miércoles, 14 de marzo de 2012

Dos muy hollywoodescos crímenes de la vida real

Dos muy hollywoodescos crímenes de la vida real

Por Adán Salgado Andrade

Vivimos una época en que tanto bombardeo mediático, hecho por parte de distintas, masivas formas de difusión, cada vez en mayor número y de tendencia creciente, va influyendo los comportamientos sociales. Así, se ha vuelto muy común, por ejemplo, el repetir un gastado chiste televisivo, comentar hasta el cansancio sobre tal encuentro deportivo, copiar lo más posible el look del o la artista de moda, ser fan de una estrella al seguirlo en su Facebook o Twitter, estar al pendiente del nuevo estreno de la cinta de tal o cual saga (por ejemplo, de Crepúsculo o Harry Potter), tratar de ser como un superhéroe (entre los niños y adolescentes este es un muy común comportamiento), y cuestiones por el estilo.

Esto no es nuevo, por supuesto, ya que nace cuando la mediatización se hace cada vez más intensa y extensa. Muy probablemente la masificación de ciertos patrones de conducta y comportamiento sociales comienzan con la invención de la Radio, seguida de la Televisión, justo con la cual, la manipulación y enajenación que hoy vivimos tomaron su actual forma. Ninguna invención previa ha influido tanto como la televisión para, digamos, estandarizar tanto a una buena proporción de la población, así como a sus respectivos comportamientos sociales. Y en buena medida, aún lo sigue haciendo, a pesar de los nuevos medios de difusión, como las así llamadas redes sociales, las que ya también están contribuyendo con su dosis de normalización y estandarización de los millones de personas que se sirven de ellas para “comunicarse” entre sí, cosa que la mayoría de las veces, más bien, lleva a un aislacionismo de dichos redesocialeros, muchos de los cuales van perdiendo su capacidad para relacionarse con alguien de verdad, cara a cara (ver en este mismo blog mi artículo: “Las banales, adictivas y riesgosas redes sociales”).

Y por supuesto que para que medios como la televisión o el cine sean lo más efectivos que se pueda, los contenidos son igualmente importantes. Así, la cinematografía estadounidense, con el paso del tiempo, ha ido imponiendo estándares que tienden a copiarse por la industria cinematográfica mundial, además de los efectos sociales que dichos estándares han ocasionado, como señalé antes. Claro que también tienen que ver en esos anómalos comportamientos, los efectos especiales cinematográficos que Hollywood ha ido mejorando tanto con el tiempo, que han ido convirtiendo lo irreal en una asombrosa realidad que, sobre todo las mentes infantiles, las más influenciables, desearían a toda costa poseer. Porque ¿cuántos niños desearían tener los poderes mágicos de Harry Potter o las habilidades del temible pirata Jack Sparrow o los arácnidos poderes de Spider Man? (ver en este mismo blog mi artículo “El efectismo cinematográfico, la manera de llenar las butacas”, en donde analizo cómo las cintas Hollywood, han hecho hincapié en tontas historias, las que se enriquecen, digamos, gracias a los efectos cinematográficos, cada vez más desarrollados).

Pero no sólo niños, sino que los modelos sociales elaborados por Hollywood, incluso, han servido de inspiración hasta a grupos criminales. Por ejemplo, la cinta “El padrino” fue inspiradora fuente para Paul Gotti, uno de los últimos gánsteres contemporáneos. Sus biógrafos afirman que Gotti empleaba aquella película para “enseñar y entrenar” a sus mafiosos con tal que supieran cómo debía de ser un “buen, refinado gánster”. Aunque el desenlace de su vida no fue tan glamuroso, pues Gotti murió en una prisión de Illinois, en el 2002, por complicaciones de cáncer de garganta.

Y así, muchas cintas de acción, sobre todo de peligrosos criminales, han sido fuente de inspiración para que se den los llamados copy cats, delincuentes que tratan de seguir las técnicas empleadas de tal o cual famoso robo cinematográfico, por muy absurdo que en la realidad parezca (y que, al final, ha sido la causa de que el plan llevado a cabo haya finalmente fallado, pues la realidad no es como se plantea en el mundo Hollywood). Y me parece que justo es en EU, la meca hollywoodense, en donde un buen número de ciudadanos pretende encarnarse como algún personaje cinematográfico.

Una vez comentado lo anterior, voy a exponer dos ejemplos de crímenes de la vida real que, ustedes verán, parecen extraídos más de una cinta de acción, que de casos verdaderos. El primero de ellos, tiene que ver con un hombre que, de repente, se convirtió en agente especial, en busca de defraudadores financieros.

Hay que señalar, también, que EU es uno de los países en que la especulación financiera es una suerte de deporte nacional, pues todo mundo quisiera hacerse rico de la noche a la mañana invirtiendo sus ahorros y pequeñas fortunas en esquemas financieros que les permitan tener altas utilidades, mucho más en estos tiempos de hecatombe económica (Ver en este mismo blog mi artículo “Oportunista capitalismo salvaje o de cómo enriquecerse con guerras, desastres y enfermedades”). Por eso mismo, pueden caer en esquemas en los que sus creadores lo único que buscan es su provecho personal, no el de los incautos que ingenuamente les entregan su dinero con la esperanza de verlo multiplicado en pocas semanas. Y, en el primer ejemplo, la estafa fue la razón que detonó un hollywoodesco y, a la vez, curioso crimen.

David Sanders, por azares del destino, de repente se vio envuelto en una situación así. Sanders era vicepresidente de una compañía que se dedica a vender fibra óptica y cable de cobre. Hace unos años enviudó. Cathy, su esposa, murió víctima de cáncer cervical lo cual lo dejó bastante afectado, además de que quedó al cuidado de sus tres hijos, una niña de once años, un pequeño de siete y un bebé de casi dos años. A Sanders no le iba mal en su empleo, ganando unos cuarenta mil dólares al mes. En su juventud, tomó un curso sobre seguridad en el Instituto de Seguridad Avanzada, ubicado en Sacramento, California. Allí le enseñaron a usar armas, bastones, así como gas lacrimógeno. Al terminar el curso, fue distinguido como “Agente de Protección Ejecutiva”. Le fue otorgada una placa que contenía ese pomposo título, del cual, Sanders estaba bastante orgulloso. Incluso, por un tiempo, se dedicó a trabajar como guardaespaldas, mientras, por otro lado, se iniciaba en la industria del cableado. Luego, se casó, se hizo vicepresidente y la vida, digamos, que le era bella, ganando bien, teniendo su buena casa, su abnegada esposa, estrenando auto cada año… en fin, viviendo al clásico American way of life.

Pero las cosas cambiaron cuando falleció su mujer, pues se sintió triste, vulnerable, pensando que después de todo, la vida no era ya tan bella.

Sin embargo, su triste existir pareció recobrar la luz perdida cuando Will Sassman, el corredor financiero que le había manejado bastante bien, con buenos rendimientos, el dinero del seguro que cobró por la muerte de Cathy, le habló un día de diciembre del 2008 para pedirle su ayuda, dado que como sabía que Sanders se había dedicado alguna vez a prestar seguridad como guardaespaldas, pensaba que podría auxiliarlo en un grave problema que implicaba nada menos que un fraude financiero (lo que dije antes, estos crímenes fiscales se han vuelto muy comunes en ese materialista país). Sassman tenía en su oficina a varias personas que habían sido defraudadas no por él, sino por otro hombre al que Sassman le había confiado la totalidad de los fondos y ahorros de dichas personas. El hombre en cuestión se llamaba Anthony Vassallo, un joven de 26 años que había alardeado de ser todo un experto financiero y que si Sassman le entregaba todo el dinero de sus clientes, le podría garantizar rendimientos del triple o cuádruple en pocas semanas. Y, claro, la ambición se apoderó de Sassman y sus representados y… pues le entraron, con un capital total de 40 millones de dólares.

Pero, como suele suceder con esos absurdos esquemas de superenriquecimiento repentino y rápido, todo fue un engaño… o, más bien, a Vassallo las cosas no le salieron como había prometido y había huido con todo… o lo que había quedado. Como ya también comenté arriba, el que Sassman haya acudido a Sanders para ayudarlo a sus representados y a él, se asemejaría a un plot cinematográfico, pues, en todo, caso, Sassman debió de acudir a la policía o al IRS (la dependencia estadounidense recaudadora de los impuestos), la cual incluso cuenta con agentes especiales para esos casos de fraude. Al mismo Sanders le pareció rara la petición. Sí, porque es el clásico planteamiento de buscar a un justiciero que se encargue de los malos de la cinta, en este caso, Vassallo. Y como Sanders se había dedicado a eso, a proporcionar seguridad, pues parecía el personaje idóneo para la tarea.

