martes, 14 de marzo de 2023

Las quiebras bancarias, preámbulo de las crisis capitalistas

 

Las quiebras bancarias, preámbulo de las crisis capitalistas

Por Adán Salgado Andrade

 

Las crisis capitalistas son cada vez más frecuentes y profundas. La explicación más sencilla de porqué se generan, es que se sobreproduce, es decir, se fabrican más cosas de las que la sociedad puede adquirir. Las empresas fabrican en función de sus necesidades de ganancia, no en la de las necesidades sociales  (ver: https://www.monografias.com/trabajos7/crisis/crisis).

Por ejemplo, la crisis del 2008, cuyo epicentro fue Estados Unidos – que muchas veces ha sido epicentro de crisis, como la de 1929, la de 1970, la de 1891, entre otras –, fue producida por un exceso de construcciones, como casas. Los bancos prestaron mucho dinero a constructoras. Y las casas que éstas edificaban, con tal de que se vendieran, los bancos, mediante créditos hipotecarios, las otorgaban a quien mostrara una tarjeta de crédito, sin mayor averiguación de si era, en realidad, solvente. Hubo personas que ante ese boom, sacaban dos o más con el tarjetazo. El problema fue cuando tuvieron que hacer los primeros pagos. Muchos, simplemente, no pudieron hacerlo. Y los bancos comenzaron a embargar. Pero como muchos habían dispuesto de todos sus activos – es decir, el capital con que contaban, que era el propio, más los depósitos de los cuentahabientes – dedicándose al, se creía, muy lucrativo negocio de los bienes raíces, fuera prestando a constructoras o adquiriendo directamente casas para revenderlas, al fallarles sus clientes, se quedaron con enormes deudas, que los llevaron a la quiebra (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2008/11/el-convenenciero-capitalismo-salvaje.html).

Para que se comprenda mejor porqué quiebran los bancos, consideremos los tres tipos de capital que existen. El primero, el productivo, que comprende fábricas, en donde hay un proceso de transformación (las automotrices, las constructoras, las farmacéuticas, por ejemplo). El segundo, el comercial, el que desarrollan las empresas que venden los productos de las fábricas (Walmart o Amazon, digamos). Y el tercero, el financiero, el que corresponde a los bancos (Bancomer, Banamex, Citibank, Lloyds…) y es al que recurren el comercial y el productivo, cuando requieren expandirse.

De todos modos, los tres, necesitan vender sus productos. Por eso, cuando van ustedes a un banco, les ofrece productos, sean seguros, depósitos a plazos, préstamos o créditos (hipotecarios o de autos).

Los bancos no ganan dinero con los depósitos que tengan de los cuentahabientes. Sus ganancias, se dan al poner en movimiento tales depósitos, sea mediante préstamos o créditos. Y eso lo hacen vendiendo sus productos.

Cuando prestan, cobran un interés, simplemente por prestar dinero (históricamente, la base que estableció el interés, fue que el prestamista, dejaba de adquirir bienes o satisfacer necesidades cuando no disponía del dinero prestado. Era como una compensación).

Entonces, cuando muchos bancos estadounidenses quebraron por la crisis inmobiliaria del 2008, fue porque habían apostado la mayoría de sus capitales y depósitos a los bienes raíces. Los compradores les fallaron, las constructoras, les fallaron y eso detonó un efecto multiplicador negativo, múltiples quiebras, porque no recuperaron ni inversión, ni intereses, pues un banco que quebraba, despedía a gente. Estos despedidos, dejaban de consumir. Al dejar de consumir, se afectaban las empresas que les vendían (centros comerciales, automotrices, restaurantes, farmacias…).

Se produce el llamado efecto dominó, pues la quiebra de un banco, conlleva otras quiebras de bancos, de empresas y de familias (éstas, no quiebran, simplemente, no están en posición de pagar sus cuantiosas deudas, y dejan de consumir, lo pierden todo, hasta sus casas).

La reciente quiebra del Silicon Valley Bank, SVB, se dio por la situación descrita. Era un banco cuyos principales clientes eran nacientes pequeñas empresas (startups) que le pedían préstamos. La pandemia del covid, que aún no termina, agudizó una crisis que ya se estaba gestando desde antes de tal evento. Ya lo señalé, por la baja en el consumo.

Pero la pandemia, fue aprovechada oportunistamente por empresas como Amazon, pues por las restricciones presenciales, las ventas se hicieron a distancia y tal empresa fue muy beneficiada. Igualmente, las que se dedican al streaming, como Netflix, que por el encierro, la gente tenía que “divertirse” desde casa (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/08/el-mezquino-capitalismo-salvaje.html).

Pero ahora que ya están cediendo los efectos de la emergencia sanitaria, la gente, ávida de lo presencial, está regresando a las tiendas físicas o a los cines, gradualmente. Por lo mismo, si la pandemia fue para las empresas oportunistas, una gran oportunidad, valga la redundancia, de incrementar sus operaciones y sus ganancias y de aplazar la crisis prepandemia, ahora, ya están resintiendo lo que se había detenido, más los efectos de la caída brutal de la demanda de sus servicios (como las ventas en línea que afectaron duramente a Amazon).

