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lunes, 2 de octubre de 2023

Drogas, armas y pobreza, impulsan el crimen mundial

 

Drogas, armas y pobreza, impulsan el crimen mundial

Por Adán Salgado Andrade

 

En México, la violencia que vivimos se debe a tres factores: el tráfico de drogas, el incremento de armas – que vienen de contrabando de Estados Unidos – y la pobreza. Es muy fácil que un joven se integre a una banda criminal si es pobre y, carente de una sólida base de valores – proporcionada por una educación liberal e iluminadora y vida familiar digna –, sólo verá a lo material como lo más importante, no tendrá objeciones en vender drogas, traficar personas, robarles, secuestrarlas, matarlas… factores que están llevando más y más a una descomposición social.

Eso sucede en Estados Unidos, por ejemplo, en donde el problema es todavía mayor, crónico, debido a la gran cantidad de armas que poseen los estadounidenses. Tiroteos, enfrentamientos entre personas y suicidios, dejan más de 45,000 fallecimientos cada año (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2022/07/otros-crimenes-de-los-que-no-se-habla.html).

Y esa violencia, provocada por los mencionados factores, se está expandiendo por todo el mundo.

Nada menos que en Suecia, un país de “primer mundo”, está creciendo la violencia, con jóvenes y adolescentes que se integran a bandas que trafican drogas y que van en aumento esos “reclutamientos”.

El artículo de Miranda Bryant, titulado “’No queremos que los maten’: Suecia trata de prevenir el mortal ascenso del crimen juvenil”, publicado por The Guardian, expone ese grave problema que en días recientes ha ido en aumento (ver: https://www.theguardian.com/world/2023/aug/27/sweden-seeks-to-stem-deadly-rise-in-youth).

Justamente señala al inicio la periodista que la facilidad para conseguir armas y hasta explosivos, es lo que ha llevado a niños a integrarse al crimen organizado. Tanto armas, como drogas, “se consiguen muy fácilmente”, dice Sabrina Farlblad, de las oficinas de servicios sociales, citada por Bryant. “Hace dos años su equipo formó grupos de apoyo para gente joven en riesgo de integrarse al crimen”.

“Armas que proceden de los Balcanes y que se consiguen fácilmente, llegan a gente cada vez más joven, lo que ha multiplicado los asesinatos o intentos de asesinato entre niños y adolescentes”.

Tan sólo en los primeros seis meses del 2023, hubo 42 personas envueltas en intentos de asesinato, comparadas con las 38 que hubo en todo el 2022, “así que es preocupante para las autoridades el incremento”. Y van desde los 10 años, incluso, hasta los 17.

Pero como señala Evin Cetin, abogada experta en crimen juvenil, citada por Bryant, que “no podemos combatir el crimen juvenil, sin acabar con el tráfico de drogas, que vale miles de millones de dólares”. Tiene razón, pues mientras exista el consumo de estupefacientes, que crece, además de las drogas “legales” que emplean opioides, ese crimen nunca se acabará.

Véanlo con el caso de México, por estar justamente al lado del mayor consumidor mundial, la violencia criminal cada vez será peor, llevando, en efecto, al incremento de violencia juvenil, con niños sicarios que ven en aquél, su futuro.

Dice Cetin que “en Suecia, son jóvenes los que se encargan del narcotráfico. Compran medio kilogramo de cocaína mediante un préstamo y contratan a niños para distribuirla. Por eso se dan estos tiroteos entre gente muy joven. Me he encontrado con chicos de 18 años que tienen a su servicio a unos 40 niños y adolescentes vendiendo drogas”.

Critica Cetin que muchos digan que la “solución” sería encarcelar a la gente desde los 15 años, “pero eso no resuelve nada. Que los internen en sitios para menores en donde les impartan programas de rehabilitación, pero que no los encarcelen”. También señala Cetin lo que ya expresé arriba, que la pobreza y la “falta de sueños entre los adolescentes, los llevan a delinquir”.

La policía teme que pronto comiencen a ingresar armas de la atacada Ucrania, tanto por el contrabando como por los refugiados. Ya dije que si las armas se consiguen fácilmente, se incrementa la violencia.

En un podcast también de The Guardian, Sebastian Stakset (Suecia, 1985), ex pandillero, actualmente muy exitoso cantante, rapero y actor –  ya que pudo superar esa vida – y ha formado el grupo sueco de ayuda Heart of Evangelism, expone a la reportera Nosheen Iqbal, las circunstancias que lo llevaron, desde muy joven, a delinquir (ver: https://www.theguardian.com/world/audio/2023/oct/02/gangs-of-stockholm-the-rise-of-gun-in-sweden-podcast).

“Era la pobreza, la falta de una familia sólida y la facilidad para conseguir dinero, la que te lleva a eso”, dice Stakset. Justo lo que señalo arriba, son factores que se combinan para que una persona, frágil de valores, se convierta en delincuente. No sólo que proceda de una buena familia, digamos, sino que también sea sensible, amoroso, compasivo, tolerante, humilde, preocupado, compartido… cualidades que un ser pensante posee y que hacen la diferencia en que nunca considere como la solución volverse delincuente.

También Stakset señala que no es válido que digan que son los “migrantes lo que se meten a la delincuencia. En Suecia, te puedo decir que los mejores negocios, son los de los migrantes. Yo soy blanco y me hice pandillero. Nada tiene que ver la nacionalidad. Como te dije, es la pobreza, la falta de empleos dignos, de educación, de una buena familia… lo que principalmente te lleva a eso”.

Insiste en que la solución, “es dar buenos empleos, educación, un futuro… no sólo que los políticos elaboren planes para veinte años, si no atienden esas necesidades”.

Así es, y con ellos, deben de inculcarse los mencionados valores, pues no se trata sólo de combatir las consecuencias, encarcelar a los delincuentes, sino atender desde la raíz los problemas.

Se requiere una educación liberadora, no funcionalista, entre otras cosas, para que los estudiantes se sientan como personas, no como instrumentos del capital, necesarios sólo para obtener ganancias, sino que comprendan que son parte de una sociedad y es para la que tienen que dedicar sus esfuerzos (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/09/la-escuela-debe-de-ser-liberadora-para.html).

Y eso tiene que ir a la par con el amor, el respeto por la Naturaleza, pues si no se valora un árbol sano, un río limpio, aire saludable… se es una persona obscura, mezquina, miserable. Hace unos días, por ejemplo, un perturbado mental de sólo 16 años, derribó un árbol de 200 años, en Inglaterra. El suceso conmocionó a toda la gente, acostumbrada a ver ese saludable, alto, bello árbol, que estaba a un lado de una antigua, histórica barda romana. Ese chico es, desde ahora, una máquina de matar, que fácilmente se puede integrar al narcotráfico (ver: https://apnews.com/article/hadrians-wall-sycamore-gap-felled-tree-05975a763c90648b4594d6e64b42e9f2).

Así que si no se combate la pobreza, si no se inculcan verdaderos valores humanos desde la niñez, si no se imparte una educación liberadora, si no se enseña a amar a la naturaleza (independientemente de que el capitalismo salvaje es el centro de todos nuestros problemas, al mercantilizarlo todo e imponer que la riqueza material es el objetivo a seguir) el crimen seguirá en ascenso, en todo el mundo y los delincuentes serán cada vez más jóvenes.