Y así fue. Sanders, muy probablemente influenciado por héroes cinematográficos como Punisher o Mad Max, de repente sintió que sí, que él era una especie de elegido para atrapar al miserable ladrón y devolver a los defraudados inversionistas hasta el último dólar que hubieran perdido. Además, tenía en su favor su imponente físico, al menos por su estatura, 1.88 metros, y el ser fornido, pesando 110 kg, lo que podía intimidar a cualquiera (pero, en el fondo, Sanders era un “bombón”, como se expresan de él sus amigos y conocidos, que, incluso, era muy agradable en su trato. Eso también le ayudó, a la hora de recibir la sentencia del estupefacto juez que se encargó de su caso).

Y lo que sigue, en verdad, es como de película, ya que Sanders se armó de un equipo de hombres y de mujeres, con los que montó escenas que incluso eran hasta ensayadas con guiones escritos, con tal de darles más realismo.

Él y sus compañeros se hacían pasar por agentes especiales del gobierno, encargados de recolectar el dinero que defraudadores hubieran esquilmado. Para que se den una idea de los extremos (¡cinematográficos!) a los que llegó, Sanders les compró a todos uniformes negros, muy parecidos a los usados por los equipos policiacos antimotines conocidos como SWAT, chalecos antibalas, botas, lentes obscuros y, por supuesto, armas, las que, incluso, tenían permiso para portarse. Por si fuera poco, el remedo de agente especial, alquiló un par de camionetas negras, blindadas, Cadillac Escalade, así, como las que manejan los agentes especiales cinematográficos (en cualquier cinta que muestre agentes gubernamentales especiales verán que ese tipo de vehículos, los denominados SUV’s, son los de rigor).

Sí, realmente Sanders se apoderó de su papel como el recuperador de las fortunas perdidas.

Tuvieron su equipo y él suerte de principiantes, pues Vassallo – a quien uno de los defraudados inversionistas de Sassman había logrado capturar – les contó de un tipo que recién había invertido $1.2 millones de dólares en su fracasado esquema para que aquél, Vassallo, los especulara y que dado que nadie debía de merecer “trato especial”, pues era justo tomar su dinero para recuperar algo y regresárselo a los defraudados inversionistas. Así fue. Urata era el tipo al que se refería Vassallo, un hombre alto, calvo, intimidatorio, pero que al enfrentar al corpulento Sanders, mejor decidió negociar, y aunque no cedió todo su dinero, acordó entregarles 600 mil dólares.

Sanders se sintió todo un héroe y así siguió, seguramente creyéndose un Punisher. Luego, Vassallo les contó a los agentes especiales de otro corredor con el que había también invertido 850 mil dólares, un tal Buckhannon, el cual igualmente resultó intimidado por esos hombres “armados hasta los dientes”, que, en efecto, con sus uniformes, realmente parecían un equipo especial del gobierno. No sólo les entregó el dinero en el acto, sino que hasta les pidió que trabajaran para él, también para recuperar fallidas inversiones con otros estafadores, como Vassallo (el mismo Buckhannon, luego se supo, había cometido igualmente fraudes finacieros).

Y así siguieron los “casos especiales” en los que Sanders-Punisher siguió luchando por los derechos de defraudados inversionistas los que, incluso, le escribían conmovedoras cartas diciéndole que “mi vida se me fue con el dinero que me estafaron. Por favor, señor Sanders, devuélvame esa vida, atrape a los ladrones y que me regresen los ahorros de toda mi vida”. La explicación que dio Sanders al juez y en las entrevistas que concedió a la prensa, fue que de alguna manera él se apoderaba del dolor de las víctimas (lo comparaba con su propio dolor, de cuando murió su esposa) y por eso no dudaba en personificarse como un duro agente especial, con tal de recuperar el dinero.

Sin embargo, en cierto momento, nuestro Punisher, se convirtió más bien en el despistado Super Agente 86, ya que comenzó a cometer una serie de errores, como en la que fuera su, digamos, última misión, en la cual, los inculpados, otro par de fraudulentos corredores de bolsa, no se la creyeron y de inmediato llamaron a sus abogados y al FBI. Por ejemplo, Sanders, en esa ocasión, hasta a una supermodelo reclutó, la que debía de hacer el papel de amante del tipo que supuestamente era dueño del dinero defraudado, pero en la parte en que, simplemente ella debía de exclamar “¡Ni saben con el dinero de quién se están metiendo!”, se le olvidó entrar, pues estaba muy entretenida mandando un mensaje de texto desde su celular. Tampoco los otros temibles agentes reaccionaron adecuadamente, una vez que la supermodelo “olvidó” su sencillo diálogo. Por esa razón, como dije, los intimidados no se tragaron la torpe escena.

Así, cuando a Sanders, reales agentes del FBI le pidieron que se presentara ante ellos para cuestionarlo sobre sus ilegales acciones, aquél se sorprendió de que, en lugar de entablar un diálogo con él, como así pensaba, de inmediato lo amagaron, lo esposaron, le leyeron sus “derechos” y lo llevaron a la cárcel, en donde los cargos fueron los de suplantación de funciones oficiales, al hacerse pasar por agente especial, y extorsión. “¡Estoy aquí para ayudarles!”, gritó, mientras lo amagaban (vean que la pistolización en EU es tan normal, que por eso, por cargar armas, no tuvo Sanders cargos). Hasta unos bocadillos llevaba, pues ingenuamente Sanders creía que iba a ser una plática, así, de camaradas.

Sin embargo, como ya antes señalé, el juez que revisó su caso, Jim Morales, realmente no sabía si Sanders era un héroe o un simple delincuente, pues en realidad no había extorsionado a nadie, sino sólo había tratado de recuperar el dinero perdido de defraudados inversionistas. Además, Sanders había costeado con su propio dinero todas las operaciones. Por tanto, así, como de final feliz cinematográfico, Sanders sólo fue sentenciado a pagar una multa de insignificantes cien dólares y dos años de libertad condicional, de los cuales tendría que pasar 180 días de arresto domiciliario. Seguramente el juez determinó que Sanders era un simple hombre, que de repente se quiso sentir héroe, así, como los íconos manejados por Hollywood.

Si el caso referido concluyó bien, ahora les expondré otro que resulta mucho más extraño y, ese sí, no tuvo un final digamos que feliz.

Este comienza con un hombre, Brian Wells, de 46 años, que un 28 de agosto del 2003 entró a una oficina del banco PNC, en Erie, Pensilvania, con una bomba asegurada a su cuello, mediante una especie como de esposas grandes, advirtiendo que si no le daban $250,000 dólares, el artefacto explotaría. Aunque sucedió hace casi nueve años, el problema es que ese caso ha sido tan intrincado que apenas hace poco, en el 2010, supuestamente se “resolvió”, aunque no del todo, pues en realidad, la versión que narro a continuación es puesta en duda por Jim Fisher, criminólogo retirado del FBI, como más adelante señalo.

Wells fue directo a uno de los empleados del banco, un cajero, y le expuso la demanda y la amenaza de que la bomba estallaría si no le entregaban el dinero exigido, así que era mejor que se diera prisa. Sin embargo, el empleado le dijo que no tenían esa cantidad disponible y que sólo en la bóveda habría tanto dinero, pero que no había manera de abrirla. Wells, desesperado, le exigió que le diera lo que tuvieran y sólo le reunieron $8702 dólares. Con esa muy reducida cantidad, Wells salió, aparentando calma, subió a su auto y huyó.

Sin embargo, 15 minutos más tarde, fue alcanzado por la policía, junto a su auto, que había estacionado cerca de un bote de basura en donde se suponía que estarían las instrucciones que Wells seguiría para entregar el dinero y, finalmente, así lo esperaba él, conseguir la combinación de la cerradura electrónica que abriría el seguro de la bomba. Sin embargo, Wells fue de inmediato sometido por los policías, los que lo esposaron a la espalda. Wells les refirió que, horas antes, un grupo de hombres vestidos de negro y encapuchados, lo habían sometido, le habían colocado la bomba en el cuello, lo habían obligado a que asaltara el banco y le aseguraron que si seguía todas las instrucciones al pie de la letra, en unas horas más, hallaría la clave para deshacerse de la bomba y sería libre. Pero Wells no dejó de advertirles que la bomba estallaría si no seguía al pie de la letra las instrucciones, que era cierto, que no mentía. Lo dejaron esposado, tirado boca abajo, en lo que llegaba el equipo antibombas. Por desgracia para Wells, de repente, comenzó a escucharse un zumbido, que cada vez pulsaba más frecuentemente, hasta que en cierto momento, el artefacto explosivo, en efecto, ¡estalló!, dejando muerto a Wells, con un agujero a la altura de su tórax. El equipo antibombas llegó 25 minutos más tarde.

Los investigadores, muerto el principal implicado en el robo, y no viendo otra cosa más que hacer, pensaron que siguiendo las instrucciones que tenía anotadas en un papel, hallarían al o a los responsables del crimen. Sin embargo, cuando llegaron a un lugar del bosque en donde supuestamente Wells recibiría el resto de la información que debía de seguir, no hallaron nada. Pensaron que probablemente, quien fuera que hubiera ideado el plan, se habría dado cuenta de que habían atrapado a Wells y había huido.

