Tanta basura producimos que hasta nos puede sepultar
Por Adán Salgado Andrade
El capitalismo salvaje, caracterizado por sobreproducir masivamente, ha creado también un creciente y agravante problema, concerniente a lo que tiramos. Un ejemplo es toda la basura que produce el gigante de las ventas por línea Amazon, que genera ¡67 millones de toneladas de desperdicios, envolturas, sobre todo, que equivale a un tercio de la basura generada nada más en Estados Unidos! (ver: https://www.learner.org/exhibits/garbage/solidwaste.html).
La basura, tan sólo doméstica, que producimos a diario, es del orden de ¡5 millones, 808,219 toneladas!, es decir, ¡2,120 millones de toneladas al año. Literalmente nos estamos ahogando con tanto desperdicio (ver http://www.theworldcounts.com/counters/shocking_environmental_facts_and_statistics/world_waste_facts).
Seguramente han visto la cinta Wall-E, del solitario robot que deambula por una tierra llena de basura, cuyos habitantes, los ricos, claro, escaparon para vivir en una ciudad espacial, con todas las comodidades y ¡sin basura! (ver: https://en.wikipedia.org/wiki/WALL-E).
Pero el otro grave problema es que tanta basura puede dañar (y daña ya), la salud de muchas personas. Nada más hay que ver a los pepenadores que recogen desperdicios que se puedan vender (plásticos, vidrio, metales, cartón…) entre montañas de basura. Varios, están afectados por enfermedades infecciosas respiratorias o de la piel, y otros males. Incluso, la gente que vive a los alrededores de los tiraderos, es propensa a sufrir infecciones respiratorias, debido a los gases tóxicos que emiten esos sitios
Pero no sólo el daño a la salud provoca tanta basura, sino que hasta en ocasiones, puede matar.
Eso sucedió el 9 de diciembre pasado, cuando en Manila, Filipinas, una avalancha de basura enterró vivos o atrapó a unos 36 trabajadores de un tiradero, como narra el artículo de Associated Press, titulado “Montaña de basura de un tiradero, se colapsa en Filipinas, matando a dos y dejando a otros 36 desaparecidos”, firmado por Jim Gomez (ver: https://apnews.com/article/philippines-landfill-collapse-binaliw-b53f521b4642d8c6b4bc1c7e3d3aa5c5)
Un dramático video abre el artículo, mostrando montañas de basura, que ya forman parte de las áreas circundantes, que son cerros que han ido siendo rasurados para dar espacio a tanta basura, la que ha sustituido a rocas y árboles, con desperdicios.
“Rescatistas se esforzaban por hallar a unas tres docenas de personas todavía atrapadas por la montaña de basura, tierra y desperdicios que se colapsaron sobre ellos en la villa de Binaliw, en la ciudad de Cebu. Los fallecidos y los desaparecidos eran todos trabajadores que laboraban en el tiradero y en el sitio en donde se separaban desperdicios, indicaron las autoridades”.
Esos tiraderos han proliferado en Filipinas, “levantando preocupación por los problemas de seguridad y salud que generan, entre la gente de los barrios pobres en donde se ubican”.
En efecto, esos tiraderos se establecen en áreas periféricas de las ciudades de países pobres, en donde es mal manejado el manejo de desperdicios, sin importar los daños ambientales y a la salud que ocasionen a sus habitantes (si pasan por la estación Villas de Aragón de la línea B del Metro, que corre de Buenavista a Ciudad Azteca, allí está un centro de procesado de desperdicios. En tiempos de calor, sobre todo, el hedor que se produce es terrible, resignadamente soportado por los pasajeros).
Y señala Gomez que no es la primera vez que una desgracia así sucede. “En julio del 2000, una gran montaña de basura se colapsó, luego de días de mal, lluvioso tiempo. La avalancha también provocó un incendio. Ese desastre dejó más de 200 fallecidos y muchos más desaparecidos. Afectó a muchas ciudades perdidas y aceleró la promulgación de una ley que requirió que se cerraran muchos tiraderos y que hubiera un mejor manejo de los desperdicios”.
Sin embargo, el referido accidente, indica que esa ley es ahora letra muerta, pues de haberse ejercido, no se habría dado.
Y es un problema que se ha universalizado.
En India, en Nueva Delhi, cada día se desechan más de diez mil toneladas de basura de todo tipo. Y se almacenan en la periferia, cerca de un asentamiento de pobres. Mucha gente de los alrededores vive de pepenar algo vendible entre los desperdicios, a pesar de que tanta basura emite gases y líquidos sumamente tóxicos. También esas personas caminan sobre montañas de basura recogiendo lo útil, peligrando no sólo su salud, por las emanaciones gaseosas y líquidas, sino porque muchas veces se cortan con metales o vidrios.
La periodista Hannah Ellis-Petersen, junto con colegas, realizó un documental en donde se muestra cómo la gente anda caminando por sobre cerros y cerros de basura. Entrevista a personas que padecen enfermedades respiratorias y de la piel. Una de ellas, una mujer, le muestra heridas que le producen metales o vidrios. “Pero tengo que trabajar, pues de esto vivo, recolectando desperdicios y vendiéndolos”.
