En Inglaterra también hay muchos ninis
Por Adán Salgado Andrade
El desempleo juvenil es un grave problema social en todo el mundo. No importa si los jóvenes deseosos de hallar un empleo, tengan o no educación universitaria. Por ejemplo, en China, país que se jacta de tener el crecimiento económico más grande del mundo (anárquico, por supuesto, en detrimento de sus recursos naturales y la salud de su población que ya se achica), el desempleo juvenil ronda el 20 por ciento, para edades entre 16 a 24 años. Y no es porque no tengan estudios universitarios, que sí los tienen la mayoría, pero no hay trabajo, tanto porque son muchos los solicitantes, como porque en el capitalismo salvaje, que China ha abrazado desde hace décadas, la tendencia es fabricar más, con menos gente (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/08/en-china-como-en-el-resto-del-mundo-hay.html).
Y ahora, con la introducción de la Inteligencia Artificial, IA, se calcula que se han suprimido alrededor de un tercio de los empleos que los nuevos egresados, sin experiencia, pudieran haber conseguido. El ex primer ministro de Inglaterra, Rishi Sunak, quien ahora trabaja como consejero para las firma Anthropic, líder en IA, y Microsoft, ha dicho que aunque es “un entusiasta del impacto transformativo que ha tenido la IA, está de acuerdo con los temores que los recién egresados tienen con respecto a esa nueva tecnología” (ver: https://www.bbc.com/news/articles/cvg07x4rejdo).
Así que eso también está agudizando el desempleo juvenil a niveles nunca antes vistos.
Y, repito, aunque se tenga una carrera, ya no es posible conseguir trabajo o no de lo que se estudió. Y, cuando se consigue, muchas veces, nada tiene que ver con lo estudiado y los sueldos son bajísimos.
Por eso, muchos jóvenes optan mejor por estudiar una carrera técnica, como mecánico automotriz, aeronáutico, soldador, técnico en construcción, incluso en países como Estados Unidos, en donde estudiar una carrera universitaria endeuda de por vida a los que lo hacen (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/03/crece-el-desinteres-por-estudiar-una.html).
Además, ya se acabó el mito de que estudiar una licenciatura enriquece. Eso ya no es más. A lo mucho, permite vivir regularmente y eso, si no se tiene una familia, como muchos jóvenes ya optan por hacer, pues con hijos es peor todavía el nivel económico que tendrían (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/10/estudiar-una-carrera-universitaria-no.html).
Como señalé, es una tendencia, el desempleo juvenil que se está dando en todas partes. A nivel global, es de alrededor de 20 por ciento y tiende a crecer (ver: https://www.ilo.org/resource/other/world-employment-and-social-outlook-trends-2025-figures).
De allí que muchos jóvenes ya busquen otras formas de ganarse la vida en su adultez o se convierten en delincuentes, en su desesperación (ver: https://www.youtube.com/watch?v=2v9sgkL87-s).
Bien, ese desánimo sucede justamente en Inglaterra, como expone el artículo de The Guardian, titulado “Jóvenes, ambiciosos y sin trabajo: ‘He ido de Oxford a cero trabajo. Es muy decepcionante’”, firmado por Sammy Gecsoyler, quien agrega como subtítulo que “cerca de un millón de jóvenes de entre 16 a 24 años, están desempleados, ni reciben educación o entrenamiento para trabajar. Y los obstáculos que enfrentan son actualmente mayores que antes. Aquéllos que han estado desempleados por un año o más, explican cómo se la están pasando” (ver: https://www.theguardian.com/society/2026/jun/11/young-ambitious-out-of-work-unemployment?CMP=GTUK_email).
Una fotocomposición inicial muestra un letrero con las palabras “No estamos contratando”, una tendencia que se está agudizando demasiado. Y eso afecta las esperanzas de los jóvenes desempleados, a los que se llama allá Neets (por sus iniciales inglesas: not in employment, education or training, sin empleo, ni educación, ni entrenamiento), el equivalente, como titulé al artículo, de los peyorativamente llamados ninis aquí.
Un empresario de una empresa especializada en publicidad digital, Paul Clapp, admite que “gerentes como yo, tenemos la culpa, pues desde que surgió la IA, en mi caso que uso Claude (que es la plataforma para realizar tareas administrativas, ofrecida por Anthropic, y que está siendo ampliamente usada), ya no contrato a jóvenes. Pero, además, no voy a pagar £25,000 libras anuales por personas que sólo vengan a sentarse, que no se sientan motivadas, que sean inútiles”.