Al comenzar a atar cabos, indagaron que Wells, unas horas antes de ir al banco, había recibido un encargo de la pizzería en donde trabajaba como repartidor, de llevar un pedido de pizzas a un lugar que resultó ser una torre de transmisión de una estación de TV. Pero nada más hallaron que les diera alguna pista de quién o quiénes habían planeado tan deleznable crimen, sobre todo porque, pensaban en ese momento, habían de alguna forma secuestrado a Wells, un inocente, leal empleado de una pizzería, que por más de diez años no había faltado, ni sus jefes habían tenido queja alguna de su trabajo.

Pero, como dije antes, resultó el asunto más complejo de lo que parecía. Poco menos de un mes después de la muerte de Wells, el 20 de septiembre, los investigadores recibieron una llamada de un tal Bill Rothstein, un solitario hombre de 59 años que vivía cerca de la torre de transmisión de TV. El hombre les dijo que había en su congelador el cadáver de un hombre, un tal Jim Roden, que una ex novia de Rothstein, Marjorie Diehl-Armstrong, había asesinado, supuestamente por una disputa de dinero, pero que le había pedido como muy especial favor que él lo guardara. También le había pedido la mujer que se deshiciera del arma homicida, lo cual Rothstein, declaró, había hecho lo mejor posible, fundiendo el arma y tirando los restos en varios lugares. E igualmente le había rogado aquélla que se deshiciera del cadáver, moliéndolo y luego enterrándolo. Como eso, hacer pulpa al cadáver, era demasiado para Rothstein, decidió dar aviso a la policía, temeroso, les dijo, de lo que pudiera hacer su ex novia, incluso inculparlo de la muerte de Roden. Los investigadores revisaron el congelador de Rothstein, hallando, en efecto, el cadáver de Roden, pero además también encontraron una curiosa nota, escrita a mano, que decía “Esto no tiene que ver nada con el caso Wells”, o sea, con el hombre que había muerto por la bomba asegurada a su cuello. Al siguiente día, Diehl-Armstrong fue detenida y condenada a 20 años, acusada de haber asesinado a Roden.

Pero la nota que hallaron los investigadores fue una complicación adicional al caso aún sin resolver de Wells, ya que parecía extraño que hubiera aparecido aparentemente sin relación alguna con el caso del cadáver en el congelador.

Sin embargo, varios meses después de esa cuestión, en enero del 2005, Diehl-Armstrong, la ex de Rothstein, supuestamente la asesina de Roden, el hombre en el congelador, habló con un fiscal, diciéndole que si la cambiaban de prisión, les diría todo lo que sabía sobre el incidente del hombre con la bomba al cuello. Diehl-Armstrong, de 56 años en ese entonces, era una mujer con bastantes problemas mentales. Aunque sus conocidos la recordaban como una persona muy brillante en sus años de escuela, casi una enciclopedia, luego se volvió una persona muy agria y violenta. Había asesinado a uno de sus novios en 1984, cuando tenía ella 35 años, supuestamente en defensa propia, asestándole seis tiros. Sin embargo, porque, aseguró, sólo se había defendido, fue absuelta. Luego, cuatro años después, en 1988, cuando ya estaba casada con un tal Robert Armstrong, un día éste llegó al hospital muriéndose a causa de un supuesto derrame cerebral, que, al revisarlo, los doctores notaron que había sufrido un fuerte golpe. Pero en ese caso, tampoco Diehl-Armstrong fue inculpada. Así que, como se ve, era bastante sospechosa, dado su pasado violento y poseedora de una mente brillante, de que fuera la autora intelectual del complot del hombre con la bomba al cuello. Sin embargo, sucedió otra cosa que contribuyó a agravar aún más el caso. Rothstein, el ex de Diehl-Armstrong, había muerto de linfoma en el 2004. Fue algo muy lamentable para Diehl-Armstrong, pues en sus declaraciones aseguró que justamente Rothstein había planeado todo. Que, entre otras cosas, era un tipo muy hábil para fabricar objetos diversos y complicados de diversas partes, como la bomba que había estado sujeta al cuello de Wells. Y, por si no bastaran ya tantas complicaciones, aseguró que Wells no era una víctima, sino que también era parte del plan de Rothstein. Ella sí sabía de dicho plan, incluso declaró que le había facilitado a Rothstein los cronómetros para que equipara la bomba, pero nada más. Y, sobre todo, aseguró que su ex había realmente asesinado a Roden, y que lo había hecho como una forma de despistar a la policía en sus investigaciones.

Pero hubo otros testimonios, como el de Kenneth Barnes, un ex adicto, ex vendedor de droga y viejo amigo de Diehl-Armstrong, quien aseguraba que sabía exactamente lo que había sucedido. En sus declaraciones, afirmó que la autora intelectual de lo sucedido era Diehl-Armstrong, que ella lo había planeado todo, nadie más, y que incluso Wells se había prestado al plan porque tenía una novia, una prostituta, que le exigía mucha droga, a cambio de concederle sus favores sexuales y que como Wells estaba ya muy endrogado con los vendedores de droga, pues necesitaba dinero. Barnes además agregó a sus declaraciones que Diehl-Armstrong había planeado el asalto del banco porque necesitaba dinero para pagarle a algún asesino a sueldo, con tal de deshacerse ella de su padre, quien, según la mujer, estaba dilapidando su fortuna, de la cual ella era heredera directa y para evitar que la siguiera malgastando, requería que alguien lo matara (¡miren nada más hasta qué nivel de falta de valores hemos llegado, pues independientemente de si eso era o no cierto, el caso es que hasta entre “familiares”, como hermanos, primos, hijos… son muy frecuentes los asesinatos por meras cuestiones de dinero!)

Sin embargo, cuando se confrontaron sus declaraciones con las de Diehl-Armstrong, ésta perdió varias veces la compostura, diciendo que todas eran mentiras, que Barnes había recibido dinero de Rothstein para declarar toda esa sarta de falsedades para inculparla. Aun así, al final se le declaró culpable y cumple actualmente una sentencia carcelaria (les urgía, además, al juez y a los fiscales, llegar a un veredicto, pues a Diehl-Armstrong se le diagnosticó cáncer mamario en el 2010, y se le dieron de tres a siete años de vida). El que también se encuentra purgando una condena es Barnes, quien, aseguró Diehl-Armstrong, igualmente había participado en el plot.

Y esa fue la historia oficial. Pero, como señalé al principio de la narración, el ex investigador del FBI Jim Fisher, no está de acuerdo con esa versión y sostiene la teoría de que todo fue obra del ya desaparecido Rothstein, quien planeó todo tan sólo como una forma de satisfacción, así, como un juego para retar a la policía y los investigadores, realizar una especie de crimen perfecto, muy al estilo Hollywood, tal cual plantean algunas cintas, como Saw o Swordfish, en la que los villanos se salen con la suya y nadie logra descubrir su plan. Conjetura Fisher que Rothstein, en efecto, era un tipo muy listo e ingenioso, capaz de diseñar sofisticados mecanismos de partes diversas, como la bomba de collar que portaba Wells, además de que sí debe de haber asesinado a Roden, para así inculpar a Diehl-Armstrong, quien de seguro conocía todo el plan, con tal de evitar que la mujer lo denunciara antes de tiempo. Y muy probablemente logró que Diehl-Armstrong se adjudicara ella el plan y lo revelara a Barnes, con tal de que ella se sintiera también importante, sobre todo, dada la condición de incapacidad mental que muchos psiquiatras le achacaban (en una ocasión, al realizar un cateo en su casa por un incidente anterior al señalado, se le hallaron 200 kilos de mantequilla y más de 350 kilos de queso, todos echados a perder, desparramados por toda su casa, llena de trastes sucios por doquier)

Muy probablemente Rothstein estaría enfermo cuando lo planeó todo o quizá su muerte agregó un tono más de enigma al caso, pero, de cualquier forma, el señor ganó, afirma Fisher, “pues el hijo de perra se llevó su secreto a la tumba y no habrá nunca modo de saber la verdad”.

Como ven, en efecto, en la vida real, la influencia Hollywood se vuelve muy presente en infinidad de delitos, y los que he expuesto son sólo dos (ya ha habido, por ejemplo, crímenes provocados por suplantación de personalidad en las así llamadas redes sociales, que también rayan en lo hollywoodesco. Ver en este mismo blog mi artículo “Las banales, adictivas y riesgosas redes sociales”).

Así que cabría preguntarse ¿cuántos delitos más surgirán, inspirados por esa cinematográfica, deleznable influencia?

Contacto: studillac@hotmail.com

domingo, 19 de febrero de 2012

De cómo EU pospone su quiebra y aumenta la pobreza, imprimiendo dólares indiscriminadamente.

