lunes, 6 de febrero de 2017

Trump y la política del Far West



Trump y la política del Far West
por Adán Salgado Andrade


El empresario estadounidense Jay Gould (1836-1892), el clásico yanqui self-made, o sea, formado por su propio esfuerzo, llegó a dominar el negocio de los ferrocarriles, justo cuando este medio de transporte se expandía por todos los Estados Unidos (EU), como forma de garantizar el control total de los territorios arrebatados a los indígenas, primero, y luego, a México. Su padre, Jason, era un  granjero y Gould decidió que eso no era lo suyo, así que aquél lo llevó a una escuela local, en donde lo abandonó a su suerte, con cincuenta centavos y una bolsa de ropa. Gould aprendió contabilidad y su primer empleo fue administrar el negocio de un herrero. Aprendió también contabilidad y agrimensura y poco a poco fue ascendiendo tanto en empleos, así como en ambiciones. Los historiadores lo consideran el clásico ejemplo del empresario que no tenía ningún tipo de escrúpulos para lograr sus objetivos, incluso, como muchas veces hizo, esconder oro para subir su precio o matar a sus “enemigos”, si era necesario. Una muy ilustrativa frase que usaba cuando enfrentaba problemas de huelgas en sus empresas era que “Puedo alquilar a la mitad de los obreros de este país para que asesinen a la otra mitad”. Tan ambicioso era que, justo por su especulación con el oro, fue que provocó un viernes negro el 24 de septiembre de 1869, cuando los mercados financieros estadounidenses tuvieron una brutal caída y las ganancias bajaron de 65 a 35% (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Jay_Gould).
Gould era, pues, un verdadero representante de su tiempo, aquel del Far West, cuando la mayor parte de los problemas se arreglaban a balazos, tal y como lo hicieron ladrones famosos como Billy the Kid o Jesse James.
Y, a fin de cuentas, no es de sorprender, ya que EU es un país cuyos obscuros orígenes tuvieron que ver con las mezquinas ambiciones de gambusinos, ladrones, tramposos y otros personajes de dudosa calaña, que ocuparon tierras de nativos, como apaches o sioux, como si fueran suyas, sólo por el hecho de la superioridad militar. Lo mismo hicieron con el territorio arrebatado a México años después (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2015/06/en-torno-los-obscuros-origenes-de.html).   
Esa es justamente la tradición que recoge Donald Trump, arreglarlo todo mediante prepotentes órdenes que salen de la realidad, combinado, claro, con su megalomaniaco deseo de poder (Hay evidencia de que en una conversación telefónica que tuvo con Enrique Peña Nieto, además de decirle que no necesitaba a México, lo amenazó con enviar tropas, si no podían los soldados mexicanos con el narcotráfico. Ver: https://es-us.noticias.yahoo.com/pena-nieto-reganado-y-humillado-por-trump-en-llamada-telefonica-224908063.html).
Esa prepotencia más propia de un cowboy arreando al ganado, que de un “presidente” la ha aplicado en sus logros empresariales, marcados siempre por una tendencia a lograrlo todo y a abarcar cuanto sea posible.
Para comenzar, sus negocios no se limitan a EU, sino que abarcan varios países: Escocia, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Indonesia, Canadá, Seúl, Panamá, República Dominicana, India, Filipinas y Uruguay, así que es hipócrita que diga que los empleos se los “llevan” muchas empresas de EU, si él mismo tiene tantas inversiones fuera. Justo porque en Dubái, capital de Dubái, uno de los Emiratos Árabes Unidos, Trump tiene hoteles y edificios o en Indonesia, en donde también posee buenos negocios, fue que no impidió la entrada de ciudadanos de esos países, también mayoritariamente musulmanes.
La mayor parte de sus negocios son los bienes raíces, como torres de oficinas, y suites de lujo, además de hoteles y campos de golf, programas de televisión, cursos de “superación personal” (por cada conferencia que ofrece recibe un millón y medio de dólares), pero también ha incursionado en la elaboración de vinos, agua embotellada, perfumes, línea de ropa y, por supuesto, eventos mediáticos, tales como los concursos de belleza de Miss Universo y otros.
