Estimadas lectoras y lectores, les comparto mi nuevo video, en el que analizo cómo el partido MORENA se está convirtiendo en el nuevo PRI. Agradezco su atención: https://www.youtube.com/watch?v=gAjdLwLSqvU
domingo, 10 de agosto de 2025
viernes, 4 de abril de 2025
Les comparto mi tercer video, sobre porqué no invertir en bitcoins
Hola, queridas lectoras y lectores. Les comparto mi tercer video, sobre los inconvenientes de invertir en bitcoins, ya que son instrumentos volátiles, muy inseguros. Espero que sea de su agrado https://www.youtube.com/watch?v=5pFeoo4DWIk
viernes, 13 de septiembre de 2024
En Inglaterra, una empresa minera fraudulenta, se salió con la suya
En Inglaterra, una empresa minera fraudulenta, se salió con la suya
Por Adán Salgado Andrade
No cabe duda que vivimos en un sistema, controlado por el capitalismo salvaje, en donde el dinero todo lo puede. Por ejemplo, en México, varios jueces corruptos otorgan “amparos” a empresarios que violan a su antojo las leyes, como se ha hecho con el nefasto, vulgar Ricardo Salinas Pliego (México, 1955), quien debe $63,000 millones de pesos en impuestos (ver: https://animalpolitico.com/politica/amlo-ricardo-salinas-pliego-deuda-impuestos-sat).
Eso, gracias a las protecciones legales que le han permitido evadirlos y que, prepotentemente, se ha negado a pagar. Sin embargo, su leonina empresa Elektra es muy agresiva y abusiva con sus deudores.
El periodista investigativo inglés Tom Burgis (no hay datos biográficos sobre él, supongo que por razones de seguridad), quien ha escrito varios libros sobre escándalos financieros y corrupción (Kleptopia, 2020, The Looting Machine, 2015, Cuckooland, where the rich own the truth, 2024, entre otros), publicó un artículo en la publicación The Guardian, titulado “Cómo los oligarcas atacaron al equipo inglés contra fraudes y ganaron”, en el que habla sobre la empresa de Kazakstán, Corporación de Recursos Naturales Eurasiática (ENRC, por sus siglas en inglés, Eurasian Natural Resources Corporation), dedicada a la minería, procesos industriales, energía, logística y mercadotecnia y un fraude cometido por aquélla, que a pesar de que quedó bien demostrado y probado, el gobierno inglés declinó, por alguna “extraña razón”, ejercer acción penal (ver: https://www.theguardian.com/news/2024/sep/12/enrc-oligarchs-took-on-serious-fraud-office-and-won
La empresa era privada en un principio, formada por el círculo de oligarcas exsoviéticos Alijan Ibragimov (Uzbek, URSS, 1953-2021), Alexander Mashkevich (Frunze, URSS, 1954) y Patokh Chodiev (Uzbek, URSS, 1953), quienes adquirieron empresas públicas cuando Kazakstán, una vez separada de la disuelta URSS, en 1991, comenzó su proceso de privatización, como sucedió en todas las ex repúblicas soviéticas (triunfó el capitalismo salvaje por sobre el modelo de planificación central que había seguido la URSS, mal llamado socialista). Entre 1994 y el 2007, fue privada y, luego, entre el 2007 y el 2013, fue Empresa Pública de Responsabilidad Limitada (Public Limited Company) y ya, en el 2013, fue adquirida por el Eurasian Resources Group (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Eurasian_Natural_Resources_Corporation).
La investigación sobre esa empresa dedicada a la minería, que se enfocó más a la explotación de recursos de África Central, se centra en una adquisición que hizo en Sudáfrica, en un remoto depósito de manganeso llamado Kongoni, por el que supuestamente pagó $295 millones de dólares (mdd), “lo que era extraño, pues Kongoni estaba tan remoto y era tan difícil de minar, que no podía valer tanto. Era el punto de vista del geólogo André Bekker”, dice Burgis.
