lunes, 4 de julio de 2022

La necedad de minar el mar

 

La necedad de minar el mar

Por Adán Salgado Andrade

 

La nefasta minería marina, busca explotar minerales tan importantes como el oro, la plata, cobre, manganeso, cobalto y otros, que cada vez escasean más en la superficie terrestre.

El sistema es invasivo, depredador y contaminante, demasiado. Consiste en que enormes vehículos submarinos, parecidos a buldóceres, recorrerían el fondo marino, para ubicarse junto a fumarolas, que son como géiseres submarinos que expelen agua hirviendo, rica en minerales. Es en esos sitios en donde, dicen las mezquinas empresas, ávidas de minar el lecho marino, abundan los codiciados minerales y hasta en mayores cantidades que en las minas de la superficie.

Entonces, los buldóceres comenzarían a taladrar el suelo alrededor de esos sitios, destruyendo el lecho en su forma natural y soltando roca pulverizada, la que se disolvería en el agua circundante, creando una especie de esmog marino, muy dañino para las especies marinas que se hallaran cerca, pues iría a parar a sus bronquios, intestinos, pulmones, obstruiría el paso de la poca luz que pueda llegar, dañaría corales, al cubrirlos con ese polvo, y otros potenciales perjuicios que todavía no están bien determinados (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2010/05/mineria-marina-el-nuevo-desastre.html).

Parte de la tierra molida – pues una buena porción se desperdigaría en el agua circundante –,  sería bombeada hasta la superficie, a bordo de barcos, que procesarían ese triturado material, para separarlo de los minerales y metales que contenga. Ese proceso, implicaría contaminación adicional, pues se emplean letales químicos para el método de separación, los cuales, seguramente, se desecharían en el mismo océano. Se perjudicaría adicionalmente a la fuente que estaría proporcionando esos metales y minerales.

Por otro lado, esa infame depredación, acabaría con especies, todavía desconocidas, que podrían combatir enfermedades. Podrían elaborarse antibióticos u otros útiles medicamentos, pero si se comienza a minar el fondo marino, serían destruidas para siempre (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/10/la-depredadora-destructiva-mineria.html).

Y eso, agregaría un estrés adicional a todos los que los mares, de por sí, ya padecen, como millones de toneladas de plásticos y microplásticos, que se desplazan por todos ellos, derrames petroleros, basura radioactiva, elevación de la temperatura, naufragios, aguas negras, sobrepesca y otras infamias (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/02/el-extremo-calor-oceanico-es-ya-un.html).

Por ello, se están haciendo esfuerzos – que bien podrían convertirse en leyes en contra de esa depredadora actividad –, destinados a frenar o, mejor, prohibirla, pues no sería justo que por la ambición de un puñado de empresas, ávidas de ganancias, se estropeara todavía más, irreversiblemente, lo que hemos ido dejando del planeta.

En el artículo del portal ZMEScience, firmado por Fermin Koop, titulado “¿Minería del mar profundo? No vale la pena el riesgo. Crece la oposición a esa controvertida práctica”, en el que señala cómo esa actividad es cuestionada por el impacto ambiental, que no se conoce, que provocaría al océano” (ver: https://www.zmescience.com/science/deep-sea-mining-01072022/).

Inicia Koop el artículo, mencionando que varios políticos, científicos, y activistas, se oponen totalmente a esa depredadora actividad, “sin que antes se conozcan bien las consecuencias que podría ocasionar”.

Señala que el presidente francés Emmanuel Macron, en la conferencia sobre los océanos que se efectuó en Lisboa, dice que “se debe de evitar que la actividad comience, pues no sabemos cómo vaya a afectar a los ecosistemas”.

Qué bueno que una personalidad como Macron se oponga a esa devastación marina. Es de esperarse que lo haga de corazón y no sólo para autopromoverse.

La famosa oceanógrafa Sylvia Earle, también afirmó que “no debe de permitirse la minería marina, nunca, pues podría quebrar ecosistemas, de los que no tenemos suficiente información”.

Y naciones-islas, como las de Palau, Fiji, Samoa, Tuvalu y Guam, también anunciaron que harían una coalición en contra de la nefasta actividad. Países como Chile, pidieron una moratoria de al menos quince años y los “expertos confían que otros países se unirán”.

Pero los países del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Inglaterra y Estados Unidos), hablan de “implementar los más estrictos estándares para la minería marina”. Claro, no hablan de prohibirla, sino de “rígidos estándares”. ¿Se referirán a los que existen para las depredadoras megaminas, que depredan y contaminan los sitios en donde se establecen? Porque si esos son los “estrictos estándares” a los que se refieren, los mares, en pocos años, sumados todos los problemas que ya hemos referido que enfrentan, serán masas acuosas muertas, en donde sólo bacterias perjudiciales puedan habitar.