De cómo EU pospone su quiebra y aumenta la

pobreza, imprimiendo dólares indiscriminadamente.

Por Adán Salgado Andrade

Una de las ventajas que se lograron cuando se creó al así llamado papel moneda, fue que no siempre el soberano o gobernante en turno, así como su administración, debían de comprobar que, en efecto, poseían los metales preciosos o semipreciosos que ampararan el valor total de las distintas emisiones de billetes que se hacían. Claro que, en principio, el papel moneda se creó cuando en las postrimerías del capitalismo, allá por el año 1200, era más fácil comerciar con letras de cambio emitidas por banqueros que amparaban el depósito de tal o cual persona, comerciantes sobre todo, con tal de que éstos no cargaran con todo el metálico efectivo. Sin embargo, con el tiempo, la emisión de dinero pasó de ser un atributo sólo de los banqueros, a una función exclusiva del estado, quien desde entonces fue el único autorizado para imprimir billetes y acuñar monedas. Pero, como dije, cuando los gobernantes se endeudaban en exceso, más allá de la capacidad de los cofres reales, entonces venía muy bien la impresión de billetes, sin nada realmente que los sustentara, excepto el gobierno y su permanencia en el poder. En México, por ejemplo, esa atribución, la emplearon bastante los distintos bandos revolucionarios, como el de Pancho Villa, quienes imprimían billetes en las zonas que controlaban, con tal de adquirir viandas o pertrechos, obligando a los vendedores aceptar ese “dinero”, amparado por el jefe en turno. Sin embargo, cuando dicho jefe caía y huía del lugar, los billetes emitidos quedaban sólo como enormes montones de papel, que no valían, justamente, ni el papel en que se habían impreso.

Eso explicaría, la emisión desproporcionada de billetes, en parte, que en la historia hayan existido fenómenos hiperinflacionarios tan absurdos que, por ejemplo, en la derrotada Alemania, posterior a la primera guerra mundial, en 1923, había billetes de 100,000,000,000,000 marcos (cien billones de marcos) que servían sólo para adquirir una hogaza de pan. Y eso se dio en muy corto tiempo, pues en 1922, los billetes de mayor denominación eran de 50000 marcos. Claro, era entendible, pues la vencida Alemania, no había logrado aún reorganizar su destrozada economía y la mayoría de sus necesidades debían de llenarse con importaciones. Si un país importa más de lo que exporta, entonces comienza un desbalance en sus finanzas y su economía, debido al creciente déficit que se va generando. Así, la “solución” es, simplemente, imprimir más y más dinero (toneladas de dinero, literalmente). En diciembre de 1923, el valor del devaluadísimo marco era de 4,200,000,000,000 por dólar. En ese mismo año, la inflación mensual era de 3,250,000%, es decir, que un producto que valiera, digamos, un marco al principio de enero, al final de ese mes valía 32500 marcos, ya que los precios se duplicaban cada dos días. Tuvo que emitirse una nueva moneda, el Rentenmark, que eliminara tantos ceros, para que volviera a ser digamos que práctica la unidad monetaria.

Obviamente que en la actualidad, inmersos en la salvaje competencia capitalista, lo que ampara el valor de los billetes emitidos por un país, no se basa ya en la cantidad de oro o plata que posea (aunque últimamente se está regresando a eso, a atesorar oro o plata, como veremos adelante), sino en su capacidad productiva, tanto primaria, así como secundaria, o sea, que tenga buena agricultura, así como industria. Entonces, lo que importa ese país, debe de compensarse al menos con lo que exporta y si esto, exportar, supera a las importaciones, pues se tendrá un superávit. Muchos de los países que actualmente han caído en profundas crisis, como en el caso de Grecia, y los que seguirán cayendo, se debe, sobre todo, a que producen mucho menos en relación a lo que requieren, y por eso sus déficits están llegando a niveles enormes, que tardarán varios años en liquidar o, de plano, nunca lo harán. Puede emplearse la analogía de aquella persona que ganando, digamos, 400 dólares mensuales, gaste 600, lo que requerirá que viva del crédito, pero súmenle a eso que si un día pierde su trabajo, o sea, dejara de producir, entonces estará mucho peor, dado que seguirá requiriendo gastar 600 dólares, pero ahora esos 600 dólares provendrán exclusivamente del crédito, hasta que quien le haya estado prestando, no lo haga más y decida de repente cobrarle el total de su abultada deuda. Con esta fácil analogía, podremos entender, grosso modo, lo que está sucediendo en todo el mundo. Por eso algo común en todas estas quiebras de corporaciones y países es la frase sobreendeudamiento.

Y eso no ha exentado a ningún país, pues desde el inicio de la actual debacle económica (una de tantas que sufre crónicamente el capitalismo salvaje, pero de las que sale cada vez más debilitado), no sólo naciones individualmente han ido cayendo, víctimas de las irracionales imposiciones del capitalismo salvaje, sino regiones completas. EU fue quien comenzó a generar la debacle, que consideró “resuelta” a finales del 2009, dado que por su ya declinante dominio económico, simplemente la trasladó a otras regiones, como a la eurozona, que desde hace ya varios meses ha experimentado muy graves problemas económicos, como lo sucedido a Grecia, que comento antes. España y Portugal están en igual situación. Y, por si fuera poco, Italia, considerada como uno de los “motores” económicos de la eurozona, junto con Francia y Alemania (este país, el más industrializado y productivo de los tres), también ya se declaró incapaz de hacer frente a sus deudas, sin la ayuda del Banco Central Europeo. Eso lo logró EU, trasladar la crisis, como señalé, debido a que como desde finales de los años 40’s, el dólar comenzó a imponerse como la divisa internacional de cambio, además de como fuente de ahorro, digamos, muchos países, justo por el poderío económico de EU (que además “ayudó” a la reconstrucción europea y japonesa, luego de la segunda guerra), procuraban tener suficientes reservas de dólares, así que esa moneda terminó por ser aceptada en todas partes como medio de pago y de ahorro. Y si en un principio, en efecto, dada la fuerte economía de EU, el dólar era una muy confiable divisa, con los años, ante la pérdida de ese poderío económico estadounidense, ahora ya está dejando de serlo, mucho más pronto de lo que podría esperarse, sobre todo porque EU se ha ido desindustrializando, gracias principalmente a sus corporaciones, las que han ido monopolizando la producción industrial en dicho país, destruyendo a otras industrias y “optimizando” a los trabajadores en activo, o sea, explotándolos más, con tal de producir más mercancías con menos trabajo. Sin embargo, lo más grave es que se han ido llevando a zonas salariales más bajas los empleos, no sólo los de cuello azul, sino también los de cuello blanco, o sea, los administrativos, los gerenciales. Escribí hace unos meses un artículo acerca de esa situación, titulado “De nueva cuenta la fiebre del oro o de cómo EU está quebrando”, en el que analizo justamente la cuestión de su desindustrialización, que actualmente sólo abarca menos del 11.7% de sus actividades económicas (verlo en este mismo blog. En 1982, Lee Iacocca, famoso empresario automotriz, que cuenta entre sus triunfos haber salvado a la Chrysler de una de sus tantas quiebras, refiriéndose a la desindustrialización estadounidense, vaticinó que “No sé cuándo despertaremos de letargo, pero conviene que sea pronto, pues de lo contrario, dentro de unos años nuestro bagaje económico se reducirá a los autobancos, los puestos de hamburguesas y las galerías de videojuegos”. En efecto, basta ir a cualquier ciudad de EU y casi todo se reduce a comercios, malls y parques de diversiones).

También analizo en dicho artículo que eso, la desindustrialización, le ha generado a EU un enorme déficit gubernamental, de casi dos billones de dólares ($2,000,000,000,000), así como una deuda pública y privada de casi 15 billones de dólares (15,000,000,000,000), que representa casi un 95% de su PIB del 2011 ($15.3 billones de dólares). Eso, como indiqué en ese trabajo, da claras señales de que EU pronto va a dejar de ser solvente y que el dólar sólo se está sosteniendo debido a la indiscriminada impresión de billetes. Incluso, comenté allí mismo que por esa situación, dada la inminente quiebra de EU, sus barones del dinero están buscando “seguras” inversiones, y una de ellas ha sido comprar oro y/o plata, ya que son fuentes de riqueza “legítimas”, o sea, no requieren de la estabilidad de un país para tener su valor. Lo mismo pasa con las mercancías, las tierras, los mares, los bosques… que representan riqueza verdadera (si simplemente se desconocieran las “leyes” del capitalismo salvaje, no habría ningún problema, dado que tenemos todos los recursos naturales y humanos para salir adelante). Justamente porque los metales preciosos como el oro están siendo tan demandados, las empresas mineras mundiales están en una fiebre explotadora en busca de nuevos sitios con tal de encontrar oro, cueste lo que cueste y destrúyase lo que se destruya. Aquí en México, por ejemplo, el entreguista, corrupto gobierno panista que nos mal administra, ha dado en “concesión” el 25% de nuestro territorio a las voraces, inescrupulosas compañías mineras, la mayoría canadienses, que destruyen todo a su paso, como el emblemático cerro de San Pedro, en San Luís Potosí, que quedó reducido a montañas de polvo y piedra molida, acabando con bosques, áreas verdes y envenenando tierras y acuíferos con miles de litros de cianuro, empleado para la separación del metal del material pétreo (es tan ineficiente la obtención de oro, que se requiere demoler una tonelada de material pétreo para obtener apenas 44 gramos de oro, una onza). Y eso es una constante en todo el mundo, en lo que podría asemejarse a la fiebre del oro de los años 1850’s en EU, cuando gambusinos incluso asesinaban o quemaban bosques completos, con tal de hacerse de mucho oro y volverse así muy ricos.

