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viernes, 14 de diciembre de 2018

Las muy destructivas ciberguerras


Las muy destructivas ciberguerras
por Adán Salgado Andrade

En las guerras convencionales se emplean armas y miles de soldados. Los ataques son definidos, siendo el ejército, así como la infraestructura enemigos, los objetivos. No faltan, por supuesto, los “daños colaterales”, siendo éstos población civil o edificaciones como hospitales, escuelas, mercados… construcciones que nada tienen que ver con la guerra misma. Eso, por desgracia, cada vez es más común, bajas entre la población u hospitales o escuelas bombardeados. Nada más hay que ver los ataques que frecuentemente hace el enclave neocolonial “Israel” contra los palestinos, y tantas bajas que deja entre gente e infraestructura (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2012/04/el-holocausto-palestino-manos-de-israel.html).
Ha sucedido lo mismo con las invasiones que hizo Estados Unidos (EU) a Irak o Afganistán, en donde los “daños colaterales”, o sea, los civiles asesinados, han superado a los militares muertos de ambos bandos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2011/04/barbarie-de-mariners-en-afganistan.html).
Pero con los “avances tecnológicos”, también avanza la forma en que las modernas guerras se están dando.
En el 2017 se dio un ataque coludido por hackers rusos que trabajan nada menos que para el, llamémosle, “gobierno” de Vladimir Putin, contra Ucrania, país contra el cual Rusia ya lleva algunos años de reyertas, sobre todo porque siempre se disputaron la región de Crimea, hasta que en 2014, éste país convocó a un referéndum para decidir si se incorporaban o no a Rusia, como así fue. Ucrania, desde entonces, no ha dejado de insistir en que Crimea le pertenece y de agredir militarmente a Rusia. Y éste país ha contraatacado, también con incursiones militares y ayudando mucho a Crimea en cuanto a su estatus actual de pertenencia a Rusia.
Pero también esos ataques han incluido ciberataques, como veremos.
El más reciente y, probablemente, no el último, tuvo lugar el 27 de junio de 2017. Siguió a los del 2015, cuando atacó el Petya, en el que sí se pedía un rescate y el del 2016, el WannaCry, con el que, igualmente, hackers pedían dinero en bitcoins para “liberar” a la computadora “secuestrada” (aunque en miles de casos, la supuesta llave para librar a las computadoras, no funcionó). Sin embargo, el del 2017, ha sido el más devastador, no sólo contra Ucrania, sino contra empresas de otros países. Fue tan destructivo que, incluso, parte de sus efectos fueron experimentados hasta en Rusia. Por esa razón, muchos analistas dicen que los hackers rusos que lanzaron tal ataque, no tenían idea de su alcance. Sin embargo, otros insisten en que fue muy bien planeado y no les importó si dañaba únicamente a Ucrania, sino que toda aquella empresa o país ligado con esa nación, sufriría las consecuencias.
La prestigiada publicación tecnológica Wired refiere la historia de dicho ataque en un artículo escrito por Andy Greenberg (ver: https://www.wired.com/story/notpetya-cyberattack-ukraine-russia-code-crashed-the-world/?CNDID=32248190&mbid=nl_082218_daily_list1_p1).
Para asestar tal ataque, los hackers rusos emplearon incluso un programa que era de la NSA (National Security Agency), el llamado EternalBlue, el cual toma la ventaja de una vulnerabilidad en el software de Windows. Usaron también Mimikatz, un programa francés creado en 2011 para demostrar que igualmente Windows dejaba los passwords de los usuarios en la memoria de la computadora que lo empleara y con ello, cualquier hacker podía acceder totalmente a varios de sus archivos. El llamado NotPetya, como así se bautizó, tomó todo eso para transformarse en un súper destructivo troyano que suprimió temporalmente las actividades de muchas empresas y archivos de personas. Conocí de primera mano los daños que les ocasionó a los archivos de personas, como le sucedió a Ricardo Salgado, mi hermano, quien perdió buena parte de sus archivos, interfiriendo varias semanas  con el trabajo artístico que desarrolla en su estudio de grabación. El NotPetya se activaba al abrir inocentes correos y en segundos invadía todos los registros. En las computadoras “infectadas”, aparece un letrero pidiendo rescate, no reconocen ya el sistema operativo y quedan totalmente inutilizadas (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2017/04/el-creciente-secuestro-ransomware.html).