Además, su logo y nombre pueden alquilarse, con tal de que eleve el “prestigio” el hotel o desarrollo inmobiliario que pagará el derecho a portar el logo de The Trump Organization. (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/The_Trump_Organization).   
Es de familia tanta ambición, pues su abuela, Elizabeth, fue la iniciadora del negocio de los bienes raíces, ya que gracias a una pequeña fortuna que su esposo Frederick le dejó al morir él en 1918 de influenza, fue que la viuda dividió el terreno en donde tenía su casa y construyó departamentos que de inmediato vendió. Era tan celosa de su deber de cuidar los negocios de la familia, que aun a sus 70 años, seguía recogiendo, personalmente, las monedas de las lavadoras que se alquilaban en los edificios de departamentos que los Trump fueron poseyendo con el tiempo. O sea, que la señora no perdonaba ni los quarters.
Esa avaricia, combinada con un espíritu de prepotente superioridad, fueron inculcadas en su nieto Donald, quien no sólo administró muy bien el negocio sino que lo ha ido ampliando a la par de sus megalómanas ambiciones, incluso, la de coronarse como presidente de EU, justo porque representa a la mitad de estadounidenses que, como él, sienten que su país debe, nuevamente, convertirse en el centro de la atención mundial.
Se calcula la fortuna de Donald Trump en $3700 millones de dólares (mdd), de acuerdo con la publicación Forbes (http://www.forbes.com/profile/donald-trump/). Eso explica por qué se asignó sólo un dólar de sueldo anual como presidente. Hay que reconocerlo, es una muy populista, pero efectiva medida, que aquí tendrían que hacer algunos de los mafiosos que están en el poder.
Tampoco ha tenido empacho Trump en eliminar lo poco bueno que Obama, su antecesor, hizo, tal como el seguro médico universal, el bautizado como Obamacare, ni tampoco en echar atrás medidas como la de prohibir la construcción de dos oleoductos a través de tierras sagradas de la tribu sioux Standing Rock. Trump pretexta que son creación de empleos, pero no podía dejar de lado los muy fuertes intereses económicos de los barones energéticos, sus aliados políticos (ver: http://heavy.com/news/2017/01/trump-dakota-access-pipeline-executive-order-dapl-standing-rock-no-keystone-investment-energy-transfer-partners-kelcy-warren-donation/).
El trato que está dando a esos nativos estadounidenses es similar al que recibían en el siglo 18, cuando por la expansión territorial y colonialista de EU, los criminales invasores los trataban peor que a animales salvajes. En el libro Shadows at Dawn (Sombras al amanecer, Penguin Books), escrito por Karl Jacoby, se describe la cotidiana barbarie y violencia con que se trataban a los apaches que quedaron en Arizona, luego de que ese territorio, antes mexicano, fue robado por aquél país a México: “En los 1860’s, la mayoría de los colonos en el territorio habían adoptado la política de asesinar a todos los apaches que se encontraran. Era la rígida regla, en todo el país, de disparar a estos salvajes, nada más encontrarlos. En la de mente muchos arizonianos, el elusivo carácter de los apaches, justificaba tales acciones… En una ocasión, después de que varios mineros ingleses emboscaron a una partida de indígenas, uno de los participantes cortó las cabezas de cinco de los apaches asesinados en el sangriento encuentro y empleó sus sesos para curtir una piel de venado, comportamiento que molestó a algunos de los mineros, pero a otros los hizo reír a carcajadas”. Esas y otras brutalidades cuenta Jakoby en su muy recomendable libro, justo una recolección de la barbarie ejercida contra los nativos estadounidenses y que, al parecer, el megalómano Trump trae en su maldita genética.
Por otro lado, sus absurdos intentos de hacer America Great Again, lo está llevando a confrontarse con muchas corporaciones, que tienen fuertes intereses en lugares como China o México, por supuesto. Empresas como Ambarella, fabricante de semiconductores, u otras tecnológicas, como Marvell o Diana Shipping Inc., Safe Bulkers, Star Bulk Carriers Corp., Golden Ocean Group, Navios Maritime Partners, Broadcom Ltd., Qualcomm Inc., NXP Semiconductor, Texas Instruments, AMD, Apple, Intel, NVIDIA, Western Digital, Eastman Chemical, PerkinElmer, Coach, Tiffany & Co., 3M, GoPro Inc., MacDonald’s Corporations, son algunas de las empresas que tienen muy fuertes intereses asentados en China y que, si Trump siguiera con sus absurdas ideas proteccionistas de que todo se haga en EU, muy fácilmente muchas de ellas quebrarían, como Ambarella, que sostiene el 90% de sus operaciones con ese país (ver:  http://www.cbsnews.com/news/trump-china-trade-war/).
