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jueves, 1 de octubre de 2026

El obsceno y lucrativo show de la pena de muerte en Estados Unidos

 

El obsceno y lucrativo show de la pena de muerte en Estados Unidos

Por Adán Salgado Andrade

 

Un dicho mexicano dice que, si no te toca morirte, aunque te pongas y si te toca, aunque te quites.

Bueno, pues eso justamente le sucedió a Christa Pike, mujer de 50 años que en días pasados, fue sometida a la ejecución mediante inyección letal, la que le suministró pentobarbital, un barbitúrico que en grandes dosis es mortal. Se supone que la desafortunada persona que recibe la alta dosis para provocarle la muerte, no sufre, pero es una total mentira, pues, como en el caso de Pike, recibió siete pinchazos por el personal “médico” (nefasto que enfermeras o doctores que, se supondría, deben de ayudar a una persona a vivir, estén en la sala de ejecuciones para matar a alguien), incluso, doblándose una de las agujas. Pero, no sólo eso, sino que como no le hizo efecto la primera dosis, como si fuera un sujeto de prueba, le fue administrada una segunda dosis. Según describieron testigos de su ejecución (sí testigos, como si hubieran asistido a un show, aunque algunos sean reporteros, no es posible que, con tal de llamar la atención, los medios noticiosos, envíen a periodistas a ver cómo es asesinada una persona), Pike sólo pareció dormirse, “emitiendo leves ronquidos y, en cierto momento, abrió los ojos, sonrió y volvió a dormir”. No es posible que se tenga la sangre fría para contemplar ese obsceno show o, de plano, no se tenga sangre, en un sentido figurado (ver: https://apnews.com/article/tennessee-execution-what-to-know-christa-pike-8a834e15b8f2d5397b7620bc33d0ec10).

La gente que está en contra de la pena de muerte, ha señalado varias veces que no ha logrado disuadir, a pesar de que lleva activa siglos en Estados Unidos, a que los criminales cometan terribles delitos, como asesinatos a sangre fría. Han sido cientos los que cometen viles asesinatos, los han ejecutado, pero eso, como señalé, no ha disuadido de que sigan otros perturbados mentales o de mentes perversas a seguir cometiendo crímenes monstruosos.

Incluso, una persona que se dedicó a ejecutar a prisioneros en el estado de Arkansas, mediante inyección letal está en contra. La periodista estadounidense Hayley Campbell (Inglaterra, 1986), publicó en el 2022 el libro All the living and the Dead (Todos los vivos y los muertos), el que contiene entrevistas que ella realizó durante muchos años de gente que desarrolla labores que tienen que ver con la muerte. Una de ellas fue el ya fallecido afroamericano Jerry Givens (1952-2020), quien se dedicó a ejecutar a personas en una prisión de Jamestown, en Virginia, entre 1982 y 1999 (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Jerry_Givens). 

El 27 febrero de 2017, Givens dirigió una carta al gobernador de Arkansas, en ese entonces, Jeremy Hutchinson, para pedirle que no ejecutaran a 8 prisioneros en el breve lapso de 11 días. Como uno de los componentes para las inyecciones letales, estaba por caducar, la prisión quería acelerar las ejecuciones pendientes. Pero el gobernador se negó y se procedió con cuatro ejecuciones.

Givens comenzó a los 24 años como verdugo. Entonces, sí era de la idea de matar a quien matara. Lo hizo porque a los 14 años, que estaba en una fiesta, alguien entró a matar a una chica con la que él quería hablar, pero estaba muy nervioso y no lo logró. Le afectó mucho esa muerte. Una de sus víctimas fue Linwood Earl Briley (1954-1984), quien en 1979, junto con su hermano, James (1956-1985)  cometió un atraco y mató a once personas. Jerry lo electrocutó.

Pero hubo dos cosas que lo cambiaron. Una, que casi mata a un inocente,  Earl Washington Junior, un prisionero con IQ de 10 años, acusado falsamente. Se demostró su inocencia y eso, lo salvó de la pena de muerte. La otra cosa que lo cambió fue cuando lo acusaron a él de robo. Lo juzgaron y le dieron 57 meses de prisión, acusado de lavado de dinero y corrupción.

