jueves, 29 de octubre de 2026

Una agente de la DEA descubrió que su propia abuela vendía drogas

 

Una agente de la DEA descubrió que su propia abuela vendía drogas

Por Adán Salgado Andrade

 

A todos nos marca haber tenido una infancia que haya sido feliz o problemática. Si fue feliz, nos desarrollamos como personas digamos que normales en la adultez. Pero si fue complicada, los traumas que sufrimos, los arrastramos toda la vida (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/02/los-traumas-de-la-ninez-pueden-provocar.html).

Es el caso de la ex agente de la DEA Lili Infante, nacida en la Rusia postsoviética Lili Infante, quien tuvo traumáticos encuentros con la mafia rusa de esos años. Nacida en 1987, vivió en la década en que Moscú estaba controlado por delincuentes organizados, pertenecientes a distintas pandillas. Incluso, su madre, Katya, tuvo problemas con esos mafiosos por deudas de dinero. Amenazaron con secuestrar a Lili, que siempre fue muy bella, pero por fortuna, nada hicieron, pues, como pudo, con la ayuda de su abuela Nina, lograron pagar las deudas.

Es lo que expone el artículo del sitio digital Wired, escrito por Joshua Bearman y Owen Long, titulado “Ella era la mejor cripto detective de la DEA. Y las pistas la llevaron a su propia familia”, agregando como subtítulo que “para escapar el caos dejado por su niñez en Rusia, Lili Infante se convirtió en un prodigio para aplicar la ley. Ella fue pionera de las investigaciones de la DEA sobre la Dark Web, sin sospechar a quién se encontraría allí” (ver: https://www.wired.com/story/the-deas-premier-crypto-detective-clues-led-straight-to-her-own-family/?utm_mailing=wir_nl_6685_daily_102126_nph37lfx6y&utm_source=nl&utm_brand=wired&utm_campaign=aud-dev&utm_medium=email&cndid=32248190&utm_term=6685&utm_content=wir_nl_6685_daily_102126_nph37lfx6y).

Como decía arriba, Lili sufrió mucho de una niñez en la que tenía que tolerar a los mafiosos que asolaban Moscú. Dicen los reporteros que “siendo niña, Lili estaba obsesionada con los procedimientos policiacos estadounidenses. La atraían sus claros mensajes de lo bueno contra lo malo y que la justicia siempre triunfaba, opuesto a la cleptocracia ilegal que ella conocía. Durante su niñez, Moscú estaba regido por pandillas, la policía muy seguido trabajaba sólo si le daban sobornos. En Estados Unidos, la policía acudía cuando se le solicitaba. Los admiraba. ¿Pero debería de comenzar su carrera en Wall Street (pues también pensó en convertirse en corredora de bolsa)o realizar su sueño de la niñez de convertirse en una luchadora contra el crimen?”.

A Estados Unidos, Lili llegó porque su padre, quien la había abandonado de pequeña, un día se presentó y le propuso llevarla a “América”, en donde el señor tenía buenos negocios y una acomodada posición. Al principio, Lili quiso quedarse con su madre y su abuela, pero su madre le dijo que “aquí, no tienes futuro, hija, mejor vete con tu padre, ahora que tienes la oportunidad”.

Y allá se fueron.

Estudió finanzas en la universidad de Columbia, pero una vez que buscó trabajo, se encontró con dos ofertas. Una , para trabajar en Wall Street y otra, como analista de la DEA, sobre todo porque, como era rusa, requerían a una persona que lo hablara fluidamente.

Y se quedó en ese trabajo, prefiriéndolo al de Wall Street.

Y allí se la pasaba días completos. Tuvo como compañero a Luis Infante, un hombre que era mitad cubano y mitad portorriqueño, con el que comenzó a tener un fuerte romance, luego de que éste se divorciara. Ella tenía veinte años en aquél entonces, 2007, y Luis, 32, y se enamoró tanto de él, que hasta se casaron y tuvieron una hija, Lía.

Pero el matrimonio acabó cuando en una ocasión que Lili estaba por descubrir a un vendedor de drogas (Drug Dealer), como al salir de casa, no halló su celular, tomó el de su esposo, Luis, que ya también por entonces era agente de la DEA, y le descubrió una conversación en WhatsApp con una chica que le enviaba todo tipo de flirteos y notas románticas.

Ella pidió el divorcio y estuvieron de acuerdo en compartir la custodia de Lía.

Eso, en cuanto a su vida sentimental.

Pero, como decía, fue ascendiendo, pues su trabajo como escucha de conversaciones de mafiosos rusos que actuaban en Estados Unidos, le fue dando muy buenos resultados.

Y fue logrando resolver casos, tanto por intuición, así como por deducción.

Por ejemplo, logró atrapar a un Dealer jamaiquino, muy escurridizo, tanteándolo de que un paquete de metanfetaminas no le había llegado (ella, se hizo pasar como compradora de drogas). El tipo, apodado Owlcity, cometió un error al ir a la oficina de correos. Lo identificaron, lo siguieron y al día siguiente irrumpieron en su casa, en donde Lili y su equipo lo arrestaron. El jamaiquino quiso deshacerse de la evidencia, vaciando frascos completos de metanfetaminas por el inodoro, pero éste se tapó. No sólo hallaron las drogas, sino armas, como AK47’s y hasta una metralleta Uzzi.

Y así, fue dando con muchos otros.

Pero otro de sus méritos fue que ella percibió cómo en esos años, mediados de los 2010, se comenzaba a emplear el bitcoin, como una excelente forma de lavar dinero, por parte de los narcotraficantes rusos, quienes vendían en bitcoins y compraban en la misma criptomoneda.

