viernes, 15 de mayo de 2026

Una inmigrante macedonia en Alemania

 

Una inmigrante macedonia en Alemania

Por Adán Salgado Andrade

 

Ruzika es una buena amiga que conozco desde hace unos veinte años, cuando ella tenía 21.

Nos conocimos por una red para hacer amistades, de las primeras que surgieron en el internet. Nos comenzamos a comunicar, a partir de dicho contacto, por correo, que era muy usado en esos años, los 2000’s.

 Rosita en Ravensburg

Por allí, comenzamos a saber de nuestras respectivas existencias, mediante sendos correos y usábamos el idioma inglés para escribirlos (de todos modos, ella sabe algo de español, pues una de sus cualidades es que habla, aparte del macedonio, muy bien inglés, algo de español y, ahora, alemán). 

Y como si hubiera sido una amistad cara a cara, comenzamos a compartir todo, nuestros pasados y nuestros presentes. Ella, vivía en una vieja casa en Skopie, la capital de Macedonia (que ahora, por presiones de Grecia, que tiene una región que se llama Macedonia, se llama Macedonia del Norte. Ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Macedonia_naming_dispute).

Macedonia es de los países que previamente estaban bajo la influencia de la Unión Soviética. Era parte de la desaparecida Yugoslavia, que dejó de existir justo cuando se produjo la Guerra de los Balcanes. Pero ya Macedonia del Norte se había independizado de Yugoslavia, en 1991 (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/1991_Macedonian_independence_referendum).

Como ya la Unión Soviética también había dejado de existir, la política de planificación central, mal llamada socialismo, dio paso a una capitalista. Macedonia del Norte, también lo hizo.

Y como ha sucedido con casi todos los países que transitaron por ese proceso de transformación, enfrenta dificultades económicas. Alrededor de un 72 por ciento de sus habitantes afirman que tienen muchos problemas económicos para sostener a sus hogares, además de que la corrupción y un poco efectivo sistema legal, afectan también a su economía (volveré a lo del sistema legal más adelante). Macedonia se ha desarrollado poco desde su independencia. Su ingreso per cápita actual es de $9,157 dólares anuales. Como comparación, el mexicano es de $13,740, así que se le considera un país subdesarrollado, al igual que México (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/North_Macedonia).

Por lo que la economía, para casi todos los macedonios, siempre ha sido difícil. Así como lo ha sido para Ruzika, a quien yo llamo cariñosamente Rosita

Siempre tuvo dificultades económicas. Recuerdo que me platicaba todas las penurias que pasaba en esa vieja casa, que no podían reparar cuando se averiaba, porque nadie tenía dinero, ni ella, ni su hermana, mayor que ella, ni su madre.

Y así creció, siempre enfrentando dificultades económicas. En el sitio por el que la conocí, me confió que fue un acto desesperado para relacionarse con algún hombre que la pudiera sacar de Macedonia, de todos los problemas que eran cotidianos, sobre todo, los económicos.

Ella estudió diseño de vestuario en la academia cinematográfica ESRA, pero ni aún así pudo conseguir un trabajo estable y bien remunerado.

Y hacía de todo, trabajos de limpieza, de traductora o de lo que cayera.

Ya, con el transcurso de los años, su amor por los animales, la llevó a fundar refugios para gatos y perros. Los sostenía con donaciones (algunas veces le ayudé con algo de dinero, haciéndole depósitos en PayPal). Pero además trabajaba como ilustradora para ella misma sostenerse

Más adelante, por medio de un préstamo, adquirió una casa en un poblado cercano a la capital, Krushevo, que le costó alrededor de 65,000 euros (1,310,000 pesos), que estuvo pagando mensualmente con grandes esfuerzos. Y allí vivió unos cuatro años, con Vivi, su hija, que tuvo con un novio que conoció en la escuela (con el que no se entendió, al final). Vivi ahora tiene diez años.

