continúa manifestando su enfado. “Yo, por pura necesidad estoy aquí… tengo dos hijos y soy sola, por eso necesito el trabajo, pero es una chinga… fíjese, ¡tenemos que estar aquí, parados, doce horas, sin movernos, para que esos hijos de la chingada sean los que queden bien y que nosotros nos chínguemos!”.

¨No, pues sí es mucha friega”, le reconozco a Laura. “¿Y cuánto le pagan?”, le pregunto. Laura se sonríe, como si lo que va a decir no fuera cierto, a la vez que un tanto apenada. “¡Tres mil pesos a la quincena… una madre!”. Eso serían los seis mil pesos al mes, que alguna vez uno de los ineptos funcionarios calderonistas, Ernesto Cordero, dijera que bastaban para que una familia viviera, y que ahora, que quería ser presidente, niega vehementemente que lo haya declarado y que ya aclara que, en efecto, no alcanzan (se ha calculado que una familia al menos requeriría de un salario de unos doce mil pesos mensuales para irla pasando en lo necesario). Aunque si comparamos el salario de Laura con el de la gente que percibe salario mínimo, sesenta pesos diarios, mil ochocientos pesos mensuales (eso, si les pagan todos los días), que constituye el 60% de los trabajadores en México, pues ella está menos mal. Invariablemente eso me lleva a pensar que, en cuanto los cuerpos policiacos de este país, mal pagados la mayoría, tiene oportunidad de extorsionar a quien se deje, lo harán, ya que tampoco dichos cuerpos policiacos se distinguen, precisamente, porque tengan muy altos valores éticos y morales. No, al igual que lo experimentado por la mayoría de la población (y en todo el mundo, inclusive), adolecen de la creciente pérdida de los auténticos valores humanos, los que evitan, justamente, la acelerada descomposición social que se está dando en todos los niveles y grupos sociales. Y los cuerpos policiacos mexicanos han estado descompuestos desde hace mucho tiempo, con la diferencia de que ahora hasta su “lealtad” hacia su patrón, el gobierno, está desintegrándose (me refiero al hecho, como estoy analizando en el presente artículo, de que en plenas funciones ya no son tan “leales” muchos cuerpos policiacos. Porque otra cosa es que prefieran dejar las corporaciones muchos policías, dados los bajos salarios, para unirse al crimen organizado, con el cual sus ingresos mensuales se multiplicarán con creces y lograrán en poco tiempo obtener una sustancial mejoría económica. Véase nada más cuántos importantes operadores del narcotráfico, antes fueron policías o, incluso, soldados. En los momentos de escribir esto, una nota periodística señala que hay 1352 agentes, pertenecientes a la PGR, o sea, son federales, que están “bajo investigación”, sobre todo por negligencia o actos de corrupción. No se trata de simples policías, sino de, digamos, personal de élite y si eso hacen, podría considerarse también falta de lealtad hacia su patrón, que finalmente tiene que ver con descontento, pues no están a gusto esos “agentes”, ni con su salario, ni con lo que deben de hacer. Sí, el gobierno panista debe de preocuparse que se estén socavando sus cuerpos represivos, que son, en buena medida, los que lo han mantenido en el poder).

“¡Y, además, ahorita nos están corriendo, sí, nos dicen que nos van a recortar y no dan nada, en serio, a varios compañeros ya los corrieron y no les dieron nada, ni sus tres meses de sueldo… nada… a ver a mí si no me corren por andar diciendo esto, pero, eso sí, vea cómo tiran dinero esos cabrones… y por todo están sacándole dinero a la gente!”, declara Laura, quien por el tono cada vez más cáustico de su voz, evidencia que crece en su enojo. Con ese trato, despedirlos sin indemnización, ni nada, menos respeto le mostrarán al gobierno policías como Laura, y me atrevería a afirmar que son la mayoría los policías del país descontentos.

Sí, reflexiono, es grave lo que está haciendo el gobierno, con tal de hacerse de más recursos, sobre todo en este año, que es electoral, y que un buen porcentaje de dichos recursos se emplearán para sufragar las costosas campañas publicitarias (más que políticas), que emprenderán los candidatos de los distintos partidos, con tal seguir usurpando el poder. Sí, la consigna es sacar (robar) dinero de donde se pueda. Por ejemplo, pagué un servicio anual, el del agua, que ahora, arbitrariamente, carga dos importes adicionales que el año pasado no estaban contemplados. Uno es del “uso de drenaje”, por 144 pesos. El otro, por “saneamiento”, de $72 pesos. Esos “conceptos” no me los habían cargado anteriormente. Conclusión: hay que inventar nuevos cargos, con tal de sacar más dinero. Además, ¡administración nueva, cargos nuevos!