“Pero me acusaron injustamente, de verdad”, decía Givens, en su defensa. Y él le comentó a Campbell que no estaba arrepentido de haber sido “verdugo”, pues era un trabajo que “Dios me había dado”, pero que no se justificaba del todo la pena de muerte (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/10/los-que-viven-de-los-muertos.html?zx=3a7a6048df081368).

La propia Union Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), se opone a la pena de muerte porque “viola inherentemente la prohibición constitucional en contra del castigo inusual y las garantías de un debido proceso legal y de protección igualitaria bajo la ley. Además, creemos que el Estado no debería adjudicarse el derecho de asesinar seres humanos, sobre todo cuando los mata con premeditación y con ceremonia, en el nombre de la ley o en el nombre de su gente y que lo hace de una forma arbitraria y discriminatoria. El castigo capital es una negación intolerante de las libertades civiles y es inconsistente con los valores fundamentales de nuestro sistema democrático. La pena de muerte no es civilizada en la teoría y es una injusticia y desigual en la práctica. A través de la litigación, legislación y lucha contra esta bárbara y brutal institución, luchamos por prevenir las ejecuciones y buscamos que sea abolido este castigo capital” (ver: https://www.aclu.org/documents/case-against-death-penalty).    

Particularmente hago énfasis en la frase “el Estado no debería adjudicarse el derecho de asesinar seres humanos, sobre todo cuando los mata con premeditación y con ceremonia”. En efecto, la premeditación, con tal de que se cree un show mediático, que sirve perfectamente, para distraer a la gente de graves problemas. Por ejemplo, la ejecución de Pike ha causado revuelo desde hace varias semanas, muy conveniente, pues así los estadounidenses han concentrado su atención en ese controvertido caso y han subestimado cuestiones como la inflación, ocasionada por las torpes medidas del desequilibrado mental Donald Trump (1946) o la inútil guerra contra Irán o (menos conocido y de menor preocupación) el genocidio en Gaza. Al pueblo, pan y circo. Pero el pan, está siendo cada vez más caro, gracias, como dije, a Trump, así que sólo queda el circo. Y ese mediatismo se logra con casos como el de Pike.

La otras palabras clave que señala la ACLU son con ceremonia.

Es un espectáculo cuando se ejecuta a una persona, presenciado por gente que buscó, mediante todos los medios, que el Estado los asesinara, por eso del “ojo por ojo y diente por diente”.

Hay una sala, justamente frente a la cámara de la ejecución, para que los vips, sobre todo, los familiares de los que claman venganza, se deleiten, viendo morir a la persona sentenciada. Lo cual recuerda los espectáculos públicos que se organizaban durante la obscura Eda Media, cuando una “bruja” o un “brujo” o un “poseído de Satanás”, era quemado vivo frente a las airadas masas que exigían el asesinato, por parte de la Santa Inquisición de ése o esa maldita. O más adelante, cuando se ahorcaba a un delincuente en el Estados Unidos de los vaqueros y los “indios” sometidos, desde mediados de los 1800’s hasta entrados los 1900’s.

Y, según, se permite esa aberración para que sus “almas”, las de los perturbados testigos, dejen de ser atormentadas por los asesinos o asesinas de sus “seres queridos” y puedan irse en paz a sus hogares, habiendo presenciado las muecas de dolor de la persona ejecutada y gozando internamente.

Eso, me recuerda la escena de la cinta Naranja Mecánica, de 1971, en donde a Alex, el personaje principal, lo están torturando con una sinfónica de Ludwig Van Beethoven (1770-1827) y sus quejidos son “música” para el hombre que, gozando intensamente, toma venganza contra él, pues años antes Alex había violado a su esposa frente a él y, como la mujer había muerto luego de eso por una pulmonía, el hombre le había achacado su muerte (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/A_Clockwork_Orange_(film)).

Yo, ni a un perro que estuvieran matando podría ver (¡ah, pero vean la hipocresía de los estadounidenses, que vuelven viral cuando alguna persona maltrata, ya no digamos, que mate, a un gato, por ejemplo, pero no se conmueven o estremecen cuando ven morir a una persona!).