NotPetya tomó su nombre del llamado Petya, que, ése sí, como dije, era para cobrar recompensas, pero el NotPetya era simplemente destructivo. Los mensajes de que tenían que pagar 300 dólares en bitcoins eran sólo para simular, pero el objetivo era destruir todo. Como dije, encripta los records de buteo de las computadoras, por lo que éstas no saben dónde encontrar su sistema operativo. Es como si nos hicieran una lobotomía, allí estarían nuestros pensamientos, pero no podríamos acceder a ellos.
El malware se “esconde” en los servidores de alguna empresa, en donde sólo espera ser enviado a otras empresas o usuarios y, ¡acción!, comienza sus destructora senda. La empresa ucraniana que los albergó, Linkos Group, fue muy estratégicamente elegida por los hackers rusos, pues era una prestadora de servicios por internet, como para el pago de impuestos o cosas por el estilo. Al comenzarle a solicitar sus servicios, los empleados, ignorantes de lo que comenzarían a enviar, esparcieron el que sería un brutal ataque, como ya señalé.
Los primeros daños que ocasionó fueron en Ucrania, en donde bancos como el Oschadbank, fueron, literalmente, borrados del mapa, en cuanto a su sistema operativo y sus negocios. Lo mismo sucedió con otras empresas. Incluso, la compañía eléctrica Ukrenego, quedó totalmente paralizada por varias semanas. Una empresa de ciberseguridad, Information Systems Security Partners, fue totalmente rebasada y nada pudo hacer ante lo que calificó de “ataques nunca antes vistos, cuya única finalidad era destruir por destruir, nada de cobrar recompensas o algo por el estilo”.
Luego del ataque a Ucrania, en poco tiempo, ese troyano, al conectarse con miles de computadoras ucranianas, que a la vez estaban conectadas con servidores de otras empresas de otros países, provocaron un destructivo caos. Desde hospitales en Pensilvania, hasta una fábrica de chocolates en Tasmania, todas sufrieron distintos niveles de daños.
Empresas multinacionales como Maersk, compañía danesa encargada de la transportación marina de cientos de miles de productos de todo tipo, el gigante farmacéutico Merck, la subsidiaria europea de FedEx, TNT Express, la empresa constructora Saint-Gobain, el productor de alimentos Mondelēz, y la empresa manufacturera Reckitt Benckiser sufrieron millonarias pérdidas por la parálisis ocasionada por el malware en todos sus sistemas. Incluso, como mencioné antes, hasta la empresa de energía rusa Rosneff sufrió daños de consideración. Por eso sigue la disputa entre si el alcance que tuvo NotPetya fue intencional o se les salió de las manos. Yo diría que se trató de ambos escenarios.
Los daños mundiales estimados ascendieron a $10 mil millones de dólares (mdd). La empresa más afectada fue Maersk, que, como dije, es una compañía danesa naviera de carga, que tiene operaciones en muchos países, como en EU, en donde, durante el día del ataque, NotPetya borró todas las operaciones de las computadoras que se harían en esa jornada y se hizo una fila de tráileres de millas y millas en Nueva Jersey, en donde está un puerto de esa empresa, debido a que ni la puerta se abrió. Ese fue el inició de una parálisis que duro poco más de tres meses. Contenedores con mercancías de todo tipo que estaban dentro de la empresa estuvieron almacenados allí por varios días. Los alimentos que muchos llevaban se echaron a perder, al no estar conectados sus sistemas de refrigeración, debido a la falla general del sistema de la empresa. Otras cosas que servían para fábricas, como refacciones, químicos, materia prima… al no llegar a tiempo a su destino, afectaron las operaciones de aquéllas. Es decir, se dañó severamente la logística a cargo de Maersk. Como ahora el capitalismo salvaje ha interconectado tanto al planeta, eso sucede si una importante empresa transportadora, como Maersk, es bloqueada en su, digamos, cerebro central.
