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lunes, 5 de junio de 2017

Las declinantes reservas de agua subterránea



Las declinantes reservas de agua subterránea
Por Adán Salgado Andrade

La reciente, prolongada sequía sufrida por California, fue aminorada gracias a las reservas de agua subterránea que ese estado posee. Debido a tales reservas, no sólo la sequía tuvo menores efectos negativos a los esperados, sino que, a pesar de la falta de lluvias durante casi cinco años, las actividades agrícolas y de extracción de gas natural, siguieron como si nada, incluso, expandiéndose, como fue el caso de la empresa Wonderful Company, la que incrementó sus cultivos de frutas, pistaches, almendras, granos y otros (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2017/04/calentamiento-global-imperio-agricola-y.html).
La publicación digital Mother Jones, a propósito del “fin” de la sequía en California, decretado por Jerry Brown, acaba de publicar un artículo sobre el agua subterránea mundial, contenida en acuíferos, que la han ido almacenado lentamente durante miles de años, así que pueden considerarse aguas fósiles. Estas aguas se están agotando rápidamente, como lo demuestra un estudio, mencionado a su vez en el artículo citado, de la publicación científica Nature (ver: http://www.motherjones.com/environment/2017/04/globes-supply-underground-water-vanishing).
Como es sabido, las reservas de agua subterránea han provisto, por mucho tiempo, el vital líquido, cuya explotación ha ido en alarmante aumento, debido a infinidad de usos, tanto industriales, domésticos, agrícolas. La sobreexplotación de acuíferos, además de provocar daños estructurales, debidos a los hundimientos de tierra consecuentes, hace que dichas aguas se contaminen con aguas marinas, pues si se trata de acuíferos cercanos a las costas, el nivel de estos acuíferos baja más que con respecto al nivel marino, por lo que la diferencia de presiones permite que aquéllas invadan a las aguas subterráneas. Eso, sin contar con que el mismo hombre los contamina, debido a infinidad de procesos industriales, como el fracking, que es la explotación natural del gas de esquisto, el que emplea millones de litros de agua por pozo. Esta agua queda contaminada de por vida y, para “eliminarla”, se reinyecta al subsuelo, mucha de la cual, va a parar a los acuíferos y a envenenarlos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2012/05/el-gas-natural-de-esquisto-el-regreso.html).
También la megaminería requiere escandalosos volúmenes de agua para el proceso de los millones de toneladas de la molienda pétrea, de la que se requiere una tonelada para extraer, si es de “buena ley”, una onza de oro (32 gramos) por cada tonelada. La lixiviación requiere de agua con cianuro para separar molecularmente al oro, empleándose, igualmente, millones de litros. También dicha agua queda contaminada permanentemente y contamina ríos y acuíferos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2013/05/los-destructivos-irreversibles-efectos.html).  
El mencionado artículo refiere que la sequía en California, a pesar de la severidad, no puso en peligro actividades como la agrícola, en el Valle Central, gracias justamente a las reservas de agua subterránea, la “que depende de uno de los acuíferos más estresados del globo para la irrigación”.
Nature indica que ya hay algunas regiones que cuentan con acuíferos sobreexplotados, los que se emplean principalmente para irrigar tierras agrícolas. Entre tales países están México, Estados Unidos (EU), el Medio Oriente, Noráfrica, India, Pakistán y China. La agricultura de estos países es responsable del 85% del empleo de acuíferos para el riego. El incremento entre el 2000 y el 2010, ha sido brutal, pues la India, ha subido su empleo 23%, China, lo ha doblado (la mayoría de los ríos de China están muy contaminados y ya no sirven para riego u otros usos), en tanto que EU, ha triplicado su empleo. Comparado con el crecimiento poblacional, de sólo 13%, en esos diez años, es muy superior y alarmante.