Quizá veremos a niños sicarios de cinco años en la nota roja, habiendo asesinado a un sicario adulto por un “ajuste de cuentas”.

Sería terrible.

 

Contacto: studillac@hotmail.com

 

 

sábado, 21 de noviembre de 2009

Premio Nóbel al armamentista de Barack Obama

Premio Nóbel al armamentista de Barack Obama

Por Adán Salgado Andrade


Recientemente se le concedió un muy polémico y cuestionable “premio Nóbel por la paz” al presidente estadounidense Barack Obama, basándose el mercantilizado premio simplemente en los “deseos” de Obama por librar al mundo de las armas nucleares. Sin embargo, ese muy débil y alejado deseo contrasta con lo que Obama ha dejado de hacer o está haciendo no por la paz, sino en contra de ella. Escribí a finales del año pasado un artículo titulado “El silencio de Obama” (consultarlo en mi blog: adansalgadoandrade.blogspot.com) en el cual daba cuenta de que ante la masacre de palestinos una vez más por los belicistas israelíes en la franja de Gaza en los últimos días de diciembre, Obama nada dijo, pretextando que aún no tomaba posesión del cargo y que, en todo caso, “era la culpa de los terroristas de Hamas por provocar a los israelíes”, estas poco afortunadas declaraciones, a pesar de que hubo cientos de muertos, así como hospitales, edificios, avenidas y escuelas bombardeadas y un sin número de atrocidades que por estos días la ONU está dando cuenta que cometieron los soldados judíos (emplearon a civiles palestinos como escudos humanos o los mataban indiscriminadamente, pretextando que cualquiera podía ser su “enemigo”, además de que Israel sigue bloqueando el comercio, incluso de alimentos o les restringe o deja sin agua a miles de palestinos que habitan Gaza).
En un artículo más reciente, “Armas, corrupción y el big Money”, además doy cuenta de que la “estrategia” para librarse de los talibanes en Afganistán, otro invadido país por parte de EU, tiene como resultado que frecuentemente decenas de civiles inocentes sean el blanco de los ataques de la OTAN y de EU contra supuestos blancos enemigos, que resultan falsos y que provocan la absurda muerte de tales civiles, ante lo cual, en lugar de rectificar esa fallida estrategia, Obama ha aceptado enviar muchas más tropas (13,000 soldados se ha aprobado recientemente que se dirijan a ese país, aunque Obama piensa que será necesario enviar hasta 40,000 soldados extras) para “garantizar la paz” allí.
Pero además se ha informado que la mayoría de los soldados estadounidenses que están activos en Afganistán, están bastante desmoralizados y deprimidos, pues declaran que ni saben por qué están luchando en ese país, cuál es el objetivo, si hay verdaderos avances, ni a quién están combatiendo, porque los talibanes generalmente los atacan mediante minas o bombas colocadas a un lado de los caminos, pero pocas veces cuerpo a cuerpo. Tan deprimidos están, que muchos se han estado suicidando desde el año pasado, durante el cual 140 soldados estadounidenses se quitaron la vida. En el presente año, hasta octubre se han suicidado 134 y se espera que la cifra supere a los suicidios del año pasado (irónicamente, por estos días hubo una matanza en una base militar estadounidense, Fort Hood, perpetrada por un psiquiatra, el señor Malik Nadal Hasan, un musulmán nacido en Jordania, pero nacionalizado estadounidense. Hasan atendía justamente a los soldados con fuertes depresiones que regresaban de Afganistán, y sus historias seguramente influyeron en el desequilibrio mental sufrido por el desesperado psiquiatra a quien, por si eso no hubiera bastado, escuchar deprimentes historias, iba el ejército a enviarlo al frente afgano. Y es justamente en esa base en donde llegan los deprimidos soldados estadounidenses de Afganistán a recibir “tratamiento psiquiátrico”).
“Esto se está convirtiendo en otro Vietnam”, ha declarado un sacerdote de uno de los cuarteles militares estadounidenses, en referencia a que en Afganistán no hay objetivos claros por los cuales pelear y que la guerra se está alargando inútilmente. Además, esa “guerra” se está volviendo tan costosa e inútil, que más del 60% de los estadounidenses están en contra de que EU siga entrometido allí, además de que muchos opinan que es una causa perdida, pues las guerrillas talibanes, lejos de estar derrotadas y desanimadas, se refuerzan mucho más con cada día que transcurre. Esto puede verse en opiniones de los estadounidenses comunes como la siguiente: “Si nuestras tropas están deprimidas, extrañan su hogar y no les interesa pelear, no es su culpa, sino que es porque las están obligando a pelear una guerra sin una causa justificable y sin una política o estrategia claras. Ninguno de los objetivos por los cuales se invadió Afganistán, han sido cumplidos. Está en su noveno año, y el belicismo de las guerrillas locales ha aumentado en lugar de haber disminuido. Ni los talibanes ni Al-qaeda han podido ser derrotados. El supuesto presidente Karzai, es uno de los más impopulares líderes, pero se le sostiene, a pesar de que la reciente elección estuvo llena de fraudes y trampas. Se le está dando apoyo al grupo minoritario que no pertenece a los pashtun, mientras que a los pashtun se les hace a un lado sólo porque India lo quiere así (claro, pues si se apoyaran a los pashtuns, India correría el riesgo de que una parte de Afganistán se uniera a Pakistán, enemigo natural de aquélla, donde también hay pashtuns, lo que lo reforzaría en gente y territorio, además de que también se acrecentaría el sentimiento musulmán anti-hindú en toda la región y en Kashmir, el territorio administrado por India, Pakistán y China, apoyando a las guerrillas musulmanas jihadistas que allí operan, las que luchan por apoderarse del territorio administrado por India justamente en Kashmir). Y a pesar de que es una guerra que no se puede ganar, Obama trata de reforzar la derrota. Ni el aumento de tropas, o más misiles y menos hombres, servirán, pues todo se ha movido a favor del Talibán (por ello es que hasta se ha sugerido que se les pague a los guerrilleros talibanes un salario, con tal de que dejen las armas). El ejército es inepto e incapaz de combatir al Talibán. Y es cosa de tiempo antes de que comencemos a presenciar indisciplina, suicidios y desórdenes mentales (lo que está ocurriendo ya entre los estadounidenses, como menciono antes) entre las tropas comandadas por la coalición de la OTAN y EU. Y antes de que eso suceda, es mejor retirarse después de haber logrado un acuerdo con el Talibán”. Como puede verse, este generalizado sentimiento de derrota, impotencia e inutilidad tiende a popularizarse, y a pesar de ello el presidente de la paz, Obama, insiste en que más tropas de su país se estacionen allí. Lo irónico es que quizá se tuviera que llegar, en efecto, a un acuerdo con el Talibán, al que se derrocó luego de los muy sospechosos derribamientos de las torres gemelas, dado que todo parece indicar que se ha ido reforzando su presencia con los años en Afganistán.
Además, Obama está apoyando, en el caso de Honduras, país en donde las obscuras fuerzas reaccionarias propiciaron un golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, el que se realicen elecciones auspiciadas por el golpista Roberto Micheletti y que EU reconocerá al gobierno que pueda surgir de tan fraudulenta acción. Y puesto que el golpe de Estado se apoyó en el mercenario ejército hondureño – entrenado, por cierto, en bases militares estadounidenses –, sería otra prueba más de que Obama está dando vía libre al armamentismo en el mundo, con tal de proteger los intereses estadounidenses, también muy enraizados en Honduras.