La ONU, mediante la International Seabed Authority (Autoridad internacional sobre el lecho marino, ISA), “está concluyendo las regulaciones que podrían gobernar la minería marina en altamar, fuera de las jurisdicciones de las naciones. Y hasta que estas reglas globales, estén establecidas, la minería marina no está permitida. Sin embargo, las tensiones, están subiendo en cuanto a los potenciales efectos que tendría esa actividad”. Y, es de esperarse que mezquinas empresas ya hasta lo estén haciendo clandestinamente.

No es posible que se esté considerando, por parte de la ONU, permitir tamaña estupidez. No se ve que los “expertos” de ese organismo mundial, tomen en cuenta los daños que hemos provocado al mar, como para que se siga considerando que se explote el lecho marino, buscando algunos miles de toneladas de minerales, a cambio de ocasionar daños permanentes. Vean, pues, el nivel de mezquindad global, impuesta por este sistema capitalista salvaje, empeñado en explotar y destruir hasta el último reducto de recursos que este devastado planeta pueda todavía ofrecer. Pero esa depredación y contaminación global, que están convirtiendo al planeta en un indigente sin recursos, lo único que está haciendo, es que cada vez sea más inhabitable. Los perjudicados, seremos los millones de humanos que lo habitamos y que moriremos irremediablemente cuando desaparezca la habitabilidad que todavía nos ofrece (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/02/al-acabar-con-sus-recursos-estamos.html).

Todo porque, como referí antes, escasean los metales y minerales en la superficie, para tantos millones de mercancías que se sobreproducen, para satisfacer el impuesto consumismo, sin el cual, el capitalismo salvaje, no podría existir. Se crean supuestas “alternativas y energías verdes”, presumiblemente, para reducir la contaminación, pero, para obtenerlas, se depreda más. Es el caso de los sobrevalorados autos eléctricos, que no son la panacea para terminar con la contaminación. Al contrario, sólo son un nuevo impulso al consumismo, que la gente crea que está haciendo un “bien” al planeta, al adquirirlos. No se toma en cuenta que se requiere más energía para hacerlos, que un auto convencional, que las baterías, no son reciclables y que los materiales para elaborarlas – cobalto, litio y grafito – depredarán y contaminarán adicionalmente más de lo que ya lo hemos hecho (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/09/los-autos-electricos-no-son-la-panacea.html).

Además, sin que se estudien “profundamente” sus efectos, es claro que es una dañina actividad que, como dije, hará peligrar a todo el ecosistema marino.

Y aquí cabe preguntarse, ¿qué necesita la humanidad, para entender que está excediendo muchos límites? Esos excesos, ya se están experimentando, con todos los eventos climáticos extremos, como largas sequias, poderosos huracanes, intensas lluvias, megaincendios forestales, derretimiento de polos y glaciares y elevación del nivel del mar (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2021/09/los-impredecibles-y-cada-vez-mas.html).

Quizá sólo entendamos con un evento catastrófico planetario, que nos llevara a la extinción masiva.

Sí, todos, a punto de morir en masa, probablemente reflexionaríamos en ese momento, de que nunca cuidamos convenientemente a nuestro noble planeta.

 

Contacto: studillac@hotmail.com  

sábado, 2 de julio de 2022

El manto terrestre mantiene los niveles oceánicos

 

El manto terrestre mantiene los niveles oceánicos

Por Adán Salgado Andrade

 

El nivel del mar, debido al calentamiento global, inducido por el nefasto capitalismo salvaje, está subiendo, debido al derretimiento de los polos y los glaciares. Tan sólo, cuando el glaciar denominado Doomsday, ubicado en la Antártica, se derrita – que lo está haciendo aceleradamente –, el nivel oceánico subirá unos tres metros, sin contar lo que los otros deshielos produzcan en pocos años (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/01/cuando-el-glaciar-doomsday-se-derrita.html).

Pero, fuera de esa elevación por el derretimiento de polos y glaciares, hay un mecanismo que ha garantizado durante millones de años, que el nivel, digamos, normal, de los océanos, se haya mantenido. Y es lo que se denomina “lluvia del manto”, generada por una capa de unos 410 kilómetros de espesor, que queda, justamente, debajo del fondo oceánico.

Para que esto quede más claro, recordemos las capas de las que está formada la Tierra. El Centro Interno (inner core), el más caliente, tiene una extensión radial de 1,220 kilómetros. Luego, viene el Centro Externo, (outer core), cuya longitud radial es de 2,250 kilómetros. Enseguida, está el Manto, que mide 2,900 kilómetros. Después, está la Capa Oceánica (ocean crust), que mide entre 7 y 5 kilómetros. Por ultimo, la Capa Continental, que va de 10 a 75 kilómetros (ver: https://education.nationalgeographic.org/resource/core).

Es, precisamente, debajo de los océanos, en donde se halla la mencionada capa que genera la “lluvia del manto” mencionada. Es lo que expone el artículo de la revista digital Hakai, titulado “Cómo el océano, dentro del Manto terrestre, afecta la habitabilidad del planeta”, firmado por Theo Nicitopoulos, quien agrega que “un nuevo modelo, sugiere que la ‘lluvia del manto’, que surge del interior del manto terrestre, asegura que siempre tendremos océanos externos”.