Le comento eso a Laura, y que pues como es año de elecciones, deben de sacar dinero de donde se pueda. “¡Pues sí… están robándole a la gente en todo… ya no saben esos cabrones cómo sacar dinero!”, sigue explotando Laura, mientras se da tiempo para sonar su silbato y dar paso a ansiosos automovilistas, quienes han esperado más de la cuenta debido al diálogo que hemos sostenido por unos minutos. “¡Como le digo, a ver cuándo el chingado presidente municipal viene a inaugurar la calle… si por mí fuera, ya hubiera quitado estas chingaderas para que pasara la gente!”, exclama Laura, refiriéndose a las piedras y las cintas plásticas que la bloquean.

Alarmante, pues, para el gobierno, que hasta sus cuerpos policiacos renieguen y cuestionen su autoridad, porque eso significa que se está socavando una parte vital que lo ayuda a “sostenerse”, que es la represión pura, la cual, en los últimos años, ha sido el principal factor que ha contribuido a tal sostenimiento.

“Yo ni debería decirle esto, señor”, me dice Laura, ya más tranquila, a lo mejor temerosa de que pudiera acusarla por lo que me acaba de decir.

“No, pues está bien – le digo, a manera de tranquilizarla – no hay que dejarse, hay que protestar”.

Laura sonríe, asintiendo, y continúa, entre silbatazos y movimientos de sus manos, dirigiendo el tránsito vehicular, con tal de que la “estabilidad y la paz social” de este convulsionado país sigan vigentes.

Contacto: studillac@hotmail.com

miércoles, 25 de enero de 2012

En busca de los signos de la decadencia estadounidense


En busca de los signos de la decadencia estadounidense
Por Adán Salgado Andrade

Peoria, Arizona. Me encuentro en esta ciudad, a unos treinta minutos en auto de la capital de Arizona, Phoenix, a donde motivos personales me hicieron venir. En este estado, uno de los más racistas de EU, en donde fue aprobada la ley 1070, que criminaliza a cualquier persona, tan sólo por su aspecto, desde que llegué, he tratado de buscar los signos que, en efecto, me indiquen que este país, quebrado económicamente, es ya una decadente sociedad, sufriendo los estragos del capitalismo salvaje. Bueno, para comenzar, es decadente que esa ley, la 1070, diga, a la letra, que “Un oficial o representante de la ley puede arrestar, sin orden de aprehensión, a una persona, si dicho oficial piense que muy probablemente esa persona ha cometido una ofensa o falta que la convierta en indeseable y, por tal motivo, pueda ser expulsada de los EU”. Así que cualquier policía, por ejemplo, si ve a alguien que no sea, digamos, güero, pues puede detenerlo y solicitarle sus papeles y arrestarlo, si no le muestra nada. Miren, obviamente cuando viene uno en plan turístico, como yo estoy aquí, que se puede ir a un restaurante a un cine, pues no se nota mucho ese racismo, pero, sí, hay algunas evidencias de discriminación inconsciente que muchos estadounidenses despliegan a diario con la non white anglo saxon people (non WASP). Por ejemplo, la otra vez que fui al cine, entré al baño y de reojo, noté a un tipo que se estaba sonriendo con otro por mi aspecto. También, la forma en que he sido mirado o, simplemente, la fría indiferencia de la mayoría, como si uno no estuviera allí en ese instante, basta para notar tal racismo. Sin embargo, platicaba con Marcos, adolescente mexicano, que recién cumplió 13 años, que por ahora está aquí estudiando el séptimo grado de la primaria (Elementary school), quien me comentaba cómo varios de sus, digamos, amigos frecuentemente lo molestan (bullying),“¡me cargan calor!”, dice Marcos, y lo empujan, o le dan golpes o le hacen bromas como “You, browny guy, get out of here!” o “You steeler, you had to be Mexican”, culpándolo de que las cosas que se pierden, él se las roba porque “¡pues qué se puede esperar, si es un pinche mexicano!”. Además, lo excluyen de invitaciones, como a fiestas o paseos, por ejemplo. Y eso que la escuela a donde él asiste, la Apache Elementary Scholl, es, por así decirlo, multiétnica, pudiéndose ver niños de piel morena u obscura. “¡Se las estoy guardando a todos esos pendejos, para el último día que esté aquí!”, exclama, con cierto resentimiento, Marcos.