Un  primer paso para la recuperación fue que Maersk trasladó sus operaciones de rescate de sus operaciones, o sea, su software operativo, a Inglaterra, en donde contrató a Deloitte, una empresa consultora de sistemas. Se ordenó a todo el personal de mando que, por ningún motivo, emplearan las computadoras existentes. Se compraron nuevas, así como laptops para comenzar casi desde cero, ordenando con los archivos impresos existentes o los que contuvieran computadoras que no se hubieran infectado. Fue también un error de la empresa, pues muchas de sus computadoras, viejas varias de ellas, aun empleaban Windows 2000, sistema operativo que ya ni siquiera podía actualizarse, pues Microsoft ya no lo ofrecía, por lo que eran muy vulnerable a ataques de todo tipo.
Lo peor fue que como se infectaron los servidores maestros, si no se podían echar a andar, o sea, recuperar los códigos de arranque, nada se podía hacer, habría sido como si la empresa comenzara a funcionar.
Para fortuna de Maersk, encontraron un servidor en Ghana, que dejó de funcionar antes del ataque por falta de electricidad. Gracias a la falla eléctrica, fue que pudieron recobrar la información, pues esa computadora sí podía reconocer los archivos necesarios para arrancar todo el software operativo de Maersk.
Aunque Maersk, al final, salió no tan dañada, otras compañías no corrieron con tan mediana suerte, pues, como señalo antes, las interacciones logísticas para las que fabrican cosas y que dependen de piezas de otros países para terminarlas, sí se afectaron y algunas, hasta tuvieron que cerrar, pues quebraron. Jeffrey Bader, presidente de un grupo camionero asentado en Newark, estima el costo no reembolsado, debido a las pérdidas, en decenas de millones de dólares. “Fue una pesadilla. Perdimos mucho dinero y estamos enojados”.
Los “daños colaterales” dejados a su vez por la parálisis de Maersk son incalculables, muy difíciles de estimar. Pero esa empresa perdió $300 millones de dólares (mdd). Otra empresa afectada fue Merck, la cual vio suspendida su fabricación de medicamentos y sus pérdidas fueron las mayores, de $870 mdd. FedEx, que opera TNT Express en Europa, perdió $400 mdd y tardó mucho más en recuperar sus operaciones. La empresa constructora francesa Saint-Gobain, con operaciones en todo el mundo, perdió $384 mdd. Reckitt Benckiser, la empresa inglesa que elabora los condones Durex, perdió $129 mdd. Y Mondelēz, también inglesa, la dueña de la chocolatera Cadbury, perdió $188 mdd. Y ni qué decir de personas que perdieron sus cuentas de bancos que no pudieron recuperarse o los daños ocasionados a hospitales, escuelas y otros sitios, no medibles tanto en pérdidas económicas, sino de archivos personales, records escolares, expedientes hospitalarios… que muy probablemente nunca se recuperen.
Es lo malo que ha dejado tanta interconectividad mundial, además de que dependamos tanto de información que, desde hace años, se guarda electrónicamente, en los discos duros de las poco confiables computadoras y servidores globales.
Como señalé, las máquinas que comenzaron el ataque estaban en la ya mencionada empresa ucraniana informática Linkos Group, y fueron confiscadas por fuerzas policíacas de Ucrania algunos meses después, ante el asombro de los empleados, quienes aún no sabían que en sus equipos se había iniciado la brutal infección.