Y si ya de por sí no bastara con apoyar el golpe militar en Honduras, o el polvorín en que se ha convertido a Afganistán, en donde, como dije, el mayor número de muertos es entre civiles inocentes, para que se pusiera en duda el que realmente Obama haya merecido el premio Nóbel de la paz, además está permitiendo veladamente que el Pentágono, dirigido por el muy beligerante secretario de la defensa Robert Gates, se rearme y sea la punta de lanza de la nueva estrategia de dominación estadounidense basada en un mayor belicismo, sobre todo ahora que EU está perdiendo de alguna manera el liderazgo económico a nivel mundial, así que si no domina a través de sus devaluados dólares y sus quebradas corporaciones y bancos, lo hará mediante el empleo intensivo y extensivo de la fuerza, como veremos.
A sus 66 años, el republicano Gates ha estado inmerso en la política, sobre todo en cuestiones militares y de seguridad, desde 1966, en que la CIA lo contrató para sus labores de inteligencia. Luego, en 1967, la Fuerza Aérea Estadounidense lo reclutó para que realizara labores de entrenamiento a tropas dedicadas a la operación de misiles interbalísticos. En 1969 de nuevo se unió a la CIA y en 1974, durante la presidencia de Richard Nixon, fue contratado para formar parte del Consejo Nacional de Seguridad. Luego ha pasado de ser asesor, director de la CIA, hasta secretario de la defensa de George W. Bush, cargo que le fue ratificado con Obama.
El lema de Gates, en cuanto a las cuestiones militares se refiere, es “El ejército necesita pelear en las batallas presentes no en las batallas futuras”. Esto porque el beligerante secretario dice que no tiene caso estar planeando cómo se pelearán las batallas en el futuro si no se están ganando las batallas de hoy día. Eso lo ha declarado porque en Irak es evidente que Estados Unidos no ha ganado la guerra, como tampoco ha sucedido en Afganistán, como ya mencioné arriba. Gates ha dicho de su persona que “Me he referido a mí como el secretario de guerra porque estamos en guerra”. Y del Pentágono declara: “Este es un departamento que sólo se la pasa planeando como hacer la guerra. No está organizado para ir a la guerra. Y justamente es lo que estoy tratando de hacer”. Y vaya si el señor ha tomado muy en serio su guerrero papel, pues hasta en el caso de la violencia que se ha desatado en México, por ejemplo, por el supuesto “combate al narcotráfico”, que han emprendido los mal administradores panistas, ha dicho que “Estados Unidos quiere incrementar la asistencia militar que provee a México para su lucha contra el tráfico de drogas. La ayuda podría ser suministrando equipo militar, entrenamiento, labores de inteligencia, con tal de ayudar a las autoridades en su lucha contra los bien armados y organizados narcotraficantes” (ver mi artículo “La muy oportuna descomposición del Estado mexicano, pretexto para militarizar y recrudecer la represión gubernamental”). Y Gates actúa acordemente con su inherente beligerancia, pues sus cintas favoritas son todas aquellas que tengan que ver con violencia y lo militar. Ejemplos recientes son “Transformers” y “Wolverine”, de las que declara el secretario que “La verdad salí muy contento luego de verlas”. Si, quizá porque en ellas en muchas escenas se hace alarde del poderío militar estadounidense, aunque éste resulte inútil frente a superhéroes y robots gigantes.
Pero además su estrategia puramente guerrera está haciendo énfasis en un fuerte impulso a la aún muy importante industria armamentista estadounidense, ya que está priorizando proyectos que, según él, son primordiales, en tanto que está dejando atrás o cancelando otros que, considera, no son estratégicos, ni siquiera para el futuro. Y a diferencia de Donald Rumsfeld, el anterior secretario de la defensa, quien decía que el ejército de EU debía combatir con las armas que tuviera, no las que deseara, Gates se ha propuesto combatir con las armas que, afirma, verdaderamente se necesitan.
Y de plano cortó fondos o los redujo bastante en casos como los aviones de combate F-22, que aunque son muy modernos y pueden evadir los radares, en guerras como las de Afganistán o Irak son casi inútiles, debido a que contra insurgentes o “terroristas” son de poco valor, pues son objetivos huidizos, difíciles de localizar. Decidió Gates presionar al congreso para que no se compraran más de la cuota normal de 187 aparatos, a pesar de que la Fuerza Aérea de EU deseaba aumentar sus cantidad. En lugar de esos aparatos, Gates decidió que era mejor adquirir más Predators, aviones robots que pueden vigilar y al mismo tiempo bombardear objetivos enemigos (de hecho esos aparatos se emplean ya en la frontera entre México y EU para vigilar a los muy peligrosos ilegales mexicanos). Además de que son más baratos, sirven más para las necesidades de combate en Irak y Afganistán, y evitan muertes de soldados, pues son robotizados, sentenció Gates cuando se opuso terminantemente a que más F-22 fueran adquiridos (así se le acabó uno de sus grandes negocios a Lockheed Martin, la compañía que fabrica los F-22).
No sólo eso, sino que también Gates se opuso terminantemente a proyectos que, desde su óptica, no valían el presupuesto que se les había asignado. Y decidió dejar fuera proyectos como un Boeing 747, diseñado para disparar en el aire misiles enemigos mediante un potente láser (al aparato le tomó 13 años de desarrollo hacer su primera prueba, la que no fue de todos modos tan satisfactoria). También eliminó del presupuesto un conjunto de satélites que podían, según sus diseñadores, “comunicarse” entre ellos, pero que tampoco habían probado ser funcionales. Otro programa futuro que Gates suprimió es el llamado Future Combat Systems, un ambicioso plan que pretendía gastar 160,000 mdd con tal de equipar a los soldados de sofisticados armamentos hacia el 2011, pero que tampoco convenció a Gates de su utilidad, pues prefiere que las guerras se ganen hoy y no en el futuro, como ya señalé antes. Y quizá el más cómico proyecto que eliminó, tal vez porque realmente se siente como algo absurdo y fútil, es un costosísimo helicóptero presidencial equipado con, ¡háganme favor!, una cocina que puede calentar alimentos aún después de una guerra nuclear, como si tras un conflicto de ese destructivo, mortífero nivel aún quedara vivo el presidente estadounidense y, peor aún, se pusiera a comer (esto más bien recuerda a los plots hollywoodenses en donde la figura presidencial es lo más importante en una invasión militar o extraterrestre y se le debe de mantener con vida cueste lo que cueste).
Pero mientras Gates ha suprimido varios programas, el desarrollo de otros armamentos ha visto incrementado su presupuesto, como es el caso de los aviones militares F-35, considerados vitales para los bombardeos en Irak o Afganistán. Su presupuesto para fabricarlos pasó de 6800 millones de dólares (mdd) a 10400 mdd, un alza del 53%. Otro concepto que ha subido muchísimo su presupuesto es el de los vehículos blindados denominados MRAPs (mine-resistant, ambush-protected, o sea, vehículos resistentes a las minas y a las emboscadas), considerados por Gates como vitales en los ataques con minas o bombas ligeras, pues su resistencia los hace soportar la mayoría de los ataques de ese tipo y de los cuales, por cierto, no se enteró por sus subalternos, sino porque un día leyó sobre esos vehículos en un artículo de la publicación USA Today. Había hasta hace dos años muy pocos de esos vehículos, pues los que se usaban eran los famosos Humvees, con blindaje ligero, que cuando eran atacados, generalmente eran destruidos y sus ocupantes, soldados estadounidenses, casi todos morían o resultaban mortalmente heridos. Gates detectó esa situación y ordenó una sustancial alza en la fabricación de MRAP’s, a 1000 vehículos mensuales a partir de 2008. así que fue prioritario producir miles de esos vehículos a un promedio de medio millón de dólares cada uno, un costo enorme, por supuesto, que implicó una inicial inversión del Pentágono de 25,000 mdd (equivalente a las remesas enviadas a México este año por los paisanos que trabajan aún en EU). Por supuesto que si la idea de Gates fue sólo la de dotar de mejores vehículos blindados a los soldados estadounidenses, también implicó un excelente