En el caso de Pike, la madre de Colleen Slemmer (asesinada, sí, brutalmente por Pike y el novio de ésta, cuando Pike tenía 18 años, que le golpearon la cabeza con un pedazo de asfalto, además de que le infligieron muchas cortadas con un cuter), May Martinez, estaba en la sala de vips, junto con otros familiares y amigos, ávidos todos de presenciar la ejecución que, como señalé antes, salió mal. Los tuvieron que sacar, con tal de que no presenciaran el inhumano espectáculo de cómo trataron, inútilmente, los trabajadores médicos de asesinar en un segundo intento a Pike.

Y, en efecto, es una ceremonia dantesca, perversa, obscena que, por simple y pervertida venganza, se permite presenciar a los agraviados para que vean cómo asesinan a la persona imputada.

De hecho, si las cadenas televisivas lo pudieran hacer, traspasarían los límites de lo ético y lo moral, con tal de transmitir en vivo la ejecución. Y les aseguro que el rating sería enorme, más que un súper tazón o una pelea de box.

Hasta ahorita, no lo han podido hacer, claro, pero no dudo que en un cercano y distópico futuro, hasta a eso se recurriría, con tal de seguir con los distractores  para la gente, de los problemas verdaderamente importantes.

En fin, Christa Pike la libró, por ahora.

Al momento de escribir estas líneas, nada se sabe de su condición de salud, pero seguramente esa tóxica droga que se usa como anestésico, debe de haberle ocasionado hasta daños permanentes. Su equipo legal está considerando, incluso, demandar al Estado por haber utilizado un procedimiento que tiene un 35 por ciento de probabilidades de fallar (ver: https://www.theatlantic.com/ideas/2026/10/christa-pike-tennessee-lethal-injection/688859/).

Incluso, si es que logra sobrevivir al grave daño ocasionado, exige su defensa que le perdonen la vida. La verdad, considero que fue injusta su sentencia, hasta misógina, pues en el caso del novio que le ayudó (que Pike pensó que Slemmer se lo quería bajar), sólo le dieron cadena perpetua, con opción a libertad condicional si se porta bien. Pike ha pasado ya 32 años de su atormentada vida tras las rejas y en todo momento ha dicho que está profundamente arrepentida de su acción, que reconoce que fue muy perversa. De hecho, pidió perdón antes de que pensara que iba a morirse y hasta cantó una melodía de amor, para que le ayudara a bien morir. así que, en mi modesta opinión, habría bastado con que le dieran cadena perpetua, como se ha sugerido que sea sentenciada la infanticida Lindsay Clancy, la que asesinó a sus tres pequeños hijos bajo la influencia de lo que se conoce como psicosis postparto (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2026/08/la-involuntaria-infanticida-lindsay.html).

Por lo pronto el gobernador republicano de Tennessee, el duro (pues no quiso indultarla) William Byron Lee (1959), suspendió todas las ejecuciones en ese estado (incluida una que estaba programada para el primero de diciembre), hasta que no se haga una “exhaustiva investigación” sobre lo que sucedió con Pike y si se siguieron los “protocolos correctos”.

En fin, más que un acto de justicia, la pena de muerte es una aberración (que incluso ha llevado a la muerte a gente inocente) y un efectivo espectáculo mediático.

Y mientras se pueda seguir distrayendo a la gente con la ejecución del siguiente condenado o la siguiente condenada (que todavía es más mediático que se ejecute a una mujer. Pike iba a ser la primera mujer ejecutada en ese estado desde 1820 y la número 18, desde 1976), ese “castigo” seguirá.

Porque además es un excelente negocio. Su costo, desde el juicio inicial, hasta la ejecución final ronda entre los $1.5 y $3 millones de dólares. y de acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés), la pena de muerte es de 2.5 a 5 veces más cara que sentenciar a un prisionero a cadena perpetua, sin posibilidad de libertad condicional (ver: https://deathpenaltyinfo.org/what-to-know-costs-and-the-death-penalty).

Y, de todos modos, les salió mejor, ahora que Pike se debate entre la vida y la muerte en un hospital.

El show mediático continuará

Entonces, ¿así o mejor?

 

Contacto: studillac@hotmail.com