De todos modos, como dije, no será el último ataque de tal magnitud. Ahora se habla de que serán peores debido a la inclusión de la Inteligencia Artificial en los futuros malwares.
Como que los peores temores de ese nuevo, inesperado peligro, creado por nosotros mismos, están latentes (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2015/08/inteligencia-artificial-otra.html).
La ciberguerra es, pues, una nueva modalidad bélica que no respeta fronteras, ni distancias y que se vale de la interconectividad virtual que el planeta inició hace 25 años, con la venida del Internet.
Un nuevo ataque por parte de Rusia está latente, señala el artículo, pues realmente no hubo castigos o fueron mínimos. Quizá porque Trump quería quedar bien con Rusia al principio de su presidencia, así que sólo es cuestión de tiempo.
Sin embargo, la empresa Maersk ya se blindó, reconociendo su director, Jim Hagemann, que antes del ataque, sus sistemas estaban muy vulnerables.
Y eso mismo están haciendo muchas empresas y organismos estatales. En la misma Rusia, de plano, muchos operadores del ejército tienen que usar simples máquinas de escribir para redactar documentos y emplear medios tradicionales de mensajería, como el correo, para enviarlos, cosas que ningún malware, creado por sus propios hackers, puede infectar.
Quizá sea algo a lo que, poco a poco, todos debamos de nuevo a recurrir.




domingo, 16 de abril de 2017

Cibercriminales rusos y corrupción bancaria



Cibercriminales rusos y corrupción bancaria
Por Adán Salgado Andrade

El prestigioso periódico inglés The Guardian, recientemente público una noticia que da fe, nuevamente, de hasta dónde la corrupción bancaria puede llegar, sobre todo en estos momentos de aguda crisis económica, detonada desde el 2008 y que, en lugar de suavizarse, cada vez se profundiza más y más.
El escándalo involucra a “honorables” bancos, como HSBC, Royal Bank of Scotland, Barclays, Countts y otras 17 instituciones financieras, establecidas en Inglaterra, o con sucursales allí, las cuales procesaron 740 millones de dólares (mdd), en un obscuro esquema de lavado de dinero encabezado por mafias rusas y el gobierno ruso mismo. Dichos bancos “enfrentan preguntas sobre qué era lo que sabían de ese esquema internacional y por qué no rechazaron transferencias de dinero sospechosas”.
Los investigadores de la fraudulenta operación han detectado que entre el 2010 y el 2014, alrededor de 20 mil mdd (quizá hasta 80 mil), fueron movidos desde Rusia, en una operación tan masiva que se le ha dado en llamar Laundromat, debido al masivo lavado de dinero que implicó (ver: https://www.theguardian.com/world/2017/mar/20/british-banks-handled-vast-sums-of-laundered-russian-money?utm_source=esp&utm_medium=Email&utm_campaign=GU+Today+main+NEW+H+categories&utm_term=218243&subid=21873428&CMP=EMCNEWEML6619I2).
La conexión con el gobierno ruso se infiere porque Igor Putin, primo del presidente ruso, está entre los accionistas de un banco de Moscú que poseía cuentas involucradas en el fraude.
La investigación fue realizada por el Proyecto Para Denunciar Corrupción y Crimen Organizado (OCCRP), así como por la publicación rusa Novaya Gazeta. La información fue proporcionada por fuentes que prefieren permanecer en el anonimato, pero la OCCRP la compartió con 32 publicaciones del planeta, con tal de que se diera a conocer y se certificara que es fiable.
Los documentos detallan que hubo 70,000 transacciones bancarias, las que incluyeron 1920 que fluyeron por bancos ingleses y 373 que, nada sorprendente, se hicieron a través de bancos estadounidenses, pues seguramente Wall Street no podía quedarse sin entrarle al jugoso negocio.
Los depósitos se hacían mediante cuentas en Moldavia y en Letonia, en bancos que justamente se prestaban a eso y que eran los preferidos de mafiosos rusos, de los que, más adelante, me refiero.