beneficio para la industria armamentista, ya que aquí la principal agraciada fue una empresa casi desconocida, Force Protection, pero que gracias al modelito de MRAP que diseñó, el cual era el que justo conoció Gates a través de USA Today, se fue a las nubes, y luego de casi haber vendido unos cuantos blindados y casi quebrar, por estos días ha entregado 2236 vehículos a un costo de nada menos que ¡1300 millones de dólares!, gracias a los cuales ya hasta cotiza en la bolsa de valores y sus acciones son muy buscadas por ávidos inversionistas en busca de ganancias fáciles. Le sigue Internacional Military and Government, que ha vendido 1975 vehículos en 1000 mdd; Armor Holdings, que ha vendido 1174 blindados en 518.5 mdd; BAE Systems, que ha vendido 929 vehículos en 484.9 mdd; Protected Vehicles Inc., que vendió 64 blindados en 37.4 mdd; Hoscos Truck, que vendió 104 en 30.6 mdd y por último General Dynamics, que sólo ha vendido 24 blindados en 11 mdd. Pero no sólo eso, sino que el efecto multiplicador que tan gran cantidad de vehículos genera, ha también beneficiado al sector siderúrgico, pues se han requerido 21,000 toneladas mensuales de acero de alta resistencia balística, así como otros productos, tales como las llantas especiales que llevan los blindados, y que únicamente fabrica la empresa Michelin, la cual sólo hacía 1000 por mes, pero tuvo que subir la producción a 17,000 llantas mensuales, que aunque mereció un gran esfuerzo de su parte, se compensa con los millones de dólares de ganancias que la súbita demanda de blindados ha ocasionado.
Así que, como se ve, muchas empresas le han entrado al gran negocio que ha promovido Gates, tanto directa, como indirectamente, con tal de que los soldados estadounidenses no sigan, es la justificación, muriendo en las constantes emboscadas y minas que sus vehículos encuentran por docenas en los caminos por donde circulan de los invadidos países de Irak y Afganistán. Hay alrededor de 13,000 MRAP’s actualmente tanto en Irak, como en Afganistán. Así que no sólo se han salvado vidas, sino que ha sido parte del plan de reactivación económica emprendido por Obama, quien ha enfatizado que la industria militar estadounidense sigue siendo vital para los EU, no solamente por las cuestiones de dominación que aquélla implica, sino que financieramente los 500,000 mdd que se gastan en promedio al año, proveen cientos de miles de empleos, así como el que se mantenga a flote el aparato bélico con el que EU pretende seguir dominando al mundo, como ya señalé antes.
Otra arma que ha recibido una gran atención por parte de Gates es un satélite llamado Advanced Extremely High Frequency Satellite, desarrollado por Lockheed Martin y Hughes Space and Communications Company, al que se dedicaron inicialmente para su desarrollo 500 mdd anuales y ahora se le reasignaron 2300 mdd, 360% de incremento, que se supone que evita que las comunicaciones militares y de todas las operaciones invasivas del ejército estadounidense no se saturen, ni se colapsen.
El P-8 Poseidon fabricado por la división militar de la empresa Boeing, Boeing Integrated Defense Systems, es un avión al que se asignaron 1200 mdd y ahora se le dedicarán 2900 mdd, 142% de incremento. Este aparato se supone que es muy útil para vigilar y atacar tanto objetivos aéreos, así como submarinos, pues tiene muy “sofisticada” tecnología para rastrear las posibles amenazas.
Por último, está el destructor Aegis, del que existen 62 embarcaciones, al muy módico costo cada uno de 1100 mdd, 34 de las cuales fueron construidas conjuntamente por las empresas militares General Dynamics y Bath Iron Works, y 28 fabricadas por Northrop Grumman Ship Systems e Ingalls Shipbuilding. En proporción a los otros armamentos, el Aegis recibió muy especial atención por parte de Gates, ya que tenía asignados apenas 200 mdd y ahora se le dieron 3000 mdd, ¡1490% de incremento! Esta embarcación militar se supone que puede atacar con gran precisión, alcance y poder objetivos, tanto en tierra, como en aire, y en el mar, ya que está armada hasta los dientes, entre misiles Tomahawk, MK-41… torpedos Mark 32, MK-46… metralletas, cañones, misiles balísticos… ¡toda una joya de la mortífera ingeniería militar estadounidense!
Pero la estrella de todo este conjunto de armas de destrucción masiva de “nueva generación” es una superbomba antibunkers conocida como Massive Ordnance Penetrador (penetrador artillado masivo), MOP, que es un monstruoso artefacto explosivo que mide seis metros de largo y pesa 13.6 toneladas, desarrollado conjuntamente por Northrop Grumman, Lockheed Martin y Boeing (como se ve, entre algunas de las grandes empresas militares se reparten el botín). Está equipado con 2700 kilogramos de explosivos y es capaz de penetrar hasta 60 metros en búnkers hechos de concreto reforzado de mediana resistencia, hasta 8 metros en aquéllos hechos de concreto reforzado de alta resistencia o puede abrirse paso hasta 40 metros en estratos rocosos. Hace poco el Pentágono urgió al congreso estadounidense para que destinara fondos de emergencia para el desarrollo del MOP por 88 millones de dólares, citando una “Necesidad Operacional Urgente (UNO, urgent operacional need). Y todo indica que la tal urgente necesidad es la de contar en unos pocos meses con esa monstruosa bomba que pueda destruir las instalaciones nucleares de Irán, país que se sospecha que está desarrollando bombas nucleares. Con el MOP, señalan sectores de inteligencia militar y, claro, el mismo Gates, podrían destruirse los complejos iraníes que existen en Natanz y el que se está terminando cerca de la ciudad sagrada de Qom, en caso de que, en efecto, se compruebe que Irán cuenta con un programa para fabricar bombas nucleares. Y si Irán está o no desarrollando armas nucleares, no está claro, pues se ha venido resistiendo a que la agencia de la ONU encargada de que los países fuera del club de poseedores de armas nucleares no las posean, la IAEA, realice una revisión de sus instalaciones las que, insiste ese país, son solamente para usos pacíficos, pero sospecho que así es. Y de todos modos si Irán está desarrollando armas nucleares, a fin de cuentas serán no para de momento emplearlas, por fortuna – cuando los países poseedores de ojivas nucleares las empleen, será el fin de nuestro planeta –, sino para disuadir a que países como EU tramen una invasión, como hicieron en Irak, pues si este país hubiera poseído ojivas nucleares, no se habría atrevido EU a atacarlo, que es justo lo que pasa con Corea del Norte, país que ya posee algunas bombas nucleares y es por ello que EU no se ha aventurado a tocarlo ya.
Y también Gates ha solicitado al congreso casi 52 millones de dólares para que la empresa McDonnell Douglas acondicione un bombardero B-52 para que pueda transportar la explosiva, pesada mole hasta el sitio en donde se arrojaría. Y con el MOP podrían destruirse, según sus diseñadores, tanto los búnkers iraníes, como los norcoreanos para evitar que más países se hagan de bombas nucleares. ¡Pues vaya con tan “éticas” consideraciones, proviniendo de países como EU o Inglaterra, que poseen decenas de ojivas nucleares que podrían destruir varias veces el planeta! Además me parece irresponsable que se empleara el MOP contra instalaciones nucleares tanto iraníes, como norcoreanas, pues al destruirse, seguramente detonarían explosiones del material radioactivo que hubiera en Irán o de las bombas nucleares norcoreanas, lo que provocaría desastres ecológicos por las nubes radioactivas que se esparcirían. Pero además en el caso de Corea del Norte, no imagino que se esperaría con los brazos cruzados a ser bombardeada con MOP’s, sino que respondería de inmediato, lo que quizá llevaría al inicio de un conflicto termonuclear de mortíferas consecuencias para todo el planeta. ¡Esos son los grandes planes del beligerante Gates, auspiciados, claro, por el premio Nóbel de la paz de este año, el señor Barack Obama!