 Rosita y Vivi

Luego, tuvo problemas con un psicópata con quien sostuvo una breve relación, pero cuando ella lo terminó, el tipo la estuvo asediando por más de dos años. Referí antes que el sistema legal es muy deficiente. Pues Rosita, por más que acudía a la ley para tratar de que ese macho posesivo la dejara de molestar, siempre tuvo muy mala atención policiaca, sobre todo porque el acosador era hijo de algún influyente, claro, como siempre sucede en cualquier país, que la justicia nada más se aplica contra los pobres.

 Rositya y Vivi con su mascota

Ese problema, además de su situación económica, a falta de un empleo estable (que trató de buscar en muchas empresas, como señalé), la obligaron a tomar una radical decisión.

Hace aproximadamente un año y medio, vendió su casa, pago sus deudas, y con el resto del dinero decidió emigrar a Alemania, la tercera economía mundial y, por lo mismo, un imán para los inmigrantes.

 Vivi frente a una iglesia

Tan sólo de sirios, hay más de 900 mil. Y desempeñan trabajos de todo tipo, desde labores simples, pero necesarias (como limpieza o en fábricas), hasta empleos especializados, que requieren profesionistas con buena preparación, como doctores o ingenieros (ver: https://www.dw.com/en/germany-crime-figures-migrants-refugees-police/a-76832148).

Y allí se fue a trabajar Rosita, con su hija.

El primer sitio al que llegó fue Ravensburg, en donde tuvo dos empleos.

Rosita junto a un monumento

Comenzó trabajando como empleada de limpieza en oficinas, ganando mil quinientos euros mensuales, no mucho, considerando que las rentas allí, son al menos, de mil euros mensuales.

Y se ha ido adaptando poco a poco.

Estuvimos alrededor de un año sin comunicarnos y ahora ya vive en Scheidegg, trabajando para una empresa de alemanes, Heimatel Ferienwohnungen (https://www.booking.com/searchresults.de.html),  que tiene cinco edificios de departamentos de lujo allí, que se rentan a turistas con buen nivel económico (me aclara que no son Airbnb, sino como una especie de condominios de lujo que se pueden rentar por días, semanas o hasta meses).

Vivi en una calle de Scheidegg

Trabaja como supervisora de limpieza, cuidando que los condominios estén limpios, en buenas condiciones. Además, también se encarga de las compras de los insumos de limpieza que se requieren, como jabón, líquidos, material de limpieza y así. “Pero también trabajo como empleada de limpieza, ¡todo al mismo tiempo!. Vivo en uno de los departamentos, de una sola recámara, por eso la renta no es tan alta, 700 euros ($14,200 pesos, nótese la diferencia adquisitiva, pues allá, 700 euros no es tan alto, siendo que aquí son casi quince mil pesos). Pero estoy buscando un departamento algo más grande, de dos recámaras, para Vivi (su hija), pues aquí es obligatorio que los niños tengan sus espacios”.

Vivi junto a un árbol navideño

Curioso dato, pues aquí, la gente vive apretujada en minúsculos departamentos o casas. ¡Qué se van a estar preocupando porque cada niña o niño tenga su propia recámara.

Dice que si consigue trabajar tiempo completo con su empresa (para lo cual, debe de pedir un permiso estatal, por ser migrante), ganará unos 2,000 euros ($40,600 pesos, que aquí sería un sueldo más o menos decente), que apenas si le alcanzarán. “De renta, estoy segura que pagaré mil euros, sesenta y tres euros de transporte, cien euros, de celulares, más de cuatrocientos euros, de comida y otros gastos. Apenas si me va a alcanzar. Por eso, también planeo conseguir otro miniempleo o trabajar de FreeLancer para sacar un poco más de dinero”, señala.

Contemplando un bello atardecer en el campo

Aunque dice que el Estado otorga una especie de beca a los niños, de 220 euros mensuales, “eso se irá para pagar las actividades extras de Vivi en su escuela, en donde come y hace su tarea”.