El extenso fraude se extendió hasta 92 países y a una red de supuestas firmas, propiedad de desconocidos, varias de cuyas “matrices” estaban en Inglaterra y ya han sido disueltas.
Esto es una muestra más de cómo la libertad con que el capitalismo salvaje ha actuado desde su etapa “neoliberal”, sin regulación alguna por parte del Estado, ha permitido que se den estos fraudes mundiales, sin que merezcan, en realidad, mucha atención, y que sólo sean tomados, las más de las veces, como meros “errores administrativos” (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2008/11/el-convenenciero-capitalismo-salvaje.html).
Por otro lado, la interconectividad que se ha dado en el planeta gracias al Internet, también ha facilitado estos fraudes, pues los llamados “hackers”, se mueven a su antojo por la red, accediendo a los millones de cuentas de los bancos y haciéndose muy fácilmente de dinero, gracias a sus habilidades computacionales. El crimen cibernético deja arriba de 400 mil mdd en ganancias al año (ver: http://www.cbs.com/shows/csi-cyber/news/1003888/these-cybercrime-statistics-will-make-you-think-twice-about-your-password-where-s-the-csi-cyber-team-when-you-need-them-/).
Tanto dinero, es evidente, requiere de los “honorables” bancos y corporaciones financieras para legitimarse.
Las cantidades procesadas por los bancos ingleses implicados no fueron cualquier cosa, según el informe. Así, HSBC procesó 545.3 mdd (el más corrupto de todos), principalmente, ¡oh sorpresa!, a través de su sucursal en Hong Kong. El Bank of Scotland – 71%, estatal –, manejó 113.1 mdd. Coutts – el que emplea la Reina de Inglaterra y propiedad de RBS –, se encargó de 32.8 mdd, a través de su oficina en Zúrich, Suiza. Y también en la lista están los “prestigiosos” Barclays, Natwest y Lloyds.
Como dije, los bancos estadounidense, no iban a dejar el lucrativo, mafioso dinero, de lado. Así, el Citibank procesó 37 mdd (tampoco sorprende, pues es señalado como lavadólares del narcotráfico en Sudamérica, vía su sucursal en México, Banamex. Ver:
 El Bank of America se encargó de 14 mdd. La operación total en Estados Unidos (EU), ascendió a solamente 63.7 mdd, no mucho, tomando en consideración que Wall Street “lava” la mitad del dinero del narcotráfico mundial (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2007/11/especulacin-y-narcotrfico-nuevos_21.html).
The Guardian informa que contactó a todos los bancos implicados, pero, aunque ninguno disputó el informe, a lo más que llegaron fue a declarar que tienen “estrictas políticas anti lavado de dinero”.
Pero mucho de ese dinero, de todos modos fluyó hacia empresas extranjeras, de anónima propiedad. Además, según el investigador financiero L. Burke Files, las operaciones no pudieron haber sido pasadas por alto, como los bancos dicen, pues se trató de decenas de sospechosas operaciones, lo que implica que, mientras el dinero fluya, y en millones, será bienvenido, sin ningún tipo de averiguación. Véase, nada más, la hipocresía y falta de ética con la que se conducen los bancos. Y no sólo los bancos, sino miles de empresas que, con tal de asegurar ganancias, le entran a esquemas corruptos y fraudulentos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2015/12/corrupcion-corporativa-ganancias-y.html ).
Y es que también empresas, como Seabon, le entraron al fraude. Esta empresa, cuya Matriz está en Londres (irónicamente, señala The Guardian, que está a la vuelta de la oficina del alcalde de Londres y de la casa de gobierno), procesó nada menos que 9000 mdd, aunque sólo declaró que sus ingresos en el 2013 habían sido de sólo ¡una libra esterlina! En tanto que la empresa Ronida invest LLP, registrada en Newhall Street, Birmingham, procesó 6400 mdd. Como se ve, nada despreciable “sucio” dinero.