Claro, es la forma de pensar de los dueños de las empresas, si no les sirve la gente, no reclutarán. Y si con la IA, gastando mucho menos, pueden realizar sus tareas, así lo harán. Es la mentalidad egoísta, mezquina de, además, sólo contratar a quien tenga mucha experiencia, no dando oportunidad a nuevas personas.
Menciona Gecsoyler, en primer lugar, el caso de Thomas (a quien cambió el nombre, pues el joven no desea que conceder la entrevista de su caso, le reste oportunidades para hallar un trabajo), quien desde los 17 años (ya tiene 24) ha tenido problemas para conseguir un empleo. “Sí, apenas si sobrevivo con el crédito que me da el gobierno, £311 libras mensuales. Con eso, nada más me alcanza para ir a Iceland (una cadena que vende abarrotes, comida congelada, entre ellos), y comprar siete paquetes de comida congelada de a una libra cada uno, para tener qué comer durante la semana. La cajera es la misma y siempre me ve, así, como diciendo ‘éste, siempre llevando lo mismo, para cada día de la semana’. Es muy humillante, pero no me queda de otra. Y no me gusta molestar a mi familia, pues no tienen tampoco muchos recursos”.
Justo también es otra realidad de Inglaterra, que abunda la pobreza, a pesar de que es un supuesto país rico y “de primer mundo”. Pero ya está en severa decadencia y parece más un país subdesarrollado, con una clase política también decadente (ver: https://www.youtube.com/watch?v=rnumY5hcRss).
Thomas ha hecho ¡2,000 solicitudes! desde octubre del 2024, que tuvo su último trabajo, y no ha contado con suerte. “Cuando fue la pandemia, la verdad, preferí ahorrarme nueve mil libras mensuales para ‘ir a una universidad’, estando en mi casa. Desde allí, comenzaron mis problemas. Y he tenido trabajos malos, con bajos salarios, en bares, bodegas, farmacias o haciendo aburridos trabajos administrativos. Y diario subo mis solicitudes, ¡pero nada, nada!”.
Su caso es peor, pues si de por sí con estudios universitarios los jóvenes ingleses no tienen trabajo, sin estudios, menos.
Y su asesor del crédito que le otorga el gobierno, sólo le dice que “échale ganas, ya saldrá algo. Y eso me enoja mucho, pues de mí, no queda”.
Su hermana, graduada en letras inglesas, con honores, tampoco ha encontrado trabajo desde hace unos tres años que terminó su carrera. “Sólo he conseguido uno para entrenar al ChatGPT en voces que lean textos, que den énfasis en unas palabras y oraciones. Y a veces, mi horario comienza a las tres de la mañana, pues estoy sujeta a cuando me llamen”, dice ella.
Y es cierto, la explotación de gente que trabaja para empresas de IA es terrible, como constata una guionista de Hollywood, que a falta de contratos por las empresas fílmicas, ha tenido que trabajar para compañías que hacen filmes totalmente con IA. “Me pagan una miseria y me hacen que me adapte a sus horarios, aunque sean nocturnos (ver: https://www.wired.com/story/i-work-in-hollywood-everyone-who-used-to-make-tv-now-training-ai/?_sp=d005d5e1-1958-4a03-a34e-6d36c561b8bf.1778966565924).
La gente mayor está de acuerdo en que antes, las cosas eran más fáciles. La madre de Thomas, que es maestra, dice que, en efecto, “antes, uno terminaba la carrera y ahí estaban los reclutadores, ofreciéndonos trabajo, pero ya no es así”.
Claro, antes, una carrera universitaria implicaba un ascenso en la llamada escalera social. Pero ya no lo es más. Incluso, estudiando maestría o doctorado, menos se hallan empleos, pues todavía son más limitados. Muchos maestros o doctores terminan trabajando en alguna cadena comercial, call centers o manejando aplicaciones de taxis digitales, como Didi o Uber, como he podido constatar (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2016/05/conversando-con-un-empleado-de-atencion.html).