El hecho de que Trump prohibió a Ford construir una nueva planta en México, ya ocasionó que tal empresa reporte pérdidas por $200 mdd por tan absurda medida (ver: http://www.milenio.com/negocios/ford-planta-mexico-perdidas-cuarto-trimestre-trump-milenio-noticias_0_891510913.html).
Justamente si esa o miles de empresas estadounidenses (y de otros países, claro), establecen maquiladoras o armadoras en México, es por el bajo costo de la mano de obra que pagan. Tal medida lo único que ocasionará es que los automóviles estadounidenses eleven sus precios y no sean tan competitivos como los coreanos o japoneses. Matará Trump con sus equivocadas (para el capitalismo salvaje) medidas a las automotrices y a muchas otras corporaciones. Por eso ya hay gran preocupación entre éstas.
Justamente el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) se hizo para beneficio no de México, sino de las empresas estadounidenses que vieron ventajas en no pagar aranceles, pues al trasladar su producción aquí y reexportarla a EU, aumentan bastante sus ganancias. Y el “déficit” comercial que menciona Trump que tiene EU con México, no es con el país, sino con las corporaciones que han sabido sacar ventaja de tan nefasto tratado.
Para México el TLCAN ha significado irnos desindustrializando, la caída del campo, la privatización de nuestro petróleo, de nuestras aguas, de nuestros aún vastos recursos. Así que si Trump lo elimina, pierden sus corporaciones, no el país. Particularmente es en la producción alimentaria que estamos mucho peor con el TLCAN, pues ya importamos más de la mitad de los alimentos que consumimos, incluso maíz, algo vergonzoso, pues México es el sitio originario de ese básico cereal (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2007/12/apertura-total-del-agro-mexicano-al-tlc.html).
Eso podría ser una medida positiva, pues, como bien dice el vox populi, no hay mal que por bien no venga. Forzosamente se tendrían que diseñar medidas económicas que nos hicieran más autosustentables, comenzando con la producción agrícola (ya no importaríamos tantos alimentos de EU), incrementar la petroquímica construyendo más refinerías, impulsando nuestra investigación científica y tecnológica, pero, sobre todo, mirando hacia el sur, hacia países latinoamericanos como Bolivia, Ecuador, Brasil, Colombia o Venezuela. Si en lugar de habernos integrado al TLCAN lo hubiéramos hecho al Mercosur, en su momento, no tendríamos estos problemas. Y si históricamente nos hubiéramos aliado más con Latinoamérica que con EU, seguramente estaríamos en mejor posición y no a merced de un país mayoritariamente racista y enfermo de poder, como Trump.
Ya Evo Morales declaró que México debe de mirar y asociarse más al sur. Eso debemos de hacer (ver: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2017/01/27/evo-morales-convoca-a-mexico-a-mirar-mas-al-sur).
Y no pasemos por alto que su promesa de “construir el muro”, debería de haber sido la de terminarlo, ya que el muro ya existe en muchos lugares, pues desde 1994 se inició su construcción, en la era de Bill Clinton, y ha seguido desde entonces. Analistas estadounidenses realizaron un estudio de factibilidad y hallaron que nada menos que la cementera mexicana CEMEX podría resultar muy favorecida para la conclusión del muro, que se haría similar al que rodea a los palestinos en Gaza y Cisjordania, mediante paneles prefabricados de concreto, nada más para que se vea que no hay escrúpulos para el capitalismo salvaje, (ver: http://www.marketwatch.com/story/company-best-positioned-to-benefit-from-a-trump-wall-is-mexican-2016-07-15).  