Y otras formas en que la discriminación está muy presente aquí, es que los empleados de las tiendas tienen estrictamente prohibido hablar español, aunque sea ese su idioma natal o los clientes sean latinos. Lo mismo sucede en las escuelas, en donde los estudiantes, cualquiera que sea su nacionalidad, no pueden hablar más que en inglés, como si eso fuera garantía de que los EU no se vayan a desintegrar en un cercano futuro debido al plurietnicismo que está cada vez más presente en este heterogéneo país.
Así que yo colocaría en primer término ese inconsciente, añejo racismo, como uno de los sobresalientes signos de decadencia que he visto aquí, pues el hecho de que luego de siglos y siglos de supuesta “evolución humana”, que aquí aún se siga viendo al blanco como lo mejor y a todo lo que no sea blanco como lo inferior, es, francamente, decadente.
Y continúa mi búsqueda. Estoy viviendo unos días en un conjunto de departamentos llamados Camden. Me llamó la atención un letrero que dice “Buying is overrated, Lease a living”, o sea, “Comprar es demasiado, mejor rente una vida”… sí, esa ha sido la solución para un problema que se desató desde que en el 2008 estalló la burbuja inmobiliaria (ver en este mismo blog mi artículo: La crisis de los créditos en Estados Unidos: la consecuencia de gobernarse por índices”), la raíz de la actual hecatombe económica, de la que no terminamos de salir aún y ya estamos entrando a una peor. Cientos de miles de casas han sido embargadas desde entonces a estadounidenses que no han sido ya capaces de pagar sus hipotecas, tanto porque han perdido sus trabajos, así como porque el crédito inicial se elevó demasiado y ahora es ya más costoso que las casas que adquirieron hace años (por ejemplo, una casa que hace unos cinco años, en el 2007, pagaba 850 dólares al mes, ahora ya paga 3600 dólares y vale la mitad de lo que originalmente se cotizó. Ese es el negocio que ahora están haciendo los mezquinos, rapiñeros banqueros, a costa, claro, de los ciudadanos comunes). Así que empresas como Camden y muchas otras han pensado que es más práctico, en efecto, construir conjuntos para rentar, en lugar de para vender, pues ya es tan incierto el futuro del crédito inmobiliario, que parece mucho mejor solución rentar. En esta unidad todas los inquilinos son personas que pagan rentas, que van en promedio, de $1000 a 1500 dólares mensuales, que cubren departamentos totalmente alfombrados, los cuales incluyen una sala, cocina equipada con refrigerador, horno de microondas, estufa eléctrica (más adelante voy a eso, a la desperdiciadora costumbre estadounidense de operarlo todo con electricidad), anaqueles, una, dos o tres recámaras, cada una con su baño propio, una terraza, así como el indispensable aire acondicionado, pues siendo Arizona un lugar desértico, desde abril y hasta octubre, las temperaturas fluctúan alrededor de los 45 grados centígrados (en estos días de enero, la temperatura es, me dicen, la mejor del año, con alrededor de 7 grados centígrados por las mañanas y unos 20 en la hora de más calor, así que no hay necesidad de enfriar el departamento. Pero en verano, es imposible estar sin aire acondicionado encualquier lugar). Los contratos se pueden hacer por algunos meses o por un año completo, dependiendo de las necesidades del rentador. Los 1000 a 1500 dólares incluyen todo: electricidad, agua, servicio de TV por cable (sin la televisión, claro, eso es por parte del cliente) y mantenimiento. Los extras son el teléfono y el internet, que cuestan alrededor de cien dólares másal mes. Y según el administrador del lugar, una joven mujer con quien platiqué unos momentos, los inquilinos se desplazan constantemente, y son pocos los que duran más de dos o tres años en la unidad. Claro, eso, como dije, es entendible, pues si por el crédito de una casa, digamos de unos 250 mil dólares, se pagarían en promedio de 2500 a 4000 dólares mensuales, además de todo lo extra, pues entonces resulta mucho mejor pagar mil dólares por departamentos, digamos que pequeños, pero funcionales, con todos los servicios, estacionamiento incluido, además de áreas verdes y de ejercicio, como un gym que se encuentra casi a la entrada (equipado con caminadoras, bicicletas estacionarias y todo para estar muy bien físicamente hablando) y, por si fuera poco, hasta una alberca. Sí, son pequeños, comparados con lo que se conoce como las average american homes, que son casas unifamiliares con jardín, tres o más recámaras, cochera, amplia estancia, sala, espaciosa cocina, tres o más baños…pero, como dije, prácticos, más en esta crítica época, en que los empleos escasean, tanto en número, así como en duración, pues se contrata muy eventualmente, por meses incluso, y puede ser en tal o cual estado, así que hay una suerte de nomadismo laboral que ha logrado el boom de empresas rentistas, como Camden (ver fotos 1, 2 y 3).