Contacto: studillac@hotmail.com

jueves, 23 de julio de 2009

Armas, egoísmo, corrupción y el big money

Armas, egoísmo, corrupción y el big money

Por Adán Salgado Andrade



Pues muy a pesar de la crisis económica tan severa que estamos viviendo y que continuará por mucho tiempo (no es de esperarse ya que haya una recuperación de a como estaban las cosas antes de dicha crisis), no se rompe el círculo de los grandes negocios o de las actitudes egoístas de grupos sociales que buscan siempre obtener una ventaja económica bajo cualquier circunstancia (Ver, por ejemplo, mi artículo anterior en Internet: “Detrás del virus de la influenza: grandes ganancias y las superbacterias” en el cual explico cómo se exageró la epidemia para que el medicamento Tamiflu, fabricado por Roche, se vendiera como pan caliente, proporcionando excelentes ganancias para dicha empresa). Y en los ejemplos que siguen, tomados de entre cientos, estará claro a lo que me refiero.
Comienzo primero por exponer que en Estados Unidos, país causante de la severa crisis que estamos padeciendo (Ver mi artículo en Internet: “El convenenciero capitalismo salvaje”), a pesar de ésta, lo que está intocable es el presupuesto para el aparato militar, es decir, el Pentágono. Se ha iniciado una especie de enfrentamiento entre el presidente Barack Obama y diputados y senadores de dicho país. No se crea que Obama busca que se disminuya sustancialmente el presupuesto del Pentágono (¡o que se suprimiera, acción que sería radical e insólita!). Al contrario, ha decidido Obama mantener intocables los $680,000 millones de dólares (aproximadamente un 62% del producto interno bruto, PIB, mexicano del 2008, estimado en un 1,088,128 millones de dólares, para que sirva de comparación), los que supusieron un aumento del 10% de lo que originalmente se tenía proyectado. No, en realidad el enfrentamiento se debe a que varios de los congresistas tanto demócratas (entre éstos se encuentran Edward Kennedy y John Kerry) como republicanos, insisten en adquirir más aviones F-22, fabricados por la compañía Lockheed Martin (LM). El pentágono “sólo necesita” 187, pero aquellos insisten en que hacen falta muchos más. No veo para qué, si de todos modos no está EU en este momento inmerso en una guerra que justifique tan elevadas sumas en armamento y en aquéllas en que sí lo está, como es el caso de los invadidos países de Afganistán e Irak, los F-22 jamás se han empleado hasta el momento (LM alega en su favor la perversamente ingenua frase de que “quizá la mejor arma sea la que no se emplee, pero que en lugar de eso, sea capaz de disuadir un conflicto antes de que éste inicie”), lo que ilustra cómo el gasto militar es uno de los rubros más inútiles que existan en la actualidad. Y entre el aún más inútil del total es el empleado en la fabricación y compra de las costosísimas armas nucleares, de las que, por fortuna, fuera de los bombazos nucleares en Hiroshima y Nagazaki, ninguna más se ha empleado como “solución” a conflictos militares (cuando eso suceda, será el fin de la humanidad, pues en una guerra termonuclear, nadie gana).
Aquí el problema en realidad existe porque LM tiene a sus cabilderos para que mantengan la presión sobre Obama y su gabinete con tal que el jugoso contrato siga adelante, sobre todo ahora en medio de la crisis puesto que, como se ve, el gasto militar continúa, a pesar de ésta, y es vital para empresas armamentistas como la citada compañía (que de todos modos LM contribuyó a la campaña presidencial de Obama). El precio por avión es de casi 160 millones de dólares, así que de 187 unidades, el costo ascendería a 29,920 millones de dólares (cantidad que supera en un 36% a las remesas que los mexicanos trabajando en EU enviaron en 2008 a México) en aparatos que fueron diseñados más para las necesidades de la llamada “guerra fría”, que para las, digamos, “modernas batallas” (y de hecho lo que supuestamente critica Obama es que los aviones los compra el Pentágono a través de contratos que datan desde la llamada guerra fría). Si pensamos en que la ONU destina apenas 1000 millones de dólares anuales para el combate de enfermedades curables en el mundo, resulta que casi treinta veces esa cantidad se invertirá en aviones que la mayor parte del tiempo están ociosos. Y es que no termina la cosa sólo al comprarlos, pues resulta que el mantenimiento es sumamente costoso porque, para comenzar, cada hora de vuelo de un F-22 cuesta casi ¡50,000 dólares!, además de que se estima que el tiempo promedio entre fallas críticas es de apenas 1.7 horas ya que los aparatos son muy problemáticos. Peor aún es el hecho de que por cada hora de vuelo, se necesitan ¡30 horas de mantenimiento!, aún en aviones nuevos (este absurdo sería tanto como comprar un auto nuevo, tan sofisticado que por cada día que se condujera, se ¡requirieran treinta para darle mantenimiento!). O sea que además de caros, los tan cacareados aviones supersónicos (supuestamente son los más veloces aviones de combate que existen actualmente y muy sofisticados), son muy defectuosos y sólo están listos para “atacar” el 55% del tiempo. Así que aún a pesar de eso, Obama no cuestiona su adquisición, sino que los congresistas cabildeados por LM quieran comprar más de los 187 presupuestados. Como ya señalé, el gasto militar es la salvación para los fabricantes de armas como LM, pues es un presupuesto que no sólo sigue manteniéndose en ese país a pesar de sus graves problemas económicos (ya el desempleo ronda el 10%), sino que cada año se incrementa. Y como se ve, a pesar de la crisis, EU destina casi el 5% de su PIB para sostener a su maquinaria militar, pues Obama insiste en que debido a las venideras crisis económicas, los “intereses” de EU en el futuro se verán afectados por insurrecciones populares o países que decidan resistirse a los embates neoliberales estadounidenses, así que ha señalado que no dudaría ni un instante en aplicar la fuerza de ser necesario (a pesar de su supuesta diplomacia, por ejemplo, Obama ha amenazado que en caso de requerirse, ordenaría una ofensiva militar contra Irán, si este país insiste en continuar con su programa nuclear, el que se asegura que es pacífico). Y por eso se opone a la compra de más aviones, pues justifica que el ejército estadounidense requiere, más bien, de “armamento moderno” que le permita enfrentar conflictos como las invasiones a Afganistán e Irak, que se han vuelto más de corte guerrillero (terrorista, dicen los militares estadounidenses), que guerras en sí, y que con armas que datan de la guerra fría, no se podrán ganar nunca (aunque considero que en esos conflictos, por más armas y soldados que se destinen, están condenados al fracaso, como hasta ahora se ha demostrado. Ver mi artículo en Internet: La sociología de la guerra, nueva estrategia de dominación estadounidense en Irak)