El enclave neocolonial llamado “Israel” mantiene a los palestinos como prisioneros en campos de concentración, rodeados de altos muros que los separan de los judíos, con tal de que aquéllos no “les ocasionen problemas” (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/04/el-holocausto-palestino-manos-de-israel.html).  
Por algo fue que Trump no tuvo empacho en declarar que los mexicanos son para los estadounidenses, como los palestinos lo son para los judíos. Vaya más racista y xenofóbica declaración. Es absurdo que, en pleno siglo veintiuno, cuando en otros lugares se han derribado muros, como el que separaba a las dos Alemanias, se erijan nuevos. Y eso no garantizará que EU sea más seguro. Al contrario, será más odiado dicho país por sus acciones aislacionistas y proteccionistas.
En fin, Trump puede hacer con su país lo que quiera, pues finalmente fue elegido “democráticamente”.
Lo que no debemos permitir es que la mafia en el poder de este país tome al megalómano como una cortina de humo para tapar todos los otros graves problemas que está ocasionando, que por tantos años se hayan practicado políticas entreguistas y sumisas, beneficiadoras solamente de los intereses de las gansteriles corporaciones que, en contubernio con las mafias políticas, han llevado a este saqueado país a la ruina económica, social, ecológica, tecnológica, alimentaria, cultural… que padecemos. La violencia y la impunidad imperantes son consecuencia de tanto oprobio, y si no lo entendemos en estos cruciales momentos, puede tal mafia aprovecharse para renovar su maltrecho, maquiavélico poder.
Finalmente, aquí tenemos muchos Trumps mexicanos de los cuales preocuparnos y deshacernos.

    
     


martes, 24 de enero de 2017

Manipulación estadística



Manipulación estadística
por Adán Salgado Andrade

Cuando hace algunos días el inepto EPN intentó dar una “justificación” del por qué se habían subido los combustibles, objetó una serie de cifras que, según sus analistas, eran equivalentes a lo que se habría dejado de proporcionar si tal aumento no se hubiera dado. Adujo que se habría afectado el “seguro popular”, recortes educativos y otros “programas” sociales. También agregó que se hubieran gastado $200 mil  millones de pesos más si no se hubiera dado tal aumento, por el “subsidio” a la gasolina. No sólo causó enojo su absurda frase de “¡Ustedes, qué hubieran hecho!”, sino que empleó como justificación el encarecimiento del petróleo y de la gasolina, algo totalmente falso, pues, como es de todos conocido, el precio del crudo ha bajado considerablemente, lo que dio lugar, sobre todo en Estados Unidos, país de donde importamos la mayor parte de la gasolina que consumimos del exterior, a bajar el precio del combustible, justo porque el petróleo bajó (ver: https://mundo.sputniknews.com/americalatina/201701061066051452-pena-nieto-explica-razones-gasolinazo/).
Es esa manipulación numérica, presentar datos “estadísticos” supuestamente fiables, lo que da lugar a que se presenten como verdades, cuestiones falsas y poco representativas de los problemas de todo tipo que enfrentamos a diario, sobre todo porque el capitalismo salvaje, en contubernio con las mafias políticas de todos los países del mundo, quiere presentarse como el salvador universal y que su existencia debe de seguirse garantizando pues es el “mejor sistema” económico, jamás creado por la humanidad.
Una de las disciplinas que imparto en la universidad es precisamente la estadística social y siempre advierto a mis estudiantes la facilidad con que tal estadística puede emplearse para manipular resultados, sobre todo cuando se elige una “muestra” tendenciosa, o sea, no representativa del problema. Por ejemplo, si se quisiera presentar que todo el mundo está de acuerdo con las “reformas” energéticas, educativas y laborales impuestas por la mafia priísta, bastaría hacer una encuesta con sectores tradicionalmente priístas, como, por ejemplo, vendedores ambulantes asociados a alguna agrupación controlada por tal mafia para que los resultados fueran los buscados por los “investigadores” oficiales. Y eso es algo que está sucediendo a  nivel mundial, como veremos.  
En un artículo reciente del periódico inglés The Guardian, titulado “Por qué la estadística perdió su poder y por qué deberíamos de temer lo que sigue”, se hace todo un análisis de cómo la estadística, sobre todo la oficial, se ha usado, casi desde que se creó, como una forma de control, pero también de manipulación.