Otro caso es el de Hannah, de 24 años, quien estudió en Oxford y se graduó con honores en una carrera administrativa. Tampoco ha conseguido trabajo. “Me fui a Europa, en donde tuve un empleo como maestra de inglés, pero hasta allí. Me regresé a mi país y nada he hallado. No es posible que habiendo egresado de la supuesta mejor universidad del mundo, me encuentre sin trabajo. Y mi asesor de crédito me dice que a estas alturas, acepte cualquier empleo. Pero aunque se trate de cualquier empleo, lo están solicitando otras mil personas. Es muy frustrante. Mejor no hubiera estudiado nada”.
Se comprende su decepción, pues ¿para qué quemarse tanto las pestañas, sacando menciones honoríficas y becas si, al final, le dice su “asesor” que casi se busque un empleo como mesera en un restaurante. Para eso, sin ser peyorativo, no se estudia.
Otro joven, Leo Borowsky, quien padece autismo y un desorden de hiperactividad y déficit de atención, dice que “a mí, se me dificulta más conseguir empleo,, por lo que padezco. Trabajé una vez en un restaurante, pero desde que me salí, no he hallado trabajo. También quise ser baterista de una banda, pero tuve problemas. Ahora quiero dedicarme a entrenar y cuidar a perros, me gustan mucho”, dice, algo resignado a su penosa situación.
Un caso más es el de David Kinkaid, de 20 años, quien vive en Peterborough. “Terminé un curso en BTEc (asesores en negocios y educación tecnológicas por sus siglas en inglés) y allí aprendí cómo llevar negocios, tecnología de internet y comunicación. Pero nada más trabajé en un supermercado dos semanas, sin que me pagaran, como entrenamiento. Quiero trabajar en empresas de internet y cada mes meto de 40 a 50 solicitudes, pero no he conseguido nada, no sé qué hacer”. Su madre, Elle, comprende la situación. “La verdad, no lo culpo. En mi generación, era más fácil conseguir trabajo. Llevabas tu currículo a cualquier lugar y te daban el trabajo. David tiene amigos graduados que han solicitado trabajo en 100 o 200 sitios y no han conseguido nada. Es un grave problema que el gobierno tiene que resolver o esto va a explotar”.
Tiene razón Elle, pues los ninis son los grupos más vulnerables de la población y, en su desesperación, muchos se meten a realizar actividades ilícitas, como hackers o en la delincuencia organizada.
Menciona Gecsoyler el caso de Sohaila, un restaurante en donde la gente ordena platillos comunes y todos se reparten. Ese restaurante entrena gratuitamente a solicitantes, como chefs. Ryan McKiernan, director gerente de Fat Macy, la organización caritativa que financia a Sohaila, mencionado por Gecsoyler, afirma que si “no ayudamos a los jóvenes a conseguir un trabajo, se van acercando cada vez más y más a ser gente de la calle, pues muchos son presionados por sus familias, que trabajen o se vayan de la casa, pues no los quieren seguir teniendo como una carga. Aquí, los entrenamos como chefs, y cuando consiguen trabajo, les damos mil quinientas libras para que tengan para pagar su primera renta y puedan costearse su manutención, en lo que reciben su primer pago. Y los que más nos llegan son los jóvenes, pues han crecido mucho los neets”.
Termina Gecsoyler, mencionando de nuevo a Thomas, quien dice que “hay un océano entre mis sueños y la realidad. La verdad, es la experiencia que más afecta mi mente. Cuando eras joven, te dijeron que tendrías tu carrera, tu propia casa, pero no, todo es una mentira. Sólo te la pasas haciendo esfuerzos para conseguir comida de una libra. Es muy fácil caer en los más bajos fondos”.
Cuánta razón tiene el chico. El enfrentarse con una brutal realidad, que cada vez irá empeorando, claro que baja los espíritus.
Pero esa es y será la realidad para la mayoría de los jóvenes de la actual generación y las que vengan.
Pero eso, al capitalismo salvaje, lo tiene sin cuidado, aunque finalmente, signifique su colapso, pues al haber menos trabajadores, habrá menos consumo.
Y el consumo es el leitmotiv de ese sistema.
Y por eso, debería de preocuparse por el creciente desempleo juvenil.
Como dicen, se está gestando una bomba de tiempo, que pronto estallará ¿no creen?
Contacto: studillac@hotmail.com