También la operación permitió ver los “hábitos” de consumo de los “inversionistas” rusos implicados, los que compraron costosas joyas en Bond Street, pieles y lujosos candelabros de una boutique en Chelsea. Claro, para el capitalismo salvaje son más valiosos esos mafiosos, con su suntuario consumo, que millones de pobres que muchas veces ni comida pueden comprar.
Lo peor de todo es que la investigación permitió ver qué tanto la mafia rusa en el poder se involucró. La operación se realizaba entre dos empresas, una de las cuales, le prestaba a la otra. Ésta, a la hora de pagar, se declaraba insolvente. Entonces “jueces” rusos certificaban que estaba, en efecto, “quebrada”, pero, en realidad, el dinero no pagado, salía de Rusia, vía Moldavia y luego, a Letonia, nación perteneciente a la Unión Europea, desde donde se desviaba a los citados bancos.
Diecinueve bancos rusos certificaron como “bueno” ese dinero, entre los que estaban el Banco de la Tierra Rusa (RZB), el que tenía como uno de sus accionistas al ya mencionado Igor Putin. Y tan sólo este banco transfirió 9700 mdd. En el 2014 el RZB fue cerrado y su director, Alexander Grigoriev fue arrestado, bajo cargos de lavado de dinero. Curiosamente, Grigoriev tenía conexiones con la FSB, la agencia de espionaje rusa, la CIA de ese país. Obviamente, Grigoriev lo niega todo, pero algo debe de saber, sobre todo si está involucrado con la FSB (de hecho, como más adelante comento, Eugeniy Mikhailovich Bogachev es un criminal ruso que ha jugado el doble papel, tanto de hacker de cuentas bancarias, así como de espía para el Estado).
Igor Putin sólo ha declarado que “por mi experiencia, puedo decir que está más que probada mi tesis de que el sistema bancario ruso debe de ser rehabilitado de raíz y limpiado de problemáticos bancos, dirigidos por gente de dudosa reputación”. Pero ¿cómo es que no se dio cuenta de nada? Por él debiera de comenzar, sería el razonamiento, ¿no?
Además, la conexión con el “gobierno” ruso, se insinúa por investigadores moldavos, quienes hallaron que la FSB, cuando todavía era comandada por Vladimir Putin, empleó dinero del Laundromat para asegurar ciertos intereses rusos en otros países.
Vaya, al parecer, Rusia últimamente está nostálgica y queriendo recuperar su pasada gloria soviética, cuando la URSS era más influyente en el planeta. De hecho, el 30 de diciembre del 2016, Barack Obama impuso sanciones a Rusia por, supuestamente, haber intervenido en la elección presidencial de EU. Y aún tiene ese país asilado a Edward Snowden, ex analista de la National Security Agency (NSA), quien valientemente divulgó cómo dicha agencia espía a todo el planeta.
Pero ya que finalmente Rusia también está en la esfera capitalista, pues quizá dinero extra, aunque sea mal habido, no le caiga mal.
Aunque tal dinero provenga de criminales hackers rusos, como Eugeniy Mikhailovich Bogachev, un cibercriminal alrededor del cual debió montarse una minuciosa operación de expertos cibernéticos, así como agencias gubernamentales para deshacer su complejo esquema de robos bancarios por Internet.
Además de que recientemente se sospecha que tuvo que ver con el hackeo de la elección presidencial en EU, también construyó un casi inexpugnable esquema conocido como Zeus, un virus troyano que fue capaz de robar miles de millones de dólares desde las propias cuentas de las mismas personas que tenían la desgracia de que sus computadoras fueran infectadas por ese virus informático.