Por ejemplo, justo en California, debido a la pasada sequía se han sobreexplotados los acuíferos que alimentan el Valle Central, a tal grado que están en una etapa de constante declinación, pues sus volúmenes de agua llevan miles de años en reponerse, ya que en la mayoría de los casos del agua subterránea contenida en acuíferos, se trata de agua fósil, y no se repone con lluvias o inundaciones. Así que, técnicamente, si uno de esos acuíferos es sobreexplotado, puede decirse que su contenido de agua no se repondrá.
Por otro lado, los citados países emplean esa agua para actividades agrícolas, sobre todo de exportación, como EU. China, por ejemplo, depende de crecientes importaciones de soya y otros granos de aquel país. EU obtiene, como dije, buena parte de sus cosechas, sobre todo las del Valle Central, disponiendo de agua subterránea fósil, así que cuando ésta se acabe, y no sea ya capaz de contrarrestar los efectos de futuras sequías, tampoco habrá ya alimentos disponibles para exportación. En cuanto ese sea el caso, EU, seguramente, limitará o ya no exportará alimentos y los países que dependen de esas ventas, comenzarán a sufrir hambre. Los países que más han sobreexplotado sus aguas fósiles, además de EU, son el Medio Oriente, Noráfrica, India, Pakistán, China y, por supuesto, México. De hecho, el artículo menciona que nuestro país, siendo el principal exportador de frutas y vegetales a EU, entre los años 2000 y 2010, casi duplicó la extracción de agua. Particularmente, en zonas como la comarca lagunera, en donde hay plantas lecheras y otras agroindustrias, los acuíferos están tan sobreexplotados, que hasta se han contaminado con arsénico y otros químicos, pues al descender en profundidad, se mezclan con aguas industriales contaminadas (ver: http://aguaparatodos.org.mx/sobreexplotacion-y-contaminacion-de-acuiferos/).
La dependencia, por tanto, del agua subterránea, es altísima. En la ciudad de México, el agua que empleamos proviene en un 70% de acuíferos, y el 30%, nos llega de otros lugares, como la que trae el sistema Cutzamala. Y esos acuíferos se recargan irregularmente, pues tampoco llueve igual en toda la ciudad. En el sur, llueve más que en el norte o el oriente. Y ello no posibilita una recarga pareja (ver: http://transeunte.org/articulos/cuanta-agua-le-queda-a-la-ciudad-de-mexico-2/).
Y en los lugares, así como México, en que tal dependencia del agua subterránea, es creciente y muy extendida, se tienen los mismos problemas.
Uno de esos sitios es la ciudad hindú de Bangalore, considerada el Silicon Valley de la India. La revista Wired recientemente publicó un artículo, firmado por Samanth Subramanian, en el que se expone la peculiar problemática de tal ciudad (ver: https://www.wired.com/2017/05/why-bangalores-water-crisis-is-everyones-crisis/?mbid=nl_5217_p3&CNDID=32248190).
La ciudad, comenzó a crecer y a tomar importancia cuando a mediados de los 1990’s, grandes empresas tecnológicas, como IBM o Sun Microsystems, comenzaron a fundar allí sucursales, debido a su clima templado, pues a 900 metros sobre el nivel del mar, posee esa característica. Por otro lado, tiene una precipitación anual de casi 84 centímetros, lo que dio lugar desde el siglo 16 a la construcción de lagos artificiales para almacenar tanta agua. Hacia 1986, la ciudad contaba con 389 lagos, aunque actualmente, muchos, se han desecado, están contaminados por las descargas sanitarias o, en su lugar, existen nuevas construcciones, lo que es algo muy común en la actualidad. Luego, en el 2004, un reportero del New York Times, Thomas Friedman, vaticinó que esa ciudad se convertiría en un nuevo nicho para las industrias tecnológicas globales y su reportaje pareció atraer aún más a otras empresas. Y, en efecto, en eso se ha convertido.