Cita el caso de Inglaterra, en donde, aunque a la gente le digan que la inmigración es buena para su país, y les muestren los números, ya no lo creen, pero, en cambio, sí se conmueven con una historia individual de, por ejemplo, cómo un niño sirio se murió ahogado por falta de ayuda, algo que les puede ocasionar más empatía, que las cifras. Exigirán que se ayude a los inmigrantes para que no se ahoguen, pero que ya no se les permita seguir llegando a su país.
Abunda en que precisamente porque las estadísticas han abusado de su poder numérico para imponer criterios oficiales de “desarrollo económico”, que sólo beneficien a algunos, es que cada vez menos la gente cree esos intrincados cálculos. Es probable que la inmigración ayude a algunos sectores (por ejemplo, a los que contratan inmigrantes para pagarles menos), pero en algunos otros casos, la llegada de inmigrantes puede ser una carga. Otro ejemplo que se señala es que el 68% de los que votaron por Donald Trump en Estados Unidos (EU), desconfían de la estadística económica de que todo va “muy bien”, pues muchos de ellos han quedado desempleados debido al acelerado proceso de desindustrialización que ha experimentado dicho país (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2014/05/decadencia-y-desindustrializacion-de.html).
Fue algo que, acertadamente, empleó Trump para ganar, el prometer – populista y falsamente – que devolverá empleos a EU, algo totalmente contrario a la lógica del capitalismo salvaje.
Todo eso es porque la estadística, en efecto, se ha convertido en una forma empleada por las mafias en el poder para influir en la gente credibilidad, que acepten que realmente se está haciendo mucho por el país y su población y que, de otra forma, no se podrá crecer si no se suben, como aquí, precios de gasolinas, si no se hacen reformas energéticas, educativas o laborales, si no se construye tal megaobra… y un sinfín de mentiras.
Como siempre, un índice favorito para ocultar el consecuente incremento de precios es el de la inflación, que aquí, asegura el INEGI, no será superior “al 5%” (ver: http://www.jornada.unam.mx/2017/01/24/economia/019n2eco).
Obviamente es absurdo, pues el mismo índice inflacionario es un engaño, ya que, por ejemplo, el pasaje en el estado de México, de los casos que me he enterado, subió de 13 a 17 pesos, lo que es 4 pesos, o sea, casi 31%, y eso significaría ocho pesos más diarios para los resignados usuarios. Si alguien se gastaba sólo los 26 pesos de pasaje diarios, o sea, 780 pesos mensuales, ahora se gastará 780 más 240 pesos, es decir, 1020 pesos al mes. Suponiendo que su salario sea de 600 pesos a la semana, si antes el pasaje significaba 32.5% de su salario, ahora será 42.5%, así que en términos salariales será de 10% más el incremento del ya, de por sí, costoso pasaje (actualmente, casi 40% del salario familiar se gasta en transporte). Eso sería el impacto directo de dicho rubro para el salario y también significará una cadena de aumentos, que, al menos, implicarán un diez por ciento de aumento. Y seguirá subiendo la gasolina. Por eso es que cada vez son menos creíbles las estadísticas.
The Guardian analiza la historia e indica que fue justo por la necesidad de los grupos en el poder de entonces, que se buscó la forma de contar los recursos que se tenían, tanto de población, lo que se producía, así como de riqueza. Lo curioso era que, al principio, sólo se encuestaban los sectores más poderosos, como si de ellos influyera la salud del país. O sea, a los pobres, no se les tomaba en cuenta, como si no existieran. Ya, después, se incluyeron a todos los sectores, pero porque así era más exacto el cálculo, pues finalmente los pobres también contaban en cuanto a que eran parte del país y había que hacer algunos gastos en obras de caridad para que sobrevivieran, lo que requería recursos.
Uno de los grandes errores de la estadística, desde el comienzo, fue que todo lo sintetizó a promedios y a “estandarizar” a las poblaciones de estudio, reduciendo todo a un solo modelo. Por ejemplo, si aquí se dice que el alumno promedio pasa 4 horas viendo el Facebook, eso es un absurdo si se toma en cuenta que, por ejemplo, en la sierra de Oaxaca, ni a luz llegan en muchos lugares. Y es la perversión de haber aplicado la “reforma educativa” al parejo, sin tomar en cuenta las condiciones educativas, económicas, y sociales de los distintos grupos de población del país, sobre todo de los alumnos, muchos de los cuales, ni siquiera desayunan cuando van a la escuela.