Eso es justo lo que está también demostrando que el otrora fuerte dólar, ahora está dando estertores, aproximándose rápidamente su fin como divisa y reserva universal.

Así, es tan grave el problema del endeudamiento de EU que la Asociación Nacional de la Inflación, de ese país, considera que aún si todos los ciudadanos estadounidenses (los más de 310 millones que hay ya), fueran gravados en sus ingresos al cien por ciento, o sea, que el gobierno les quitara todo por completo, ni aún así se pagaría la deuda, se tendría que pedir prestado con tal de no colapsarse. Y es que todas las quiebras, tanto de los bancos, así como de instituciones públicas, como las inmobiliarias Fannie Mae y Freddie Mac, que se colapsaron en el verano del 2008 (ver en este mismo blog mi artículo “La crisis de los créditos en los Estados Unidos: la consecuencia de gobernarse por índices”, en donde abundo sobre la quiebra de esos organismos gubernamentales), han sido absorbidas por el gobierno, claro, empleando el dinero de los contribuyentes, los que han pagado los platos rotos de la voracidad financiera de los barones del dinero, quienes junto con las grandes corporaciones, han sido los directos responsables de la debacle que hoy se está viviendo. Por ello se han dado las protestas recientes, aún en curso, de un creciente sector social estadounidense, no sólo de los estratos bajos, sino de los medios, tales como estudiantes o profesionistas, en contra del 1% de la población mundial, sí, la clase adinerada, los dueños del dinero, de la riqueza social y del futuro de toda la humanidad, que están afectando y literalmente matando de hambre al 99% de la población restante (y en todos lados es lo mismo. En México, por ejemplo, recientemente se reveló que sólo el 0.17% de la población, osea, menos de 200,000 personas poseen casi el 42.5% del PIB nacional en valores de la Bolsa, o sea, casi la mitad del valor de la economía generada anualmente).

Y, como ya señalé, EU ha ido aplazando su colapso gracias a que puede imprimir dólares, claro, mientras éstos aún sigan siendo aceptados, lo que ya está dejando de ocurrir. En muchos países, se están dejando de aceptar dólares como medio de pago. Cuba, por ejemplo, sólo acepta euros. Sin embargo, tiene aún suerte EU de que su divisa siga siendo aceptada, por ejemplo, para cotizar el petróleo, pues aunque en apariencia el barril sube en cuanto a su valor en dólares, como éstos cada vez valen menos, en realidad el petróleo lo compra EU artificialmente barato, en relación con otros países, pero además lo hace con dólares que no tienen un sustento real, como ya mencioné. Y por eso el valor de la gasolina allí se mantiene digamos que bajo, en relación con otros países, que estarían pagando el precio real por dicho petróleo. Por ejemplo, mientras en EU el precio promedio de un galón de gasolina es de $3.61, en Canadá, es de $5.56, en Francia, es de $8.21, en Japón, cuesta $6.62, en Australia, se paga $5.41 y en China, $4.54 (el encarecimiento es porque como deben de pagar en dólares, al comprarlos, les resulta más caro, no así EU, que sólo debe de imprimir billetes y ya). Así que si el petróleo se cotizara ya en otra moneda, no se haría en su equivalente en dólar, sino en su precio real (que es mucho mayor al que actualmente se vende), por lo que EU tendría que pagar ese petróleo con sus muy devaluados dólares y entonces, sí, será el principio de muy altos índices inflacionarios, como nunca antes se hayan visto allí, pues pagado el petróleo en precios reales, la gasolina también se vendería en su precio real, lo que iniciaría la espiral inflacionaria, además de que todas las demás importaciones subirían también. Y ya ha habido reuniones “secretas”, digamos, de varios países árabes, quienes junto con China, Rusia, Japón y Francia, están planeando dar fin al dólar como divisa internacional, dadas las debilidades estructurales ya mencionadas de EU, y están buscando otra divisa más segura. Incluso, entre los países del llamado Concejo de Cooperación del Golfo, el cual incluye Arabia Saudita, Abu Dhabi, Kuwait y Qatar, se ha pensado en crear una moneda regional única. Y varios de esos países, como China, están deshaciéndose lo más pronto posible de sus reservas en dólares, pues ha vendido más del 8% de los bonos del tesoro que poseía (comento más sobre los bonos del tesoro, que ya tampoco ofrecen seguridad a sus tenedores, en el ya mencionado artículo: “De nueva cuenta la fiebre del oro o de cómo EU está quebrando”, que está en este mismo blog. China, de hecho, con sus cuantiosas reservas de dólares, comparte la vulnerabilidad del dólar, así que si éste cae, le seguirá dicho país, cuan efecto dominó. Por eso es que actualmente China está en la fiebre de comprar empresas en donde se pueda, con sus reservas de devaluados dólares, con tal de irse deshaciendo de esa peligrosa “bomba de tiempo”).

Y en muchos países, ya no se aceptan dólares, sólo euros, yenes o yuanes chinos. Incluso, irónicamente ya dentro de los propios EU, hay regiones que están usando una especie de monedas locales, como la que reportó el diario USA Today hace poco, el Berkshare, que se está usando bastante en la región de Berkshire, al oeste de Massachussets, y que desde el 2006, se han cubierto transacciones por $2.3 millones de dólares en su equivalente. Se aceptan también euros. Además, en algunas partes de Texas, resulta curioso, ya también se reciben pesos mexicanos. Se estima que unas 150 monedas alternativas se están aceptando en distintas partes de EU, lo cual es un fuerte indicador de que las cosas andan mal, pues a veces el sentido común vale más que toda la ciencia económica o, peor, que las falsas declaraciones de políticos mentirosos asegurando que las cosas “están bien” y no hay de qué preocuparse (de hecho, en un reciente viaje que hice a EU, pude emplear mi tarjeta de débito mexicana, sin ningún problema). Por tanto, se acerca el fin del reinado del dólar y con ello, como ya he señalado, la estrepitosa caída de EU.

Aún así, antes del colapso total, EU está dejando de ser la superpotencia económica que presumía que era. Un grave indicador es el número de pobres que ya hay, y no me refiero a gente que gane poco, no, sino a aquéllos que ni siquiera tienen empleo y, lo peor, padecen hambre, como en cualquier país subdesarrollado. Como señalo arriba, ha habido ya varias protestas en distintos estados de EU, de gente de distintos niveles y condiciones en contra de los barones del dinero y las corporaciones, los que sí son rescatados por el gobierno, pero no ellos, los ciudadanos comunes. En alguna de esa protestas, que se denominó “Ocupa una casa”, se denunciaron las abusivas prácticas de los bancos, los que han embargado a gente que por quedarse sin trabajo o no haber podido pagar su hipoteca, fue echada de su hogar. Esa protesta fue para ocupar casas vacías, que nadie compra, porque no hay, sencillamente, compradores, y que allí están, sin ocuparse, pudiendo servir a los miles de ciudadanos que las perdieron. En una de las protestas, una sexagenaria mujer, de origen puertorriqueño, tomó la palabra y expuso su caso. Hace un tiempo compró su casa, dando un enganche de 85 mil dólares, los ahorros de su vida, y comenzó pagando menos de 900 dólares mensuales como pago por el crédito otorgado. Vivía con su hijo, hasta que éste se enroló en el ejército. Fue enviado a Irak, en donde murió a causa de una mina terrestre. La mujer, entre amargo llanto, denunció que mientras le llegaban cartas de Hillary Clinton y del secretario de la defensa, Leon Panetta, de “sentidas” condolencias, también le estaban llegando las del banco, diciéndole que le daba unas cuantas semanas para desalojar su casa, la que por haber subido la mensualidad a más de 3500 dólares, además de no tener trabajo o no seguir contando con el salario de su hijo, ya no había podido seguir pagando. Esa tendencia, que comenzó más acentuada desde el 2008, se ha mantenido, y el número de personas sin empleo y sobre todo de pobres, ha subido incesantemente. Ni siquiera esos pobres tienen ingresos suficientes para comer, dado que 13% de la población depende para su subsistencia de los vales de comida que provee el gobierno y ha ido en aumento el número de las personas que los solicitan (ante la imposibilidad real de la mayoría de la gente que aún tiene trabajo de comprar una casa, muchos han optado mejor por rentar pequeños departamentos, los que incluyen todos los servicios, además de cocina integral, por un promedio de $1000 a $1200 dólares mensuales, mediante contratos establecidos. Así, si se quedan sin trabajo o los cambian de lugar, simplemente dejan de rentar allí y ya no están agobiados por una hipoteca que durará toda su vida… claro, eso si pueden pagarla. Constaté personalmente todo eso, en un viaje que realicé recientemente a dicho país. Escribí mis experiencias en el artículo “En busca de los signos de la decadencia estadounidense”, que se encuentra en este mismo blog).