“Un sueldo regular sería de por lo menos unos tres mil euros y, como te digo, sólo para lo básico, la renta, ropa, alimentos, celulares, transporte y escuela… ¡nada de diversión!”.

Tres mil euros serían casi $61,000 pesos. Como señalé, vean la diferencia adquisitiva. Ese dinero aquí sería muy bueno, pagarían una renta, un auto, se darían algunos lujos y quizá hasta ahorrarían. Pero en Alemania, como señala Rosita, “apenas si alcanzan”.

Dice que como los alemanes son un tanto herméticos, cerrados, Vivi tuvo problemas para relacionarse con sus compañeros de escuela cuando estaban en Ravensburg, “por eso es que ha tenido problemas para aprender el alemán. Aunque ahora, ya ha mejorado, ya se expresa mejor con algunas personas. Creo que nos cayó bien el cambio de aires”, señala Rosita, contenta.

Vivi jugando

Como señalé, dice Rosita que por el hermetismo de los alemanes, los inmigrantes, como ella, prefieren relacionarse con otros inmigrantes. “Tengo un amigo nigeriano y otro kurdo, de Siria, me llevo bien con ellos. Y aunque mi jefe es alemán, como tiene veinticinco por ciento de ascendencia italiana, es buena onda. Definitivamente creo que tanto latinos, como balcánicos, somos mucho para los alemanes”, bromea.

Y es cierto, los alemanes tienen esa fama de ser fríos. Quizá si se les pregunta una dirección, la darán, pero sin abundar en detalles, como hacemos los mexicanos, por ejemplo (ver: https://www.tiktok.com/@dw_berlinfresh/video/7529999180194942239?at_campaign=Berlin%20Briefing&at_dw_language=en&at_medium=Newsletter&at_number=20250805&lang=de-DE).

De hecho, su actual novio, Slavko, es bosnio, “y nos llevamos muy bien. En cambio, los alemanes son materialistas, codos, de verdad. Allí, nada de que te paguen tu comida o tu pasaje, cada quien sus cosas. Si salen de vacaciones, cada quien con su dinero. Si de por sí, ya ves que yo soy algo especial para relacionarme con algún hombre, menos lo haría con un alemán”.

Rosita con Slavko y Vivi

Pues sí, mejor sola, que mal acompañada, ha de decir mi amiga. Pero qué bueno que se entendió con un migrante de Bosnia, que hasta es de su edad,  y es asistente médico.

Dice que el alemán es difícil, por su estructura y sus largas palabras, “pero si sabes inglés, se te facilita, pues tienen gramática parecida. Porque, finalmente, el inglés se deriva del alemán”.

En efecto, por eso el inglés es una lengua germánica, pues se deriva del alemán.

Como comenté arriba, Rosita me confirmó que los inmigrantes son el sostén de Alemania. A pesar de eso, el actual canciller, Joachim-Friedrich Martin Josef Merz (1955), no hace mucho, dijo en un discurso, que el ochenta por ciento de los sirios tendrían que regresar a su país en un plazo de tres años (probablemente porque como Siria, una vez lograda la paz, digamos, está en proceso de reconstrucción, no tiene suficientes trabajadores para tales labores).

Justo eso le comento a Rosita, la estupidez que sería que Merz hiciera eso. Muchos analistas señalan que sería un error, que lo que se debe de hacer es conservar a los sirios existentes, integrarlos aún más al país (que aprendan bien alemán y que se preparen mejor), que tengan empleos y que paguen impuestos.