Todas las empresa tecnológicas, que se pensaba eran invulnerables, como Amazon, Facebook, Twitter, Apple y otras medianas, por la baja encadenada de las operaciones (el mencionado efecto dominó), no han sido ajenas a la recesión mundial, que ya se está dando (el estancamiento por la baja del consumo) y por eso han despedido a tanta gente. Muchos de los despedidos han buscado, inútilmente, trabajo en otras empresas – pocos lo han hallado –, o han tratado de formar nacientes empresas (startups), cuyo futuro se antoja negro, en medio de la debacle económica mundial (ver: https://www.wired.com/story/tech-layoffs-are-feeding-a-new-startup-surge/).

Ni las empresas que manejaban fondos en criptomonedas, se han salvado, pues, además de que esas criptomonedas son poco fiables, porque no tienen una base de valor, sino sólo son producto de softwares que las generan, también están siendo afectadas por la crisis mundial. Es el caso de FTX, ubicada en las Bahamas (un paraíso fiscal), cuyo CEO, Sam Bankman-Fried, se creía invulnerable y un día de noviembre del 2022, se declaró insolvente, junto con su empresa (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Bankruptcy_of_FTX).

Además, la quiebra de SVB, implicará que posibles empresas nacientes que pudieron haber recurrido a algún préstamo de dicho banco, no podrán desarrollarse. Como declaró Gary Tan, presidente y CEO de la empresa Y Combinator, que estudia a las empresas nacientes, “es un evento que retrasará a las empresas nacientes y a las posibles innovaciones diez años, como mínimo” (ver: https://www.wired.com/story/silicon-valley-bank-collapse-fallout/).

Las empresas nacientes que dependían de ese banco, tienen alrededor de unos 250,000 empleados, quienes dejarán de consumir, pagar rentas, interrumpirán sus proyectos… y eso afectará, a su vez, a las empresas que dependían de su consumo y a quienes dependían de sus servicios. Si una, digamos, proporcionaba un servicio médico por internet, ya no podrá hacerlo más, pues su línea de crédito está interrumpida. No podrá pagar sueldos de sus empleados, ni rentas de sus instalaciones.

De nuevo, el citado efecto multiplicador negativo.

Los cuentahabientes de SVB, recibirán sus depósitos, si tenían, pero ese banco ya está quebrado oficialmente. Esos depósitos, están garantizados por la Federal Deposit Insurance Company, una especie de fondo formado por varios bancos, para rescates así.

El otro banco que también quebró es Signature Bank. Y seguirán otros, seguramente.

La alta inflación, debido a la carestía, producto de la crisis (las empresas suben los precios de sus productos, con tal de ganar más de la menor cantidad vendida), la trata de regular la Reserva Federal de Estados Unidos, subiendo las tasas de interés, pero eso sólo encarece el crédito, disminuye el consumo y profundizará aún más la crisis (ver: https://apnews.com/article/svb-banks-collapse-markets-shares-treasury-806498d9dae10e93fa0cf7cd8ed26c07).

Y no quedará allí, en las quiebras de esos bancos. Tal y como sucedió en la crisis inmobiliaria del 2008, empresas y bancos de otros países se contagiarán, pues una crisis mayor se está gestando.

La cinta estadounidense The Big Short, del 2015, dirigida por Adam McKay, que aquí se conoció como “La gran apuesta”, muestra perfectamente, en 130 minutos, cómo se gestó esa crisis del 2008, en que todos los bancos, estaban quebrados, por malas y hasta ilegales decisiones. Y que se tuvieron que “rescatar”, pues el colapso de los bancos, implicaría el colapso del capitalismo salvaje, como lo conocemos. Les recomiendo bastante que la vean (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/The_Big_Short_(film)).

Y no queda allí, sólo en los bancos, sino en nuestro bolsillo, pues en esta crisis de sálvese quien pueda, todo se encarece porque, repito, lo poco que se venda debe de dar, al menos, la misma ganancia o algo, lo mínimo, pero no perder. Así, los alimentos están más caros, las medicinas, los servicios…

Y aúnen los efectos de la guerra Rusia-Ucrania. Ese conflicto, está agravando más esa debacle. Pero, como siempre, hay empresas oportunistas que se benefician de esa guerra, que ni se sabe cuándo terminará. Son las constructoras de armas, las que han subido bastante sus acciones (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/03/la-muy-lucrativa-y-oportuna-invasion.html).

Además, cambio climático y calentamiento global, también están contribuyendo a la crisis, pues al haber tantas sequías, hay menos producción de alimentos. Los disponibles, serán muy caros

Así que, como ven, una de tantas crisis del capitalismo salvaje, crónicamente enfermo, ya está aquí.

Moderen sus gastos y compren lo realmente necesario.

Y tengan efectivo en casa, no sea que un día les avisen que su banco está quebrado y no podrán sacar sus fondos.

 

Contacto: studillac@hotmail.com