Simulaba que el usuario entraba a sitios “seguros”, que no eran más que la pantalla, para que aquél expusiera sus datos, cuentas bancarias, tarjetas crediticias, passwords y NIP’s, pero lo que en realidad estaba dejando era toda su confidencial información en manos de cibercriminales que, a partir de ese momento, harían con ella lo que se les antojara, desde el robo de pequeñas cantidades, hasta la totalidad de sus ahorros, sin que mediara ninguna protección de por medio, pues, como señalé, la extracción de dinero parecía ejecutada por el mismo cuentahabiente.
Todo ello concebido por la brillante mente de Mikhailovich, quien se ha hecho millonario con tal esquema.
Esos robos cibernéticos comenzaron desde el 2008, cuando Zeus era libre. En efecto, cualquier hacker con determinado nivel de habilidad, podía descargarlo y cometer robos a su antojo, sin ser detectado. Sin embargo, la ambición de Mikhailovich fue mayor.
Poco tiempo después, el hacker ruso lo retiró, para relanzarlo, pero ya no libre, sino cobrando nada menos que diez mil dólares por copia, garantizando totalmente su inexpugnabilidad, la que casi se dio, literalmente, pero que, como dije, requirió muy coordinados y arduos esfuerzos de investigadores, empresas, bancos, gobiernos, expertos en cibercrimen… y más, para desmantelarla. La mayor parte de cibercriminales, se descubrió, eran jóvenes veinteañeros, atraídos por la posibilidad de hacerse de dinero fácil y rápido, influenciados por un sistema económico cuya máxima es volverse rico cuanto antes y sea como sea, aunque eso signifique vaciar las cuentas de millones de personas, a las cuales los bancos no les repusieron su dinero, en la mayor parte de los casos, alegando que no era su responsabilidad. Claro, muy fácil se desentienden del problema, ocasionado porque sus equipos y programas no están al tanto del creciente cibercrimen.
De todos modos, ha sido muchísimo dinero. Tan sólo en EU se calcula que esos cibercrímenes dejaron entre 70 y 80 mdd de ganancias.
También ese infame esquema, cuando no era posible hackear cuentas bancarias, permitía a los empleadores de Zeus, “secuestrar” las máquinas de miles de usuarios de ellas, quienes debían de pagar entre 800 y 900 dólares para “liberarlas”. En fin, que el talento para dañar a miles de personas y volverse ricos los hackers, no faltó.   
Lo peor es que se descubrió que Mikhailovich, con tal de no ser encarcelado por su gobierno, decidió operar también como espía. Eso le dio aún mayor inmunidad e impunidad, pues a pesar de que todos las pesquisas lo señalan como el autor intelectual y material del ciberfraude, sigue “libre”, y ha sido calificado como una suerte de sofisticado “James Bond” ruso, que hace de las suyas, mientras le sirva al gobierno. Y tal conexión inició desde el 2010, cuando la policía rusa descubrió los fraudes cometidos por Mikhailovich y, con tal de no llevarlo a prisión, al parecer, se estableció una cooperación entre el hacker y el gobierno ruso, quien ha aprovechado para espiar a otros países. Eso da idea de lo poderoso e inexpugnable que resultó ser Zeus.
Desde el 2015, cuando finalmente fue desmantelada la red criminal de Mikhailovich, EU ha ofrecido una recompensa de tres millones de dólares por su cabeza, pero nada ha sucedido, lo que hace sospechar que, en efecto, aquél sea una pieza indispensable para el gobierno ruso. No sólo él, sino hay varios criminales rusos de todo tipo, cuyo paradero permanece desconocido y que quizá también estén al servicio de la mafia rusa en el poder (ver: https://www.wired.com/2017/03/russian-hacker-spy-botnet/?mbid=nl_32117_p3&CNDID=32248190).
Lo que sí es claro, es que cada vez serán más frecuentes las relaciones entre instituciones financieras y criminales de todo tipo, cuya única finalidad es, para ambos, amasar mucho dinero y seguir disfrutando de la gran vida que, siendo muy ricos, ofrece el capitalismo salvaje.

      Contacto: studillac@hotmail.com