Bangalore está llenándose tanto de construcciones para albergar nuevas empresas, así como para viviendas ocupadas por miles de empleados, que la han llevado al típico crecimiento mal planeado, anárquico, en donde todo se improvisa, con tal de dotar de regulares servicios a compañías y a trabajadores. Entre el 2001 y la actualidad, la población de Bangalore ha crecido de 5.7 a 10.5 millones de habitantes. Y se calcula que para el año 2020, tan sólo de empleados de las industrias tecnológicas, habrá dos millones viviendo allí, quienes estresarán aún más la dotación de servicios urbanos adecuados.
Justamente el agua potable es uno de los principales problemas, puesto que los lagos de la ciudad no son ya útiles y se ha tenido que recurrir crecientemente al agua subterránea. El otro problema fue que la rápida y expansiva urbanización, superó la planeación original. Comenzaron a construirse edificios para viviendas y empresas tan rápidamente, que rebasaron la red de agua potable original, así que todas las que están en esa situación, tienen como única alternativa, llenar las enormes cisternas con las que se construyeron, con pipas de agua. Estas pipas, son camiones-tanque de distintas capacidades, controlados por unas pocas empresas que monopolizan la distribución del vital líquido. Tan lucrativo es el negocio del abasto de agua potable mediante pipas, que han dado lugar a una especie de mafia que controla la distribución y es capaz de boicotear a todo aquél que ose meterse en ese negocio. Uno de tales “barones del agua” es un hombre apellidado Thayappa, dueño de la empresa Iblur, quien tiene tanto poder, que ninguna otra compañía de pipas puede dar servicio si él no lo autoriza, lo cual es muy frecuente. Y tanto empresas, como edificios de departamentos, deben de estar en buenos términos con él.
El precio cobrado por cada pipa de agua va variando, tanto por la distancia recorrida, así como porque cada vez es más la profundidad de los declinantes pozos de donde se extrae dicha agua. Por ejemplo, el artículo menciona el caso de un complejo de condominios, compuesto de torres residenciales, canchas de tenis, fuentes ornamentales y 1500 departamentos. Tan sobrepoblada unidad requiere diariamente casi 160 mil litros de agua, que son surtidos por seis pipas de Iblur. Cuando el complejo comenzó a adquirir las pipas, cada una costaba $7.50 dólares, pero seis meses después ya subieron a $8.25 dólares, lo que implica casi $41000 dólares al año de pura agua (unos $820000 pesos, al tipo de cambio actual), así que cada departamento paga en promedio casi $550 dólares anuales por el vital líquido (unos $11 mil pesos), lo que da una idea de lo caro que resulta el servicio proporcionado por las pipas. Si tal complejo estuviera conectado a la red y al servicio muy subsidiado de distribución de agua municipal, el volumen de agua proporcionado por cada pipa, les costaría apenas 70 centavos de dólar (unos 14 pesos). Y por ello es que algunas de tales unidades han optado por perforar sus propios pozos. Sin embargo, enfrentan la oposición de Thayappa, que se opone a que hagan pozos, pues no está dispuesto a renunciar a las ganancias que tan buen negocio deja. Por otro lado, tales pozos rara vez operan, pues a pesar de que se perforan 270 metros o más, no alcanzan el nivel del agua subterránea.
Pero, finalmente, el monopolio de Thayappa no podrá con otro problema mayor, los ya mencionados declinantes niveles de los pozos. Si antes a 200 metros, o menos, se hallaba, agua, actualmente se deben de perforar 330 o más, para hallar el vital líquido. Con ello, suben los costos, tanto de la extracción, pues se requieren bombas cada vez más potentes, las que gastan más electricidad, así como el de la perforación, pues si para los primeros 75 metros cuesta $2.77 dólares agujerar cada metro, más allá de los 330 metros de profundidad, cada metro adicional cuesta $22.50 dólares, pero, además, como dije, las bombas deben de ser más potentes, o sea, más caras.
Sin embargo, que el agua se esté acabando, no parece un problema que le preocupe a esas empresas o a ese país. El boom continuará y Bangalore, seguirá con el crecimiento anárquico.
Ni tampoco parece que sea un problema global. No, para el capitalismo salvaje, lo más importante es seguir con los muy buenos negocios, no importando que al planeta, a sus recursos y a sus habitantes, se los lleve el infierno.