Y cada vez son más abundantes las “ciudades perdidas” (shanty towns), cerca de ciudades como Sacramento, Fresno, Nashville… “construidas” con basura, como cartones, llantas, piezas de autos... justamente como podrían verse en cualquier ciudad de país latinoamericano (como en México, por ejemplo, que tenemos gente viviendo entre la basura, como los así llamados pepenadores). Vaya, es ya grave eso. De hecho, luego de que el huracán Katrina pegó durísimo en las costas de Luisiana, destruyendo varias partes de Nueva Orleáns, costaba trabajo, al ver esas escenas de los damnificados y los daños provocados, que tuvieran lugar en EU, pues parecían mas de países como Haití, por ejemplo (de hecho, ahora se sabe que la inundación pudo haber sido evitada si se hubieran reforzado a tiempo los sistemas de diques que protegían a la ciudad de las inundaciones, cosa que no se hizo por falta de fondos públicos para hacerlo. El siguiente video muestra dramáticas fotografías del desastre: http://www.youtube.com/watch?v=IPFIUzGAJBA&feature=related).

Como decía, el número de pobres y de indigentes ha ido en alarmante aumento y cada vez más es muy evidente la descomposición social que ya sufre ese país, como cualquier otra nación, en donde los estragos de desigual capitalismo salvaje son más que evidentes (en el siguiente video se muestran escenas y cifras de los niveles de indigencia que ha alcanzado EU: http://www.youtube.com/watch?v=XyGrrUg0gIs).

Y entre las familias que aún tienen trabajo, están excesivamente endeudadas (quebradas), pues se calcula que un 47% están en esa situación, debiendo en promedio $8,000 dólares sólo en sus tarjetas de crédito, pero al dividir el endeudamiento total de EU entre sus habitantes tenemos que cada estadounidense debe actualmente casi ¡50 mil dólares!, impagables, claro.

Y como señalé también, el desempleo sigue creciendo, y actualmente casi 30 millones de estadounidenses no lo tienen y más de 10 millones de ellos ya perdieron las esperanzas de conseguir uno (además, de todos modos, la tendencia del capitalismo salvaje es de ir desempleando, hacer más, con menos trabajadores. Ver mi artículo en este mismo blog: “Desempleo en EU, agudizada tendencia del capitalismo salvaje del incremento en la desocupación”, en donde ejemplifico justamente con el caso de EU).

En su desesperación por tener empleo, los desocupados tratan de conseguir lo que sea. Por ejemplo, en la ciudad de Long Island, 2000 personas hicieron fila por más de cuatro días para llenar la solicitud para trabajar ¡como aprendices de mecánicos de elevadores!, de los que sólo se ofrecían cien puestos.

Otra solicitud, en Massillion, Ohio, era para un solo empleo como conserje de un edificio. El salario era de sólo 16 dólares la hora (3840 dólares al mes), más prestaciones. Aún así, ¡700 personas hicieron cola para ver si se quedaban con el puesto!

En Arizona vi, por ejemplo, pegado sobre una caja de conexiones telefónicas, el anuncio de una chica ofreciendo sus servicios de escort, que decía “Siempre que tengas necesidad de placer, llámame”, y luego enunciaba la lista de los placeres ofertados, tales como “masaje, uniforme, lesbianismo, anal, oral, fetiche y humillación” (Ver foto 1. Ni en México, país de mayores necesidades ocupacionales, se pegan letreros así. En todo caso, hay medios, digamos que “especializados”, como folletines eróticos o sitios de Internet, en los que se ofrecen).

También me encontré letreros pegados en postes en donde se ofrecían muchos artículos en “venta de patio” (ver foto 2).

Y no sólo se están perdiendo empleos, sino que el gobierno está reduciendo los gastos de cuestiones tan vitales como la salud, la seguridad social, la educación. Edificios públicos se están vendiendo y, ya vendidos, mejor se rentan, pues sale más barato (lo que menciono antes). Además, servicios como la pavimentación de las calles, el mantenimiento de la infraestructura o tan necesarios como la limpia, están muy limitados (ver foto 3).

Por ejemplo, en mi reciente viaje a Arizona, presencié algo inaudito: alguna tubería de agua potable debió romperse en una calle, lo que ocasionó una enorme fuga que formó un riachuelo de un medio metro de ancho por unos veinte de fondo, que corría por más de tres kilómetros, aguas abajo. El agua, vital líquido en ese estado mayoritariamente desértico, es un inapreciable bien, ya que se debe de llevar desde muy lejos. Incluso, México contribuye con una cuota de agua cada cinco años, debiendo de ceder algo así como 431 millones de metros cúbicos para que ese sediento estado, con temperaturas en promedio de 40 grados Celsius en verano, disponga de ella. Como dije, transcurrieron dos días sin que la fuga se reparara (no supe cuándo se hizo, pues debía de regresar ya a México). Sólo se apareció momentáneamente un vehículo de servicios de la ciudad, con un par de empleados que sólo cabeceaban ante el problema, seguramente incapaces de hacer algo por remediarlo (ver foto 4).

Incluso, el muy lucrativo negocio de las cárceles, que en ese país son privadas, se está viendo afectado. Un estado como California, gasta nada menos que 11% de su presupuesto anual en el mantenimiento de prisiones, alrededor de $8,000 millones de dólares (más de lo que gasta en el pago de educación superior, ¡absurdo! Sí, es más lucrativo en EU pagar a carceleros que a maestros). Así que planea “liberar” a 6500 prisioneros en el 2012, con tal de “reducir” sus gastos en prisiones (este es un serio problema, el de las prisiones, ya que como son un muy lucrativo negocio privado, cualquier intento por despenalizar ciertos delitos, como el de la posesión de droga, son boicoteados por los carceleros, con tal de seguir teniendo pretextos para atrapar y encerrar gente. El intento que hizo ese estado, en el 2011, por legalizar la posesión de marihuana, fue detenido por aquéllos).

Y abundando sobre los altísimos niveles de desempleo y pobreza a los que me refiero arriba, George Hemminger, establecido en California, bloguero independiente, fundador del sitio alternativo de Internet Survive and Thrive TV, en recientes declaraciones señala que “No hay empleos, la tasa de desempleo es altísima, es mucho esfuerzo lo que se requiere para alimentar a las familias, comprarles ropa, calzado. Lo que era la clase media estadounidense, está dejando de existir y por primera vez, una gran proporción, está viviendo de vales de comida del gobierno y del seguro de desempleo. Hay gente que no tiene dónde vivir, han perdido sus casas y lo hacen en albergues, en tiendas de campaña, en patios traseros de familiares. Muchos sobreviven juntando latas, botellas… cosas de la basura para vender” (hay que señalar que no hace mucho, el estado de California, por sí solo, representaba la quinta economía mundial, y vean a lo que se está reduciendo). Sí, de verdad que ahora hay muchísimas escenas de la pobreza a la que han llegado muchos sectores en EU, que hasta parecieran que son de un país tercermundista, como comento antes. Por lo mismo, Hemminger también señala que la gente está muy desilusionada con Obama, en quien habían puesto muchas esperanzas, pero que ahora se dan cuenta que ha sido ese señor un simple títere de las corporaciones y los banqueros, y no ha hecho otra cosa que servir a sus intereses, pero en cambio a la población, a los ciudadanos comunes, los está dejando a su suerte. Y esa suerte, como vemos, los ha llevado a una pobreza tan brutal, como nunca antes se había visto. Las cifras más recientes indican que uno de cada dos estadounidenses es pobre, así como que una de cada siete familias ya padece hambre. Muchos perdieron su “capital” de toda la vida al no poder ya seguir pagando sus casas y que el banco se las hubiera embargado. Incluso, increíble, ya hay algunos millonarios que ven en esas lamentables cifras un latente estallido social. Personas como Warren Buffet, George Soros o Richard Branson, están de acuerdo en que algo se debe de hacer y a la mayor brevedad, so pena de graves conflictos en el muy corto plazo. Por lo pronto, Hemminger señala que es tal la desilusión de los empobrecidos estadounidenses, que a muchos ya ni siquiera les llama la atención la política, más que para criticarla. Hace algunas semanas que Barack Obama acudió a los empresarios de Hollywood para reunir “fondos” para su campaña, aquéllos le “donaron” 72 millones de dólares, lo cual es una total insolencia, señala Hemminger, cuando, insiste, la mayoría de lo que solía ser la muy consumista clase media, está dejando de serlo y está ya en los límites de la sobrevivencia pura.