Señala Elis-Petersen que “huele a putrefacción y a ácidos, pues todos los desperdicios se combinan. Y aunque se ha querido eliminar el tiradero, la gente que vive de él, se opone fervientemente, pues es su fuente de trabajo” (ver: https://www.theguardian.com/news/video/2025/nov/04/life-and-death-on-indias-toxic-trash-mountains-video).
Y también en la India, se da el problema del reciclaje de ciertos residuos. Como en el caso de los producidos por la ropa desechable (fast fashion). En Panipat, es donde se localizan las recicladoras. Hombres y mujeres trabajan recolectando las prendas desechadas, quitando lo metálico, como cierres o botones, deshacen mangas, descosen las prendas y las avientan a máquinas que las trituran. El proceso genera tanta pelusa que se forma una especie de neblina, que luego de un rato se asienta, pero que antes, va a dar a los pulmones de las y los empleados, provocándoles enfermedades como EPOC, asma y otros males, muchos, mortales. Varios que han pasado décadas trabajando allí, están discapacitados ya, permanentemente, teniendo un tanque de oxigeno a su lado, pues ya no pueden respirar por ellas o ellos mismos (ver: https://www.theguardian.com/global-development/2025/oct/07/indian-factory-workers-fast-fashion-recycling-panipat-discarded-clothing).
Y esa es una contradicción, muy común, que hay veces que cuestiones pueden ponernos en peligro, hasta la vida, son aceptadas resignadamente. Por ejemplo, muchas personas que viven en construcciones dañadas por sismos, no quieren desalojarlas, aunque estén en peligro de colapsarse.
Así es la naturaleza humana de extraña.
Pero no sólo en las naciones pobres se tiene dicho problema.
En Europa hay muchos tiraderos que no cumplen con las normas para que continúen en servicio.
En el artículo “Tiraderos ocultos de Gran Bretaña y Europa, en riesgo de emitir desperdicios tóxicos en reservas de agua”, firmado por Leana Hosea y Juliet Ferguson, se expone ese grave problema, que introducen como “altos riesgos de inundaciones provocadas por el calentamiento global podrían derramar químicos de viejos sitios, lo que implica un riesgo par los ecosistemas” (ver: https://www.theguardian.com/environment/2025/dec/02/uk-europe-hidden-landfill-leaking-toxic-waste-water-supplies).
La misma perturbadora imagen de un tiradero, como miles que hay en el mundo, abre el artículo. Un tractor medio “acomoda” los desperdicios. Y varias aves marinas lo sobrevuelan, seguramente esperando a ver qué pueden comer de entre tanta basura, pues hasta los animales han tenido que adaptarse y comerla, a falta de alimentos reales (he llegado a saber de vacas que se han acostumbrado a comer basura, a falta de pasto, incluso, plásticos).
“El creciente problema de la catástrofe ambiental ha provocado que viejos tiraderos, que se establecieron sin las normas actuales de seguridad, son un potencial riesgo ante inundaciones, pues tantos miles de toneladas de añeja basura de todo tipo, pueden desplazarse en una inundación y contaminar ríos o acuíferos”.
Y es que, señalan las reporteras, se deben de aplicar normas actuales para hacerlos más seguros y que resistan los temporales.
“A lo largo de Europa, incluyendo Gran Bretaña, se estima que existan más de 500,000 tiraderos. Alrededor del 90 por ciento, incluyendo 22,000 sitios en Gran Bretaña, son anteriores a las nuevas regulaciones para el control de la contaminación que producen. Tales normas son que cuenten con aislantes para prevenir filtraciones. Los tiraderos modernos, que son mejor manejados, suponen un menor riesgo”.
Otro grave problema de los tiraderos es que, de repente, se producen incendios, que tardan en ser sofocados, pues las emanaciones de gas metano, por ejemplo, en tiempos secos y calurosos, pueden encenderse y provocarlos.
Pero el aspecto principal es que, como comento arriba, cada vez producimos más y más basura. Por eso ya no hay dónde depositarla.
Y el reciclaje es muy poco. Tan sólo de los más de 300 millones de toneladas producidas cada año de plásticos (que unos 80 millones, van a dar al mar), se han reciclado, desde su invención, no más del 7 por ciento. Es la basura que más abunda en los tiraderos (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2020/08/el-plastico-que-va-los-oceanos-se.html).
No sólo empaques, alimentos desperdiciados, envolturas… van incrementando la basura, sino cosas que desechamos, por la obsolescencia programada, que hace que lo que compramos, como los celulares, duren cada vez menos y los tengamos que desechar (ver: https://adansalgadoandrade.blogspot.com/2011/10/la-obsolescencia-programada-el.html).
Así es que el problema de la basura sólo irá empeorando más y más.
Y nos irá matando lentamente.
Con este sistema capitalista masivo de hiperconsumo, que exige tirar y tirar y consumir y consumir, muy pronto el planeta entero se convertirá en un gigantesco tiradero.
Contacto: studillac@hotmail.com