Ya estaba ENRC en la mira de la llamada Oficina de Fraudes Serios (SFO, por sus siglas en inglés), por algunas anomalías detectadas en el 2013. Y ya cotizaba en la Bolsa de Valores Inglesa desde el 2007.
Y el mencionado Bekker, de repente, murió en su auto, el 28 de octubre del 2016, “en forma muy extraña, pues su cuerpo incinerado fue hallado recargado en una puerta trasera”.
De ese caso, se enteró Clement Jackson, un detective privado que vivía en Sudáfrica. “Recibió un día, en el 2016, una llamada de un inversionista en minería, para que se encargara de investigar la muerte de Bekker. Aceptó y al comenzar su investigación averiguó que el auto sólo pudo incendiarse totalmente mediante la aplicación de un acelerador de combustión. ‘Esto es un asesinato’, consideró”.
Fue cuando, avanzando en sus investigaciones, supo que Bekker había afirmado que Kongoni, cuando mucho, valdría $145 mdd. Jackson, convencido de que había allí algo sucio, que había llevado al asesinato de Bekker, contactó a la SFO, a la que además mostró otros documentos y correos electrónicos que había ido reuniendo. “La SFO vio esa información como un nuevo impulso a su propia investigación contra ENRC”.
Y el fraude consistió en que el trío de oligarcas mencionado, quería incrementar sus fortunas, por medio de la empresa. De hecho, Kongoni, halló la SFO, pertenecía ya a dicha empresa, así que el pago de $295 mdd era para simular la compra, pero que iba a ir directamente a los bolsillos de aquellos codiciosos. Victor Hanna, ex jefe de las operaciones africanas de ENRC, quien había estado al tanto de la “compra”, hasta se divorció de su esposa, para casarse con una de las hijas de uno de los del trío y también se compró una casa de £8 millones de libras esterlinas. Es decir, que el dinero rápidamente se repartió entre los involucrados, mayoritariamente en el trío.
Tenían que hacerlo así, explica Burgis, pues como ya era una empresa pública, debía de simular que era respetable y sus dueños, el trío, debían mostrarse como honestos directores de la misma.
De todos modos, ante la acusación de la SFO, ENRC contrató a un despacho de abogados, Dechert, para encargarles que hicieran la investigación sobre las anomalías, de las que la empresa “no estaba al tanto”. El abogado, Neil Gerrard, aparentemente actuando honestamente, dio largas al asunto y hasta dijo a sus socios “aquí vamos a hacer mucho dinero”.
Pero cuando lo confrontó la SFO, sobre su actuar, ENRC, lo despidió y fue el pretexto para afirmar que la SFO estaba urdiendo un complot en su contra y que todo eran falsas acusaciones.
Lo peor, afirma Burgis, es que el Tribunal Supremo Inglés le dio la razón, “por falta de pruebas suficientes” y fue un pretexto más para que se considerara la desaparición de la SFO (que todavía existe, aunque está en entredicho su existencia, según Burgis).
Jackson, todavía mostró otros documentos incriminatorios a la SFO, que mostraban la compra fraudulenta de Kongoni, autocompra inflada de ENRC, pero Phil Hawkins, agente de la SFO (entonces comandada por Richard Alderman, muy blando jefe), le dijo “gracias, Clement, pero ya no necesitamos más informes. Que estés bien”.
Jackson se sorprendió y todo eso se lo comentó a Burgis, cuando éste lo contactó, meses después, para entrevistarlo, pues estaba investigando sobre ese fraude.
Comenta Burgis que ha tenido dos demandas por otras investigaciones que ha hecho para sus libros. “Y en este caso, me di cuenta de que ENRC estaba siguiendo mis pasos, pues a Jackson, le informaron de nuestro encuentro en un café”.
Finalmente, las presiones de ENRC lograron que se diera carpetazo al asunto.
“El dinero extraído ilícitamente, será pagado con los impuestos de los contribuyentes y la SFO quedó nuevamente en ridículo por su inutilidad”, dice Burgis, finalmente.
No se quiso perjudicar al trío, ni a sus negocios, pues a alguien de la mafia en el poder inglés, debieron o deben de beneficiar.
