sábado, 19 de febrero de 2022

Las copias digitales del cerebro

 

Las copias digitales del cerebro

Por Adán Salgado Andrade

 

Averiguar las enfermedades cerebrales, padecidas por los que las padecen, no es fácil hacerlo, usando, por ejemplo, un electroencefalógrafo o un MRI (imagen de resonancia magnética, por sus siglas en inglés).

No sería posible, tampoco, hacer una disección en un enfermo de Parkinson o de Alzheimer, u operarlo, así que se ha recurrido a lo que se conoce como réplica digital del cerebro, como expone Grace Browne en el artículo “En la carrera por lograr una réplica digital de su cerebro”, del portal Wired, en el que dice que “gemelos digitales, ya se usan en la manufactura, la industria y el sector aeroespacial. Ahora, un proyecto europeo llamado Neurotwin, quiere lograr copias virtuales de cerebros” (ver: https://www.wired.com/story/the-quest-to-make-a-digital-replica-of-your-brain/).

Se muestra una foto inicial de un cerebro, tanto el real, como la copia digital. Para que se comprenda más claramente el concepto, es como cuando se hace un modelo matemático, por ejemplo, que explique la marea. Se debe de estudiar muy bien cómo se produce tal marea, el oleaje, el movimiento, cómo le afecta el aire, entre otras cosas, y convertir todo eso en algoritmos, con los cuales, se elabora un software para que se pueda reproducir tal marea en una computadora. Sería su copia digital.

“En el 2010, se introdujo el término copia digital por la NASA, por el investigador John Vickers, en un reporte sobre los mapas tecnológicos de la agencia, y un análisis de la industria, estima que el mercado para gemelos digitales, podría alcanzar cerca de 50 mil millones de dólares para el 2050”, señala Browne.

Como siempre, se resalta lo lucrativo que puede ser ese adelanto, que ya he citado en otros artículos, es lo que subyace siempre a la hora de decidirse para implementar un avance científico. Es el caso, por ejemplo, de la llamada des-extinción, el proceso para rescatar especies extintas, que es más la posibilidad de lucrar con ellas o con los procesos requeridos para obtenerlas, que el de que se puedan recrear (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/02/rescate-de-especies-extintas-buenas.html).

En fin, fuera del obligado lucro, es interesante lo que quiere hacerse con el cerebro humano. En el 2016, Bill Ruh, entonces CEO de General Electric Digital, predijo que “se tendrían gemelos digitales al nacer, que tomarían información de los sensores que todos tendríamos y que tales gemelos, podrían predecir cosas como enfermedades, cáncer y más. Un gemelo digital, podría recomendar tratamientos personalizados para un paciente y predecir cómo podría evolucionar tal enfermedad. Podría usarse para probar potenciales tratamientos, en lugar de estar experimentando con el paciente, lo que podría ser muy riesgoso”.

Eso, no lo pensaron con el hombre que recibió recientemente un trasplante de corazón de un cerdo modificado genéticamente. Está en fase de “observación”. Y si se muere, pues la “ciencia” lo estudiará, para ver porqué falleció, con tal de corregir los “errores” cometidos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/01/el-negocio-del-trasplante-de-organos-de.html).

Pero ya hay varias empresas que aceleran la creación de un cerebro digital, como Siemens Healthineers, empresa médica alemana, o Dassault Systèmes francesa que produce software y que se asoció con el organismo público estadounidense FDA (Administración de comida y drogas), para que apruebe lo que llama “el corazón viviente”. “También, la empresa austriaca Golem está creando gemelos de gente vulnerable que vive sola. La idea es que el gemelo digital, monitoree constantemente su salud, alertando a sus cuidadores si se enferman y requieren ayuda”.

Loables los objetivos, aunque, como se señala arriba, con el incentivo de que será un mercado muy lucrativo dentro de poco.