Por tanto, a pesar de que el gasto militar sea oneroso y que haya que comprar armas muy caras, defectuosas y costosas de mantener, se seguirá ejerciendo, en ¡nombre de la seguridad de “América”!
Un segundo caso, muy relacionado con el anterior, es lo que sucede justamente en Afganistán, país invadido por EU a finales del 2001, luego de los muy sospechosos derribamientos de las torres gemelas. A pesar de que no hubo evidencia directa de que Afganistán hubiera tomado parte en los así llamados “ataques terroristas”, el país fue intervenido y en muy pocas semanas fue derrotado el magro ejército comandado por el Talibán, el grupo político en el poder en ese entonces. Y desde esa fecha, EU se ha autoasignado la tarea de gobernar a ese país e imponer allí gobiernos títeres que lo único que hacen es convalidar la invasión y defender los intereses de los invasores.
Pero para desgracia de los estadounidenses, todos los esfuerzos para estabilizar y pacificar Afganistán han fracasado o no se han logrado del todo. Y no será eso posible si además, cuando helicópteros estadounidenses bombardean y balacean poblados en donde, aseguran, se esconden talibanes, los únicos muertos que quedan son de civiles inocentes, de los cuales cientos han sido asesinados desde que EU, junto con la OTAN, se han encargado de la “seguridad” de ese maltrecho, invadido, empobrecido país (prácticamente la única lucrativa actividad a que se dedican algunos campesinos afganos es la siembra de amapola, la que, curiosamente, se ha incrementado más ahora que el país está controlado por EU y la OTAN).
La más reciente de esas asesinas incursiones tuvo lugar el pasado miércoles 15 de julio, en el poblado de Tawalla, en donde 5 personas murieron y trece resultaron heridas. Declaró uno de los heridos, un joven campesino de 24 años, que se despertó por el sonido de las ráfagas de metralleta y que alertó a toda la familia y corrieron hacia un huerto de manzanas de un tío. “¡Nos dispararon sin razón alguna, aquí ni hay talibanes, hirieron a todas mis hermanas y hermanos y mataron a la más chica, una niña de cuatro años, todo eso es muy injusto!”, exclamó entre lágrimas, mientras era ingresado en un hospital de Kandahar. Y de hecho ya son tan comunes los asesinatos de civiles inocentes por bombardeos de aviones o helicópteros estadounidenses contra supuestas posiciones de los talibanes, que la mayor parte de afganos se oponen a que fuerzas extranjeras sigan en su país y que el títere del “presidente” Hamid Karzai continúe en el poder. Por tanto, no importan cuántos muertos civiles inocentes siga habiendo, pues en este caso resulta más importante el control de Afganistán para EU, ya que el país es estratégico por su posición geográfica, porque tiene frontera con Irán, y desde allí EU podría tener acceso a éste, en caso de que una inminente guerra con ese país se diera, como parece ser que en poco tiempo podría originarse (el pretexto de EU es que Irán está desarrollando armas nucleares). También tiene frontera con Turkmenistán, país que posee la cuarta más grande reserva de gas natural, vital combustible para la glotonería energética de EU, que podría comprarlo desde Afganistan. Otra de sus fronteras es con Uzbekistán, país considerado como el séptimo productor mundial de oro, que además posee reservas de gas natural, plata, uranio, carbón, petróleo y cobre, todos ellos también muy estratégicos recursos para EU (incluso entre 2001 y 2005, EU tuvo autorización del gobierno uzbekistano para establecer una base aérea en su territorio). La otra frontera es con Tayikistán, principal productor de aluminio del mundo y que además es la vía de tránsito de la amapola y el opio afgano, que luego se distribuyen en Rusia y Europa (muy buen negocio al que se dedican varias supuestamente respetables corporaciones estadounidenses). Por último, también tiene Afganistán una pequeña frontera con China, que militarmente podría ser muy importante para EU en caso de que alguna vez entrara en guerra contra ese país o si requiriera una puerta comercial de entrada allí.
Por otro lado, la siembra de amapola es de interés también a EU (como señalé arriba, ha aumentado sospechosamente su cultivo a pesar de la dominación estadounidense), así como las reservas de gas natural que Afganistán posee. Por tanto, la invasión y los muertos de civiles inocentes continuarán, ¡pase lo que pase!
El otro grave problema afgano es el cuerpo policiaco, el que le está dando muchos problemas al Pentágono, el órgano estadounidense encargado de “pacificar” y “democratizar” a Afganistán (si así se pretende controlar al país, con soldados, además de con las matanzas, en realidad no se tratará de democratizarlo, sino de militarizarlo, es lógico pensar).
Resulta que es una generalizada queja entre la población afgana que sus policías, no sólo no los ayudan en sus quejas, sino que además los extorsionan o incluso ¡les roban sus pertenencias! (aunque su comportamiento no dista, por desgracia, del de otras policías de otros países). Eso es porque, además de que sus salarios son muy bajos (150 dólares mensuales, poco más de 2000 pesos mexicanos), esos jóvenes mal uniformados (sus “uniformes” son camisolas y pantalones muy desgastados y rotos), no tienen sentido de la lealtad, muy difícil situación en un país en donde quien manda es una prepotente potencia extranjera, ni tampoco que antepongan su vida en caso de un ataque de los talibanes, pues muchas veces dejan a la población a su suerte si eso sucede. Además, según los pobladores que sufren de esas vejaciones y corrupción policíaca, el problema no son los guerrilleros talibanes, sino justamente la policía. Dicen que a su lado, los talibanes son “unos niños”. Me pregunto si esa es la generalizada opinión, entonces, ¿¡cómo se comportarán los elementos de la ley y el orden afganos!? Un regimiento de marines que llegó a una localidad ribereña, Aynak, fue recibido a tiros por los policías locales, quienes pretextaron que no sabían si se trataría de guerrilleros. Cuando luego de comprobar su identidad, los marines llegaron finalmente al “cuartel”, se encontraron con una deteriorada construcción de ladrillo y adobe sin techo, que era empleada por aquellos policías como “baño” a cielo abierto. Los soldados estadounidenses comprobaron que los “policías” eran la mayoría jóvenes veinteañeros vestidos con andrajosos “uniformes”, que estaban fumando marihuana, mal armados y con un muy bajo sentido del deber. De plano el cuartel central les ordenó a los marines que se deshicieran de esos “policías” y que fueran sustituidos por otros que están siendo entrenados especialmente por militares estadounidenses. Aún así, según el testimonio de muchos afganos, tampoco los policías “especialmente entrenados” son muy de confiar.