  

domingo, 16 de abril de 2017

Calentamiento global, imperio agrícola y sequía en California



Calentamiento global, imperio agrícola y sequía en California
por Adán Salgado Andrade

El antropoceno, como se ha dado en nombrar a la presente era, es la destructiva capacidad del hombre para alterar las condiciones climatológicas del planeta. La más aguda consecuencia es el calentamiento global, provocado por los miles de millones de gases producidos por la combustión y otros procesos industriales, lanzados a la atmósfera, como el bióxido de carbono, monóxido de carbono, metano, ozono… y varios más, que crean una pantalla, similar a la capa que emplean los invernaderos para mantener calientes a las plantas que se cultivan dentro. Por ello la denominación de “gases efecto invernadero”.
El calentamiento planetario está provocando alteraciones climáticas de forma tan acelerada, que rebasa ya cualquier tipo de análisis y pronósticos científicos. El calentamiento global ya es un grave hecho, y se agudiza muy rápidamente, a grado tal que ya está resultando un muy lucrativo negocio para decenas de empresas que, cínicas, lo aceptan, y prefieren sacar todas las ventajas posibles que les pueda redituar, claro, mientras puedan y sus efectos no las alcancen y destruyan también a ellas (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2014/03/el-muy-lucrativo-calentamiento-global.html).
Aun así, hay pseudocientíficos que niegan tal calentamiento o, si lo aceptan, que sea obra de las acciones del ser humano. Hasta “políticos” de poca monta, como Donald Trump, lo niegan. Este racista, ignorante WASP (White Anglo Saxon Protestant, como se denomina a los estadounidenses que se creen lo más puro y auténtico de Estados Unidos, entre los que se encuentran los supremacistas cazailegales), llegó al extremo, en su negación de que el calentamiento global se deba a causas humanas, de limitar y desmantelar las investigaciones y acciones de la EPA, la agencia gubernamental de protección ambiental de Estados Unidos (EU), a la que recortó severamente su presupuesto y que al frente de la cual, puso a Scott Pruitt, acérrimo negador de que el calentamiento global, si existe, se deba a la acción humana (ver: http://www.cosmopolitan.com/politics/a8542472/scott-pruitt-donald-trump-environmental-protection-agency/).
Se reporta que el año 2016 ha sido el más caluroso de la historia reciente, con referencia al ya lejano 1880. Pero científicos afirman que la última vez que el planeta estuvo así de caliente fue en la prehistoria, hace 115,000 años y que durante 4 millones de años, no habíamos tenido tanto bióxido de carbono en la atmósfera, como en la actualidad. Aunque las altas temperaturas registradas en el 2016 tuvieron que ver con el Niño, el fenómeno climatológico que tiende a incrementarlas, la mayor parte del calor extra fue debido a la acción humana. Lo peor es que es tan grave el calentamiento, que está rebasando toda capacidad de análisis y muchos problemas que, se esperaba, se dieran después del 2050 o hasta el 2100, por lo menos, ya están ocurriendo, y muy aceleradamente (ver: https://www.theguardian.com/environment/2017/mar/21/record-breaking-climate-change-world-uncharted-territory?utm_source=esp&utm_medium=Email&utm_campaign=GU+Today+main+NEW+H+categories&utm_term=218243&subid=21873428&CMP=EMCNEWEML6619I2).    
Sin embargo, los negadores del calentamiento planetario, no pueden ocultar el daño ocasionado, sobre todo, en las condiciones climáticas extremas que tal problema está ocasionando. Por ejemplo, la Antártica, que hasta no hace mucho tenía temperaturas promedio bajo cero todo el año, en el 2015, promediaron 17.5 ° C, más propias de clima mediterráneo (ver: http://www.zmescience.com/ecology/climate/temperatures-antarctica-global-warming-02032017/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+zmescience+%28ZME+Science%29).