El mejor ejemplo de ocultamiento estadístico es el Producto Interno Bruto, PIB, creado por allá de los 1920’s, que se define, grosso modo, como la suma de todas las transacciones de la sociedad y del sector público. 
Se ha abusado de tal concepto, como si todo dependiera de eso. Si crece es señal de que estamos bien, aunque no lo estemos. Por ejemplo, ahora, con el alza de las gasolinas, el PIB puede subir, porque estaremos comprando “más”, pero no estamos comprando más gasolina, sino que la estamos pagando más cara. Y eso se tomaría como señal de que “crecimos”, pero no es así, pues el PIB es una forma engañosa de mostrar el “progreso”.
Derivado del PIB, es el ingreso per cápita, aún más engañoso, el que se obtiene dividiendo el PIB entre el total de la población. Para el 2015, tal índice fue de $9445 dólares por habitante, lo cual pudiera parecer relevante, pero no lo es, no para la mayoría de los mexicanos, pues eso significaría haber tenido 202 mil pesos cada quien ese año.
La realidad es distinta. Si alguien gana 80 pesos de salario mínimo al día, como sucede con casi la mitad de asalariados en el país, eso significa $29200 pesos al año, apenas 14.45% de dicho ingreso, así que ¿en dónde quedan los otros $172800 pesos?
Ni tampoco es una forma de medir a millonarios como Carlos Slim, pues con su fortuna de 50 mil millones de dólares (mdd), equivaldría a 5,293,807 veces el ingreso per cápita mencionado antes. Como se ve, es abismal la diferencia.
Otra técnica estadística es la llamada “encuesta de opinión”, que también se comenzó a hacer en los 1920’s. Además de que actualmente se abusa de tal técnica, se puede manipular perfectamente para que las “muestras” correspondan sólo con el objetivo específico de la investigación, como señalo arriba. Dejan de ser la mayor parte de las veces representativas, pues se sacan sesgadas, o sea, se manipulan en ciertas poblaciones, para que se obtenga el resultado deseado.
Un problema adicional de una “encuesta de opinión” es igualmente estandarizar a la población de un país, pues los estadistas no toman en cuenta que en ciertos estudios, los económicos, por ejemplo, no se puede hablar de una “normalidad”. Por ejemplo, no se pueden investigar los hábitos alimenticios al azar, pues no come lo mismo un habitante de Polanco, que uno de Iztapalapa. Pero lo que menos les preocupa es hacer tal necesaria diferenciación. Eso se ha tratado de compensar con la selección de muestras “representativas”, lo cual, no siempre se logra.
Es algo en lo que también hago énfasis al impartir la materia de estadística social, que no se podrá realizar un estudio socio-económico si no se conocen ciertos aspectos, de antemano, del grupo social que se investigue y para ello se requiere de un bagaje cultural y político que haga entrar a los investigadores en contacto con los problemas previamente, antes de realizar estudios estadísticos. Pueden detectarse de antemano, por ejemplo, problemas de inseguridad, de desnutrición, de abandono de la población y otros si se cuenta con la suficiente experiencia.  
Así que puede dar una idea más amplia la estadística de una problemática, pero no lo es todo para aplicar soluciones, si no se posee tal experiencia en cuestiones económicas, sociales, políticas, culturales, idiosincráticas, étnicas, de tejido social, lazos familiares y muchas más.  
En todo caso, valen las estadísticas cuando muestran la desigualdad a la que hemos llegado, como, por ejemplo, que sólo ocho hombres tienen una fortuna equivalente a la de la mitad de la humanidad, 426 mil mdd, y que el porcentaje, que se obtiene dividiendo 8 entre los 7500 millones de humanos que somos, multiplicado por cien, da un 0.0000001% o sea, un millonésimo de porcentaje, es ¡absurdo! (ver: http://www.bbc.com/mundo/noticias-38632955).