Desgraciadamente el comportamiento de tales policías, los de pueblos como Aynak, es una generalizada condición humana del profundo materialismo-egoísmo al que nos ha llevado el capitalismo salvaje que nos domina y condiciona. Así, la forma de actuar de esos agentes, corrupta, prepotente, ilegal e indolente se debe a que hemos llegado a un sistema en donde los únicos “valores” reinantes son el dinero y el consumismo a ultranza, perfectamente retroalimentados por la ideología materialista de que es el mejor aquél que más posee. Y si esa forma tan insensible de pensar se ha impuesto en todas partes, la mayoría de la gente (digamos la más “sensible” a ese mensaje materialista) entonces solamente estará buscando la manera de lograr el acceso al “paraíso consumista”: mucho dinero, buena ropa, buenos autos, buenas casas, viajes… y con tal de lograrlo, pasará por encima de todo, hasta de sus convicciones y cuantas lealtades haya que saltarse… o sólo será “leal” a quien le pueda ofrecer que gane mucho dinero. En este caso, aprovechan su condición de supuesta “legalidad” que el ser policías les otorga el estado y en lugar de cuidar las vidas y las posesiones de los afganos, los roban, los extorsionas e incluso los asesinan (justo como actuaban los agentes mexicanos de la ya disuelta AFI, que aprovechaban su condición de “legalidad” para incluso realizar secuestros y aliarse con los narcotraficantes), con tal de compensar sus raquíticos salarios y empezar a ganar “buen dinero” que les permita, como dije antes, acceder al “paraíso consumista”. Y para desgracia de Afganistán, está tratando de ser “democratizado” por EU, país en donde los valores materialistas-consumistas del capitalismo salvaje están en su máxima expresión, siendo el centro justo de tal salvajismo capitalista, muy mala ecuación, pienso, pues aún cuando sean soldados estadounidenses los “próceres” democratizadores, su estilo de vida materialista, su sofisticado armamento, sus equipos de comunicación, de cómputo, sus buenas instalaciones… en fin, todo ello combinado, inculcará mucho más entre la población local y entre sus autoridades que el estilo de vida occidental, o sea, materialista-consumista, es el ideal a alcanzar… y todo se vale con tal de hacerlo, hasta convertirse en corruptos policías que extorsionen y roben. Precisamente aquellos acantonados en zonas en donde se siembra la amapola (la siembra y comercialización de amapola, así como la producción y venta de drogas, que curiosamente ha aumentado aún más a raíz de la invasión estadounidense, constituye la mitad del PIB afgano, calculado en apenas 2000 millones de dólares, lo que lo eleva a la condición de “país del cuarto mundo”, o sea, de entre los más pobres del orbe), son quienes más ganan, debido a los sobornos que cobran con tal de que los pobres agricultores amapoleros realicen su actividad sin “problemas” (lo han hecho porque ganan algo más de dinero cultivando amapola, que cultivando trigo, por ejemplo, lo que hacen aquí en México muchos de nuestros pobres campesinos, que siembran marihuana porque eso sí les deja algo de ganancia y no la siembra de maíz, el que al vender, no recuperan ni lo que invirtieron).
Y pienso que por más policías afganos que sean entrenados por los marines, el problema de corrupción, prepotencia y violencia policiaca continuará a la par del reinado del capitalismo salvaje.
Un tercer caso, ligado también con el anterior, es que el ejército estadounidense, en su infructuoso afán de seguir combatiendo a las escurridizas guerrillas talibanes (las cuales, como señalé, son menos temidas que la corrupta policía afgana), ha llevado su desquiciado intento hasta Pakistán, en Mardan, al noroeste del país, limítrofe con Afganistán, en donde por los bombardeos de aviones estadounidenses y los violentos, constantes enfrentamientos tanto de marines y soldados paquistaníes coludidos con aquéllos, contra los guerrilleros talibanes, ya más de dos millones de paquistaníes que viven en esa región han debido desplazarse a campos de refugiados. Sin embargo, por las míseras condiciones de salubridad, de falta de servicios, de falta de alimentos y agua… ¡de la anarquía reinante!, los refugiados están teniendo graves problemas, entre ellos, una terrible afectación de su salud, sobre todo entre menores, quienes enferman y mueren a diario, víctimas de males curables, de hambre o deshidratación, que en condiciones de vida normales, no tendrían que matarlos, pero que como viven, peor que animales de corral, sucumben por su causa. Para mayor desgracia, los hospitales locales, malos de por sí, porque sus instalaciones son precarias, no tienen medicinas suficientes y carecen de recursos, son quienes deben de “atenderlos”. Si en condiciones “normales”, comenta uno de sus doctores, Arshad Khan, “no podemos brindar la atención necesaria a los enfermos que vienen aquí a curarse, menos ahora con esta dramática emergencia”. Y agrega que en Pakistán no es una prioridad la salud. “Ya ve, lo irónico es que tenemos armas nucleares, ¡pero no tenemos hospitales decentes ni suficientes!”.
Vaya sí es cierto lo que dice el doctor Khan, pues, en efecto, Pakistán, pretextando su histórico enfrentamiento con India (país que se le adelantó en el desarrollo de armas atómicas), actualmente también ha fabricado varios misiles nucleares, ¡listos para contraatacar a India en caso de que ésta le lance unos misilazos! Y eso es evidente al contrastar lo que Pakistán está destinando a su sistema de salud este año: 150 millones de dólares (mdd), contra nada menos que ¡3450 millones de dólares el año pasado destinados a su aparato militar, y que este año ha decidido incrementar a 3650 mdd! O sea, que este año, Pakistán va a gastar 200 mdd más en sostener su infraestructura bélica, cantidad mayor en 50 mdd de lo que destina en salud, vaya brutales contrastes. Eso simplemente indica el poco valor que dicho país (como en muchos otros) se concede a la salud de sus ciudadanos, sobre todo los más pobres, los más vulnerables a las enfermedades, incluso las curables. Y por otro lado, como he indicado en el análisis inicial, que el gran negocio de todo lo bélico y militar sigue adelante, a pesar de la brutal crisis económica mundial, y que se ha convertido en uno de los rubros más lucrativos, pero también más inútiles, que puedan existir en la actualidad. Así, para el gobierno paquistaní, es prioritario invertir casi 25 dólares en sostenimiento de su ejército y compra de armas, por cada dólar invertido en curar a su gente… ¡a esos niveles de indolencia e insensibilidad hemos llegado! (Y aquí en México no estamos tan alejados de lo que sucede en Pakistán, pues se destina más dinero para el rubro militar, que para la salud. Ver mi artículo en Internet: “Los deficientes servicios públicos de salud en México: el caso Issste” )