Como he dicho arriba, la tendencia de las grandes corporaciones en el capitalismo salvaje es a ir desocupando gente. Esto lo hacen explotando más a los obreros activos (producir más con menos), lo que eufemísticamente se llama “aumento de la productividad”, así como exportando empleos a zonas salariales más bajas (China). Súmese a lo anterior la actual debacle económica y los millones de empleos adicionalmente perdidos debido a ella no se recuperarán ni ahora, ni en el futuro. Aún así, el gobierno del inepto Obama está buscando absurdas alternativas para crear unos cuantos empleos (una, por ejemplo, hacer más difícil la estancia de ilegales allí, con tal de que los empleos que ellos les pudieran “robar” a los estadounidenses, los obtengan éstos, lo que es estúpido, pues muchos de esos puestos, los estadounidenses no se consideran a ese nivel, como para trabajar de, por ejemplo, pizcadores en el campo o trabajadores en un rastro). Otro proyecto que se le ocurrió a Obama es la construcción de un oleoducto desde Alberta, Canadá, que transportará petróleo obtenido del procesamiento de las tierras aceitosas que abundan en ese país, proyecto que además de ser muy costoso, antiecológico y peligroso, por los potenciales accidentes que pueden presentarse, sólo creará 6000 empleos durante dos años (Ver en este mismo blog mi artículo “Desechos radioactivos flotantes y nuevos oleoductos, inminentes desastres ecológicos”, en donde hablo sobre la peligrosidad y los daños ecológicos que ese oleoducto, bautizado como Keystone XL, puede provocar).

En fin, pues por todo lo comentado, estamos, en efecto, en la antesala de que EU y su dólar dejen de ser factores dominantes dentro del actual periodo histórico. Y es de esperarse que también el capitalismo salvaje, deje ya de ser considerado como el único sistema económico que la humanidad puede tener. Hemminger señala al respecto que el futuro en ese país será de gente que trate de buscar la autosuficiencia por sus propios medios, como smbrar sus propias legumbres, criar sus propias vacas, fundar comunidades de autoayuda. Incluso, sostiene que, como señalo arriba, se dejará de emplear al dólar como medio de pago y la gente buscará otras monedas. “Veremos ciudadanos intercambiando trabajo por comida”. Parece muy drástico todo eso, pero ya se está haciendo en muchos países, gente trabajando por comida.

En fin, es tiempo de que el 99% nos impongamos ya sobre los mezquinos intereses del minoritario 1%, el único sector que aún defiende a ultranza a este patético, decadente sistema.

Contacto: studillac@hotmail.com

lunes, 6 de febrero de 2012

Descontento policiaco

Descontento policiaco

Por Adán Salgado Andrade

Huichapan, Hidalgo, México. Ya en otras ocasiones he escrito acerca de la fracasada estrategia panista para el “combate” al “crimen organizado”, que hasta en pequeños poblados, como aquí en Huichapan, es muy evidente, pues ha habido secuestros, asaltos, robos… que dejan muy en entredicho la tal “estrategia” (ver en este mismo blog mi artículo “La fracasada lucha panista en contra del crimen organizado”). Evidentemente ello ha contribuido a, por un lado, una población más desconfiada, con un fuerte sentimiento de inseguridad, pero por otro lado, el hecho de que incluso los propios empleados gubernamentales protesten o se quejen del gobierno es muy mala señal, pues es muestra fehaciente del estado tan lamentable al que hemos llegado.

Esto lo señalo porque, entre otras cosas, es de sorprender que se haya dado hace unos días una protesta del personal policiaco y ministerial del estado de Guerrero, en la que policías, personal administrativo y agentes se quejaron de que la aprehensión de dos policías ministeriales, quienes supuestamente están relacionados con el asesinato de dos jóvenes estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa, fue “injusta”. Se les acusa de haber disparado sus armas en contra de aquéllos. Quizá sean, en efecto, los asesinos, y si así fuera, entonces la protesta pareciera un acontecimiento absurdo, pues se entendería que la policía “protesta” de que por hacer “bien”, digamos, su trabajo, se les está juzgando. Y eso daría para pensar que seguían órdenes y que, ahora, resulta que por cumplirlas, se les castigará. Y eso es grave, si, en efecto, obedecieron órdenes, pues eso indicaría que se trató de un deliberado acto de represión y por eso se entendería que protesten. Sin embargo, puede ser que hayan actuado por su propia cuenta, que simplemente hayan razonado que con tal de cumplir “eficientemente” con su deber, disparar contra los estudiantes, con tal de romper la marcha y despejar la autopista, era la mejor manera de conducirse. Ese comportamiento recordaría a los militares nazis que estaban encargados de los campos de concentración y que parte de sus deberes era aniquilar eficientemente a los prisioneros en las cámaras de gas colectivas y no había en ello ningún comportamiento perverso o atroz, pues simplemente “cumplían con su deber” (curiosamente, sí eran amonestados y hasta castigados si, por ejemplo, abusaban sexualmente de una prisionera). De hecho cuando varios altos mandos nazis fueron juzgados al término de la guerra, justificaban sus atroces acciones diciendo que, simplemente, seguían órdenes.

Como decía antes, en el caso de los policías guerrerenses que son acusados de haber disparado a los estudiantes, pueden estar en la misma posición y por eso tanto sus compañeros, así como sus familiares hicieron la protesta que, incluso, también copió, irónicamente, las acciones de los estudiantes, al haber bloqueado la autopista del sol… y siendo ellos los policías, ¿¡quién los habría podido reprimir!?

Como quiera que sea, el hecho es que se trata de una protesta hecha por los cuerpos policiacos los que, se supone, son los menos inclinados a realizar tales acciones en contra del gobierno, a quien, por su condición especial de cuerpos represivos, son los que más debieran mostrar disciplina a su patrón.

Sin embargo, la protesta misma indica que tanto las equivocadas acciones del gobierno para “combatir al crimen organizado”, así como el que dichas acciones estén provocando un proceso de deslegitimación legal y descomposición social, llevan a sectores sociales, incluso como los cuerpos represivos, a sumarse a las protestas sociales – aunque en este caso sea cuestionable, pues se está “defendiendo” la brutalidad policiaca –, en vista de que el gobierno panista de Felipe Calderón sigue mostrando su incapacidad e ineptitud para “gobernar” y que, en todo caso, eso evidencia también que este país se ha convertido en un polvorín social, pero al mismo tiempo, en una mina de oro en donde los únicos grupos privilegiados son las élites gubernamentales, alineadas con las élites empresariales, quienes ven a México sólo como un medio para enriquecerse en poco tiempo o incrementar aún más sus ya abultados caudales.

Todo lo anterior lo comento porque da entrada a una muy peculiar conversación que sostuve con una mujer policía, destacada en un crucero de Huichapan y que sólo cuando se es presa de real resentimiento y enojo, puede salir así, tan espontáneamente el enfado que ella mostró. La llamaré Laura. Tiene 26 años y casi dos de trabajar como policía municipal. Como dije, se encarga de dirigir la circulación entre dos de las calles más importantes de este municipio. Sin embargo, una de las calles está cerrada a la circulación en el más importante de sus tramos, el que cruza con la avenida Miguel Hidalgo, la que recorre longitudinalmente al poblado. Debido al intenso sol que hasta en los invernales días está presente durante varias horas en esta zona semidesértica, Laura, de por sí morena, luce muy quemada de su cara, a pesar de que emplea la gorra reglamentaria, además de lentes obscuros. “Uso los lentes porque el sol está fuertísimo… antes, hasta me ardían los ojos por no usarlos, por eso mejor me los pongo”, dice, molesta. Su tarea consiste en detener por unos minutos la circulación de una de las avenidas para dar paso a los vehículos sobre ella y, luego, hacer lo mismo con la otra, sólo que, como señalé, una está cerrada. “¿Ya no la van a abrir o qué?”, le pregunto, en vista de que hace semanas que se cerró para “arreglarla” (en realidad, la calle estaba en buenas condiciones, así que me parece oneroso que se haya gastado, adivinar cuánto dinero, en los cuestionables “arreglos”). Encoge los hombros, “¡Pues quién sabe!... ya también otro señor me preguntó que cuándo la van a abrir y pues yo le dije que no sabía y que me dice ‘¡Ya ni la chingan, tanto tráfico que se hace!’… y yo que le digo que sí, pero que pues yo no sabía nada, que no era mi culpa”. En efecto, la calle es muy importante como salida del pueblo, es de las principales y tanto piedras, así como cintas plásticas amarradas en varillas ubicadas en las cuatro esquinas la mantienen cerrada desde hace ya varias semanas. “¿Y entonces, qué esperan para abrirla, si se ve que ya la terminaron?”, vuelvo a cuestionarle. Es cuando Laura, en tono de molestia, no contra mí, sino contra las autoridades, exclama “¡Pues han de estar esperando a que el chingado presidente municipal venga a inaugurarla, para que se pare el cuello el cabrón… como es un pinche panista, ha de decir que tiene que enseñar que está haciendo cosas!...” (Laura se refiere a Fernando Jiménez Uribe, quien en realidad es del Partido Verde, agrupación política de cuestionable trayectoria, y que “ganó” la presidencia municipal para el periodo 2012-2016, mediante igualmente cuestionables elecciones, que terminaron, por así decirlo, con el imperio priísta, que hasta entonces había gobernado. Pero eso es risible, pues es de todos sabida la íntima relación que Partido Verde y PRI mantienen. Me llama la atención que ni ella, siendo empleada del gobierno, sepa la afiliación política de su flamante presidente).