Eso está provocando que el llamado permahielo, la capa más profunda y dura del hielo que es la base de esa región se esté derritiendo aceleradamente, lo que provocará deshielos que subirán el nivel del mar en todo el planeta, a unos seis o siete metros, en promedio, lo cual barrerá las zonas costeras (son dramáticas las fotos de grandes icebergs flotando en el océano, derritiéndose o que en pedazos de hielo viajen osos polares, pues su hábitat natural ya es muy caliente para ellos).
Peor aún, pues resulta que también el permahielo de regiones tales como Siberia, en el norte de Rusia, está resintiendo rápidamente el calentamiento. En junio del 2016, esta región llegó a temperaturas de hasta 35°C, lo que es tan extremo, que ha comenzado a derretir el permahielo de aquélla. Recientemente se han detectado alrededor de 7000 burbujas formadas debajo del suelo, debido al metano liberado por la exposición de un depósito de esquisto, que por millones de años estuvo sepultado allí y que ahora se está está soltando. El metano es 30 veces más capaz que el bióxido de carbono para atrapar el calor, además de que por tal calentamiento, por un grado centígrado que suba la temperatura, la cantidad de metano liberado del permahielo y las tierras húmedas, subirá con creces. Es decir, será un círculo vicioso que se irá agudizando y que una vez iniciado, no acabará, hasta que la totalidad de metano se libere y los daños atmosféricos sean brutalmente irreversibles (ver: http://www.zmescience.com/ecology/climate/7000-huge-gas-bubbles-formed-siberia-burst-moment/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+zmescience+%28ZME+Science%29).
Pero no sólo en regiones “remotas” del planeta se están manifestando los trastornos climáticos, sino que ya muchos países, los vivimos en este momento. Por ejemplo, muchos estados del país, están sufriendo sequías, algunas que están por cumplir un año o más. Otros países, experimentan tormentosas lluvias, que provocan severas inundaciones y desgajamientos de cerros o hundimientos, los que provocan fuertes daños materiales y víctimas.
Sin embargo, hay lugares en donde la sequía ya ha durado años, como en California, estado de EU que concentra buena parte de las actividades agropecuarias de ese país. Por fortuna, las recientes lluvias y tormentas invernales, llevaron al gobernador Jerry Brown a declarar el “fin de la sequía”. Sin embargo, es sólo por ahora, que tanto lluvias, así como tormentas invernales fueron excepcionales. Las sequías regresarán y cada vez serán más largas (ver: https://ca.water.usgs.gov/data/drought/).
La mayor parte de las presas de la región estuvieron en mínimos históricos o casi se habían secado, por lo que se impusieron estrictas medidas rígidas para racionar el agua, sobre todo, domésticas. Pero, por ahora, todo ha vuelto a la “normalidad” (ver: http://gizmodo.com/look-at-the-profound-difference-between-californias-dro-1794335536).
Sin embargo, hay empresas que no se han afectado, ni aun por la pasada severa sequía. Y una de ellas es Wonderful Company, emporio agrícola que, a pesar de la frecuente falta de agua, ha crecido, hasta consolidarse como la principal empresa de la región. Propiedad de Stewart y Lynda Resnick, inició sus operaciones cuando la feliz pareja adquirió 1012 hectáreas de naranjos en el condado de Kern, en California. Son los clásicos empresarios selfmade, o sea, que gracias a sus “propios y destacables esfuerzos”, han hecho su imperio y su fortuna. La revista digital Mother Jones publicó un reciente reportaje sobre el emporio de los Resnicks (ver: http://www.motherjones.com/environment/2016/04/lynda-stewart-resnick-california-water).
Lynda, en sus inicios, fue publicista, en tanto que Stewart fundó una empresa de mantenimiento y limpieza de edificios. El dinero y las habilidades adquiridas en esos tempranos negocios, han permitido a Wonderful Company expandirse hasta los niveles a los que actualmente ha llegado, tanto en riqueza, así como de la monumental cantidad que sus actividades implican. Sus ventas anuales son de 1500 millones de dólares (mdd) y su valor comercial es de 4800 mdd. Y el agua que emplea tan sólo para sus siembras de cereales supera al agua consumida por todos los hogares de Los Ángeles.