Así que es más práctico y barato rentar… al menos departamentos. Pero, de hecho, se ha convertido en una especie de trend, moda, digamos, el rentar lo que se pueda y cuando se pueda. Hay sitios especializados en Internet que entrelazan a personas que rentan lo que sea, desde una aspiradora, una segadora de pasto, una TV, un refrigerador, una bicicleta… hasta un auto y sus servicios son ofrecidos a través del sitio directamente a los interesados (el sitio sólo cobra una pequeña comisión por su servicio). Así, tampoco se debe de comprar algo, sobre todo si sólo se va a emplear unos meses (en mi caso, a falta detransporte público, renté una bicicleta por diez dólares diarios, por ponerles un ejemplo). Y así, muchas personas pueden hacerse de un income, un ingreso, pequeño, sí, pero mejor ese poco dinero, que nada, como quien me rentó la bicicleta me dijo. Muchas personas ya también rentan parte de sus casas, sobre todo aquellos que se quedaron sin trabajo recientemente y deben de seguir pagando sus hipotecas. Por ejemplo, un hombre de esta ciudad, Albert, fue despedido de su trabajo en diciembre, sin perspectivas reales de hallar uno nuevo en el corto plazo. Su hipoteca asciende a $3500 dólares mensuales, que él dice que es un robo, pues comenzó pagando $1200 por la misma. Su solución, digamos, fue ponerse de acuerdo con su esposa para rentar parte de su hogar, al que adecuó haciendo algunas divisiones, que se rentaron como habitaciones individuales, por las que les ingresan alrededor de $4000 dólares, suficientes para pagar su hipoteca y todavía les queda un poco más. “La verdad, no me apena haber llegado a esa situación”, declara Albert, pues es lo único que se le ocurrió para salvar su casa y… ¡su vida!
Segundo signo de decadencia, el rentismo.
Y sigo revisando más señales de decadencia.
Una tercera, me parece, que también he notado, es la falta de consumo. Ya mencioné que cada vez menos la gente compra un casa y prefiere rentarla. Una de las señales que en EU indican el inicio de una baja en la economía es que no se compren casas ni, peor aún, autos, símbolo éstos del más puro american way of life. Sí, porque aquí, al menos en Peoria, no existe prácticamente transporte público y no he visto más que uno que otro taxi (discount cab, ahora, esa palabra, discount, descuento, se emplea en muchos sitios, con tal de atraer a los potenciales consumidores). Una de las principales avenidas de esta desierta ciudad es la Bell, en la cual, unos dos kilómetros de su longitud, son ocupados por agencias automotrices. Y se ven marcas como Honda, Audi, Dodge, Ford, Subaru, Mazda, Chevrolet, Toyota, Hyundai, Volkswagen, Kia, Nissan… todas contando con grandes áreas en donde nuevos modelos 2012 esperan ansiosos futuros compradores (ver foto 4).