Como se ve, no todo el mundo se “desarrolla” y “crece” económicamente, sino ya menos del 1% que se mencionaba hace poco.
Claro, la camarilla de mafiosos en el poder que controla a México, insiste en que tendrá un impacto “marginal” el alza de la gasolina. Pero es porque a esos parásitos les dan vales de gasolina, que en el caso de los “senadores”, son de 700 mil pesos anuales, así que ni les afectará, pues son 60 mil pesos mensuales extras de salario, a sus de por sí elevados sueldos, a esos zánganos que sólo levantan el dedo para seguirnos empobreciendo, reprimiendo y exprimiendo (ver: http://www.jornada.unam.mx/2017/01/20/politica/015n3pol).
Otro problema con la estandarización poblacional es el de que con una categoría se abarcan muchos sectores. Por ejemplo, aquí, el INEGI, toma a los franeleros o los vagoneros como “empleados”, y es por ello que no “crece mucho” el desempleo, por esas categorizaciones oportunistas. Esos serían, más bien, subempleos, pero, para efectos estadísticos, se toman como empleos y por eso, como dije,  no es alto el desempleo, según la mafia en el poder. Otro factor más para no creer en las “estadísticas oficiales”.
Además, las encuestas de opinión no toman cuestiones tan subjetivas, pero igualmente importantes, como el estado de ánimo de los encuestados. Sólo se preocupan aquéllas de que se llene una casilla en un cuestionario, y no se pregunta qué tan de humor se está para llenarlo. Claro, lo de menos es que la persona elegida no quiera contestar, pero ¿qué pasa con la que sí lo hace? Habría que agregar una pregunta sobre el estado de ánimo que tenga quien la conteste, se comenta en el artículo referido. Me parece adecuado, pues así también se sabría un poco del factor psicológico.
Es justo ese factor psicológico, también llamado sentir social, el que ahora se está enfatizando. Y nada más óptimo para medir tal factor que los millones de opiniones que los usuarios de las distintas “redes sociales” dejan en ellas al comentar un video, una noticia, una película, sobre un personaje de la farándula, un mafioso político… y así por el estilo.
Facebook (FB), por ejemplo, cuenta con 1790 millones de usuarios activos (ver:  https://www.statista.com/statistics/264810/number-of-monthly-active-facebook-users-worldwide/).
Así que es un excelente muestrario del sentir social, que seguramente los operadores de tal red emplean para realizar sus estrategias, qué agregar a la red, qué quitar, qué tipo de publicidad poner, cómo controlar a sus usuarios… y así, por el estilo. Pero, como señala The Guardian, si analizan los datos, no lo hacen público y sólo lo emplean para sus muy personales y egoístas intereses.
Pero ya comienzan a surgir empresas que analizan ese factor psicológico, digamos, el estado de ánimo de la sociedad. De hecho, se acusa a FB de que “ayudó” a Donald Trump a ganar la elección, cosa que el fundador de tal sitio, Mark Zuckerberg, niega. Pero no lo hizo directamente, sino que gracias a sus millones de comentarios dejados por sus usuarios, una empresa, Cambridge Analytica, CA, pudo analizar el sentir y comprobar que la mitad de estadounidenses estaban muy enojados con los demócratas y sus incumplidas promesas, sobre todo porque, en su momento, Barack Obama aparentaba ser distinto y que corregiría muchos de los males dejados por George Bush, más no fue así. Steve Bannon, accionista de CA, junto con Peter Thiel, fueron los asesores de Trump y desde el comienzo idearon la campaña de éste empleando a FB y a Twitter. De hecho, fue mucho más barata y, finalmente,  más efectiva que la costosa e inútil campaña de Hillary Clinton.
CA en su sitio presenta, justamente, un video en donde uno de sus ejecutivos es entrevistado, a propósito del triunfo de Trump y comenta qué factores analizó la compañía para elaborar una estrategia política para el hoy presidente de EU (este es el link:  https://cambridgeanalytica.org/).
Pudo así CA detectar ese malestar de la mitad de los estadounidenses y con esos resultados, los asesores de Trump estaban seguros lo que el racista magnate debía de postear en sus cuentas de FB y de Twitter y llegarle, populistamente, a la gente, con certeros comentarios de que entendía su enojo y su decepción, pero que les prometía que, bajo su mandato, EU sería grande de nuevo. La frase “Make America great again” fue efectiva en ganarse a millones, a conquistar, justamente, el sentir social de por lo menos la mitad de los votantes.