La empresa se dedica a cultivar pistaches, granadas, cítricos, almendras, frutos y los mencionados cereales. Gracias a las habilidades publicitarias de Lynda, se han impuesto hábitos, como el del alto consumo de pistaches, de los que la empresa es líder en producción, y para los cuales, emplea 150 millones de metros cúbicos (mmc) anualmente. Como comparación, los hogares de San Francisco sólo consumen 50 mmc al año. Para cosechar las granadas, se emplean 30 mmc, lo que rebasa por mucho el agua empleada en las albercas de Los Ángeles, que ya es mucho decir, las que montan 5 mmc. La producción de almendras usa 180 mmc al año. Pero lo que se lleva el consumo más brutal de agua es el de las siembras de cereales, del orden de 450 mmc anuales, que supera, como señalé, el consumo de agua de todos los hogares angelinos, que es de 410 mmc. El agua dulce, siendo cada vez más necesaria y masivamente empleada, sobre todo por agricultura e industria, es un preciado bien cada vez más escaso (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.mx/2008/10/el-agua-dulce-cada-vez-ms-demandada-y.html).
Bueno, de por sí que el llamado Valle Central de California, aunque goza de buenas tierras, no es precisamente, húmedo y lluvioso. Es, más bien, seco, obteniendo un 20% de su agua, de obras hidráulicas que la llevan desde el delta del río San Joaquín, cuerpo hidrológico que está en la parte noroccidental del estado. Sin embargo, por la severa sequía, autoridades del Valle Central habían ordenado eliminar esa dotación, con tal de conservar el agua.
Y es que tantas actividades agrícolas desarrolladas en una región seca, absurdo, de por sí, demandan crecientes, gigantescos volúmenes del vital líquido.
La “solución”, durante las sequías, ha sido la sobreexplotación de los acuíferos, de los que el estado extrae alrededor de 7 kilómetros cúbicos de agua anualmente, suficiente para cubrir las necesidades de todos los hogares de Texas. Tanta sobreexplotación del agua subterránea, está ocasionando hundimientos de tierras, los que afectan a estructuras civiles, como puentes o hasta los canales de riego, los que trabajan mediante gravedad y ya tienden a estancarse (justo lo que está sucediendo con la ciudad de México, que se está hundiendo, por la sobreexplotación de los acuíferos). Además, la recarga de tales acuíferos lleva años, por lo que, en futuras sequías, no serán la solución.
Esta increíble cantidad de agua, debería de ser una razón para que se repensara qué tanto es fiable que en la región del Valle Central, la más fértil, pero la más seca de California, se siga desarrollando la agricultura masiva, como la de los Resnicks y de miles de granjeros, quienes consideran vital el cultivo de snakcs, pero no es así. Las cosechas de pistaches, nueces, cacahuates y otras golosinas para matar la gula, en lugar de disminuir, han crecido. Y es que sembrar 4000 metros cuadrados, equivalentes a un acre, de pistache, rinde una ganancia de 3519 dólares, 4 veces más que lo que deja sembrar jitomate o 18 más, que sembrar algodón. De hecho, el pistache está entre las 10 golosinas saladas preferidas por los estadounidenses. Por eso han incrementado su demanda. E igualmente, porque Lynda, gracias a sus cualidades publicitarias, ha sabido cómo comercializar sus productos. La fábrica para procesar pistaches de los Resnicks, ubicada en la localidad de Lost Hills, es la mayor del mundo.
Por tal razón, la producción de almendra se ha incrementado en la última década en 47%. Y la de pistache, se ha duplicado. No sólo eso, sino que cosechas de todo tipo, como aguacates, naranjas, manzanas, han crecido también. Y con ello, evidentemente, el empleo masivo del agua, un preciado bien cada vez más peleado y demandado.