Todas ofrecen tal o cual deal, sin enganche, cero por ciento de intereses, cómodas mensualidades (ver fotos 5 y 6)…
pero en todas las veces que he estado pasando cerca de todos esos sitios, he visto solamente una que otra persona mirando los modelos, muchos de ellos, lujosas unidades, como una camioneta Chevrolet Silverado, que leo en el letrero que tiene pegado en el parabrisas, todo el equipo y las ventajas que se ofrecen, tales como seguro por cinco años, tanto en la unidad, como en todas sus partes, así como aire acondicionado, potente motor V-6 o V-8, estéreo con ocho bocinas… y otros detalles. Se da el precio total, menos el descuento ofrecido y el precio final es cercano a los $37,000 dólares, que pueden pagarse con un “mínimo” enganche y mensualidades desde 350 dólares, ¡una ganga, pues! Pero no parece que ni tanta facilidad atraiga a muchos clientes. Incluso, hay lotes de autos usados que tampoco parecen ser muy atractivos, y en muchos se ofrecen autos, digamos que económicos, como un Dodge Cruiser, 2002, cuyo precio es cercano a los $7,000 dólares. Y ya si el cliente tiene más dinero, pues le alcanzará para comprarse un auténtico muscle car (así se les llama en EU a los grandes autos, estorbosos, con potente máquina V-8, muy gastadora de combustible, pero que representan toda una dinastía de máquinas que pretenden materializar la superioridad racial estadounidense). Cerca de donde está el Cruiser hay un Corvette 2011, pintado en un brillante rojo, cuyo precio de lista, reza el anuncio que lo publicita, es de $50,000 dólares, pero que allí, se ofrece a un discount price de solamente $49,710, ¡vaya, gran ahorro se ofrece!, reflexiono, 290 dólares menos (de hecho, ya no es muy raro ver autos digamos que viejos, modelos ochenta y noventa). Pero si un auto nuevo, como la Silverado, se ofrece en $37,000 dólares, a crédito y aún así, no hay clientes peleándose por adquirirla, entonces veo muy difícil que se vaya a vender el Corvette, ¿no creen? Y sí, en realidad la baja venta de autos es un signo de que las cosas siguen mal en este país. Y eso que esta ciudad, Peoria, está cerca de Sun City, sitio en donde la mayoría de sus residentes son personas retiradas, de la tercera edad, seniors, como aquí se les llama, quienes aún viven, digamos, que cómodamente de sus pensiones (como en muchos países, en EU también se culpa al sistema de pensiones como una de las razones de la decadencia económica, pero es algo absurdo, dado que el capitalismo salvaje, en su afán por evitar sus constantes y cada vez más profundas crisis, hasta con las, digamos, conquistas laborales, quiere terminar, con tal de hacerse de recursos económicos que le permitan continuar con su depredadora, caótica existencia). Estas personas pertenecen a la llamada clase media, que cada vez se ha ido reduciendo. Ya representa menos de la tercera parte de la población. Justo los jubilados son clasemedieros y aún conservan cierto poder de compra. Y corresponde, pues he observado que la mayoría de los autos nuevos son conducidos por gente de sesenta o más años, sobre todo los modelos más lujosos. Lugares como Sun city son buscados por ellos, dado que pretendidamente son barrios tranquilos en donde no hay criminalidad o es muy baja (más adelante abordo el tema de la criminalidad). Por lo mismo, son de los que aún pueden darse esos lujos, el comprar un auto nuevo o, mejor aún, una casa, aunque no precisamente nueva. Otro decadente punto éste, el de la falta de consumo. Una cuarta señal, ligada con la anterior, es, por tanto, la obstinación de insistir en lo que ya no se es o se está dejando de ser. Esto porque, siguiendo con el impuesto modelo de consumo compulsivo al que induce el capitalismo salvaje, con tal de que éste logre subsistir, aunque precariamente, continúan creciendo o adecuándose los malls, esas plazas comerciales creadas justamente en EU, que concentran infinidad de negocios, todos compitiendo para ganar clientes, y cada vez se deben de esforzar más, pues en el caso del que está en Peoria, el Arrowhead, incluso en sábados o domingos, muchos establecimientos lucían vacíos, o semivacíos, como el de Radio Shack o algunos especializados en artículos para mujer, como costosas bolsas (de $350 dólares o más), tiendas de ropa, de joyas…incluso, muchos locales estaban en renta, dado que sus antiguos ocupantes seguramente habían quebrado. Como sucede con varias de esas plazas que existen en México, por ejemplo, mucha gente sólo asiste para ver, imbuirse de cierto pretendido estatus y comprar quizá un helado o una golosina, nada muy costoso. Por eso me refería que insistir en algo que ya no se tiene o que se está terminando, es decadente, patético, sí, como pretender que el american way of life sigue vigente en EU, igual que hace sesenta años, a finales de los 40’s, y todos los 50’s cuando, en efecto, debido a la reconstrucción europea y japonesa, EU disfrutó de un periodo de aparente crecimiento económico, como nunca antes se había logrado, pues siendo el único país capitalista que, prácticamente, conservó intacta su planta industrial, contribuyó con todo lo que Europa y Japón, regiones devastadas por la segunda guerra mundial, necesitaron durante algunos años para rehacerse industrial y económicamente (un instrumento de ello fue el Plan Marshall, así como la creación en 1945 de los así llamados gemelos de Breton Woods: el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial). Sin embargo, finalizando los 50’s, comenzó la contracción económica de EU, reduciéndose impresionantemente el crecimiento de su PIB, hasta en un 50% de lo que fue en los años previos, y desde entonces, el así llamado American Dream, nunca se ha recuperado y, al contrario, cada vez ha ido empeorando el desempeño económico e industrial de EU (Ver en este mismo blog mi artículo: “De nueva cuenta la fiebre del oro o de cómo EU está quebrando”, en el que analizo justamente la cuestión de su desindustrialización. Cuando escribo esto, escucho parte del informe a la nación del nefasto Barack Obama, hablando de que quiere recuperar tal prosperidad).