Aunque Jackson le dijo que seguirá investigando. “Pienso mucho en la muerte de André Bekker y en sus hijos que se quedaron sin padre. No puede quedarse esto así”.
Y eso sucedió en un país “adelantado” que se precia de “gran honestidad”.
Como señalé antes, el dinero, todo lo puede, hasta convertir en inocente a una persona o corporación culpable.
Contacto: studillac@hotmail.com
martes, 25 de julio de 2023
Amazon y sus esfuerzos por robotizarse y prescindir lo más que pueda de humanos
Amazon y sus esfuerzos por robotizarse y prescindir lo más que pueda de humanos
Por Adán Salgado Andrade
Amazon es una empresa que se distingue por sobrexplotar a sus trabajadores, incluso a riesgo de su salud, como sucedió durante los primeros meses de la pandemia, cuando varios fallecieron, contagiados por el covid, dado que no les proporcionó equipo de seguridad adecuado para evitar las infecciones (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/04/negligencia-de-amazon-con-sus.html).
Es tan mezquina que cuando un trabajador falleció el 27 de diciembre del 2022, en una bodega de Nueva York, los cínicos, nefastos gerentes de tal bodega, lo taparon con cartones, con tal de que los demás empleados no se dieran cuenta y siguieran trabajando como si nada. Esa acción irritó tanto a los trabajadores, que hasta organizaron una marcha, en donde clamaron que “¡Somos humanos, no robots!” (ver: http://adansalgadoandrade.blogspot.com/2023/02/en-instalacion-de-amazon-ocultaron.html).
Quizá justamente porque Amazon prefiera tener casi a puros robots trabajando, si no es que en la totalidad, está acelerando su carrera para fabricarlos y ponerlos a trabajar en casi todas las tareas que hasta ahora realizan personas.
El artículo del portal Wired, titulado “Los nuevos robots de Amazon están iniciando una revolución de la automatización”, firmado por Will Knight, justo revisa esa situación. “Una ola de avanzadas máquinas, llega a las instalaciones de la compañía, gracias a mejor Inteligencia Artificial y a robots muy inteligentes con los cuales trabajar, con o sin humanos”, inicia Knight su trabajo (ver: https://www.wired.com/story/amazons-new-robots-automation-revolution/).
El artículo abre con un video de un robot bautizado como Proteus, una especie de base rodante que hasta tiene “ojos” y “boca”, capaz de cargar contenedores del tamaño de maletas grandes, llenos de mercancías. “Cuando los ojos toman forma de corazones y la boca sonríe, es que está contento”, dice Sophie Li, la diseñadora, citada por Knight. “Y eso puede animar a los trabajadores humanos”, piensa ella. Dice Knight que “quizá no sea mala idea poner una cara sonriente en un robot, sobre todo, si va a interaccionar con personas”.
Otro es un brazo, bautizado como Sparrow, que tiene ventosas al final, para localizar y sostener objetos que se tienen que enviar, de acuerdo a los pedidos.
Es que ha crecido tanto el comercio en línea que Amazon, que se encarga de más de la mitad de esas ventas tan sólo en Estados Unidos, necesita la eficiencia de robots que no protesten. Su comercio ha crecido entre el 2010 y el 2020 de $32,000 millones de dólares (mdd) a $386,000 mdd, más de diez veces. “Por ello, cada vez son más necesarios los robots, para incrementar la productividad que no podría hacerse sólo con personas”, dice Knight.
Recientemente, uno de mis estudiantes me platicó que trabajó en una bodega de Amazon y, en efecto, muchas veces no pueden ni comer, por tantos pedidos que deben de localizar y enviar, subiendo y bajando escaleras toda la jornada.