Fue esa una táctica que los encuestadores tradicionales, sólo basados en sesgadas y no representativas “encuestas de opinión”, no tomaron en cuenta y que demuestra, cada vez más, como el factor psicológico, emanado de los millones de “datos crudos”, es de suma importancia de aquí en adelante. Por eso todos los demócratas, incluida Hillary Clinton, se quedaron fríos por la terrible derrota que le infligió Trump en las urnas. 
Por ejemplo, si aquí hubiera investigadores que se tomaran la molestia de revisar sitios de FB de adolescentes, quizá pudieran detectar cuáles son sus exigencias, qué es lo que demandan, por qué, a pesar de tantos programas de sexualidad y control natal, sigue tan alto el embarazo en chicas adolescentes.
O identificar ciertas tendencias que inciten conductas violentas, como lo ocurrido hace unos días en Monterrey, cuando un alumno de secundaria balaceó gravemente a una maestra y tres alumnos y luego se suicidó. Por cierto que su actuar fue similar al que en su momento emplearon Dylan Klebold y Eric Harris, quienes en abril de 1999 provocaron una matanza en la preparatoria de Columbine, luego de lo cual, se suicidaron. Ellos anunciaron un día antes que provocarían una matanza, tal como lo hizo el chico de Monterrey. Quizá haya estado familiarizado con la historia (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Columbine_High_School_massacre).
Muchos creían que Trump no ganaría, pues se pensaba que sólo era él, pero, en realidad, estaba representando casi al 50% de los estadounidenses que son como ese racista, los así llamados red necks, la mayoría WASP’s (White Anglo Saxon Protestants). Fue lo que CA pudo detectar, gracias a sus análisis del big data.
Por otro lado, Trump exaltó la “rebeldía” de la gente, similar a aquélla a la que aluden los tecnosolucionistas de la red, de que el Internet debe de ser libre, sin restricciones, y que todo lo que lo caracterice será siempre la total rebeldía y anarquía. Así lo hizo, presentándose él mismo como el “rebelde” que aunque no tenía experiencia política, si tenía “voluntad” para rescatar a EU. Justo eso se señala en un reciente artículo de la revista Wired, que Trump, empleando esas mismas tácticas de supuesta “rebeldía” y “audacia”, ganó las elecciones, a pesar de representar un peligro para la transparencia, multiculturalismo y experiencia que tanto defienden los tecnosolucionistas (ver: https://www.wired.com/2017/01/silicon-valley-utopianism-brought-dystopian-trump-presidency/?mbid=nl_12217_p3&CNDID=32248190).   
Por desgracia, analizar la “gran información” que brindan las redes sociales podría ser excelente para que las mafias en el poder tengan aún más control sobre todos nosotros, simulando “complacernos”, con tal de mantenernos tranquilos y controlados. No dudo que ya se esté haciendo. Y no sólo eso, sino que hasta se manipule a la gente mediante las redes sociales, como se hizo recientemente, cuando se dieron las protestas por el alza de combustibles, que había supuestos “mensajes” por WhatsApp que recomendaban no salir a las calles a protestar, pues habría un “golpe de estado” y otras formas de meter miedo, con tal de que se frenaran tales manifestaciones. Fue una forma de contrarrestar los mensajes que, en efecto, eran enviados por todos los que nos sumamos a tales manifestaciones.
Indudablemente que, como ya señalé, por ejemplo, FB debe estudiar y conocer ciertas tendencias sociales, pero seguramente se abstiene de revelarlas, porque si reportara que en muchas de sus páginas conformadas por millones de personas se incitara a la violencia, se cerrarían y serían millones de usuarios menos. Bajaría su negocio.
En conclusión, si realmente se desea conocer lo mejor posible la problemática social, no bastará ya, en esta época determinada en parte por las “redes sociales”, aplicar encuestas, sino analizar, además, el sentir social, el que, finalmente, puede ser más importante que elaborar tablas numéricas.

Contacto: studillac@hotmail.com