En fin, cuarta señal de decadencia.
Una quinta señal que observo, es lo deshumanizada que esta sociedad está. Por ejemplo, en Peoria prácticamente no existe transporte público y toda la gente emplea vehículos propios para trasladarse. Eso, como puede pensarse, da lugar a un hermético individualismo, en el cual, las personas se relacionan o, más bien, se enfrentan unos a otros a partir de sus motorizados artefactos, y son éstos lo que, digamos, miden, no ya el que su conductor sea amigable, sino el que su conductor tenga poder de compra, y que a través de su lujoso, poderoso, auto, un SUV, por ejemplo (como el Hummer, emblemático vehículo de insultante, ostentoso muscle power), logre hacer menos a los demás, moverlos a un lado del camino, que no le estorben (el llamado mad driving aquí es muy común, con conductores que, si uno osó, digamos, invadir su carril, aunque se haya hecho correctamente, con direccional y todo, se emparejan y, en una suerte de motorizado, animalesco desafío, dan un acelerón a su vehículo y se alejan del sitio, como diciendo, “¡a ver, mother fucker, si igualas el barrooommmm de mi poderoso motor!”. Esa agresiva manera de conducir es la causante de que se registren cada año alrededor de 50,000 muertes por accidentes automovilísticos). Y, en efecto, muchos conductores incluso andan armados. Logré captar a un obeso motociclista a bordo de una pesada Harley, que, ¡increíble!, lucía enorme pistola, calibre 45, escuadra, enfundada y colgando de su cintura, cual moderno cowboy, que galopara armado en su motorizado “corcel”. Y así se quejan de los constantes tiroteos que tipos desquiciados hacen en donde se les pegue la gana(ver foto 7).
Y eso se nota también en las calles, en las que a pesar de haber banquetas, nadie camina. Incluso en los semáforos hay unos botones que el peatón puede apretar cuando va a cruzar (En eso sí son muy estrictas sus leyes, en que los peatones sólo deben de cruzar en las esquinas y cuando el semáforo lo indique, pero, ya ven, permiten que ¡tipos locos anden armados!). Sí, esta es la quinta señal de decadencia estadounidense.