Por desgracia, como se da prioridad a los residentes más antiguos, muchos granjeros no han sido restringidos en su derecho a grandes cantidades de agua, sobre todo los que crían ganado, por ejemplo. Por ello es que, mientras varios de ellos emplean agua sin restricciones, habitantes de pueblos tales como Okieville e East Porterville deben de surtirse de agua con camiones tanque y bañarse a cubetadas (como lo que siempre ha sucedido en Iztapalapa, por ejemplo, mientras que el sur de la ciudad, siempre ha contado con abundante agua).
Por si fuera poco, como el acuífero del que se surten los Resnicks, cuando se recarga por la nieve de las épocas invernales, tiene agua en exceso o simplemente porque la “muy precavida” pareja compra agua del norte del estado, puede “cosechar” también el vital líquido, es decir, que lo revende al estado, para que lo distribuya a los granjeros con problemas en época de secas, como la pasada. Es muy buen negocio la venta de agua para los Resnicks, pues la adquieren a 28 dólares 1233 m³ de agua (el equivalente a un acre-pie), pero revenden en 196 dólares el mismo volumen. O sea, siete veces más de lo que pagan. Tal mezquina operación les dejó otros 30 mdd recientemente.
Pero no termina allí su influencia como empresa y entre los políticos de la región. Actualmente están apoyando una costosa iniciativa del gobernador Jerry Brown, quien tiene en mente construir dos túneles de 12 metros de diámetro cada uno a un costo de 15,000 millones de dólares la obra, para llevar más agua del río Sacramento al Valle Central. Muchos ambientalistas están en contra de la enorme obra, que bombearía ¡304.5 m³! por segundo de agua (casi seis veces lo que entrega el Sistema Cutzamala a la ciudad de México). Eso, según Brown, para no seguir haciendo que el esperlano, una especie de pez, propio del delta del río San Joaquín, siga peligrando por el bombeo, además de por la seguridad hidráulica de la región.
Los Resnicks han sabido vender la idea, costeando una campaña que advierte que la infraestructura hidráulica del estado es muy vieja y que si se diera un fuerte temblor, el peligro de que se quedaran sin agua muchas ciudades y regiones sería muy alto, así que “apoyemos el proyecto de Brown. Arreglemos el sistema”, exhorta un comercial televisivo. Y dada la dominación paranoica, tan típica con que se dominan a los estadounidenses, al parecer, está dando resultado.
Sin embargo, eso será como excavar un agujero, para tapar otro, en unos pocos años.
Claro que la pareja presume de obras altruistas y de caridad, como donaciones a escuelas, centros de capacitación para sus trabajadores y así. Además de sus permanentes “donaciones” a campañas presidenciales y gubernamentales, lo que les ha dado mucha influencia política, como para hacer constantemente de las suyas, sobre todo cuidar de que sus cultivos tengan suficiente agua, no sólo para mantenerse, sino para aumentar la producción de pistache otro 40% para el 2020, como pomposamente ha declarado Stewart.
Pero cabría preguntarse ¿a qué costo? A ir dejando sin agua a más y más gente y a más regiones de su país y del planeta, con tal de asegurar sus crecientes ganancias, estar dentro del 1% de la más rica población del orbe y compartir sus privilegios.
Mientras ellos se expanden, existen granjeros en California que deben de conformarse con el agua de las lluvias, la de temporal, la que han dado en llamar “el agua de Dios”. Se refieren a las escasas precipitaciones pluviales que caen en el Valle Central, entre 12 y 41 centímetros anuales, que apenas son la quinta parte de lo que requiere una cosecha de pistache o de almendra para darse. Para siembras como maíz o trigo, sirven, u otras que requieran menos agua. Pero en los cuatro años que no llovió, muchos de tales granjeros se vieron obligados a vender sus tierras, pues Dios, no siempre es benévolo, ni con la poca agua que da cada año.
Quizá sea un castigo divino global, en vista de que depredamos a mansalva a este pobre planeta.