La empresa Neurotwin, surgida de un proyecto financiado por la eurozona, es la que quiere hacer un modelo computarizado del cerebro. Está empeñada en recrear copias de 60 personas que padecen Alzheimer, “quienes recibirán un tratamiento de estimulación cerebral, que ha sido optimizado para sus cerebros”. Se probarán este año y en el 2023, se hará lo mismo “con pacientes con epilepsia, que ofrecen resistencia a los tratamientos para tal enfermedad. Si resultan, la empresa planea estudiar a pacientes con esclerosis, rehabilitación de derrames y los efectos de la psicodelia”.

Explica Giulio Ruffini, coordinador de Neurotwin, lo que comentaba arriba, que es un modelo computarizado de un cerebro, que se obtiene con “el MRI y 10 minutos de encefalografía, con lo que se crea un modelo computacional, que captura la actividad eléctrica del cerebro y también simula los principales tejidos cerebrales, incluyendo el cráneo, el fluido cerebroespinal, cuero cabelludo y materia gris y blanca”.

También, se incluirán “modelos de masa neural”, que simularán el comportamiento de las neuronas conectadas entre sí, usando el “conectoma” de la gente, “que es el mapa de las conexiones neurales en el cerebro. En el caso de la epilepsia, algunas áreas del conectoma, podrían estar sobrexcitadas o en un derrame, aquél podría estar alterado. Con esos datos, pueden ahcerse infinidad de simulaciones, hasta que encontremos lo que buscamos”, dice Ruffini.

Pero, como sucede, hay algunos aspectos “éticos”. “Por ejemplo, si un paciente tuviera que saber que su gemelo digital ha predicho que sufrirá un ataque cardiaco en dos semanas. Y ¿qué pasaría con el gemelo luego, de que el paciente muriera, tendría ese gemelo sus propios derechos legales o éticos?”

Sobre esa cuestión, Mathias Braun, “experto en ética de la Universidad alemana de Erlangen-Nurnberg, dice que aunque esos gemelos del cuerpo proporcionan rutas para nuevos tratamientos, enfrentan retos, por el hecho de quién tendría la propiedad, la empresa que lo hizo o el paciente o de que éste paciente rechazara las predicciones hechas, pues podrían afectar su póliza de seguro de vida o convertirlo en un esclavo digital”.

Lo mismo dice Manuel Guerrero, neurocientífico de la Universidad sueca de Uppsala, quien dice que los datos recolectados de los pacientes, serán protegidos por la Reguladora de la Protección de Datos Generales de la Unión Europea, “lo que significa que el paciente dará su consentimiento para emplear su información”.

También, dice Guerrero, que están revisando si el concepto “gemelo digital”, se puede aplicar en el cerebro, pues es un órgano muy complicado, “a diferencia de riñones o corazón, de los que ya se han hecho gemelos digitales”.

Ana Maiques, CEO de la empresa Neuroelectrics, también dedicada a lo mismo, dice que no se trata de decir “hagan esta tecnología y luego veremos lo que pasa, pues si no se resuelven las cuestiones éticas y morales que eso pueda atraer, habrá problemas”.

Así que, allí está, otro cuestionado adelanto aplicado a la salud. Puede realmente ayudar o quizá no.

Muy probablemente, siendo un simple modelo, no tan evidentemente complejo como el cerebro, puede ser que lo que prediga, no le suceda realmente al paciente. Puede decirle que está muy mal, pero, a la mera hora, no resulte su vaticinio y sea otra enfermedad. Pero el paciente, ya habrá pagado una fuerte suma, por adelantado – que será sólo para adinerados, es de suponerse –, con tal de que le crearan tal modelo cerebral. Seguramente la empresa se defenderá con que “no nos hacemos responsables de resultados erróneos”.

No sólo eso, sino que lo puedan “patentar”, sin que el paciente se entere, y hasta lo injerten en una computadora, para crear un “doble cibernético” de Juan Rodríguez, por ejemplo.

Y si fantaseamos más, que hackers roben esos gemelos cerebrales y pidan recompensas para devolverlos.

Por absurdo que parezca, todo puede suceder.

 

Contacto: studillac@hotmail.com