Y voy con la séptima, la obsesión de estar armados hasta los dientes y la consecuente violencia asociada a dicho problema (ver en este mismo blog mi artículo “La locura por las armas”). Ya mencioné que hasta en la calle he visto a tipos circulando armados en sus motos y me pregunto, ¿cuántos automovilistas no andarán también así, portando armas, muchos de ellos con permisos para hacerlo, constituyendo ello un potencial homicida? Y basta ver los “noticieros” transmitidos por la televisión de cable local (qué más se parecen a periódicos de nota roja y de espectáculos que a “noticieros”), para darse una idea de los niveles de criminalidad que, entre otras cosas, la libertad de poseer armas ocasiona (la otra, la principal, me parece, es que en un sistema tan imbuido de materialismo, como es el estadounidense, la insatisfacción tanto por no tener nada, como por tenerlo todo, conduce a una creciente descomposición social, en donde la gente se porta insensible, agresiva, capaz de dejar que el supuesto asesino que todos traemos por dentro salga y mate, sobre todo si tiene un arma a su alcance. Yo creo que uno de los casos más emblemáticos que recientemente han afectado a la sociedad estadounidense es el del par de adolescentes, Eric Harris y Dylan Klebold, quienes en 1999, irrumpieron en su escuela, una high school en Colombine, y asesinaron e hirieron a varios estudiantes y profesores). Todos los días son mencionados asesinatos con armas, tipos que se vuelven “locos” y andan disparando en escuelas o por las calles, violadores de niñas, a las que luego matan de un tiro (en promedio son asesinadas con armas 89 personas al día en EU, o sea, casi 33,000 muertes al año). Incluso, los cuerpos policiacos están igualmente influenciados por la violencia de las armas, sobreactuando en consecuencia, dando lugar a escenas de brutalidad policiaca, como la que fue expuesta en una noticia de un hombre que, en Los Ángeles, estaba quebrando los vidrios del aparador de una tienda con un tubo. La policía, en respuesta, dado que aquél se “resistió” al arresto, lo asesinó de diez balazos, que los “eficientes” policías angelinos le asestaron, primero cinco, cuando estaba de pie, sin misericordia, y luego ya cuando el indefenso hombre estaba tirado en el piso, desangrándose, lo remataron con otros diez (pueden ver el impactante video en el siguiente link:
youtube.com/watch?v=bY5ioBvrYIg&feature=player_embedded).
Pude presenciar en un semáforo, a familiares, hijos, supongo, de una víctima de esa diaria homicida violencia, la afroestadounidense Melinda Bowen, de 38 años, quien simplemente estaba comprando dentro de una tabaquería en Peoria. Ella, junto con un hombre de 60 años y otro más de 51 (único sobreviviente), fueron atacados por un joven blanco de entre 18 y 20 años de edad, vestido con ropa obscura y gorra invernal, sin razón aparente. Los hijos de la mujer asesinada portaban un cartel en donde pedían que se les diera la oportunidad de lavar autos, con tal de tener algo de dinero para subsistir (ver foto 8). Y así, casos tan lamentables como este, son comida de todos los días. Y a pesar de esa armada violencia, cuidado con meterse o cuestionar el derecho de tener armas porque poderosas
asociaciones armeras, como la NRA (National rifle association), ¡son capaces de ir a la Guerra y mover a sus enajenados “milicianos”, con tal de defender hasta los dientes ese “sacrosanto” derecho! Y basta con ir a la sección de revistas de
cualquier tienda, como el Albertson’s o Wal-mart, y se encontraran publicaciones que retroalimentan esa agresiva costumbre. Pude ver nombres como “Gun world” (5 dólares), “Handgunner” (6 dólares), “Handloader” (6 dólares), entre otras, especializadas con todo lo que tenga que ver con las armas, desde publicidad de éstas, artículos de cómo emplearlas, como cuidarlas, clubes de armeros… y así.
En fin, esta es la quinta señal de la decadencia estadounidense.
Y voy con una sexta señal (no pretendo, de momento, enlistar todas, pero sí, en mi opinión, algunas de las más, digamos, sobresalientes), la que tiene que ver con el excesivo consumo energético, que ya he mencionado en otros artículos (ver en este mismo blog: “¿Más energía o más desperdicio?” o también: “Oportunista capitalismo salvaje o de cómo enriquecerse con guerras, desastres y enfermedades”, en donde examino el problema del brutal consumo energético estadounidense). Lo he estado constatando por estos días. Por ejemplo, los tickets entregados en las tiendas de autoservicio, como Albertson’s, son larguísimos, para tres o cuatro cosas que se compran (en verdad, algunos de más de 40 centímetros, tan solo por cuatro objetos comprados). Envases desechables para todo, de úsense una vez y tírense, como los del agua para beber, en especial unos que sirven para dos galones y medio, que bien podrían ser envases de uso general, pues son de resistente plástico (ver foto 9).