La teoría expuesta es interesante. Propuesta por los geocientíficos Denis Andrault y Nathalie Bolfan-Casanova, de la Universidad Clermont Auvergne, en Francia, sugiere que hay agua descompuesta en hidrógeno y oxígeno, contenida en unos 410 kilómetros debajo del fondo oceánico, que se está generando, debido a las altas temperaturas y que es la que repone el agua que se filtra por entre las fallas tectónicas y otras fisuras del fondo oceánico.

“Ese océano, es como si fuera otro océano, el más grande del planeta. Contiene agua que no es líquida, no hay peces. De hecho, esa agua, está descompuesta en hidrógeno y oxígeno y adherida a rocas, almacenada, la mayoría. Cuando la roca sólida del manto, se satura con agua químicamente disociada, puede transformarse en un lodo rico en agua. Cuando eso sucede, sube hacia los océanos. Los investigadores llaman a ese proceso lluvia de manto”, señala Nicitopoulos.

Podríamos hacer la analogía de que el manto es como una esponja, que se va saturando de agua y cuando ya contiene mucha, la suelta. Eso, teorizan los investigadores, ha garantizado que por millones de años, el nivel oceánico, como menciono arriba, sea estable – al menos, hasta antes del irreversible calentamiento global que nos afecta ya fuertemente.

Se refiere Nicitopoulos a que “así como el ciclo del agua entre la atmósfera, glaciares, lagos, ríos, acuíferos y los océanos, afectan el nivel del mar, el intercambio de agua entre el manto y el volumen del mar, determina la habitabilidad del planeta. Ya saben los científicos que el agua marina, es absorbida por el manto a través de placas tectónicas acomodándose, y traída de regreso mediante erupciones volcánicas, fumarolas de aguas termales – riquísimas en minerales, que el agua va adhiriéndose –, o cuando se forma nuevo fondo oceánico, debido a la roca fundida que sale de entre las placas tectónicas y se solidifica. Si este profundo ciclo de agua entre el manto y la superficie está balanceado, el nivel del mar planetario, se mantiene estable. Si no, nuestro planeta, podría convertirse en un océano global o en un mundo totalmente seco”.

Así que es otro maravilloso equilibrio que nos ofrece nuestra noble Tierra.

Todo ese proceso se debe a que el centro de la Tierra, siempre ha sido líquido, variando su temperatura entre 4,400º a 6,000º Celsius, suficiente como para mantener todo material en su interior, permanentemente fundido (ver: https://education.nationalgeographic.org/resource/core).

Marte, se especula, debió de tener ríos, lagos y océanos hace unos 3,000 millones de años. La falta de atmósfera y de un centro fundido, muy probablemente, no hayan permitido que tales cuerpos de agua se conservaran (ver: https://www.space.com/mars-ocean-northern-hemisphere).

La labor de absorción de agua por el manto terrestre es vital, indican los científicos, pues es el doble de aquélla que es regresada. Por eso, es de suponerse, el incremento del nivel del mar, no es tan acelerado. Dice Andrault que “esta capa de unos 410 kilómetros, puede retener mucha agua. La idea que prevalece es de que se queda allí permanentemente. Si ese fuera el caso, el nivel del mar, habría ido disminuyendo lentamente”.

Y es cuando entra el concepto de “lluvia del manto” que los investigadores proponen. Hallaron que una roca, saturada de agua, que va descendiendo en el manto, va sufriendo incrementos de temperatura, que la van fundiendo, “soltando el agua”.

El material fundido es como un lodo, “que podría entenderse si pensáramos en granos de arena, pegados uno al otro mediante lodo. El lodo, sería el equivalente a la lluvia de manto. Entre más rocas se fundan, más agua, a la que se adhieren minerales, se irá liberando. El ciclo es continuo”, abunda Andrault.

El científico planetario Yoshinori Miyazaki, “quien no estuvo involucrado en el citado estudio”, dice que la teoría de los científicos muestra cómo el manto liberaría agua a la superficie, además de por “la convección global a la que es sometido dicho manto”.

Sugiere Andrault que, gracias a la lluvia del manto, “hay una masa oceánica en el manto superior, que junto a los océanos en la superficie, garantizarán que siempre habrá agua en la superficie de la Tierra”.

Y aunque todavía se debe de profundizar más en el estudio del ciclo del agua profunda, lo cierto es que “eso, ha asegurado que la Tierra haya mantenido más o menos el nivel del mar constante, durante los pasados 500 millones de años y quizá muchos mas, como para sostener un habitable ambiente”, afirma Miyazaki.

En efecto, pero no contaba ese manto, y el noble Planeta, con que la raza humana llegaría, para destruir todo ese equilibrio, sostenido por tantos millones de años.

 

Contacto: studillac@hotmail.com