Un cuarto muy vergonzoso caso que analizaré, es el tácito reconocimiento de los soldados israelíes de haber tenido comportamientos fuera de la así llamada “ética militar”, quienes en diciembre pasado realizaron una más de las constantes incursiones militares que Israel lleva a cabo casi como cotidiana actividad, en territorio palestino, en este caso en la franja de Gaza, no bastándole toda la constante opresión, hostigamiento, bloqueos económicos, alimentarios, acaparamiento de las fuentes de agua dulce y robo territorial que desde hace tiempo ejerce dicho país contra los palestinos. En un artículo anterior, “El silencio de Obama” (disponible en Internet o en mi blog), doy cuenta de las atrocidades y los miles de muertos y heridos que la despreciable intervención de finales del 2008 provocó. Baste decir que además de la tremenda destrucción de infraestructura urbana (casas, escuelas, plantas generadoras de electricidad, edificios, puentes) que provocaron los israelíes, algo irrecuperable para un pueblo pobre, como son los palestinos, la proporción en el número de muertos israelíes, todos soldados los trece que fallecieron (matados por error por sus compañeros), fue de sólo un muerto judío por casi 70 palestinos, como se ve, algo fuera de toda equidad.
En estos días vi la elocuente cinta “Vals con Bashir” (bastante recomendable), en la cual se relatan las atrocidades cometidas en 1982 contra refugiados palestinos en los campamentos Sabra y Shatila destinados a tal fin, ubicados en Líbano, cerca de Beirut, tanto por los soldados judíos, que los rodearon, como por los llamados “falangistas cristianos”, un supuesto grupo guerrillero libanés apoyado por Israel, que pretextando el asesinato dos días antes de Bashir Gemayel, presidente electo de Líbano, se dedicó a masacrar a miles de refugiados palestinos en unos cuantos días, apilando sus cadáveres en las calles de esos sitios. Las escenas finales muestran brevemente los horrores que dicha matanza ocasionó, al pasar de la animación, formato en que la cinta está realizada, a las escenas documentales verídicas. Al ver esos distantes hechos (sucedieron en 1982), no pareciera que en medio de tanta civilidad, avances tecnológicos y científicos, organizaciones gubernamentales no gubernamentales para esto y aquello… repito, no pareciera que pudieran repetirse hoy en día, sin embargo, es algo que ha vuelto a ocurrir en varias ocasiones desde entonces. Como lo sucedido en diciembre en Gaza.
Y el problema adicional a la matanza de civiles inocentes es que reconocieron los soldados israelíes participantes que cometieron atrocidades tales como considerar como “sospechosos” a cualquier palestino que estuviera cerca de ellos. Los testimonios de trece de esos soldados, muy avergonzados por sus acciones, fueron recogidos por el grupo “Rompiendo el silencio”, formado por soldados reservistas, conscientes de las atrocidades que el ejército sionista comete contra los palestinos (por fortuna, en todo el mundo todavía hay grupos de personas contrarios a las imposiciones gubernamentales). Los soldados entrevistados denunciaron hechos tales como disparar a cualquier persona. Asesinaron, por ejemplo, a un joven que ondeaba un pañuelo blanco, a una mujer de avanzada edad cargando un costal, a un chico que viajaba en una moto o a un anciano que llevaba consigo una lámpara. “A mí me ordenaron matar a un hombre que estaba en una azotea con un celular, porque podía informar al enemigo de dónde estábamos. Se nos dice que en guerra urbana, cualquiera es enemigo. No hay inocentes”, declaró uno de los soldados. También declararon (todo ello en entrevistas videograbadas) que emplearon bombas de fósforo (muy oportuna y estratégicamente proporcionadas por Estados Unidos) para bombardear edificios considerados “sospechosos” (se llegó al extremo de bombardear con esos artefactos un lugar que la ONU tenía destinado para reunir alimentos dado que la invasión desató una crisis humanitaria, resultando todos contaminados con fósforo y, por tanto, incomestibles). El problema con el fósforo es que no sólo posee poder muy explosivo, sino incendiario y los heridos que deja, sufren de terribles, muy dolorosas quemaduras de segundo y tercer grado, muchos de los cuales fallecen de todos modos. Por otro lado, están prohibidas las bombas de fósforo de acuerdo a los protocolos militares mundiales. Aún así, Israel, auspiciado, claro, por su eterno cómplice, EU, las empleó sin miramientos de ninguna especie para atacar edificios e incendiarlos de inmediato y para destruir cientos de casas propias alegando cuestionables justificaciones. “Es que el fósforo todo lo incendia, por eso lo usamos”, declaró otro soldado.
En algunos barrios, como el de Ezbt Abd Rabbo, se forzó a palestinos que allí habitaban a catear casas y a ir enfrente de los soldados, quienes los empleaban como escudos humanos para evitar que el enemigo pudiera atacarlos. “Sí, en caso de ataque, era preferible que murieran palestinos y no nosotros”, agrega otro militar.
Sobre esas vergonzosas, inmorales acciones, declaró el fiscal israelí de derechos humanos, Michael Sfard, que reflejan un dramático cambio en la ética militar israelí, sobre todo de un ejército que se muestra como el “más moral” de todo el mundo. “Lo que estamos presenciando es un fuerte deterioro de nuestros valores morales y de nuestros límites. Es un dramático cambio de nuestros valores y de nuestro corazón”, agrega muy sentidamente Sfard.
En efecto, me sumo a Sfard en sus consideraciones, pero no es sólo del ejército judío, sino que las actuales guerras ya no son meras batallas entre soldados, sino que se vuelven verdaderas carnicerías en donde la mayor parte de las víctimas mortales son nada menos que inocentes civiles asesinados masivamente gracias al poderío militar del enemigo. Eso es evidente cuando revisamos las invasiones que EU ha hecho en países como Afganistán o Irak (o en Vietnam, si nos vamos más atrás en la historia), en donde, en su momento, se han relatado las atrocidades cometidas por los marines contra la población civil, lo cual resultó en miles de ciudadanos inocentes muertos de todas edades y condiciones. Así que si los propios estadounidenses violan frecuentemente los derechos humanos no sólo en guerras, sino bajo otras circunstancias (como ejemplo, considérense los presos encarcelados sin juicio ni proceso legal de por medio que se encuentran en la base militar de Guantánamo), el ejército israelí tiene un excelente ejemplo para hacerlo.
En fin, basten los cuatro casos narrados para dar cuenta de que, en general, los valores éticos y espirituales humanos están por los suelos y que vivimos en una época en donde es más valorada una metralleta, un tanque o una bomba, que una vida humana.

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