Amazon ha tratado tanto de automatizar la producción, que “tres cuartas partes de los productos que comercializa, desde los más usuales, hasta los más impensables, son manipulados en alguna fase por un robot. Los 750,000 robots móviles, distribuidos en más de los 300 centros de entrega en todo el mundo, deben su origen a los primeros, muy rudimentarios, llamados Kiva, que se dirigían por rutas establecidas, pero que fallaban mucho”. Hay 1.3 millones de trabajadores, así que los robots equivalen al 57.7 por ciento de los humanos. ¡Vaya si quiere Jeff Bezos, el dueño de esa explotadora empresa, robotizarla!
Los intentos de crear sindicatos han sido poco afortunados, pues Amazon hace todo lo posible por evitar que se formen. El único que se ha fundado, en Staten Island, una zona de Nueva York, ha tenido una serie de problemas y, sobre todo, apatía de los trabajadores, lo que podría llevarlo incluso a su desaparición (ver: https://www.nytimes.com/2023/03/21/business/amazon-labor-union.html).
En cuanto a sus intentos de seguirse robotizando, hay otro brazo robótico llamado Cardinal, que tiene ventosas, parecido a los que arman autos, que usa visión de IA para identificar mercancías y tomarlas de una banda. Todavía está en proceso de pruebas
Sin embargo, hay muchas tareas que todavía no pueden hacer los robots, como localizar “unas pinzas para depilar, envolverlas y catalogarlas para su envío. Si esta tarea es muy sencilla para una persona, para un robot es todavía un enorme desafío”.
O como los “recogedores” que son personas que deben de recoger la mercancía que deja caer un robot llamado Hercules. “Un trabajador armado con una Tablet y un bastón, tipo como los de golf, tiene que recoger cosas que varios de esos robots dejan caer – digamos que por “error” – y entregarlas para que sean colocadas de nuevo en sus sitios”.
No parecen, pues, todavía muy seguros esos robots, si hasta tiran cosas.
Hay muchos otros robots que están en experimentación, pues le urge a Amazon crear más modelos que vayan sustituyendo las labores humanas. Por ejemplo, Pegasus, un robot sobre ruedas que tiene una banda superior, para transportar mercancías y vaciarlas por conductos que llegan a las bahías de carga. Otro es el Xanthus, que recoge y transporta cajas vacías para almacenar mercancías a donde se necesiten. Robin es un largo brazo mecánico que carga paquetes de bandas sin fin a los mencionados Pegasus. “Los mil robots Robin que tiene Amazon, tan sólo en el 2023, manipularon mil millones de paquetes, o sea un millón cada uno”. Claro, eso no podría hacerlo un humano.
Y en su carrera por robotizar lo más posible sus instalaciones, Amazon ya hasta tiene su propia fábrica de robots, en Reading, Massachusetts. La creó desde que en el 2012, adquirió Kiva Systems. Allí, está el Amazon Robotics, un laboratorio en donde se hacen las investigaciones para crear nuevos diseños “que puedan competir en habilidades con las personas”. Incluso, Amazon ha lanzado concursos “invitando a investigadores a diseñar robots que pudieran recoger todo tipo de objetos de sus estantes”.
Sobre todo, la competencia estaría en que los robots pueden soportar largas jornadas, sin protestar y sin hacer huelgas. Eso es lo que busca en realidad, y acelerar la entrega de productos, para aplastar a la competencia y casi monopolizar el comercio en línea.
Y claro que habrá muchos despidos, pues los robots harán las tareas de los humanos, “aunque habrá varias que sean tan específicas, que, de todos modos, no podrán ser sustituidas con máquinas”. Pero el pretexto de la robotización es que creará empleos nuevos, justo como, por ejemplo, los obreros que hagan robots o que incremente el número de repartidores al incrementar el número de ventas.
De todos modos, es una de las grandes contradicciones del capitalismo salvaje, emplear cada vez menos gente, pues si eso sucede, ¿quién comprará si cada vez va a haber menos personas empleadas?
Pero en eso no piensa Bezos. Sólo en aumentar la productividad, las ventas, para seguir siendo uno de los más ricos del planeta.
Y si sus trabajadores son despedidos y se mueren de hambre, ni hablar. Es la ley capitalista salvaje del más fuerte.
Contacto: studillac@hotmail.com