El bitcoin es una criptomoneda que se genera de etiquetar todas las operaciones hechas por internet, compras y ventas. Se les asigna una criptocadena (blockchain), generada por complicados y tardados procesos y como recompensa se asigna una fracción de bitcoin. Se supone que sólo habrá 21 millones de bitcoins. Por eso, cada vez las computadoras minadoras tardan más en generar una nueva fracción de bitcoin. Hasta que se acaben (ver: https://www.youtube.com/watch?v=5pFeoo4DWIk).

Ella estuvo tomando cursos de eso (además de que se graduó como analista y agente de la DEA), de cómo funcionaban las criptomonedas.

Y el gran salto, que le mereció incluso una condecoración de la DEA fue que logró infiltrar a la organización mafiosa rusa Hydra, que ya comerciaba varias cosas ilícitas con criptomonedas. Eso lo logró ella, cuando muchos agentes en la DEA (Drug Enforcement Administration) ni habían escuchado hablar del bitcoin. Hydra operaba en la Dark Web, y llegó a tener más de 17 millones de usuario, que le compraban drogas, sobre todo, pero también comerciaba otras cosas, como armas.

Como ya sabía Lili cómo rastrear las operaciones con criptomonedas, no tardó con dar con el líder, Dmitry Pavlov, un ciudadano ruso que había ido construyendo a Hydra, “la que controlaba el ochenta por ciento de las operaciones con criptomonedas”.

Lili estaba obsesionada con atrapar a cuanto traficante de drogas ella pudiera echarle la mano, “pues recordaba la epidemia de opiáceos que ella había vivido de adolescente en su natal Rusia”.

Justo lo que comentaba arriba, que ciertos hechos negativos de la niñez nos marcan y o caemos en ellos o los combatimos. Por ejemplo, ustedes pudieron ser hijos de padres golpeadores. Y cuando tengan a sus hijos, o nunca les pegarán o lo vuelven a hacer, pretextando que así fue como los trataron sus propios padres.

Pero con Lili, justo era que quería combatir a las drogas y a los que las distribuían.

Lo que favoreció que diera con Pavlov, fue la guerra de Rusia con Ucrania, cuando Pavlov cometió el error de moverse a Rusia, desde Alemania, en  donde operaba. Ella se puso en contacto con la policía de Moscú, la que lo arrestó.

Fue otro gran golpe que, como señalé, le valió un premio al Mérito.

Pero justo cuando investigaba sobre Hydra, su madre, Katya, le llamó. “Tu abuela está muy enferma Lili, pero dice que no necesita ayuda, que tiene mucho dinero”.

Resultó que un amigo de la infancia, Dennis, trabajaba nada menos que para Nina como distribuidor de drogas justo para Hydra. Él, entregaba los paquetes escondiéndolos en parques, en botes de basura, en bancas. Y si alguien se atrevía a robarlos, “Hydra tenía golpeadores que los pateaban, les clavaban los dedos a árboles, los bañaban con antisépticos, los golpeaban con tubos, les quemaban el cabello. En Rusia, la Dark Web, no era una economía oculta en el internet, era una guerra abierta que se efectuaba en las calles”.

Por eso, más se obsesionó Lili en dar con Hydra.

Cuando se divorció de Luis, su esposo, mandó por su madre, desde Rusia, para que le cuidara a Lía, “lo que le permitía seguir con sus labores de agente de la DEA. Y gracias a Katya, su madre, se le hizo más fácil divorciarse”.

Pero también sus triunfos tuvieron consecuencias, pues sus informantes le comentaron que varios mariosos rusos, luego del golpe contra Hydra, “habían puesto cuatro millones de dólares como precio por su cabeza”.

Y ya fue una de las razones que la llevaron a dejar a la agencia.

Aunque se dedica a analista de fraudes por criptomonedas, de todos modos, se ha dado cuenta de que, a pesar de todos sus esfuerzos hay gente corrupta, policías corruptos (compañeros de ella que eran parte de su equipo, luego se pasaron con los mafiosos y trabajaron para ellos, justificando que el dinero que ganaban con ellos era “muy superior a sus miserables sueldos de la DEA”). “¿Qué puedes hacer?. Puedes reconocer que el mundo es una porquería, que la gente te falla o que tú, le fallas. Haces las paces con esa ambigüedad y te das cuenta que el amor y lo imperfecto pueden coexistir. Y sabes que sabiendo esto, es la red que te permite no caer. Las instituciones pueden no ser la respuesta, pero la gente, sí. Y por eso, perdonas a tu madre (Katya era alcohólica, justo por las deudas que contrajo con los mafiosos). Y perdonas a tu abuela. Y lo único que ves es a tu hija, que es muy sociable, como su padre. Y lo único que tratas es de criarla lo mejor que puedas, justo como tu madre no lo hizo contigo”, dice Lili.

Insisto, en ella, los traumas de la niñez, la convirtieron en una buena persona.

Pero en cuántos esos traumas son una pesada carga con la que transitan todas sus vidas.

Y eso explica en gran parte a que fácilmente muchos se conviertan, debido a tales traumas, hasta en criminales. Los que sufrieron pobreza, quieren hacerse ricos, por ejemplo, muchos, a como dé lugar, incluso entrando a la delincuencia.

Y no les importará vivir bien unos buenos años, aunque un día aparezcan decapitados, tirados en un canal o en un basurero.

Así que si tienen traumas de la niñez, mejor trátenlos.

No es garantía de que vayan a convertirse en una Lili, si no lo hacen.

 

Contacto: studillac@hotmail.com