Ella confirma que sería un absurdo pues “los alemanes ya no se preparan como antes, están muy consentidos y todo quieren que les hagan los migrantes”. Vaya, un dato fuerte, mucha diferencia de lo trabajadores y diciplinados que solían ser todos ellos. Sólo hay que recordar cómo lograron reconstruir su país, luego de las ruinas que dejó la Segunda Guerra Mundial y que ya, para fines de los 1950’s, el país marchaba nuevamente, sus empresas automotrices trabajaban de nuevo, sus ciudades ya estaban reconstruidas y habían pagado casi todas sus deudas.

Rosita y Slavko 


De todos modos, dice que no es fácil actualmente vivir en Alemania. “Tienen una burocracia horrible, sobre todo para la gente que no es de la Unión Europea. Para una madre o padre soltero, con un solo hijo, no es tan difícil, pero es duro, de todos modos. Los impuestos son muy altos. Las rentas han subido al doble, desde el año pasado y los salarios mínimos sólo se han incrementado un euro por hora. Y tienes derecho, como trabajador, a servicios médicos, pagas poco o nada, pero por eso los impuestos son altos, pues con eso se paga ese servicio médico general (de hecho, en efecto, porque como todos los trabajadores tienen derecho a servicio médico, los altos impuestos son para pagar ese rubro. Pero además, es malo. Ver: https://www.dw.com/en/how-to-fix-germanys-costly-health-care-system/a-76597471)”.

“Alemania está en decadencia – dice, enfática –. Son los políticos los culpables. Pero también son las consecuencias de la pandemia, las guerras y otras cosas”.

En efecto, Alemania está declinando como país, como ya comenté en un par de videos (ver: https://www.youtube.com/watch?v=b46_ORL7mzY y https://www.youtube.com/watch?v=EY-DMC-ciVM).

De hecho, en sectores en donde era muy competitiva, como en las industrias que fabricaban equipos para emplear las energías eólica o solar o en los semiconductores o en los autos, ya está perdiendo frente a China (ver: https://www.dw.com/en/where-germanys-economy-still-excels/a-77020320).

Le comento que, en cuanto a su política, un punto malo es su servilismo ante Israel, por cuestiones históricas, que tiene una especie de “deuda” por el genocidio cometido en su momento contra los judíos por los nazis. Pero ha llegado a niveles demasiado arrastrados, como el hecho de que el actual canciller tardó meses en reconocer que lo que los judíos han hecho en la destruida Gaza está mal “y que era condenable”. Su “solución” fue que le iba a limitar la venta de armas. ¡Vaya castigo!

“Sí, por supuesto, ese servilismo es parte de la mala política”, afirma Rosita, tomando la posición que la mayoría de los ciudadanos del mundo piensan respecto al brutal genocidio, que ya acabó con el futuro de millones de gazatíes (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2025/01/escombros-y-casas-ruinosas-esperan-el.html).

Rosita piensa vivir en Alemania para siempre, hacerse ciudadana allí, iniciar una nueva y buena vida, como nunca pudo tenerla del todo en Macedonia.

Sus intenciones son como las de miles de migrantes que se van de sus países por falta de oportunidades laborales, que buscan una nueva vida en otras naciones, sobre todo, en las “ricas”, las europeas, o en Estados Unidos, Canadá, Australia… naciones que han vivido de la explotación histórica de países africanos, asiáticos, latinoamericanos, despojados de sus recursos naturales, cuyos ciudadanos buscan en esos países, obtener nuevamente eso de lo que los colonizadores los han despojado.

Rosita está a gusto allí, no se arrepiente de haberse ido.

Y sólo es de esperarse que la rigidización de las leyes migratorias alemanas no la afecten y que le permitan hacer allí la nueva vida que ella busca.

Eso le deseo, de todo corazón

Y, como siempre, nos despedimos con emojis y frases cariñosas. Y no sabemos hasta cuando podamos seguirnos comunicando, pues la vida es tan azarosa que, ustedes saben, un día ella o yo, nos enteraremos que habremos pasado a mejor vida.

Y espero que todavía pasen muchos años para que ello suceda.

 

Contacto: studillac@hotmail.com