Y así, desde bebidas, alimentos en general, limpiadores, trapeadores para el piso… todo lo que puedan imaginar es desechable, tanto porque se afirma que es más “barato” (para los fabricantes, claro), fabricar algo con material nuevo que con material desechable (ver mi mencionado artículo “¿Más energía o más desperdicio?”), pero no sólo por eso, sino porque el dictado consumista “úsese y deséchese”, se aplica en todo cuanto actualmente se fabrica, en donde la consigna es, para el capitalismo salvaje, hacer objetos con duración programada, para que duren lo menos posible y se obligue, así, a los consumidores a comprar otro nuevo, lo que se conoce como “obsolescencia programada” (ver en este blog mi artículo: “La obsolescencia programada, el deliberado acto de diseñar productos defectuosos, de desperdiciar más y de destruir el medio ambiente”, en donde examino ese grave problema). Por lo mismo, surge otra igualmente grave consecuencia, que es la del exceso de basura que se produce. En donde me encuentro, por ejemplo, a diario se llenan los grandes contenedores cúbicos en donde se almacena la basura. Cada uno mide unos tres metros de largo por dos de ancho en su base y un metro, setenta centímetros de altura, los que al final del día quedan llenos hasta el tope (ver foto 10).
Además, todo aquí es eléctrico, y como es una zona desértica, en verano, sobre todo, con temperaturas de 45 grados centígrados, a la sombra o más, la necesidad de aire acondicionado es imperiosa, pues no se puede estar dentro de cualquier lugar, sea una casa, un autoservicio, una plaza comercial, un cine… sin aire acondicionado. Y no sólo eso, sino que todo es eléctrico, como la estufa General Electric, totalmente eléctrica, con la que están equipadas las cocinas de estos departamentos. Eso hace que, en efecto, se compruebe por qué, EU, siendo sólo el 3% de la población mundial, emplee más del 40% de la energía gastada a diario en todo el planeta y por eso su necesidad de invadir países petroleros, inventando cualquier pretexto, con tal de hacerse de sus reservas crudo, pues en ello va su seguridad energética futura (ver en este mismo blog mi artículo: “Detrás del ‘rescate humanitario’ en Libia: mucho petróleo y escándalos sexuales”, en el que analizo cómo burdas mentiras llevaron a invadir y a despedazar a esa antes próspera nación árabe).
Así que volviendo a la basura, ya está siendo un problema que no puede, digamos, contenerse del todo, pues pude ver lugares en donde se comienza a concentrar basura, envases plásticos, sobre todo, como aquél que se encuentra a un lado de un puente vehicular que circula sobre el lecho seco de un río (esta frecuente imagen, la de ríos secos, parece ser ya una constante por todo el mundo, y muestra tanto lo degradado que se tiene ya al ambiente, así como que el agua dulce tiende cada vez a escasearse más y más. Ver en este blog mi artículo: “El agua dulce, cada vez más necesaria y cada vez más escasa”). El sitio está en la esquina de la avenida Bell y el bulevar Agua Fría, en donde, como les digo, la escena que se contempla, correspondería a aquella de lugares como México, en donde se aúna el problema de la basura, con la falta de respeto total que mucha gente tiene por las áreas verdes, las que se emplean como simples basureros (ver fotos 11, 12 y 13). No parece un sitio concebible dentro
del “primer mundo”, ¿no creen?
En fin, me parece que por lo pronto, esos serían algunos de los signos de la decadencia de EU, considerada antes una superpotencia… bueno, sí, quizá en donde aún lo pretenda ser es en su poderío militar, el que supera muchas veces al de naciones igualmente militarizadas juntas (como Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Rusia, por ejemplo, fuertes competidores en esa lucrativa industria, la armamentista. Ver en este mismo blog mi artículo: “Ferias de armas, exhibición de fuerza de la muy lucrativa industria armamentista mundial”).
¡Ah, pero algo bueno habría de encontrar aquí! Ignoro la razón del por qué Arizona nunca cambia su horario, jamás lo ha hecho, hasta donde sé. Una ventaja tienen los arizoneños, por sobre el resto de los estadounidenses, que si deben de “ajustar” sus relojes una hora menos cada inicio del “verano”. Y también dicha ventaja la tienen sobre nosotros, los dóciles mexicanos, obligados igualmente a cambiar ese impuesto horario, no por razones de “ahorro energético”, como se nos ha tratado de engañar, sino por simples razones financieristas, para que los barones del dinero continúen haciendo sus grandes negocios, justo los que gradualmente han llevado cada vez más y más a una irreversible decadencia, no sólo a EU, sino al mundo en general, dominado aún por las perversas, egoístas leyes del capitalismo salvaje.

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