Realmente Laura está muy enojada, se nota en su tono y la forma tan sarcástica en que se refiere al “¡chingado presidente municipal!”. “Pero si la calle estaba bien, ¿no?”, prosigo, también cuestionando esas absurdas obras, para, como dice Laura, mostrarle a la gente que el gobierno “está trabajando”. “¡Sí, pero, ya ve, se quieren parar el cuello esos cabrones y de seguro están esperando que ese chingado presidente venga y diga ‘¡Ay, vean, esta es la chingada calle que arreglé, para que no digan que no hago nada, que nada más me hago güey!’… nada más se gastan el dinero a lo pendejo, vea… ¿para qué?”.

Me pongo a pensar cuántas obras en el país no son realmente necesarias, pero que se hacen para justificar que se están haciendo cosas, por parte de los gobiernos locales, estatales y, sobre todo, el federal. Y los recursos, tan escasos, se malgastan, se desperdician, en obras innecesarias, como la ostentosa, inútil escultura llamada “Estela de luz”, cuyo presupuesto original se infló a los $1300 millones de pesos, que bien habrían servido, según los expertos, para construir un moderno hospital de especialidades, entre otras cosas, además de que se requerirán casi ochocientos mil pesos anuales como pago por la energía eléctrica que se necesitará para que el dispendioso mamotreto pueda operar. Sí, absurda obra, como la “reparación” de la calle a la que aludo arriba. Sí, como las también portentosas, costosas obras que el ex gobernador de Coahuila, el señor Humberto Moreira, mandó hacer durante su administración, como haber construido innecesarias obras viales, comparables a las de la ciudad de México en magnitud, para un tráfico vehicular muchísimo menor. Sin embargo, escuelas y hospitales nuevos no se construyeron y sólo se remozaron algunos. Y así, podríamos seguir dando ejemplos, pero no se trata de eso el presente artículo.

Laura continúa manifestando su enfado. “Yo, por pura necesidad estoy aquí… tengo dos hijos y soy sola, por eso necesito el trabajo, pero es una chinga… fíjese, ¡tenemos que estar aquí, parados, doce horas, sin movernos, para que esos hijos de la chingada sean los que queden bien y que nosotros nos chínguemos!”.

¨No, pues sí es mucha friega”, le reconozco a Laura. “¿Y cuánto le pagan?”, le pregunto. Laura se sonríe, como si lo que va a decir no fuera cierto, a la vez que un tanto apenada. “¡Tres mil pesos a la quincena… una madre!”. Eso serían los seis mil pesos al mes, que alguna vez uno de los ineptos funcionarios calderonistas, Ernesto Cordero, dijera que bastaban para que una familia viviera, y que ahora, que quería ser presidente, niega vehementemente que lo haya declarado y que ya aclara que, en efecto, no alcanzan (se ha calculado que una familia al menos requeriría de un salario de unos doce mil pesos mensuales para irla pasando en lo necesario). Aunque si comparamos el salario de Laura con el de la gente que percibe salario mínimo, sesenta pesos diarios, mil ochocientos pesos mensuales (eso, si les pagan todos los días), que constituye el 60% de los trabajadores en México, pues ella está menos mal. Invariablemente eso me lleva a pensar que, en cuanto los cuerpos policiacos de este país, mal pagados la mayoría, tiene oportunidad de extorsionar a quien se deje, lo harán, ya que tampoco dichos cuerpos policiacos se distinguen, precisamente, porque tengan muy altos valores éticos y morales. No, al igual que lo experimentado por la mayoría de la población (y en todo el mundo, inclusive), adolecen de la creciente pérdida de los auténticos valores humanos, los que evitan, justamente, la acelerada descomposición social que se está dando en todos los niveles y grupos sociales. Y los cuerpos policiacos mexicanos han estado descompuestos desde hace mucho tiempo, con la diferencia de que ahora hasta su “lealtad” hacia su patrón, el gobierno, está desintegrándose (me refiero al hecho, como estoy analizando en el presente artículo, de que en plenas funciones ya no son tan “leales” muchos cuerpos policiacos. Porque otra cosa es que prefieran dejar las corporaciones muchos policías, dados los bajos salarios, para unirse al crimen organizado, con el cual sus ingresos mensuales se multiplicarán con creces y lograrán en poco tiempo obtener una sustancial mejoría económica. Véase nada más cuántos importantes operadores del narcotráfico, antes fueron policías o, incluso, soldados. En los momentos de escribir esto, una nota periodística señala que hay 1352 agentes, pertenecientes a la PGR, o sea, son federales, que están “bajo investigación”, sobre todo por negligencia o actos de corrupción. No se trata de simples policías, sino de, digamos, personal de élite y si eso hacen, podría considerarse también falta de lealtad hacia su patrón, que finalmente tiene que ver con descontento, pues no están a gusto esos “agentes”, ni con su salario, ni con lo que deben de hacer. Sí, el gobierno panista debe de preocuparse que se estén socavando sus cuerpos represivos, que son, en buena medida, los que lo han mantenido en el poder).

“¡Y, además, ahorita nos están corriendo, sí, nos dicen que nos van a recortar y no dan nada, en serio, a varios compañeros ya los corrieron y no les dieron nada, ni sus tres meses de sueldo… nada… a ver a mí si no me corren por andar diciendo esto, pero, eso sí, vea cómo tiran dinero esos cabrones… y por todo están sacándole dinero a la gente!”, declara Laura, quien por el tono cada vez más cáustico de su voz, evidencia que crece en su enojo. Con ese trato, despedirlos sin indemnización, ni nada, menos respeto le mostrarán al gobierno policías como Laura, y me atrevería a afirmar que son la mayoría los policías del país descontentos.

Sí, reflexiono, es grave lo que está haciendo el gobierno, con tal de hacerse de más recursos, sobre todo en este año, que es electoral, y que un buen porcentaje de dichos recursos se emplearán para sufragar las costosas campañas publicitarias (más que políticas), que emprenderán los candidatos de los distintos partidos, con tal seguir usurpando el poder. Sí, la consigna es sacar (robar) dinero de donde se pueda. Por ejemplo, pagué un servicio anual, el del agua, que ahora, arbitrariamente, carga dos importes adicionales que el año pasado no estaban contemplados. Uno es del “uso de drenaje”, por 144 pesos. El otro, por “saneamiento”, de $72 pesos. Esos “conceptos” no me los habían cargado anteriormente. Conclusión: hay que inventar nuevos cargos, con tal de sacar más dinero. Además, ¡administración nueva, cargos nuevos!

Le comento eso a Laura, y que pues como es año de elecciones, deben de sacar dinero de donde se pueda. “¡Pues sí… están robándole a la gente en todo… ya no saben esos cabrones cómo sacar dinero!”, sigue explotando Laura, mientras se da tiempo para sonar su silbato y dar paso a ansiosos automovilistas, quienes han esperado más de la cuenta debido al diálogo que hemos sostenido por unos minutos. “¡Como le digo, a ver cuándo el chingado presidente municipal viene a inaugurar la calle… si por mí fuera, ya hubiera quitado estas chingaderas para que pasara la gente!”, exclama Laura, refiriéndose a las piedras y las cintas plásticas que la bloquean.

Alarmante, pues, para el gobierno, que hasta sus cuerpos policiacos renieguen y cuestionen su autoridad, porque eso significa que se está socavando una parte vital que lo ayuda a “sostenerse”, que es la represión pura, la cual, en los últimos años, ha sido el principal factor que ha contribuido a tal sostenimiento.

“Yo ni debería decirle esto, señor”, me dice Laura, ya más tranquila, a lo mejor temerosa de que pudiera acusarla por lo que me acaba de decir.

“No, pues está bien – le digo, a manera de tranquilizarla – no hay que dejarse, hay que protestar”.

Laura sonríe, asintiendo, y continúa, entre silbatazos y movimientos de sus manos, dirigiendo el tránsito vehicular, con tal de que la “estabilidad y la paz social” de este convulsionado país sigan vigentes.

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